Me
extraña su empeño en extender el conocimiento más allá de nuestro conflicto
bélico más cruel. El marco temporal que se marcó, o al menos así me lo dijo,
estaba relacionado con el primer tercio del siglo XX, con la base cultural como
decantador principal. Y buscando antecedentes en el último cuarto del siglo
XIX. El punto de partida era el decreto de Orovio que da lugar al surgimiento
de la Institución Libre de Enseñanza (ILE). Por esta misma razón, sus razones
me plantean varias suposiciones. La primera, muy básica: ¿Por qué, si quien
mucho abarca, poco aprieta, este empeño? ¿Necesita estar entretenido siempre?
¿No desea aburrirse? Después de revisar 118 cartas entre Aleixandre y Cela y la
mitad, aproximadamente, entre Gerardo Diego y Cela, con la solicitud de
selección correspondiente que habrá de revisar concienzudamente en su
escribanía, su humilde servidor recuperó fuerzas con ternera gallega en su
punto y un mencía de Valdeorras. Cuando repase la selección que le enviarán,
verá la cordialidad entre Aleixandre y Cela, en contraste con la relación más
profesional de Cela y Gerardo Diego. Luego le indico en el sobre lacrado una
bibliografía muy interesante sobre este periodo.
Como el sobre está lacrado, lea antes las
instrucciones, saque los documentos, porque se autodestruirá en cinco segundos
tras el mensaje pregrabado. Son seguidores del famoso espía Ethan Hunt.
Me tomé el café y, en la espera del
recorrido por las instalaciones de la Fundación Camilo José Cela en Iria
Flavia, pensé en la servidumbre de sus peticiones. No tenía suficiente con el
viaje a Galicia, no tenía suficiente con el desplazamiento a Padrón, no tenía
suficiente con la investigación epistolar entre los literatos del 27 y Cela, no
tenía suficiente con hacerme probar la exquisita comida de aquellos lares; quería igualmente que le contara cómo es lo de Cela en Iria Flavia.
Además, el corsé de las cuatrocientas
palabras. Cela fue una personalidad irrepetible. Tomó parte de la guerra en el
bando nacional. Por una enfermedad pulmonar, como Alberti, que ocasionó gastos
a la familia y, para pagarlos, trabajó de censor. Censura que luego sufrió su
literatura.
Lo magnífico o maravilloso fue que se
propuso mantener las relaciones con los escritores de su generación anterior,
la de la Edad de Plata, con los que estaban en España y los exiliados. Y
publicarlos. Saber qué era de ellos. Saber cómo habían sobrevivido. En otro
mundo…
Reproducción de la carta recibida el 3 de septiembre de 2026.
Entre el 14 y el 17 de diciembre se
celebrará en Sevilla una serie de actividades culturales que conmemorarán el
cincuentenario de la generación del 27 y serán, de algún modo, homenaje a los
poetas vivos de aquel grupo poético, y especialmente a Vicente Aleixandre,
recientemente distinguido con el Nobel de Literatura. El comité patrocinador de
esta celebración cuenta con los nombres de Dámaso Alonso, Pedro Altares, Carlos
Barral, Carlos Bousoño, Paco Brines, Antonio Buero Vallejo, J. M. Caballero
Bonald, José Luis Cano, Josep María Castellet, Pablo Corbalán, Gerardo Diego,
Antonio Gala, Jorge Guillén, Pepe Hierro, Luis de Pablo, Miguel Rubio y Andrés
Sorel.
Entre los actos programados figuran
conferencias de Luis de Pablo sobre la música de la generación, de José Luis
Cano, sobre la poesía del 27 y Vicente Aleixandre, especialmente, y de Miguel
Rubio, que hablará del cine del grupo y presentará películas de la época, entre
ellas La edad de oro y Un perro andaluz, de Buñuel. En la Universidad sevillana
se llevará a cabo un amplio coloquio sobre la generación, en el que
intervendrán Caballero Bonald, José Hierro y Andrés Sorel, y la aportación viva
de Juan Sierra, poeta y compañero de la generación, hoy olvidado. Una lectura
poética, en la que se hará público el texto expresamente escrito por Dámaso
Alonso para estas jornadas, cerrará los actos que, coincidiendo con las
actividades reseñadas, mantendrán abierta una exposición de libros, cartas,
fotos, revistas y recuerdos del 27.
La comisión organizadora del homenaje a la
generación del 27, en Granada, decidió ayer suspender los actos que tenía
previstos para estos días como consecuencia de las tensiones que se viven en la
región a raíz del Día de Andalucía.
Como se sabe, en Sevilla se aglutinó el
origen de la Generación, y de allí se considera el propio Aleixandre.
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17-12-1977.De nuestro
corresponsal J. B. Filgueira paraYa:
AQUELLA GENERACIÓN DEL 27
El embajador sueco acaba de entregar a
Vicente Aleixandre, en su propio domicilio, el certificado correspondiente al
premio Nobel. Dicen que este premio ha sido un reconocimiento a la vez de
nuestra "generación del 27". Otro poeta de aquella formidable
generación, Jorge Guillen, habla para "Blanco y Negro" de aquel grupo
de buenos amigos y mejores poetas: "Cuando hablo de la generación del 27
me refiero sólo a diez poetas—no de tantos como existían entonces—; el grupo
éramos diez, de los que ya sólo quedamos cinco. Todos distintos, cada uno tenía
su voz propia, su forma de ser y de pensar. Eso sí: nos unía un espíritu común:
la amistad. Lo más original del grupo es que éramos siempre un grupo de amigos.
La guerra civil, la mundial, la emigración, los muchos problemas que nos han
perseguido no han sido suficientes para romper el vínculo de amistad que nos
unió."(Archivo
Linz de la transición española. Fundación Juan March. Registro R-3997).
ABC, 14 de diciembre de 1977: Los reyes de España visitan a Vicente Aleixandre, que estaba acompañado de Gerardo Diego, Dámaso Alonso y Pedro Sainz Rodríguez.
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ABC, sábado 17 de diciembre de
1977. Pág. 21.
SEVILLA AL DÍA
IGNACIO
Sólo un hombre como Ignacio pudo ser capaz
de conseguir atraerse la simpatía, la admiración, el respeto y la amistad de
unos seres que, andando el tiempo, convertirían en historia y en anécdota su
paso por Sevilla. Ignacio obró como el aglutinante de aquel grupo que resultó
ser la mejor cuadrilla poética del medio siglo de oro contemporáneo.
Ignacio, sí. Ignacio Sánchez Mejías,
torero y escritor (hace un año se publicó un libro que recogía su producción
teatral, estrenada e inédita), es la figura que, en justicia, debe presidir los
recuerdos de esta semana, en la que se conmemoran los cincuenta años del arribo
feliz a Sevilla de los poetas de la generación del 27.
Dámaso Alonso- que por entonces fue
coronado de laurel en la Venta de Antequera- ha evocado el viaje, reconociendo
que «todo, en realidad, se debía al cariño (y sospecho que también a la
esplendidez) de Ignacio Sánchez Mejías». En la Finca de «Pino Montano», recital
de poesías y fiesta de disfraces organizada por el torero-escritor con y para
sus amigos invitados, que una noche atravesaron en barca el crecido Guadalquivir,
con el miedo sin maroma de Federico García Lorca.
Ignacio era como el hermano mayor de todos
ellos. Por entonces-diciembre de 1927-, ya había cumplido los treinta y seis
años. Tres meses después estrenaría su primera obra teatral, poniendo en escena
la segunda en poco tiempo.
Por las fechas que hoy conmemoramos,
Ignacio acababa de retirarse del toreo, al que regresó para morir siete años
más tarde. El mito formado en torno a su figura venía desde muy atrás. Sus
amigos se lo encontraron ya fabricado y le pusieron timbre de inmortalidad.
Pero a nadie se le ocurrió agrupar su teatro en un volumen, como hizo con desinterés
y amor el catedrático granadino Antonio Gallego Morell, que cuando ocurrió la
tragedia en Manzanares tenía once años.
Sí, Ignacio merece ser reconocido antes
que nadie por cuanto significa es este cincuentenario. Otro Ignacio «tardará
mucho tiempo en nacer, si es que nace».
CARO ROMERO
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Las noticias del 17 de diciembre de 1977
amanecían teñidas de sangre por el asesinato de un concejal en Irún. La falta
de seguridad fue editorializada por ABC.
La preocupación era también económica: La Diputación de Sevilla estaba en
números rojos. El editorial de EL
PAÍS se dirigía hacia la aprobación del presupuesto para 1978, en los que
observaba zonas oscuras y rapidez en su tramitación.
Habían pasado cincuenta años de los actos
fundacionales de la generación del 27. Acababan de premiar a Aleixandre con el
premio Nobel. Era una especie de recompensa a un grupo de poetas mayores, en una
España que intentaba dar pasos a la consolidación democrática tras las primeras
elecciones libres.
Hemos escogido tres artículos de prensa: EL
PAÍS informaba el 8 de diciembre de 1977 de los actos que se celebrarían en el
cincuentenario en Sevilla. Ya hacía referencia a la concesión del premio
Nobel a Vicente Aleixandre y ABC recordaba a Ignacio Sánchez Mejías como torero, escritor, amigo, cicerone y compadre de los poetas del 27.
Federico García Lorca como La Sombra. Centro Federico García Lorca y Galería Guillermo de Osma, 2021
Al hilo de la publicación de una película perdida de Federico García Lorca durante las giras y representaciones de La Barraca, he vuelto a revisar la entrevista que Elena Aub realizó al final de su vida a Jorge Guillén.
En la entrevista, uno piensa que la persona más citada sería Pedro Salinas, con quien mantuvo una larga relación epistolar y a quien sustituyó en el trabajo universitario. Pero, no. Cita más a Federico García Lorca, ya sea por deseo propio o de la entrevistadora.
Guillén siguió frecuentando la Residencia de Estudiantes tras sus estudios y declaró a la hija de Max Aub que conoció a unos estudiantes allí, con pinta solo de estudiantes, nada de bohemios, que se hicieron muy famosos con el tiempo: Dalí, Buñuel y Lorca.
Recuerda a García Lorca con humor, relajado, que le gastaba bromas con el éxito que Guillén tenía entre las alumnas, según Federico, porque les enseñaba la poesía de Bécquer y sus alumnas se emocionaban, lloraban y sacaban el pañuelo...
Se le hacía un nudo en la garganta cuando evocaba al padre de García Lorca, que lo vio en Nueva York, tras su asesinato y tras la guerra, porque Guillén siempre pensó que el poeta del Llanto sobreviviría a cualquier contienda, por su carácter o su ánimo, y así se lo dijo a su padre. Y su padre, apesadumbrado, le recordó que se había equivocado.
Y lo creyó porque Federico era uno de los amos del éxito, junto a Rafael Alberti. Como el éxito que tuvo con el Romancero gitano.
Su muerte le dejó desolado, por la cercanía, por la amistad, aunque sabe que murieron otros de distinta clase y condición y nadie lo merecía. Se había encargado, a posteriori, del prólogo de las Obras Completas de Lorca en la editorial Aguilar. Y aceptaba que del siglo XX, el escritor sobre el que más obras de estudio se habían publicado era Federico García Lorca, por las cosas buenas y las cosas malas. Que, a más distancia, creía que Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez eran los más estudiados. Luego, los demás.
¿Y los componentes de la generación del 27?
Más que generación, decía Guillén, era un grupo de amigos. Eran diez, se han muerto diez, ¡no, por dios!- las dudas del paso del tiempo nublaban a Guillén-, se han muerto cinco y quedamos
cinco, ¿verdad? Se ha muerto Salinas, se han muerto, que eran... Salinas y yo
éramos los mayores, el del 91 y yo del 93. Algún profesor que hace historias
literarias decía que fuimos los mentores. De ninguna manera, todos iguales.
Federico no era un maestro... era el centro de la vitalidad, de la intensidad
creativa. No había jerarquía, ni nada. Y coincidimos en Madrid y se formó aquel
grupo, poco a poco. En el veinticuatro ya conocía a Alberti, inicialmente pintor, y Lorca. Antes había conocido a Juan Ramón Jiménez. Y admiraban mucho a Machado, Antonio. Guillén decía que Antonio Machado no entendía al principio su poesía, aunque le respetaba como persona.
La novedad de los amigos del 27 era que conocían mejor la tradición literaria de la poesía española. No solamente los profesores como Dámaso Alonso, Pedro Salinas y el propio Jorge Guillén. Este poeta decía que todos sabían más de poesía española que Machado, Unamuno y Juan Ramón. Según Guillén, Valle-Inclán no podía ver a Góngora. El héroe de Góngora, cuenta, fue Dámaso Alonso, que empezó a estudiarlo. Y llegaba al café y les decía, Vamos a ver qué os parece... a ver este párrafo... Y lo explicaba mejor que nadie. Y no únicamente la tradición española, los poetas franceses también. Baudelaire, Mallarme, ... Y el Modernismo con Rubén Darío. Y más tarde fue Neruda y Vallejo. La poesía inglesa la conocieron más tarde. Y tenían un fondo humanístico. Habían leído La Odisea y La Eneida. ¡Hombre! ¡Claro! ¡Hombre!, reía Guillén al contarlo. Y se manifestaba asombrado de Alberti. Por su sentido de la asimilación. ¡Prodigioso! Que creó la Tercera Soledad ¡Qué instinto del idioma! No era universitario. Reía Guillén. Era un golfillo de Cádiz... Algo prodigioso. Por la relación con sus amigos, por su prodigiosa capacidad. Cuando hay tantos profesores que no llegan a entender en toda su pajolera vida un poema... Era Alberti. De los más jóvenes, nacido en 1902, al contrario que Guillén y Salinas, de 1893 y 1891, los poetas mayores de edad.
Góngora publicó hacia 1613 las Soledades, dedicada al duque de Bejar, su mecenas y el de Cervantes. Alberti se propuso homenajear a Góngora con una Soledad más.
La Soledad Tercera se incluía en el poemario Cal y Canto, hacia 1926-1927:
HOMENAJE A DON LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE (1627-1927). SOLEDAD TERCERA (Paráfrasis incompleta)
CONCHAS y verdes líquenes sagrados,
los dormidos cabellos todavía,
al de una piedra sueño, traje umbroso
vistiendo estaban, cuando desvelados,
cítaras ya, esparcidos,
por la del viento lengua larga y fría
templados y pulsados
fueron y repetidos,
que el joven caminante su reposo
vio, música segura,
volar y, estrella pura,
diluirse en la Lira, perezoso... (12 primeros versos de Soledad Tercera)
Entre los días 17 y 19 de octubre de 1979,Elena Aubentrevistó al poetaJorge Guillénen Málaga. La entrevista formaba parte del proyecto “Refugiados Españoles en México”, desarrollado por elArchivo de la Palabradel Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México. Esta entrevista está recogida en elCentro Documental de la Memoria Histórica (PHO,10ESP,3) (PARES).
Elena Aub era investigadora y documentalista, vinculada a INAH. Hija de Max Aub, entrevistó a exiliados españoles, intelectuales y figuras culturales, contribuyendo al estudio de la diáspora republicana tras la guerra civil española. Recordamos la creación en Segorbe de la Fundación Max Aub, en 1997, con la presencia del presidente del Gobierno, José María Aznar. Elena Aub fue su presidenta y alma máter. El Archivo de la Palabra ha sido reconocido como parte de la “Memoria del Mundo de México” por la Unesco (INAH y Gobierno de México).
Jorge Guillén. Wikimedia
ABC, Obituario de Elena Aub, Juan Manuel Bonet. 16-05-2020
- ALBERTI, R.: Cal y Canto. Hay multitud de versiones. La utilizada es una de 1952, editada por Losada en Buenos Aires, junto con Sobre los Ángeles y Sermones y moradas.
Norma y Natalia Talmadge, Gilbert Roland y Buster Keaton. ABC
Francisco fue un pintor de
paredes desnudas que se aficionó al arte de Cúchares, debutando como novillero
en 1900. Sus primeros trasteos fueron en la circense compañía ecuestre de Micaela
Alegría o García, la cual representó en 1894 un espectáculo llamado La feria de
Sevilla, donde Francisco Alonso toreaba un becerro.
Como no tuvo mucha suerte, casado y con
hijos, decidió emigrar a México ante el miedo de no torear en España. Allí toreó
algunas corridas, representó a algunos toreros y un posible ictus paralizó
medio cuerpo. Esta enfermedad le hizo emigrar a Estados Unidos. De los hijos
que le sobrevivieron, uno de ellos, Luis, obtuvo fama en el cine. Algunas
biografías dicen que Luis había nacido en Ciudad Juárez; su padre insistía en
que había nacido en Bilbao[1] y que era español. El
torero y representante tenía el nombre artístico de Paquiro II y su hijo Luis
fue inmortalizado en la gran pantalla como Gilbert Roland[2].
La expansión del cine tuvo uno de sus
pilares en el movimiento de los cineclubes/clubs. Importado de Francia, las sesiones más
influyentes para el desarrollo de este nuevo arte fueron las que organizó Luis
Buñuel entre mayo de 1927 y diciembre de 1928 en la Residencia de Estudiantes
de Madrid, bajo los auspicios de su Sociedad de Cursos y Conferencias creada en
1924. El éxito de la primera sesión hizo pronunciar a Ortega y Gasset ante
Buñuel que, si fuera más joven, se hubiera dedicado al cine. Gubern califica la primera sesión
como vanguardista y ecléctica. La segunda sesión no se produjo hasta febrero de
1928, con la vuelta de Buñuel a España desde Francia. Esta iniciativa de Buñuel
promovió la creación del Cine Club Español coincidiendo con la última sesión de
la Residencia de Estudiantes.
El lanzamiento del Cine Club Español fue
anunciado/propuesto en La Gaceta Literaria, dando continuidad a la iniciativa del
maestro de Calanda que había creado el caldo de cultivo cinematográfico. La
dirección del Cine Club corrió a cargo de Buñuel desde París hasta la sexta
sesión, aunque Giménez Caballero declaró años después que, tras el segundo mes,
la dirección efectiva la llevó él con la ayuda de César M. Arconada, Juan
Piqueras, Miguel Pérez Ferrero y Luis Gómez Mesa. Gubern cuestiona esta versión
porque Buñuel escribió la presentación de la sexta sesión sobre cine cómico,
haciéndose responsable de la iniciativa.
La sexta sesión se celebró el 4 de mayo de
1929. Los miembros de la generación del 27 habían mostrado un gran interés por
los cómicos del cine. En la Gaceta Literaria, desde los primeros números habían
alabado el trabajo de Mack Sennett y elogiado a Buster Keaton. En esa sexta
sesión hubo dos partes. En su intermedio, Rafael Alberti recitó tres poemas
dedicados a Charlot, Harold Lloyd y Buster Keaton. En la segunda parte de la
sesión se proyectó a Charlot, cuando ya existían diferencias intelectuales
entre la vanguardia sobre la valoración de Chaplin. Dalí y Buñuel criticaban a Charlot, alabado
mayoritariamente por los demás, y alababan a Keaton. A continuación se exhibió El navegante de
Keaton. Francisco Ayala dijo que las obras de Keaton, en ese momento y en su
madurez creativa, estaban concebidas como perfectos mecanismos, donde las piezas
ajustan a modo, sin que falle un resorte. Rosa Chacel comentó que el cómico
filmaba para decir solamente “soy tímido”. Pero señalaba que su psique, facetada
de timidez, se demostraba ante el espectador como un cuerpo. Dijo además que
esa timidez aleteaba en sus párpados, y que sus ojos parecían tan sensibles que temía
que se retrajeran como los caracoles cuando alguien los miraba.
Un año más tarde, según Gubern, en agosto
de 1930, entrando por la frontera francesa, Buster Keaton, su esposa Natalia y su cuñada Norma Talmadge llegaron a San Sebastián para hacer un
viaje turístico que les llevaría a Madrid, Sevilla y Málaga. Señalaba la
profusa información de prensa de la época sobre la visita, su encuentro con
surrealistas españoles y la amistad del actor con José María Hinojosa y el
pintor Jena Lisarc[3].
A Gubern se le olvidó contar que había una
cuarta persona en el viaje. La pareja de Norma Talmadge, el galán latino Gilbert
Roland, y que en el viaje hicieron entrevistas para promocionar su trabajo,
además de la expectación que pudieran despertar. Y sobre las reuniones, vamos a
intentar matizar. Algo más que turismo.
Aunque estaban de vacaciones por Europa,
cuando pararon en Madrid visitaron el edificio de Prensa Española, donde se
publicaban ABC y Blanco y Negro. Keaton se mostraba entusiasmado con España, le
gustaban las corridas de toros, y no reía. El periódico ABC decía que no reía
porque un contrato se lo prohibía. ¡Milagro! En la sede de Prensa Española sí
lo hizo. Corríó, bromeó, brincó y rio, recorriendo gozoso las rotativas. Únicamente
se volvía serio en cuanto el fotógrafo aparecía. El actor y la persona. Hoy sería el mundo ideal, el mundo real y el meme.
Norma Talmadge era entonces una de las
actrices dramáticas más reconocidas. ABC resaltaba sus bellos ojos, grandes,
inquietos y negrísimos, que elogiaban las bellas curiosidades de la capital
como el Museo del Prado, la rosaleda del Retiro o la Puerta de Alcalá. Su
hermana Natalia se había casado con Buster Keaton, había abandonado la gloria
del cine y los redactores la reflejan sonriendo con su famoso marido. Gilbert Roland
es identificado enseguida como Luis Alonso, hijo de españoles y español, ya
reconocido y solicitado en Hollywood para las versiones españolas.
En esta primera noticia, los redactores
piden al cine norteamericano que no caiga en las pintorescas y falsas españoladas.[4] 20 de agosto de 1930.
Muro les fotografió en el Hotel Palace. Los
Keaton, impasibles; Norma Talmadge, sonriente; y Gilbert Roland, desafiando la
cámara fotográfica. Atienden a la prensa y Buster Keaton dice que cambia
siempre de pareja artística para dar ocasiones a nuevas artistas. Norma es
elogiada de nuevo por sus papeles en Una gran señora y Margarita
Gautier.
En aquella época, Gilbert Roland, que había
triunfado con Norma como pareja artística, había conseguido su primer papel como
estrella, El señor Zorro, siendo protagonista tanto de la versión
inglesa como de la española, contratado por la Metro. Nosotros lo recordamos en Bahía Negra, dirigida por Anthony Mann en 1953. De Madrid marchaban a Toledo porque Buster Keaton quería ver torear a Marcial Lalanda, tras pasar por
El Escorial[5].
Y recalaron en Málaga, donde asistieron a
una corrida de toros y contactaron con el grupo malagueño del 27: Manuel
Altolaguirre, Emilio Prados y José María Hinojosa.
Diario de Málaga y Vida Gráfica
recogieron la noticia de los ilustres visitantes. Puede que el contacto con
Málaga fuera debido a otro español que trabajó en Hollywood, Edgar Neville, que
en los años veinte estaba casado con la malagueña Ángeles Rubio-Arguelles,
antes de conocer a Conchita Montes. Hay también una relación de trabajo entre
Hinojosa y la mujer de Neville por una obra de teatro en 1929. Es plausible que
Edgar Neville pusiera en contacto a sus amigos de Litoral con los
actores americanos. Por aquella época, según Julio Neira, el Hinojosa surrealista había
publicado La flor de California y estaba implicado en la dirección de Litoral.
Hacía 1972, Darío Carmona publicó en
Litoral que Altolaguirre, Prados e Hinojosa vieron varias veces una escena de
la actriz Vilma Bánki cuando metía un pie en la piscina porque les parecía
precioso, surrealista y poético. La imaginación, lo soñado, consustancial a los
surrealistas, era relacionado con los efectos que producía el nuevo arte, el cine.
En Málaga llegó a existir una extensión del cine club madrileño que había promovido La Gaceta Literaria. Buñuel recuerda, años más tarde, a
Hinojosa en un homenaje a Valle-Inclán y su fusilamiento en 1936 por sus ideas
conservadoras, tras el bombardeo de Málaga.
Volvamos a los actores. Según Diario de
Málaga, se hospedaron en el Caleta Palace, fueron a los toros, recorrieron
lugares típicos de la ciudad. Gilbert Roland, Luis Alonso, dijo que Buster
Keaton elogiaba España, especialmente Andalucía, y no escatimó alabanzas a
Málaga. El cómico estaba pensando intercalar escenas taurinas en sus películas.
Vida Gráfica publicó la foto de los
dos actores en la corrida, con el rostro imperturbable del cómico que se comunicaba mediante
Gilbert Roland. Para la prensa española, el galán era llamado por su nombre
original, Luis Alonso. Buster alababa que los españoles le permitiesen viajar sin ser molestados en exceso.
Darío Carmona dijo otra anécdota sobre
Buster Keaton en Litoral. Era muy listo, pero bebía a todas horas desde
las diez de la mañana. Cita también que se bañó varios días en el mar. Este
testimonio está cuestionado por Manuel Carmona, quien se remite a señalar que
la estancia fue de poco más de un día y que se ofrecieron a limpiar el coche de
Buster del barro, pagado generosamente en dólares[6].
Años más tarde, Gilbert Roland, o Luis
Alonso, fue entrevistado por Donald para Blanco y Negro, 1968. Donald
era el pseudónimo que utilizaba uno de los primeros animadores del Cine Club de
La Gaceta Literaria, Miguel Pérez Herrero, junto a Ernesto Giménez Caballero,
Juan Piqueras, César Arconada y Luis Buñuel. En el reportaje hablaba de su padre
palentino, la madre de Burgos, pero sitúa su nacimiento en Ciudad Juárez, contra
la tesis actual de Bilbao.eus y Deia.
Habló de su infancia cuando huyeron de la violencia de Ciudad Juárez, de los duros
inicios en la meca del cine junto a Gary Cooper y Clark Gable. Estaba en España
rodando un spaghetti western.
En la entrevista recuerda a los españoles
que fueron a trabajar al cine norteamericano: Martínez Sierra, Catalina Bárcena,
Valentín Parera. Y detrás de la cámara, recordaba a José López Rubio, a Eduardo
Ugarte (La Barraca), Tono, Jardiel Poncela y Edgar Neville. Ya pensaba en
escribir sus memorias, desde su etapa mexicana a su época de estrella, pasando
por su época de extra[7]. Gilbert, o Luis, viviría
veintiséis años más, siendo el precedente de Antonio Banderas o Penélope Cruz.
[5] Blanco y
Negro, 24 de agosto de 1930, páginas 43-46.
[6] GUTIÉRREZ, F.: La huella del
maquinista. Buster Keaton en Málaga. En El maquinista de la General, 1 y
2. Diciembre-2000. Centro Cultural de la Generación del 27. Páginas 40-43.
Reseña 27-02-2025 Archivo Museo Sánchez Mejías.
[7] Blanco y
Negro, 22 de junio de 1968, páginas 101-103.
16-03-2025 23:50 Habrá una segunda parte: Por ejemplo, Rafael Alberti: "Buster Keaton busca por el bosque a su novia, que es una verdadera vaca: 1234, estas 4 huellas no caben en mis zapatos."
Josefina de la Torre, Casa de las Canteras, 1925-30
Jugaba al tennis, conducía su auto, pero lo que más le gustaba era la natación. Las mujeres contemporáneas se habían ido conformando desde la Declaración de Seneca Falls de 1848, el año del manifiesto de Marx y Engels, la revolución industrial, la conquista del Oeste tras la guerra de la Secesión americana, la Primera Guerra Mundial y la Revolución soviética. El voto femenino, la libertad, y el amor libre. La posibilidad de salir de casa. De pasear... Las mujeres empezaron a trabajar con la Revolución Industrial, tuvieron acceso a la propiedad en un mundo de pioneros. La propiedad les acercó al derecho al voto en la época de las reclamaciones sufragistas... A finales de la segunda década del siglo XX, se extiende el derecho al voto en Estados Unidos, la revolución soviética da el voto a las mujeres y preconiza el amor libre. Hay un cambio de costumbres, de apertura mental. En España tardará en entrar esa percepción, aunque encontremos casos como Carmen de Burgos, que vivía libremente su vida.
Influye la vida en las ciudades. En las grandes urbes. La ciudad nos hace libres, decían en la Edad Media los burgueses. Las grandes ciudades del siglo XX conceden aire fresco a la libertad femenina. Los cafés, los bares, las salas de baile...
Es, no lo olvidemos, la época del fonógrafo, el telégrafo, la radio, el tren o el tranvía, el avión... Y el cine. Respetadles, nacieron con el cine.
Le contó a Gerardo Diego que había nacido en Gran Canaria, que su primer poema lo escribió con siete años, que cantaba, que amaba la música, que tocaba el piano... Recordaba la velada en honor de Galdós... Y esa otra en el Lyceum Club Femenino de María de Maeztu... Y el teatro...
Su primer viaje a Madrid fue como adolescente, en 1924. Recordemos que su hermano Claudio fue Premio Nacional de Literatura...; Claudio fue su primer guía literario animándola a publicar, como lo hizo con el teatro, fundan ambos Teatro Mínimo... Cuando la antología de Diego, Josefina ya había publicado en Alfar, Verso y prosa, Azor y Gaceta Literaria...
No sabemos si el carácter independiente de Josefina es producto de un claro feminismo. Tal vez influya su posición social y familiar, aunque en este aspecto, algo reticente. Pero su independencia nos remite a las reivindicaciones feministas. También la visibilidad artística. Escritora, música, y el cine...
Claudio de la Torre tuvo éxito literario, teatral. Doce años mayor que Josefina, consigue un contrato con la Paramount en Joinville hacia 1931. Josefina le acompañará y trabajará como actriz de doblaje en El ángel azul de Von Sternberg y la mítica Marlene... Ella fue también actriz en los años cuarenta, pero no adelantemos acontecimientos...
Vemos que, en los últimos años, se ha recuperado la labor artística de mujeres de la Edad de Plata. Dando un lugar en la historia del arte, de la literatura, el cine, la música... Josefina está ligada, por su origen familiar, a la burguesía y el modernismo canario y, con la llegada a Madrid, a la generación del 27. Se ha incidido menos en su carrera como cantante y actriz. De Francia habían vuelto los hermanos de la Torre en 1934. Y recordemos el rico ambiente artístico familiar: Su tío, el músico e historiador Agustín Millares Torres, su hermano Claudio, la creación del Teatro Mínimo...
Su hermano consiguió llevarse para Madrid el trabajo que tenía en Francia con la Paramount. Este trabajo llegó hasta el estallido de la Guerra Civil en 1936. Los hermanos de la Torre se refugiaron en la Embajada de México en Madrid, luego se desplazaron a Valencia, tomaron un barco que los llevó a Francia y volvieron a Las Palmas, donde permanecieron hasta el final del conflicto.
Josefina de la Torre fue una de las mujeres más polifacéticas de la cultura española. Sin embargo, permaneció olvidada. Trabajó en el cine en distintos lugares, delante y detrás de las cámaras. Salió retratada en revistas. Balló cree que dominó demasiadas artes y que ese pudo ser su problema. Sus versos fueron incluidos en la segunda edición de la Antología española contemporánea (1915-1934), junto con los de Ernestina de Champourcín, pero su legado se desvaneció. De la Torre no se exilió. Los años del primer franquismo hicieron olvidar la poeta vanguardista, la mujer moderna e independiente, polifacética. Incluso, cuando muere Rafael Alberti en 1999, se dice que ha desaparecido el último miembro de la Edad de Plata, olvidando a Josefina y Ángeles Santos. De la Torre tenía rasgos de belleza centroeuropea y un porte distinguido. La Guerra Civil empobrece a la familia De La Torre Millares. Refugiada con su hermano Claudio (de nacimiento Néstor) y su mujer Carmen Ballesteros (la baronesa o condesa Alberta de La Codorniz) en las Palmas de Gran Canaria y con el fin de obtener algo de dinero, fundan la Editorial La Novela Ideal. Josefina crea un pseudónimo o heterónimo, Laura de Cominges. Escribe novelas de amor e intriga. En una entrevista realizada en UNED, Josefina confiesa que para una chica de provincias y con fama de literata de vanguardia, el nuevo nombre era obligado porque se entendía como una devaluación de su nivel como escritora. Nos han llegado once novelas cortas.
Tras la guerra, además, sus amigos han desaparecido: Han muerto o se han exiliado, interior o exteriormente. El futuro es incierto.
Con Claudio regresa a Madrid en la década de los 40 y se sumerge en el mundo cultural del franquismo, participando en los proyectos cinematográficos, muy ayudados por el régimen porque sabían de su potencia propagandista. También participa en el teatro, llegando a ser primera actriz del Teatro María Guerrero, se adapta una novela suya, Tú eres él, en el cine con el título Una herencia en París; es una de las protagonistas de El camino del amor de Castellví (hace de malvada ama de llaves) o la conocida película de Edgar Neville, La vida en un hilo, 1945. Tiene portadas en la revista Primer Plano (Las mujeres detrás de cámara, donde se hablaba de su trabajo de ayudante de dirección), para la que luego será reportera y entrevistadora... En 1945 deja el cine, desencantada, dice que en un entorno mezquino y cruel..., solo le ofrecían papeles secundarios. Es posible que no estuviera identificada con la mujer que preconizaba el régimen: mater dolorosa, sin profundidad en los papeles femeninos, siendo lo que los hombres prescribían. Y su físico no acompañaba al tipo de mujer española media: era rubia, alta e independiente.
En esos años conoce a Ramón Corroto, su marido, con quien funda en 1946 la Compañía Comedias, que llegó a presentar 15 estrenos. Con el tiempo, forma parte del elenco de las compañías de Núria Espert o de Amparo Soler Leal. Se decantará por el teatro de cámara. No volverá a publicar poesía hasta 1968. Su tiempo pasaba...
En 1966 protagonizó para la televisión El cumpleaños, episodio inicial de Historias para no dormir de Chicho Ibáñez Serrador. Su papel contrastaba con su personalidad independiente y vanguardista: una mujer pasiva, tradicional y reaccionaria. Su último papel en televisión fue en la serie Anillos de Oro (1983), de Ana Diosdado e Imanol Arias, dirigida por Pedro Masó y música de García Abril. Fue un broche de oro porque representaba los nuevos aires de la vida española, los de la transición y consolidación democrática.
Ramón Corroto muere en 1980. La tristeza embarga a Josefina. Se retira hasta su muerte en 2002. Escribirá un poemario en recuerdo de Ramón, poemario inédito hasta su centenario, con una oda conocida, Mis amigos de entonces:
“Mis amigos de entonces,
aquellos que leíais mis versos
y escuchabais mi música:
Luis, Jorge, Rafael,
Manuel, Gustavo...
¡y tantos otros ya perdidos!
Enrique, Pedro, Juan,
Emilio, Federico...,
¿por qué este hueco entre las
dos mitades?
Vosotros ayudasteis
a la blandura del que fue mi
nido..."
Hoy, 22 de febrero de 2025, el caminante ha vuelto feliz y empapado por la lluvia. Dice que dejemos añadida la entrevista que la UNED le hizo hace muchos años a Josefina, para observar su porte y su fuerza, aunque los años le fueran pesando.
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Navas Ocaña.: Josefina de la Torre vs. Laura de Cominges: Una mujer moderna en la España de Franco. Impossibilia 26 (2023) 74-89.
Patrón Sánchez, M.: Josefina de la Torre Millares. Una mujer moderna en el mundo del cine. Uned. Rei, 9. 2021. pp. 131-158.
BALLO, T.: Las sinsombrero: Sin ellas, la historia no está completa. 2016. Espasa. Barcelona. Reseña 21-02-2025 en Archivo Museo Sánchez Mejías.
- Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la Generación del 27. Edición de Pepa Merlo. Fundación José Manuel Lara. Vandalia. Sevilla. 2010. Reseña 21-02-2025 Archivo Museo Sánchez Mejías.
- ALTOLAGUIRRE, M.: Epistolario. 2005. Edición de J. Valender. Publicaciones de la Residencia de Estudiantes. Madrid. Carta a Luis Sánchez Cuesta. Autoedición de Josefina de la Torre en 1927. Suplemento Litoral. Reseña 21-02-2025 Archivo Museo Sánchez Mejías.
Archivo Museo Ignacio Sánchez Mejías/Biblioteca Lope de Vega
La generación del 27. Una generación deportiva. Edicición y prólogo de José Antonio Mesa Toré y Alfonso Sánchez. M-R Libros artesanales. Centro cultural de la generación del 27. Málaga. 2003. 62 páginas. ISBN: 84-7785-549-8. Fichado entre 18-20 julio 2023.
Esta es una breve reseña de un libro que hemos leído en el Archivo Museo Ignacio Sánchez Mejías, libro que refleja la relación de los escritores de la generación del 27 con el deporte. El libro gusta desde el primer momento por su aspecto rústico, artesanal, blanco, puro, como de primera lectura.
Buñuel Fuente:ABC., uso personal
Aunque nacieron con el cine, la práctica de deportes fue otra constante moderna de los componentes de la generación del 27 que ilustra su trayectoria literaria y personal.
La actividad física fue algo que se fue introduciendo en las clases medias y altas de la burguesía liberal española desde la creación de la Institución Libre de Enseñanza en 1876 como sistema educativo con tendencias liberales ilustradas de progreso. En su momento, Francisco Giner de los Ríos propuso la práctica de viajes con ejercicio físico como parte de la educación. Estos desplazamientos solían realizarse a la Sierra de Guadarrama, entre Madrid y Segovia, como algo nuevo y complicado. Los medios de transporte, los caminos y carreteras eran obstáculos que había que superar, lo que constituía un aliciente más. Y, en definitiva, les permitía conocer y relacionarse con los habitantes de esas zonas que arrastraban atrasos de todo tipo, en una tierra de nueva frontera para la conquista cultural. Giner de los Ríos llegó a tener una residencia en las estribaciones de la sierra citada.
Pero no olvidemos a los actores de este libro pequeño y hermoso que practicaron deportes y que, además, lo contaron en sus obras literarias.
Giner de los Ríos. R. A. H.
Siempre se dijo que hay humanos que son seres híbridos— mitad pez, mitad humanos—, que reman porque no pueden ser sirena o tritón. A Pedro Salinas le gustaba remar en Torrevieja cuando no había chiringuitos en la playa.
Buñuel trasmitió la virilidad en la generación del 27, papel que luego pudo adquirir Ignacio Sánchez Mejías. Hombres de una pieza que lo mismo boxeaban que jugaban al polo, mientras bebían y fumaban, sin ton ni son.
Ignacio Sánchez Mejías. Imanol Sánchez
De Concha Méndez se decía que ganaba campeonatos de natación o que cuando nevaba se deslizaba por las laderas de la Sierra de Guadarrama.
Salvador Dalí hizo el servicio militar y, según contó a Federico García Lorca, practicaba dos deportes, atletismo y boxeo. Gerardo Diego contaba en su antología que Josefina de la Torre jugaba al tenis, deporte que también practicaba García Lorca, pero que le producía el mismo aburrimiento que el billar.
Alberti iba a las carreras de caballos cuando sufrió un contratiempo de su enfermedad pulmonar que le llevó a pasar temporadas en Guadarrama. Su enfermedad le convirtió en literato cuando pensaba que iba a ser pintor.
Era una generación feliz, lúdica y vitalista que dejó joyas literarias como las que a continuación reseñamos y que el libro muestra. Son varios, puede que olvidemos a algunos, como la Elegía a un guardameta de Miguel Hernández o algún otro más. Haremos una selección de cinco autores amantes de la actividad deportiva:
Fernando Villalón. ABC
Empezamos con Fernando Villalón, poeta, mago y ganadero que dedicó un poema al ciclismo y sus practicantes.
¿Sobre qué corcel cabalgas,
mozo del jersey grana...?
Que el aire que hiendes queda
asombrado de tu audacia
Mozo del calzón prendido
el de la curvada espalda,
el de las muñecas rígidas,
el de la testa en maraña.
Durante su estancia en Tudanca, Alberti terminó Sobre los ángeles, pero compartió con José María de Cossió y Gerardo Diego la afición por el nuevo deporte de moda, el fútbol. El 20 de mayo de 1928 se disputó en el Sardinero el partido final de Copa entre el Barcelona y la Real Sociedad, partido de la más alta competencia, con espectadores de postín como Carlos Gardel. La actuación del guardameta húngaro azulgrana fue tan portentosa que inspiró a Alberti una oda que luego
Platko. Fuente: Picryl
apareció en el poemario Cal y Canto. Poema que el portuense dedicó a José Samitier, capitán del equipo de Barcelona:
Nadie se olvida, Platko,
no, nadie, nadie, nadie,
oso rubio de Hungría.
Ni el mar,
que frente a ti saltaba sin poder defenderte.
Ni la lluvia. Ni el viento, que era el que más regía.
Ni el mar, ni el viento, Platko,
rubio Platko de sangre,
guardameta en el polvo,
pararrayos.
Concha Méndez había practicado varios deportes, pero se lució hablando de cómo vivió su visita a un estadio, donde nos muestra una mujer moderna como líder de un grupo de deportistas:
Morena de luna vengo,
teñida de yodo y sal.
Allá quedó el mar de plata,
sus barcas y su arenal.
En el Estadio me entreno
al disco y la jabalina.
Al verme jugar, sonríen
las aguas de la piscina.
Concha Méndez. Wikipedia
La nadadora, el nadador, las nadadoras y nadadores han sido fuente de inspiración poética. Alberti recorría el Sena, el Támesis y el Tíber luchando entre el mar, la playa y el viento en su poema Nadadora, incluido en el poemario citado, Cal y canto. Salinas evocaba la navegación nocturna en el poemario Razón de amor con Nadadora de noche.
Es Jorge Guillén quien brilla al contar/cantar la música de las nadadoras inglesas de Wellesley un 21 de marzo en el poemario Maremagnum:
Acordes al compás,
–Una música suena desde un mármol de orilla–
Los dos grupos de nadadoras
Desenvuelven figuras de salud,
Y como respondiendo al más
Sutil laúd
Posible sobrepasan –de un orden servidoras–
A la nunca sencilla
Naturaleza,
Ignorante del ritmo prodigioso
Donde empieza
–Cuna, taller y coso–
El ímpetu que asciende a esta belleza
Del movimiento exacto:
Regocijo del músculo obediente,
Qué gozo en el contacto,
Qué noble libertad por su corriente,
Piel todavía flor,
Carne que ya es amor,
Muchachas que son música en la mano
De nuestra primavera.
Las nadadoras, frente al sumo arcano,
Dirigen la armonía de la Esfera,
Maravillada por el cuerpo humano.
Las nuevas secciones de deportes
La poesía de Gerardo Diego, como ejemplo final, canta, cómo no, los deportes; los nuevos, los clásicos. Canta al balón de fútbol, canta al salto de trampolín, pero a nosotros nos gusta su gusto por las regatas del mar Cantábrico que las cuenta desde su niñez con ojos de novelas de aventuras de piratas, mientras se hace mayor. Los cántabros, sirenas o tritones, quieren dominar el mar, aunque tenga un peligro mortal:
Regatas, blancas regatas de mi niñez novelera. Abordajes de piratas sobre la mar marinera. Diminuto espectador que con los ojos abiertos vuelas en tu mirador a otras playas y otros puertos, persiguiendo desde el muro las paralelas estelas, sagitario del maduro arco tenso de las velas.
A la marina ruleta apuestas tu corazón por el del aspa violeta en el blanco grimpolón. Aquel que pilota un hombre con un ancla en el jersey, el que lleva sobre el nombre una corona de rey.
Espectador, no ha lugar a que goces tus novelas. Ya no es tiempo y en la mar agonizan las estelas.
Deja que juegue —y que ría la frivolidad naval. Tu vida será algún día una regata mortal.