Cultura y sociedad

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Las elegías de Robert Motherwell: El "Llanto" y el color de España

 

Elegía República Española. Robert Motherwell. Flickr.


     El 16 de julio de 1991 moría uno de los últimos representantes del expresionismo abstracto norteamericano. Robert Motherwell tenía 76 años y residía en el estado norteamericano de Massachusetts. Era conocido por sus estudios teóricos sobre las vanguardias, por sus inquietudes históricas y sociales y por su amor por el Mediterráneo y España. De la admiración o pasión por España son sus conocidas pinturas de la serie Elegías, entre ellas Elegía a la República Española.

     En España pudo verse una retrospectiva en 1980 en la Fundación Juan March en Madrid y en el centro cultural de La Caixa de Pensions en Barcelona. Miquel Tapies, director en 1991 de la Fundación Tapies e hijo del pintor Antoni Tapies, recordó la amistad que el pintor americano tenía con su padre y la importancia e influencia que había tenido la serie de Elegías en la motivación de muchos jóvenes pintores.

     Los años ochenta habían puesto de moda otra vez al pintor que tuvo inspiración en la contienda civil española. Se cree que parte de su inspiración vino de la famosa elegía Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de Federico García Lorca, en la utilización de blancos, negros y ocres, y por una visión romántica, y tal vez ideológica, en el apoyo a los vencidos. Dijo que las Elegías respondían a su visión sobre el conflicto. Vio el preludio de la Segunda Guerra Mundial, donde los futuros bandos probaron sus armas. 

     Juan Manuel Bonet lo recuerda a su paso por Madrid en la primavera de 1980. Alberti escribió en este momento su poema Negro Motherwell, pero Bonet evocaba el azul ultramar de algunos de sus collages como Open. En aquellos días madrileños, contaba a sus admiradores su fervor por el último Cézanne, ya en su periodo vital en Aix-en-Provence, con la pintura como razón de ser. El crítico español recordaba sus obras, comenzando por sus negras Elegías, sus fulgurantes Samuráis, su visión de la caverna de Platón y, sobre todo, el azul de Open

Open. Robert Motherwell.  


     Fue con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, con 21 años, cuando Motherwell celebró su primera exposición en la galería Raymond Duncan de París. Comprometido con la situación española, con su guerra y posguerra, le dedicó muchos lienzos como Elegía a la República Española, Iberia, Muerte española...

     El uso del negro es catalogado por sus biógrafos como un signo distintivo. Como una expresión de su sensibilidad trágica, con su alegría o su elegancia. El pintor consideraba que el negro era el color de España. 

     En 1972 ilustró el libro de poemas A la pintura de Rafael Alberti con sombrías aguatintas que confirman el negro, utilizado al mismo nivel que el amarillo, el púrpura o el blanco. Finalizamos con uno de los poemas de Alberti de este poemario que hemos podido leer en el Archivo Museo Sánchez Mejías, Al ropaje:


     A ti, fino, ligero, desatado,

rizada delgadez trémula al viento;

si habitado del cuerpo, ceñimiento,

desceñimiento si deshabitado.

     A ti, métrico, rígido, pausado,

llovida solidez sin movimiento;

si extática en acción, ordenamiento,

si acción movida, mar desordenado.

     A ti, ágil seda, gasa, encaje, velo,

solmne lana, lino, terciopelo,

piel de la forma, hechizo de su hechura.

     Cantan su ley los campos de tu escudo:

vestir de los vestidos el desnudo.

A ti, fiel tejedor de la Pintura.



Alberti/Motherwell. Homenaje a la pintura. Iberlibro





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     Referencias:

     - EL PAÍS, 18 de julio de 1991.

     - ABC, 18 de julio de 1991.

     - RAFAEL ALBERTI: A la pintura. Losada. Buenos Aires. 1953. Nota 14-08-2026 Archivo Museo Sánchez Mejías

     - Motherwell fallecía en julio de 1991 cuando se celebraban en El Escorial los cursos de verano, inaugurados por Rafael Alberti con unas palabras sobre Picasso. Alberti había pintado/diseñado el cartel anunciador de los actos académicos.

  




15-08-2026 21:00 Actualizado 17-08-2026 16:30

México DF, 20 de mayo de 1959: ¡Mi querido Camilo José Cela!

    

Manuel Altolaguirre a Camilo José Cela, 20-05-1959-1.


   
     México DF, 20 de mayo de 1959

     ¡Mi querido Camilo José Cela!

     Me encuentro su carta al regreso de mi trabajo en las ruinas mayas, donde estoy terminando "El Cantar de los Cantares". Me recordó que no escribí el poema primaveral, que tenía intención de enviarle para su almanaque. Tal vez porque hace años que no gozo de la primavera, el poema hubiera salido. Aquí, sin estaciones, pensar en ese tiempo magnífico me hubiera impulsado a escribir. Tarde o temprano, ese poema será suyo. Se lo prometo. 


Manuel Altolaguirre a Camilo José Cela, 20-05-1959-2.


     Pensé que podría enviártelo para las "conversaciones". Toda la noche escribí sobre la Edad de Oro, como si los poetas vestidos de pastores me escuchasen.

     De estar ahí, hubiera hablado mucho, hasta muy tarde, con todos. Contigo.

     Te hablaré de tú. Como si hubiéramos pasado juntos estos días en Formentor. Tan seguro estoy de que lo humano hubiera prevalecido sobre lo literario. En mí no brota la poesía sino al acalorarme con algo. Y el hablar con amigos me enardece. Poesía que brota luego para liberar la angustia. Si hago un nuevo libro, será después de ir a España. Después de recobrar el diálogo. El mismo día de conocerte.



Manuel Altolaguirre a Camilo José Cela, 20-05-1959-3.


     Es posible que mi película "El Cantar" de Fray Luis concurse al Festival de San Sebastián. Es el 15 de julio. Estoy decidido a llevarla, pero necesito que me inviten a exhibirla, porque, por ser cinepoema, de forma y sentido religioso, aquí no será seleccionada por la dirección de Cinematografía. 

     ¡Ya verás qué buen poeta cinematográfico soy! Perdona que me sienta feliz con lo que he hecho. Más de un año y medio trabajando. ¿Quieres que te envíe mi informe del Departamento Cinematográfico de la Universidad Católica de México?


Manuel Altolaguirre a Camilo José Cela, 20-05-1959-4.

    

     Es muy favorable y se me ocurre que tú y mis amigos pudieran hacer algo por mí. Lograr que mi película sea invitada al festival. Si conoces a alguien, si de manera directa o indirecta puedes favorecer mi propósito, dímelo.

     Escríbeme pronto. Es casi seguro que nos veremos en España. Un fuerte abrazo de 

               Manolo Altolaguirre (firma).

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      "FRAY LUIS: Cierto estoy que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni los poderíos, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni finalmente criatura alguna nos podrá apartar del amor de Dios en nuestro Señor Jesucristo". El Cantar de los Cantares. Cinepoema de Manuel Altolaguirre (1958).

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     El 30 de junio de 2026 se emitieron los fotogramas existentes de El Cantar de los Cantares con comentarios de Mariano del Cueto y James Valender, en el Ateneo Español de México, con la colaboración de Juan Bonilla desde la Residencia de Estudiantes de Madrid. Se recordó también a José Moreno Villa y a Emilio Prados. Sobre todo a Moreno Villa y su relación con Altolaguirre, según ellos, en la evolución personal del poeta y guionista cinematográfico. 

          

Inclusión de El Cantar de los Cantares en la sección Comercial del Festival de San Sebastián. Detalle.


 

Inclusión de El Cantar de los Cantares en la sección Comercial del Festival de San Sebastián. 12-07-1959.





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     Notas:

     - 1. Esta carta la escribió Manuel Altolaguirre el 20 de mayo de 1959, algo más de dos meses antes de su muerte el 26 de julio de 1959 a consecuencia del accidente de coche tras participar en el festival de cine de San Sebastián, donde presentó su proyecto de poema cinematográfico sobre El Cantar de los Cantares, en la versión de y con Fray Luis de León del libro bíblico. Se han hecho algunas correcciones y adaptaciones ortográficas sin desvirtuar el sentido del texto que se acompaña.

     - 2. Cela dirigía Papeles de Son Armadans y pedía escritos a autores españoles, tanto a exiliados como a residentes en territorio español.

     - 3. Las Conversaciones Literarias/Poéticas de Formentor se celebraron por primera vez del 18 al 25 de mayo de 1959, promovidas por Camilo José Cela y el poeta Carlos Barral, entre otros. Agitaron el mundillo literario de aquellos años. EL PAÍS publicó el 26 de marzo de 2011 la fotografía que acompañamos de la primera convocatoria de 1959. Víctor Seix junto a Carlos Barral fundaron la editorial Seix Barral. Josep Maria Espinas fue autor del himno del F.C. Barcelona, compositor de canción catalana y fundador de la editorial La Campana.

 

Juan Goytisolo, Víctor Seix, Cela, José María Castellet y Juan García Hortelano. Al fondo, Joan Fuster y Josep Maria Espinas. EL PAÍS. 

     4. Camilo José Cela escribió el 25 de abril de 1959 a Manuel Altolaguirre y le comunicaba que en mayo organizaba las Conversaciones Poéticas de Formentor. Había conseguido que acudieran destacados poetas españoles y franceses. Le pedía que le enviara un mensaje, que sería leído por Cela y le traería su lejana y admirada voz. 591, Epistolario Manuel Altolaguirre. Reseña 28-07-26 Archivo Museo Sánchez Mejías. 

     5. En 1959, en México gobernaba Adolfo López Mateos (1958-1964), quien había sido secretario de Trabajo. Supo contener los conflictos obreros y mantuvo una política de separación entre iglesia y estado, lo cual pudo afectar a la idea de Altolaguirre de que no encontraría lugar para su Cantar de los Cantares y para la idea personal de religiosidad, aspecto que se observa en distintos escritores del 27. La Universidad Católica de México hunde sus raíces en el siglo XVI, cuando Fray Juan de Zumárraga, obispo de México, y el virrey Antonio de Mendoza inician los trámites ante la Corona española en 1537.

     6. Agustín Sánchez Vidal cita esta carta como posible influencia de Cela en la participación en la Sección Informativa (comercial) de Altolaguirre en San Sebastián. También cita otra carta a Gilberto Martínez Solares, donde le informa que les ha ofrecido una comida el presidente del Instituto de Cultura Hispánica y que el obispo de San Sebastián convocó para la película a todo el clero de su diócesis para llenar la sala en una sesión especial. Según Altolaguirre, no concursó oficialmente en San Sebastián para poder hacerlo más tarde en Venecia. Reseña 28-07-26 Archivo Museo Sánchez MejíasEpistolario Manuel Altolaguirre y Agustín Sánchez Vidal en Viaje a las Islas Invitadas Manuel Altolaguirre 1905-1959.

     7. El Colegio de México, institución cultural de primer orden en este país, surgió de la diáspora de intelectuales que se exiliaron con la guerra civil española, acogidos por Lázaro Cárdenas, quienes originalmente crearon la Casa de España y, después, el Colegio de México o Colmex. Lázaro Cárdenas nombró en 1939 a Alfonso Reyes director de la Casa de España, germen de Colmex, ya como El Colegio de México a partir de octubre de 1940.



27-07-2026 19:26. Actualizando... 29-07-2026 20:02


La primera crítica literaria de García Lorca, un poeta nuevo



      "¡Feridiquín carísimo!

     Por mi tarjeta de Toledo habrás sabido que tu carta me llegó bien y que me produjo grande alegría. Esperaba para escribirte a que hubiera salido en EL SOL la noticia adjunta sobre tu libro (noticia publicada ayer). Verás en ella que un ratito me pongo «dómine»: hay que dar a la gente la sensación de que no se hace un «suelto de contaduría»... Me gustaría consultar contigo algunos detalles que tengo señalados en tu libro..."

     Por carta fechada el 31 de julio de 1921, Adolfo Salazar daba consejos a Federico García Lorca sobre sus poemas y le comunicaba que había escrito un artículo en EL SOL celebrando al joven poeta.




     "La aparición de un poeta en nuestro horizonte es un fenómeno de mucha mayor importancia que una súbita fulgencia de un astro nuevo en nuestro firmamento. Goce espiritual, que prima al de los ojos. Poesía por poesía, preferimos aquella, viva. Porque, ¿cómo explicar sino poéticamente también a esos buscadores de estrellas? (¿Y no es eso, el poeta?) Horror para el astrónomo puro, ávido de meter en sus tablas la estrella nueva. O del crítico que en seguida encasille al poeta recién amanecido."

     Federico había aparecido como la estrella nueva en el firmamento de la poesía, porque era presentado por y ante la crítica especializada. Por el crítico cultural por excelencia, Adolfo Salazar. Aunque García Lorca jugaba con el factor campo a su favor. Adolfo Salazar era uno de los que le aconsejaban en los inicios de su carrera.

     "Me gustaría consultar contigo algunos detalles que tengo señalados en tu libro; por ejemplo, «tiene el polen fatal del desengaño», «y como la Virgen María pudieras/botar de tus senos otra vía láctea», «que la pulsen como las cuerdas de un arpa» —pequeñas cosas en las que me parece... por parecerme hipócrita el no decírtelo, no he de guardarlo… Nada de esto tiene importancia para quienes te queremos..."

     Salazar le indicaba que si no le avisaba de esos errores, la crítica más acerba, los enemigos, se cebarían con él.

     "Federico García Lorca no es poeta sublime por el tono, ni dramático por retórica. Su poesía, muy en tono menor, se compone de los ingredientes más humildes del repertorio... Emoción viva, con una palpitación ingenua, una delectación creciente por la materia sonora, un infantil asombro para la belleza recién descubierta, y un deseo de decirle, con un mohín gracioso, un piropo truncado por la timidez. Signo viviente de los esplendores de cada día, este reloj de sol para el que sólo cuentan las horas claras, tiene un gesto sonriente y una distinta cuerda lírica para cada, nueva y eterna, emoción del repertorio de la Naturaleza: el campo, el río, el vario cielo en el matiz que les dan las horas, con una complacencia singular por la tarde avanzada y una permanente sorpresa por la primera estrella."

     Con todo, Lorca estaba preocupado porque no aparecían críticas sobre "Libro de poemas". Salazar le pedía paciencia. En su carta le dijo que Canedo (Enrique Díez-Canedo) estaba muy ocupado con el curso de extranjeros de la Residencia de Estudiantes; que iba a dar a conocer su libro a Ortega y Gasset. Y que de la distribución que hiciera la Sociedad General de Librería debía estar pendiente Federico.

     "Una colección copiosa de poemas comprendidos entre los años 1918 y 1920. Es curioso observar el progreso continuo y firme que se muestra en sus versos conforme la fecha avanza, y es esto lo que autorizaría, de no saberse ya cuál es la rara categoría de este poeta, a ver en él una promesa del granar más rico."

     De García Lorca se conocía un libro de prosas adolescentes sobre el que alguna referencia se ha hecho en este blog sobre la impresión de la burgalesa Cartuja de Miraflores.

     "Hay en García Lorca otro tono, fuerte y recio, de poeta de gran envergadura, en composiciones como "Campo", "Chopo muerto" y "Árboles"; de 1919 esta última poesía, tras la que se ve clara la traza de nuestra historia poética.
     Cerca de setenta poemas tiene este libro. Abundancia insólita hoy, tan rara como la abundancia cordial que le dicta y que ha sabido traducirse en el ademán más gracioso de línea."

     En los consejos finales, Salazar le recordaba que era necesaria la paciencia, el crítico profesional era muy remolón en darlas y en decidir sin compromiso.
     Estábamos en 1921, con García Lorca con 23 años recién cumplidos. Federico buscaba confianza en los consejos de los amigos, en la afirmación de los críticos especializados y en el silencio admirativo de sus enemigos. Recordemos la seguridad con la que quince años después le pide que se rectifique unas declaraciones suyas en EL SOL a Bagaria, el caricaturista salvaje, ya en la fama de los inicios tormentosos de 1936, al amigo que en sus inicios le daba consejos.

     Terminamos con la recomendación de Adolfo Salazar, el poema Árboles de 1919: 

¡Árboles!
¿Habéis sido flechas
caídas del azul?
¿Qué terribles guerreros os lanzaron?
¿Han sido las estrellas? Vuestras músicas vienen del alma de los pájaros,
de los ojos de Dios,
de la pasión perfecta.
¡Arboles!
¿Conocerán vuestras raíces toscas
mi corazón en tierra?


      





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       - EL SOL, 30 de julio de 1921. Artículo de Adolfo Salazar.
       - GARCÍA LORCA, Federico. Obras completas de Federico García Lorca. ePubLibre. Edición de Kindle. 

      






     8-5-2026 23:02 Actualizado... 10-5-2025 20:22

Las esperas picassianas

 

Le Golfe-Juan, Paul Signac. Wikipedia



     - Le Golfe-Juan, Antibes, Cannes, Roma (1968-1972).-

     Estamos viviendo a poquísimos kilómetros de Mougins, …de Picasso… sólo para verle y yo… avanzar en un libro de poemas que desde hace tiempo escribo para él. ¿Verle, he dicho? ¡Qué calvario difícil! Pura ilusión. Aitana, que de nosotros es la más amiga de los dos, llama por teléfono a Jacqueline… Llevamos aquí dieciséis días. En Le Golfe-Juan. Todavía no es de noche. Aitana tiene que llamar de nuevo a Jacqueline. Veremos si al fin «Pablo está de buen humor».

     Entre el mal humor de Picasso... que no quiere ver a nadie, que hay que llamar al anochecer, los Alberti esperaban o desesperaban medio mes en Le Golfe-Juan… con cierto cansancio. Picasso tenía 87 años.

     En esos días el poeta portuense leía varios libros sobre Picasso, entre ellos la biografía que le había "dedicado" Françoise Gilot. No le gustaba nada el mar que veía y le rodeaba durante esa espera por su escaso oleaje ante una arena dócil de la playa. El verano soleado contribuía a la resignada paciencia.

     Cuando al final consigue reunirse con Picasso, le comenta que vive en Antibes, cerca de las antiguas murallas y en las proximidades del museo del pintor. El museo se abrió en 1966, pero lo decoró y utilizó como estudio Picasso desde 1946. Por esa cercanía, Picasso le dice que haga un agujero en la pared y se lleve un cuadro. No era esa la intención de Alberti. Pretendía, no se atrevió a tanto en un principio, que le regalara alguna obra.

     No sé si alguna vez hemos escrito sobre Demicheli. Hay un futbolista argentino (Málaga C. F.), Martín Demichelis, y un periodista hispanomexicano, Tulio Demicheli. Este último cuenta una aventura de Pemán y Rafael a cuenta de la eterna mala salud de hierro de Franco. Hay una cita en esos años, 1968-1972, que es insinuante:

     Un personaje rojo, una ondeante llamarada, reavivada por el viento, aparece en el mar. Un penitente encapuchado ardiendo. Semana Santa en Cádiz o en el Puerto. Llegando a la bahía, queda una vela blanca y luego un mástil alto apuntado en la tarde a la primera estrella.

     A Picasso, que nunca llegó a tomar posesión como director del Museo del Prado y, por lo tanto, no fue destituido, consigue sacarle su interés por el museo. Me gustaría ir por allá alguna vez sólo para llevarme esas molduras fantásticas de los cuadros. Lo demás, no me importa… (¡Ahí, los genios!). Ninguno de los antepasados le interesaba. Después de su obsesiva serie sobre Las Meninas de Velázquez en la década de 1950.

     La impresión de Alberti al ver los últimos y numerosos dibujos de Alberti es que son unos desnudos de líneas impecables y que tiene o cree que tiene obsesión por el erotismo. Con furia y frenesí, como animales deseosos, que se muerden hasta la destrucción de los dientes. El poeta portuense tiene sentimientos ambivalentes de admiración y tristeza por el hambre vital del pintor.

     Entre los recuerdos que evoca Picasso a sus invitados esta presente la tauromaquia en un niño que la vivió hasta los diez años en Málaga. Hay estudios que hemos leído sobre cómo conformó esa instintiva cultura sus inicios. Picasso le remata alguna conversación recordando que ambos son andaluces. Uno, Picasso, con diez años, no volvió jamás a Andalucía. Alberti con catorce, hizo viajes esporádicos y cortos. Ve en Picasso aquella claridad, locura, gracia, pasión, arrebato, arbitrariedad, y esa chufla violenta de su infancia malagueña. Alberti, como es obvio, esta marcado por el mar de la bahía gaditana.

     Eso hace que el pintor malagueño no haya tomado mucho del espíritu francés. Cuando llega algún visitante extranjero a su casa y se encuentra hablando con un español, sigue en español, con la mirada perpleja del visitante que no entiende nada.

     Tras un corto periodo de tiempo entre Milán y Roma, Alberti volvió a Antibes y se sintió emocionado pensando que las picassianas palomas del entorno le reconocen como suministrador de alimento cada mañana colombófila.

     Vuelven las llamadas telefónicas. Ahora con las excusas de Jacqueline o del servicio. Cree que Picasso si quiere verle, pero alrededor hay un muro que le protege. Hasta que ese muro infranqueable, como el de la afección pulmonar juvenil que tuvo, cae; y Pablo le sonríe, fuerte como un toro, con su gracia y la maravilla del genio.

      Tras cinco meses, Alberti vuelve a Roma. Le ha visto no más de tres veces por mes. Pablo insiste: tienes que volver y nos veremos.

     Antes de irse le dedica un ejemplar monumental de poesía póstuma de Pierre Reverdy, Sables mouvants, acompañado de diez brillantes aguatintas picassianas. La dedicatoria:

     Para Rafael Alberti

(lo que es todo decir)

mi amigo (no hablemos)

mi primo y mi tío

su amigo y el mío

y que más que un montón

de abrazos novísimos y muy

viejos y además el cariño

de tu

Picasso

el 22-5-68

     Picasso le dijo que no le hacía ningún dibujo adicional, opcional o excepcional. La dedicatoria era más importante.



Museo Picasso de Antibes. Wikipedia.


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     Referencias:

     - https://www.antibes-juanlespins.com/sorties-loisirs/antibes-ville-de-culture/les-musees/le-musee-picasso

     - Alberti, R.: Prosa II. Memorias. Edición de Robert Marrast. Seix Barral. Barcelona. 2009.

     - Álvaro Martínez Novillo, Rafael Gámez, Jaime Esaín o Fátima Halcón han escrito, entre otros, sobre el ambiente taurino de la niñez de Picasso.

     - Tulio Demicheli, ABC, 9-3-2009.

     - Matizamos la reunión de Picasso y Alberti. Las dificultades existieron para reunirse con Picasso que estaba protegido por la familia y la gente a su servicio. Alberti declaró a Umberto Allemandi en Blanco y Negro el 26 de enero de 1977 que la primera vez que vio a Picasso fue en 1932, que luego tuvo otra ocasión cuando pintaba el "Guernica". Y que le ayudó para trabajar en París antes de marchar a América. Hay divergencias entre lo que cuenta de las veces que se reunió en Antibes y los datos complementarios- Recuerdos para La arboleda perdida- que su biógrafo Robert Marrast añade en La arboleda perdida. Robert Marrast cuenta esas tres veces por mes y en la entrevista de 1977 declara que le veía en Antibes todas las noches. 

     




     4-04-2026 19:30 Actualizado 5-4-2026 19:48

Sobre "Las Poesías" y los poemas


 

"Tú, si en cuerpo pequeño, 

eres,  pincel, competidor valiente 

de la Naturaleza"   (Al pincel, Quevedo)

   A mediados del Cinquecento se llamaba poesías a las pinturas que deleitaban los sentidos, lejos de interpretaciones con sentido simbólico o moral. Aunque hoy se ha limitado su significado a la belleza expresada con la palabra en verso o prosa, en el ambiente humanista del Renacimiento tenía un sentido más amplio.  

     Cuando Tiziano pintó seis cuadros para Felipe II denominados poesías no pretendía acotar su obra al arte de la pintura. Quería que su trabajo fuera semejante al del poeta al interpretar libremente las fábulas mitológicas de los clásicos.

     Vasari, al escribir sobre Giorgione y su educación humanística, ante la escasez de datos que se conocían, y conocen, del artista, relataba que tenía afición y gusto por la música como dato que podía indicar un conocimiento culto que explicara la profundidad de sus pinturas. Su discípulo Tiziano profundizó en ese conocimiento humanístico a través de la pintura con la capacidad de interpretar otras artes con el color y la naturalidad de sus pinceles.

     El de Cadore mantuvo correspondencia con un literato azote de los poderosos, Pietro Aretino, sirviendo sus armas, literatura y pintura, para promocionarse mutuamente. Aretino le escribió en mayo de 1544 una carta a Tiziano en la que describía un atardecer en su casa cercana a Rialto, en Venecia, cuando el sol se torna tibio y su luz le evocaba la pintura del pintor. Terminaba la carta diciendo:

      “¡Oh, Tiziano! ¿Dónde estáis ahora?”. A fe mía que, si vos hubierais retratado lo que yo os cuento, habríais provocado en los hombres el asombro que me confundió a mí.

     Tiziano gozó de tal fama en vida que influyó definitivamente en la pintura europea. En la española, primero, tímidamente, ante el dominio toscano romano de los Carducho y compañía, influenciados desde Italia por Zuccari. Pero, más tarde, con Navarrete el Mudo y la llegada del cretense a Toledo, tras su paso por Venecia y Roma, se fue abriendo un camino en el trabajaron las embajadas diplomáticas de Rubens y la lectura velazqueña de todos ellos.

     La literatura no fue ajena a la invasión del color en la pintura española. La razón residía en la predilección de los reyes de la dinastía austriaca por Tiziano y sus continuadores, que contribuyó a la distribución de copias y estampas entre la población y las hizo populares. Es conocida la afición de Felipe IV por la pintura y el teatro. Y es famoso un entremés del actor más famoso de aquellos tiempos, Cosme Pérez y su heterónimo artístico Juan Rana, donde salía a escena sujetando un marco, mientras simulaba ser una pintura.

     Hubo composiciones poéticas barrocas que nos indican el prestigio de la pintura como una de las bellas artes:

     Pedro Espinosa pide mediante un soneto a Antonio Mohedano que pinte a su novia:

Pues son vuestros pinceles, Mohedano,

ministro del más vivo entendimiento,

almas que le dan vida al pensamiento

y lenguas con que habla vuestra mano

 

     Góngora hizo un soneto en recuerdo de El Greco:

Esta en forma elegante, oh peregrino,

De pórfido luciente dura llave

El pincel niega al mundo más süave,

Que dio espí­ritu a leño, vida a lino.

     Lope de Vega manifestaba admiración por Juan Bautista Maíno y Rubens:

     Dos cosas despertaron mis antojos,

extrajeras, no al alma, a los sentidos;

Marino, gran pintor de los oí­dos,

y Rubens, gran poeta de los ojos.

     Sin duda, Quevedo expresó de manera más definitiva el amor al arte de la pintura con la silva “Al Pincel”:

     Tuya es la gala, el precio y la belleza;

tú enmiendas de la muerte

la invidia, y restituyes ingenioso

cuanto borra cruel. Eres tan fuerte,

eres tan poderoso,

que en desprecio del Tiempo y de sus leyes,

y de la antigüedad ciega y escura,

del seno de la edad más apartada

restituyes los prí­ncipes y reyes,

la ilustre majestad y la hermosura

que huyó de la memoria sepultada…

     …Los Césares se fueron

a no volver; los reyes y monarcas

el postrer paso irrevocable dieron;

y, siendo ya desprecio de las Parcas,

en manos de Protógenes y Apeles…

     Evoca como le salva la pintura, junto a la lectura y la escritura, en sus tiempos de destierro. Recuerda que Apeles fue el pintor preferido de Alejandro Magno. Y Protógenes fue coetáneo a ambos. Continúa:

     …Ya se vio muchas veces,

¡oh pincel poderoso! en docta mano

mentir almas los lienzos de Ticiano...

     Tiziano había fallecido en 1576 con la consideración de uno de los grandes pintores del Renacimiento, era el pintor preferido del César Carlos que pasa el nuevo Rubicón en el cuadro de la batalla de Mühlberg, y asimilaba su relación con Tiziano con la de Apeles y Alejandro.

     Contigo Urbino y Ángel tales fueron,

que hasta sus pensamientos engendraron,

pues, cuando los pintaron,

vida y alma les dieron.

Y el famoso español que no hablaba,

por dar su voz al lienzo que pintaba…

 

     De Urbino era Rafael, y el Ángel era Miguel Ángel Buonarroti. El famoso español que no hablaba un español que había pasado por Italia, Juan Fernández de Navarrete el Mudo, de quien decían que pintaba las personas con tal realismo que parecía que estaban hablando.

     Emulando a los poetas del Siglo de Oro, que tanto admiraban, uno de los poetas que quiso ser pintor, Rafael Alberti, escribió poesías a la pintura. Ya era la Edad de Plata.

     Decía Castiglione que ser Apeles significaba emplear en todas las cosas un cierto descuido que oculte el arte y haga que aquello que se hace y se dice parezca realizarse sin esfuerzo y casi sin pensar. Este digno descuido o sprezzatura se evidenciaba en la pintura del más grande de los artistas, Tiziano.

     Contaba Pepín Bello algo parecido de la facilidad para la poesía de Rafael Alberti con respecto a Federico García Lorca que elaboraba sus poesías con mayor tiempo de elaboración, independientemente de la calidad conseguida, que eso es otro asunto.

     Alberti rimaba con facilidad poemas propios y de encargo. Bello Lasierra le pidió un poema para su novia Araceli Durán y Alberti le regaló el poema Araceli, contenido en Cal y Canto, que empieza así:

     No sé si de arcángel triste ya nevados

Los copos sobre ti, de sus dos velas.

Si de serios jazmines, por estelas

De ojos dulces, celestes, resbalados…

     En el Archivo Museo Ignacio Sánchez Mejías está expuesto el original de Joselito en su gloria, poema pedido, y obligado a rimar durante el encierro que Ignacio Sánchez Mejías sometió a su amigo el poeta. Como la necesidad obligaba, el poema que apareció en El alba del alhelí decía en su inicio:

     Llora, Giraldilla mora,

Lágrimas en tu pañuelo.

Mira cómo sube al cielo

La gracia toreadora…  

     Alberti escribió sobre el color o sobre Goya; sobre sus inicios adolescentes en la pintura, cuando llega a Madrid desde El Puerto de Santa María. Sobre el asombro por los colores claros, la vida que tienen las pinturas, la piel de Venus, Tiziano, Tintoretto, Veronés y Rubens. La hermosura mitológica y los colores venecianos.

     El disfrute posterior ante Fra Angelico, Rafael y Mantegna.

     Y con Murillo, El Greco y Zurbarán. Hasta llegar a la cumbre de Velázquez y Goya.

     Son las sensaciones que le produjo la visita juvenil al Museo del Prado. Sensaciones que casi todos los que visitamos por primera vez durante la adolescencia la pinacoteca entenderemos y que, a continuación, reproducimos:



“¡El Museo del Prado! ¡Dios mío! Yo tenía




pinares en los ojos y alta mar todavía




con un dolor de playas de amor en un costado,




cuando entré al cielo abierto del Museo del Prado.





¡Oh asombro! ¡Quién pensara que los viejos pintores




pintaron la Pintura con tan claros colores;




que de la vida hicieron una ventana abierta,




no una petrificada naturaleza muerta,




y que Venus fue nácar y jazmín trasparente,




no umbría, como yo creyera ingenuamente!




Perdida de los pinos y de la mar, mi mano




tropezaba los pinos y la mar de Tiziano,




claridades corpóreas jamás imaginadas,




por el pincel del viento desnudas y pintadas.




¿Por qué a mi adolescencia las antiguas figuras




le movieron el sueño misteriosas y oscuras?




Yo no sabía entonces que la vida tuviera




Tintoretto (verano), Veronés (primavera),




ni que las rubias Gracias de pecho enamorado




corrieran por las salas del Museo del Prado.




Las sirenas de Rubens, sus ninfas aldeanas




no eran las ruborosas deidades gaditanas




que por mis mares niños e infantiles florestas




nadaban virginales o bailaban honestas.





Mis recatados ojos agrestes y marinos




se hundieron en los blancos cuerpos grecolatinos.




Y me bañé de Adonis y Venus juntamente




y del líquido rostro de Narciso en la fuente.




Y -¡oh relámpago súbito!- sentí en la sangre mía




arder los litorales de la mitología,




abriéndome en los dioses que alumbró la Pintura




la Belleza su rosa, su clavel la Hermosura.





¡Oh celestial gorjeo! De rodillas, cautivo




del oro más piadoso y añil más pensativo,




caminé las estancias, los alados vergeles




del ángel que a Fra Angélico cortaba los pinceles.




Y comprendí que el alma de la forma era el sueño




de Mantegna, y la gracia, Rafael, y el diseño,




y oí desde tan métricas, armoniosas ventanas




mis andaluzas fuentes de aguas italianas.





Transido de aquel alba, de aquellas claridades,




triste «golfo de sombra», violentas oquedades




rasgadas por un óseo fulgor de calavera,




me ataron a los ímprobos tormentos de Ribera.




La miseria, el desgarro, la preñez, la fatiga,




el tracoma harapiento de la España mendiga,




el pincel como escoba, la luz como cuchillo




me azucaró la grácil abeja de Murillo.




De su célica, rústica, hacendosa, cromada




paleta golondrina María Inmaculada,




penetré al castigado fantasmal verdiseco




de la muerte y la vida subterránea del Greco.




Dejaba lo espantoso español más sombrío




por mis ojos la idea lancinante de un río




que clavara nocturno su espada corredora




contra el pecho elevado, naciente de la aurora.




Las cortinas del alba, los pliegues del celaje




colgaban sus clarísimos duros blancos al traje




del llanamente monje que Zurbarán humana




con el mismo fervor que el pan y la manzana.




¡Oh justo azul, oh nieve severa en lejanía,




trasparentada lumbre, de tan ardiente, fría!




La mano se hace brisa, aura sujeta el lino,




céfiro los colores y el pincel aire fino;




aura, céfiro, brisa, aire, y toda la sala




de Velázquez, pintura pintada por un ala.




¡Oh asombro! ¡Quién creyera que hasta los españoles




pintaron en la sombra tan claros arreboles;




que de su más siniestra charca luciferina




Goya sacara a chorros la luz más cristalina!





Mis oscuros demonios, mi color del infierno




me los llevó el diablo ratoneril y tierno




del Bosco, con su químico fogón de tentaciones




de aladas lavativas y airados escobones.




Por los senderos corren refranes campesinos.




Patinir azulea su albor sobre los pinos.




Y mientras que la muerte guadaña a la jineta,




Brueghel rige en las nubes su funeral trompeta.





El aroma a barnices, a madera encerada,




a ramo de resina fresca recién llorada;




el candor cotidiano de tender los colores




y copiar la paleta de los viejos pintores;




la ilusión de soñarme siquiera un olvidado




Alberti en los rincones del Museo del Prado;




la sorprendente, agónica, desvelada alegría




de buscar la Pintura y hallar la Poesía,




con la pena enterrada de enterrar el dolor




de nacer un poeta por morirse un pintor,




hoy distantes me llevan, y en verso remordido,




a decirte, ¡oh Pintura!, mi amor interrumpido.” 

 

    



    

 

 

 

La traducción de Eminescu

        Mihail Eminescu. Wikipedia.       Mihail Eminescu fue un poeta del romanticismo rumano que vivió entre 1850 y 1889, y que está cons...