Cultura y sociedad

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Entre el flamenco y la vanguardia: La propuesta y los críticos_2

 

Puerta de la Justicia, acceso a La Alhambra. Flickr

 

      La proposición del “Cante jondo”

     “En la sesión celebrada el día ocho del pasado mes por el Ayuntamiento de Granada, fue presentada y elocuentemente apoyada por don Antonio Ortega Molina, una solicitud de subvención para celebrar un concurso de Cante Jondo (canto primitivo andaluz) …” Así comenzaba Manuel de Falla un artículo en El defensor de Granada el 21 de marzo de 1922.

     Falla quería que se celebrara durante el Corpus, la fiesta grande de Granada. Alegaba la numerosa nómina de firmantes de la solicitud, que el Ayuntamiento había recogido con auténtico fervor, del cual se había hecho eco toda la prensa.

     El texto de la solicitud, la conferencia dada en el Centro Artístico por Federico García Lorca, los artículos publicados en prensa local y nacional señalaban el fin elevado del proyecto sobre el que escribía el músico gaditano afincado en Granada. Sin embargo, se veía en la necesidad de aclarar o solucionar ciertos equívocos que contrastaban con las innumerables adhesiones que había recibido para el proyecto.

     Para el maestro, la necesidad de actualización y revalorización del canto jondo era tan necesaria para Granada como la conservación del palacio de Alhambra, gastos que nunca consideraría injustificados, y cuya arquitectura había sido emulada en muchos edificios. Por ello consideraba que la música nueva no sería tal, ni las orquestas sonarían de un modo determinado de no haber existido influencias como los cantes populares andaluces y este era el caso del cante jondo.

     No era un simple azar que las músicas rusas buscasen inspiración en los ritmos, las formas, el color y los recuerdos de España. Una música, poesía de Andalucía, que estaba en peligro. Decía Falla que el canto andaluz era la sombra de lo que fue y debe ser, que había degenerado en el flamenquismo que adulteraba y modernizaba elementos esenciales que le caracterizaban. Se producían artificios en la modulación vocal que impedían la comparación de los puros cantos primitivos de Oriente con los nuestros. Criticaba, en fin, la torpe amplitud del reducido ámbito melódico de los cantos: la pobreza tonal de las dos únicas escuelas modernas y la frase groseramente metrificada sin flexibilidad rítmica.

     Pero no cabía la desesperación. Había que restituir la canción andaluza a su primitiva belleza como fin primordial del concurso de cante jondo. Y el marco incomparable de Granada se había elegido por devoción a la ciudad y la creencia en que ella misma hubiese dado forma definitiva a estos cantos. Persistirían en el intento de llevar a cabo el evento y sabían que, en un futuro, los artistas tendrían una razón para recordar Granada, su Corporación, el Centro Artístico y los iniciadores de la idea porque renacieron en toda su pureza esos cantos de maravilla como legítimo orgullo de la música natural europea[1].

      ¿Quiénes criticaban la iniciativa del Concurso de Cante Jondo?

     Existían dudas en el mismo periódico donde escribía Falla. Se comentaba que le eliminaron una alusión sobre la conservación de la Alhambra[2]. En medios liberales como EL SOL veremos cómo se informó críticamente. En los medios locales resalta la figura de Francisco de Paula Valladar con su revista La Alhambra. Y fuera de Granada, destacó la figura de Eugenio Noel, antiflamenquista y antitaurino, como recoge Gerardo Diego. Se habla incluso del excesivo purismo y elitismo de Fernando de los Rios, que inicialmente expuso críticas al cartel de Manuel Ángeles Ortiz. Debemos decir que, en defensa de Fernando de los Ríos, que era el factótum de todo lo que se organizaba en relación con el Concurso de cante jondo como autoridad académica indiscutible, miembro de la Institución Libre de Enseñanza y el miembro del partido socialista que fue a la Unión Soviética con Daniel Anguiano para elaborar un informe en 1920 sobre la adhesión de los socialistas a la Tercera Internacional comunista. Su tesis de no adhesión fue aceptada. El viaje y su posición sobre la Unión Soviética fue publicada en libro

     El cartel del concurso de Ortiz fue criticado entre los miembros del Centro Artístico más antiguos, lo que Lorca llamaría en el lenguaje de sus amigos de la Residencia de Estudiantes, putrefactos. Todo se solucionó con la copia del cartel que Falla envía a Zuloaga. El pintor le contesta por telegrama que era un cartel magnífico. Y Manuel de Falla lo fija en el tablón de anuncios del Centro Artístico. Silencio en todos sus miembros. Zuloaga era respetado por todos.

      Vamos por los críticos. En el diario EL SOL se publicaba el 14 de junio de 1922 una viñeta de Bagaria donde un guitarrista cantaba muertes y ejecuciones de forma sarcástica/irónica como única alegría.

¡Anda, arma mía y sigue echando alegrías por la boca!... Bagaria para EL SOL, 14-06-1922

 

     Sin embargo, al día siguiente, 15 de junio de 1922, hay una información más detallada y elogiosa coincidiendo con la celebración del Corpus. El 13 de junio: Entradas agotadas con el detalle de los vestidos a la moda de 1840 tanto en la aristocracia como en la gente del pueblo. Los hombres, con sombrero ancho y capa. Zuloaga decorando la plaza de los Aljibes. Tapices granadinos, mantones de Manila y telas antiguas. Candiles y faroles iluminaban con brillo y fantasía. Tras las presentaciones, discurso inaugural de Ramón Gómez de la Serna. Y después, se recoge las actuaciones de los concursantes. Al tiempo, se desarrollaba una exposición de cuadros de Zuloaga con éxito.

     Durante el 14 de junio, los trenes llegaron abarrotados de Sevilla y Córdoba. En medio del silencio más absoluto, al llegar la noche, cantaron Diego Bermúdez, Concha Sierra, Manuel Pavón, el Niño de Jerez, Antonio Muñoz y Carmen Salinas. A las doce, con el fin e inicio del día, comenzó a llover. Tras el chubasco, Caracol cantó saetas.

     El 16 de junio en un breve de EL SOL se informa de la decisión del jurado con el comentario del éxito del concurso, la fiesta ha tenido un carácter andaluz maravilloso que hará guardar al público un inolvidable recuerdo.

    El 17 de junio, EL SOL, en otro breve informa de la recepción que se celebró el día siguiente a la finalización del concurso en los salones de la Asociación de Periodistas en Granada. Se cita a Falla, Rusiñol, Zuloaga, Gómez de la Serna, corresponsales extranjeros y nacionales, artistas de Granada, pero no a García Lorca. Se celebró un lunch en una fiesta cordial.

      La ironía o la crítica, algo atávica, vuelve de la mano de Bagaria el 21 de junio. Sobre el carácter flamenco del vasco Zuloaga y el catalán Rusiñol.

     En las referencias que estamos haciendo de EL SOL, notábamos la ausencia de Adolfo Salazar, el crítico musical del diario, firmante de la adhesión a la solicitud del Concurso de Cante Jondo de 1922. En esos días se encontraba en París. Escribe un artículo el 23 de junio con el título Kaleidoscopio, y llegando al final dice:

      Tras el nombre de Falla, que está en todas las bocas, y tras el concurso de “cante jondo” que organiza, y que es aquí ya famoso…

      A pesar de la versión de González Alcantud, las críticas del desarrollo del concurso no pasaron de las caricaturas de Bagaria en EL SOL, aunque no sean extensos los artículos.

     Mayor crítica al concurso viene de la revista La Alhambra dirigida por Francisco de Paula Valladar. A mediados de febrero de 1922 advierte: Ser entusiasta de la fiesta de los cantos populares granadinos, pero dejémonos de «cante jondo…» Corremos, no lo olvide el Centro, el peligro gravísimo de que esta fiesta pueda convertirse en una españolada…

Francisco de Paula Valladar. Wikipedia

 

     A finales de marzo criticaba el artículo escrito en El defensor de Granada por Manuel de Falla por la referencia a la influencia del cante jondo en Rusia y Francia, argumentando que desde entonces han aumentado las españoladas y que se debería copiar la propuesta sevillana de saetas; y ve más interesante una labor investigadora y educativa como la de los músicos regionales manchegos y sus seguidillas o el sistema murciano de enseñanza de su canto regional.

     Sin embargo, no deja de señalar de forma admirativa la llegada de Rusiñol y Zuloaga, sin explicar que el motivo son los preparativos del concurso (La Alhambra, 31-5-1922). El 15 de junio critica que el tema El origen de los cantos populares andaluces: su estudio y vicisitudes, que había sido propuesto por la Real Sociedad Económica, haya quedado desierto en el concurso. Porque creía que era  escaso el tiempo para realizarlo, el ámbito geográfico de su estudio y la investigación sobre su origen e influencias en los gitanos.

     El 30 de junio dice que se han exagerado las influencias del cante jondo sin aportar documentos. Se queja de las 12.000 pesetas que ha aportado el Ayuntamiento, que no se han tenido en cuenta sus observaciones para no caer en la españolada, como así lo ha visto. Dijo que como festejo nuevo había resultado estupendo. Pero que, como cosa artística, había sido nulo. Y puso como ejemplo de españolada la zambra de gitanos y gitanas camino del Sacromonte con asistentes ataviados como en 1840. Y criticó, finalmente, la relación establecida con los orientalismos- las influencias del cante jondo y los cantos primitivos del Oriente- con la nueva música de Glinka, Debussy, Ravel y Stravinsky o Gautier y Merimeé.

     El 31 de julio anunciaba que estaba recogiendo toda la información publicada sobre el Concurso de Cante Jondo y señalaba un artículo publicado en La acción, irónico sobre el certamen. Las referencias siguen apareciendo directa o indirectamente al concurso de cante jondo como de la España de la pandereta el 31 de agosto, o como celebraciones a evitar (31-10-1922). Y a final de año- 31 de diciembre- describe al Concurso de Cante Jondo como de desagradable recuerdo.

     Finalmente, citaremos entre los críticos del Concurso del Cante Jondo y el flamenco a Eugenio Noel. Considerado miembro de la generación del 14 o epígono de la del 98, sobre él escribió Gerardo Diego por su aversión al flamenco y la tauromaquia como adversario ambulante y melenudo de la fiesta y en general del flamenquismo, al que atribuye todos los males del atraso patrio…sus diatribas contra el flamenquismo y el toreo hay que reconocer que se produjeron en un momento en que el exceso de popularidad del toreo y lo incompatible del abundante sacrificio caballar con la nueva sensibilidad moral que ya se estaba forjando las haría disculpables aunque tan exageradas…[3]

     Noel había publicado en 1914 dos revistas antiflamencas y antitaurinas de escasa tirada y poco anuncio económico que las sustentara: El flamenco y El chispero. En el caso que nos ocupa, la referencia es un artículo escrito el 10 de junio de 1922 en La Esfera. Con el título El misterio del Cante Hondo. El “tablao” se va, comenzaba calificando de huraño y hosco a Felipe Pedrell (folklorista y musicólogo amigo de Falla) para citar su obra y remarcar que los jóvenes artistas al sentirse atraídos por el ejemplo ruso han indagado el cancionero galaico portugués y el orientalismo musical bético o bien el catellanismo agrupado en sus virtudes y acentos por Salinas. Y, además, buscando la espontaneidad viva del sentimiento, se preguntaban qué cosa sea el cante hondo andaluz, el género flamenco y el sentimiento gitano. 

     Han llegado a idear un torneo de canciones en marco apropiado a esos apoyos rítmicos en libertad tan caros a las isocronías del compás moderno, en una plaza del Albaicín, en la San Nicolás.

     Hasta ahí califica de acertada la labor erudita, pero critica que la complejidad de estos cantes andaluces es ajena a los propios andaluces al ignorar esos innumerables y sutilísimos diseños, arabescos, impresionismos, patetismos y elementos decorativos, e, incluso, repugnan hablar de ello. Critica Noel a los cantaores, al andaluz cerrado porque no distingue el cante hondo flamenco y el cante de sentimiento de la tierra tartasia[4], que, según Noel, indigna a la inteligencia y la técnica.

     La técnica y el intelectualismo son impotentes para luchar con un alma que no es cristiana y posee substancialmente su contenido emocional; que no es mora ni mucho menos árabe, y tiene del corazón africano y sangre oriental la proyección más extraordinaria. Un andaluz puede libertarse, en la vida diaria, de la sugestión de lo flamenco, pero siempre está dispuesto y ansioso de caer en esa emoción que le es necesaria a su espiritualidad. Y lo curioso es que ama lo flamenco por eso mismo: porque se niega a toda definición, a toda ley, porque admite todos los estilos y modalidades, cadencias, sonidos y ritmos.”

     Y, acercándonos al final,: De ahí el fenómeno curioso de que mientras no hay fuerzas humanas que separen moral y musicalmente lo flamenco de lo andaluz, cada día lo flamenco tiene menos valor de exhibición y una como tendencia a no prodigarse. Cada día son mayor número los que gustan de él que los profesionales de él. Los cuadros flamencos, los famosísimos tablaos desaparecen, se van…

     Remata, con un tono que hoy veríamos discriminatorio/racista,

      Y es que lo pintoresco, al retirarse del ambiente por su propia inanidad, hace más interesante y extraordinario el espíritu de esa Raza única. Si los gitanos no mintieran tanto; si fuera posible que un gitano profundizara en las pasiones, tal vez diera la solución del problema…Pero acercaos a cualquier cantaor o danzante gitanos, y no sólo no sabrá deciros cosa alguna, sino que, según toda probabilidad, lo ignora tanto como vosotros.

     Lo cierto es que para el flamenco y el cante jondo, el festival, con sus revisiones, se sigue recordando y celebrando.


La Esfera, 10-06-1922.



[1] Manuel de Falla en El defensor de Granada, 21 de marzo de 1922.

[2]  GONZÁLEZ ALCANTUD, J. A.: Jondistas y antifalmenquistas en el concurso de 1922. Un antes y un después en la historia del flamenco en Andalucía en la Historia, 74. Enero-marzo 2022.

[3] DIEGO, G.: Obra Completas. Tomo V. Conferencia inédita, 1957. Alfaguara. Madrid. 1997. Consultado 27-4-2024. Archivo Museo Sánchez Mejías.

[4] Tartaria. Puede ser un error sobre una supuesta civilización.



27-02-2026 12:27, actualizado 28-02-2026 11:35

Alrededor del concurso de cante jondo de 1922

     

Fuente: Wikipedia

      En la cripta de la catedral de Cádiz reposan los restos de Manuel de Falla. La cripta se encuentra bajo el nivel del mar. En algunas esquinas se aprecia el efecto de la humedad en la piedra colocada. La catedral está mediatizada por la humedad del cercano océano, pero también por su devenir constructivo y los fenómenos naturales que soportó. 

     En 1755 tuvo que sufrir uno de los más graves fenómenos de la naturaleza a los que cualquier ser humano no quisiera asistir. El terremoto de Lisboa produjo como efecto un maremoto de consecuencias destructivas en la costa atlántica. Tres olas de casi 20 metros, alguna pudo ser una altura superior, asolaron Cádiz, produciendo víctimas- en la actualidad se cree que fueron más de dos mil personas frente a los estudios iniciales que lo cifraban en menos de cien- y daños estructurales en los edificios por la inundación y la permanencia de la humedad. 

     En el caso de la catedral, en época posterior al maremoto, se cerró las cubiertas superiores, y no se cayó en la cuenta que, al cerrar, se guardaba la humedad pendiente de secar..., lo cual ha remarcado el aspecto en cuanto al color y calidad de la piedra del monumento, dotando de encanto su visión final. 

     Falla había fallecido el 14 de noviembre de 1946 en Salta, Argentina. En 1922, hace cien años, participó junto a la intelectualidad de la época en el concurso de cante jondo de Granada. Falla fue uno de sus participantes más activos y ayudó a desactivar a los críticos o "puristas" que cuestionaban el evento. 

     Lorca fue otro de los agentes más implicados en este concurso, donde la mano de la Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Estudiantes jugaron un papel principal. 

                                                                    Sobre el viaje a la URSS de Fernando de los Ríos

     En esa Institución Libre de Enseñanza estudió uno de los animadores de este concurso, Fernando de los Ríos, factótum de la institución en Granada, que aconsejó, entre otros, a García Lorca y Manuel Peinado Chica para que marchasen a Madrid para su mejora profesional y desarrollo intelectual en el ámbito de la literatura y el derecho. Peinado y García Lorca conversaron con Falla en los preparativos del concurso. Falla, por su parte, consiguió contactar con Zuloaga para dar credibilidad al cartel anunciador.

      Ramón María Serrera cree, con Peinado, que la labor de Fernando de los Ríos fue necesaria para que el concurso se celebrase. Los contactos que poseía en Granada y Madrid tejieron la tela de araña que sustentó el acontecimiento concitando a los intelectuales de la época. 

     De los Ríos había entrado en el PSOE en 1919. Visitó con David Anguiano la Rusia de Lenín donde vislumbró la tendencia autoritaria del régimen bolchevique (Mi viaje a la Rusia sovietista, 1934). Fue ministro de Justicia, y, después, de Instrucción Pública durante el primer bienio de la II República, 1931-1933. Se casó con Gloria Giner, pedagoga y defensora de los estudios de Geografía para las mujeres. Fernando de los Ríos fue contrario a la integración del PSOE en la III Internacional, postura aceptada por los socialistas, pero, que a la postrer, originó una escisión, gestando la fundación del Partido Comunista. Hizo una estancia en Nueva York en 1929, durante el tiempo en que también Lorca estuvo en la Universidad de Columbia.

     De los Ríos era partidario de un socialismo humano dentro de la democracia liberal, ajena a las tesis revolucionarias de algunos de sus correligionarios. Sin ser idénticas, su postura estaba más en la moderación de Julián Besteiro que en la radicalidad de Largo Caballero.

     Peces-Barba, ponente constitucional por el PSOE, venía de orillas cercanas al cristianismo político. Su tesis había sido sobre Maritain. Su mentor,  Ruiz Giménez. Ya como miembro del PSOE, defendía la figura política de Besteiro, a principios de los ochenta, en la facultad de Derecho de la Complutense, pocos meses antes de ser elegido Presidente de las Cortes. También lo fue Besteiro. 

     El concurso del cante jondo se celebró tras los acontecimientos trágicos del asesinato de Eduardo Dato y la derrota en la batalla de Annual. Había, también, un desengaño de los ideales europeístas entre la intelectualidad española. Los desastres de la Primera Guerra Mundial hizo que volviesen a mirar lo nacional. Y por ese camino, la promoción del cante jondo como válvula de escape local.

     Algo más extremo fue el filósofo Adorno tras la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto judío. Decía que ya no se podía narrar. Se había roto el sentido. Solamente la poesía podría sustituir esa pérdida de sentido, decía Adorno, y ahí volvía a aparecer García Lorca, a quien el filósofo consideró capaz de haber conjugado poesía y sociedad en el Poema del Cante Jondo, el Romancero Gitano y Poeta en Nueva York.

                            

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     Para saber más: 

     -Fundación Pablo Iglesias y archivo/hemeroteca del diario "El Socialista". Sobre el PSOE y el socialismo español.

     -GÓMEZ LLORENTE, L.: Apuntes sobre el movimiento obrero. Hace años, esta obra de Gómez Llorente era de fácil acceso en la web de UGT. 

     -SERRERA CONTRERAS, R.: Falla, Lorca y Fernando de los Ríos. Tres personajes claves en el concurso de cante jondo de Granada de 1922. Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. Minerva Baeticae, n.º 38, 2010. Páginas 371-406.

     -CERDÁ VARGAS, D.: En busca del cante jondo: aproximación al “canto primitivo andaluz” desde la
perspectiva de Manuel de Falla.
QUADRIVIUM, Revista digital de musicología. N.º 10. 2019.

     -SCAMUZZI, I.: El eterno canto de la Pena: Adorno, García Lorca y el Cante Jondo. Artifara, 9 (2009). Monographica. Páginas 85-92.

  






 

     

 

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