Cultura y sociedad

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Paraíso del libro

 


     

     "Tirano Banderas salió al claustro, y encorvado sobre una mesita de campaña, sin sentarse, firmó, con rápido rasgueo, los edictos y sentencias que sacaba de un cartapacio el Secretario de Tribunales, Licenciado Carrillo. Sobre la cal de los muros, daban sus espantos malas pinturas de martirios, purgatorios, catafalcos y demonios verdes." (Ramón del Valle-Inclán. Tirano Banderas, novela de tierra caliente)

     Con Tirano Banderas se inaugura un tema nuevo, el caudillaje. Para Fernando Lázaro Carreter y Francisco Umbral es una novela modernista de impresionismo que Umbral califica como duro. Más tarde llegarían los del "boom". ¡Ojo! Valle-Inclán ya había estado en México en 1892, y en otras ocasiones. Y rezuma una crítica a lo que fueron los gachupines. Empezamos con Valle-Inclán como podíamos haber empezado por otro autor en el día del libro de 2026. Leer ayuda a pensar.


Centro Asociado María Zambrano Málaga



     "No se encuentra el hombre entero en la filosofía; no se encuentra la totalidad de lo humano en la poesía. En la poesía encontramos directamente al hombre concreto, individual. En la filosofía al hombre en su historia universal, en su querer ser. La poesía es encuentro, don, hallazgo por gracia. La filosofía busca, requerimiento guiado por un método..." (María Zambrano. Filosofía y poesía).

     El atraso español, fuera de las brillantes élites, de una sociedad inculta: El fracaso de las reformas políticas, la guerra de España, las guerras mundiales. El hecho de que no hubiese una reforma pacífica hasta la constitución de 1978 fueron factores que visualizó durante su vida María Zambrano. Ella tuvo una lucidez especial entre 1940 y finales de los sesenta. Sensible a la circunstancia de España, seguidora de su maestro, José Ortega y Gasset, busca una lámpara que ilumine y forme parte de su europeismo. Es una pensadora más cercana al 98. La escritura poética y filosófica de Zambrano es descrita como una escritura fluida, libre de retóricas innecesarias, y con una fuerza propia que establece o intenta establecer una sintonía espiritual con el lector.



     "El olímpico cisne de nieve

con el ágata rosa del pico

lustra el ala eucarística y breve

que abre al sol como un castro abanico.

     Es la forma de un brazo de lira

y del asa de un ánfora griega

en su cándido cuello que inspira

como prora ideal que navega"

(Rubén Darío. Prosas Profanas)

     Sergio Ramírez retrata a Rubén Darío en sus fase final, decadente y dipsómano. Una visión admirativa nos muestra Gerardo Diego en sus escritos de la década de 1960. Lo ve inventor de lengua y estilo, similar a lo que hizo Góngora en su momento, con ritmo y espíritu. Darío era el poeta más excelso que haya amasado entre sus manos la materia del mundo. Reconociendo, eso sí, sus excesos de embriaguez.(20-2-2024 Archivo Museo Sánchez Mejías).

 





     "Es otro libro nuevo de aquí adelante, digo otra vida nueva: la de hasta aquí era mía, la que he vivido, desde que comencé a declarar estas cosas de oración, es que vivía Dios en mí, a lo que me parecía; porque entiendo yo era imposible salir en tan poco tiempo de tan malas constumbres y obras. Sea el Señor alabado, que me libró de mí." (Santa Teresa de Jesús. Libro de la Vida II)

     Una de las virtudes de Teresa Cepeda, santa y fundadora, fue su capacidad de comunicación expresiva. De ser entendida su prosa, que hoy se valora más que su poesía. Ana Suárez Miramón, experta filóloga del siglo de Oro, alaba su obras en prosa. Gerardo Diego utilizó a la santa como muletilla para hablar de la poesía de Gloria Fuertes y su capacidad de hacer una aparente poesía tonta, pero, sin embargo, muy inteligente. Y con el nexo de unión de la admiración por santa Teresa que tuvo Carmen Conde. Y Federico García Lorca, que la citaba en Juego y teoría del duende o Ignacio Sánchez Mejías en La suerte o la muerte o Los nuevos sentimentales. Porque la habrían leído o alguién se la había citado. Leer ayuda.

Pérez Galdós. BVPB

     "En marzo de 1808 y cuando habían transcurrido cuatro meses desde que empecé a trabajar en el oficio de cajista, ya componía con mediana destreza, y ganaba tres reales por ciento de líneas en la imprenta del Diario de Madrid. No me parecía muy aplicada mi laboriosidad, ni de gran porvenir la carrera tipográfica; pues aunque toda ella est
riba en el manejo de las letras, más tiene de embrutecimiento que de instructiva"
. (Benito Pérez Galdós. El 19 de marzo y el 2 de mayo)

     En 2008 se publicó, para deleite de los lectores, tres miradas distintas al inicio de la contemporaneidad hispana. Tres autores de distintas épocas y que vivieron en distintos lugares. Blanco White en su exilio británico recuerda los hechos porque los vivió. Galdós los imagina, los reconstruye en sus Episodios Nacionales; ayuda a crear literaria y culturalmente una nación. Y Alejo Carpentier en El siglo de las Luces nos relata los efectos de la Revolución Francesa en las Antillas a través del aventurero marsellés Victor Hughes. El placer de la lectura.




     "Hombres necios que acusáis
 a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:
     si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal"

(Sor Juana Inés de la Cruz. Arguye de inconsecuentes el gusto y la censura de los hombres que en las mujeres acusan lo que causan).

     La escritora novohispana Sor Juana Inés de la Cruz fue la más importante escritora del siglo de Oro en el Nuevo Mundo. Y gracias al apoyo de las virreinas de la Nueva España, en especial la condesa de Paredes de Nava, se propagó su genio literario en ambos hemisferios hispanos. La lectura no ocupa lugar ni tiempo desaprovechado.

 

Ignacio Sánchez Mejías. Wikimedia


      "La sociedad humana, que no se anda con reparos para ahorcar, fusilar o sentar en la silla eléctrica al ciudadano que le estorba, no se atrevería nunca a ir por los asilos y por las calles y por las casas asesinando viejos con grandes porciones de morfina, por muy penosas que fueran sus existencias. Una sola hora de reposo al sol, en la vejez de una persona o un burro, merece el más caritativo respeto de todo corazón humano". (Ignacio Sánchez Mejías. Los nuevos sentimentales. Crónicas de Sánchez Mejías. El Heraldo de Madrid. 31-05-1929).

     Desde una primera lectura se aprecia que Ignacio Sánchez Mejías tenía la capacidad de transmitir sus ideas con una inteligencia natural que llamaba la atención. En Los nuevos sentimentales recurre a sucesos o anécdotas que le sirvan para que se comprenda mejor su pensamiento: La extranjera que compra burros viejos para matarlos, las distintas formas de ejecutar la pena de muerte, la propuesta de escenificar una corrida en Nueva York, el legendario, o no, suceso de santa Teresa relatado por el marqués de Benavite. Todo le sirve de argumento fuerza para defender su pasión taurina mediante la palabra escrita que quiere ser leída. Lea.

Carmen Conde. Wikipedia


     "Cuando Margarita Nelken publicó por los años treinta su precioso y ahora ya tan raro libro sobre las poetisas españolas románticas, llamó a Carolina Coronado «la poetisa» y a la Avellaneda «el Poeta», influida sin duda por el que constituía peyorativo título más que reconocimiento de una obra lírica importante.

     Carolina es una gran poetisa y doña Gertrudis también. En ambas cuenta la ternura, lo apasionado, lo religioso (lo torrencial les es común), y, a veces, lo no tan suave y femenil." (Carmen Conde. Discurso de ingreso en la Real Academia Española de la Lengua. 28 de enero de 1979).

     El 30 de enero de 1979, Carmen Conde era portada de ABC en el momento que el rey Juan Carlos le imponía la medalla de miembro de número de la Real Academia Española. Pero vamos en este punto a resaltar lo que se recogió del académico que contestó a Carmen Conde. Si es complicado que se recuerde a un escritor en la actualidad, aunque que sea la primera mujer que ingresa como académica de número en nuestra lengua, imaginen lo que debe ser en el mundo internet actual. Cuando se hace una búsqueda en Google de Quevedo, la primera reseña es de un cantante por encima de uno de los poetas que a través de la historia de la literatura española ha sido más importante: Francisco de Quevedo. Incluso Alberti. A pesar de su evocación en el Antico Caffè Greco de Roma- lo mismo lo confundirían con Leon Battista, insigne teórico del arte- o las sobremesas del desaparecido restaurante Gofredo de Martín de los Heros. Hoy es olvidado, a nuestro pesar.

     Díaz Plaja contestó con la felicidad de quien descubre a la otra mitad de la humanidad en la selecta casa de la Real Academia. Se lamenta de la ausencia en esa casa de autoras como Carolina Coronado, Emilia Pardo Bazán y Rosalía de Castro. O Concha Espina y María Moliner. Evocó la vida, complicada vida, de Carmen Conde y Antonio Oliver. Su vida en Cartagena. Y sus innumerables libros y empeños.


Fernando Villalón. Wikipedia


      "Llanuras sin confín, lagos de plata,
rizados por los vientos marineros;
horizonte soldado con luceros
a la bruma de ocasos escarlata.
     Soledad marismeña, serenata
de silencio dormido en los esteros;
una cuerda de cisnes viajeros,
al cielo con la tierra, en plumas ata."
(Fernando Villalón. Situación. La Toriada. 1928)

     Recordamos el primer día que leímos los romances del 800. Entonces no sabíamos casi nada de Fernando Villalón. La adolescencia era una esponja absorbiendo conocimentos. Por recomendación de la profesora de literatura compré una antología de poesía titulada El grupo poético de 1927. La antología era edición del consagrado poeta Ángel González. Esta edición se presentó con el medio siglo de los conocidos actos del Ateneo de diciembre de 1927. Al igual que la persona que nos había recomendado comprar la obra, el debate se planteaba entonces sobre la complejidad de este grupo o generación, en la consideración de generación de la amistad o, incluso, de la generación de poetas-profesores. Y, en definitiva, en la consideración que luego se abriría de continuidad o ruptura con lo anterior y entre la pureza y la implicación social que significó la turbulenta historia de la guerra civil, la posguerra y la dictadura. Ángel González incluía una nómina de poetas que luego serían excluidos o revisados. Y es una lista que algunos verán reducida y sin la inclusión de mujeres. Villalón y los toros de ojos verdes. Como la antigua copla.

 

 

Sepulcro Bernarda Ferreira de la Cerda. Wikimedia


     "Jardín cerrado, inundación de olores,
fuente sellada, cristalina y pura;
inexpugnable torre, do segura
de asaltos, goza el alma sus amores.
     Intactas guardas tus hermosas flores,
matas la sed, destierras la secura,
ostentas la majestad y de esa altura
penden trofeos siempre vencedores.
     El verdor tuyo nunca el lustre pierde,
ni se enturbia el candor de tu corriente;
firme está en tu invencible fortaleza.
     Que es el jardín cerrado siempre verde,
es siempre clara la guardada fuente,
y es propia de la torre la firmeza."
     (Bernarda Ferreira de la Cerda. 1595-1644. Soneto al desierto de Buçaco)

     ¿Por que cerramos un homenaje al día del libro con una poeta del Siglo de Oro nacida en Oporto y casi desconocida?

     Porque nos gusta el soneto. El Soneto al desierto de Buçaco que aparece en su libro Soledades de Buçaco. Era hija del canciller mayor del reino de Portugal. Recibió una sólida formación cultural y fue apreciada por escritores de la Monarquía Hispánica que Portugal conformaba en el periodo 1580-1640 por herencias dinásticas. Escribió en portugués pero la mayoría de su obra se conserva en castellano. Al ser incluída por Blecua en Poesía de la Edad de Oro de 1982, aparece también en la antología Paraíso Cerrado. Poesía en lengua española de los siglos XVI y XVII, de José María Micó y Jaime Siles, publicada en 2003, donde sólo se reseñan tres mujeres: santa Teresa de Jesús, sor Juana Inés de la Cruz y Bernarda Ferreira. Un caballero castellano escribió a Bernarda Ferreira contando que había leído su obra pero mostraba dudas sobre su veracidad. A ello contestó Bernarda Ferreira con eruditas citas clásicas de Horacio o Lactancio para razonar lo publicado de forma fehaciente.


     Con un juvenil atrevimiento añadimos un remate final al día del libro. Gonzalo Celorio pronunció en su discurso de concesión del Premio Cervantes 2026 las siguientes palabras:

     «Sólo manifestaré, en esta mera enunciación de temas que me hubiera gustado desarrollar, que la nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y de la cultura españolas, que le son inherentes. Con sus propias peculiaridades, en cierta medida derivadas de las culturas antiguas, en las que se ha intentado sobreponer la retrotopía del paraíso perdido, México es parte sustancial de lo que Carlos Fuentes denominó felizmente "el territorio de la Mancha"...» 

Gonzalo Celorio. Wikipedia



    Porque leer ayuda: Feliz Día del Libro.




22-4-2026 23:29 Actualizado...24-4-26 7:54

Venus y el liróforo Rubén Darío

 

    

Venus ante el espejo. Tiziano. Wikipedia.

      El nicaragüense Rubén Darío (1867-1916) fue poeta, periodista y diplomático. Está considerado uno de los padres de la poesía española contemporánea por la creación del Modernismo hispánico, influido por la poesía francesa, sobre todo el parnasianismo y el simbolismo. En su segundo viaje a España, 1898, concitó la adhesión de jóvenes poetas que buscaban renovar una poesía poseída de un realismo prosaico. Su estética de brillante ornamentación, sugestivo orientalismo, variedad métrica y reivindicación de lo hispánico fue muy apreciada por sus seguidores, que consolidaron Azul (1888) y Prosas Profanas y otros poemas (1896), destacando Juan Ramón Jiménez, los hermanos Machado, Valle-Inclán y Emilio Carrere. En las siguientes generaciones mantuvo su influencia al iniciar en la poesía a grandes poetas como Salinas, García Lorca o José Hierro.

     Juan Ramón Jiménez decía en 1952 que el modernismo fue una tendencia general que alcanzó todo, que venía de Alemania por un movimiento reformador de curas llamados modernistas. Para el poeta de Moguer, el modernismo era una actitud que se reencontraba con la belleza que había sido sepultada en el siglo XIX por el tono general de la poesía burguesa. Era un movimiento de entusiasmo y libertad hacia la belleza.

     Como indicaba Juan Ramón, al modernismo lo definían la libertad y la originalidad. No había cánones fijos y sí un espíritu regenerador. Sus fuentes eran eclécticas: Hojas de hierba (1855) de Whitman como poema épico y cívico; el aire misterioso de El cuervo de Poe; la perfección formal y la serena objetividad del Parnasianismo francés; la interpretación del mundo del Simbolismo; el ataque a la ética burguesa, o la evasión de la realidad circundante.

     Sus límites cronológicos no son claros. Hay quien lo sitúa entre la publicación de Azul, 1888, y la muerte de Darío, 1916. Juan Ramón habla de un siglo modernista. Otros, dicen que la primera mitad del siglo XX fue modernista. En un primer momento, se llegó a hablar de la antinomia existente entre el modernismo y la generación del 98, pero desde un ensayo de Ferreres, 1974, se entendió que, aunque cada escritor seguía un derrotero estilístico distinto, todos ellos se preocupaban de la hondura, fantasía, decadentismo y musicalidad de su creación. Su esplendor, es cierto, se enmarca por las dos fechas citadas, 1888 y 1916, de Azul al giro intimista de Cantos de vida y esperanza.

     La estética modernista se define por su cualidad individual, su sincretismo que conserva a veces lo tradicional, pero se abre a las corrientes universales, como bien señalaba Juan Valera en su carta prólogo de la segunda edición, 1890, de Azul de Darío. Busca, asimismo, formas literarias renovadas, ávidas de mundos nuevos, con novedosos medios, y se recrea en la imagen de poeta maldito y decadente.

    Los rasgos definitorios modernistas serían el esmero en la elaboración de la forma; la búsqueda de nuevos metros, o su renovación, que permiten al poeta mayor libertad creadora, y generalizadora del uso de sinestesias; el amor a la elegancia y guerra al prosaísmo de léxico y de intención; el exotismo en el paisaje, remarcado aún más con la revitalización del indigenismo en Hispanoamérica; y la recuperación de los mitos clásicos, que, en Rubén Darío serían Venus, el centauro y el cisne como signos de la belleza absoluta, la mezcla del hombre bestia con la sabiduría y la pureza del ave.

     Rubén Darío tuvo una existencia, 1867-19126, marcada entre su seguridad creadora y su inseguridad existencial. Inseguridad debida a la embriaguez sensual y alcohólica que le caracterizó. Sergio Ramírez[i] lo describe al final de su carrera en decadencia.

      La poesía fue su forma de expresión desde su juventud. Expresión de la que fue consciente, omnisciente, que envolvió de nutridas lecturas, que dignificaron la labor de poeta. Mentor de sus contemporáneos españoles, aceptando su lugar como maestro de la lira, en búsqueda de la belleza, como absoluto.

     El periodismo le sirvió de sustento alimenticio desde los catorce años. La colaboración en La Nación de Buenos Aires le ayudó a vivir más allá de sus avatares literarios y diplomáticos.

    Por el contrario, la inestabilidad de su existencia está marcada por la pronta muerte de su mujer, Rafaela Contreras, y sus tormentosas relaciones siguientes que le hicieron abandonar Nicaragua. Su vida bohemia se controló, en cierto modo, con la relación con la abulense Francisca Sánchez, en 1899. Su vida es reflejo de un hombre de varias patrias y constantes viajes entre los dos mundos atlánticos.

     De su obra vamos a destacar Azul, de 1888. Presenta dos partes claramente diferenciadas: Cuentos, en prosa; y El Año lírico, en verso, con otros poemas añadidos, destacando sus Sonetos y sus Medallones, de la segunda edición. Desde Valera, la crítica subraya su valor como prosista, la riqueza de sus ideas, el intento de crear una literatura cosmopolita, el ser un renovador, las formas afrancesadas, su elegancia versallesca, el gusto por los elementos irreales y fantásticos, y, del mismo modo, la predilección por el mundo oriental.

     En El Año lírico presenta cuatro formas o visiones poéticas, correspondientes a las estaciones del año, definidas por estados o grados amorosos. Inicia el tema amoroso, en su vertiente erótica, que será principal en Prosas profanas. En Azul comienza la renovación métrica, llegando a los alejandrinos o a su soneto en versos de diecisiete sílabas, Venus.[ii]

     En la década de 1960, Gerardo Diego escribió un artículo en Cuadernos Hispanoamericanos titulado Ritmo y espíritu en Rubén Darío[iii]. Cuenta su rezumante, su jugosa sensualidad. Y habla de sus contradicciones: sus pasiones eróticas, sensuales, los demonios azulencos del alcohol…, con su carácter libertador al aceptar la miseria y la derrota en la lucha cotidiana. Diego se deja llevar por la riqueza del lenguaje de Darío y utiliza azulenco, por azulado, y lo califica de liróforo, poeta.

     E incide en la singularidad del soneto Venus. Para su época, desconcertante. Muchos no admitían su armonía. Sus 17 versos, divididos en hemistiquios desiguales. La combinación silábica y acentual, además, la califica de rara. El último verso: “Venus, desde el abismo, me miraba con triste mirar”, salta por encima de los versos del centro y enlaza con los tres primeros, en especial el tercero: “En el oscuro cielo, Venus bella temblando lucía…”. Darío siente sumida a Venus, en la hondonada del abismo…, según Gerardo Diego. El soneto Venus es este:

“En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufría.

En busca de quietud bajé al fresco y callado jardín.

En el obscuro cielo Venus bella temblando lucía,

como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín.

A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,

que esperaba a su amante, bajo el techo de su camarín,

o que, llevada en hombros, la profunda extensión recorría,

triunfante y luminosa, recostada sobre un palanquín.

"¡Oh, reina rubial! - díjele-, mi alma quiere dejar su crisálida

Y volar hacia ti, y tus labios de fuego besar;

y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida,

y en siderales éxtasis no dejarte un momento de amar".

El aire de la noche refrescaba la atmósfera cálida.

Venus, desde el abismo, me miraba con triste mirar.”

     El soneto aparecerá en la segunda edición de Azul. Pedro Salinas, en 1948, advierte de su naturaleza dual, lucha entre tendencias contrapuestas. La Venus del Amor tiene un triste mirar, un final trágico. Es un poema complejo, de naturaleza en cierta manera misteriosa, intuida desde el principio por la crítica, donde se mezclan la Venus-hetaira, que se remonta hasta el medievo; el tópico de la amada muerta, muy del romanticismo europeo; y el lugar común del abismo, también originado en el mundo romántico. 

      Es un metro moderno, precursor de la vanguardia, en lo que concierne a su simultaneidad entre las distintas visiones, entre la armonía y la disonancia[iv]


 

       



[i] RAMÍREZ, S.: Margarita, está linda la mar. 1998. Alfaguara. Madrid. ISBN:

    84-204-8381-8.

[ii] LLORENTE, A. y NEIRA, J. Doce escritores contemporáneos. 2021. UNED. Madrid. ISBN: 978-84-362-7194-2.

[iii] DIEGO, G.: Ritmo y espíritu en Rubén Darío, en Cuadernos Hispanoamericanos, n.º 212-213. En Obras completas, tomo VII. 2000. Alfaguara. Madrid. Edición de José Luis Bernal. ISBN: 84-204-4214-3. ARCHIVO MUSEO SÁNCHEZ MEJÍAS. Reseña 20-02-2024.

[iv] COELLO, E.: Algo más sobre el soneto “Venus” de Rubén Darío, en Centroamericana 32.2, Revista semestral de la cátedra de la lengua y literatura hispanoamericanas. Università Cattolica del Sacro Cuore. 2022. Milano-Italia. ISSN: 2035-1496.

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