Cultura y sociedad

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La negra Quirina_Adolfo Salazar_6

      

 

La negra Qurina

   


     La rumba cubana es una mezcla festiva de baile y música de todas las prácticas culturales que la conforman. Desde 2016 está en la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

     La rumba cubana hunde sus raíces en la cultura africana que se nutre de elementos propios de la cultura antillana y del flamenco español. Surgió en los barrios populares o marginales de La Habana, Matanzas, en las proximidades de los puertos y en las zonas rurales donde había comunidades de esclavos.

          Al relacionarse con las comunidades venidas de África por la esclavitud, la rumba cubana fue una forma de manifestar resistencia y proclamar su estima personal, que creaba relaciones sociales entre esas comunidades. Y esa expresión se plasmaba mediante cantos, mediante bailes, por palmadas, con un lenguaje corporal genuino. Por la humildad de sus orígenes, los instrumentos musicales nacieron de la percusión de herramientas de trabajo o domésticas que fueron incorporadas a los instrumentos musicales habituales que se han transmitido de generación en generación, con muestras de sensualidad y gracia en sus expresiones que permearon todas las clases sociales de la Gran Antilla.

         En líneas generales, la rumba flamenca nació a principios del siglo XX como asimilación de los ritmos caribeños a la geografía musical andaluza, que con el paso del tiempo formó un estilo propio entre lo caribeño y el ritmo flamenco, donde la improvisación y la alegría generan un disfrute vital de la fiesta representada.

     Y henos aquí recordando las evocaciones de Adolfo Salazar, que presenciaba con su vista y oído los viajes de ida y vuelta de unas músicas emocionales. En un principio, nuestro interés por Adolfo Salazar se había dirigido hacia el magisterio musical que ejerció con Manuel de Falla en el grupo de músicos que renombraron como de los Ocho. Al estilo de la generación literaria del 27 en la vida musical española. Más tarde, nuestra mirada analizó el carácter cercano de la relación con un joven Federico García Lorca, con sus consejos y, en la hibridación de estas relaciones, cómo influyeron en la vida cultural española e hispanoamericana las ideas de Ortega y Gasset, factótum intelectual de El Sol, en el origen de Musicalia, con el añadido de los artículos que publicaba Salazar en la sección La vida musical del periódico citado.

     Un “monstruo” en términos lírico-teatrales es una letra embutida a la fuerza en un diseño musical que se quiere conservar intacto. Las rumbas que Salazar había escuchado en España podían no guardar su origen, aunque su ritmo y color evocaran a los países de América Central. Cuando visitó La Habana en 1930, se dirigió al teatro de la Alhambra con la intención de presenciar una rumba auténtica, estuviese embutido el monstruo o no, porque, inicialmente, le costaba entender las letras. Entendía solamente los estribillos. Al menos, el musicólogo, sin saber la pureza de la rumba, tuvo la sensación de presenciar algo auténtico.

      ¿Cuál fue la primera rumba que vio y oyó? La negra Quirina. No era desconocida. Su autor era Moisés Simons. Por ese viaje de ida y vuelta, Adolfo Salazar sabía que había sido atraído al otro lado del océano en alguna ocasión.

Moisés Simons. Wikipedia


     Salazar apreciaba en La negra Quirina su carácter y colorido como música popular. Observaba la buena conexión entre el elemento primitivo de origen africano con la gracia criolla, cubana o antillana. Y le permitía saber la relación que se establecía entre la rumba y el “son”, que tan en boga se estaba poniendo en Cuba en 1930. Eran impresiones lo que Salazar anotaba. No podía sentenciar porque podía ser considerado un erudito a la violeta.

     Intuitivamente, apreció que lo africano servía de base rítmica y era incitador de giros melódicos, y que los detalles estilísticos eran adiciones de lo cubano o criollo. La estructura y hechura se habían importado de Europa con una reelaboración en la Gran Antilla.

         No dejó de observar la lubricidad y sensualidad de la rumba cubana. Rasgos que se acentuaban con el lenguaje libérrimo y la gestualidad desenvuelta utilizados en el teatro de la Alhambra, llegando en algún momento a considerar que lo más pudoroso de la actuación era la rumba misma.

     Moisés Simons fue un músico cubano que nació con el nombre de Moisés Simón Rodríguez en La Habana en 1889 y falleció en Madrid en 1945. Compositor, pianista y director de orquesta, fue el autor del éxito internacional del son pregón “El manisero”. En la obra musical de Simons destacan también las operetas o zarzuelas cubanas. De entre ellas, La negra Quirina.

           Para otro momento, las fritas. Debía buscar el aire libre, el calor, la muchedumbre humana, el ron… Aún quedaba el final de julio y los comienzos del agosto caribeño de 1930.






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La negra Quirina_Adolfo Salazar_6

         La negra Qurina          La rumba cubana es una mezcla festiva de baile y música de todas las prácticas culturales que la conforma...