Cultura y sociedad

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La crítica literaria de "Los lunes de El Imparcial"

 



     Gabriel Alomar Villalonga fue un poeta, prosista, ensayista, crítico literario y político nacido en Palma de Mallorca el 7 de octubre de 1873. Por su azarosa vida, falleció en 1941 en El Cairo. Se le ha relacionado con el modernismo catalán. Colaboró como crítico literario en El Poble Catalá y en El Imparcial.[1]  

     En su actividad política, intentó fusionar catalanismo y socialismo. Durante la II República fue elegido diputado por la Conjunción Federal Socialista de Mallorca, presidente de la Comisión Permanente de Instrucción Pública (1931) y embajador de España en Roma (1932-1934). En julio de 1937, fue nombrado ministro plenipotenciario de la II República en El Cairo, donde vivió y murió exiliado tras la guerra[2].

Gabriel Alomar. Ramón Casas. MNAC. Copia de Wikipedia.


     Nos fijamos aquí en la labor como crítico literario que desarrolló en El Imparcial, por la crítica cáustica que realiza del poemario Imagen de Gerardo Diego. Los lunes de El Imparcial fue el suplemento literario de este diario que se publicó entre 1874 y 1933. Estuvo dirigido por periodistas intelectuales como José Ortega Munilla e Isidoro Fernández Flórez. Fue la cima de los suplementos literarios de ese periodo por sus artículos de divulgación científica, crítica literaria, teatral, de arte y de creación[3].

     La crítica del 11 de julio de 1922 de Gabriel Alomar se publicó al final del suplemento tras un relato de creación de Cristóbal de Castro; la reproducción de la conferencia de Alberto Ghiraldo sobre El espíritu de rebeldía en la poesía popular argentina; el proyecto de monumento a los poetas americanos Rubén Darío y Amado Nervo; un relato de creación de una joven escritora, hoy olvidada, Magda Donato, titulado La rosa mágica; y Luis Astrana Marín escribiendo sobre las relaciones entre Quevedo y Francisco Manuel de Melo.

     ¿Qué dijo Gabriel Alomar sobre la poesía contenida en Imagen, escrita por Gerardo Diego?

     Que era un poeta intencionadamente funambulesco, de la rima en la rama. Lo tenía por buen versificador. Diego cumpliría en 1922 veintiséis años. Se encontraba en su época ultraísta. Alomar llama escarceos ultraístas que iban de un horror nativo a la solemnidad vacua. Le costaba trabajo comentar este tipo de poesía porque no pretendía prolongar el lirismo ni la vibración sentimental del poeta. Únicamente quería comunicar impresiones puramente sensitivas. Destacaba la poesía de las doce constelaciones del zodíaco como representativas. Nombre, imagen y mito unidos. Caprichosas fantasías del poeta. Sagitario lanzaba su flecha desde su galope de estrellas y su dardo era un contagio de inspiraciones. Así Gerardo Diego lanzaba su flecha. Su cohete al infinito[4].  

     Álvarez-Sala Moris, uno de sus antiguos alumnos en el Real Instituto Jovellanos, contaba en el especial que hicieron en la revista Aldaba de dicho instituto que su poesía creacionista no fue entendida en su momento. Diego contestaba: No quiero indicar nada, he querido tan sólo dar o producir impresión de algo plástico, algo moldeable en el lenguaje; tan sólo eso he pretendido.[5]

     Para que salgamos de dudas sobre este poemario, incluimos uno de estos poemas, titulado Tren. El reloj y el tren eran aficiones favoritas de Gerardo Diego, según contó en una conferencia que dictó en 1928 en el Centro Gallego de Montevideo, por el deseo paradójico de precisión y aventura, que se concretaba en vocaciones más intelectuales como la geometría y la cosmografía, junto con intermedios mitológicos, con preferencia en las constelaciones de Capricornio y Sagitario[6].

     Vamos, entonces, con el poema citado:

     TREN
     Venid conmigo
   Cada estación es un poco de nido
El alma llora porque se ha perdido
          Yo                   ella
         como               dos
     golondrinas        paralelas
Y arriba una bandada de estrellas mensajeras
El olvido
                      deposita sus hojas
                                         en todos los caminos
Sangre            Sangre de aurora
                  Pero no es más que agua
Agitando los árboles
            llueven
                       llueven silencios
                               ahorcados de las ramas[7]



[1] https://historia-hispanica.rah.es/biografias/2576-gabriel-alomar-i-villalonga

[2] https://historia-hispanica.rah.es/biografias/2576-gabriel-alomar-i-villalonga

[3] https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/card?sid=188939

[4] Los lunes de El Imparcial, en El Imparcial, Madrid, 11 de junio de 1922.

[5] Álvarez-Sala Moris, J. L.: Revista Aldaba, enero de 1989. Real Instituto Jovellanos de Gijón.

[6] DIEGO, G.: Obras completas, tomo IV. Conferencia en el Centro Gallego de Montevideo, 12 de octubre de 1928. Alfaguara y herederos de Gerardo Diego. Madrid. 1997. Nota 5-07-2023 Archivo Museo Sánchez Mejías.

[7] DIEGO, G.: Tren, poemario Imagen. Hay múltiples ediciones, como el tomo I de sus Obras completas de Alfaguara. Es obvio que a nosotros nos gusta la poesía de Gerardo Diego. 



      29-10-2026. 21:20. In memoriam de los fallecidos en Urda el 28-10-2026. Actualizado 22:24

María Teresa León: Argentinita y Ernesto Halffter

      

María Teresa León, hacia 1930. Wikipedia.


     El 6 de mayo de 1933, El Heraldo de Madrid anunciaba que su diario publicaría unos interesantes reportajes sobre teatro internacional escritos por la sagaz autora María Teresa León. Los artículos mostrarían qué caracteres del teatro ruso eran apasionantes y desconocidos en la nueva época soviética. Sus escritos se debían a que la escritora había viajado por esa zona del mundo cerca de un año, según contaba el diario madrileño, y tenían el aliciente de su escritura, que consideraban cautivadora.

     Estos artículos tenían unos precedentes: ¿Qué hacía María Teresa León por el este de Europa? ¿Iba sola? ¿Le acompañaba Rafael Alberti Merello? ¿Con qué medios?

     A partir de 1931, por intermediación de Ramón Menéndez Pidal, Rafael Alberti había conseguido una inicial beca de cuatro meses en la Junta de Ampliación de Estudios (JAE) para aprender las nuevas orientaciones teatrales francesas en Francia, Alemania, Polonia y Rusia. Había solicitado unas rehabilitaciones y prórrogas que se habían extendido hasta los inicios de 1933. En la JAE se guarda un archivo de 16 páginas de la solicitud. No consta materias o trabajos presentados. Estuvo acompañado de María Teresa León Goyri (casados desde 1932), pariente de María Goyri, esposa de Ramón Menéndez Pidal.

     ¿Cuántos artículos escribió en El Heraldo de Madrid María Teresa León?

     El diario decía que era una serie de diez artículos que terminaría siendo doce. Encontramos una cierta confusión en las fechas. María Teresa León y Rafael Alberti fueron otra vez a la Unión Soviética en 1934, en la época en que fallece tras una cornada Ignacio Sánchez Mejías. En la web de Bibliotecas de Andalucía se cita El viaje a Rusia de 1934 y otros recuerdos soviéticos de María Teresa León como compendio de los artículos de 1933, pero hasta 1934 no fueron al Congreso de escritores soviéticos, obviamente. Los artículos son los siguientes:

     - Dos siglos de teatro ruso, 20 de mayo de 1933.

     - Panorama de los teatros de Moscú, 23 de mayo de 1933.

     - Actores y escuelas de técnica teatral, 25 de mayo de 1933.

     - El teatro de los hijos, 27 de mayo de 1933.

     - Alemania en Moscú. Ervin Piscator, 1 de junio de 1933.

     - Meyerhold, el hombre teatral de la Revolución de octubre, 6 de junio de 1933. 

     - Una entrevista con Alejandro Tairof, regisseur, 15 de junio de 1933.

     - Música y bailes españoles, La Argentinita y Ernesto Halffter, 23 de junio de 1933.

     - La importancia de la "U. I. T. R.", 5 de julio de 1933. 

     - Quince años de teatro soviético, 28 de julio de 1933.

     - Teatro de masas, 31 de julio de 1933.

     - Los tres maestros - Actores del teatro francés, 21 de agosto de 1933.

     Hay razones que nos hacen resumir el artículo del 23 de junio de 1933, Música y bailes españoles, La Argentinita y Ernesto Halffter. En primer lugar, porque ha sido el hilo de Ariadna, que nos ha guiado hacia El Heraldo de Madrid y María Teresa León. Y, en segundo lugar, porque entronca con los espectáculos previos al estreno de Las calles de Cádiz, en octubre de 1933.  

     ¿Qué nos contaba María Teresa León en una sección de teatro internacional, originalmente sobre el desarrollado en el este europeo, diseccionando la música y los bailes españoles? Comencemos.

     Cádiz, rodeada de mar, abría las puertas del Teatro Español en azul y rosa. Evocaba el comercio de los barcos con mercancías apreciadas de Oriente y Occidente. Recordaba los tirabuzones de las gaditanas hechos con las balas enemigas entre la descarga del puerto y la chunga a los ingleses. Cádiz bailaba y cantaba, buscando el equilibrio, desde la llegada de los fenicios a Tartessos, desde la llegada de todas las civilizaciones, pasando por los brazos de sus bailarinas, por los brazos de la Macarrona, por la armonía de Argentinita.

     María Teresa León pedía que fuese entendido el baile como algo ritual. Su origen lo veía en el ardor sexual y la interpretación rítmica del trabajo ofrecido en un momento dado a un misterio religioso. Macarrona, Fernanda, Malena agitaban esos momentos atemporales. El Teatro Español presentó esos momentos de dolor original del arte. 

      El baile flamenco salía de la intimidad familiar, de la fiesta de señoritos a las tablas de un escenario. Podía perder aroma. Argentinita asumía el riesgo de no perder esas esencias porque Encarnación López sabía lo que los demás olvidaban.

     Una compañía de baile debe responder a un fin y a este fin se dirigía su director de orquesta, Ernesto Halffter. Era la Orquesta Bética de Cámara, hija de Manuel de Falla. El director manifestaba que había dirigido por Europa El amor brujo con Antonia Mercé (Argentina), y que la obra palidecía ante los Ballets Rusos. El intento de Encarnación López (Argentinita) era el proyecto serio de una compañía de bailes españoles que hacía que nuestro país fuese tenido en cuenta en la historia del ballet en ese junio de 1933.

     Malena y Fernanda hablaban con el público contando sus vidas. La Macarrona les advirtió que lo que dijesen podía salir en la prensa. Ellas eran parte de una reunión experimentada. A los muchos años de Fernanda y sus compañeras se unían los diez que llevaba Ernesto Halffter dirigiendo la Orquesta Bética, que originariamente fue de café, que fue recolectando músicos por Andalucía y terminó triunfando por Europa. Habían hecho predominantemente el repertorio de Manuel de Falla, que era como oír la mejor versión de Europa. 

     María Teresa León apreció que el público era mayoritariamente joven. Que taconeaba y no sabía estarse quieto. Un público de poetas, músicos, escritores, estudiantes, que no acababa de marcharse, saciados de éxito. Que se iban y volvían. Es como vio el éxito de El amor brujo. Que nunca había visto igual. Porque otra vez lo vio en América del Sur y no tuvo esta emoción al presenciar al Falla universal, padre de otros músicos españoles, en cuyo honor se hacía esta representación.

     Entre los presentes, García Lorca, quien tendría la oportunidad al día siguiente de ver representada una de sus obras, Títeres de cachiporra. Admiraba a las mujeres con sus batas, con los grandes imperdibles que sujetaban sus pañuelos. Extraordinarias.



     Ernesto Halffter cuenta que lo más hermoso del baile eran las alegrías finales. Y Argentinita: La perfección técnica, la mesura y la gracia. Centraliza aquello que se dispersa. Conoce los cauces de la nobleza de la tradición y los lleva hacia otros tiempos. Reunía la inteligencia y personalidad que entrega al baile como mito. Y repartía sus saberes entre el conjunto de sus bailarinas. El arte español tenía en ella su mejor representación. Contaba con su hermana, Pilar, que, asimilando las lecciones, cantaba y bailaba lo aprendido, recreando, propiamente, con belleza.

     Malena, Fernanda, La Macarrona, Triana, Ortega eran la historia del baile español sobre las tablas. Los barcos que en época romana salían de los puertos de Cádiz camino de la Urbe, hoy llevarían una mercancía ligera y extraña: Las bailarinas de Cádiz. 

Acabamos aquí el sedal del hilo de Ariadna. Fue un hallazgo fortuito al comprobar y repasar un libro de entrevistas a Federico García Lorca que habíamos consultado en 2023. Como puede apreciarse, existía una interrelación dentro de la cultura española, independientemente de las ideas, pensamientos, lecturas y viajes.

     Una nota final de contexto: El Heraldo de Madrid había tomado distintas tendencias editoriales a través de su historia (1890-1936). En 1927 comenzó la dirección de Manuel Fontdevila con una tendencia republicana que contribuiría al movimiento antimonárquico. En esa época colaboraron González Ruano y Chaves Nogales. Durante la Segunda República defenderá a los partidos de izquierda y tendrá la mayor tirada de los diarios vespertinos durante la dirección de Francisco Villanueva. Varios de sus redactores fueron detenidos tras la guerra, condenados a muerte y sus talleres incautados darán lugar al diario Madrid (1939-1971).

     


Argentinita, El Heraldo de Madrid, 23 de junio de 1933.



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     Referencias consultadas:

     - El Heraldo de Madrid, 6 de mayo de 1933. En el texto se citan otras referencias a ejemplares de este periódico.

     - Archivo de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE).

     - Federico García Lorca: Palabra de Lorca. Declaraciones y entrevistas completas. Malpaso. Barcelona, México, Buenos Aires, Nueva York. 2017. Edición de Rafael Inglada, con colaboración de Víctor Fernández y prólogo de Christopher Maurer. Nota 29-9-2026 Archivo Museo Sánchez Mejías. 

     - Caja de las letras de María Teresa León y Rafael Alberti en el Instituto Cervantes.

     - Bibliotecas de Andalucía.

     - Se añade un vídeo de unas alegrías bailadas por Argentinita.




        29-09-2026 23:59. Actualizado... 1-10-2026 20:30


El centro del mundo

 

El centro del mundo. Mariano Rodríguez Orgaz. Catálogo de la exposición Galería Guillermo de Osma, 17-2 a 14-5, 2025.

     

     Mariano Rodríguez Orgaz vivió poco tiempo en México. En ese final de su vida tuvo oportunidad de participar en una exposición en el Palacio de Bellas Artes de México sobre los estudios de reconstrucción arqueológica realizados en Teotihuacán, gracias al patronato de la Casa de España y con la cooperación del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Rodríguez Orgaz era un exiliado de la Guerra Civil que, navegando en el Sinaia, había llegado a México. Mariano había demostrado su saber sobre el arte prehispánico en otra exposición madrileña sobre los estudios de la pirámide de Xochicalco. Plantas, alzados, perspectivas fueron ejecutados al óleo, acuarela o gouache, con maestría exquisita, con acertada comprensión, fiel al bien estudiado. En México fue el templo de Quetzalcóatl. La versátil habilidad de Orgaz como arquitecto y pintor auguraba un futuro prometedor en la arqueología prehispánica.

     Años antes de su fallecimiento en 1940 en México por una infección, consiguió una beca en Roma en la Academia de España, en la sección de arquitectura, en 1932. Uno de los profesores pidió un día como tema de trabajo pintar y representar el centro del mundo. Como vanguardista, Mariano Rodríguez Orgaz deseó mofarse pictóricamente de la temática. 

     Ante Roma, la ciudad por antonomasia de la Antigüedad Clásica y la ciudad venerada en esa turbulenta época por los fascismos, Orgaz pinta malintencionadamente las ruinas grecorromanas. Parte de un mapamundi de los siglos XVII-XVIII; colorea las obras modernas y contemporáneas, pero las de la Antigüedad Clásica son pintadas en un negro poco preparado o reparador. En el centro, en un desierto rocoso, aparecen unas flores rojas, como un nuevo renacimiento, devolviendo las obras grecorromanas a su periodo en la Historia del Arte. Mariano se convierte en un visionario del arte de décadas posteriores.

     Entre 1932 y 1936, Orgaz lleva su pintura al límite. Provocadora, irónica, feroz; el tema decide la forma y la técnica, que reinventa cada vez. Presentó seis exposiciones en vida. Fue reconocido en París, Nueva York, Roma, México y Madrid mientras vivió y olvidado tras su muerte por la desaparición de su obra.

     Vicente Aleixandre describe a Mariano Rodríguez como una persona pesimista, trágica, en continuo forcejeo. Ramón Gaya, con quien viajó en el Sinaia, lo ve como un idealista o un iluso magnífico; casi un ángel tonto. Lleno de afanes, como un ser trágico.

      Durante la travesía hacia el exilio en el Sinaia, Juan Rejano, miembro del grupo malagueño del 27, promovió la publicación de un diario con el nombre del barco que les llevaba: Sinaia. En este diario apareció una reseña de la conferencia que dio Rodríguez Orgaz a sus compañeros en la navegación sobre cultura prehispánica el 3 de junio de 1939. Orgaz les contó las sucesivas culturas que llegaron a México provenientes del norte de América, dejando vestigios imponentes por el México actual: mayas, toltecas, aztecas... Mariano Rodríguez pedía que los llegados a México, con sus circunstancias, pudieran comprender el alma mexicana y su cultura, y que esta visión les permitiera hallar una ocupación digna y la paz hasta que su país originario la volviera a tener libre de opresores. Junto a la noticia de Orgaz aparecía otra donde se mencionaba la situación de los campesinos indígenas, una cuestión mexicana que desde la independencia permanecía pendiente, y por la que los nautas del Sinaia realizaban analogías con su lucha en España.

     



 



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     Referencias consultadas:

     - https://icaa.mfah.org/s/es/item/824657

     - VECCHIET, JEAN-MICHEL: El centro del mundo, Roma, 1932. Páginas 67-69. SAINZ DE LA MAZA, M., PÉREZ, J. y OSMA, G.: Arte Nuevo 1914-1936. Exposición celebrada en la galería Guillermo de Osma entre el 17 de febrero y el 14 de mayo de 2025. Nota 18-9-2026 Archivo Museo Sánchez Mejías.

      - BULNES, LUISA: Mariano y Alfredo Rodríguez Orgaz, arquitectos. Tesis doctoral. Facultad de Geografía e Historia, Departamento de Historia del Arte. Universidad Complutense de Madrid. 1997.

     - Sinaia, diario publicado por los exiliados españoles que viajaban a México en el buque del mismo nombre. La reseña tiene la siguiente fecha: 4 de junio de 1939. 




19-09-2026, 17:26. Actualizado... 20-09-2026 11:12

     

Visiones históricas de Las Hurdes_1: Concha Méndez.

      

          

Concha Méndez con Altolaguirre, Prados y Dalí. Torremolinos. Wikimedia




     Nos proponemos dar dos o tres visiones sobre cómo veían Las Hurdes la intelectualidad, la clase política o la burguesía ilustrada del primer tercio del siglo XX. 

     Todo esto empezó por varios motivos. Cuando estudiamos cine, una de las secciones o materias fuertes es el cine de Luis Buñuel. De sus películas, se destaca el documental que realiza sobre Las Hurdes, tierra sin pan, en 1933.

      También, al buscar documentación sobre el Concurso de cante jondo de 1922, nos encontramos con referencias periodísticas que hacían mención a la visita de Alfonso XIII a Las Hurdes, acompañado de intelectuales y científicos, entre ellos Gregorio Marañón.

      Luego, Gloria nos enseñó un libro sobre Concha Méndez que cuenta sus memorias en conversación con su nieta, Paloma Ulacia Altolaguirre. En ese libro viene un ensayo sobre una visita que hace Concha Méndez, perteneciente a esa burguesía liberal del primer tercio del siglo XX, a Las Hurdes, con su doncella y en fechas anteriores a la visita de Alfonso XIII, o al menos eso creemos. El libro está en la biblioteca del Archivo Museo Sánchez Mejías.

     Finalmente, leímos un artículo en el que se relataban las enfermedades que se observaban en los habitantes de Las Hurdes en los inicios del siglo XX. Y allí se describía el bocio y el cretinismo. Comenzaremos en primer lugar por Concha Méndez, joven poeta de la generación del 27.

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     Concha Méndez fue una literata del siglo XX que ha sido considerada miembro de la Generación del 27. Mujer independiente, se distinguió antes de 1930 por el poemario Surtidor. Estuvo casada con Manuel Altolaguirre, poeta e impresor del 27 malagueño. Ellos animaron el mundillo intelectual de aquellos años con sus revistas y publicaciones o con productivas estancias en Gran Bretaña. Marcharon al exilio con la Guerra Civil, viviendo en Cuba y México. Pero ahora nos interesa otra vivencia de Concha. 

     Concha tenía en el servicio de su familia a una mujer que procedía del pueblo de Casillas, en la comarca extremeña de Las Hurdes. En la prensa de la época se hablaba del lugar y sus habitantes. Ella pensaba que era una recreación o invención de los medios. La realidad que vio fue superior a lo que esperaba.

     Con el permiso familiar por su juventud, había nacido en 1898, marchó a su particular viaje iniciático para ver las fiestas del pueblo de su doncella. El inicio del viaje se hizo a través de Ávila, de la que recordaba sus murallas, conventos y santa Teresa. Tras dormir en un pueblo de olvidado nombre, la familia de su doncella fue encargada de llevarles hasta Casillas. Sin carreteras, recorrieron caminos duros y enrevesados que atravesaban fincas de la aristocracia española. Los pinos resineros inundaban los cotos de la nobleza. Méndez sentía el contraste entre el lujo de las casas aristocráticas y las chozas de los resineros.

      Así era Casillas, un pequeño y pobre pueblo de la falda de la montaña, con una calle principal con plaza junto a un pequeño arroyo. Concha observó la corta estatura de los paisanos que descuartizaban un animal y su triste ropa. 

     Los niños más pequeños salieron a saludarlos. A ellos se unió el resto del pueblo. Gentes vestidas de harapos, tan mal alimentadas que sufrían malformaciones y enfermedades: bocio, cataratas y predominio de raquitismo. Pronunciaban unos sonidos extraños, unos gritos diferentes ante la persona nueva que les visitaba. 

     Vivían en cuevas perforadas en la montaña. Méndez recordaba las madrigueras de los animales. Tenía ese recuerdo, salvo por una pequeña puerta y un ventanuco rústico. El interior era sofocante por los bajos techos, que se iniciaban por el zaguán, donde dominaba la hoguera y una cama bajo la pequeña ventana. Había otra habitación oscura, utilizada como dormitorio, sin ventilación y llena de humedad. 

      Concha percibió un olor a sudor húmedo. En una de esas habitaciones pasaría los días de fiesta del pueblo. Las gentes del pueblo le preguntaban por sus familiares de Madrid como si ella los conociera, pues pensaban que la capital era solamente un poco más grande que su pueblo. Las conversaciones de los paisanos alternaban las palabras con las risas y el recelo durante la escucha.

      Su miseria le causaba cierto pavor y, al mismo tiempo, reconocía su buen corazón. Al empezar las fiestas, se engalanaron las ropas, se afeitaron los hombres, dejando ese aspecto tan terrible que había observado al principio.

      Después del desayuno recorrieron las diminutas propiedades de estos habitantes en medio de una abigarrada vegetación desaprovechada. No había frutales, no había cereales. En el campo vieron una pareja de pequeño tamaño. Unos novios de menos de treinta años, que en principio pensó que eran adolescentes, pero al acercarse vio sus caras macilentas y míseras. 

     El día de la gran fiesta hubo baile en la pequeña plaza del pueblo. Una orquesta de bandurrias, gaitas y tambores animaba a otros paisanos que sujetaban unas antorchas. Era el momento de mayor animación del año. Los trajes de las mujeres recordaron a Concha por su vistosidad a las flores de un soñado jardín, que permaneció en su memoria toda su vida. Tras el rondó musical, se retiraron a sus cuevas la mayoría de los paisanos y quedaron los más jóvenes, que iban a rondar a las mozas del pueblo. Bajo su ventana, unos jóvenes le dedicaron con sus guitarras unas seguidillas deliciosas para Méndez. Creaban de esta manera su propia cultura que amenizaron hasta el amanecer. Concha lanzó unas monedas para que se tomaran algo, aunque no supo dónde.

     A Concha y su doncella les invitó el cura del pueblo, que pidió que le visitaran. El maestro no les invitó porque allí no había escuela. Estaban olvidados por el gobierno, las clases aristocráticas y la monarquía de la Restauración.

     Algunos mozos emigraban buscando mejor vida, pero su debilidad física les impedía competir con otros hombres mejor alimentados y cuidados. Tenían incluso complejo de inferioridad.

      El recuerdo de Méndez al volver a la ciudad y a su buena vida le hizo que no dejara de pensar en la situación de aquellas pobres personas, ajenas a la civilización, pero impregnadas de una cierta lírica, que les hacía olvidar con sus canciones la vida mísera que llevaban. Esa sensibilidad le hizo desear volver en otra ocasión. Pero la vida y sus circunstancias personales provocaron que Concha no volviese nunca.

     Hemos realizado una síntesis de un artículo que Concha Méndez escribió en Previsión y seguridad. Almanaque para el taller, el hogar y el campo mexicano, edición de Manuel Barragán, Compañía Fundadora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., 1947. En este artículo escribía sobre su recuerdo de un viaje juvenil a Las Hurdes. 

Nodriza hurdana con traje de gala. 1911. Biblioteca Digital Castilla y León.



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     Referencias consultadas:

     - PALOMA ULACIA ALTOLAGUIRRE: Memorias habladas, memorias armadas. Renacimiento. Biblioteca del exilio. Sevilla. 2018. Presentación de María Zambrano. Nota 25 de agosto de 2026 en Archivo Museo Sánchez Mejías.




14-09-2026 7:24 Actualizado... 23-09-2026 11:03

De lo vivido a lo soñado: libros de arte, arte en los libros.


Libros de arte, arte en los libros. Archivo Museo Sánchez Mejías. bmre.


     Hacía 1972, Darío Carmona publicó en Litoral que Altolaguirre, Prados e Hinojosa vieron varias veces una escena de la actriz Vilma Bánki cuando metía un pie en la piscina porque les parecía precioso, surrealista y poético. La imaginación, lo soñado, era consustancial a los surrealistas. Darío Carmona contó otra anécdota sobre el actor Buster Keaton en Litoral. Keaton era muy listo, pero bebía a todas horas desde las diez de la mañana. Cita también que se bañó varios días en el mar. Este testimonio fue cuestionado por su hermano, Manuel Carmona, quien señaló que la estancia en Málaga fue de poco más de un día y que ambos se ofrecieron a limpiar el coche de Buster Keaton del barro, quien le pagó generosamente en dólares. 

     A los hermanos Carmona, la Diputación de Málaga dedicó una exposición comisariada por José Antonio Mesa Toré. En su recuerdo se elaboró un libro catálogo en 2005 de la exposición titulado De lo vivido a lo soñado. La obra fue editada por el Centro Cultural de la Generación del 27 y la Diputación de Málaga.

     Darío y Manuel Carmona fueron unos pintores malagueños muy relacionados con el círculo vanguardista y cultural de la generación del 27 en Málaga, como la Imprenta Sur y los poetas Manuel Altolaguirre, Emilio Prados y José María Hinojosa. 

     -  DARÍO Y MANUEL CARMONA: De lo vivido a lo soñado. Centro Cultural de la Generación del 27. Diputación de Málaga. 2005. 

     - GUTIÉRREZ, F.: La huella del maquinista. Buster Keaton en Málaga. En El maquinista de la General, 1 y 2. Diciembre-2000. Centro Cultural de la Generación del 27. Páginas 40-43. Reseña 27-02-2025 Archivo Museo Sánchez Mejías.


Todocolección


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     Maruja Mallo estaba dotada de talento. Pintora, ceramista, ilustradora, decoradora, daba clases, escenógrafa. En este 2026 nos enteramos de la colaboración con Ignacio Sánchez Mejías en la escenografía de una obra de teatro que al final no subió a los escenarios: Ni más ni menos. Hay unas fotos del exilio austral, cerca de Pablo Neruda, donde hace arte disfrazándose con algas. Neruda no la nombra en esta etapa de su vida en Confieso que he vivido, sus memorias. Si la cita en los primeros momentos de la llegada a Madrid del chileno: ¡Aquel Madrid! Nos íbamos con Maruja Mallo, la pintora gallega, por los barrios bajos buscando las casas donde venden esparto y esteras, buscando las calles de los toneleros, de los cordeleros, de todas las materias secas de España, materias que trenzan y agarrotan su corazón.

     Shirley Mangini escribió una biografía de Maruja Mallo en 2012 publicada por Circe, que está considerada como una de las más completas sobre la polifacética artista gallega, de nacimiento Ana María Gómez González, que jugaba con su edad coquetamente, y que tuvo una larga carrera artística. Desde sus éxitos en los 20-30 del siglo pasado a su vida itinerante en el exilio, más la vuelta a España. Y no debemos olvidar su relación con Rafael Alberti, Federico García Lorca, Salvador Dalí, Miguel Hernández o Margarita Manso, otra de las olvidadas artistas de ese primer tercio del siglo XX a quien Lorca dedica Muerto de amor, poema de su famoso libro Romancero gitano. Da la triste casualidad que en un mes perdió a su amigo Federico y a su marido, Alfonso Ponce de León, asesinados en la Guerra Civil en diferentes bandos. Ponce de León había colaborado en la escenografía de La Barraca para los montajes de La guardia cuidadosa y El burlador de Sevilla. 

     Maruja Mallo ha tenido en este último año, además de la inédita exposición de la escenografía de Ni más ni menos en la Casa Malpica de Manzanares, comisariada por Gloria Patón, una retrospectiva de su obra en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Maruja estuvo inserta en el mundo intelectual de la Edad de Plata, llegando a disfrutar de una beca en París otorgada por la Junta de Ampliación de Estudios.

    - MANGINI, SHIRLEY: Maruja Mallo y la vanguardia española. Circe. Barcelona. 2012. Biografía de la pintora Maruja Mallo.

     - NERUDA, P.: Confieso que he vivido. Unidad Editorial. 1974-1999. 


Maruja Mallo en su gloria.

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     Cuenta Rafael Alberti en La arboleda perdida que pocos adolescentes habrán estado tan convencidos, como yo a mis quince años, de que su verdadera vocación eran las artes del dibujo y la pintura. Relata también la sorpresa que le causó la primera visita al Prado. Súbitamente se revelaron ante sus ojos los azules, rojos, rosas, oros, verdes y blancos de Velázquez, Tiziano, Tintoretto, Rubens, Zurbarán, Goya... Como allí vio la plena madurez de la gracia desnuda, la edad de oro del color, la expresión indecible del amoroso deseo, la pasión sin trabas de todos los sentidos.

    Tuvo que llegar la muerte del padre, con el remordimiento de las escasas relaciones o momentos que habían disfrutado; cuando no lloraba como los demás y deseaba expresar su dolor, sacó un lápiz y comenzó a escribir su primer poema. En un momento fúnebre, en un momento romántico. Con una posterior enfermedad pulmonar, en esos momentos de recuperación, leyó y escribió compulsivamente. Pero la pintura no fue abandonada definitivamente. Latío o permaneció en segundo plano. Incluso, sus primeros poemarios están llenos de referencias visuales. La pintura fue una compañera en muchos casos de la poesía. Ilustró portadas, creó liricografías, mantuvo relación con pintores de vanguardia.

     Con motivo del 120 aniversario de su nacimiento, la Fundación Unicaja inauguró en diciembre de 2022 una exposición titulada Rafael Alberti. Pintor poeta, poeta entre pintores. Se editó un muy interesante catálogo que hemos visto y hojeado en estos días. La exposición mostraba 320 piezas de arte plástico del portuense. Tanto en la exposición como en el catálogo se enfatizaba la fusión entre pintura y poesía, entre dibujo y palabra.

     - Rafael Alberti. Pintor poeta. Poeta entre pintores. Fundación Unicaja. 2022. Exposición sobre la labor pictórica de Alberti. Interesante.

     - ALBERTI, R.: La arboleda perdida. Múltiples ediciones. 


Fundación Unicaja en Cádiz

     

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     En 1983 hubo una exposición antológica de Salvador Dalí en la que se mostraron 400 obras en el Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid, que luego marchó a Barcelona. Entonces, el museo madrileño estaba ubicado donde está ahora el Museo Nacional del Traje, en plena Ciudad Universitaria de Madrid. Los jóvenes ojos de quienes vivieron el momento quedaron pasmados ante la profusión de arte daliniano. Las colas que hubieron de guardar los visitantes daban la vuelta al edificio y el edificio se acercaba a pasos muy lentos. 

     El catálogo que hemos visto hace 20 días evoca ese momento. Es muy original, con dos tomos colocados en sentido inverso. El primero recuerda las obras con sus fichas. El segundo reseña con estudios y ensayos la larga obra del pintor de Figueres. La obra fue dirigida por Santiago Saavedra, con la colaboración del Ministerio de Cultura y la Generalitat de Cataluña.

     - Catálogo de la exposición 400 obras de Salvador Dalí 1914-1983. Museo Español de Arte Contemporáneo Madrid y Palau Reial de Pedralbes en Barcelona. Con estudios sobre su obra.



400 obras de Salvador Dalí. Catálogo daliniano.



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     Los libros de arte suelen ser un arte de libros. Nos ayudan a vivir y nos ayudan a soñar. 

     Esta selección de libros, no definitiva, puede ser consultada en la biblioteca del Archivo Museo Sánchez Mejías, Casa Malpica, calle Monjas 12, 13200 Manzanares.







31-08-2026 16:44 Actualizado... 12-09-2026 3:48

La traducción de Eminescu

      

Mihail Eminescu. Wikipedia.


     Mihail Eminescu fue un poeta del romanticismo rumano que vivió entre 1850 y 1889, y que está considerado como su literato más internacional y prestigioso. Lo llamativo es que este literato conservador fue traducido por dos literatos españoles miembros del partido comunista: María Teresa León y Rafael Alberti.

     ¿Cómo llegó a nuestras manos una traducción de León y Alberti? La encontramos en la biblioteca del Archivo Museo Sánchez Mejías. La edición era de 1973 y fue publicada en Seix-Barral en los años de esplendor de la editorial y antes de formar parte del grupo Planeta. Los fundadores de este grupo editorial estaban relacionados con las Conversaciones Poéticas de Formentor y con Papeles de Son Armadans de Camilo José Cela. Cela había publicado artículos de Albertí en su prestigiosa revista durante su exilio romano. Parecía que cerrábamos el círculo y que presenciábamos uno de los últimos trabajos de María Teresa León antes de contraer la grave enfermedad degenerativa de sus últimos años. 

     Pero no. Estábamos equivocados. La traducción había sido realizada en la década de 1950. Se había publicado por primera vez en 1958 en Losada, cuando todavía estaba influyendo en sus publicaciones Guillermo de Torre, marido de Norah Borges y cuñado de Jorge Luis.

    La edición de 1973 era una actualización y puesta al día. Nos equivocamos porque el libro de este último año también aparecía en el catálogo de la biblioteca María Teresa León de El Puerto de Santa María. Empezamos a salir de dudas al comprobar que existía una edición de 1958 por la bibliografía de Alberti en los catálogos temáticos de la Biblioteca de Andalucía, donde había referencia de estas dos ediciones. 

     ¿Qué razón había llevado al matrimonio Alberti-León a traducir a un rumano del siglo XIX a mediados de la década de 1950? Se encontraban en ese momento en el exilio austral, en el cono sur americano. ¿Podían viajar a Rumanía durante la época de la Guerra Fría? ¿Podían permitírselo?

María Teresa León con vestido de lunares y cuello blanco. Rafael Alberti con corbata clara.

     En 1956 fueron invitados por el régimen rumano y la Unión de Escritores Rumanos, que hacían intercambios culturales con intelectuales antifascistas y comunistas de fama internacional. María Teresa León publicó en esos años Umbral de Rumanía, y fue en tierras rumanas donde las autoridades propusieron la adaptación y traducción de Eminescu.

     La traducción de Eminescu fue publicada en Losada en Buenos Aires porque esta editorial era la que publicaba a Alberti, como a otros exiliados de España. 

     Según parece, y aquí entramos en el terreno del contexto, estuvieron en un momento previo a los sucesos de la revolución de Hungría de 1956 de finales de octubre, con la invasión soviética de principios de noviembre que acabó con las pretensiones húngaras de admitir otros partidos políticos y salir del Pacto de Varsovia. De todas formas, salvo alguna voz crítica entre intelectuales como Jorge Semprún, Albert Camus o Sartre, la mayoría de estos apoyó la línea de Moscú, y los españoles, la línea del PCE. Hay que matizar un poco más. En la URSS, la época de Stalin había concluido y la intención era desmontar un poder tan fuerte. Claro está, sin perder sus áreas de influencia. Y en cuanto al PCE, en 1956 aborda un giro estratégico para salir de su aislamiento internacional y abandonar la vía de la insurrección, tras el fracaso de los maquis y los acuerdos americanos con España en 1953. La llamada política de reconciliación nacional quería acabar también con la dinámica de vencedores y vencidos y abrirse a sectores democratizadores de la sociedad española. Al régimen franquista le vino bien que hubiese propuestas como la película La venganza de Bardem, 1958. Con las tijeras de la censura, permitió a un militante comunista llevar a cabo una película. Tuvo resonancia en Cannes y fue la primera película nominada en Hollywood, 1958. Los sistemas monolíticos comenzaban a moverse en medio de telones de acero, guerra fría y carrera armamentística.

     Leer libros ayuda a reflexionar, estemos equivocados o no. Y nos permite revisar lo que creemos o pensamos. 


     - Mihail EMINESCU: Poesías. Introducción y versión española de María Teresa León y Rafael Alberti. Seix Barral. Barcelona. 1973. 



26-08-2026 22:19 Actualizando... 28-08-2026 11:09


Las elegías de Robert Motherwell: El "Llanto" y el color de España

 

Elegía República Española. Robert Motherwell. Flickr.


     El 16 de julio de 1991 moría uno de los últimos representantes del expresionismo abstracto norteamericano. Robert Motherwell tenía 76 años y residía en el estado norteamericano de Massachusetts. Era conocido por sus estudios teóricos sobre las vanguardias, por sus inquietudes históricas y sociales y por su amor por el Mediterráneo y España. De la admiración o pasión por España son sus conocidas pinturas de la serie Elegías, entre ellas Elegía a la República Española.

     En España pudo verse una retrospectiva en 1980 en la Fundación Juan March en Madrid y en el centro cultural de La Caixa de Pensions en Barcelona. Miquel Tapies, director en 1991 de la Fundación Tapies e hijo del pintor Antoni Tapies, recordó la amistad que el pintor americano tenía con su padre y la importancia e influencia que había tenido la serie de Elegías en la motivación de muchos jóvenes pintores.

     Los años ochenta habían puesto de moda otra vez al pintor que tuvo inspiración en la contienda civil española. Se cree que parte de su inspiración vino de la famosa elegía Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de Federico García Lorca, en la utilización de blancos, negros y ocres, y por una visión romántica, y tal vez ideológica, en el apoyo a los vencidos. Dijo que las Elegías respondían a su visión sobre el conflicto. Vio el preludio de la Segunda Guerra Mundial, donde los futuros bandos probaron sus armas. 

     Juan Manuel Bonet lo recuerda a su paso por Madrid en la primavera de 1980. Alberti escribió en este momento su poema Negro Motherwell, pero Bonet evocaba el azul ultramar de algunos de sus collages como Open. En aquellos días madrileños, contaba a sus admiradores su fervor por el último Cézanne, ya en su periodo vital en Aix-en-Provence, con la pintura como razón de ser. El crítico español recordaba sus obras, comenzando por sus negras Elegías, sus fulgurantes Samuráis, su visión de la caverna de Platón y, sobre todo, el azul de Open. 

Open. Robert Motherwell.  


     Fue con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, con 21 años, cuando Motherwell celebró su primera exposición en la galería Raymond Duncan de París. Comprometido con la situación española, con su guerra y posguerra, le dedicó muchos lienzos como Elegía a la República Española, Iberia, Muerte española...

     El uso del negro es catalogado por sus biógrafos como un signo distintivo. Como una expresión de su sensibilidad trágica, con su alegría o su elegancia. El pintor consideraba que el negro era el color de España. 

     En 1972 ilustró el libro de poemas A la pintura de Rafael Alberti con sombrías aguatintas que confirman el negro, utilizado al mismo nivel que el amarillo, el púrpura o el blanco. Finalizamos con uno de los poemas de Alberti de este poemario que hemos podido leer en el Archivo Museo Sánchez Mejías, Al ropaje:


     A ti, fino, ligero, desatado,

rizada delgadez trémula al viento;

si habitado del cuerpo, ceñimiento,

desceñimiento si deshabitado.

     A ti, métrico, rígido, pausado,

llovida solidez sin movimiento;

si extática en acción, ordenamiento,

si acción movida, mar desordenado.

     A ti, ágil seda, gasa, encaje, velo,

solmne lana, lino, terciopelo,

piel de la forma, hechizo de su hechura.

     Cantan su ley los campos de tu escudo:

vestir de los vestidos el desnudo.

A ti, fiel tejedor de la Pintura.



Alberti/Motherwell. Homenaje a la pintura. Iberlibro





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     Referencias:

     - EL PAÍS, 18 de julio de 1991.

     - ABC, 18 de julio de 1991.

     - RAFAEL ALBERTI: A la pintura. Losada. Buenos Aires. 1953. Nota 14-08-2026 Archivo Museo Sánchez Mejías. 

     - Motherwell fallecía en julio de 1991 cuando se celebraban en El Escorial los cursos de verano, inaugurados por Rafael Alberti con unas palabras sobre Picasso. Alberti había pintado/diseñado el cartel anunciador de los actos académicos.

  




15-08-2026 21:00 Actualizado 17-08-2026 16:30

Muchos años después, recordó los últimos días

Gerardo Diego, 1935. Fundación Gerardo Diego.


     Muchos años después, treinta y siete, recordó a Ignacio Sánchez Mejías cuando lo vio en Santander, en uno de sus penúltimos festejos de alabanza y triunfo antes de la tragedia definitiva. En la escalinata del hotel se despidió para tomar el coche que habría de llevarle a La Coruña: «No olvido que estoy en deuda con vosotros», les dijo a Diego y su esposa. «Cuando concluya esta temporada, os enviaré mi regalo de boda». Germaine y Gerardo se casaron en 1934. Estas fueron las últimas palabras que escucharon antes del abrazo que iba a ser, sin saberlo, el último que recibieron.

     Si nuestra memoria no falla, cuando Gerardo Diego ve a Ignacio Sánchez Mejías, transcurre el 5 de agosto de 1934. Se dirige a La Coruña para alternar con Belmonte y Domingo Ortega el 6 de agosto. Hay un intermedio de cuatro días hasta llegar a Huesca el 10 de agosto, y de allí a Manzanares, el día 11. Son los últimos días.

     El artículo de Diego reflexionaba sobre la consideración del vocablo penultimidad, que derivaba de penúltima. Recordaba que los filósofos y algunos teólogos habían reflexionado sobre la ultimidad. Se consideraba el inventor de penultimidad. Nombre que había utilizado en uno de sus poemas que había dedicado a Manolete. Y lo había hecho sobre días anteriores a su muerte, o a la muerte misma, en tono elegíaco.

      Contaba también, a la luz de su elegía, que siempre es la hora penúltima en España. Pero creía que también en los demás pueblos y naciones. En su caso, como poeta, consideraba que la hora esencial de la poesía de todos los tiempos es la poesía efímera y eterna.

     Concluyó con un libro de prosas, que eran poéticas, de Pedro Salinas, Víspera del gozo, como una espera o anuncio del final; como un sábado augurio de fiesta. En definitiva, penultimidad.


Ignacio Sánchez Mejías, dibujo publicado en El Clarín, Valencia, 18-08-1934


     Si miramos hacia Agustín de Hipona, san Agustín, no sabemos cuándo moriremos, pero moriremos. En estos días recordamos la prefiguración o premonición de la muerte que tuvieron los amigos de Sánchez Mejías. Y si profundizamos en esta dirección un poco más, sabemos que el tiempo pasa. Que la vida es fugaz. 
     Creemos que Heidegger decía que la muerte estructura nuestra existencia desde ahora, sabiendo que tu existencia no es infinita. Es el recuerdo de esa premonición o predisposición lo que pudo, treinta y siete años después, provocar en Gerardo Diego la sensación y nombrarla como penultimidad. Tal vez elucubremos en exceso, o no. Tempus fugit. 


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     Referencias consultadas:

   - DIEGO, G.: Obras completas. Tomo V. Penultimidad, artículo escrito en Arriba, 7-02-1971. Edición e introducción de Francisco Javier Díez de Revenga. Alfaguara y herederos de Gerardo Diego. Madrid. 1997. Nota 27-04-2024 y 8-08-2026, Archivo Museo Sánchez Mejías.

     - Ideas de san Agustín, Agustín de Hipona, sobre la vida y la muerte.

     - SÁNCHEZ MECA, D.: Historia de la filosofía moderna y contemporánea. Dykinson. Madrid. 2010. «La muerte es una posibilidad de ser que ha de tomar sobre sí en cada caso el ser ahí mismo. Con la muerte es inminente para el ser ahí él mismo en su poder ser más peculiar. Su muerte es la posibilidad del ya no poder ser ahí», según Heidegger, M., El ser y el tiempo. 




9-08-2026 10:06. Actualizado... 10-08-2026 16:39

La crítica literaria de "Los lunes de El Imparcial"

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