Cultura y sociedad

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Ortega y Gasset y "El Sol" en la muerte de Sánchez Mejías

      

Ortega y Gasset, copia de retrato de Sorolla en 1918. Wikipedia


     No por repetidas, las anécdotas taurinas de José Ortega y Gasset nos ayudan a comprender o contextualizar el pensamiento del filósofo y el ser humano. Decía Gerardo Diego que una vez saltó al ruedo en una famosa plaza de toros con juvenil agilidad para esperar la salida de un toro. Y a la fiera, como a don Quijote los leones, presentó pelea. 

     Más conocida es la anécdota del primer encuentro entre Ignacio Sánchez Mejías y José Ortega y Gasset. En una cena estaban acompañados por José María de Cossío, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Manuel Altolaguirre y Gerardo Diego. Se quedaron boquiabiertos con los conocimientos taurinos del filósofo. El pensador narró sus confidencias sobre el toreo, evocó sus recuerdos y teorías mágicas. Hablaba como si dibujara el toreo de Lagartijo, y para que fuese comprendido de la mejor manera, les dejó estupefactos, ya que con la cumplida servilleta que se ofrecía en los cenáculos madrileños antes de la guerra, dibujó con clase una larga lagartijera y, como remate, se echó la servilleta al hombro cuando se dirigía a la mesa de sus acompañantes.

     Cuando Nicolás María de Urgoiti y José Ortega y Gasset fundaron El Sol, crearon un periódico intelectual de mucha calidad. Allí escribieron los grandes pensadores, los grandes geógrafos, los más destacados arabistas y los más importantes literatos y músicos. Como decía su hijo José Ortega Spottorno, únicamente había un tema sobre el que no informaba: El toreo. Había que tener en cuenta la tradición taurina de los Ortega, tanto la del filósofo como la de su padre, José Ortega Munilla, que había dirigido El Imparcial. Y Ortega y Gasset, según su hijo, pensó muy en serio ser torero. Del mismo grupo editorial de El Sol era La Voz, en la que sí se hacía crítica taurina, destacando el periodista Corinto y Oro. La Voz publicaba la noticia de la muerte de Sánchez Mejías en portada con ampliación en páginas interiores.

 

La Voz. Portada. 13-08-1934.

     Ortega y Gasset fue muy amigo de Juan Belmonte y en alguna conferencia elogió tanto a Domingo Ortega que declaró que el torero era el verdadero Ortega, el importante.  

     El Sol informaba de toros cuando había una cogida. Y la sección se llamaba entonces La llamada fiesta nacional. Aunque no siempre fue así, como veremos.

     Toda esta introducción nos lleva a cómo informó El Sol de la fatalidad o desgracia de un torero que tuviese un significado especial en el primer tercio del siglo XX, en el que se uniera lo trágico con lo intelectual, los empeños con el atractivo personal y el arrojo con la reflexión. 




     La llamada fiesta nacional

     Sánchez Mejías, gravemente herido.

     En la corrida celebrada ayer en Manzanares resultó cogido el diestro Ignacio Sánchez Mejías. Ingresó en la enfermería, donde facilitaron el siguiente parte facultativo:

     "Durante la lidia del tercer toro ingresó en esta enfermería el diestro Ignacio Sánchez Mejías, con una herida penetrante en la región anterointerna del muslo derecho, con dirección ascendente de unos doce centímetros de profundidad. Pronóstico grave." (El Sol, 12 de agosto de 1934).


     El Sol resumía dominicalmente la situación mundial y nacional. En el mundo, el problema monetario internacional hacía temer una devaluación de la libra esterlina; las malas cosechas y las pérdidas ganaderas en Estados Unidos; la informalidad alemana en el cumplimiento de sus obligaciones internacionales; y el alza de las tarifas, de nuevo, aduaneras del gobierno francés para obtener más ingresos. 

     En el ámbito nacional, continuaba el conflicto catalán, al que se añadía la amenaza de la complicación vasca, también desde el punto territorial. Había también problemas en la minería de hulla asturiana, conjurado provisionalmente con un crédito gubernamental; no cesaba el problema de las harinas cerealísticas de difícil solución entre las tasas, las existencias, los agricultores y los panaderos; y la elaboración de presupuestos de 1935, que tenía entretenidos al jefe de Gobierno y el ministro de Hacienda.

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     Continuamos. El 14 de agosto, El Sol publicaba la siguiente noticia:

     LA LLAMADA FIESTA NACIONAL

     Muere a consecuencia de una cornada el matador de toros Ignacio Sánchez Mejías

     A las diez de la mañana del lunes falleció en Madrid el diestro Ignacio Sánchez Mejías. Fue cogido por el primer toro en una corrida celebrada el sábado último en Manzanares, hecho del cual ya informamos a nuestros lectores. Como la gravedad del herido era extraordinaria, una vez que le fue practicada la primera cura por el médico de Manzanares se dispuso su traslado a Madrid, cosa que se efectuó en un coche ambulancia. Ingresó en las primeras horas del domingo en el sanatorio del doctor Crespo.

     El doctor Segovia reconoció a Sánchez Mejías, que pasó la mañana del domingo muy decaído y con alta fiebre, delirando en varios momentos.

     Debido a la gran hemorragia sufrida, la debilidad del diestro se fue acentuando, y por la tarde los médicos decidieron practicarle la trasfusión de sangre. Varias personas se prestaron a la operación. Los médicos eligieron al también matador de toros José Bienvenida. A la primera hora de la noche se le hizo la trasfusión de doscientos gramos. 

     Después de la operación, se facilitó el siguiente parte facultativo: 

     "En la mañana de hoy ha sido intervenido operatoriamente el diestro Ignacio Sánchez Mejías, que sufre una herida, por asta de toro en la cara interna, tercio superior del muslo derecho, pasa por debajo del lecho de los vasos femorales superficiales, comprendiendo las arcadas vasculares de la femoral profunda y alcanza la piel de la región externa y superior del muslo.

     Debido a la intensa hemorragia y a los grandes desgarros musculares, son de temer complicaciones infectivas graves.

     Esta tarde le ha sido practicada una trasfusión sanguínea. Temperatura, 39; pulso, 110. —Doctor Segovia."

     Practicada la operación, Sánchez Mejías reaccionó, pero al poco tiempo volvió a recaer. La debilidad del diestro fue en aumento, y a la una de la madrugada entró en el periodo agónico. El herido pasó la noche delirando y constantemente hacía ademán de quitarse los vendajes. 

     En un momento en que sólo se encontraba con el herido el banderillero de su cuadrilla Joaquín Manzanares "Mella", Sánchez Mejías, aquejado de fuertes dolores, se agarró a los barrotes del lecho y haciendo un extraordinario esfuerzo se arrojó al suelo. "Mella", auxiliado por otras personas, lo volvió a subir a la cama. 

     Poco después de la una de la madrugada, el diestro perdió el habla y desde ese momento no hizo más que pedir agua por señas, cosa en la que no era complacido por haberlo prohibido el médico.

     A las cuatro de la madrugada llegaron los familiares de Sánchez Mejías.

     A las ocho de la mañana de ayer los doctores Segovia, Castillo y Crespo visitaron nuevamente al herido y pudieron comprobar que se había declarado la gangrena gaseosa. A las diez menos cuarto sobrevino un colapso cardiaco y momentos después falleció.

     A las once de la mañana se personó en el sanatorio el Juzgado de guardia, que ordenó que el cadáver fuese reconocido por el médico forense.

     Rápidamente circuló por Madrid la noticia del fallecimiento, y numerosas personas fueron al sanatorio para dejar tarjeta. El cadáver de Sánchez Mejías será trasladado a Sevilla, donde recibirá sepultura.

     El cadáver es velado por los individuos de su cuadrilla.

     El cadáver del infortunado diestro fue trasladado anoche a las ocho desde la habitación número 1, donde ingresó al llegar al sanatorio, a otra de la planta baja. Allí se improvisó la capilla ardiente. El cadáver no ha sido amortajado, pues a las diez de la mañana de hoy será embalsamado por el doctor D. Andrés Crespo González.

     El hermano del difunto, D. Trinidad Luis Sánchez Mejías, llegó a las diez de la noche al sanatorio, procedente de Sevilla. Inmediatamente pasó a la cámara mortuoria y permaneció en ella largo rato contemplando el cadáver, emocionadísimo. Tuvo que ser retirado de la estancia por varios amigos. 

     Durante todo el día continuó el desfile de numerosas personas por el sanatorio para dar el pésame. También se han recibido numerosos telegramas, incluso uno de "Guerrita".

     Durante la noche estuvieron velando el cadáver sus hermanos, los individuos de su cuadrilla y el mozo de estoques. 

     A las once y media de la noche fueron cerradas las puertas del sanatorio y no se permitía la entrada a nadie.

     Numeroso público se congregó por los alrededores del sanatorio, que fue dispersado por guardias de seguridad."


     La noticia tenía un añadido adicional desde Sevilla. Era el siguiente:

     SEVILLA 13 (3,50 t).- La noticia de la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, que se conoció en esta capital minutos después de ocurrir, ha causado verdadero sentimiento. Algunos periódicos colocaron pizarras, circulando rápidamente la noticia por toda la ciudad.

     A última hora de la tarde del sábado, al saberse la cogida que sufrió en Manzanares, salió en avión para dicho lugar el hijo mayor de Ignacio, José, y ayer, domingo, informada ya la familia de la extraordinaria gravedad del herido, emprendieron el viaje en automóvil la esposa, doña Dolores Gómez Ortega, y sus hijos María Teresa y Pepito, acompañados del hermano político de la primera, Aurelio Sánchez Mejías. Esta ha marchado también para Madrid el otro hermano de Ignacio, Trinidad Sánchez Mejías, con los hermanos Pazos.

     El alcalde accidental ha recibido un  telegrama participándole los propósitos de la familia de traer el cadáver a Sevilla pasado mañana. El alcalde dio las órdenes oportunas con relación al sepelio.

     La Junta directiva del Betis Balompié ha enviado a la viuda un telefonema de pésame. (Febus).




     El uso de pizarras informativas en las fachadas de los periódicos o en lugares destacados era una costumbre habitual cuando la prensa era el medio de información más importante y las tasas de analfabetismo todavía eran considerables. En ese día las noticias giraban también en otras esferas.

     El primer tema del día fue político. Publicó El Sol el 14 de agosto de 1934 el titular El rescate de la República, que acababa de la manera siguiente:

     "Rescate a la República" no significa que el Poder pase de manos de las derechas a manos de las izquierdas, ni de unos ciertos partidos a otros que se llaman republicanos "netos" —¡qué palabra tan de principios del siglo XIX!—, sino que la República deje de ser partidista y se convierta en una forma nacional de Estado, que es lo que unos y otros —los monopolizadores de ahora y de antes y los rescatadores, presuntos monopolizadores de mañana— impiden e impedirán que sea.

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     Sigamos con el tratamiento de la muerte de Ignacio Sánchez Mejías el 16 de agosto.

     El intelectual Melchor Fernández Almagro había ocupado en El Sol el puesto de crítico cultural que había dejado Enrique Díaz Canedo al marchar a la Legación de España en Montevideo, Uruguay. El 16 de agosto de 1934 escribió en la sección Panoramas, con el título A propósito de un carácter nacional, las siguientes palabras:

     Torero era y toreando ha muerto. Es natural que a esta luz —sol y sombra de los redondeles taurinos— haya sido contemplada por los informadores y comentaristas la figura del lidiador que acaba de sucumbir. Pero evidentemente tales perfiles no bastan a caracterizar a Sánchez Mejías. Y no precisamente porque él fuese al mismo tiempo escritor, animador de empresas literarias y espectáculos teatrales, aficionado a estas u otras actividades o simples escapes del espíritu, sino porque en Sánchez Mejías operaba toda una profunda fuerza de raza y de historia. Es decir, poseía carácter, ese carácter que es el sello de la personalidad, y al que sirven de corroboración los ejercicios preferidos.

     Desde este punto de vista tanto afirmaba la unidad psicológica de Sánchez Mejías la pluma como el estoque, si bien éste fuera de mucho más asiduo uso, y aquella, una mera veleidad. Pero en todo caso se denunciaba el mismo ímpetu, la misma voluptuosidad por el choque, idéntico gusto por lo arriesgado y difícil. Puesto a ser dramaturgo, lo fácil para Sánchez Mejías, torero y andaluz, hubiera sido el cuadro de costumbres, con anecdotismo pintoresco. Rehuyó la tentación, y a tono con preocupaciones generales, escribió "Sin razón", "juguete trágico", que evidenciaba insospechables contactos con la inspiración moderna del teatro, y así resultó su autor incorporado al grupo de los escritores que formaban nuestra "vanguardia", vocablo no del todo exacto, pero gracias al cual nos entendemos. El hecho causó asombro: ¿intuición?, ¿preparación?... Valor e inteligencia, verdaderamente de hombre avezado a la lucha con el toro y con los públicos, con las situaciones y con los temas; con el peligro cierto de la vida, jamás esquivado por quien —españolísimo de sangre— no nació torero, ni escritor, ni misionero, ni soldado, sino pura y simplemente hombre de carácter... (Damos aquí un pequeño salto en el texto).

     Ni la historia ni la leyenda, ni la literatura, ni el folklore nos dan más visión del español yendo a la guerra, a sus guerras universales, de grandeza mitológica, como un mercenario picado por la espuela de la necesidad. Pero la vocación más pura y entrañable exige que lo necesario le trasmita todas sus esencias, y de esta suerte adquiere categoría de necesidad lo que para los demás es lujo o vanidad: oro, renombre, gloria o popularidad a secas.

     Hacia América marchan todos los días, año tras año, siglo tras siglo, bandadas de españoles. Algunos de estos, los emigrantes en el sentido más penoso, son gente vencida, y en determinado aspecto, descastada. Pero otros son los verdaderos hijos de los descubridores, conquistadores y colonizadores, impulsados, como ellos, por la necesidad de jugarse la vida para engrandecerla, y por la vocación de aventura a toda costa, y porque sí. Hacia Méjico (sic) se fugó un día de su adolescencia ambiciosa Ignacio Sánchez Mejías. Como los tiempos mudan, ya no podía forzarse con la espada el acceso a Eldorado, ni a Jaujas, ni a Cuzcos, ni a Perules. La espada se ha hecho estoque para la imaginación de muchos. No cabe duda que el torero ha sido el obligado derivativo de las ansias heroicas —borrosas, pero ciertas— del alma popular española una vez decaído el imperio colonial.

     Fernández Almagro finalizaba diciendo que no se sentía atraído, ni poco ni mucho, por las corridas de toros; espectáculo que no suele frecuentar. Pero le interesa en grado extraordinario cuanto hace referencia a la Tauromaquia...

     Modelado en formas de auténtica pureza, el carácter de Ignacio Sánchez Mejías se ofrece a quien lo conoció y lo trató como un brote lozanísimo del árbol milenario que tantos hombres produjo: hombres de frente levantada y corazón en la mano. El azar de los grandes jugadores que son los hombres de acción; el albur de la vida, disfraz familiar de la fatalidad; el sino, en una palabra, por lo que tiene de misterioso y de inevitable, rige imperiosamente estas vidas de honda representación tradicional. Tradición de muchas culturas sedimentadas en el fondo último de la personalidad había en el gesto, en la palabra, en el ingenio, en el corazón de Ignacio Sánchez Mejías: español y andaluz, gallardo y desdeñoso, apasionado y escéptico, grave y alegre, con esa alegría brillante y paradójica de los buenos pasodobles, nunca faltos de un poso de tristeza.

                                                              M. FERNANDEZ ALMAGRO

      

     Ese mismo día, 16 de agosto de 1934, las noticias sobre la muerte de Ignacio Sánchez Mejías se reflejaban en dos reseñas complementarias sobre su fallecimiento. En la sección EL DIA EN PROVINCIAS se señalaba que "En el mausoleo de Joselito (el Gallo) recibieron sepultura los restos del torero Sánchez Mejías, muerto como aquél por un toro". 

     Y un poco más extensa con referencia a esta noticia citada, sin el título de la llamada fiesta nacional, se recogía la noticia desde Sevilla de esta manera:

     FINAL DE LA TRAGEDIA DE MANZANARES

     En el mausoleo que guarda los restos de "Joselito el Gallo" recibe sepultura el cadáver de Sánchez Mejías

     SEVILLA 15 (8,45 t.).- Desde las primeras horas de la mañana se hallaban abarrotados de público los andenes de la estación de la plaza de Armas, así como sus alrededores, para esperar la llegada del tren que conducía del cadáver de Ignacio Sánchez Mejías. En los andenes había numerosas comisiones y representaciones, entre ellas, de médicos, oficiales y camilleros de la Cruz Roja, de la que había sido presidente el finado y del Betis Balompié, entidad que también presidió Sánchez Mejías; el diestro Manuel Belmonte, que ostentaba la representación de su hermano Juan, y la Empresa de la plaza de toros de Sevilla, numerosos ganaderos andaluces, toreros y gran número de aficionados y amigos.

     Fuera de la estación estaba el clero de la parroquia de San Vicente, con cruz alzada.

     Acompañando el cadáver desde Madrid llegaron el hijo de Sánchez Mejías, Pepito; sus hermanos Aurelio y Trinidad Sánchez Mejías; su entrañable amigo y crítico taurino Gregorio Corrochano, el general García de la Herrán, que traía la representación del general Sanjurjo; el diestro Pepe Bienvenida, D. Justo Sanjurjo, el apoderado del difunto, José Alarcón, y su mozo de estoques, Conde. 

     En Córdoba se quedó D. Justo Sanjurjo, y en Los Jerónimos, Pepito Sánchez Mejías, que fue trasladado rápidamente a Pino Montano por encontrarse enfermo.

     El féretro fue sacado a hombros por los hermanos Paso, Pepe Bienvenida, Conde y otros íntimos de Sánchez Mejías. A la salida de la estación, el clero cantó un responso, e inmediatamente se organizó la comitiva fúnebre, marchando por las afueras de la capital a causa de la afluencia de público y por hallarse levantadas algunas de las principales calles de Sevilla, circunstancia que hacía imposible toda manifestación.

     El desfile fue presenciado por millares de personas, especialmente en La Macarena, donde la afluencia de público era enorme.

     El féretro fue depositado en un landó revestido con paños negros y tirado por cuatro caballos. Detrás del coche fúnebre iban seis coches más ocupados por coronas, con un total de unas 60, destacando entre ellas la de los hermanos Bienvenida, la de Juan Belmonte y una monumental que sólo lleva esta leyenda: "¡A Ignacio!". 

     La llegada al cementerio constituyó un momento de intensa emoción. Los alrededores, así como la rotonda, se encontraban totalmente abarrotados de público, que hacía realmente imposible el acceso. Fuerzas de asalto hubieron de intervenir discretamente... Junto al mausoleo de Joselito, donde se había dispuesto una sepultura para el cadáver de Sánchez Mejías, la afluencia era grandísima.

     Antes de procederse a depositar el cadáver se cantó otro responso. Verificado ya el entierro, se constituyó el duelo en el cementerio, formado por los hermanos de Ignacio, los sobrinos, el tío del finado, Juan Antonio Jacobo Sánchez, hombre de unos setenta años, que quería con delirio a su sobrino; el crítico taurino Gregorio Corrochano, el general García de la Herrán, el hermano político del finado Manuel Martín Vázquez, los hermanos Paso, el mozo de estoques y otros íntimos.

     Según se nos informa, al pasar el cadáver de Sánchez Mejías por la estación de Manzanares, en el andén aguardaba el pueblo en masa con una corona monumental, que fue depositada sobre el féretro. 

     (Esta noticia no tiene firma)


     La vida, el mundo, continuaba su curso. En Manzanares, la localidad donde recibió la cornada, había temor y desconfianza, como en otras localidades manchegas, por el posible alza de los precios agrícolas. El 16 de agosto, según El Sol, el precio por pesetas y arroba de 16 litros, sobre vagón, en Manzanares, oscilaba de 4,15 a 4,40 en vinos. 

     Debemos contextualizar la década de 1930. Fue la época de la Gran Depresión originada en 1929. Los más optimistas veían síntomas de reacción favorable, aunque únicamente como nuncios de una halagüeña esperanza. Así lo veía en un artículo en la sección de finanzas del diario el intendente mercantil Julián Alienes.

     Las noticias políticas presagiaban problemas: La CEDA estaba disgustada con el gobierno de la República, al que apoyaba, por la suspensión de las negociaciones con la Santa Sede. Las Cortes no se reunirían hasta octubre. Se recogía, además, la noticia de la reunión en La Granja entre el presidente Alcalá Zamora y el presidente del Gobierno, Sr. Samper, para que don Niceto tuviera una información de primera mano sobre la situación política. Se contaba que el general Franco, según El Sol, llegaría el 18 de agosto a Madrid, procedente de Baleares, llamado por el ministro de la Guerra. En principio, para hablar de Baleares, sus bases navales y presupuesto como jefe de esa división. Pero, también, de la movilización de la primera reserva del Ejército proyectada para el próximo otoño.

     El artículo de Fernández Almagro aparecía destacado en portada de El Sol. Su autor no era un asiduo a las plazas de toros, pero mostraba interés por la tauromaquia. Disputaba importancia la muerte y carácter de Sánchez Mejías a noticias como el caos cubano, que el diario atribuía al desastre imperialista norteamericano durante la presidencia Roosevelt; o los problemas con nazis en Austria; los problemas españoles con la Generalidad y los municipios vascos que inquietaban a Acción Nacional de Gil Robles con su respuesta más o menos radical; sin olvidar el plebiscito del Sarre y la influencia de la propaganda nazi.

     Luis Calvo, periodista de largo recorrido y biografía, escribía sobre los preparativos de paz británicos, que presagiaban la carrera armamentística que hubo en aquellos años en todas las naciones. Los astilleros de Estados Unidos tenían la mayor actividad industrial en diez años; las disputas diplomáticas entre rusos y japoneses hacían temer un conflicto armado. Y en Alemania, Hitler recibía el testamento político del fallecido Hindenburg de manos de su vicecanciller Von Papen. Testamento que se hizo público tanto porque iba dirigido al pueblo alemán como porque el fallecido se había mostrado esperanzado con el alcance histórico del gobierno de Hitler. En el referéndum celebrado en esos días, Hitler concentró los cargos de canciller y presidente.

     

      Vamos camino del final. El 23 de agosto apareció la siguiente noticia breve en El Sol

     Funerales por Sánchez Mejías

     En la iglesia parroquial de San Vicente se han efectuado solemnes funerales costeados por la familia, en sufragio del alma de Ignacio Sánchez Mejías.

     La concurrencia fue numerosísima, figurando en la misma Juan Belmonte y otros toreros, ganaderos, deportistas y numerosos amigos particulares de la familia doliente.

     Presidieron el duelo el hijo, los hermanos de Sánchez Mejías y Rafael Gómez "el Gallo", venido de Madrid con este motivo. (Febus).

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     Antes, hemos citado a José Ortega Spottorno declarando la ausencia de noticias taurinas en El Sol. Nosotros hemos encontrado la siguiente caricatura de Martínez de León acompañada de un breve de Oselito, su personaje imaginario y compañero de fatigas. En realidad, su otro yo. Entre el humor y la caricatura, se hacía referencia a la tauromaquia en el diario El Sol, que "nunca" informaba del mundo de los toros:

 

El Sol, 24 de agosto de 1934

          Andrés Martínez de León fue caricaturista de El Sol desde 1922 e ilustró para intelectuales contemporáneos como Chaves Nogales, Pedro Garfias, Gregorio Corrochano, Blas Infante, Armando Palacios Valdés, José María de Cossío, Adriano del Valle... Tras su detención después de la Guerra Civil por sus caricaturas de Franco y Queipo de Llano, que le llevaron a estar condenado a muerte, consiguió el indulto en diciembre de 1946. Sevillano de Coria del Río,  pudo rehacer sus contactos que recordaron sus murales cerámicos de la Plaza de España en Sevilla, sus obras sobre los toros, el Betis y la Semana Santa.

     En cursiva se han reproducido las publicaciones del momento.

     


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     Referencias consultadas:

     - DIEGO, G.: Obras completas. Tomo V. Alfaguara. Edición de Francisco Javier Díez de Revenga. Nota 27-04-2024 en Archivo Museo Sánchez Mejías.

     - https://www.youtube.com/watch?v=VuONHzIFpaE 

     - El Sol, visualizados los ejemplares del mes de agosto de 1934.

     - La Voz, 13 de agosto de 1934.

     - Andrés Martínez de León.



10-06-2026 18:47 Actualizado... 15-06-26 11:10

La democracia británica y la subsistencia de los seres humanos. La moralidad de Castillejo.

      

José Castillejo en 1937. Unión Internacional de Estudiantes. PARES.

     Durante la Segunda Guerra Mundial, el servicio español de la BBC apoyó la causa aliada explicando las bondades del sistema político británico. Entre las voces que alabaron la democracia británica estuvo el manchego José Castillejo Duarte, que pronunció una alocución el 25 de mayo de 1943 donde explicaba cómo el pueblo inglés edificó su civilización a partir del derecho consuetudinario y la independencia de sus tribunales frente a los abusos del poder.

     La peculiaridad del derecho británico, como la del derecho romano, es la inexistencia de un código como en el sistema continental europeo. Tengamos en cuenta que la compilación del derecho romano se hace en tiempos de Justiniano, cuando el Imperio Romano de Oriente se convertía en el Imperio Bizantino.

     Desde el siglo XIII, los ingleses intentaron que ninguna fuerza fuera predominante, mediante la contraposición de fuerzas sociales que mantuvieran un equilibrio que diese lugar a un orden jurídico ajeno a la sana y normal alternancia democrática. Cuando los normandos conquistaron Inglaterra, establecieron tribunales ambulantes que fueron impartiendo justicia por el reino, unificando posteriormente criterios, generando jurisprudencia. Un derecho común. 

     Seguiremos el hilo de aquella famosa alocución del manchego José Castillejo Duarte, razón por la cual nos sentimos orgullosos de ser un español de La Mancha, tanto por estas palabras como por su labor pedagógica en la Secretaría de la Junta de Ampliación de Estudios. Además de Castillejo, gustamos de los paisajes infinitos de la llanura, el queso manchego, los olivos centenarios y el vino tinto.

     El Common Law inglés y los estatutos reales de Inglaterra habían regulado con el tiempo, con los precedentes, con la costumbre, los mercados locales, por ejemplo, para proteger a los pobres. Con la llegada de los filósofos de la economía como Adam Smith, se difundió la idea de libre mercado y una tendencia a disminuir la regulación. 

      Frente a las novedades, la respuesta popular fue asirse a la vieja costumbre legal. Lo que el historiador británico E. P. Thompson llamó la Economía Moral de la Multitud. Existía en el mundo anglosajón una conciencia moral que estaba arraigada en las clases populares y que les permitía legitimar las revueltas populares que surgieron en el siglo XVIII cuando el precio del pan o el grano subía a precios prohibitivos. Las autoridades se veían en el dilema de reprimir a los amotinados o darles razón por las costumbres aceptadas, aquellas que les habían legado sus antepasados. Pero, al mismo tiempo, tendrían que organizar los mercados y los productores para que todos ganaran.

     Y ahí está la razón que intentaba explicar en su alocución nuestro manchego con su voz quebrada como el Quijote de los últimos momentos. En el derecho anglosajón, el derecho a la subsistencia de los seres humanos estaba por encima de los demás derechos. 

     Cuando el embajador veneciano Antonio Tiepolo llega a España en el siglo XVI, declaró que en Castilla la justicia se ejercía con el mismo rigor a los nobles y a cualquier otro individuo. Creía que esa era la razón por la que los castellanos nunca se rebelaban y vivían en paz en sus campos y ciudades. Tiepolo llegó en 1564-1565, en tiempos de Felipe II, cuando el recuerdo de la revuelta de las Comunidades había pasado, y los nobles y burgueses castellanos habían interiorizado que eran el corazón del imperio de la Monarquía Hispánica. Aunque hay que matizar esta visión porque no era tan perfecta como Tiepolo creía.

Motines de subsistencia, caricatura. Wikipedia


     La emoción que nos embarga por las palabras de Castillejo, aunque nos hable de un sistema ajeno al común de Francia o España, habituados a las codificaciones en el estado contemporáneo, no debe hacernos olvidar las palabras morales que transmitía: una democracia con imperio de la ley no se hacía en un día. Porque, según Castillejo, podías elegir un Parlamento, podías elegir un primer ministro o presidente del Consejo de Ministros, pero un poder judicial ajeno al poder político necesitaba muchos años de servicio para tener crédito y prestigio. 

    Muchas de las alocuciones que José Castillejo dio en la BBC fueron publicadas y distribuidas por instituciones diplomáticas y culturales británicas. Según Rafael Martínez Nadal, por el Ministerio de Información Británico.


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       Referencias:

     - JIMÉNEZ FRAUD, A.: Epistolario. Tomo I. Nota 27-6-2023, Archivo Museo Sánchez Mejías.

     - THOMPSON, E. P.: La economía moral de la multitud en la Inglaterra del siglo XVIII

     - José Castillejo, un manchego en la BBC

     - RIBOT, L.: La Edad Moderna (siglos XV-XVIII)


    31-5-2026 20:02. Actualizado 1-06-2026 6:42 

Gerardo Diego y la devoción por la pintura de Juan Gris

      



     Gerardo Diego publicó varios artículos en la primera época de la Revista de Occidente. La primera y más importante época de la revista de José Ortega y Gasset recoge los artículos de 1923 a 1936. En ella, Diego escribió diecinueve artículos sobre reseñas literarias, poemas, Góngora —obviamente—, sobre Bodega y Azoteani en Copérnico lento jugador de fortuna— y otro que nosotros destacamos a continuación.

     Hablamos de un artículo muy extenso que publicó en agosto de 1927 con motivo de la muerte de Juan Gris, titulado Devoción y meditación de Juan Gris.[1]  Vamos a mirar, parcialmente, sobre ello.

     Si nos guiamos por el introductor y editor de sus Obras Completas, Francisco Javier Díez de Revenga, se basa en tres hechos o escritos: La visita de Diego a París, las cartas que le escribió y un análisis de su pintura[2]. Si alguien visita el Museo Reina Sofía, podrá observar que en las obras de Gris, el idioma que utiliza es el francés. Diego le recuerda, mezclando español y francés, de forma atractiva tanto en su uso como en su aspecto; y el moreno de su piel, casi moro.

 


     Diego se sentía emocionado porque el pintor comparaba sus poemas con sus pinturas. Y hacía referencia a la conferencia que había pronunciado en La Sorbona, de la que hicimos mención en otra reseña, y que Diego terminaba con una glosa al primitivismo del arte nuevo, como el primer Picasso vanguardista. Como los primitivos italianos que conmueven al poeta. El cubismo miraba al arte primitivo africano como también habían mirado a los primitivos italianos del Trecento.

     Juan Gris no era fácil como hombre ni como artista. Precavido ante todo, preparaba cada obra o cada paso que daba. Diego hablaba de la reducción a la geometría de sus actuaciones. Más que reducción, matiza, deducción de todas las cosas; fuente de todas las cosas, diríamos nosotros. Y ahí observaba el poeta una lealtad que componía la verdad del artista, aquello que era lo más íntimo, porque le alejaba de la mentira.

     Gerardo Diego le veía autopersuadido, obstinado, de un convencimiento infalible unido a una cierta torpeza que conjugaba la vastedad de sus propósitos con la limitación de los medios disponibles.

     A Diego, la muerte de Juan Gris fue como el dolor agudo de una sorpresa. Sorpresa porque le suponía repuesto de su dolencia y regresado a su trabajo pictórico. Se había enterado por Pancho Cossío tras la lectura del telegrama de prensa. Picasso había dicho: Muere en español.

     Recordaba su tez morena, casi mora, junto a una sonrisa africana, intermitente. Le recibía descalzo, vestido en tela de obrero, con manchas de pintura. Dejaba su paleta para pasear con el poeta, descansando los ojos, fatigados de España, mientras le hablaba de sus teoremas, sus anécdotas, sus opiniones... su esencia, y el espíritu de lo francés...

      Los clásicos de Juan Gris así lo eran: Franceses como Chardin, Boucher, Ingres, Cézanne... Chardin, especialmente. De España, El Greco o Zurbarán. Y, claro, los italianos con Rafael Sanzio a la cabeza. Y hablaba de la Virgen y el Niño del Louvre y su teoría de la carne, y la consistencia del cojín y del Niño. Y la desmesura del brazo de su autorretrato, porque era necesario que así fuera.

     Diego contaba que Juan Gris utilizaba regla y compás para dibujar las líneas fundamentales. Meditadas y calculadas en relación con las zonas básicas del color. De ahí deducía las distintas relaciones de extensión y cualidad; de cualidad y color; de color y expansión... El cuadro se iba desarrollando de su propia sustancia.

     Según el cuadro avanzaba, era necesario fijarle. Lograr su síntesis, su unidad. Que el cuadro se pareciese a algo. Juan Gris pintaba bajo una severa disciplina. Pero esa disciplina, tras largos años de trabajo cotidiano, se convirtió en un gozo festivo de expansión no reprimible.


Juan Gris por Modigliani. 1915. Wikimedia.

     Lo que Gerardo Diego intentaba comunicar a los lectores de la Revista de Occidente era una meditación más profunda sobre el arte de Juan Gris, basada en publicaciones de otros autores, como Manuel Abril en la propia revista orteguiana, y lo publicado por la revista Alfar, a la que hicimos referencia en otra ocasión con motivo del discurso de Gris en la Sorbona. 

     Cita finalmente unas confesiones del pintor a L'Esprit Nouveau (núm. 5), donde manifestaba el malogrado pintor que trabajaba con los elementos del espíritu, con la imaginación. Voy de lo general a lo particular...parto de una abstracción para llegar a un hecho real. Mi arte es un arte de síntesis, un arte deductivo... Yo considero que el lado arquitectónico de la pintura es la matemática, el lado abstracto; yo quiero humanizarle... De un cilindro yo hago una botella, una determinada botella...

     Su método era el método de siempre, el que los maestros han empleado; son los medios y eran constantes. Lo que Gerardo Diego desliza intelectualmente, además del arte de la pintura de Gris, es una teoría artística a pocos meses de los actos fundacionales de la generación o grupo poético del 27 en los que tomó parte muy activa. No olvidemos que, por ejemplo, en la correspondencia que mantenía con José María de Cossío, junto al membrete, añadía la palabra Góngora cuando se celebraba su tercer centenario. 

     En ese instante y en este artículo de Revista de Occidente, relaciona la pintura cubista de Juan Gris con la poesía creacionista del chileno Vicente Huidobro. No cualquier creacionismo. Y no deberíamos establecer una adaptación simétrica, tampoco, entre los elementos de la pintura y la poesía, según Diego. Aunque no olvidamos los intentos a través de la historia del arte por establecer esa simetría, como fueron las poesías que pintó Tiziano para Felipe II. Diego había abandonado el creacionismo de Manual de Espumas con el premiado poemario Versos Humanos (Nacional de Literatura). 

     Huidobro había dedicado Poemas árticos a Juan Gris y Jacques Lipchitz (escultor), cubistas, en recuerdo de unas conversaciones al atardecer en un rincón de Francia. Intuía Diego que de aquellas conversaciones nacía la conciencia de un nuevo sentido artístico, deseado; pero, nunca, claramente expuesto y ensayado hasta las obras de estos artistas durante los años de la Gran Guerra. 

     El antólogo de la poesía del primer tercio del siglo XX, santanderino creacionista y uno de los muñidores de su generación poética, sentía ante los cuadros de Juan Gris la emoción similar a la visión de los cuadros de Cimabue y Giotto, barnizada con el tinte fresco de la sorpresa que mueve el sol del arte y las estrellas.

     Dejamos aquí la visión de Diego con una poesía ártica de Huidobro de 1918 que nos ayuda a contextualizar el auge de los ismos en las primeras décadas del siglo XX. Vanguardias que surgían y eran devoradas por las siguientes olas artísticas.


  HASTA CUANDO SANGRARÁN LA VIDA          

La misma luna herida  
No tiene sino una ala
                                   El corazón hizo su nido
                                   En medio del vacío
Sin embargo
      Al borde del mundo florecen las encinas
Y LA PRIMAVERA VIENE SOBRE LAS GOLONDRINAS                                                                                                     (Vicente Huidobro) De Poemas árticos, 1918   


Estatua de Gerardo Diego en Santander. Wikipedia




[1] Revista de Occidente, agosto de 1927. Primera época. FOM. 

[2] DIEGO, G.: Obras completas. Tomo IV. Edición e introducción de Francisco Javier Díez de Revenga. Alfaguara. Madrid. 1997. Nota 8-5-2026 en Archivo Museo Sánchez Mejías.

    Otras referencias:

    - De las posibilidades de la pintura_1

    - De las posibilidades de la pintura. Recepción e influencia_2




20-5-2026 20:53 Actualizado... 23-5-2026 11:07

La primera crítica literaria de García Lorca, un poeta nuevo



      "¡Feridiquín carísimo!

     Por mi tarjeta de Toledo habrás sabido que tu carta me llegó bien y que me produjo grande alegría. Esperaba para escribirte a que hubiera salido en EL SOL la noticia adjunta sobre tu libro (noticia publicada ayer). Verás en ella que un ratito me pongo «dómine»: hay que dar a la gente la sensación de que no se hace un «suelto de contaduría»... Me gustaría consultar contigo algunos detalles que tengo señalados en tu libro..."

     Por carta fechada el 31 de julio de 1921, Adolfo Salazar daba consejos a Federico García Lorca sobre sus poemas y le comunicaba que había escrito un artículo en EL SOL celebrando al joven poeta.




     "La aparición de un poeta en nuestro horizonte es un fenómeno de mucha mayor importancia que una súbita fulgencia de un astro nuevo en nuestro firmamento. Goce espiritual, que prima al de los ojos. Poesía por poesía, preferimos aquella, viva. Porque, ¿cómo explicar sino poéticamente también a esos buscadores de estrellas? (¿Y no es eso, el poeta?) Horror para el astrónomo puro, ávido de meter en sus tablas la estrella nueva. O del crítico que en seguida encasille al poeta recién amanecido."

     Federico había aparecido como la estrella nueva en el firmamento de la poesía, porque era presentado por y ante la crítica especializada. Por el crítico cultural por excelencia, Adolfo Salazar. Aunque García Lorca jugaba con el factor campo a su favor. Adolfo Salazar era uno de los que le aconsejaban en los inicios de su carrera.

     "Me gustaría consultar contigo algunos detalles que tengo señalados en tu libro; por ejemplo, «tiene el polen fatal del desengaño», «y como la Virgen María pudieras/botar de tus senos otra vía láctea», «que la pulsen como las cuerdas de un arpa» —pequeñas cosas en las que me parece... por parecerme hipócrita el no decírtelo, no he de guardarlo… Nada de esto tiene importancia para quienes te queremos..."

     Salazar le indicaba que si no le avisaba de esos errores, la crítica más acerba, los enemigos, se cebarían con él.

     "Federico García Lorca no es poeta sublime por el tono, ni dramático por retórica. Su poesía, muy en tono menor, se compone de los ingredientes más humildes del repertorio... Emoción viva, con una palpitación ingenua, una delectación creciente por la materia sonora, un infantil asombro para la belleza recién descubierta, y un deseo de decirle, con un mohín gracioso, un piropo truncado por la timidez. Signo viviente de los esplendores de cada día, este reloj de sol para el que sólo cuentan las horas claras, tiene un gesto sonriente y una distinta cuerda lírica para cada, nueva y eterna, emoción del repertorio de la Naturaleza: el campo, el río, el vario cielo en el matiz que les dan las horas, con una complacencia singular por la tarde avanzada y una permanente sorpresa por la primera estrella."

     Con todo, Lorca estaba preocupado porque no aparecían críticas sobre "Libro de poemas". Salazar le pedía paciencia. En su carta le dijo que Canedo (Enrique Díez-Canedo) estaba muy ocupado con el curso de extranjeros de la Residencia de Estudiantes; que iba a dar a conocer su libro a Ortega y Gasset. Y que de la distribución que hiciera la Sociedad General de Librería debía estar pendiente Federico.

     "Una colección copiosa de poemas comprendidos entre los años 1918 y 1920. Es curioso observar el progreso continuo y firme que se muestra en sus versos conforme la fecha avanza, y es esto lo que autorizaría, de no saberse ya cuál es la rara categoría de este poeta, a ver en él una promesa del granar más rico."

     De García Lorca se conocía un libro de prosas adolescentes sobre el que alguna referencia se ha hecho en este blog sobre la impresión de la burgalesa Cartuja de Miraflores.

     "Hay en García Lorca otro tono, fuerte y recio, de poeta de gran envergadura, en composiciones como "Campo", "Chopo muerto" y "Árboles"; de 1919 esta última poesía, tras la que se ve clara la traza de nuestra historia poética.
     Cerca de setenta poemas tiene este libro. Abundancia insólita hoy, tan rara como la abundancia cordial que le dicta y que ha sabido traducirse en el ademán más gracioso de línea."

     En los consejos finales, Salazar le recordaba que era necesaria la paciencia, el crítico profesional era muy remolón en darlas y en decidir sin compromiso.
     Estábamos en 1921, con García Lorca con 23 años recién cumplidos. Federico buscaba confianza en los consejos de los amigos, en la afirmación de los críticos especializados y en el silencio admirativo de sus enemigos. Recordemos la seguridad con la que quince años después le pide que se rectifique unas declaraciones suyas en EL SOL a Bagaria, el caricaturista salvaje, ya en la fama de los inicios tormentosos de 1936, al amigo que en sus inicios le daba consejos.

     Terminamos con la recomendación de Adolfo Salazar, el poema Árboles de 1919: 

¡Árboles!
¿Habéis sido flechas
caídas del azul?
¿Qué terribles guerreros os lanzaron?
¿Han sido las estrellas? Vuestras músicas vienen del alma de los pájaros,
de los ojos de Dios,
de la pasión perfecta.
¡Arboles!
¿Conocerán vuestras raíces toscas
mi corazón en tierra?


      





     -----     -----     -----
       - EL SOL, 30 de julio de 1921. Artículo de Adolfo Salazar.
       - GARCÍA LORCA, Federico. Obras completas de Federico García Lorca. ePubLibre. Edición de Kindle. 

      






     8-5-2026 23:02 Actualizado... 10-5-2025 20:22

La poesía femenina y la Universidad Popular de Cartagena (Carmen Conde_5)

    

Carmen Conde. Fuente: RAE.

 


     Carmen Conde ejerció como maestra en la escuela rural de El Retén, experiencia que le sirvió para escribir "Por la escuela renovada", libro que contiene once capítulos divulgadores. Fundó junto con Antonio Oliver Belmás la Universidad Popular de Cartagena, «con la que intentan y consiguen elevar la formación y la cultura de todas las clases sociales. Comenzó a funcionar en 10 de enero de 1932 y la última conferencia se pronunció el 16 de julio de 1936. Cesó entonces su actividad hasta 1981».

     Volvamos a unos años antes. En 1926, Carmen obtiene una beca del Ayuntamiento de Cartagena. Había trabajado desde joven en los astilleros. La beca era para estudiar Magisterio en la Escuela Normal de Maestras de Murcia. Sigue escribiendo simultáneamente e intentando relacionarse con escritores y editores de prestigio, utilizando sus cartas y sus escritos. Demos otro salto temporal y obviamos las relaciones con Ernestina de Champourcín y el matrimonio de Zenobia Campubrí y Juan Ramón Jiménez, y la conexión con la vanguardia madrileña y el conocimiento del Lyceum Club Madrileño. 

     Nos situamos en 1931. Tiene plaza de maestra, prepara con Antonio Oliver una antología de literatura infantil y publica Por la escuela renovada, donde plasma tesis muy avanzadas de carácter pedagógico. Se casa con Antonio Oliver y el matrimonio tiene o consigue influencia en la vida intelectual murciana. Oliver está muy vinculado a los políticos republicanos y al proyecto de la Institución Libre de Enseñanza de las Misiones Pedagógicas. 

     Los proyectos de instrucción y educación por el Estado de la II República intentan paliar el tremendo analfabetismo- más o menos 60% en 1900- de España. Se crea el patronato de las Misiones Pedagógicas y la Junta de Intercambio y Adquisición de Libros. La intención: fomentar la lectura y extender el número de bibliotecas públicas por los medios rurales donde el analfabetismo era mayor. Antes del fin del verano, con el apoyo de el Patronato de las Misiones Pedagógicas fundan la Universidad popular en Cartagena. Contextulicemos: Hoy es normal en muchos pueblos y ciudades contar con universidades populares y bibliotecas. Hace cien años, la cultura se había dado de forma privada- de pago- y en su mayoría por la Iglesia. La tendencia a crear instituciones estatales era una causa comun en Europa y en España se intenta realizar a imagen de estos países.

     Tuvieron el apoyo de Rodolfo Llopis por parte del patronato de las Misiones Pedagógicas, pero también de Manuel Machado, Pedro Salinas, María Moliner o Luis Álvarez Santullano, entre otros. Carmen Conde escribió en la prensa que la Universidad creada era enlace ente la escuela y del hogar, que, así, ayudaría a la clase proletaria a que no fuese un muro o un obstáculo en la cultura de los hijos al poder aprender a leer y poder ejercitar otras artes como Música, Arte o Poesía. Y con la Universidad Popular se creo la primera biblioteca infantil de España. 

     La Universidad Popular de Cartagena fue el más importante logro de la II República a nivel regional dentro del mundo de la enseñanza de las clases populares. Plasmaba la vanguardia de un movimiento cultural cartagenero con intención de liderazgo. Le permitía seleccionar una oferta cultural con esta nueva creación que influyera en otras instituciones de la ciudad como el Ateneo o los centros republicanos, los barrios, y, a nivel superior, la diputación. Esto favorecería una oferta cultural que superara la ciudad, pero también se introdujera de forma capilar en todas las instituciones ciudadanas. 

     No olvidemos la puesta en práctica de novedosas prácticas pedagógicas o educativas. No obviemos el interés por controlar los medios de comunicación o expresión. En 1933 apareció Presencia, revista de afirmación y difusión de la Universidad Popular. La relevancia del matrimonio Conde Oliver en esos años se muestra en la participación en el libro-homenaje a Tagore por parte española junto a la Real Academia.

     En el número uno, marzo de 1933, de Presencia, escribe Carmen Conde sobre educación un artículo titulado Pedagogía Social. Se cuestionaba si hemos de aceptar la sociedad o hemos de modificarla. Partidaria de su modificación, manifestaba que se había creado la Universidad Popular para educar a la masa. Para construir una nueva sociedad. El maestro ha de estimular que brote la educación en cada persona, para que sea él, absolutamente ÉL. Pero al mismo tiempo para que sirva a la comunidad. Y crear una sociedad para todas las sociedades, Y no para una sola clase; para todas las clases.

     Gerardo Diego escribió en 1947 sobre Carmen Conde que "La voz de Carmen Conde es... lo que la oscura, cálida, turbia, inolvidable de Federico García Lorca era en la escala viril. Timbres sollamados, quemados, que nos traspasan carnales hasta la eternidad del hueso... Su voz es una maravilla de adecuación a su poesía y una maravilla por sí misma... Ella es una poetisa, o, si queréis, un poeta en el sentido en que el masculino representa a los dos sexos, como cuando decimos el “Hombre” como especie y no como género. Poetas poetisas tan poetisas, tan irremediablemente mujeres como Carmen Conde... Todo estudio de fuentes es ocioso para explicar la creación literaria femenina, porque la única viva fuente de la mujer que canta es ella misma. Así también Carmen Conde, como su admirada santa Teresa de Jesús de la niñez o Madre Gabriel de la juventud. 

       Carmen Conde escribió una antología de poesía femenina española... De su importancia da muestra Gerardo Diego cuando para escribir sobre la joven poeta Gloria Fuertes recurre a la fuente documental (base de datos) que le proporciona la obra de Carmen Conde. En su antología hace un estudio preliminar donde presenta una nómina de poetas que van de Alfonsa de la Torre a Angelina Gatell, pasando por Gloria Fuertes o Josefina de la Torre. Pero, después, hace una antología de poemas iniciada por María Alfaro y añade a otras que no mencionaba en el estudio preliminar como Ernestina de Champourcín, Josefina Romo Arregui y Pilar Vázquez Cuesta. La lista se explaya en 300 poemas.

     Resaltamos las artistas de la Edad de Plata cercanas a la generación o grupo del 27. El debate no es nuevo. Nuestra profesora del último curso de bachillerato hacía mención a la consideración de generación o grupo literario desde hace décadas. Tanto Gerardo Diego en sus artículos como Jorge Guillén en su entrevista con Elena Aub, en este caso cuando recibió el premio Cervantes, informan de la gestación del nombre por los cánones filológicos. Guillén incluso en la entrevista citada habla de que eran diez y algunos han muerto y que no eran en sí los que estaban en la fotografía del Ateneo de Sevilla, reunión feliz que atribuye Guillen a Ignacio Sánchez Mejías.

     Cuando Carmen Conde es entrevistada por Joaquín Soler Serrano coincidiendo con la elección como académica, se muestra la amplísima obra de la cartagenera y el enfoque del entrevistador fue llevar la obra literaria de Carmen Conde al corazón de los lectores y telespectadores. 

     Concluyamos con la frase de Antonio Oliver que menciona Carmen Conde en su discurso de ingreso en la Real Academia: 

     "Esperanza de ser y de haber sido".


     

Universidad Popular de Cartagena




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     - DIEGO, G.: La poesía de Carmen Conde, en Obras Completas, tomo VIII. Reseña 18-2-2026, Archivo Museo Sánchez Mejías.

       - https://www.rae.es/academico/carmen-conde-abellan

       - https://prensahistorica.mcu.es/mujeres/es/consulta/registro.do?id=1006815

     - FRANCO FERNÁNDEZ, F. J.: Carmen Conde Abellán y Antonio Oliver Belmás: Los orígenes de la Universidad Popular de Cartagena. En MURGETANA, 140, Año LXX, páginas 155-166.

       - PRESENCIA. Cuaderno de afirmación de la Universidad Popular. Número 1. Cartagena. Marzo de 1933.Forma parte de la edición facsímil preparada por la Universidad Popular, el Ayuntamiento de Cartagena, el Patronato Carmen Conde-Antonio Oliver y la Fundación Cultural Miguel Hernández.

     - La poesía tonta de la poeta inteligente.

       - https://elalminardemelilla.com/2023/02/01/carmen-conde-mujeres-en-las-letras/ 

       - https://canal.uned.es/video/5a6f259ab1111f44478b4864 en relación a la introducción del libro que contextualiza el periodo 1939-1959 de poesía femenina española y lo une con la antología de Carmen Conde.

       - Jorge Guillén según Elena Aub. 


      13-4-2026 18:58 Actualizado...21-4-26 16:13

Ortega y Gasset y "El Sol" en la muerte de Sánchez Mejías

       Ortega y Gasset, copia de retrato de Sorolla en 1918. Wikipedia       No por repetidas , las anécdotas taurinas de José Ortega y Gass...