Cultura y sociedad

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Entre el flamenco y la vanguardia: La propuesta y los críticos_2

 

Puerta de la Justicia, acceso a La Alhambra. Flickr

 

      La proposición del “Cante jondo”

     “En la sesión celebrada el día ocho del pasado mes por el Ayuntamiento de Granada, fue presentada y elocuentemente apoyada por don Antonio Ortega Molina, una solicitud de subvención para celebrar un concurso de Cante Jondo (canto primitivo andaluz) …” Así comenzaba Manuel de Falla un artículo en El defensor de Granada el 21 de marzo de 1922.

     Falla quería que se celebrara durante el Corpus, la fiesta grande de Granada. Alegaba la numerosa nómina de firmantes de la solicitud, que el Ayuntamiento había recogido con auténtico fervor, del cual se había hecho eco toda la prensa.

     El texto de la solicitud, la conferencia dada en el Centro Artístico por Federico García Lorca, los artículos publicados en prensa local y nacional señalaban el fin elevado del proyecto sobre el que escribía el músico gaditano afincado en Granada. Sin embargo, se veía en la necesidad de aclarar o solucionar ciertos equívocos que contrastaban con las innumerables adhesiones que había recibido para el proyecto.

     Para el maestro, la necesidad de actualización y revalorización del canto jondo era tan necesaria para Granada como la conservación del palacio de Alhambra, gastos que nunca consideraría injustificados, y cuya arquitectura había sido emulada en muchos edificios. Por ello consideraba que la música nueva no sería tal, ni las orquestas sonarían de un modo determinado de no haber existido influencias como los cantes populares andaluces y este era el caso del cante jondo.

     No era un simple azar que las músicas rusas buscasen inspiración en los ritmos, las formas, el color y los recuerdos de España. Una música, poesía de Andalucía, que estaba en peligro. Decía Falla que el canto andaluz era la sombra de lo que fue y debe ser, que había degenerado en el flamenquismo que adulteraba y modernizaba elementos esenciales que le caracterizaban. Se producían artificios en la modulación vocal que impedían la comparación de los puros cantos primitivos de Oriente con los nuestros. Criticaba, en fin, la torpe amplitud del reducido ámbito melódico de los cantos: la pobreza tonal de las dos únicas escuelas modernas y la frase groseramente metrificada sin flexibilidad rítmica.

     Pero no cabía la desesperación. Había que restituir la canción andaluza a su primitiva belleza como fin primordial del concurso de cante jondo. Y el marco incomparable de Granada se había elegido por devoción a la ciudad y la creencia en que ella misma hubiese dado forma definitiva a estos cantos. Persistirían en el intento de llevar a cabo el evento y sabían que, en un futuro, los artistas tendrían una razón para recordar Granada, su Corporación, el Centro Artístico y los iniciadores de la idea porque renacieron en toda su pureza esos cantos de maravilla como legítimo orgullo de la música natural europea[1].

      ¿Quiénes criticaban la iniciativa del Concurso de Cante Jondo?

     Existían dudas en el mismo periódico donde escribía Falla. Se comentaba que le eliminaron una alusión sobre la conservación de la Alhambra[2]. En medios liberales como EL SOL veremos cómo se informó críticamente. En los medios locales resalta la figura de Francisco de Paula Valladar con su revista La Alhambra. Y fuera de Granada, destacó la figura de Eugenio Noel, antiflamenquista y antitaurino, como recoge Gerardo Diego. Se habla incluso del excesivo purismo y elitismo de Fernando de los Rios, que inicialmente expuso críticas al cartel de Manuel Ángeles Ortiz. Debemos decir que, en defensa de Fernando de los Ríos, que era el factótum de todo lo que se organizaba en relación con el Concurso de cante jondo como autoridad académica indiscutible, miembro de la Institución Libre de Enseñanza y el miembro del partido socialista que fue a la Unión Soviética con Daniel Anguiano para elaborar un informe en 1920 sobre la adhesión de los socialistas a la Tercera Internacional comunista. Su tesis de no adhesión fue aceptada. El viaje y su posición sobre la Unión Soviética fue publicada en libro

     El cartel del concurso de Ortiz fue criticado entre los miembros del Centro Artístico más antiguos, lo que Lorca llamaría en el lenguaje de sus amigos de la Residencia de Estudiantes, putrefactos. Todo se solucionó con la copia del cartel que Falla envía a Zuloaga. El pintor le contesta por telegrama que era un cartel magnífico. Y Manuel de Falla lo fija en el tablón de anuncios del Centro Artístico. Silencio en todos sus miembros. Zuloaga era respetado por todos.

      Vamos por los críticos. En el diario EL SOL se publicaba el 14 de junio de 1922 una viñeta de Bagaria donde un guitarrista cantaba muertes y ejecuciones de forma sarcástica/irónica como única alegría.

¡Anda, arma mía y sigue echando alegrías por la boca!... Bagaria para EL SOL, 14-06-1922

 

     Sin embargo, al día siguiente, 15 de junio de 1922, hay una información más detallada y elogiosa coincidiendo con la celebración del Corpus. El 13 de junio: Entradas agotadas con el detalle de los vestidos a la moda de 1840 tanto en la aristocracia como en la gente del pueblo. Los hombres, con sombrero ancho y capa. Zuloaga decorando la plaza de los Aljibes. Tapices granadinos, mantones de Manila y telas antiguas. Candiles y faroles iluminaban con brillo y fantasía. Tras las presentaciones, discurso inaugural de Ramón Gómez de la Serna. Y después, se recoge las actuaciones de los concursantes. Al tiempo, se desarrollaba una exposición de cuadros de Zuloaga con éxito.

     Durante el 14 de junio, los trenes llegaron abarrotados de Sevilla y Córdoba. En medio del silencio más absoluto, al llegar la noche, cantaron Diego Bermúdez, Concha Sierra, Manuel Pavón, el Niño de Jerez, Antonio Muñoz y Carmen Salinas. A las doce, con el fin e inicio del día, comenzó a llover. Tras el chubasco, Caracol cantó saetas.

     El 16 de junio en un breve de EL SOL se informa de la decisión del jurado con el comentario del éxito del concurso, la fiesta ha tenido un carácter andaluz maravilloso que hará guardar al público un inolvidable recuerdo.

    El 17 de junio, EL SOL, en otro breve informa de la recepción que se celebró el día siguiente a la finalización del concurso en los salones de la Asociación de Periodistas en Granada. Se cita a Falla, Rusiñol, Zuloaga, Gómez de la Serna, corresponsales extranjeros y nacionales, artistas de Granada, pero no a García Lorca. Se celebró un lunch en una fiesta cordial.

      La ironía o la crítica, algo atávica, vuelve de la mano de Bagaria el 21 de junio. Sobre el carácter flamenco del vasco Zuloaga y el catalán Rusiñol.

     En las referencias que estamos haciendo de EL SOL, notábamos la ausencia de Adolfo Salazar, el crítico musical del diario, firmante de la adhesión a la solicitud del Concurso de Cante Jondo de 1922. En esos días se encontraba en París. Escribe un artículo el 23 de junio con el título Kaleidoscopio, y llegando al final dice:

      Tras el nombre de Falla, que está en todas las bocas, y tras el concurso de “cante jondo” que organiza, y que es aquí ya famoso…

      A pesar de la versión de González Alcantud, las críticas del desarrollo del concurso no pasaron de las caricaturas de Bagaria en EL SOL, aunque no sean extensos los artículos.

     Mayor crítica al concurso viene de la revista La Alhambra dirigida por Francisco de Paula Valladar. A mediados de febrero de 1922 advierte: Ser entusiasta de la fiesta de los cantos populares granadinos, pero dejémonos de «cante jondo…» Corremos, no lo olvide el Centro, el peligro gravísimo de que esta fiesta pueda convertirse en una españolada…

Francisco de Paula Valladar. Wikipedia

 

     A finales de marzo criticaba el artículo escrito en El defensor de Granada por Manuel de Falla por la referencia a la influencia del cante jondo en Rusia y Francia, argumentando que desde entonces han aumentado las españoladas y que se debería copiar la propuesta sevillana de saetas; y ve más interesante una labor investigadora y educativa como la de los músicos regionales manchegos y sus seguidillas o el sistema murciano de enseñanza de su canto regional.

     Sin embargo, no deja de señalar de forma admirativa la llegada de Rusiñol y Zuloaga, sin explicar que el motivo son los preparativos del concurso (La Alhambra, 31-5-1922). El 15 de junio critica que el tema El origen de los cantos populares andaluces: su estudio y vicisitudes, que había sido propuesto por la Real Sociedad Económica, haya quedado desierto en el concurso. Porque creía que era  escaso el tiempo para realizarlo, el ámbito geográfico de su estudio y la investigación sobre su origen e influencias en los gitanos.

     El 30 de junio dice que se han exagerado las influencias del cante jondo sin aportar documentos. Se queja de las 12.000 pesetas que ha aportado el Ayuntamiento, que no se han tenido en cuenta sus observaciones para no caer en la españolada, como así lo ha visto. Dijo que como festejo nuevo había resultado estupendo. Pero que, como cosa artística, había sido nulo. Y puso como ejemplo de españolada la zambra de gitanos y gitanas camino del Sacromonte con asistentes ataviados como en 1840. Y criticó, finalmente, la relación establecida con los orientalismos- las influencias del cante jondo y los cantos primitivos del Oriente- con la nueva música de Glinka, Debussy, Ravel y Stravinsky o Gautier y Merimeé.

     El 31 de julio anunciaba que estaba recogiendo toda la información publicada sobre el Concurso de Cante Jondo y señalaba un artículo publicado en La acción, irónico sobre el certamen. Las referencias siguen apareciendo directa o indirectamente al concurso de cante jondo como de la España de la pandereta el 31 de agosto, o como celebraciones a evitar (31-10-1922). Y a final de año- 31 de diciembre- describe al Concurso de Cante Jondo como de desagradable recuerdo.

     Finalmente, citaremos entre los críticos del Concurso del Cante Jondo y el flamenco a Eugenio Noel. Considerado miembro de la generación del 14 o epígono de la del 98, sobre él escribió Gerardo Diego por su aversión al flamenco y la tauromaquia como adversario ambulante y melenudo de la fiesta y en general del flamenquismo, al que atribuye todos los males del atraso patrio…sus diatribas contra el flamenquismo y el toreo hay que reconocer que se produjeron en un momento en que el exceso de popularidad del toreo y lo incompatible del abundante sacrificio caballar con la nueva sensibilidad moral que ya se estaba forjando las haría disculpables aunque tan exageradas…[3]

     Noel había publicado en 1914 dos revistas antiflamencas y antitaurinas de escasa tirada y poco anuncio económico que las sustentara: El flamenco y El chispero. En el caso que nos ocupa, la referencia es un artículo escrito el 10 de junio de 1922 en La Esfera. Con el título El misterio del Cante Hondo. El “tablao” se va, comenzaba calificando de huraño y hosco a Felipe Pedrell (folklorista y musicólogo amigo de Falla) para citar su obra y remarcar que los jóvenes artistas al sentirse atraídos por el ejemplo ruso han indagado el cancionero galaico portugués y el orientalismo musical bético o bien el catellanismo agrupado en sus virtudes y acentos por Salinas. Y, además, buscando la espontaneidad viva del sentimiento, se preguntaban qué cosa sea el cante hondo andaluz, el género flamenco y el sentimiento gitano. 

     Han llegado a idear un torneo de canciones en marco apropiado a esos apoyos rítmicos en libertad tan caros a las isocronías del compás moderno, en una plaza del Albaicín, en la San Nicolás.

     Hasta ahí califica de acertada la labor erudita, pero critica que la complejidad de estos cantes andaluces es ajena a los propios andaluces al ignorar esos innumerables y sutilísimos diseños, arabescos, impresionismos, patetismos y elementos decorativos, e, incluso, repugnan hablar de ello. Critica Noel a los cantaores, al andaluz cerrado porque no distingue el cante hondo flamenco y el cante de sentimiento de la tierra tartasia[4], que, según Noel, indigna a la inteligencia y la técnica.

     La técnica y el intelectualismo son impotentes para luchar con un alma que no es cristiana y posee substancialmente su contenido emocional; que no es mora ni mucho menos árabe, y tiene del corazón africano y sangre oriental la proyección más extraordinaria. Un andaluz puede libertarse, en la vida diaria, de la sugestión de lo flamenco, pero siempre está dispuesto y ansioso de caer en esa emoción que le es necesaria a su espiritualidad. Y lo curioso es que ama lo flamenco por eso mismo: porque se niega a toda definición, a toda ley, porque admite todos los estilos y modalidades, cadencias, sonidos y ritmos.”

     Y, acercándonos al final,: De ahí el fenómeno curioso de que mientras no hay fuerzas humanas que separen moral y musicalmente lo flamenco de lo andaluz, cada día lo flamenco tiene menos valor de exhibición y una como tendencia a no prodigarse. Cada día son mayor número los que gustan de él que los profesionales de él. Los cuadros flamencos, los famosísimos tablaos desaparecen, se van…

     Remata, con un tono que hoy veríamos discriminatorio/racista,

      Y es que lo pintoresco, al retirarse del ambiente por su propia inanidad, hace más interesante y extraordinario el espíritu de esa Raza única. Si los gitanos no mintieran tanto; si fuera posible que un gitano profundizara en las pasiones, tal vez diera la solución del problema…Pero acercaos a cualquier cantaor o danzante gitanos, y no sólo no sabrá deciros cosa alguna, sino que, según toda probabilidad, lo ignora tanto como vosotros.

     Lo cierto es que para el flamenco y el cante jondo, el festival, con sus revisiones, se sigue recordando y celebrando.


La Esfera, 10-06-1922.



[1] Manuel de Falla en El defensor de Granada, 21 de marzo de 1922.

[2]  GONZÁLEZ ALCANTUD, J. A.: Jondistas y antifalmenquistas en el concurso de 1922. Un antes y un después en la historia del flamenco en Andalucía en la Historia, 74. Enero-marzo 2022.

[3] DIEGO, G.: Obra Completas. Tomo V. Conferencia inédita, 1957. Alfaguara. Madrid. 1997. Consultado 27-4-2024. Archivo Museo Sánchez Mejías.

[4] Tartaria. Puede ser un error sobre una supuesta civilización.



27-02-2026 12:27, actualizado 28-02-2026 11:35

Carmen Conde según Pureza Canelo (3)

     

Galería de actualidad de Menéndez Chacón. ABC, 28-01-1979. Fuente: ABC. 

     

     El 28 de enero de 1979, el diario ABC llevaba en su portada el viaje de Juan Pablo II a México.

     El papa de origen polaco Juan Pablo II había iniciado su homilía en la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, entre aclamaciones del público asistente. Con un recuerdo al inicio de la conquista espiritual —evangelización— del continente americano, el pontífice dijo que la Iglesia busca los caminos que le permitan comprender más profundamente y cumplir con mayor empeño la misión recibida de Cristo Jesús.

     Resaltaba también que en París se negociaría el futuro de Irán entre Shapur Baktiar, primer ministro iraní, y Jomeini, líder de la oposición. Hoy sabemos que se instauró un régimen religioso dictatorial. En principio, Jomeini retrasaba su vuelta a Irán.

     También se mencionaba el asesinato en Navarra del exalcalde de Echarri Aranaz, Navarra, en noticia de Europa Press. Se editorializaba contra la violencia o sobre la batalla de los precios.

     Ese día leía el discurso de ingreso en la RAE Carmen Conde y en la página 9 de ABC escribía Pureza Canelo, que durante muchos años estuvo ligada a la Fundación Gerardo Diego (1999-2019).

     Comenzaba poniendo un pero. La veía controvertida por su carácter sincero y pasional ante lo circundante, para, a continuación, mostrar su generosidad para sus compañeras escritoras españolas e hispanoamericanas, atenta siempre a los más jóvenes escritores (recordamos aquí que Gerardo Diego cita a Carme Conde como fuente por su antología de poesía femenina para escribir sobre Gloria Fuertes, como leímos (11-7-2023) en la biblioteca del Archivo Museo Sánchez Mejías). Esta mujer había llegado a académica de número como reconocimiento a su obra literaria, pero más por su dignidad y lo que había vivido. 

    Pureza Canelo señalaba que Carmen Conde había estado desde muy joven dedicada a la creación. Con el nombre de Carmen de Cartagena, o Florentina del Mar, como firmaba en sus primeros trabajos para niños. Y cómo, ahora, hacía posible la relación entre Rosalía de Castro, Carolina Coronado o el vértice luminoso de Gabriela Mistral.

     Señalaba que le parecía fuera de lugar que su nombramiento hubiera sido tratado en cierto ambiente literario bajo el prisma del enfrentamiento, olvidando el perfil del escritor en lo humano y en su obra.

     De Carmen Conde podría hablar en múltiples direcciones. Su obra, con el tiempo, así lo requerirá. (Hacemos aquí una pequeña parada para que el lector curioso vea, si quiere, la entrevista de A FONDO que Joaquín Soler Serrano hace a Carmen Conde en los meses anteriores a la lectura de su ingreso sobre su producción literaria).  

     Pureza Canelo incidía en lo que significaba su entrada en la Academia. Ahora era ensalzada con la facilidad que antes se desconocía o se olvidaba. Se le había dispensado en noviembre de 1978 un homenaje en la Tertulia Literaria Hispanoamericana que mantenía Rafael Montesinos cuando Carmen llegó a los sesenta. En ese homenaje participó la propia Pureza Canelo. Pureza dijo que de su palabra nacía la poesía corpórea, la poesía robusta, la poesía sin dudas ni dificultades extremas. Su voz lírica, personalísima, arrastraba tal pulcritud de tradición y hacer poético que llevaba hasta los términos de la poesía hermosa y clásica.

     Veía un tema constante en la poesía de Carmen Conde: el esplendor de la criatura humana transformada por la Naturaleza, de la que es partícipe directo, principal, de la luz que encierra todo lo que ha sido creado.

     Desde este tema arrancaba su visión del mundo: ternura, dolor, pasión connatural al amor y al dolor; el rechazo a la nada en el existir y respirar como no se manifestara sentimiento. Carmen temblaba por todo lo merecidamente vivo.

     Pureza Canelo agradecía otras cosas a Carmen Conde, porque valoraba a los que le antecedían. A ella que era una joven escritora ganadora del Premio Adonais 1970. Pureza queria apreciar a quienes les antecedieron en vida y palabra, a beber de las fuentes, a convenir admiraciones fecundas. En definitiva, a aprender y agradecer con humildad y rebeldía.

     Blanca Berasategui, redactora y directora de páginas culturales de ABC, LA RAZÓN, EL MUNDO y EL CULTURAL, recogía también unas palabras suyas. Destacamos las siguientes:

     "Está claro que yo no seré una columna de la Academia de la Lengua, sino una persona más que, eso sí, creo poder hacer algo fundamental. Yo me ocuparé del lenguaje y de todas las cosas que atañen a las mujeres, pero también de otros asuntos, porque tampoco voy a aparecer allí como una sufragista. No es mi intención deslumbrar a mis compañeros en la Academia ni salirme de algo que he hecho toda la vida, como es la poesía. Yo soy poetisa y mi puesto y mi sillón es de creación. Sin embargo, me molestaría quedarme allí como una muestra. Esta apertura no ha sido para mí, sino para toda la mujer en general. Mi deseo y mi empeño es tener pronto compañeras."

     Llegaba al 28 de enero de 1979 tras un largo proceso histórico. Como contaba Rosa María Pereda en EL PAÍS, había sido presentada por Alfonso García Valdecasas, Antonio Buero Vallejo y Guillermo Díaz Plaja. Este último contestaría a su discurso de ingreso. Su único antecedente había sido Isidra de Guzmán en tiempos de Carlos III, por decisión real, no por elección de los miembros de la Academia.

     


ABC, 28–1–1979. Edición de Sevilla. 


     Fuentes consultadas:

     - ABC, 28-01-1979, ediciones de Madrid y Sevilla.

     - https://archivo.dip-caceres.es/servicios/biblioteca/pureza-canelo-biografia-y-bibliografia/

     - https://www.youtube.com/watch?v=EfXAtGpVNk8

     - La poesía tonta de la poeta inteligente

    - https://www.zendalibros.com/blanca-berasategui-los-periodistas-culturales-debemos-ser-utiles/

     - EL PAÍS, 28 de enero de 1979. Reportaje de Rosa María Pereda.



13-02-2026 19:40 Actualizado 14-02-2026 18:00 Dedicado a Tomas Rodaja y Argán, poco antes de que sean o militar o médico


El Greco, Góngora, Alberti, Falla...

      

Sepulcro de Góngora. Capilla de san Bartolomé y san Esteban. Mezquita de Córdoba. bmre.


     Contaba en 1927 Enrique Romero de Torres, también pintor como su famoso hermano, que Francisco Pacheco encargó a su yerno Diego Velázquez, cuando viajó a la capital para visitar El Escorial, un retrato de Luis de Góngora. Se ha creído durante muchos años que ese cuadro era el depositado en el Museo del Prado. En realidad, es una copia del original, que fue muy celebrado en su tiempo, y que se exhibe en el Museum Fine Arts de Boston. El autor de la copia es anónimo y Enrique Romero de Torres reflexionaba en los comienzos de 1927 sobre la autoría del retrato del Prado cuando se iba a cumplir el centenario del vate cordobés. Era un retrato sobre el que se habían hecho múltiples versiones o copias, de mejor o peor calidad. Romero de Torres seguía pensando en 1927 que era obra de Velázquez. Hubo también una teoría expresada por Enrique Romero de Torres: La existencia de un retrato de Góngora pintado por El Greco, tesis de un crítico portugués y obra no conocida. El artículo de Romero de Torres finaliza así:
     "Si el semblante es el espejo del alma, al contemplar estos retratos de Góngora, de rostro largo y abultado, ojos pequeños y mirada penetrante, nariz larga y encorvada, fruncido entrecejo, barbilla saliente y boca sumida plegada con maliciosa rigidez, vemos también la fisonomía moral de aquel ingenio que causó una gran revolución en nuestra literatura nacional y a quien la posteridad le dio el honroso dictado de Príncipe de los poetas líricos de España." (Mayo 1927, Enrique Romero de Torres, BRAC)

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     Decía Alberti que "a mí siempre, al lado de Tintoretto y Tiziano, sin olvidar al Veronés, me arrebató El Greco, amando su apasionada y punzante locura, como ascendiendo a vértice de llama, a luz hecha salmuera, a lava de espíritu candente. Lo llamé en mi libro A la pintura: 

     purgatorio del color, castigo,

desbocado castigo de la línea,

descoyuntado laberinto, etérea

cueva de misteriosos bellos feos,

de horribles hermosísimos, penando

sobre una eternidad siempre alumbrada!

     Entre los más grandes admiradores que tuvo El Greco se encontraba Góngora, que le dedicó un alambicado soneto que estuvo grabado en su lápida de la iglesia de San Torcuato, que más tarde fue perdida, perdiéndose la tumba del pintor:

     Esta en forma elegante, ¡oh, peregrino!,

de pórfido luciente dura llave,

el pincel niega al mundo más süave,

que dio espíritu a leño, vida a lino.

    El Greco había muerto en 1614, dos años antes que Cervantes y Shakespeare... Trece años después moría Góngora, dando lugar con esa fecha—1627—al origen de nuestra generación llamada del 27...

Fuente: ABC, 31-12-1929

     ... En esta larga y casi milagrosa travesía hacia mi río del Olvido, ese Guadalete que por mi pueblo discurre bajo el puente de San Alejandro (hoy desaparecido) y con cuyas aguas me veré confundido un día no muy lejano, me han acompañado, en momentos muy distintos de mi vida, María Teresa y María Asunción... (Alberti, R.: La arboleda perdida, V, 1988-1996).



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Góngora


     En el Boletín musical de Córdoba de 1928 se publicaba la siguiente reseña musical sobre Manuel de Falla:
     "Las últimas obras de Falla son: Homenaje para guitarra; «Córdoba», obra escrita para voz y arpa sobre un soneto de Góngora, homenaje espiritual a la memoria del vate cordobés; y el Concierto de «Clavicémbalo», dado a conocer en el pasado mes de noviembre por la orquesta del Palacio de la Música y considerado por la crítica como una de las páginas representativas del arte musical contemporáneo..." (José Algibez, Boletín musical de Córdoba, marzo de 1928).



 
Manuel de Falla para "Litoral", 5-6-7, octubre 1927.


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     Tomamos esta nota el 14-12-2022 en el Archivo Museo Sánchez Mejías:      "Revista Litoral- SM 82E LIT-, facsímil de los nueve números publicados entre 1926 y 1929 en Málaga, y de los tres números editados en México en 1944. Introducción de Julio Neira. Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, 2007. Edición al cuidado de publicaciones de la Residencia de Estudiantes. Málaga: 9 números, 1926-1929, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. México: 3 números, 1944, Rejano, Giner, Moreno Villa, Prados y Altolaguirre. Nos interesa el número 5-6-7, octubre 1927, por las colaboraciones sobre Góngora, más valiosas por las colaboraciones de pintores como Gris, Picasso, Dalí, Palencia, Prieto y, curiosamente, José María de Cossío." (Revisaremos con otros artículos o estudios).


Benjamín Palencia para "Litoral", 5-6-7, octubre 1927.


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     "En este contexto se encontraban cuando decidieron acometer un volumen triple de la revista dedicado a don Luis de Góngora, culminación del homenaje mediante el que, con motivo del tercer centenario de su muerte, el grupo de poetas jóvenes reivindicaba su concepto de la poesía y reafirmaba una identidad estética coherente." (Introducción, Neira, J: Manuel Altolaguirre: impresor y editor. Universidad de Málaga y Residencia de Estudiantes. Ficha 14-12-22 Archivo ISM).
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     Contaba, y finalizamos, Miguel Artigas en 1927 en el Boletín de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba que, en los últimos años de Luis de Góngora, había menguado su fortuna, que, desaparecido Lerma y Felipe III, tuvo que esperar a ganarse la confianza del conde-duque de Olivares, quien lo terminó admirando o temiendo y le concedió su amistad. El mantenimiento del prestigio familiar, especialmente el de los Góngora maternos, exigía unos gastos que sus deudos pedían. Olivares le dio una pensión de 4.000 ducados en Córdoba y hábitos de Santiago a alguno de sus deudos. Poco pudo disfrutarla. Se le concedió en 1625 cuando tuvo su ataque de apoplejía, trastornando su memoria. La reina Isabel de Borbón, una de las musas de sus poesías, le envió sus mejores médicos. Algo mejoró para después acabar falleciendo el 16 de mayo de 1627. Fue sepultado en la capilla de San Bartolomé de la Mezquita Catedral de Córdoba, donde estaban enterrados sus padres y deudos, y donde durmió junto a su ensalzado Guadalquivir: 

 ¡Oh excelso muro, oh torres coronadas
 de honor, de majestad, de gallardía!
 ¡Oh gran río, gran rey de Andalucía,
 de arenas nobles, ya que no doradas!

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     En estos días que los ríos Guadalete y Guadalquivir parecían leones furiosos, recordamos a algunos que disfrutaron de su vista.

 6-2-26 22:05... Actualizado  9-2-2026 20:35


Sobre la maternidad y la pérdida.

 

Fuente: The Conversation


     Aunque no hemos leído ni visto la adaptación al cine de la novela Hamnet, el tema que tratan Auba Llompart y Gisela Rovira nos lleva a otros artículos/libros leídos en el último año, circunstancia que ha hecho que reflexionemos sobre el tema que escriben. Así que hemos tirado del siguiente hilo.

    Chloé Zhao ha dirigido una película sobre el guion escrito por Maggie O’Farrel de su novela Hamnet. La autora habla de un tema difícil sobre el que pocas veces se habla: la muerte infantil. La película pretende que el espectador sienta el dolor de la madre casi en primera persona. Una tragedia que afecta a toda la familia y redefine la psique materna. Llompart y Rovira nos cuentan que la madre es un espíritu libre, con una vida independiente junto al doméstico papel de esposa. Esa libertad se rompe por la muerte del hijo y sufre un duelo profundo con sentimiento de culpabilidad al ver que la sociedad espera su control total de la maternidad, que incluye adivinar o prevenir su desaparición. El duelo y sus fases son presentados: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. El tiempo se suspende y la madre se consume.

    Y la forma de afrontarlo varía. Por no estar acompañada de su pareja, que no soporta la situación y se marcha. Está ausente físicamente. La madre, por tanto, debe superar el grueso de la culpa y la carga emocional, siendo dos procesos distintos de duelo[1]. Vamos a una situación distinta de esta muerte infantil:

    Sara Mesa es una escritora sevillana que trata en Mármol, uno de los cuentos de Mala letra (2016), la desmitificación ideal de la infancia y adolescencia narrada desde una voz adulta que recuerda el impacto que les causó en la infancia la muerte de un amigo adolescente de su hermana mayor por suicidio. La forma en la que reaccionan los niños y cómo lo hacen sus docentes. La reacción va desde la empatía a la frialdad. Hay, también, una creencia infantil de que únicamente se suicidan los mayores. Y la vida es vista de forma distinta, sí. Para un niño, la vida parece no tener límite. O, al mismo tiempo, aprecian una actuación represora en los adultos ante estos sucesos. Los niños se enfrentan a situaciones a las que no están preparados, pero son coyunturas  que no pueden o no saben obviar.

Fuente: Editorial Anagrama


     Vamos con otra perspectiva: Ernestina de Champourcín se sintió sola a su vuelta definitiva a Madrid en 1977, porque había tenido una intensa vida en la capital desde finales de los años 20 hasta la guerra y porque, en esa vida relacionada con el Lyceum Club de Madrid, sirvió de nexo de unión entre Concha Méndez y Carmen Conde, que estuvieron unidas en una maternidad perdida. Sobre la maternidad también escribió Ernestina. Con Maternidad (Cántico inútil, 1936), Ernestina de Champourcín publica unos versos, tras dos años enferma[2], y conociendo lo que habían pasado sus amigas, que dicen:

Hijo tuyo…

Silencio de mi carne sellada

Eternidad sin muerte.

Solo yo sé su nombre.

Un nombre que no existe

Y palpita en la oscura tentación de

Mis venas,

Un nombre impetuoso que levanta

Mi sangre

Con sístoles de fuego.

 

Verdad limpia, sin roces.

Nadie hollará su frente

Con un turbio rocío de insólitas

Palabras,

Nadie herirá su pecho

Ni podrá torpemente mancharle el

Corazón.

 

Hijo nuestro. Pureza de todo lo

Imposible.

¡Qué grávida dulzura aquieta mi

Regazo!

 

     Ernestina de Champourcín no tuvo hijos. Ejerció ese hilo conector entre Concha Méndez y Carmen Conde. Ambas sufrieron la muerte de un descendiente. Y reflejaron en alguna de sus poesías la desaparición del mismo. Concha Méndez y Ernestina se conocían del Lyceum Club, donde Champourcín ejerció de secretaria. Ernestina aparecía junto a Josefina de la Torre en la antología de poesía española de 1934 de Gerardo Diego, que sentó el canon de la generación del 27. Concha Méndez, Ernestina de Champourcín y Carmen Conde tuvieron de guía poético a Juan Ramón Jiménez. Concha, con Manuel Altolaguirre, tuvieron una labor editora/impresora importantísima en las vanguardias. En la revista Héroe (núm. 3) publicaron un poema de Ernestina.



     Carmen Conde se sitúa en cierto modo en la periferia o al margen de la vida madrileña. Había publicado por medio de Juan Ramón Jiménez antes de Brocal (1929), y desde 1931 crea con su esposo la Universidad Popular en Cartagena que seguía el modelo de la Universidad de Segovia de Antonio Machado. Carmen Conde se cartea con Ernestina de Champourcín, como comparten la admiración y amistad con Juan Ramón Jiménez. Y Ernestina oficia de cicerone en el Lyceum Club con Carmen.

Concha Méndez. Wikipedia

     Carmen perdió una niña. Concha perdió un niño. Ambas en 1933. Y se plasmó en su escritura. Aparece el tema de la maternidad enlutada como representación íntima del dolor de la mujer. Concha Méndez, mediante la poesía, hace que madre e hijo vuelvan a encontrarse:

Ya tiene la tierra algo

que fue mío nueve lunas

(arbolillo nuevo

sin ramas ni fruta).

Brotó en mañana florida

de esperanzas y de luchas

(no pudo ver el sol

y no vio la luna).

El ángel que lo guardaba

se durmió en la noche oscura

(mi arbolillo nuevo

tuvo triste cuna...)

    

     También, en otro poema de Méndez, convierte a su corazón en la cuna del niño desaparecido, siendo un nuevo corazón:

Se desprendió mi sangre para

formar tu cuerpo.

Se repartió mi alma para formar

tu alma.

y fueron nueve lunas y fue toda

una angustia

de días sin reposo y noches

desveladas.

Y fue en la hora de verte que te

perdí sin verte.

¿De qué color tus ojos, tu cabello,

tu sombra?

Mi corazón que es cuna que en

secreto te guarda,

porque sabe que fuiste y te llevó

en la vida,

te seguirá meciendo hasta el fin

de mis horas.

 

     Carmen Conde publicó mucho más tarde Derramen su sangre las sombras (1983), cincuenta años de la pérdida maternal, aunque fue escrito en 1933, salvo su tercera parte. El poemario se compone de tres partes: La espera,17 poemas de Carmen más dos de su esposo, con la maternidad venidera en el cuerpo femenino; El desencanto, 12 poemas; y Mucho después, 2.

     Sobre La espera:

Voy ausentándome de mí.

Poco a poco, el lastre de ensueño

cede

su sitio a la realidad doble

que es mi vida en transcurso.

¡Otro ser dentro de mi carne

fragua su carne, su piel,

su corazón diminuto, mi estrella!

Asisto a la escisión silenciosa

con pasmo anhelante, con gozo

nuevo de verme en otros ojos

míos,

de mis ojos hechos,

de mi sangre coloreados,

ay, de toda cuanta soy. 

Día por día el latido

es golpe que me recuerda,

urgente,

valor que no tengo,

heroísmo que nunca soñé. 

Y temo por el que estoy creando

en convenido misterio

dentro de mi soledad sin orillas

cerca de mi corazón, su estrella. (31-07-1933)

 

     Sobre El desencanto, cuando descubre la pérdida de la hija y su cuerpo se convierte ahora, entonces, en una tumba, habiendo sido cuerpo creador:

Dentro de mí, muerta.

Mía viva a lo ancho de los meses

y al nacer para los otros,

muerta. 

Si yo hubiese sabido eso,

ni un esfuerzo habría hecho

para sacarte fuera de mí.

Contigo, hija que no conozco,

contigo y con tu silencio;

con tus ojos cerrados,

con tu garganta sin voz

me hubiera muerto (17-10-1933).

 

      Es la maternidad en duelo. Nacer y morir al salir al mundo. El cuerpo femenino aparece de forma distinta al canon clásico, masculino y erotizante. Y nos recuerda los dramas de los años treinta de García Lorca. Carmen Conde, Concha Méndez y Ernestina de Champourcín escribieron, por tanto, de un tema rupturista para la mentalidad de la época, la maternidad enlutada. Un tema de experiencia íntima, de dolor femenino por la ausencia de su recién nacido, sin caer en sentimentalismos.

Carmen Conde. Fuente: Goodreads.





[2] BALLÓ, T.: Las sinsombrero. Espasa. Barcelona. 2016-2017. Páginas 229-250. (27-5-2025 Archivo Museo Sánchez Mejías)



6-2-2026 19:53 Actualizando 7-02-26 19:29

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