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De las posibilidades de la pintura: Los colores de Juan Gris. Recepción e influencia_2

 

   

Juan Gris. Violín y guitarra. 1913. MNCARS

    

     En las pinturas realizadas entre 1915 y 1920, Juan Gris descubrió su gama de color característica: verde, burdeos, azul y crema salpicados de toques españoles en amarillo y rojo. Su búsqueda de formas más condensadas le llevo a formas más simplificadas: curvas y líneas rectas. En sus collages, las materias retienen sus identidades de origen: un trozo de periódico sigue representando lo mismo en el cuadro, mientras los papeles jaspeados se utilizan para los tableros de mesas de mármol y los papeles que imitan madera para las paredes de este material. Juan Gris mantuvo una actitud a contracorriente con respecto de muchos de los supuestos de la vanguardia por su acción encaminada a devolver a la pintura una elevada condición académica desvirtuada durante el siglo XIX. De ahí su conferencia en la Sorbona.

     Le preocupaba el valor de lo permanente frente a los vertiginosos procesos de cambio. Con el cubismo pretendía crear un lenguaje que se convirtiera en un estilo moderno. La actitud de Gris de sistematizar, definir y establecer unos principios permanentes y la práctica pictórica planteada desde una idea previa era todo lo contrario a lo presupuestado por Picasso, que no era hacer cubismo. Era expresar lo que estaba en él[1].

     En 1921 se había publicado una monografía sobre Juan Gris por Raynal. Kahnweiler había vuelto a abrir una nueva galería en París, Galería Simon, en la que acogió de nuevo a Juan Gris. Su anterior galería había sido confiscada con la Primera Guerra Mundial y fue subastada en 1921 con el efecto negativo del hundimiento de los precios del cubismo en el mercado francés.

     Debido a una enfermedad pulmonar y a la colaboración con los Ballets Rusos, cuando Gris regresa a París se instala fuera de la primera línea del ambiente artístico de la capital. Tras la guerra vuelve un periodo de regreso a la tradición, ajeno al cubismo, y hacia 1924 se manifiesta un nuevo ismo: El surrealismo, que sería dominante, con el inconsciente como mayor valor estético[2].       

     Gris fue olvidado en España. Su prematura muerte por agravamiento de los problemas pulmonares, y el hecho de descansar sus restos en Boulogne-sur-Seine, le alejó del recuerdo en su país, y todo ello unido a la escasez de obras que le recordara. Hasta la exposición de 1974, en París, se habían realizado treinta y siete exposiciones, pero nínguna en España. Como señalamos, había salido de España con 19 años[3].

     Puede que algunos españoles viajaran a la exposición de París. En el Museo Español de Arte Contemporáneo, precedente del Reina Sofía se guardaban pocas obras o documentos antes de 1990. Con los datos del Reina Sofía, no había realmente obras Gris hasta 1977. Guitarra ante el mar, 1925, fue la primera obra en entrar en esa colección. En 1977, en la Galería Theo se hizo una exposición individual cuando se cumplía el medio siglo de su muerte[4].

     No fue hasta la retrospectiva de 1985 cuando se hizo plenamente justicia a Juan Gris. En la Biblioteca Nacional, un 20 de septiembre de 1985, dos centenares de obras- 97 óleos, 92 dibujos, 2 esculturas y diversas litografías- comisariadas por el conservador del Metropolitan Museum de Nueva York, Gari Tinterow, se recogía su actividad pictórica desde 1910 y se incidía en la época entre 1913-1917. Se remarcaba también las interacciones e influencias con otros artistas como Picasso, Matisse y Maria Blanchard. La retrospectiva se retrasó por la celebración de muestras sobre cubismo en Londres y sobre el propio Gris en Washington y Nueva York[5], con el deseo de reunir una mayor cantidad de obras. Esta exposición hizo tomar conciencia en España de la necesidad de aumentar las obras de Gris para el patrimonio español. Hoy se guardan treinta y nueve obras entre pintura, dibujos y obra gráfica en el Reina Sofía[6].

Juan Gris. Naturaleza muerta con mantel a cuadros. 1915. The Met.

 

     El catálogo de la exposición ponía sobre el ojo curioso del espectador el análisis de especialistas como Calvo Serraller o las relaciones históricas que había mantenido con Gerardo Diego y Juan Larrea, por ejemplo, y que tiene para una reseña que haremos en otro momento. Ahora vamos hacia algo más alejado de 1927. 

     En las retrospectivas de los años ochenta, pintores como Alfredo Alcain reconocen influencias de Juan Gris en sus bodegones[7]. Hay alguna relación lejana con la arquitectura de Alejandro de Sota.

     Pero, fuera de la pintura, vamos a observar cómo vieron el cubismo personas que estaban experimentando en el diseño de moda. Hace meses mientras reseñabamos para la revista Siembra de Manzanares sobre el Museo Manuel Piña, volvimos a visualizar el diseño del abrigo talar realizado artesanalmente en tafetán de algodón con macramé de la colección OI 1982-1983. Puede que hilemos muy fino. 

     Con uno de sus colaboradores, Enrique Sinovas, Manuel Piña experimentó con diferentes técnicas el macramé artesanal. Hilando lanas y algodones a mano y tiñendo con tintes vegetales. Se interesaron por la obra cubista de Juan Gris, sus bodegones, y plasmaron tapices manuales aplicados- como los collages de Gris- en la espalda de gruesos abrigos de lana mechada tejidos por la artesana toledana Agapita Sevillano, que cosía en su taller de Toledo, algo muy común en talleres textiles de Castilla-La Mancha desde siempre. Agapita debía tener una habilidad especial para esta labor. Contaron también con otra artesana dominadora del tinte, Isabel Redondo. Muy importante porque dotó a los mechones de lana de una variadísima tonalidad de tintes naturales. Un Berlín previo a la caída del Muro acogió esta colección experimental[8].

      Si hiciéramos suposiciones de cómo consiguieron información sobre el cubismo antes de la gran retrospectiva española de 1985, nuestras hipótesis se dirigirían hacia las siguientes posibilidades:

-        Los cuadros cubistas de Gris podían haberlos visionado en libros o catálogos especializados.

-        Podrían haber visitado la retrospectiva de 1974 en París que reseña Ramírez de Lucas, o cualquier otra publicación sobre la misma, o el catálogo de la exposición parisina.

-        Visitar la exposición realizada en la Galería Theo en 1977. En aquella época, ya tenía Manuel Piña un taller de confección en la capital de España desde 1974.

-        Y acudir a visualizar las exiguas piezas del Museo Español de Arte Contemporáneo.

         Como es sábido, la conexión con la pintura en Piña fue una constante. Las colaboraciones con Juan Gomila, Costus, Alex Serna o Rogelio Imperiale fueron esos hilos invisibles que enlazan diversas artes.

     

Museo Manuel Piña. Sala 2. Colección OI 1982-83.



[1] TUSELL, G. y NIETO, V.: El cuadro y la representación: El cubismo. En La vanguardia fragmentada. Arte del siglo XX. Editorial Universitaria Ramón Areces. Madrid. 2023. Páginas.47-86.

[2] JIMÉNEZ-BLANCO, M.ª D.: Juan Gris. Tiempo y tiempos del cubismo. En El tiempo y el arte. Reflexiones sobre el gusto. Vol. 1. Páginas 213-228.

[3] Revista de Arquitectura núm. 189, 1974. Páginas 103-108.

[8] https://www.turismomanzanares.es/que-ver-hacer/museos/3


19-03-2026 12:40 Actualizado 21-3-26 9:32

De las posibilidades de la pintura: Los colores de Juan Gris_1

Juan Gris en Revista de Arquitectura. 1974, sobre la retrospectiva parisina.

 

      El crítico de arte Juan Ramírez de Lucas[1] escribió en la Revista de Arquitectura, 1974, que el cubismo fue para Juan Gris toda su vida porque murió creyente y practicante de este estilo en 1927.

      Juan Gris era el nombre artístico de José Victoriano González, nacido en Madrid en 1887. Poco después de ingresar con quince años en la Escuela de Artes y Oficios comienzó a realizar ilustraciones en Blanco y Negro y Madrid Cómico. En 1906 se traslada a París, con diecisiete francos y entra en contacto con Picasso. Consigue trabajo como ilustrador en revistas francesas. Conoce a Apollinaire, Max Jacob, André Salmon y al que sería su primer marchante, Daniel-Henry Kahnweiler. Consiguió salir de las penurias económicas gracias a él y por la recomendación de Picasso. Según Ramírez de Lucas hubo ciertos celos profesionales de Picasso cuando Gris empieza a pintar según los postulados del cubismo sintético y comienza a ser un competidor, y, sobre todo, porque intelectuales coleccionistas como Gertrude Stein empieza a interesarse por su obra. Gris llegó a ser uno de los pintores más puros del cubismo.

      Ramírez de Lucas reseñaba una retrospectiva que se había dedicado en París, 1974, a Juan Gris. Se presentó una colección minuciosa y exquisita. Juan Gris trabajaba sus cuadros con un cuidado que hacían de sus obras joyas de gran perfección.

      Juan Gris estaba en los setenta del siglo pasado casi ausente/olvidado en los museos españoles. Reseñamos aquí un artículo que nos llevará a por qué fue tan profundo el estudio del cubismo de Gris que provocó motivaciones intelectuales que se postularon en 1924 en Universidad de la Sorbona, como cita Ramírez de Lucas, y que hizo que fuese revitalizado en el último cuarto de siglo XX.

     En 1924, la recepción o el eco de la conferencia De las posibilidades de la pintura según Juan Gris en la universidad parisina fue recogido en la revista Alfar, una de las revistas literarias/artísticas más importantes de nuestro primer tercio del siglo XX. Su director fue Julio J. Casal y en ella aparecen escritores de la generación del 98 y los jóvenes del 27. La conferencia fue traducida por el director.

     En septiembre de 1924 se publica De las posibilidades de la pintura, conferencia pronunciada el 15 de mayo de 1924 en el Grupo de Estudios Filosóficos y Científicos de la Universidad de la Sorbona. En ella, Gris dice que para pintar no basta con armarse de telas, brochas y colores. Es necesario la idea de pintura. Saber en qué consiste la pintura y cuál es su origen. 

     Partiendo del estado de contemplación, establece la siguiente gradación: Los que contemplan todo con el mismo estado; los que sienten una emoción intensa ante una manifestación de arte; y los que pueden sentir esa emoción intensa ante un espectáculo natural o industrial, o la misma manifestación artística. Y es el espectador quien modifica la contemplación.

     Un objeto se hace espectáculo tan pronto como haya un espectador para contemplarlo y puede considerarse este objeto de múltiples maneras. Y para un pintor una pintura será simplemente, en principio, un conjunto de formas planas coloreadas.

     Cada época ha influído con sus preocupaciones los elementos pictóricos. Esa influencia ha formado lo que se ha llamado la estética de cada momento. Y los descubrimientos científicos aplicados a la técnica pictórica como por ejemplo la perspectiva italiana ha permeado todas las estéticas a partir del Renacimiento.

     Para que una emoción pueda ser transcrita por la pintura es preciso que antes haya sido compuesta con elementos concernientes a un sistema de estética procedente de la época. Todo sistema de estética debe ser fechado. Y se verá qué debe hacerse lo mismo con la técnica.

     La representación del mundo substancial y espiritual de este/os objeto/s ha estado influenciado por las necesidades y preocupaciones de cada época. En cada ocasión la técnica no ha hecho más que adjetivar este mundo sustancial. Gris piensa que únicamente los medios arquitectónicos son constantes en la pintura.

     Si la estética es el conjunto de analogías entre la pintura y el mundo exterior, la técnica es el conjunto de analogías entre las formas y los colores que contienen y entre las mismas formas coloreadas. Esa es la composición y tiene por resultado el cuadro.

         En un cuadro cada forma debe responder a tres acciones vitales: Al elemento que representa, al color que contiene y las otras formas que componen con ella la tonalidad del cuadro. Es decir, que responda a una estética.

     Lo primero que se advierte al observar las formas planas son dos propiedades primordiales: extensión y calidad. Un color tiene también dos propiedades primordiales: su calidad y su intensidad. Gris observó una primera analogía entre la calidad de una forma y el color que contiene, entre su extensión y el tono de su color. Una forma cuando está muy calificada no importa su extensión, pudiendo ser reemplazada por un tono de color

     Otra analogía establece entre que haya colores más luminosos y expansivos y otros más oscuros y concentrados. También hay formas más expansivas que otras. El círculo equivaldría a tonos claros y el triángulo a tonos más oscuros.

     Una tercera analogía fija entre colores más calientes y colores más fríos. Amarillo cadmio sería más caliente y los que más se alejan hacia el azul cobalto serían más fríos.

     Una cuarta analogía ve entre colores más densos y de más peso que el resto. Entre los más densos, los colores de las tierras.

     Una quinta analogía será el contraste más o menos señalado entre dos colores que quizás equivalen al contraste de dos formas diferentes.

     Esto puede ser la base de una arquitectura pictórica. Será la matemática del pintor y la que podrá servirle para establecer la composición del cuadro. Un cuadro es una síntesis como es sintética toda arquitectura.

     Es necesario que el pintor sea su propio espectador y que sea él quien modifique el aspecto de estos (sus) productos de formas abstractas. Es preciso que hasta la terminación de la obra ignore su aspecto total.

     La estética es la materia y el espíritu es el nombre. El tono y la pintura pertenecen a la técnica, el color local a la estética. No es la materia la que debe volverse color, sino el color transformarse en materia.

     El estilo no es más que el perfecto equilibrio entre la estética y la técnica. En arte, como en biología, hay herencia, pero no identidad con los ascendientes. Los pintores heredan los caracteres adquiridos por sus precursores. De ahí que cada obra importante no pueda pertenecer más que a la época o momento en que fue hecha.

     Gris iniciaba la parte final de su conferencia diciendo que para él la pintura es un tejido muy homogéneo y continuado en el que los hilos que van en un sentido son el lado representativo, o la estética, y los que se entrecruzan para formar el tejido son el lado técnico, arquitectural o abstracto. Estos hilos se sostienen mutuamente y, cuando faltan los de una dirección, el tejido es imposible. A esa estética y técnica se une las exigencias profesionales. Para la unidad del cuadro hace falta homogeneidad, asociar las partes constitutivas.

     Concluía diciendo que la única posibilidad de la pintura es la expresión de distintas afinidades del pintor con el mundo exterior y que el cuadro es la asociación íntima de estas analogías entre ellas, y entre estas y la superficie limitada que las contiene.

      Alfar recogía la conferencia de Juan Gris cuando el cubismo sentía el aliento del surrealismo. Alfar cubrió un periodo importantísmo de los inicios de los años 20 del siglo pasado. José María de Cossío le confirió un alto valor documental al señalar esa revuelta vida poética del momento. En el número 43 que publica Alfar, junto a los dibujos de Gris y su conferencia en la Sorbona, aparece un elogio de Presagios de Pedro Salinas. Juan Chabás escribe sobre si hubo influencia de Rubén Darío compartiendo la tesis desviadora de Bergamín sobre los poetas del 98, Juan Ramón Jiménez y los hermanos Antonio y Manuel Machado. De Antonio Machado publica unos poemas escritos en Segovia. Y Adolfo Salazar inicia una serie de artículos sobre las mujeres de Richard Wagner.



Revista Alfar. Septiembre de 1924. Página 24



[1] Revista de Arquitectura núm. 189, 1974. Páginas 103-108. Se cree que Juan Ramírez de Lucas fue la inspiración de Sonetos del amor oscuro de Federico García Lorca. 

     - Sobre Alfar se puede consultar un artículo de Víctor García de la Concha, «Alfar»: Historia de dos revistas literarias: 1920-1927. Fue publicado en marzo de 1971 en Cuadernos Hispanoamericanos, número 255.



19-03-2026 12:39 Actualizado 17:21

Poema del Descubrimiento

     Publicada 4-12-2023

Paco Rabal como Cristóbal Colón. Archivo BVMC

   En la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes se conserva el legado o archivo Francisco Rabal. Entre los documentos depositados se encuentra una serie sobre Cristóbal Colón protagonizada por este actor a finales de los años sesenta. Serie que tuvo bastante éxito por su calidad y la extensión geográfica y social  de los aparatos de televisión en la mayoría de los hogares españoles.

     Fue una coproducción entre Televisión Española y la RAI. El elenco actoral se completaba con Julieta Serrano, Paolo Graziosi, Carlos Lemos, Aurora Bautista, José Suárez, Paola Pitagora, Alfredo Mayo, Antonio Casas, Antonio Aceval, Guido Alberti, Asunción Balaguer. El director fue Vittorio Cottafavi, especialista en películas de péplum



     La imagen que mucha gente guarda en su memoria se nutre de los preparativos del viaje. De las gestiones iniciales del sabio, ilustrado y bien relacionado Padre Marchena, de la labor de uno de los primeros evangelizadores, Fray Juan Pérez, y las posteriores Capitulaciones de Santa Fe que establecían las condiciones del viaje del genovés patrocinado por los Reyes Católicos. Finalmente, la participación de Palos de la Frontera en la formación de la tripulación e intendencia naval. 

     Nada hubiera sido igual sin la llegada de Cristóbal Colón al Monasterio de La Rábida. Hace cien años hubo un periodo de exaltación de las gestas colombinas con manifestaciones artísticas como los frescos que pintó hacia 1929-30 Daniel Vázquez Díaz en el Monasterio de La Rábida, conocidos como Poema del Descubrimiento. Es una serie de cinco murales con el nombre de El Navegante y el Fraile, El pensamiento del Navegante, Las conversaciones de La Rábida, Los heroicos marinos de Palos y el mural de las Naves. Estilo cubista.

     Según Lafuente Ferrari se conjugaba el espíritu de Zurbarán con el de Cezanne. La idea se había gestado desde mediados de los 20 del siglo pasado. Pintó el cuadro El Navegante y el monje hacia 1925. Habló con amigos, admiradores y mecenas. Creó un ambiente propicio que llegó a oídos del Rey y el gobierno de la dictadura de Primo de Rivera. Alfonso XIII se interesó por el proyecto y el gobierno le dio 60.000 pesetas.

     El espacio no es muy grande y la técnica empleada, fresco, sufre con la humedad cercana. Recuerda a los problemas de conservación de los frescos de la escuela veneciana. Con el tiempo los pintores de Venecia optaron por otras técnicas más resistentes a la humedad.

     Es llamativo que llamase a su obra Poema del Descubrimiento. Tiziano llamó Poesías a una serie de cuadros mitológicos que pintó para Felipe II. En ambos artistas parece que la ‘poesía’ consiste en la libre interpretación del tema en cuestión, como cualquier otro artista haría de su rima o prosa, su música o su edificio. Su poesía como concepto. Como filosofía.

     El trabajo le ocupó un año, de 12 de octubre de 1929 a 12 de octubre de 1930. Rompía, como continuador, con la escuela decimonónica de pintura histórica y reflejaba el aspecto de hombres tostados por el sol marino. La resonancia de su obra fue total en los estertores de la monarquía alfonsina. La historia del primer tercio del siglo XX tuvo un proceso de aceleración de acontecimientos. 

    Viene este recuerdo con motivo de la observación de una serie de retratos que Vázquez Díaz realizó de intelectuales y personalidades de su tiempo. Hay en la fundación Mapfre, o había, un retrato de Gerardo Diego maduro, lleno de una placidez psicológica. Tuvieron una amistad mutua que se refleja en los artículos que le dedicó el santanderino al pintor de Nerva.


La despedida de los navegantes


Las conversaciones

Perspectiva de la sala de los murales


La poesía femenina y la Universidad Popular de Cartagena (Carmen Conde_5)

      Carmen Conde. Fuente: RAE.         Carmen Conde ejerció como maestra en la escuela rural de El Retén, experiencia que le sirvió para e...