Cultura y sociedad

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Maruja Mallo en París

      

Maruja Mallo. Estampa. 17-10-1931

     Maruja Mallo jugaba a no decir su edad. Cuando solicitó la beca para estudiar escenografía en Francia, afirmaba tener 22 años. Durante años fue aceptado que había nacido en 1909 hasta que Galdo en 1992 publicó su partida de nacimiento de 1902 en Viveiro. Ella fue construyendo un personaje culturalmente rico, artístico y algo literario. Había nacido Ana María Gómez González. Era Maruja Mallo. Encantadora.

     Maruja Mallo, que vivía en la calle Fuencarral 109, solicitó a la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) el 3 de febrero de 1931 una pensión para estudiar escenografía en los talleres parisinos la pintura que se dedicaba a estos conocimientos teatrales para consolidar los propios que había experimentado en la escena española.

     Alegaba que llevaba ocho años dedicada a la pintura libremente como arte, que había aprobado todas las asignaturas estudiadas en la Academia de Pintura de San Fernando, que había presentado una exposición en mayo y junio de 1928 en la Revista de Occidente, hecho del que los críticos se ocuparon extensamente… Rogaba a la JAE la concesión de una pensión por seis meses para conocer en los talleres, teatros y museos las corrientes más modernas en decoración teatral. Para juzgar sus méritos, aportaba cuadros y bocetos de escenografía, notas sobre decoración, libros consultados y críticas sobre la exposición en la Revista de Occidente.

      Maruja Mallo solicitó la pensión para la artista, olvidando que debía ser la persona que había creado a Maruja, Ana María Gómez, quien debía presentarla. Como méritos tenía, la pensión en el extranjero fue concedida. Al presentarse en el Consulado de París para obtener el certificado consular pertinente, se identificó como Ana María, nombre que no aparecía en la solicitud y la JAE aceptó. En la orden ministerial de 3 de agosto de 1931 así se publicó. Para subsanar las diferencias entre el nombre artístico y su creadora, JAE elevó una súplica al ministerio del que dependía el 14 de noviembre de 1931. Y Ana María Gómez y Maruja Mallo fueron a París.


Maruja Mallo. Álbum de 15 litografías, trabajo en París. JAE.

      Como estuvo pensionada tres meses adicionales a los seis inicialmente solicitados, dos años más tarde pidió que se le certificara por la JAE su estancia parisina entre el 23 de octubre de 1931 y el seis de agosto de 1932. Maruja, al final de su estancia francesa, envió la nota de trabajo de fin de pensión con su certificado correspondiente. El certificado de su pensionado fue firmado por José Castillejo Duarte, secretario de la Junta de Ampliación de Estudios, pedagogo reputado y hacedor de las pensiones becadas de los estudiantes españoles en el extranjero para traer/atraer todas las corrientes intelectuales de vanguardia a España o para que nuestros científicos profundizaran sus conocimientos en ilustres universidades europeas para difundirlas posteriormente en España.

      Maruja visitó en esos meses el Museo del Louvre, el Trocadero, Cluny, Bellas Artes y las más importantes galerías francesas. Se interesó por los estudios de cine como la Paramount o Pathé. Conoció a los más reputados escenógrafos como Hugo y Marcosius para luego aplicarlo en España en las escenografías de Gil Vicente, Ventura de la Vega, Lope de Vega y Calderón, tras exponer sus maquetas en la galería Pierre Loeb entre mayo y julio de 1932.


Solicitud de documentación identificativa en París de Maruja Mallo. JAE.



     Entre la documentación de las actividades parisinas de Maruja Mallo se encontraba una crítica de arte en L’Intransigeant que acaba diciendo que la artista manifestaba una cierta exuberancia con cualidades de imaginación y pintura: La riqueza de su temperamento daba esperanza.

     En la sección cultural de El Sol se habló de la exposición de la Galería Pierre, reseñando la crítica de Paul Fierens, quien escribió que Maruja Mallo, una española sin abanico ni castañuelas, armaba en la exposición extrañas panoplias de blancas osamentas sobre fondo negro y lo comparaba con la pintura daliniana que en esos momentos también se exhibía en París.

     Sabemos hoy que Maruja Mallo había preparado la escenografía de Ni más ni menos, de Ignacio Sánchez Mejías, obra que no llegó a estrenarse y que fue recuperada para la cultura el ocho de abril de 2026 en la exposición de la Casa Malpica con diecisiete bocetos desconocidos gracias a la familia Recasens Sánchez Mejías y el comisariado de Gloria Patón.

     Maruja Mallo no era una desconocida. Había colaborado con Alberti en La pájara pinta, donde también participó el alicantino Óscar Esplá. Pero si miramos a las apariciones en prensa en los momentos previos a su viaje parisino, vemos que, sin ser de una gran asiduidad, sí es perceptible un alto nivel cultural.

     En la revista de arquitectura Documentos de Actividad Contemporánea, número 1, participa entre los pintores seleccionados en septiembre de 1930 en una exposición en el Ateneo Guipuzcoano de San Sebastián sobre Arquitectura y Pintura. Maruja Mallo se codeó con Pancho Cossío, Juan Gris, Ángeles Ortiz, Picasso, Ucelay, etcétera.

     En La Gaceta Literaria, Juan Ramón Jiménez elogia a Maruja Mallo como acopladora habilísima de estamperías de basura. Sin embargo, en ese mismo ejemplar, Guillermo de Torre alaba en Montevideo como figuras de singular fuerza en España a Dalí, Maruja Mallo y Ángeles Santos.

     Eugenio de Ontañón elogió las estampas maravillosas de Maruja en la revista de poesía “Doooss”, que animan las páginas de esta revista en su crónica de El Sol. Por El Heraldo de Madrid conocemos que en esos inicios de 1931 ya se publicaban estudios sobre la obra de Mallo en Ilustraçao, revista cultural portuguesa.

     Unos días antes de viajar a París le preguntaron en Estampa qué le parecía el suicidio por amor. Maruja Mallo, que había visto la muerte cerca, respondió que el suicidio por amor es una manifestación del histerismoEn esta misma revista, en diciembre de 1931, cuenta su viaje a París a Josefina Carabias. Recorre sus últimos años desde el éxito de las verbenas. Trabaja sin descanso porque no quiere que ese éxito le envanezca. Marcha a París, donde quiere que sea su próxima exposición. Quiere estar allí un año. Pintar y aprender escenografía. Mientras le habla a Carabias, muestra su obra. Y en ella aparecen los espantapájaros, las cloacas y los antros. Quiere pintar la realidad de las cosas. La realidad cambiante de un planeta abandonado. Guarda los cuadros en sus cajas que caminan hacia París. Josefina Carabias la ve como una pintora pequeña y frágil animada de un espíritu genial.

     Nada más volver de París se preparó para tomar parte en la Exposición de pintura española en Berlín junto a Rosario de Velasco, Vázquez Díaz, Togores y otros. Los pintores habían sido seleccionados por Manolo Abril y Guillermo de Torre.

      La impresión que nos queda es la de una mujer que quería seguir aprendiendo o formándose y buscar un lugar en la pintura para exponer en París, meta de cualquier pintor en su/esa época.



 

 

 

 

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     Referencias consultadas:

-        FERNÁNDEZ LUCCIONI, M.: Maruja Mallo: artista, cronista, ¿surrealista? En Madrygal, 2012, 15, páginas 45-56.

-        Solicitud y expediente de Maruja Mallo en la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas de 1931-1932. Entre 425 y 600 pesetas de pensión al mes.

-        El Sol, diario de Madrid. 7-02-1931.

-        Reseña de Ni más ni menos, escenografía preparatoria e inédita de Maruja Mallo sobre la homónima obra de Ignacio Sánchez Mejías, conocida en 2026 por la exposición de Museos de Manzanares.

-        Documentos de actividad contemporánea. Revista de arquitectura relacionada con GATEPAC. Número 1.

-        La Gaceta Literaria, 15 de enero de 1931.

-        El Heraldo de Madrid. 26 de febrero de 1931 y 26 de diciembre de 1932.

-        Estampa, 17 de octubre de 1931 y 1 de diciembre de 1931




12-07-2026 6:57 actualizado, 15:14

Ni más ni menos

          



     Amorós relata sobre Ignacio Sánchez Mejías que, aunque Ni más ni menos, obra teatral del mecenas y miembro de la generación del 27, no se editara ni estrenara, tenía el interés de su argumento y esencia. 

     Un ladrón de guante blanco es asesinado en un robo y su espíritu vaga por el éter. El espectador ve una gran balanza con sus platillos sobre el decorado. Sobre el platillo derecho, un ángel; sobre el platillo izquierdo, un demonio. Los platillos oscilan conforme se cuenta el balance de virtudes y defectos. Amorós recuerda el fenómeno teatral de la década de 1920 de la revitalización de la técnica del auto sacramental barroco sin su fundamento teológico. Se recuerda aquí que una de las primeras obras que representó García Lorca en La Barraca fue La vida es sueño, auto sacramental de 1677 de Calderón de la Barca. No confundir con su drama del mismo nombre de 1635. Una de las primeras actrices de la compañía universitaria, María del Carmen García Lasgoity, cita entre los asistentes a los ensayos de los barraquitos a Ignacio Sánchez Mejías.

      En el decorado se dibuja la cara del ladrón asesinado con sus ojos proyectando una luz dirigida a uno de sus socios que, apartado, no se mezclará en el diálogo en un primer momento. Amorós ve influencias del cine expresionista o fantástico. El gabinete del doctor Caligari de Robert Wiene se estrenó con gran repercusión cultural en 1920 e influencia en García Lorca, Rafael Alberti y los miembros del Cine Club Español de la Residencia de Estudiantes (Gubern). El espiritismo tuvo éxito hace cien años porque se editaban revistas como Lumen (Tarrasa), de temática científico-filosófica de estudios psicológicos.

      La afición por el cine fue un signo característico de la vanguardia española del primer tercio del siglo XX. Maruja Mallo ilustró la revista cinematográfica Hollywood (Relatos contemporáneos) del peruano Xavier Abril, o un libro que no salió a la luz en colaboración con Rafael Alberti sobre cine mudo (Gubern). Y, finalmente, antes de pasar a la exposición que origina esta reseña, se recuerda la hibridación de colaboraciones que caracterizó a estos artistas.

      Del ocho de abril al diecisiete de mayo se expone en la sala de exposiciones temporales de la Casa Malpica de Manzanares la colaboración desconocida entre Maruja Mallo e Ignacio Sánchez Mejías. Diecisiete bocetos de estilización vanguardista se acompañan de vitrinas y paneles explicativos de una colaboración experimental que sale a la luz un siglo después.



     La familia Recasens Sánchez Mejías ha cedido originales manuscritos y mecanoscritos de la obra. Se han recopilado documentos de hemeroteca sobre el reconocimiento en los años anteriores a la guerra civil de Maruja Mallo, las versiones de la obra teatral de Sánchez Mejías, la influencia literaria inglesa en Ni más ni menos y una pintura preparatoria del decorado que preparaba Maruja Mallo.

     Los paneles guían por la trayectoria vital de Maruja Mallo, las intenciones estilísticas que se propone para llevar a cabo la escenografía de la obra de Ignacio y las entrañas teatrales de una pieza que no subió a los escenarios. 

     ¿Consigue Adriana escapar del acoso del jefe de policía? ¿Consigue Raffles reunirse con su amada tras equilibrar virtudes y culpas?...

     La astucia de Ulises, el amor imposible de Píramo y Tisbe, el periplo viajero de Orfeo y Eurídice... Temas eternos en todo drama.   



     La alegoría abocetada del Ángel y el Demonio es una de las creaciones más expresivas del conjunto. El bien y el mal, las virtudes y los defectos pesan en la balanza vital del ladrón enamorado. Los figurines de indumentaria social informan de las diferencias de clase que tienen los personajes de la obra de Mejías. Para esta distinción, Mallo utiliza el color. Del realismo crudo de los marginados a la simbología de los seres sobrenaturales, pasando por la sofisticación de la alta sociedad. También hay una gradación del color por la edad, como se puede observar en los ángeles de mayor edad, donde se subraya su jerarquía divina, sabiduría, misericordia y cambio.


     En la exposición se muestra una pintura preparatoria de decorado donde se representa un ángel con alas extendidas, situadas en torno a un decorado mezcla de elementos arquitectónicos y naturales de temática surrealista. En los paneles ad hoc se indica la tendencia de la artista a la organización geométrica de la naturaleza, así como el uso de formas puras y la creación de una atmósfera onírica. Pasen, disfruten y vean.


     Ficha. 

      Sala de Exposiciones Temporales de Casa Malpica, Calle Monjas, 12, 13200 Manzanares. 926614056. Museos de Manzanares. Del 8 de abril al 17 de mayo.




9-4-2026 12:37     Actualizado 5-06-2026 16:51

Chufliyas, gloria y seguirillas: Alberti y Maruja Mallo

 

Colaboración Maruja Mallo y Rafael Alberti. Fuente: ABC


     En la retrospectiva de Maruja Mallo en el Centro de Arte Reina Sofía se exhibe un dibujo con el título Chuflillas de El Niño de la Palma, una colaboración que hizo con Rafael Alberti. El dibujo fue publicado en ABC el 9 de noviembre de 1930. Se acompañaba de tres poesías del poeta portuense. La primera, del mismo nombre que el título del dibujo. La segunda, Joselito en su gloria, y la tercera, Seguidillas a una extranjera

     Con Alberti había colaborado en La pájara pinta, colaboración que no cuenta en La arboleda perdida, pero sí en un artículo de 1985 en El PAÍS. Ella preparaba los figurines y decorados, la música era de Óscar Esplá. Al final, se estrenó solamente el prólogo. Es también cuando cita la relación y ruptura con Maruja y el accidente de Mallo con Mauricio Roesset que le recuerda a la fábula de Píramo y Tisbe que cantó Ovidio. Mauricio cree que ha muerto Maruja en el accidente y se suicida. Mallo sobrevive tras una dura recuperación transformadora de su pintura.


Mago Pim Pam-Pum Fuente: AIC


     Asunto que no se cita en la retrospectiva que se expone en el museo Reina Sofía. Y que podemos apreciar en las diferencias entre la serie Verbenas, vean El mago Pim Pam Pum, manco valleinclanesco, y la serie de Cloacas y campanarios, como Antro de fósiles. El ascenso de los totalitarismos, su vida personal y la relación con la Escuela de Vallecas afecta a su pintura. Que luego volverá a cambiar con la serie de las espigas en los años de la guerra civil, y la del conocimiento del Pacífico en el exilio.

 

Antro de Fósiles. Fuente: MNCARS

     Y ayer, 13-12, estuvimos viendo el manuscrito de Joselito en su gloria en el Archivo Museo Sánchez Mejías. En una de esas casualidades, al ver la exposición de Maruja Mallo, recordamos que el archivo museo Sánchez Mejías guardaba originales o copias de primeros poemas de Alberti, entre ellos el dedicado a José Gómez, su cuñado, en el séptimo aniversario de su muerte, con la anécdota del encierro en una habitación de hotel. Sabemos que en el archivo está también el manuscrito/copia del poema de Seguidillas a una extranjera, aunque no en exhibición, sino en archivo. Los tres poemas se publicaron en el poemario El alba del alhelí, que recoge poesías de 1925-1927.

    Otro aspecto que nos llamó la atención fue el vídeo de la entrevista de Maruja Mallo con Paloma Chamorro. Es moderno y corto. Apto para rápidos consumos que no aprecian todo el pensamiento pictórico de Mallo. En 1980, Joaquín Soler Serrano entrevistó durante casi una hora a Maruja Mallo y le permitió, dentro de una escenografía más clásica, dar rienda suelta a todas sus ideas de forma coherente.





Chufliyas de El Niño de la Palma. Maruja Mallo. MNCARS. bmre








14-12-2025 21:07 Actualizado 15-12-25 16:54




Alberti marinero, amante y soñador

           Ese ángel, ese que niega el limbo de la fotografía y hace pájaro muerto su mano...me llama, me grita, me advierte, me despeña y me alza, hace de mi cabeza un yunque, un objeto inútil, contra quien deshacerse sin martillazos...



     Por amiga, por amiga. Solo por amiga. Por amante, por querida. Solo por querida...

          Desnudo, sin los billetes de inocencia fugados en sus bolsillos, derribado en tu corazón y solo en su primera silla, no creíste en Venus que nacía entre las aguas de la inocencia...


 



Cuando miro insondable al Miró; esos amarillos, blancos, azules, rojos en escalera, que ocupan el jardín y el mar lleno de patios y mares. ¡Oh, mar, miromar!, la abeja vuela hacia el mar del amor, miromar, ¡mar, miromar!, estrella del mar polar...


     Yo nací-¡respetadme!- con internet.
Bajo una red de datos y cohetes.
Cuando abolidos fueron los DVD y las casetes,
de los reyes, y el papamovil huyó de Roma.


     Playeras y moncayo, terral malagueño. Generala. El oleaje: Venus en el pecho. En la comisura, roto el labio, la tela verde de la aurora. 



4,5,6,7. En estas cuatro huellas no caben, o sí, en mis zapatos. Si en estas cuatro huellas no caben mis zapatos, o sí, ¿de quién son estas cuatro huellas? ¿O son mías? ¡Georginaaaaaaa!


¡Georginaaaaaaaa! Mi corazón siempre me dijo que eras una verdadera vaca. Una vaca lechera, que no es una vaca cualquiera. Me da leeche merengaada... Es una vaca salaada...


Todo lo que por ti vi, -la estrella sobre el aprisco, el carro estival del heno y el alba del alhelí- si me miras, para ti.


Rubios, morenos senos de Amaranta, por una lengua de can acariciados. Arco de naranjas, conducidos hacia el canal que busca tu garganta...


     Sí, soy el ángel bueno. En mi pecho se abren largos caminos que recogen las aguas de todos los mares. Las vidrieras de Giraldo alumbran todas las calles. Veo a través de los miradores la verdad oculta, que no me interesa. Ciudades deshabitadas las llama Rafael. Ciudades que se pueblan, de pronto, soñadas. Trenes descarrilados que marchan unidos. Naufragios de migrantes, antiguos o nuevos, llegan, pueden, unidos. Marchan. ¡Din, dong!

        Una sensación similar debió tener Rafael Alberti al regresar a España. Pero, sabemos por diversas fuentes, confirmadas finalmente por amigos, como José Luis Pellicena, que estuvo un par de días en España durante la dictadura de Franco, en 1969, cuando pensaba que él moriría antes que el "Generalísimo", sin volver a El Puerto de Santa María. Los permisos los consiguió José María Pemán, otro gaditano, que reposa en la cripta de la Catedral de Cádiz, como Manuel de Falla.(ABC, 9 de marzo de 2009, Tulio Demicheli)



El amigo de ISM, que está en nuestro pensamiento.
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Textos seleccionados y refundidos, o confusos, de Rafael Alberti:
- Marinero en Tierra, La Amante, El Alba del Alhelí, Cal y Canto, Sobre los Ángeles, Sermones y Moradas.
- El Veronés, pintor de la escuela veneciana, dijo:" Nosotros, los pintores, nos tomamos las mismas libertades que los poetas y los locos."
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Los recuerdos de la primavera

   


Rafael Alberti. Flickr


Carta de Rafael Alberti a Camilo José Cela 24-02-1966 CVC

     Alberti solía acudir a Goffredo[1] en los años ochenta, tras su etapa de diputado en el Congreso. Iba acompañado de una pareja más joven con la que charlaba de los medicamentos que debía tomar con el plato de pasta que había pedido, mostrando cierta queja por tener que compartirlo con pastillas. Durante la comida se le acercaba algún comensal a saludarle porque le conocía de otra ocasión de la que él no se acordaba, como tampoco creía conocer la persona a la que agradablemente atendía.

     A Goffredo se entraba por Martín de los Heros 4 o por la Plaza de los Cubos que estaba hacia el final de Gran Vía cuando se convertía en Plaza de España y la siguiente calle de Princesa que propiamente le contenía. La lasaña y la pasta estaba lo suficientemente buena para no caer en la socorrida pizza. Y el carrito de los postres era bastante completo para paladares dulces. A todo ello se sumaba la posibilidad de encontrarte con algún famoso como el actor y empresario teatral Ángel de Andrés, el cerúleo actor Eusebio Poncela o Rafael Alberti. Había otro en el Cuartel del Conde Duque, pero por la cercanía con los cines Renoir, el de la plaza de los Cubos era más atrayente a cinéfilos irredentos. En los bajos de la Plaza de los Cubos se encontraba la sala Pirandello, entre Martín de los Heros y Ventura Rodríguez, que ya existía antes de la movida.

     Todo desaparece con el tiempo y Goffredo desapareció, convirtiendo lo italiano en oriental. Y el encanto en mero recuerdo. Alberti, a mediados de los ochenta, había revelado o desvelado una relación con Maruja Mallo antes de conocer a María Teresa León. En ese momento, su esposa estaba ingresada en una clínica y Maruja Mallo vivía en un geriátrico. Y no había motivos para seguir olvidando esta relación.

     Un amor de primavera que se vivía con unas pocas pesetas en el bolsillo, que empezó poco después del premio nacional de literatura de 1925 por Marinero en Tierra. Amantes del cine y artistas, colaboraron en obras de teatro, donde el literato hacía el texto y la pintora, los decorados y figurines para una obra de marionetas, La Pájara Pinta, de la que se llegaría a estrenar el prólogo, con música de Óscar Esplá.

      Alberti evolucionaba en su poesía desde Marinero en Tierra, La amante y El alba del alhelí hacia Sobre los ángeles, posterior a Cal y Canto. Los tres primeros poemarios tienen un aire alegre y popular, idóneo para su lectura en momentos similares a la reclusión obligada del covid donde era necesario olvidar la tristeza del momento.

     Puede que los ángeles fueran terrenales, no divinos, por la influencia de Mallo, aunque el final de los poemas sobre seres alados lo terminaría en Tudanca, por donde estaba la casona solariega de José María Cossío. Y allí se fue olvidando de Maruja.

     La lectura de Sobre los ángeles en el Archivo Museo Ignacio Sánchez Mejías me obligó a buscar la misma edición en lugares perdidos de España. La entrada, Paraíso Perdido, homenajea a Milton:

A través de los siglos,

Por la nada del mundo,

Yo, sin sueño, buscándote.

     O Los ángeles muertos:

Buscad, buscadlos:

En el insomnio de las cañerías olvidadas,

En los cauces interrumpidos por el silencio de las basuras.

No lejos de los charcos incapaces de guardar una nube,

Unos ojos perdidos,

Una sortija rota

O una estrella pisoteada.

     La relación fue complicada y llena de altibajos para la pintora. En 1928, con la relación deteriorada, Maruja tuvo un accidente de tráfico en el coche que conducía su amigo Mauricio Roëset. El suceso recuerda, en parte, la fábula de Píramo y Tisbe.


     Píramo y Tisbe deciden escaparse para conseguir su amor impedido por una pared infranqueable salvo por el resquicio de una grieta que les comunica. Píramo sigue a Tisbe, pero un cúmulo de equívocos acaba con la muerte de los amantes por suicidio.

Tisbe intentando escuchar a Píramo

     En este caso, Mauricio cree ver sin vida el cuerpo de Maruja, sufre un arrebatado sentimiento de culpabilidad y se suicida. A diferencia de la fábula, Maruja sobrevive y tiene una lenta recuperación donde lo físico y anímico se refleja en su obra. Son de esta época “Cloacas y campanarios”, una serie de cuadros negros y oscuros del centro y las barriadas de Madrid.

     Y Maruja tiene un reconocimiento pleno a su obra. Había llegado a Madrid en 1922, se había relacionado con Dalí y Buñuel, había ingresado en la Real Academia de San Fernando y se había introducido en el grupo de intelectuales de la Residencia de Estudiantes. Tras la relación con Alberti, tuvo otra con Miguel Hernández a quien parece que influyó en el poemario El rayo que no cesa. Y era de ideas más abiertas que sus intelectuales coetáneos.

     Ella elaboró su propia figura, su disfraz, su actuación. Como una performance. Tomando un camino innovador y libre. Tras la guerra fue olvidada. A su vuelta tras el exilio, en 1965, su recuerdo fue revalorizado en los años ochenta, exagerando su presencia, pero afirmando su papel original y bohemio en la vanguardia. 


 

 

 



     Para saber más:

     —OVIDIO: Metamorfosis. Bruguera. Libro clásico. Barcelona. 1984. Edición de Antonio Ruiz de Elvira. Sobre Píramo y Tisbe: páginas 103-107.

     —MANGINI, S.: Maruja Mallo. La bohemia encarnada. Arenal, 14-2. Julio- diciembre 2007. Páginas 291-305.

     https://elpais.com/diario/1985/09/29/opinion/496792807_850215.html?event_log=go

    

     En el Archivo Museo Ignacio Sánchez Mejías:

     —ALBERTI, R.: Cal y Canto. Sobre los Ángeles. Sermones y Moradas. Losada. Buenos Aires. 1952. 154 Páginas.

     —BALLÓ, T.: Las sinsombrero: sin ellas, la historia no estaría completa. Espasa. Madrid. 2016. 301 páginas.

 

 

Maruja Mallo en París

        Maruja Mallo. Estampa . 17-10-1931       Maruja Mallo jugaba a no decir su edad. Cuando solicitó la beca para estudiar escenografía...