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Las propiedades probióticas del queso manchego artesano

 

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      Resumen: 

     El queso manchego elaborado y madurado- no fresco- con leche cruda (artesano) de oveja de raza manchega es un alimento de altas cualidades organolépticas y posee una serie de bacterias lácticas que protegen nuestra salud y han adquirido un interés probiótico y protector del organismo humano.

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     Los quesos tradicionales elaborados con leche cruda representan uno de los alimentos más completos y singulares de nuestro patrimonio gastronómico. Su proceso de maduración, lejos de ser un simple envejecimiento, constituye una auténtica transformación biológica en la que interviene una microbiota compleja y diversa. Entre estos microorganismos destacan las bacterias lácticas (LAB), protagonistas silenciosas que determinan el sabor, el aroma, la textura y, lo que es aún más relevante, el valor funcional y protector del queso.

     Las siguiente reseña se basa en el artículo “Lactic Acid Bacteria in Raw-Milk Cheeses: From Starter Cultures to Probiotic Functions”, escrito por Márcia C. Coelho, Francisco Xavier Malcata y Célia C. G. Silva, y  subraya que los quesos de leche cruda —especialmente los quesos madurados, no los frescos— son una fuente natural de LAB con propiedades tecnológicas y probióticas excepcionales. Estas bacterias no sólo participan en la acidificación y maduración del queso, sino que también producen bacteriocinas, péptidos bioactivos, GABA, ácidos grasos beneficiosos y otros compuestos que pueden contribuir a la salud intestinal, inmunitaria y metabólica del consumidor.

      A diferencia de los quesos pasteurizados, cuya microbiota es limitada y controlada por la temperatura que acompaña su proceso, los quesos artesanales de leche cruda conservan una diversidad microbiana única, adaptada al entorno, al manejo tradicional y a las características de cada región o denominación de origen. Esta riqueza microbiana explica tanto su complejidad organoléptica como su potencial probiótico.

     En este contexto, el queso manchego elaborado y madurado con leche cruda de oveja de raza manchega adquiere un valor especial. En el pliego de condiciones de la Denominación de Origen Queso Manchego de 25 de febrero de 2025, detalla de forma clara en su punto 3.2 que el Queso Manchego se puede elaborar con leche pasteurizada o con leche cruda, en el caso de leche cruda se podrá etiquetar con la mención Artesano. 

     Su microbiota autóctona, fruto de siglos de adaptación entre el animal, el territorio y las prácticas queseras tradicionales, convierte a este queso en un alimento de extraordinaria calidad sensorial y, también, en un reservorio natural de bacterias lácticas beneficiosas. Su consumo aporta placer gastronómico y, además, microorganismos capaces de contribuir a la protección del organismo humano.

    El artículo citado anteriormente reseñaba las investigaciones más recientes, 2022, sobre las LAB, su caracterización y sus efectos sobre la textura y sabor, enfocando los beneficios para la salud como posibles probióticos y productoras de compuestos bioactivos.

    Es la circunstancia que nos mueve a remitirnos al punto 8 del artículo titulado Potencial probiótico de las LAB presentes en queso de leche cruda

     Los autores  dicen que los quesos de leche cruda tienen potencial probiótico por la diversidad de especies adaptadas a condiciones ambientales exigentes. Sobreviven a la maduración del queso y, esto es importante por los muchos casos, a las condiciones del tracto intestinal humano. Es decir, estas LAB están adaptadas a ambientes ricos en nutrientes; toleran pH bajo, sal y estrés oxidativo; poseen sistemas enzimáticos complejos; y pueden producir compuestos bioactivos beneficiosos.

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     FAO establece desde 2006 recomendaciones en la utilización, elaboración y consumo sobre los probióticos. Estos autores profundizan en ese sentido remarcando una serie de requisitos para una bacteria probiótica: la supervivencia al paso gastrointestinal; la adherencia al epitelio intestinal; la producción de sustancias antimicrobianas; la lucha contra patógenos; la modulación del sistema inmunitario; y una seguridad, es decir, sin genes de virulencia ni resistencias preocupantes. Y en este sentido, los quesos tradicionales de leche cruda como el queso artesano manchego con denominación de origen, son una fuente excepcional de bacterias lácticas con potencial probiótico, reservorio natural de cepas con aplicaciones en alimentos funcionales, de suplementos probióticos, cultivos protectores y biotecnología alimentaria.

      En definitiva, los quesos artesanos de leche cruda —y de manera destacada el manchego con denominación de origen elaborados de esta manera y curación— no son únicamente productos culturales o gastronómicos: son alimentos vivos, complejos y funcionales, cuyo valor nutricional y probiótico merece ser reconocido y preservado. Ello no nos debe hacer olvidar que hay que seguir investigando para garantizar la seguridad, la estabilidad, la genética y la eficacia de cepas aisladas de estos productos como el Enterococcus, que los autores del artículo citado creen que puede tener cepas beneficiosas y cepas potencialmente patógenas. 

   Las LAB de los quesos de leche cruda se posicionan como un recurso valioso en la industria alimentaria y en el desarrollo de productos beneficiosos para la salud, con un gran campo de interés científico y tecnológico.

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     Indicamos, finalmente, que es necesario tomar una alimentación variada, complementaria, y que aquí no se indica ninguna pauta sobre la misma. Consulte a su médico especialista en la materia. Mientras, no olvide visitar queserías y comprar un producto excepcional como el queso manchego. O visitar lugares donde ver cómo se ha elaborado desde tiempos remotos, como el Museo del Queso Manchego de Manzanares.


Museo del Queso Manchego de Manzanares. bmre.


     27-3-26 13:33 Actualizado 28-3-26 8:47

Los toros de ojos verdes

Fernando Villalón. Fuente: ABC

      Me cuenta el escribano que ha comprado ocho cuñas de "Montevega" curado por encargo de unos vecinos de Lucio Cornelio Balbo el Menor, ‘emulando’ su evergetismo. Su afición a maridar palos cortados y cream con curados de oveja con denominación de origen manchega se ha consolidado como nicho de negocio, aunque no se sabe el estado de la progresión. 

     Se empeñan, con gusto, en comprar cuñas de un queso curado que solo es posible adquirir en tiendas especializadas o museos dedicados a la elaboración del producto obtenido con ovejas de raza manchega. Decía: como ejemplo, el Museo del Queso Manchego de Manzanares



     Le escuchaba hablar de los maridajes y la apertura del queso unos quince minutos antes para que el sabor de la maduración alcanzase su máxima expresión sensitiva. Mientras, leía a Villalón gracias a la exaltación que habían realizado de este poeta una pareja de jerezanos que estuvieron donde se guarda el archivo de Ignacio al comentar como se introdujo en el mundo de Sánchez Mejías y García Lorca. ¡Sí hasta conocían las habilidades sobre hipnosis y el final precario del ganadero poeta autor de los Romances del 800!

     Influido por la sevillana celebración gongorina de diciembre de 1927, donde estuvo Fernando Villalón, escribió versos como estos:

“No todos del prado combatientes

toros van prisioneros;

dos veces tres y uno solamente,

entre eunucos y lanzas empujados, 

a lidiar a los hombres en el coso

van, y ante el populacho clamoroso”

     Seguía contando el escribano que el Jerez, como vino fortificado, a partir de amontillados y olorosos, podían maridarse con los curados manchegos, y el cream lo dejaríamos para las salazones, aunque si fuéramos británicos no haríamos asco a maridar cream con casi todo. 

     Los británicos se aficionaron al Jerez gracias al saqueo de Cádiz entre el 29 de abril y el 1 de mayo de 1587 por Drake. Tres mil botas invadieron los vasos británicos para la eternidad de sus sentidos. Tras el drama del ataque y el dolor de los perjudicados, el placer que produjo en el paladar y en las sonrosadas mejillas inglesas beneficio al comercio de las bodegas de Jerez. Su consumo se popularizó de tal manera que fue prestigiado en las obras de Shakespeare. 

     Uno de los personajes de Enrique IV, Falstaff, a quien burlonamente llaman algo parecido a “Jerez azucarado” por su obesidad y amor al vino jerezano, realiza continuos elogios al vino de Jerez. En ocho obras del dramaturgo inglés aparece sherry o sherry sack, en clara alusión a la denominación de origen más antigua de España. En Jerez de la Frontera hay una estatua en los jardines de El Bosque en homenaje a Shakespeare desde 1956.

    La denominación de origen de queso manchego presenta tres formas de maridar el manjar. Eso sí, aclara que, para gustos, los colores. A partir de ahí:

    El sabor ligeramente ácido, fuerte y sabroso, que llega a picar en los muy curados, y el regusto final que recuerda a la leche de oveja manchega, prolonga el deseo de buscar caldos de la tierra más cercana. Un tinto crianza sería muy apropiado para compensar los sabores del queso manchego. Los blancos con cierta graduación o con crianza pueden servir de acompañante ideal. Cambiando de registro gustativo, recomiendan, tapen sentidos a los puristas, las cervezas lager fuertes y las intensas para combinar con los quesos curados. Y para los viejos, las cervezas de malta.

     Una recomendación final de la denominación de origen manchego. Maridar con el cava. En cierto modo, volviendo hacia los vinos blancos, pero, en este caso, un espumoso. El escribano dijo: será un brut nature.

    El escribano siguió haciendo elucubraciones sobre queso manchego y posibles maridajes. A veces recordaba, en las más arriesgadas de las combinaciones, al intento de Fernando Villalón de crear una ganadería de toros con los ojos verdes, que también era conocida por los jerezanos que solo querían ver el Archivo Museo Ignacio Sánchez Mejías. 

    Villalón intentó recrear la leyenda de los toros que no se llevó Hércules tras el robo de ganado de Gerión que habitaba en una de las islas del Atlántico relacionadas con los legendarios Argantonio o Gerión de Tartesso. En realidad, se piensa que quería producir una ganadería de tal casta que no fue aceptada por la mayoría de los diestros de la época para ser lidiados en las plazas. Villalón murió pobre. Nos dejó hermosas poesías sobre el campo andaluz. El escribano me dijo que sentía predilección por esta que se reproduce y que le recordaba a otras de nuestra poesía medieval:

“Remolino en el camino.

Siete bandoleros baja

de los alcores del Viso

con sus hembras a las ancas.

Catites, rojos pañuelos,

patillas de boca de hacha.

Ellas navaja en la liga,

ellos la faca en la faja,

ellas la Arabia en los ojos, 

ellos el alma a la espada.

Por los alcores del Viso,

siete bandoleros bajan.” (Romance 825)


   


La poesía femenina y la Universidad Popular de Cartagena (Carmen Conde_5)

      Carmen Conde. Fuente: RAE.         Carmen Conde ejerció como maestra en la escuela rural de El Retén, experiencia que le sirvió para e...