Cultura y sociedad

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1976: ¿NUEVO DE VERAS O COMO SIEMPRE?





ABC, 3-01-1976, página 5, Antonio Mingote


     El tres de enero de 1976, Antonio Mingote expresaba el deseo de un año distinto en su viñeta de ABC. Un deseo de muchos: 1976 ¿NUEVO DE VERAS O COMO SIEMPRE?
     Vamos a realizar un recorrido sobre la manera en que fueron recogidas por los medios españoles las noticias publicadas, entre otros, por Time y Newsweek, dos medios norteamericanos influyentes y muy relacionados con la administración de los Estados Unidos, sobre cómo estaba evolucionando la transición española tras la muerte del dictador. Porque nos ayuda a contextualizar las acciones lentas iniciales y la aceleración de la segunda mitad de 1976 hasta las elecciones legislativas de 15 de junio de 1977.

      5 de enero de 1976

     La delegación de la Agencia EFE[1] en Nueva York informa que Carlos Arias Navarro, presidente del Gobierno, ha declarado a Newsweek que España quiere adherirse al Mercado Común y a la OTAN sin sacrificar nuestras tradiciones. Anunciaba, de igual modo, la celebración de elecciones locales y generales entre estas fechas y finales de 1977. Declaró que podrían funcionar cuatro o cinco partidos políticos, con la excepción del Partido Comunista, al que acusaba de subversivo. Arias se declaraba un conservador clásico

       La noticia era recogida con más amplitud en ABC. Primero convocaría elecciones en ayuntamientos y diputaciones para que los partidos políticos adquiriesen experiencia en el proceso democrático durante 1976 y, al año siguiente, 1977, elecciones generales con cuatro o cinco partidos, excluyendo al partido Comunista, tachando a su líder Carrillo de subversivo, porque quería reabrir heridas, por lo que había perdido todo derecho a la ciudadanía. Sobre la posibilidad de una amnistía, contó que no deseaba ver políticos en prisión, pero «Las doctrinas subversivas, sin embargo, han de circunscribirse drásticamente. Una amnistía general vendrá como culminación de nuestro proceso de normalización, cuando la democracia esté lista para funcionar. Nosotros no vamos a poner en libertad a gentes que meramente vayan a subvertir lo que estamos tratando de edificar»[2].

     9 de enero de 1976

      La agencia Pyresa informaba que el gobierno mantenía la serenidad, que se había reunido de forma normal y habitual con los subsecretarios de distintos ministerios. Que los rumores de dimisiones eran infundados. Que la huelga de los trabajadores del Metro, aunque tuviese reclamaciones laborales justas, respondía a maniobras del Partido Comunista que reaccionaba así al negarle el Gobierno la posibilidad de formar parte del juego político.

     Arias matizó sus declaraciones a Newsweek al afirmar ante la asociación política ANEPA- teníamos en España una ley de asociaciones políticas- que no había hablado de partidos políticos sino de grupos políticos. Y que las asociaciones serían la base de una política futura. La delegación de ANEPA fue recibida por otro miembro del Gobierno Arias, el ministro secretario general del Movimiento, Adolfo Suárez[3].

 

     11 de marzo de 1976

     El corresponsal de Informaciones, Alberto Valverde, publicaba que en la prensa y medios políticos de los Estados Unidos se había puesto el foco en la lentitud de la reforma española que con el tiempo conoceríamos como Transición a la democracia española.

     Tras la muerte del dictador en la cama, el optimismo de la prensa norteamericana se había ido trasmutando en reservas y cautelas sobre los sucesos que se desarrollaban sobre el tablero español.

     El corresponsal citaba a New York Times, que había editorializado sobre la necesidad de pisar el acelerador, personificando el conductor en el rey Juan Carlos. Era necesaria la reforma política y económica más rápida que no se viera sometida a la ola de tensiones sociales y políticas de la calle. Sabían que la transición del franquismo a la democracia no era fácil, pero que se estaban perdiendo el tiempo, precioso, por la radicalización observada. Y que eran mayor los riesgos del inmovilismo que los de la reforma a realizar.

     Sobre los hechos de Vitoria informaba Christien Science Boston. Los sucesos en el País Vasco producían una inmediata reacción en Madrid con tensiones entre inmovilistas y partidarios de la reforma. Newsweek, en su edición internacional del lunes, se hacía eco de la advertencia del rey Juan Carlos a los opositores de la reforma en el Consejo del Reino- era un órgano consultivo de la dictadura-. Y añadía que los disturbios de Vitoria eran muestra de la impaciencia reinante en España por una rápida reforma[4].

      Según Javier Tusell, el conflicto de Vitoria fue gravísimo. Murieron cinco personas. Aunque las reclamaciones de los huelguistas fueran maximalistas y no moderadas por sus representantes sindicales, porque eran todavía clandestinos, las autoridades gubernativas tuvieron una parte importante de la culpa, y no solamente la policial, sino también política: Autoridades alavesas habían dimitido tras dos meses de huelga, el ministro de Gobernación, Manuel Fraga estaba fuera de España durante el estallido del conflicto. En la reconducción de los acontecimientos hubo una gestión positiva por parte del suplente del ministro Fraga, el ministro secretario general del Movimiento, Adolfo Suárez, con el ministro de relaciones sindicales, Rodolfo Martín Villa, según Tusell[5].

     La muerte de las cinco personas dio lugar a un motín urbano- y una huelga general en el País Vasco- que únicamente se enfrió con la mediación de Suárez. Con estos trágicos sucesos, con el desbordamiento de la protesta social, tanto el Gobierno como la oposición democrática, tuvieron conciencia de que no era posible la continuidad reformada del franquismo ni la revolución democrática. Se entraba en una fase de negociación de ruptura con el franquismo.

     El rey Juan Carlos hizo unas declaraciones en junio en Newsweek en las que calificaba al presidente Arias de desastre, y hacía visible las diferencias entre el jefe del Estado y el presidente del Gobierno. El rey le pidió su dimisión. El Consejo del Reino presentó una terna de presidenciables con Fraga, Areilza y Suárez. Este último con la influencia del rey sobre Torcuato Fernández Miranda[6]. Y según Tusell era o fue la persona apropiada para aprobar una reforma política sustancial, porque era de la generación cercana al rey, al que había prestado sus servicios como presidente del ente RTVE[7].  


Time, agosto de 1976. Etsy


     18 de agosto de 1976

     Marcelino Oreja había sido designado ministro de Asuntos Exteriores por el nuevo presidente del Gobierno de España, Adolfo Suárez. Efe recogía unas declaraciones del ministro en Time. La portada europea exhibía una foto de Suárez. Sobre el tema comunista y en medio de la canícula de agosto, Oreja decía que la prioridad era pasar de un régimen autoritario a una democracia y que la legalización del Partido Comunista creaba problemas porque había gente opuesta a ello- aunque es conocido que fue legalizado en Semana Santa de 1977-. Sobre los planes del Gobierno había varias opciones: un referéndum que cambie la constitución, una consulta pública preliminar o una Ley electoral aprobada por las Cortes, posibilidades que había que considerar porque habría elecciones antes del 30 de junio de 1977. Se seguía instando a entrar en la Comunidad Económica Europea y en la OTAN. El titular de la portada de Time con Suárez remarcaba el deseo de España de estar de nuevo en Europa[8].

     27 de junio de 1977

     Time volvía a ocuparse de España tras las elecciones del 15 de junio de 1977. Comenzaba con una frase de Franco de 1938: «No creemos en el gobierno a través de las urnas. La voluntad nacional española nunca se ha expresado libremente por medio del voto. España no tiene sueños descabellados.»

      Y sí, había sueños descabellados, decía Time. Según la revista norteamericana, sueños, porque habían ido a votar 20 millones de españoles que querían olvidar el régimen autoritario de Franco y votar democráticamente. 165 diputados y 105 senadores de UCD, que, unidos a los senadores por designación real, daban al gobierno Suárez un control de esta cámara. En segundo lugar, destacó el resultado del PSOE de Felipe González con 119 diputados y 60 senadores. Más rezagados habían quedado el Partido Comunista, legalizado en Semana Santa de 1977, con algo más de 20 diputados, y Alianza Popular se quedó en 17 escaños. El buen resultado de los socialistas les hizo solicitar las elecciones municipales y constituirse en principal oposición al gobierno. 

     La idea era redactar una nueva constitución, disolver las Cortes y celebrar nuevas elecciones. También, recordemos, hubo en 1978 un referéndum sobre la constitución aprobada en las cámaras, por primera vez en la historia constitucional española.

     A Time le llamó la atención el civismo durante la jornada electoral, circunstancia que apreció en los partidos y los votantes. Como si toda la vida lo hubieran hecho. Las medidas de seguridad de ese día fueron máximas por medio de las fuerzas de seguridad y el Ejército. Hubo algunas pequeñas bombas detonadas por grupúsculos terroristas que no empañaron la jornada.

      El corresponsal de Time contaba anécdotas de la jornada como la historia de dos monjas detenidas en Málaga por repartir propaganda comunista o el señor que quería introducir el testamento de Franco en la urna.

      El éxito de Suárez y su coalición UCD se debió en gran medida a la popularidad del presidente. El éxito del PSOE de González como líder emergente se produjo tanto por su juventud en comparación con los comunistas como por la novedosa campaña a la americana en la que había atacado por igual a centristas y Alianza Popular.

       Suárez había cimentado su éxito en políticas como la amnistía y la legalización de partidos de la oposición pese a los rumores de golpe militar. Y la vuelta de los exiliados. Hacía Time una semblanza  casi laudatoria, donde señalaba su joven familia, su atractivo, la buena relación que mantenía con el jefe del Estado. También resaltaba su cautela, y el poco conocimiento de la gente de su persona. Trabajaba con un equipo reducido. Suárez reconocía dificultades en una España que evolucionaba de forma irreversible.

       Time hablaba de los nuevos medios que habían surgido a lo largo de la segunda mitad de 1976 como EL PAÍS y DIARIO16. O revistas de información no solamente política como INTERVIU. Todavía funcionaba la censura.

       Se empezaba a hablar de la legalización del divorcio. La Iglesia se oponía a la anticoncepción y el aborto. Y dentro de la propia Iglesia Católica había diferencias entre los más cercanos al régimen anterior y los cercanos a ideas de movimientos católicos de izquierda.

       La economía había quedado olvidada con los cambios políticos. La inflación, el aumento del paro, el déficit de la balanza de pagos, las previsiones de cotización de la peseta. Era necesario un plan de estabilización.

       La solicitud de adhesión a las Comunidades Europeas, la redacción de una constitución, el papel del rey en esta…El rey tenía todavía un gran poder. El secretario de Estado americano Cyrus Vance había homenajeado su habilidad en la restauración de la democracia.

       Time concluía su artículo indicando que la prensa española reflejaba el triunfo de la moderación y el orden en las elecciones[9].



[1] Agencia EFE, 5-01-1976, delegación de Nueva York. Archivo Linz de la Transición Española. Fundación Juan March.

[2] ABC, 6 de enero de 1976, páginas 13 y 64.

[3] Agencia PYRESA, 9-01-1976, página 5, Archivo Linz de la Transición Española. Fundación Juan March.

[4] VALVERDE, A.: Informaciones, 11-03-1976. Página 2. Archivo Linz de la Transición española. Fundación Juan March.

[5] TUSELL, J.: La transición española a la democracia. Historia16. Madrid. 1999. Páginas 40-41.

[6] AVILÉS, J., EGIDO, A. y MATEOS, A.: Historia Contemporánea de España desde1923. Dictadura y Democracia. Editorial Universitaria Ramón Areces. Madrid. 2011. Página 152-153.

[7] TUSELL, J.: Obra citada. Página 51.

[8] EFE y ABC, 18 de agosto de 1976. Archivo Linz de la Transición. Fundación Juan March.





Time, 27 de julio de 1977. Time

19-11-2025    Actualizado 23-11-2025 18:15

Un ramito de violetas de Cecilia

    

ABC, portada, 3 de agosto de 1976.

 

     El tres de agosto de 1976, EL PAÍS llevaba en portada la huelga de hambre de presos políticos en la cárcel de Carabanchel, los efectos de un importante terremoto en China, el estado crítico de Niki Lauda tras su accidente automovilístico, el programa de gobierno de Mario Soares en el Portugal de la revolución de los claveles, y la entrevista del embajador español en Francia con el líder del partido comunista español en el exilio, Santiago Carrillo.


EL PAÍS, 3 de agosto de 1976.


     El tres de agosto de 1976, ABC publicaba en portada el fin de semana trágico en la carretera, en la que habían fallecido sesenta y siete personas, entre ellas, la cantante Cecilia. Destacaba también los olímpicos españoles que habían ganado medalla de plata en piragüismo y vela, las primarias de las elecciones estadounidenses que llevarían al enfrentamiento Ford vs. Carter, los temblores de tierra en China, las vacaciones estivales de la familia real y las represalias del presidente ugandés Amin contra los ciudadanos de Gran Bretaña.

     Evangelina Sobredo, Cecilia, falleció a las 6,30 horas del 2 de agosto después de un accidente de tráfico en la colina de Tres Montes, en la provincia de Zamora, cuando había terminado un concierto. No quiso dormir en Vigo y emprendió el viaje de vuelta. El accidente se produjo en un choque contra un carro agrícola. Resultaron heridos, además, el conductor del coche, y el conductor del carro, que tuvo lesiones graves. Su mujer tuvo heridas leves. El carro y el coche quedaron destrozados y las vacas que arrastraban el carro murieron.

     Alfonso Eduardo, crítico musical de EL PAÍS, elogiaba a la fallecida porque unía la facilidad anglosajona para conseguir una música atractiva para los jóvenes y el movimiento latino de unos textos con cierto perfeccionismo. Conocía mundo gracias a un padre diplomático, que le permitía un nivel educativo superior a la media y le hacía conocedora de un mundo internacional más exigente consigo misma.

    La fama le llegó muy pronto. Saltó de la fiesta de fin de curso al éxito de la música pop. Se hablaba que tras su segundo álbum podría haber saltado al mercado americano, cuando se quedó en la carretera. Eduardo la veía más profunda que Mary Trini, más seria que Karina, y había salido del rincón querido de María del Mar Bonet para buscar nuevos horizontes.

     La noticia causó un hondo pesar en las poblaciones cercanas. Cecilia contaba con grandes simpatías entre la gente. Era admirada por sus actuaciones en la radio y televisión. Según ABC, murió también uno de los músicos que le acompañaban, Carlos Manuel de la Iglesia Leiva. Se señalaba que el automóvil sobrepasó la velocidad limitada, circulando con luces de cruce y que el carro no llevaba alumbrado. El corresponsal zamorano de ABC, identificado con las siglas M. L., contaba que ya se habían puesto en contacto con los allegados en Madrid para su traslado, permaneciendo sus cuerpos en el depósito de cadáveres de Benavente.

      La noticia era completada ese 3 de agosto de 1976, desde Madrid. Cecilia sería enterrada en el cementerio de la Almudena. Había nacido el 2 de octubre de 1948. Su padre era embajador en Argelia. Había representado a España en diversos países. De hecho, su primer grupo musical lo fundó en Jordania. Inició la carrera de Derecho en España, pero lo abandonó por la música. Con Nacho y Julio Seijas fundó el grupo Expresión. Pero su verdadero estilo y la composición de canciones se conformó cuando conoció a Juan Mestres. Aparecieron Dama, dama, Fui y Nada de nada. Entre sus canciones más famosas se encontraba Un ramito de violetas. También Señor y dueño, Cuando yo era pequeña, Canción de amor, etc. Era autora de letra y música. Su inspiración fue la vida y sus gentes, con estilo propio. Había participado en el Festival de la OTI con Amor de medianoche, quedando en segundo lugar. Según ABC, no hacía canción protesta y su ilusión era ser granjera, tener gallinas y cultivar coles. 

     


     

     José Ramón Sobredo, embajador de España en Argel, enterró a su hija Evangelina el tres de agosto de 1976, trasladando la cantante desde la funeraria de la calle Galileo hasta el cementerio de la Almudena.

     El ramito de violetas se presentaba como novedad musical el diez de diciembre de 1974 en la sección El disco gira, en ABC. Dama, dama había molestado a cierta parte de la sociedad porque se daba por aludida. Seguía cantando, no llegando a todo el público, pero siendo escuchada. Todo cambio con Un ramito de violetas. A muchos le pareció un poco cursi. El que suscribe inicialmente no se sentía muy propicio a la canción. Su sorpresa fue cuando empezó a tararearla sin darse cuenta, nada preconcebido. La segunda percepción que se tenía era que era un tema romántico. Ella creía que necesitábamos ese amor porque estábamos desquiciados (5-01-1975). Ese amor que no se sabe de dónde viene, que nos da tranquilidad y sosiego. Le gustaría ser la protagonista de la canción. Había cantado al desamor o a las dificultades del amor, sin caer en pedanterías o redichos.

    A principios de 1975 se encontraba llena de proyectos. Tanto en la música como en la pintura. Necesitaba siempre hacer algo. Cuando le preguntaban si se sentía la mejor cantautora española, utilizaba el siguiente argumento: Tú puedes hacer una buena música, unas buenas letras, pero si no lo sientes, si no pones el alma... Sentía un profundo respeto por las mujeres que estaban en su misma posición. César Galindo, ABC, reflejaba que Cecilia se sentía española por sus padres y porque tenía impreso el carácter español. 

ABC, 5 de enero de 1975

          El tercer álbum de Cecilia fue muy esperado por la crítica y sus fans. Las letras, la música y la interpretación eran una auténtica manifestación de sensibilidad y madurez artística. Autora de los temas, el álbum tenía como título genérico "Un ramito de violetas", nombre de su famosa canción y distinta al resto. "Mi querida España", "Don Roque", "Mi pobre piano", "Sevilla", "La primera comunión", entre otras canciones, que fueron primicia en un concierto en Madrid. Alguna crítica negativa recibió. Fue el caso de José Ramón Pardo, que terminaría siendo experto en la cantante, pero en esta ocasión la criticó. La vio costumbrista, preocupada por el paisaje y las personas en "Mi querida España", "Sevilla" y "Esta tierra"; o "La primera comunión" y "Don Roque", sobre las costumbres humanas. Le gustó más su segundo álbum. El tercero le parecía desigual y a Cecilia la veía dubitativa.   
       Su muerte, su calidad, las versiones, o todas estas tres razones, convirtieron a Cecilia en las décadas siguientes en una imagen pop que cada 9 de noviembre es recordada.
     Mocedades cantó "Desde que tú te has ido". Después Manzanita versionó "Un ramito de violetas". En 1982 se empezó a hablar del deseo de devolver a la actualidad su corta vida artística. Se comentaba que antes de fallecer estaba preparando un álbum con poemas de Valle-Inclán y se pensaba trabajar las maquetas que cantarían artistas famosos. Pero se quedó en proyecto. Más tarde, se pensó en una versión de sus canciones y luego que algunos cantantes que habían tenido de autora a Cecilia, como Julio Iglesias. Era recordada, obviamente.
     Se comenzó a estimar la calidad literaria de Evangelina Sobredo, con su nombre original. En 1986 fue homenajeada en la Caleta de Cádiz por los poetas componentes de las revistas literarias "Torre Davira", "Arrecife" y "Talassa", con la intención de publicar un monográfico en "Torre Davira". En el acto se oyeron audiciones de la cantante. Entre ellas, "Un ramito de violetas".
     En 1996, Diego Manrique anunciaba que la cantante de "Un ramito de violetas" recibía el homenaje de sus compañeros por mediación de Juan Carlos Calderón, donde mezcla grabaciones originales de Cecilia con intervenciones de Ana Belén en "Dama, dama", o Miguel Bosé en "Mi querida España". Integraría canciones que aparecieron en sencillos y versiones de éxito. Julio Iglesias cantó "Un ramito de violetas".
      


              A los treinta años se editó un doble CD con el título "Un millón de sueños. Los Grandes Éxitos [1976-2006]", con 41 canciones y 15 actuaciones en TVE en DVD, entre las que destacaba su actuación en la OTI o una versión de Dylan (Blowin' in the wind). 
     Jesús Ruiz Mantilla le dedicaba un emotivo artículo en 2017, con motivo de otro homenaje a Cecilia realizado por treinta músicos de cuatro generaciones, que se sentían atraídos por el estilo de la cantante muerta a los 27.  A la edad de Jim Morrison, Janis Joplin, Amy Winehouse, entre otros. El homenaje sería el 9 de noviembre, como la canción del ramito de violetas. Recordaba que Víctor Manuel la evocaba "fuerte, con estilo y personalidad propia". Aseveraba que con oír "Un ramito de violetas" se apreciaba. Una voz dulce, que podía ser perversa. Para su hermana pequeña, su carrera se dirigió más al compromiso que a lo comercial. El crítico Santiago Alcanda dijo que tenía talento literario. Vino a España con Byron y Joyce, y en España se llenó de Lorca, Machado, Unamuno y Valle-Inclán; este último como objetivo frustrado por el accidente de Zamora. 
       Ruiz Mantilla vio influencias de Cecilia en cantantes de distintas generaciones como Mari Tini, Massiel, Eva Amaral, Cristina Rosenvige o Sole Giménez.
      Muchos las recuerdan. Muchos dicen haberla conocido. El crítico, compositor y productor Julián Ruiz (1950) contaba en la inauguración de una exposición sobre sus colecciones que había salido (sic) con Cecilia, que conducía un mini e iban a restaurantes chinos y que le enseñó la primicia de una canción nueva que sería un éxito. La canción, por supuesto, "Un ramito de violetas". O Miguel Bosé. Su canción "Amiga", sobre Cecilia, fue escrita por Luis Gómez-Escolar (La Charanga del tío Honorio y Desmadre 75),  que era el novio de la cantautora, autor de canciones de gran éxito, pero que había sabido mantener casi el anonimato en un mundo de fotos y focos.
      La versión más popular de "Un ramito de violetas" corrió a cargo de Manzanita con un rumbeo exitoso. Julio Iglesias la cantó en el citado recopilatorio de 1996. También en los noventa, Víctor Manuel y Pablo Milanés incorporaron esta canción en una gira conjunta. Sole Giménez, la que fue vocalista de Presuntos Implicados, le dio un tono de jazz latino. También la versionaron Bordón 4, Pastora Soler o La década prodigiosa. Fuera de España: el argentino Carlos La Mona Jiménez; en Israel, David Broza; o, en Italia, Gian Franco Plagiaro, etc. Hay versiones rock, Leklaus; y hay versiones guitarreras, Los Olestar.
     Se ha llegado a teorizar sobre el uso del laismo en la canción. Santiago Martínez Lage llega a la conclusión, en una Tercera de ABC, que su uso fue consciente e intencionado. El estribillo se pone en boca del oyente, detalle importante, que dirige sus preguntas a la narradora (dime quién era). Ve cierta influencia cántabra, un guiño a cierto casticismo madrileño y la influencia de su tata vallisoletana en la infancia, de porte digno y bien hablada.
      En 2017, al llegar otro nueve de noviembre, se descubrió una placa en su honor en la casa donde vivió la familia Sobredo, avenida Valladolid, queriendo de esta manera recuperar la visibilidad de mujeres relevantes de la historia de Madrid.

    





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     Referencias:

       - EL PAÍS, portada 3-8-1976.

       - ABC, 3 de agosto de 1976, páginas 1, 9 y 35.

       - https://elpais.com/diario/1976/08/03/ultima/207871203_850215.html

     https://elpais.com/diario/1976/08/03/ultima/207871202_850215.html

       - https://elpais.com/diario/1976/08/04/sociedad/207957621_850215.html

        - ABC, 10 de diciembre de 1974, página 109.

        - ABC, 5 de enero de 1975, página 89. 

        - ABC, 8 de junio de 1975, página 115.

        - ABC, 13 de julio de 1975, página 49.

         - ABC, 20 de mayo de 1982, página 161.

         - ABC, 20 de agosto de 1986, página 34.

        - https://elpais.com/diario/1996/09/07/agenda/842047208_850215.html

       - https://es.wikipedia.org/wiki/Desde_que_t%C3%BA_te_has_ido_(%C3%A1lbum_de_Cecilia)

       - https://www.elmundo.es/elmundo/2006/10/18/cultura/1161185557.html

        - https://elpais.com/cultura/2017/10/30/actualidad/1509388709_668027.html

        - https://www.elmundo.es/papel/cultura/2022/09/07/63174480fc6c8379558b457b.html

        - https://www.elmundo.es/loc/famosos/2023/03/06/6401c1ffe4d4d88e058b4574.html

          -  https://elpais.com/cultura/2015/11/10/actualidad/1447180451_515650.html

         - ABC, 10 de octubre de 2016, página 3.

        - ABC, 9 de noviembre de 2017, página 70.




10-11-2025 22:07. Actualizado 13-11-25 22:06

       

       

La vuelta de María Teresa y Rafael

 

María Teresa León y Rafael Alberti. ABC, Teodoro Naranjo, abril 1977.

     "Soy inmortal: no tengo quien me hiera" (Sermones y moradas, Rafael Alberti, 1929-1930). 

     Dedicado a aquellos que la enfermedad o la melancolía les ayuda a olvidar que pueden haber sido olvidados. O no.

     María Teresa León y Rafael Alberti regresaron a España el 27 de abril de 1977. Carlos Gurméndez lo saludaba en El País[1] y daba la bienvenida porque decía que venía cantando: Creemos el hombre nuevo, cantando. El hombre nuevo de España, cantando. El hombre nuevo del mundo, cantando...

     Pilar Trenas en ABC[2] contaba que las primeras declaraciones de Alberti fueron Estoy en España para seguir siendo español. Nunca he querido dejar de serlo, aunque no siempre me han dejado, pero nunca he perdido el contacto con las raíces de mi tierra. Bajaba del avión de Alitalia que llegó a las 10:40 de Roma. Salí de España en el año 39, con treinta y seis años, y vuelvo en el 77 con… X años. Impresionado por el tumulto, dijo No soy el Cid Campeador. Esto es como si llegara Joselito… Me marché con el puño cerrado porque era tiempo de guerra y vuelvo con la mano abierta a todos… Trenas nos cuenta que de cuando en cuando Rafael se paraba y miraba hacia atrás para observar si le seguían María Teresa y Aitana. Su mujer pronunció, únicamente, Es maravilloso, es maravilloso al oír los aplausos y escuchar como aclamaban el nombre de Alberti. Dieron una vuelta por Madrid para recordar sus antiguas casas y sus lugares de paseo, ahora diferentes, antes de llegar a su apartamento. No se esperaban el recibimiento del público.

     Javier Goñí en el diario Informaciones recogía la llegada de Alberti y nos contaba que Rafael intentó evadirse porque su mujer estaba muy mal. Contestó a las preguntas con amabilidad, pero se introdujo pronto en el coche, en medio de los gritos y vítores por su llegada. No quería confirmar su candidatura por el partido comunista. Ahora bien, estaría a lo que su partido dijera. Ente los dirigentes de su partido se encontraba en la recepción de Barajas José Sandoval. Tras su marcha, los militantes del partido comunista que habían acudido a recibirlo entonaron La Internacional[3].

     La última obra de María Teresa León fue Memoria de la melancolía. Según la prensa, a su regreso a España venía con una grave enfermedad[4] degenerativa que entonces era denominada arterioesclerosis y hoy conocemos como Alzheimer. A su vuelta a España, su hija Aitana, nacida en su estancia argentina, tenía 36 años. Aitana confesaba en 2003 que le desgarraba pensar que su madre nunca supo que volvía del exilio a España[5]. Asistía entonces a un ciclo de conferencias sobre María Teresa León y reivindicaba la calidad de su madre como una de las grandes escritoras del siglo XX.

     Las audiencias del jefe del Estado el 27 de abril de 1977 fueron con miembros del Ejército y el grupo liberal del Parlamento Europeo[6][7][8]. Aunque Suárez estaba de viaje por México y Estados Unidos, Juan Carlos I tuvo también despacho con el presidente de las Cortes, Torcuato Fernández Miranda[9]. La reina Sofía, mientras tanto, celebraba un acto con la Orquesta Nacional que le nombraba su madrina. En esas horas, en otro lugar, una marabunta de periodistas rodeaba a la familia Alberti en Barajas[10].

     En la prensa aparecía el saludo de uno de los amigos de la generación del 27 que habían permanecido en España. Aleixandre[11] estaba recién operado de la vista y decía que España brilla con su luz mejor en esta mañana de primavera… El poeta, así lo he creído siempre, es la expresión de los demás hombres… alargo mi brazo, éste, sí, mío, y que es el mismo que, dio el primer abrazo a Rafael, hace 55 años. Vivo está y dura desde entonces…

     Al mismo tiempo se daban homenajes a otros compañeros, como a Jorge Guillén, que había recibido el Premio Cervantes y fue agasajado por la Asociación Española de Mujeres Universitarias con la participación de Dámaso Alonso y Gerardo Diego[12].

     La expectación de esos días era muy llamativa. La llegada de algunos políticos exiliados coincidía en pocos días. El día anterior había llegado a Barcelona Federica Montseny. Y la llegada de los Alberti fue anunciada en algunos medios[13].

     En las páginas de cultura de ABC se reseñaba un estudio sobre Rafael Alberti en línea con el cincuentenario de los actos fundacionales de la generación del 27. El libro reseñado era Rafael Alberti, entre la tradición y la vanguardia, obra de otro portuense, José Luis Tejada[14].

     El 9 de septiembre de 1977, Rafael Alberti, dimitía como diputado en las primeras Cortes de la democracia. En Cádiz, el partido comunista había obtenido un diputado, él. Le cedió su puesto a un experimentado campesino que conocía la situación del campo andaluz. El cambio, según parece, estaba acordado previamente con el partido comunista. Francisco Cabral Oliveros, su sustituto, había encabezado el movimiento obrero de los viticultores del marco de Jerez y dirigido las delegaciones obreras que, desde 1965, negociaban los convenios colectivos con los latifundistas de la zona[15].

14-06-2025 20:14

[2] ABC Madrid, 27 de abril de 1977, página56.

[3] Informaciones, 27 de abril de 1977. Archivo Linz de la transición española.

[5] ABC, 26 de abril de 2003, página 63, edición de Córdoba.

[7] ABC, 28 de abril de 1977, página 5, edición de Madrid.

[8] ABC Madrid, 28 de abril de 1977, página 27.

[9] ABC Madrid, 28 de abril de 1977, página 24.

[10] ABC Madrid, 28 de abril de 1977, página 109.

[12] ABC, Madrid, 27 de abril de 1977, página 9.

[14] ABC Madrid, 28 de abril de 1977, página 60.

[15] Pueblo, 9 de septiembre de 1977. Archivo Linz de la transición española.

La firma_2_27 de diciembre de 1978

    

Archivo Linz_Fundación March_Pueblo 8-12-1978

      La política de consenso se hizo necesaria durante el bienio 1977-79 por la necesidad de alumbrar una nueva Constitución. Las amenazas eran cada vez más claras y las instituciones eran todavía muy frágiles. Era vital elaborar una Constitución aceptada por la mayoría de las fuerzas políticas.

     El debate se había circunscrito a círculos restringidos, las Cortes, y diluía opciones políticas y sindicales movilizadas en los últimos años del franquismo. Creemos que esto se pudo solucionar con la votación en referéndum de la Constitución aprobada en las dos cámaras de las Cortes surgidas en junio de 1977. Por la experiencia acumulada por la historia constitucional española, la aprobación de las constituciones solamente por parlamentos y la acusación de ser constituciones de una parte, conservadora o progresista, se veía afectada la aceptación de esos textos legales.

     La propia duración de la dictadura había conformado una sociedad expectante y pasiva que, queriendo derechos y libertades, estaba confortablemente establecida en la sociedad de consumo que se había desarrollado a partir de los años sesenta.

     La ponencia constitucional finalizó sus trabajos en abril de 1978. Pasó a la Comisión Constitucional al mes siguiente, donde las dificultades se subsanaron con reuniones cara a cara entre los socialistas y centristas (UCD). Se debatió posteriormente en Congreso y Senado. Definitivamente, la aprobación se produjo el 31 de octubre de 1978 en las Cortes. 

     De los 325 diputados, únicamente 6 votaron en contra y 14 se abstuvieron. Y de los senadores, 226 a favor, cinco en contra y ocho abstenciones.

     El 6 de diciembre el proyecto constitucional fue sometido a referéndum. Votó el 67 por ciento del censo electoral. Bajó con respecto a la votación de la reforma política y a las primeras elecciones libres de junio de 1977. Los votos afirmativos al texto fueron el 87% y los negativos, el 7%. Donde se produjo la mayor abstención fue en el País Vasco, pero los que votaron, fueron afirmando el texto en un 68% frente al 23% negativo que solo consiguió la propaganda nacionalista radical. Pero reflejaba el origen del problema, con violencia, que se iba a producir en los años siguientes.

     La abstención pudo obedecer a la creciente desmovilización política por dejarlo todo en manos de las actuaciones partidistas, un cierto cansancio del electorado no acostumbrado a votar y al fenómeno del desencanto, tanto por no avanzar en las libertades hasta donde una parte quería como por la prudencia ante las amenazas del un régimen en formación que pudiera desestabilizarse o probable involución. 

     La constitución fue calificada de rígida por los requisitos exigidos para su modificación, conociendo nuestra historia constitucional, y, a su vez, por las formas en las que doblemente se aprobó, por las Cortes y los ciudadanos. 

     Al igual que la democracia no había llegado con la muerte del dictador, la transición no acababa cronológicamente con la aprobación de la Constitución. Quedaban abiertos flancos muy importantes, como el asentamiento del sistema de partidos, la asunción constitucional por las instituciones y la toma de conciencia ciudadana de los derechos y libertades que habían votado. 

     Problemas como el terrorismo, la crisis económica (precios del petróleo, 1973-1979) y la organización territorial del estado estaban sin resolver. Se ha asumido por la mayoría de la doctrina que este periodo se alarga hasta 1982. 

     El título de esta entrada hace referencia al compromiso firmado por la jefatura del estado con el texto aprobado en las Cortes y en el refrendo posterior de 6 de diciembre de 1978 de los ciudadanos y cómo fue reflejado por la prensa más influyente de Madrid, ejemplificado en las crónicas de EL PAÍS y ABC. La foto inicial es de diario Pueblo, obtenida del archivo Linz, que está depositado en la Fundación March.

     Sin firma, EL PAÍS informaba del discurso de don Juan Carlos: Como expresión de los momentos históricos que estamos viviendo, y cuando acabo de sancionar, como Rey de España, la Constitución aprobada por las Cortes y ratificada por el pueblo español, quiero que mis primeras palabras, breves y sencillas, sean ante todo de agradecimiento hacia los miembros y grupos de estas Cámaras que han elaborado la norma fundamental por la que ha de regirse nuestra convivencia democrática...(enumeraba agradecimientos a todas las instituciones del Estado y llegaba al punto siguiente de interés)... Y gracias, por fin, al pueblo español, verdadero artífice de la realidad patria, representado por las distintas fuerzas parlamentarias, y que ha manifestado en el referéndum su voluntad de apoyo a una Constitución que a todos debe regirnos y todos debemos acatar... Y hoy, como Rey de España y símbolo de la unidad y permanencia del Estado, al sancionar la Constitución y mandar a todos que la cumplan, expreso ante el pueblo español, titular de la soberanía nacional, mi decidida voluntad de acatarla y servirla. 

     Institucionalmente, dejaba de ser un jefe de Estado venido de la dictadura a ser el jefe de Estado en el nuevo ordenamiento constitucional de 1978. 

     Uno de los redactores fundadores de EL PAÍS, Bonifacio de la Cuadra, incidía en ese resumen, señalando además que los parlamentarios y el público asistente recibieron con aplausos la llegada de los Reyes y el Príncipe de Asturias, ovacionando larga e intensamente el instante de la firma y el final del discurso del jefe del Estado, a excepción de los miembros de PNV, que se pusieron de pie, pero permanecieron pasivos.

    Manuel Vicent contó ese día para el mismo diario que El acto de ayer tuvo una solemnidad breve y discreta, sin abuso de maceros, ni frases redondas. Aquí se está cogiendo ya el tranquillo a la elegancia inadvertida de marbete europeo, mas, a pesar de todo, el hemiciclo ofrecía destellos de bautizo con los palcos abarrotados de judíos, moros y cristianos, un fru fru de cardenales, altos mandos militares, medallas, uniformes, visones dentro de ese perfumé a espliego y paño de calidad que irradian las ilustres personalidades, las damas elegantes con el vestido lleno de campánulas y los distinguidos caballeros invitados, amigos y enemigos de la Constitución, todos aplaudiendo con suave encanto cuando el texto ha sido finalmente rubricado por el Monarca. Abajo, los senadores y diputados vestían el traje gris marengo de los domingos, los verdaderos padres de la criatura con corbata plateada...

     En ABC se dedicaban también varias páginas a la firma sancionando la Constitución. Ese 28 de diciembre de 1978, la portada era fiel reflejo de la presencia del Rey. En su página 5, fotografías del acto donde decían que los Reyes fueron aclamados a la entrada del hemiciclo a las once y media de la mañana, incidiendo en el aplauso del secretario general del PSOE, Felipe González. Para ABC era importante reseñar el último discurso del Presidente de las Cortes, Antonio Hernández Gil, quien cesaría de su cargo con la entrada en vigor de la Carta Magna, y a quien el ABC dedica un editorial elogioso. En la página 7 se reproducían las firmas de las autoridades el día de la sanción, el importante discurso del Rey y la referencia al joven Príncipe de Asturias.

     La redacción mollar del acto corrió a cargo del corresponsal político de ABC en esos momentos, Pedro J. Ramírez. Señalaba unas palabras del Rey que mostraban las grandes esperanzas depositadas en el texto legal que se aprobaba: el mejor aval para que España pueda iniciar un nuevo periodo de grandeza. Señalaba también que la pluma con la que firmó el jefe del Estado era de Christian Dior, que el padre del monarca, el conde de Barcelona, asistía al acto en una de las tribunas emocionado. Según Pedro J., el tiempo acompañó, después de la lluvia de la noche anterior.

     Ramírez nos detalla más las personalidades del Estado que acudieron y aquellas personas que no siendo instituciones, seguían representando esa caracterización del Estado que se iba, pero que asistía a su próxima desaparición: El presidente de la Conferencia Episcopal, aperturista, monseñor Tarancón, y su enlace en las Cortes, el padre Martín Patino. La nobleza, con la duquesa de Alba y su marido, Jesús Aguirre; o el presidente del Club Siglo XXI, Guerrero Burgos, coronel jurídico del Ejército.

     Hubo más presencias que ausencias, según el redactor de ABC. Entre las ausencias, las de Josep Tarradellas, Dolores Ibárruri y el ex etarra Patxi Iturrioz. Todos, o casi todos, con corbata, con la excepción de Nicolás Redondo Urbieta, que no la portaba. Refrenda la noticia de Bonifacio de la Cuadra sobre el respeto sin aplauso de los miembros de PNV, pero él observó a alguno del PSOE que tampoco lo hizo. No da nombres. En cuanto a PNV, uno de sus senadores, Miquel Unzueta, en la línea moderada de Juan Ajuriaguerra, aplaudió al final. Arzallus, líder de PNV, dijo que acataban la Constitución sin entusiasmo.

     Tras los discursos del Presidente de las Cortes y del jefe del Estado, y cuando el Rey había manifestado que Al ser ésta una Constitución de todos y para todos, es también la Constitución de todos y para todos, es también la Constitución del Rey de todos los españoles... y que Todo mi tiempo y todas las acciones de mi voluntad estarán dirigidas a este honroso deber que es el servicio de mi Patria... hubo una parada militar, dejando el hemiciclo, que habían ocupado diputados y senadores, vacío. En ese momento, Pedro J. quería mostrar un ambiente que respiraban todos o la mayoría de los parlamentarios, y él mismo, que Las Cortes ya no volverán a reunirse en su actual composición y el deseo de que ninguno de los de ayer presentes volvamos a ser testigos de la sanción solemne de ninguna otra Constitución.

      Grandes esperanzas en la solución de los problemas. Como colofón, recordamos unas palabras que leímos a Abdón Mateos: Las Cortes salidas de las elecciones de junio de 1977 se convirtieron en Constituyentes contraviniendo la Ley de la Reforma Política. Además tuvieron que realizar un aprendizaje político de las exigencias de un régimen de monarquía parlamentaria... lo más importante para todos era construir un futuro de convivencia democrática.

      


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    -MARÍN, J. Mª, MOLINERO, C. e YSAS, P.: Historia política 1939-2000. Istmo. Madrid. 2001.

    -TUSELL,J.:  La transición española a la democracia. Historia 16. Madrid. 1999.

    -  https://elpais.com/diario/1978/12/28/espana/283647605_850215.html

     - https://elpais.com/diario/1978/12/28/espana/283647602_850215.html

     - https://elpais.com/diario/1978/12/28/espana/283647603_850215.html#?rel=listaapoyo

     - ABC, 28 de diciembre de 1978, páginas 5-7-9-10-12. 

     - AVILÉS, J., EGIDO, A. y MATEOS,A.: Historia Contemporánea de España desde 1923. Dictadura y democracia. Editorial Universitaria Ramón Areces. Madrid. 2011. pág. 175.

La firma_1

     Publicado 27-12-2024 23:24 

   

Fraga y Carrillo. Viquipedia.

     En su "Epílogo (enero de 1978)" a Historia de España, Pierre Vilar relataba como, cuando habían pasado dos años de la muerte de Franco, se había producido una transformación política en el sentido liberal, sin revolución, y con otro equipo. Un cambio de algo más que únicamente personas.

     El 3 de julio de 1976 el rey Juan Carlos había designado a un joven político poco conocido, que había sido secretario general del Movimiento. Sin embargo, rápidamente anunció una reforma política real, una amnistía y unas elecciones. 

    Votada por las Cortes franquistas, la reforma previó la elección de unas Cortes Constituyentes, con una fracción de senadores por designación real (40). La reforma se sometió a referéndum el 15 de diciembre de 1976. La oposición al régimen se opuso. Pero, como cuenta Vilar, ¿cómo oponerse a unas elecciones libres?

     Con 23% de abstención, un 94% dijo que sí. Vilar acababa su epílogo diciendo: “Se inicia una nueva batalla, parecida- demasiado parecida- a las de 1931, 1934 y 1936. Afortunadamente, la historia nunca se repite.”[1]

     Las cosas no fueron igual. Una nueva constitución fue aprobada por el Congreso de los Diputados en julio de 1978 por una gran mayoría en la que se incluía a personas tan distintas como Manuel Fraga y Santiago Carrillo.

     Fraga había presentado a Carrillo en uno de los cenáculos más elitistas de la capital, el Club Siglo XXI. La expectación y el lleno fueron al unísono abarrotando la conferencia: “Aquí estamos Santiago Carrillo y yo. Él, como conferenciante; yo, como directivo del Club, que ha recibido el honroso, aunque difícil, encargo de hacer su presentación”

     Dos mil personas se frotaban los ojos. Aplaudieron a Fraga que dijo “una cosa es ser antimarxista y otra negar la palabra a personas que nos interesa saber lo que piensan”. Ambos protagonistas llegaron casi al mismo tiempo. Sonreían ante el público mientras se fotografiaban con el director del Club.

     No necesito poner a Dios por testigo, dijo Fraga, de que la distancia entre Alianza Popular y el Partido Comunista es muy grande, ni necesito recordar en qué consiste. Carrillo y él eran hijos de las tierras que rompen entre el Cantábrico y el Atlántico: un pobre campesino gallego que llegó a alcalde de Villalba y un obrero asturiano que fue viceministro durante la República. Se habían dicho de todo en la campaña de junio de 1977. Pero ahí estaba Fraga presentando a un comunista de pura cepa. Y así empezó Carrillo. Y continuó con el latiguillo de mucho cuidado que había pronunciado el gallego. Le llamó exagerado, pero se sentía halagado. Estuvo moderado y burlón: El 15 de junio no se había votado una transformación socialista de la sociedad, sí un cambio democrático: “respetamos fielmente el fallo popular”.

          Manifestó que los comunistas habían superado la tesis de la dictadura del proletariado, que buscaban un estado democrático laico, sin filosofía oficial, descentralizado, con respeto al pluralismo en todos sus sentidos.

    En el turno de preguntas respondió sobre que a quién apoyaría en caso de guerra entre soviéticos y americanos: que no tendríamos tiempo porque decidirían las explosiones nucleares.

     Honró el civismo de los asistentes a la conferencia al escuchar a un señor que está en las antípodas de la mayoría de los asistentes. Y honró la actitud de Fraga, que seguramente afrontaría críticas por presentarlo en el Club Siglo XXI.

     Carrillo quería demostrar que el eurocomunismo no era un recurso táctico. El título de su conferencia era “Eurocomunismo y Estado”. Fraga había propuesto allanar el camino manifestando que era inútil mirar hacia atrás en la biografía de las dos personas protagonistas. Elogiaba el presente con la presentación del conferenciante y sus libros.

     Carrillo se sentía producto de una España atormentada que necesitaba serenidad y responsabilidad, mucha responsabilidad. El diálogo debía sustituir a los fusiles. Su propuesta eurocomunista iba en la dirección de la transformación social mediante una vía democrática, conservando esa democracia, sus libertades, los derechos humanos, como valores inalienables y permanentes. Por eso habían firmado Los Pactos de la Moncloa.

     Algunos miembros, los más derechistas, dimitieron del Club al saber que Carrillo intervendría: Gonzalo Fernández de la Mora, Juan García Carrés, Torcuato Luca de Tena, Pablo Garnica o Lucas María de Oriol.

      Asistieron al acto el entonces embajador soviético, señor Bogomolov, y antiguos ministros como Ruiz Giménez y Robles Piquer.

     La crónica fue recogida por la prensa. No así la televisión, para disgusto de Guerrero Burgos, director del Club, quien se molestó por la actitud de Rafael Anson, director de Televisión Española, sobre la información ofrecida.

     Se dio otra circunstancia llamativa, el trabajo de grandes periodistas del futuro, ya como un presente: La crónica de ABC de 28 de octubre de 1977 fue firmada Pedro J. Ramírez, unos años antes de ser director de Diario 16 y fundar a finales de los años ochenta El Mundo, y, en este siglo, El Español. La crónica de EL PAÍS fue firmada por Francisco Gor, uno de los fundadores del diario de Miguel Yuste y editorialista durante muchos años del mismo[2].

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[1] VILAR, P. Historia de España. Crítica, Grupo editorial Grijalbo. Barcelona. 1980, 11ª edición. Traducción de Manuel Tuñón de Lara y Jesús Suso.

[2] ABC, 28 de octubre de 1977, página 13. EL PAÍS, 28 de octubre de 1977, página 15.

La evolución del paisaje. De Patinir a Monet.

  El paso de la laguna Estigia. Patinir. Museo del Prado      El paisaje ha sido uno de los géneros más versátiles de la historia del arte...