Cultura y sociedad

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Carmen Conde: Las candidatas (1)

 

Fuente ABC




    


Señores Académicos:

     Mis primeras palabras son de agradecimiento a vuestra generosidad al elegirme para un puesto que, secularmente, no se concedió a ninguna de nuestras grandes escritoras ya desaparecidas. Permitid que también manifieste mi homenaje de admiración y respeto a sus obras. Vuestra noble decisión pone fin a tan injusta como vetusta discriminación literaria.[1]


Wikipedia

     El 28 de enero de 1979, Carmen Conde daba comienzo a su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua Española. Un año antes, cuando todavía no había sido elegida, declaraba que celebraba su candidatura junto con Rosa Chacel y Carmen Guirado por la actitud (nueva) de la Academia y se mostraba alegre por ser una de las candidatas. Conocía a Chacel y desconocía a Guirado. Resaltaba la incorporación de la mujer a unas tareas comunes y antiguas en ellas. Y recordaba que ya Alfonso XIII había recomendado a los académicos la conveniencia de designar a una mujer.

     Esta circunstancia se iba a producir durante la jefatura del estado de Juan Carlos I, en el proceso de la transición democrática a la democracia en España, algo infructuoso durante la II República y la dictadura de Franco.

     Rosa Chacel manifestó ante la designación la inmensa satisfacción que le producía ser candidata y que le agradaba todo lo relacionado con la Academia. Debía ser algo natural la entrada de una mujer por la evolución experimentada por la sociedad actual. Incidía en que la labor de un hombre o una mujer en la Academia era igual, y que se tomaba en broma el que la consideraran como candidata preferida.

     La tercera candidata, Carmen Guirado, era tan joven que no quería declarar su edad por miedo que fuese un obstáculo a su elección. Era médico y filóloga. Había sido contactada por Pemán para su candidatura, aceptándola enseguida porque el sillón que se elegía había pertenecido a Mihura, sobre el que había estudiado su teatro y el carácter del espectador teatral. Había estudiado asimismo las reacciones de la tauromaquia en el temperamento del público. Consideraba al español como un idioma brillante por la calidad de sus matices que le hacía la más rica de las lenguas latinas. Creía que las candidaturas era la manifestación de los méritos de las mujeres. Que el talento no tenía sexo y que era una evolución natural. Los académicos habían pensado en ella, así lo creía, por su personalidad científica y literaria, y, también, por su manera de ser: mezcla de humanista y sentimientos[2].

     El 22 de enero, Rosa María Pereda en EL PAÍS contaba que una mujer cubriría una plaza vacante en la Real Academia de la Lengua. Las candidatas con más papeletas para ocupar el sillón de los inmortales eran Carmen Conde y Rosa Chacel, las cuales, si fueran elegidas, romperían una vieja barrera, la entrada de una mujer que vigilase nuestro idioma. Acabaría con el remoquete machista desde que le fue impedida la entrada a la condesa de Pardo Bazán. Habían preguntado a Dámaso Alonso sobre si había alguna prohibición, lo cual había negado. La candidatura de Rosa Chacel estaba propuesta por Luis Rosales, Antonio Tovar y Julián Marías. Eran desconocidos los que presentaron la candidatura de Carmen Conde y Carmen Guirado. La decisión se conocería en el mes de febrero.

     Rosa Chacel nació en Valladolid en 1898 y vivió en Madrid, donde cursó estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Desde muy pronto perteneció al grupo de intelectuales españoles reunidos en tomo a la Revista de Occidente, en la que se destacará su talento crítico y su espíritu de observación del mundo. Casada con el pintor Timoteo Pérez Rubio, vivió en el exilio a partir de la guerra civil y durante más de treinta años. Regresó a Madrid en 1971. Autora de Memorias de Leticia Valle y Barrio de Maravillas.

      Carmen Conde nació en Cartagena en 1907. Fundó, con Miguel Hernández, Ramón Sijé y Antonio Oliver, la revista de creación literaria El Gallo Gris, y posteriormente se casaría con el último de los mencionados. En 1967 su Obra Poética, que contiene una antología de los libros publicados hasta entonces, mereció el Premio Nacional de Poesía. En el 1976 publicó un nuevo libro de poemas, Cita con la vida. Carmen Conde ha escrito también novelas y relatos, entre los que algunos han sido dedicados a los niños[3].

     Como hemos comentado antes, a Carmen Guirado le contactó José María Pemán.

    Como dato curioso de cómo se fraguan las amistades en todo tipo de relación profesional, señalamos que la crónica de la periodista de EL PAÍS dice que a Rosa Chacel le presentaron, entre otros, Luis Rosales. Cuando Luis Rosales fue elegido miembro de la Real Academia de la Lengua, recibió múltiples felicitaciones, entre ellas, la de Carmen Conde, que, a continuación, adjuntamos.


Correspondencia Carmen Conde a Luis Rosales. Archivo Histórico Nacional.

 

     En enero de 1978, en una España inmersa en la transición a la democracia de unas cortes constituyentes, se recordaba en esos días la detención de los implicados del asesinato de José María Bultó que estarían relacionados con el asesinato al matrimonio Viola*. Torcuato Fernández Miranda escribía una tercera de ABC en la que decía que sin una Ley cierta y segura es imposible la democracia. El PSOE madrileño celebraba su tercer congreso con equilibrio de fuerzas entre sus candidatos. Alianza Popular comenzaba, a su vez, su segundo congreso nacional. Jordi Pujol proponía un frente común contra el terrorismo. Y se debatía la abolición de la pena de muerte; por suerte, abolida. Por esa época, las reclamaciones sociales eran habituales. Por ejemplo, la huelga de PNN (profesores no numerarios) de institutos que exigían el abono de sus sueldos.



      (Continuará cuando acaben las reseñas de Ernestina de Champourcín)

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[1] CONDE, C.: Poesía ante el tiempo y la inmortalidad. Discurso pronunciado el 28 de enero de 1979, en su recepción pública y contestado por el académico Guillermo Díaz-Plaja. Madrid. Biblioteca de la Real Academia Española.

[2] ABC, 28 de enero de 1978. Entrevista de Pilar Trenas a Carmen Conde, Rosa Chacel y Carmen Guirado, candidatas a académica de número de la Real Academia de la Lengua española.

[3] https://elpais.com/diario/1978/01/22/sociedad/254271606_850215.html

     Otras referencias:

     - La poesía tonta de la poeta inteligente

     - *Asesinato de José María Bultó y el matrimonio Viola. Los asesinos de José María Bultó fueron beneficiados por la Ley de Amnistía de 1977, circunstancia que fue recurrida. Fueron detenidos por el asesinato del matrimonio Viola, con una ejecución similar a la del industrial Bultó. Fueron condenados por el caso Bultó, pero no por el caso Viola por falta de pruebas.


16-1-2026 10:55 Actualizado 17-01-2026 19:14


La fiesta del español

   

Don Quijote y Sancho en Barcelona. Flickr.

      "Tendieron don Quijote y Sancho la vista por todas partes: vieron el mar, hasta entonces por ellos no visto; les pareció espaciosísimo y largo, harto más que las lagunas de Ruidera, que en La Mancha habían visto; vieron las galeras que estaban en la playa, las cuales, abatiendo las tiendas, se descubrieron llenas de flámulas y gallardetes, que tremolaban al viento y besaban y barrían el agua; dentro sonaban clarines, trompetas y chirimías, que cerca y lejos llenaban el aire de suaves y belicosos acentos." (La llegada de Don Quijote y Sancho a Barcelona. Capítulo LXI, segunda parte, Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes.)

     Don Quijote y Sancho rompieron el cordón umbilical de La Mancha, de la que no renegaron, y marcharon a Barcelona atravesando burlas y bandidos, fascinados por el mar, como los griegos de Jenofonte cuando vuelven a verlo.

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Ignacio Sánchez Mejías, el hombre de la Edad de Plata. BMRE.


          "En Cádiz hay un viento Levante que suele presentarse en la plaza de toros los días de corrida, con orden de suspensión. No la suspende, porque todavía no se ha decretado nada con relación al viento en las tardes de toros; pero hace imposible torear. Esto lo sabe bien el público de Cádiz. Ayer hubo Levante en Cádiz. Sin embargo, quebró la regla, porque, por lo visto, ayer no podía haber Levante." (La vuelta de Sánchez Mejías. Contra viento y marea, ABC, 17 de julio de 1934, Gregorio Corrochano.)

     Gregorio Corrochano escribía maravillas de toros o de la guerra de Marruecos. Para contar que, contra viento y marea, un calvo y un canoso, Sánchez Mejías y Corrochano, se volvían a encontrar, ya maduros, en la hora de la formalidad

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     "La muchacha dorada

se baña en el agua

y el agua se doraba.

     Las algas y las ramas

en sombra la asombraban, 

y el ruiseñor cantaba

por la muchacha blanca.

     Vino la noche clara,

turbia de plata mala, 

con peladas montañas

bajo la brisa parda.

     La muchacha mojada

era blanca en el agua

y el agua, llamarada..." 

(Casida de la muchacha dorada, Diván del Tamarit, Federico García Lorca, 1936.)

     Las gacelas y casidas eran composiciones poéticas de origen arábigo andaluz que recuperó Emilio García Gómez en la Edad de Plata. Sin repetir las formas, ni los temas, que no eran tan distintos a los habituales, Lorca crea imágenes fabulosas.

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     "Esta en forma elegante, oh peregrino,

de pórfido luciente dura llave,

el pincel niega al mundo, mas süave, 

que dio espíritu a leño, vida a lino.

     Su nombre, aun de mayor aliento dino

que en los clarines de la Fama cabe,

el campo ilustra de ese mármol grave.

Venéralo, y prosigue tu camino..."

(Inscripción para el sepulcro de Dominico Greco, Luis de Góngora).

     Las conexiones entre pintura y literatura fueron corrientes desde el Siglo de Oro. Tiziano pintó las Poesías de Felipe II, de tema mitológico, con la libertad que se permitió y se le concedió por su prestigio. El Veronés fue juzgado por la Inquisición por las libertades que se tomó con una Última Cena. Fue condenado a rectificar la obra. Únicamente cambió el nombre: Cena en casa de Leví. Alegó que él se quería tomar la libertad de los poetas y los locos para crear sus cuadros. El actor más famoso del Siglo de Oro, Juan Rana, salía al escenario con un marco simulando ser una pintura. Góngora dedicó un epitafio al Greco y Quevedo honró al pincel.

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Carta de Rafael Alberti a Camilo José Cela


     "Uno se ve en el espejo y se tutea incluso con confianza, el espejo no tiene marco, ni comienza ni acaba, o sí, sí tiene un marco primoroso dotado con paciencia y panes de oro pero la luna no es de buena calidad y la imagen que devuelve enseña las facciones amargas y desencajadas, pálidas y como de haber dormido mal, a lo mejor lo que sucede es que devuelve la atónita faz de un muerto todavía enmascarada con la careta del miedo a la muerte, es probable que tú estés muerto y no lo sepas..." ( San Camilo 1936, Camilo José Cela).

     Cela experimentó con la palabra y dejo la tercera persona para volver a ser el yo narrador, copiando a Joyce y Dos Passos. Es una delicia leer la correspondencia que tuvo con el Rafael Alberti romano que Cela publicó en Papeles de Son Armadans.

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     “Ahora ya el estar sola tiene cierto no sé qué, cierto mérito… El mérito militar es el valor, dicen… El valor tiene mérito; estar aquí sola y hacerlo bien para que digan… me conformo con que no digan, con que no puedan decir que lo hice mal. Ahora sola, con la puerta cerrada— no sé por qué la habrá cerrado, pero me alegro— no tengo miedo…"

(Barrio de Maravillas, Rosa Chacel).

     En la Transición, Rosa Chacel contó recuerdos del Madrid de principios del siglo XX, tras su vuelta en 1974 del exilio, mezclando tiempo y memoria de la juventud no tan olvidada.

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Ana María Matute. Flickr



     “Los hijos del Conde Olar heredaron la extraordinaria fuerza física, los ojos grises, el áspero cabello rojinegro y la humillante cortedad de piernas de su padre…” (Olvidado Rey Gudú, Ana María Matute).

     Los cuentos, la fabulación, la fantasía, el desencanto, lo desconocido, la ternura, el amor correspondido y el amor desdeñado. Ana María Matute.

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     “Aureliano Segundo regresó a la casa con sus baúles, convencido de que no sólo Úrsula, sino todos los habitantes de Macondo, estaban esperando que escampara para morirse. Los había visto al pasar, sentados con la mirada absorta y los brazos cruzados, sintiendo transcurrir un tiempo entero, un  tiempo sin desbravar, porque era inútil dividirlo en meses y años, y los días en horas, cuando no podía hacerse nada más que contemplar la lluvia.” (Cien años de soledad, Gabriel García Márquez).

     ¿Quién no le ha dado vueltas al tiempo y al espacio de los Buendía y el utópico Macondo? ¿Quién no se enamora del amor que perdura a pesar del tiempo y las adversidades de la vida en El amor en los tiempos del cólera?

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     “Por vanidad, no porque pensara reírse mucho, quería tener los labios suaves y brillantes durante toda la velada. La sospecha de estar embarazada no la hacía sentirse como para tener la risa a flor de labio. Nunca pensó en esta posibilidad al consumar su con Pedro…” (Como agua para chocolate, Laura Esquivel).

     Tanto la novela como la película rezumaban sensualidad, que comienza en parte por el estómago, por un amor que busca la solución a través de más de veinte años. El final hay que leerlo.

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Alfonso VI


        «En sancta Gadea de Burgos,   do juran los hijosdalgo,

allí le toma la jura   el Cid al rey castellano.

     Las juras eran tan fuertes,   que al buen rey ponen espanto;

sobre un cerrojo de hierro   y una ballesta de palo:»…

(Romance del juramento que tomó el Cid al Rey don Alonso, Anónimo).

     Todo acaba donde empieza. La poesía épica medieval construyó la épica lucha por desarrollar un idioma que cada 23 de abril recuerda qué fue, cómo nació, cómo sobrevivió y cómo nos deleita.

Adolfo Salazar en Cuba: La enseñanza y las orquestas (4)

             EL SOL editorializaba el 16 de agosto de 1930 sobre el problema de las subsistencias. Del coste de la vida y de la política eco...