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| Bodegón con guitarra. Manuel Ángeles Ortiz. Sala 205 MNCARS |
"Si una influencia musical resultó determinante en la vida, la obra e incluso la personalidad del poeta de Fuente Vaqueros, no hay duda... (fue) don Manuel de Falla..." León nos dice que Lorca tomó parte más que activa en la organización del Concurso de Cante Jondo de 1922, que Falla promovía y que inspiró la conferencia que Federico allí pronunció. Y el mismo fervor por su maestro está en la base de los versos del Poema del cante jondo. O la participación en la colocación de una lápida en la casa que ocupaba Albéniz en Granada, a quien Falla tenía en gran estima. Y más tarde, en los Reyes de 1923, la colaboración del maestro en el teatro de guiñol para niños Títeres de Cachiporra (Cristobica), con otras obras de Cervantes, el propio Lorca y una obra anónima, Misterio de los Reyes Magos, acompañada por cinco músicos, entre ellos Falla al piano. Lorca dedicó tres conferencias a asuntos musicales: Importancia histórica y artística del primitivo canto andaluz llamado "cante jondo" (1922), revisada en los años treinta como Arquitectura del cante jondo; Canciones de cuna españolas. Añada, Arrolo. Nana. Vou-verivou (1928) y Cómo canta una ciudad de noviembre a noviembre (1933). A veces se ha incluido también la visión musical de Juego y teoría del duende (1933), por su visión flamenca, aunque en puridad no sea tal.
La conferencia lorquiana Cómo canta una ciudad de noviembre a noviembre, de 1933, interpreta musicalmente Granada, y, como es obvio, no es ajeno al mapa lírico andaluz, que el poeta granadino ha pintado. Y el cante jondo es un actor principal en el mismo. Sevilla y Granada las presenta como las capitales de Andalucía la baja y Andalucía la alta. la del llanto o la de la pena negra. Granada está hecha para la música porque es una ciudad encerrada entre sierras donde la melodía es devuelta y retenida por paredes y rocas y no tiene más salida que las estrellas. (Aquí recordamos la idea lorquiana de paraiso cerrado para unos pocos de Granada que vimos en relación a Soto de Rojas).
El proyecto del Concurso del cante jondo pasaba por estilizar y universalizar lo popular andaluz. Lorca y Falla querían reivindicarlo como fuente de música supranacional, no sólo andaluz, intentando interesar a Zuloaga, Gómez de la Serna o Rusiñol, pero también a músicos como Ravel y Stravinsky, señalando que el cante jondo pudiera haber influido en Debussy y Glinka. Buscaron un origen hindú- gitano-, un origen con "connotaciones románticas". (Hoy es relacionado con las clases populares urbanas).
Falla, con sus lecturas de Víctor Hugo, Chauteaubriand, Gautier o Lucas, y los contactos con Debussy, Stravinsky o los Ballets Russes, relacionó el origen del cante jondo en la tradición musical de las culturas orientales que habían sido parte de la historia española que confluye en Granada- bizantina, árabe y gitana primitiva-, donde primó lo gitano y donde estableció la relación entre la música rusa de los Ballets y la española en un componente gitano-eslavo. A ello se unió la situación histórica del momento, la guerra del Rif, y la visión tradicional de los gitanos.  |
| Banquete posterior al Concurso. Falla en el centro. Lorca y Ramón, 4º y 5º primera fila dcha. sentados. AH-47 y Universo Lorca |
Falla y Lorca contaron con el apoyo del Centro Artístico y Literario de Granada, junto a distintas personalidades del mundo de la música y del arte en general. Con las firmas de estas personalidades enviaron una carta al ayuntamiento de Granada el 31 de diciembre de 1921, que incidía en la importancia del cante jondo con influencia en los cantos populares y en la música culta, que hacía necesario combatir el desprecio que se tenía hacia el flamenco en ciertos ámbitos. Y añadieron cuantas adhesiones fueron encontrando.
En marzo de 1922, Lorca cuenta al guitarrista Regino Sainz de la Maza que el ayuntamiento granadino aportaba el dinero necesario para organizar el festival. Le contaba, además, sus progresos con el dominio de la guitarra. Lorca era un aficionado al flamenco con anterioridad al Concurso de cante jondo. Acudía a tablaos y conocía cantaores; en el archivo de la Fundación García Lorca se conservan discos de aquella época. (Recordamos que hace unos meses- 25 nov- leímos en el espistolario de Salazar en el Archivo Museo Sánchez Mejías que Lorca le contaba a Adolfo Salazar que estaba aprendiendo guitarra por medio de dos gitanos- El Lombardo y Frasquito- que tocaban de manera genial, llegando hasta lo más hondo del sentimiento popular.- 2 de agosto de 1921).
La tauromaquia y el arte flamenco han consignado a García Lorca dos caras opuestas, pero no tanto. Aquí bebemos de la fuente, también, de José Javier León. Tengamos en cuenta que son dos campos estéticos interconectados, nacidos en suelo ibérico y redefinidos en el siglo XIX. En lo flamenco se apreciaba al máximo y en lo taurino se le consignaba como poco experto. Pero sin ser un experto, ni un advenedizo, diseccionó el oficio de Cúchares y la lírica de Silverio en su conferencia más ambiciosa: Juego y teoría del duende. Salvo alguna poesía juvenil, alguna referencia más lograda en Mariana Pineda, lo taurino es más una alusión lírica que algo más profundo. En Poema de cante jondo, las referencias a ese mundo son los torerillos asociados a la mujer con un marbete festivo, jovial y sensual. Los versos de este poemario de 1922 están lejos de asociar flamenco y toros como hará en la conferencia citada de 1933, sin negar que aparecerá en Canciones o en Tragicomedia de don Cristóbal y la seña Rosita, 1923, como ornamentación más que como sustancia. En Mariana Pineda sí describe una corrida en verso.
Es conocido que José María de Cossío pidió a sus amigos poetas textos taurinos para su obra Los toros en la poesía castellana, y Lorca le ofrece fragmentos del Prendimiento de Antoñito el Camborio en el camino de Sevilla y la descripción de la corrida de toros de Mariana Pineda. Se habló de un posible poema a Belmonte, pero es desconocido por la crítica.
Según León fue en 1927 cuando se vieron por primera vez las caras en Madrid. (Aquí estamos intentando saber si hubo un encuentro anterior, como habían sido firmantes de la petición al Ayuntamiento de Granada de la realización del Concurso del Cante Jondo de 1922. La petición es de diciembre de 1921 y el concurso se celebró en el mes de junio de 1922. Por la correspondencia entre Cossío y Gerardo Diego, se habla ya del conocimiento de Sánchez Mejías en 1921. Pero Diego y Cossío eran aficionados. Y la firma lo que nos puede indicar es conocimiento y no amistad o influencia.)
Un encuentro con más profundidad es reseñado por León poco antes de los actos fundacionales de mediados de diciembre de 1927. (Y es más sorprendente porque Lorca conocía a Argentinita desde la época de El maleficio de la mariposa.)
(De los actos en Sevilla, creemos que Federico debió sacar una impresión de Sánchez Mejías de un nuevo padrino o cicerone espléndido.) De esos destellos puntuales como la Oda al toro de lidia (1919), se va produciendo un lento ascenso en los que para para versificar textos como Oda al Santísimo Sacramento (1929). Y el hecho crucial en ese cambio en García Lorca fue la conferencia en la Universidad de Columbia de Ignacio Sánchez Mejías. (Lorca y el mecenas ya tienen una confianza más profunda, ayudada por la pareja de Ignacio y amiga de Federico, Argentinita.)
Entre Nueva York y Cuba compone los versos de Poeta en Nueva York (1929-1930) y la obra teatral El público (1930). Y en la primera, lo taurino tiene ya una alta entidad: Es el caso de 1910, Nocturno del Hueco, o Vaca. El público o La zapatera prodigiosa aportan claras imágenes taurinas que nos llevan al momento en que se rompe la amistad de Federico y Sánchez Mejías: El 13 de agosto de 1934, tras dos días de agonía después de la cogida en Manzanares por un toro de Ayala. Mucha gente cree que con la elegía de Llanto por Ignacio Sánchez Mejías se alcanza la cima poética del granadino y una de las más bellas elegías en español. Y, obviamente, pensamos que aquí tiene un conocimiento pleno de la expresión plástica del toreo. En Diván del Tamarit encontramos la Casida V Del sueño al aire libre donde juega bellamente con los jazmines y el toro. Paramos aquí y retomaremos Juego y Teoría del Duende, que ya tratamos en otra ocasión, con motivo de la referencia a santa Teresa de Jesús.
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| Copia del Concurso de Cante Jondo de 1922. Museos Casa de los Toros de Granada y AH_74 |
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Bibliografía/ Fuentes:
- Alonso, M.: Arte en España en la primera mitad del siglo XX. 1898-1951, en VV. AA.: La vanguardia fragmentada. Arte del siglo XX. Editorial Universitaria Ramón Areces. Madrid. 2023. Páginas 325-393.
- MNCARS
- LEÓN, J. J.: De Federico a Silverio, con amor. Prólogo de Belén Maya. EUG. Granada. 2020. Páginas 43-46.
- LEÓN, J. J.: La sangre derramada. Ecos de la tauromaquia de Sánchez Mejías en García Lorca. Seguido de El pase de la muerte de Ignacio Sánchez Mejías. Prólogo de Carlos Marzal. Athenaica. 2020. Páginas 21-108. (Reseña 20-2-2026, Archivo Museo Sánchez Mejías)
- GARCÍA, M.A.: El cante jondo en la España de los años 20 y 30: Música, poesía, política y pueblo, en Rev. Let. Sâo Paulo, v.54, n. 2, pp 103-109, jul./dic. 2014.
- CERDÁ, D.: En busca del cante jondo: aproximación al "cante primitivo andaluz" desde la perspectiva de Falla, en Quadrivium, Revista digital de musicología, 10, 2019.
- DE LA OSSA, M. A.: Federico García Lorca y la música: El flamenco y la música tradicional.
- VIZCAÍNO, L. D.: Felipe Pedrell y la ciudad de Granada: Una relación epistolar, en Revista Catalana de Musicología, núm. XVI (2023), pp. 183-206.
20-02-2026 11:24 Actualizando... 22-02-2026 10:57