Cultura y sociedad

Mostrando entradas con la etiqueta música popular. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta música popular. Mostrar todas las entradas

Paisajes de Cuba: El "son" en las "Fritas". Adolfo Salazar_8

 


     Dentro de las secciones dedicadas a Musicalia de José Ortega y Gasset y a la visita de Adolfo Salazar en Cuba, donde hablamos de sus cartas con Caturla y el elogio a María Muñoz y Antonio Quevedo, ahora ofrecemos la versión resumida de la visión de Salazar sobre los sones cubanos o afrocubanos y criollos, desde el punto de vista de un europeo de 1930, que en su cultura tiene el acervo de la conexión que España tuvo con Cuba durante siglos con el intercambio de ida y vuelta cultural que se produjo. Salazar se presentó con su libreta de apuntes y su saber musical en las playas de Marianao, en la zona de diversión de las fritas, donde la comida y bebida se endulzaba con orquestas populares. A lo largo del resumen se añaden vídeos de sones cubanos mencionados.

     Comenzamos el 24 de julio de 1930. EL SOL publica Paisajes de Cuba: El “son” en las “fritas”. I, firmado por Adolfo Salazar.

     Salazar creía que las “fritas” eran una herencia hispana de esparcimiento al aire libre donde se freían alimentos en un humoso ambiente. Aunque asistían también los cubanos blancos, eran dominantes los afrocubanos. El son experimentaba en los años veinte un auge en Cuba, especialmente en La Habana, debido al éxito del jazz.

     En ese instante se había producido una liberación de la música negra en las Antillas y el mediodía de los Estados Unidos. En un principio, la música era perseguida o minusvalorada porque se había traído desde África a América. Una nueva generación, sin embargo, había sabido apreciar esta transformación musical sabrosa de antillanos y africanos, que habían llegado a los campos de trabajo y luego habían luchado por su libertad y la de su nación.

     En la década de 1920, no había igualdad de trato entre blancos y negros, pero se reconocieron algunos derechos. Los negros no habían conseguido entrar en muchas sociedades de blancos. En cambio, los negros nada oponían a la presencia de blancos en sus fiestas, sagradas o no.

     A Salazar, el chófer afrocubano que le llevaba a las “Fritas”, muy hablador, le habló de una situación social explosiva. Le tuteó y dijo que el cubano es una raza improvisada sin poder ejecutivo.

     La reciente afición musical de los cubanos es encantadora cuando entonan “Papa Montero”. En los tiempos de la esclavitud hubo un trato distinto entre los que trabajaban en las haciendas locales y aquellos que vivían en las casas de los próceres urbanos. Estos tenían una serie de “privilegios” al poder llevar a cabo sus ritos, sus ceremonias, sus cánticos y sus bailes, importándose y mezclándose con influencias europeas, mayoritariamente españolas. Adolfo Salazar consideraba que era lo propiamente criollo. Y en esta música hay piezas de buena calidad y piezas de mala calidad. La juventud se cansó de las habaneras, guajiras, guarachas criollas, serenatas y buscó una reacción en los tonos más acusados de la música campesina de los negros. Mezclada, sí. Pero virgen de los salones y dueña de un carácter. Sin olvidar el auge de la música negra americana.



     El 27 de julio de 1930, la sección de Adolfo Salazar, La vida musical, publica en EL SOL, Paisajes de Cuba: El son en las “Fritas”. II. 

     Salazar se llevó a las “Fritas” un cuaderno para tomar notas para percibir mejor las letras cantadas, su diseño melódico o su percusión endiablada. En fondo y forma, le parecía casi un arte infantil por la simpleza de su estructura o la poca elaboración de materiales aportados. Una simplicidad propia de técnicas “primitivas” que le hizo pensar en la creación de un museo al estilo del Arqueológico[1] de Madrid, donde se recogieran todas las características folclóricas, musicales, históricas sobre la cultura afrocubana. Cita los trajes de las ceremonias con ñáñigos.

      Esta superposición de elementos sin apenas elaboración era perceptible en los sones, cuya mejor representación escénica se producía en las “Fritas” de la playa de Marianao, con toda Cuba como museo viviente:

     El son tenía una estructura. En primer lugar, un fondo rítmico persistente, de principio a fin, sucesión de nota breve y nota larga, propia de la música negro-americana.

     Sobre esa base rítmica aparecía una forma sencilla de canción, de origen en muchos casos hispano-andaluz de ida y vuelta. Se continuaba con lo que los criollos llaman montuno, un estribillo repetido enésimas veces, alternando o no con frases, donde se reconoce el componente africano. La inicial canción se repetía a voluntad, con otro texto, que hace que el son se alargue como se desee, pudiendo alternarse con instrumentales que pueden variar el canto principal. Las repeticiones se podían producir en el bajo o en las voces agudas, o en todas, hasta dar la posibilidad de no conocer la melodía principal.

     Lo fundamental en el son es la base rítmica ejecutada en instrumentos de percusión. Los instrumentistas son también cantores, salvo el bongosero. La copla la entona un solista. El estribillo lo repiten todos. Cuando el ron ha hecho su efecto; cuando todos los músicos cantan la copla y cuando todos los asistentes cantan el estribillo, esa repetición eterna obsesionaba a los asistentes. Las variaciones que hacían entonces los músicos con la animación de los asistentes al repetir el estribillo con mayor vehemencia enardecían aún más y eran ayudados por los percusionistas en polirritmias que no se podían descifrar.

     No hay una composición regular en la formación de las orquestas de los sones. Oscila entre tres y siete, con un percusionista, un bajo y un tocador de “tres”, especie de guitarra de tres series de cuerdas de metal. El contrabajo, que se podía añadir, tocado en “pizzicatos” muy rudos, afinaba en quintas sus tres cuerdas.

     Salazar afirmaba que la mayoría de los sones estaban en tono de sol; pero la tonalidad oscilaba entre el tono mayor y el relativo, de manera que cuando el acompañamiento repite la sucesión sol-re-mi, las dos primeras notas se armonizaban en sol, y la tercera, con mi menor o la menor. El quid consistía en la red de ritmos que ofrecía la percusión.

     Con el 30 de julio de 1930, EL SOL publicó en La vida musical. Paisajes de Cuba: El son en las “Fritas”. III. Generacionalmente, los cubanos nacidos entre los que hicieron la guerra y aquellos que prefieren el jazz en su adolescencia son una joven generación que quería organizar los sones. García Caturla o Amadeo Roldán caminaban hacia lo afrocubano con prudencia, no olvidando lo europeo, sin obviar lo indígena. A ello se solidarizó Nicolás Guillén, que buscaba la estructura poética del son, entre esa alternativa de copla y estribillo. Gracias a Guillén supimos que el son recoge el último suceso y lo glosa en sus coplas.

     Entre las diferentes combinaciones instrumentales de las orquestas, la más tradicional es la “Clave de Oriente”, llamada así por su origen en la parte sudeste de Cuba: Santiago, Guantánamo y Baracoa. Baracoa es la patria del son, según Eduardo Sánchez de Fuentes, desde los tiempos de Ma Teodora, que con su “bandola” cantaba ritmos populares que luego pasaron a Santiago de Cuba, donde alcanzaron gran popularidad.

     Los músicos que conoció Salazar de la “Clave de Oriente” provenían todos de Santiago. Tenían amor por el “Bacardí” y desde media tarde tocaban antes de la llegada del público a las “fritas”. Por enronquecer tantas horas, las ganancias eran exiguas para alojarse y comer. Por ello le pedían a Salazar si los podía llevar a la península. Situación que meditó el musicólogo, aunque no era empresario. La “Clave de Oriente” llevaba dos treses, guitarras de tres cuerdas; un contrabajo, el tocador de claves, el maraquero y el bongosero. En otras, cambiaban el bongosero por el tamborilero. Podían añadir un tocado de güiro o de marimba. La mayoría tenía un cornetín de pistón, con sordina, que el instrumentista acentuaba acercando su sombrero de paja.

     El 1 de agosto de 1930, EL SOL publica otro artículo de Salazar titulado Paisajes de Cuba: El son en las “Fritas” IV: La percusión. 

     Los güiros, maracas, claves, bongos y marimbas son instrumentos de percusión utilizados en el son. De origen africano y tan antiguos como los humanos. Sobre la percusión cubana ha escrito Fernando Ortiz, al que cita en más de una vez Adolfo Salazar.

     Sobre el bongó: Recordemos los tambores y sus infinitas formas que tienen personalidad sagrada en ritos o ceremonias en los que intervienen de forma práctica sobre actos humanos: amor, religión, comunicación… Actos que tienen su corazón palpitante en el tambor. Los tambores se diferencian de los timbales en la existencia de dos membranas en el primero y una membrana en los segundos.

     El bongó es un timbal pequeño, de etimología congoleña, que se toca acompañado de otro más pequeño, de sonido más agudo. Se afina calentando el cuerpo de resonancia con una lamparilla de alcohol hasta encontrar el tono conveniente. En pleno siglo XX, los afrocubanos han reemplazado los instrumentos de cuerda y de aire africano por los europeos, pero conservan los originarios de percusión.

      Las maracas son unas sonajas cerradas que contienen unas piedrecillas que producen sonido cuando se agitan. Las maracas más viejas de Cuba tenían forma cónica al estilo de las existentes en África, rodeadas de cuerda para amortiguar el sonido, con agarradero de cuerdas como en las fiestas de ñáñigos. Se ha intentado buscar origen o similitud en zonas de África oriental, en América del Norte y Colombia. Salazar cita a Ortiz y Cuervo sobre el dudoso origen guaraní de la voz maraca.

      Las claves son xilófonos simples que se documentan en pueblos de las Indias y África. Estas claves son palitos de madera durísima, que suenan al golpear el uno contra el otro. Se necesita cierta pericia, ya que la mano hace de caja de resonancia de la vibración de la otra mano. Son palos de unos veinte centímetros, siendo uno más delgado que otro para producir un sonido más alto. Indispensable en la música criolla. Salazar lo escuchó en su paso tranquilo, sincopado, nunca en repiqueteos vivos.



      El contrabajo tocado a la manera criolla, a golpes fuertes, podría ser incluido en esta relación, con sonido semejante a las láminas de caña o metal de las marimbas. El contrabajo sustituye en las orquestas modernas al tocador de botijuela de los antiguos sones.

     Las marimbas de los criollos se derivan de los “m’bichi” de África Central y Congo. Consisten en láminas vibrantes sujetas a un cuerpo resonante, como plancha metálica o calabaza seca. Tiene un sonido profundo y estridente, como bajo en los tipos de percusión, con efecto físico sobre el plexo solar al escucharlo.

    El 2 de agosto de 1930, EL SOL publicó La vida musical de Salazar con el artículo Paisajes de Cuba: El son en las “Fritas”. V. La forma.

     ¿Sería “Mamá Inés” contemporánea de la Má-Teodora de Baracoa? Hay quien dice que puede ser anterior. Antes hemos citado a Baracoa como patria del son. “Mamá Inés” es el modelo de regularidad del son. Comienza con un preludio instrumental con la música de la copla que canta:

       Aquí estamos tos los negros

que venimos a rogar

que nos boten cafetito

para cantar y bailar.

     Y el estribillo, por dos veces, sigue:

     ¡Ay, mamá Inés!

¡Ay, mamá Inés!

Todos los negros

 tomamos café.

     Sigue una cuarteta donde un cantante pregunta a la negra Belén dónde está metida. Se vuelve a repetir el estribillo, que no es correspondido por Inés, y la letra hace que los demandantes se marchen buscando sus compañeros mulatos donde haya café. Alterna copla y estribillo de forma regular, aunque se permitan excepciones. Hay casos donde solamente se canta el estribillo. Hay sones famosos como en “Oye, Miguel”, con preludio instrumental, copla, una segunda copla con cornetín en la que está el estribillo.

     Esta forma de una primera parte y una segunda repetida, sin volver a oír la primera, se ordena al revés en “El Manisero”, o bien se hace una combinación de ambas formas como en “El que siembra su maíz”.




     La forma de dos partes independientes entre sí se observa exactamente y de modo más regular en el son “Cómo está Miguel”. Tiene un preludio instrumental bello; la copla va seguida de otro trozo instrumental que completa el preludio, repite la primera copla y viene el estribillo:

     Trumbarará,

cómo está Miguel.

     Este se presentará seis veces y seguirá el orden de nuevo.

     Para Salazar, el son que conecta con las formas criollas es “Tribilín cantore”, que descompone la décima de la guajira: Un corto preludio instrumental, el estribillo repetido cinco veces que se presenta como la primera parte de la décima con la cuarteta, con una segunda voz ininteligible y un añadido final: ¡bien! De nuevo seis veces el estribillo, al que sigue lo que no se incluyó de la décima y su ¡bien! Hay un nuevo texto de la siguiente cuarteta. Y el estribillo ya se repite diez veces. Una nueva cuarteta y el estribillo dos veces. Toda esta complejidad es disfrutada por Adolfo Salazar porque apreciaba la reminiscencia criolla de origen español, sin disminuir su interés.

       La transición entre lo colonial y lo afrocubano se observa en “Aquella boca”, donde una primera parte aguajirada, nada interesante, se enlaza con el estribillo que Salazar veía poco afrocubano. 

     Dejamos aquí a Salazar con su cuaderno de notas, entre músicas, fritas y ron.




 

 



[1] Hoy en el Museo de América hay muestras de indumentaria ñáñiga.




     -----     -----     -----     -----

 Otras referencias que contextualizan este texto:

         Serie Adolfo Salazar en Cuba:

    - Adolfo Salazar en Cuba_1

    - Adolfo Salazar en Cuba: Los artículos de EL SOL_2

    - Adolfo Salazar en Cuba: La Asociación de Música Contemporánea_3

    - Adolfo Salazar en Cuba: La enseñanza y las orquestas_4 

    - Impresión al llegar a La Habana. Adolfo Salazar_5

    - La negra Quirina. Adolfo Salazar_6. 

    - El trío Matamoros y las "fritas". Adolfo Salazar_7.

        Serie Musicalia:

    - Los orígenes de Musicalia_1

    - Los orígenes de Musicalia_2 

     Los vídeos de YouTube añadidos son: El son de Má-Teodora; Papa Montero; Cómo tocar el clave cubano; Cómo está Miguel; Tribilín cantore; y ¡Ay, Mamá Inés!





26-9-2026. 7:44. Actualizado... 27-09-2026 13:06

El trío Matamoros y las "fritas". (Adolfo Salazar_7)

      

Trío Matamoros. Wikipedia


     El 14 de diciembre de 1982, la UNESCO reconoció la condición de Patrimonio Cultural de la Humanidad al centro histórico de la Ciudad de La Habana y su sistema de fortificaciones. Esta declaración de contenido cultural y turístico responsabilizaba al gobierno cubano en el compromiso de proteger los bienes destacados. El entorno habanero tenía unas raíces en la historia colonial y en los primeros años de independencia de los Estados Unidos, con una mezcla de culturas nativas, hispanas, africanas y norteamericanas. ¿Cómo vería Adolfo Salazar, invitado a conferenciar, La Habana, sus fortificaciones y el paseo del Malecón en 1930? 

     La mirada de Adolfo Salazar[1] se dirigió hacia el arcoíris de colores del macadán del Paseo del Prado de La Habana. Un paseo que arrancaba en el Capitolio y llegaba hasta el Malecón. Que recorría desde el Morro hasta la desmantelada batería de Santa Clara y su prolongación. Ese camino conducía hasta “El Vedado”, o al menos así lo recordaba Salazar.

     En la plazoleta de la Punta, el musicólogo madrileño observó a la multitud que buscaba el fresco de la noche mientras despedía a un navío envuelto en la música clásica de una banda.

     Una vez abandonado El Vedado y su organización callejera en letras y números, atrás quedaba el emporio de la afición musical de La Habana que se guardaba como las joyas familiares en el magnífico local del Auditórium, tesoro de los gustos selectos y lugar prestigioso para los músicos más virtuosos del mundo. Edificio colosal, edificio confortable, donde Adolfo Salazar exhibió su saber musical.


     Con la noche y el paso veloz por el Auditórium, el crítico musical se había despojado o travestido de conferenciante en vividor, sin traje que ocultara su camisa, camino de las “fritas” de Marianao.

     ¿Qué eran las fritas de Marianao? Las fritas eran bocadillos versión cubana de las hamburguesas, pero también se llamaban así los puestos callejeros que las vendían en la playa de Marianao en 1930. Al mismo tiempo, la zona de la playa donde estos puestos se instalaban era el lugar de ambiente musical popular en esa época, aunando el alimento corporal con el deleite musical[2].

     En 1930, un madrileño, por entendido musical que fuera, tendría que sufrir un fuerte impacto al apreciar el desenfreno en Marianao. Música popular, música plebeya, pero música excelente. La gente de color bailaba y cantaba mientras acompañaba a las orquestas en los “sones”, con la clave de Oriente[3]. Disfrutaba de los músicos del Trío Matamoros[4] con La Chambelona:[5] ¡Ohe, ohe, ohe, la Chambelona!



     La música aumentaba su ritmo conforme la noche avanzaba y el bacardí, agua de Santiago, mojaba y abrasaba las entrañas del pueblo llano cubano. Abrasaba y mojaba la integridad cultural de los europeos. Y concitaba la presencia al amanecer de la gente elegante habanera que salía de los casinos de la playa cuando se acercaba a las fritas plebeyas a consumir uno de sus bocadillos, o beber un poco de agua de coco para sobrellevar los efectos del alcohol.

     Como nada se dejaba al azar, un músico de las orquestas mulatas pasaba el platillo y alguno de los lujosos coches salía en desbandada. Salazar volvió a pedir que tocaran El Manisero[6], La mujer de Antonio[7] o el Espabílate, mi conga[8]. Y Adolfo se pidió otra agua de Santiago.





[1] El Sol, 23 de julio de 1930.

[4] Miguel Matamoros es el autor de “Lágrimas negras”.

Un ramito de violetas de Cecilia

    

ABC, portada, 3 de agosto de 1976.

 

     El tres de agosto de 1976, EL PAÍS llevaba en portada la huelga de hambre de presos políticos en la cárcel de Carabanchel, los efectos de un importante terremoto en China, el estado crítico de Niki Lauda tras su accidente automovilístico, el programa de gobierno de Mario Soares en el Portugal de la revolución de los claveles, y la entrevista del embajador español en Francia con el líder del partido comunista español en el exilio, Santiago Carrillo.


EL PAÍS, 3 de agosto de 1976.


     El tres de agosto de 1976, ABC publicaba en portada el fin de semana trágico en la carretera, en la que habían fallecido sesenta y siete personas, entre ellas, la cantante Cecilia. Destacaba también los olímpicos españoles que habían ganado medalla de plata en piragüismo y vela, las primarias de las elecciones estadounidenses que llevarían al enfrentamiento Ford vs. Carter, los temblores de tierra en China, las vacaciones estivales de la familia real y las represalias del presidente ugandés Amin contra los ciudadanos de Gran Bretaña.

     Evangelina Sobredo, Cecilia, falleció a las 6,30 horas del 2 de agosto después de un accidente de tráfico en la colina de Tres Montes, en la provincia de Zamora, cuando había terminado un concierto. No quiso dormir en Vigo y emprendió el viaje de vuelta. El accidente se produjo en un choque contra un carro agrícola. Resultaron heridos, además, el conductor del coche, y el conductor del carro, que tuvo lesiones graves. Su mujer tuvo heridas leves. El carro y el coche quedaron destrozados y las vacas que arrastraban el carro murieron.

     Alfonso Eduardo, crítico musical de EL PAÍS, elogiaba a la fallecida porque unía la facilidad anglosajona para conseguir una música atractiva para los jóvenes y el movimiento latino de unos textos con cierto perfeccionismo. Conocía mundo gracias a un padre diplomático, que le permitía un nivel educativo superior a la media y le hacía conocedora de un mundo internacional más exigente consigo misma.

    La fama le llegó muy pronto. Saltó de la fiesta de fin de curso al éxito de la música pop. Se hablaba que tras su segundo álbum podría haber saltado al mercado americano, cuando se quedó en la carretera. Eduardo la veía más profunda que Mary Trini, más seria que Karina, y había salido del rincón querido de María del Mar Bonet para buscar nuevos horizontes.

     La noticia causó un hondo pesar en las poblaciones cercanas. Cecilia contaba con grandes simpatías entre la gente. Era admirada por sus actuaciones en la radio y televisión. Según ABC, murió también uno de los músicos que le acompañaban, Carlos Manuel de la Iglesia Leiva. Se señalaba que el automóvil sobrepasó la velocidad limitada, circulando con luces de cruce y que el carro no llevaba alumbrado. El corresponsal zamorano de ABC, identificado con las siglas M. L., contaba que ya se habían puesto en contacto con los allegados en Madrid para su traslado, permaneciendo sus cuerpos en el depósito de cadáveres de Benavente.

      La noticia era completada ese 3 de agosto de 1976, desde Madrid. Cecilia sería enterrada en el cementerio de la Almudena. Había nacido el 2 de octubre de 1948. Su padre era embajador en Argelia. Había representado a España en diversos países. De hecho, su primer grupo musical lo fundó en Jordania. Inició la carrera de Derecho en España, pero lo abandonó por la música. Con Nacho y Julio Seijas fundó el grupo Expresión. Pero su verdadero estilo y la composición de canciones se conformó cuando conoció a Juan Mestres. Aparecieron Dama, dama, Fui y Nada de nada. Entre sus canciones más famosas se encontraba Un ramito de violetas. También Señor y dueño, Cuando yo era pequeña, Canción de amor, etc. Era autora de letra y música. Su inspiración fue la vida y sus gentes, con estilo propio. Había participado en el Festival de la OTI con Amor de medianoche, quedando en segundo lugar. Según ABC, no hacía canción protesta y su ilusión era ser granjera, tener gallinas y cultivar coles. 

     


     

     José Ramón Sobredo, embajador de España en Argel, enterró a su hija Evangelina el tres de agosto de 1976, trasladando la cantante desde la funeraria de la calle Galileo hasta el cementerio de la Almudena.

     El ramito de violetas se presentaba como novedad musical el diez de diciembre de 1974 en la sección El disco gira, en ABC. Dama, dama había molestado a cierta parte de la sociedad porque se daba por aludida. Seguía cantando, no llegando a todo el público, pero siendo escuchada. Todo cambio con Un ramito de violetas. A muchos le pareció un poco cursi. El que suscribe inicialmente no se sentía muy propicio a la canción. Su sorpresa fue cuando empezó a tararearla sin darse cuenta, nada preconcebido. La segunda percepción que se tenía era que era un tema romántico. Ella creía que necesitábamos ese amor porque estábamos desquiciados (5-01-1975). Ese amor que no se sabe de dónde viene, que nos da tranquilidad y sosiego. Le gustaría ser la protagonista de la canción. Había cantado al desamor o a las dificultades del amor, sin caer en pedanterías o redichos.

    A principios de 1975 se encontraba llena de proyectos. Tanto en la música como en la pintura. Necesitaba siempre hacer algo. Cuando le preguntaban si se sentía la mejor cantautora española, utilizaba el siguiente argumento: Tú puedes hacer una buena música, unas buenas letras, pero si no lo sientes, si no pones el alma... Sentía un profundo respeto por las mujeres que estaban en su misma posición. César Galindo, ABC, reflejaba que Cecilia se sentía española por sus padres y porque tenía impreso el carácter español. 

ABC, 5 de enero de 1975

          El tercer álbum de Cecilia fue muy esperado por la crítica y sus fans. Las letras, la música y la interpretación eran una auténtica manifestación de sensibilidad y madurez artística. Autora de los temas, el álbum tenía como título genérico "Un ramito de violetas", nombre de su famosa canción y distinta al resto. "Mi querida España", "Don Roque", "Mi pobre piano", "Sevilla", "La primera comunión", entre otras canciones, que fueron primicia en un concierto en Madrid. Alguna crítica negativa recibió. Fue el caso de José Ramón Pardo, que terminaría siendo experto en la cantante, pero en esta ocasión la criticó. La vio costumbrista, preocupada por el paisaje y las personas en "Mi querida España", "Sevilla" y "Esta tierra"; o "La primera comunión" y "Don Roque", sobre las costumbres humanas. Le gustó más su segundo álbum. El tercero le parecía desigual y a Cecilia la veía dubitativa.   
       Su muerte, su calidad, las versiones, o todas estas tres razones, convirtieron a Cecilia en las décadas siguientes en una imagen pop que cada 9 de noviembre es recordada.
     Mocedades cantó "Desde que tú te has ido". Después Manzanita versionó "Un ramito de violetas". En 1982 se empezó a hablar del deseo de devolver a la actualidad su corta vida artística. Se comentaba que antes de fallecer estaba preparando un álbum con poemas de Valle-Inclán y se pensaba trabajar las maquetas que cantarían artistas famosos. Pero se quedó en proyecto. Más tarde, se pensó en una versión de sus canciones y luego que algunos cantantes que habían tenido de autora a Cecilia, como Julio Iglesias. Era recordada, obviamente.
     Se comenzó a estimar la calidad literaria de Evangelina Sobredo, con su nombre original. En 1986 fue homenajeada en la Caleta de Cádiz por los poetas componentes de las revistas literarias "Torre Davira", "Arrecife" y "Talassa", con la intención de publicar un monográfico en "Torre Davira". En el acto se oyeron audiciones de la cantante. Entre ellas, "Un ramito de violetas".
     En 1996, Diego Manrique anunciaba que la cantante de "Un ramito de violetas" recibía el homenaje de sus compañeros por mediación de Juan Carlos Calderón, donde mezcla grabaciones originales de Cecilia con intervenciones de Ana Belén en "Dama, dama", o Miguel Bosé en "Mi querida España". Integraría canciones que aparecieron en sencillos y versiones de éxito. Julio Iglesias cantó "Un ramito de violetas".
      


              A los treinta años se editó un doble CD con el título "Un millón de sueños. Los Grandes Éxitos [1976-2006]", con 41 canciones y 15 actuaciones en TVE en DVD, entre las que destacaba su actuación en la OTI o una versión de Dylan (Blowin' in the wind). 
     Jesús Ruiz Mantilla le dedicaba un emotivo artículo en 2017, con motivo de otro homenaje a Cecilia realizado por treinta músicos de cuatro generaciones, que se sentían atraídos por el estilo de la cantante muerta a los 27.  A la edad de Jim Morrison, Janis Joplin, Amy Winehouse, entre otros. El homenaje sería el 9 de noviembre, como la canción del ramito de violetas. Recordaba que Víctor Manuel la evocaba "fuerte, con estilo y personalidad propia". Aseveraba que con oír "Un ramito de violetas" se apreciaba. Una voz dulce, que podía ser perversa. Para su hermana pequeña, su carrera se dirigió más al compromiso que a lo comercial. El crítico Santiago Alcanda dijo que tenía talento literario. Vino a España con Byron y Joyce, y en España se llenó de Lorca, Machado, Unamuno y Valle-Inclán; este último como objetivo frustrado por el accidente de Zamora. 
       Ruiz Mantilla vio influencias de Cecilia en cantantes de distintas generaciones como Mari Tini, Massiel, Eva Amaral, Cristina Rosenvige o Sole Giménez.
      Muchos las recuerdan. Muchos dicen haberla conocido. El crítico, compositor y productor Julián Ruiz (1950) contaba en la inauguración de una exposición sobre sus colecciones que había salido (sic) con Cecilia, que conducía un mini e iban a restaurantes chinos y que le enseñó la primicia de una canción nueva que sería un éxito. La canción, por supuesto, "Un ramito de violetas". O Miguel Bosé. Su canción "Amiga", sobre Cecilia, fue escrita por Luis Gómez-Escolar (La Charanga del tío Honorio y Desmadre 75),  que era el novio de la cantautora, autor de canciones de gran éxito, pero que había sabido mantener casi el anonimato en un mundo de fotos y focos.
      La versión más popular de "Un ramito de violetas" corrió a cargo de Manzanita con un rumbeo exitoso. Julio Iglesias la cantó en el citado recopilatorio de 1996. También en los noventa, Víctor Manuel y Pablo Milanés incorporaron esta canción en una gira conjunta. Sole Giménez, la que fue vocalista de Presuntos Implicados, le dio un tono de jazz latino. También la versionaron Bordón 4, Pastora Soler o La década prodigiosa. Fuera de España: el argentino Carlos La Mona Jiménez; en Israel, David Broza; o, en Italia, Gian Franco Plagiaro, etc. Hay versiones rock, Leklaus; y hay versiones guitarreras, Los Olestar.
     Se ha llegado a teorizar sobre el uso del laismo en la canción. Santiago Martínez Lage llega a la conclusión, en una Tercera de ABC, que su uso fue consciente e intencionado. El estribillo se pone en boca del oyente, detalle importante, que dirige sus preguntas a la narradora (dime quién era). Ve cierta influencia cántabra, un guiño a cierto casticismo madrileño y la influencia de su tata vallisoletana en la infancia, de porte digno y bien hablada.
      En 2017, al llegar otro nueve de noviembre, se descubrió una placa en su honor en la casa donde vivió la familia Sobredo, avenida Valladolid, queriendo de esta manera recuperar la visibilidad de mujeres relevantes de la historia de Madrid.

    





          ----------          ----------          ----------

     Referencias:

       - EL PAÍS, portada 3-8-1976.

       - ABC, 3 de agosto de 1976, páginas 1, 9 y 35.

       - https://elpais.com/diario/1976/08/03/ultima/207871203_850215.html

      - https://elpais.com/diario/1976/08/03/ultima/207871202_850215.html

       - https://elpais.com/diario/1976/08/04/sociedad/207957621_850215.html

        - ABC, 10 de diciembre de 1974, página 109.

        - ABC, 5 de enero de 1975, página 89. 

        - ABC, 8 de junio de 1975, página 115.

        - ABC, 13 de julio de 1975, página 49.

         - ABC, 20 de mayo de 1982, página 161.

         - ABC, 20 de agosto de 1986, página 34.

        - https://elpais.com/diario/1996/09/07/agenda/842047208_850215.html

       - https://es.wikipedia.org/wiki/Desde_que_t%C3%BA_te_has_ido_(%C3%A1lbum_de_Cecilia)

       - https://www.elmundo.es/elmundo/2006/10/18/cultura/1161185557.html

        - https://elpais.com/cultura/2017/10/30/actualidad/1509388709_668027.html

        - https://www.elmundo.es/papel/cultura/2022/09/07/63174480fc6c8379558b457b.html

        - https://www.elmundo.es/loc/famosos/2023/03/06/6401c1ffe4d4d88e058b4574.html

          -  https://elpais.com/cultura/2015/11/10/actualidad/1447180451_515650.html

         - ABC, 10 de octubre de 2016, página 3.

        - ABC, 9 de noviembre de 2017, página 70.




10-11-2025 22:07. Actualizado 13-11-25 22:06

       

       

María Teresa León: Argentinita y Ernesto Halffter

        María Teresa León, hacia 1930. Wikipedia.      El 6 de mayo de 1933, El Heraldo de Madrid  anunciaba que su diario publicaría unos i...