Cultura y sociedad

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Tutankamón en la Residencia de Estudiantes, 1928_3

      

    

El Heraldo de Madrid, 21 de mayo de 1928

     Introducción: Mientras recabábamos datos sobre el campeonato de España de fútbol de 1928[1], estuvimos buscando referencias en la prensa de los dos partidos del 20 y 22 de mayo para contrastar la memoria de los literatos de la Generación del 27 sobre aquel evento con la famosa oda a Platko. Al mismo tiempo, nos encontramos con referencias a un hecho cultural del que habíamos escrito con anterioridad: la visita de Howard Carter a España[2] para hablar de Tutankamón y la popularización de la egiptología en la década de 1920[3], tras los descubrimientos de Carter, con su amistad con el duque de Alba y la creación del Comité Hispano-inglés. Las conferencias de Carter fueron el modelo que utilizó Jiménez Fraud en 1924 para las siguientes charlas que se dieron en la Residencia de Estudiantes. Es el momento de dar relieve a esta segunda visita de 1928 desde distintos puntos de vista.

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     Carter llegó a Madrid el 19 de mayo de 1928 desde Egipto con el único motivo de dar dos conferencias y después marchar a Francia e Inglaterra, donde otros compromisos le esperaban antes de regresar a la tierra de los faraones. Durante esta segunda visita se hospedó en el Palacio de Liria, como ocurrió en 1924.

     La primera conferencia tuvo lugar en la Residencia de Estudiantes el 20 de mayo a las siete de la tarde. Lleno absoluto que hizo que las personas se amontonaran en la puerta abierta y en el pasillo. Se remarcó la presencia de la reina Victoria Eugenia, el ex rey de Grecia Jorge II, la infanta doña María Cristina, los embajadores de Inglaterra, Estados Unidos y Francia; ministros de distintos países, políticos, aristócratas, intelectuales, etcétera.

     El acto fue presentado por el duque de Alba. Dijo que la conferencia era la continuación de la de hace cuatro años, cuando relató la apertura de la tumba de Tutankamón. Así lo refrendó Carter. El trabajo de campo se había dirigido a la apertura de ataúdes que estaban junto al del faraón y ver el estado de la momia del faraón, que era bastante deficiente, según el egiptólogo, por los materiales empleados en el embalsamamiento. Su explicación se acompañó de diapositivas que explicaban el estado de la momia y una selección de los 143 objetos que se encontraron en su ajuar. Carter terminó esta conferencia contextualizando la llegada de la Edad de Hierro a Egipto. La conferencia fue un éxito. Hubo una recepción del duque de Alba en el Palacio de Liria donde asistieron el conde de Gimeno, traductor del libro de Carter y presidente de la Junta de Excavaciones y Antigüedades; el director general de Bellas Artes; Raimundo Fernández Villaverde y el director de la Residencia de Estudiantes, Alberto Jiménez Fraud.

      Por el interés suscitado, la segunda conferencia fue trasladada al Teatro de la Princesa el 22 de mayo y versó sobre La cripta interior. En el invierno de 1926-1927, las investigaciones del equipo de Carter le llevaron hacia la tercera estancia, la cripta interior, alejada de la Cámara Sepulcral que contenía la tumba. Era una cámara que parecía encontrarse tal y como la dejaron los antiguos obreros faraónicos, con objetos y motivos funerarios y religiosos: figuras de divinidades protectoras; estatuillas de dioses del otro mundo; estatuillas del rey con sus atributos de soberanía; barquitas para seguir los viajes del sol; canoas para ir de caza en el otro mundo; barcos mayores para la santa peregrinación o para cruzar las celestiales aguas; cofrecillos conteniendo tesoros y artículos de tocador para la vida futura; y el templete con los vasos canopos y el arca donde se colocaban las vísceras del monarca, bajo la protección de cuatro diosas tutelares y sus genios, propiciatorios de la momificación. Se ha realizado aquí un resumen de la visita publicado en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza en 1993[4].

     En 2022, Myriam Seco y Javier Martínez Barbón publicaron Tutankha-món. Howard Carter en España. El duque de Alba y las conferencias del egiptólogo en Madrid. Recoge más extensamente que Rueda el acto de las conferencias, repitiendo el lleno y la asistencia de personalidades. Incluye la presentación del duque de Alba, donde se refleja la amistad y hospitalidad del duque hacia el arqueólogo y donde recordó las diapositivas sobre el hallazgo de la tumba de Tutankamón que donó al Comité Hispano-inglés. Diapositivas de las que tuvieron que hacer copias por las peticiones de distintos sitios de España y Sudamérica, con demanda de nuevas conferencias.

      Carter inició su conferencia con un breve preámbulo en el que recordó lo que había expuesto en las conferencias de 1924. Explicó el laborioso trabajo de los miembros de los equipos arqueológicos para extraer y abrir los ataúdes antropomorfos. Insistió en los problemas de la adecuada conservación de la momia por la gran cantidad de aceites y resinas vertidos sobre ella, que habían producido la destrucción de parte de los finos sudarios de lino y el cuerpo del faraón. Comenzó a reproducir las diapositivas de las fotografías que fue comentando. Entre las particularidades de este ataúd destacaban unas láminas de oro que lo recubrían, más gruesas en las manos y en la cara. Leyó entonces Carter la inscripción de la parte anterior dedicada a la diosa Nut: ¡Oh Madre Nut! Extiende tus alas sobre mí como las estrellas imperecederas.

     El público pudo contemplar la cabeza y los hombros del ataúd exterior; las manos cruzadas que sujetaban el mayal y el cayado, emblemas de la realeza egipcia. Sobre la frente se podía observar el buitre y la cobra, Nekhbet y Uadjet, símbolos divinos del Alto y Bajo Egipto. Una vez levantada la tapa, pudieron visualizar un segundo ataúd cubierto con una corona y guirnaldas de flores situadas sobre la envoltura de lienzo, en los que sobresalían unos pétalos de loto azul.

     El conferenciante mostró fotografías sobre cómo se enrolló la envoltura de lienzo que cubría el segundo ataúd y este colocado dentro del primero. Aportó datos sobre su tamaño y características. Al abrirlo, vieron un tercer féretro que presentaba una forma osiriaca similar a los dos anteriores.

     Las fotografías del tercer ataúd dieron continuidad a la conferencia. Mostraba el rostro de oro bruñido y un collar de flores alrededor del cuello. El resto del féretro estaba envuelto por un lienzo rojo. Aquel ataúd era de oro macizo, valorado según Carter en cincuenta mil libras esterlinas de 1928. La similitud de los rostros de este féretro con el del ataúd exterior fue resaltada y subrayó las delicadas figuras de las diosas Nekhbet y Buto, en brazos y abdomen, y de las diosas protectoras Isis y Neftis, en los miembros inferiores.

     La tapa estaba unida mediante ocho espigas de oro. Extraída y levantada la tapa, pudo mostrarles cómo era la momia del rey: La máscara de oro batido, con las insignias reales sobre la frente, y la barba; un gran escarabajo sagrado colgando del cuello; las manos de oro bruñido sujetando el mayal y el cayado, y la mortaja exterior, que presentaba diversos ornamentos, entre los que sobresalía un pájaro Ba de oro, ave con cabeza humana que simbolizaba una de las manifestaciones espirituales del fallecido.

      Carter reflexionó sobre las riquezas de las tumbas de los grandes faraones del Reino Nuevo y las comparó con las de un rey menor como Tutankamón. Recordó la equiparación de estos con Osiris, que murió, fue enterrado y resucitó para encaminarse hacia la inmortalidad.

     Se centró en el examen de la momia hecho por los doctores Derry y Bey Hamdi, que retiraron los vendajes carbonizados y podridos, al tiempo que recogían 143 objetos, destacando su diadema e insignia. Destacó, antes mencionamos, que había tres objetos de hierro, síntoma de la introducción primigenia de este metal en Egipto. Murió con dieciocho años y tuvo gran parecido, según Carter, con Akenatón.

     Los residuos líquidos habían adherido el cadáver vendado al féretro de oro. La máscara de oro mostraba el retrato del rey en su temprana muerte. Carter fue relatando en las siguientes fotografías el pectoral de oro con forma del pájaro Ba. Entre las envolturas extraídas encontraron una diadema de oro con incrustaciones de cornalina y fabricada en una sola moldura.

     Debajo de las vendas que cubrían la parte superior de la cabeza, se encontró un casquete que se ajustaba al cráneo rasurado del faraón. Los últimos vendajes cubrían el rostro y fueron retirados con sumo cuidado para evitar daños por su fragilidad. Entre los vendajes de la momia aparecieron objetos como collares, un escarabajo sagrado, varios amuletos, un delantal de ceremonias, un cinturón y un puñal. Carter se detuvo en la descripción de los collares de Horus, Nekhbet y Buto. Oro con incrustaciones de coloridos cristales. El escarabajo sagrado llevaba incrustado un pájaro Benu. Los amuletos eran protectores: Thet de jaspe rojo, Ded de oro y Uaz de fedespalto verde. Carter contó la relación entre los amuletos y el escarabajo con citas del Libro de los muertos[5] y la finalidad que poseían.

     Sobre el tórax fueron encontrados diversos pectorales: El del buitre Nekhbet, muy hermoso, o el macizo de escarabajos Kheper, que fueron interpretados por el arqueólogo como una asociación de elementos relacionados con Osiris y Ra. Mostró también los brazaletes y las pulseras de los brazos del monarca que denotaban la delgadez de sus brazos.

     El delantal que se ve en los relieves egipcios estaba alrededor de su cintura. Sobre el delantal dorado no sabía exactamente su significado. Con el delantal había un puñal de oro con una vaina ricamente labrada con escenas de caza, con un friso con volutas, inscripciones y motivos florales.

     Extraídos más vendajes, apareció otro cinturón de oro y un puñal de hierro. La aparición de la industria de hierro la relacionó Carter con los primeros pasos del ocaso del Antiguo Egipto. Su teoría era que los primeros objetos de hierro habían sido introducidos en los contactos con los hititas a pequeña escala.

     Concluyó diciendo que los amuletos de los vendajes pretendían la protección del difunto en el más allá; que, por su calidad, había que elogiar a los joyeros y artesanos tebanos que unían la calidad con la búsqueda de la felicidad definitiva para los difuntos.

     Al igual que se citó con anterioridad, el éxito, los aplausos y el interés por la segunda conferencia hicieron que se trasladara al teatro de la Princesa para el 22 de mayo a las siete menos cuarto de la tarde.

     La fuente a la que nos referimos reproduce la introducción completa del duque de Alba en la segunda sesión, que trataba sobre la descripción de una cámara secundaria anexa a la cámara funeraria con el sentimiento y la sensación especial de ser la primera vez que se entraba en ella después de treinta siglos.

     Las dimensiones de la cámara, 4 por 5 metros y 2 de altura, mostraban paredes sin alisar y estaba repleta de materiales arqueológicos, con un significado religioso en su mayoría, que podía ser protectora ante la idea del terror de los humanos y el bienestar de la otra vida. Divinidades protectoras, estatuillas del rey, maquetas de barcos de distintos tamaños y significados, cofres de joyas y artículos de tocador. Capillas con ushebtis, que fueron figurillas que se colocan en las tumbas que sustituyen a los difuntos en las tareas agrícolas que realizarían en los Campos de Osiris; y los vasos canopos protegidos por las cuatro diosas tutelares.

     Tras la introducción, Carter dispuso las diapositivas desde la entrada en la cripta protegida por la figura negra de Anubis, perro negro parecido a un chacal. El guardián de los muertos y divinidad de la momificación en tiempos dinásticos.

     Siguió con la cabeza de la vaca Meh-Urit mirando hacia el oeste. Era una manifestación de la diosa Hathor como Señora de Amentit, territorio del ocaso.

     Los asistentes pudieron contemplar a continuación dos de las arcas abiertas, cada una de las cuales tenían una divinidad con el cuerpo envuelto en una fina tela. Otras arcas, situadas hacia el suroeste de la sala, contenían estatuillas de madera del rey envueltas en lino, pero con la cara descubierta, con particularidades unas del arte de Amarna y otras del arte tebano.

     Las estatuillas del rey tenían el cetro y el flagelum como el soberano del Bajo Egipto; y el cayado de pastores y el mayal del labrador, como soberano del Alto Egipto; o saludando al sol, sostenido por la deidad Mankaret; y sobre una canoa de cañas, encima de un leopardo negro con forma de Horus el Vengador.

     Una flotilla de dieciocho barcos amontonados correspondía a la tradición egipcia de acompañar al sol en sus viajes, a Horus en la cacería en los pantanos, en las peregrinaciones o para llegar a los Campos de los Bendecidos.

      El rincón noroeste de la cripta tenía los templetes de madera que contenían las figurillas de ushebtis, con la finalidad que hemos explicado con anterioridad. Sus aperos de labranza eran de cobre, consistiendo en una azada, un pico, un yugo, cestos y dos cántaros de agua.

     Las arquetas con objetos preciosos situadas a lo largo de la pared septentrional habían contenido objetos de valor que fueron robados y el resto había sido esparcido por la cámara. No explica cuándo fueron robados porque se desbarataría la idea de treinta siglos ocultos o bien fueron robados prontamente por los contemporáneos. Las arquetas, por otra parte, tenían un trabajo delicado de ornamentación. Una de ellas, con 45.000 piezas de incrustación, con las joyas, entre otras, de la orden de la Salida del Sol; la orden de cómo era llevada; la orden de la Luna y clases de las mismas órdenes. Una segunda arqueta tenía la forma ovalada del cartucho del rey y estaba elaborada con madera de conífera y listas de ébano. Sobre la tapa se podía leer el nombre de entronización de Tutankamón, formado por jeroglíficos de marfil y ébano sobre un fondo de oro. Entre las otras joyas, había pendientes y brazaletes del monarca, una vestidura litúrgica similar a una estola y parte de sus atributos reales. Una tercera arqueta estaba fabricada en madera de cedro y adornada con listones de marfil. Portaba signos que significan Toda la vida y buena suerte. El interior estaba dividido en dieciséis departamentos cuyos contenidos fueron robados en época dinástica. La quinta arqueta guardaba el abanico del rey, de plumas de avestruz y mango de marfil.

     Sobre el significado de los cuatro vasos canopos, dijo que eran los receptáculos de las vísceras y los vinculaba a cuatro genios bajo la protección de Isis, Neftis, Neith y Selket.

     Las últimas fotografías de la conferencia presentaban los siguientes detalles: el cofre canopo cubierto con un paño mortuorio de color pardo oscuro y sin decoración; el cofre canopo de alabastro casi translúcido, poseedor de un rodapié de oro y colocado sobre dos largueros de madera con mangos de plata. Los sellos del cofre canopo eran de arcilla. Y estaban colocados, dos a cada lado, sujetos a argollas de oro; la cubierta del cofre canopo levantada, que dejaba al descubierto las cuatro tapas con forma de cabeza humana cuyo rostro se asemejaba al de Tutankamón; las cuatro tapaderas; una de las tapaderas vista de perfil; la apertura de los cuatro recipientes del cofre que contenían, cada uno, un minúsculo ataúd de oro y uno de los ataúdes de oro en miniatura, que contenía vísceras del rey envueltas en forma de momia.

     Para Carter, los objetos hallados en aquella pequeña cámara se podían dividir en tres grupos: piezas necesarias para la tumba, elementos de protección para el más allá y el ajuar que el difunto podía necesitar. Según él, la labor de los ladrones había impedido conservar el cincuenta por ciento de los cofres y se habrían llevado probablemente lo mejor.

     Aquí dejamos la reseña de las dos conferencias hechas por Seco y Martínez[6]. Ahora veremos las referencias en la prensa de la época que, realmente, es la razón por la que hemos vuelto sobre este tema.



[4] RUEDA MUÑOZ DE SAN PEDRO, G.: 1924-1928, las dos estancias de Howard Carter en España. En Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, 17. Madrid. 1993.

[5] LARA PEINADO, F.: Libro de los muertos. Estudio preliminar, traducción y notas del autor. Textos y fórmulas para vencer las dificultades y peligros que aguardaban en el Más Allá en la cultura egipcia.

[6] SECO ÁLVAREZ, M. y MARTÍNEZ BARBÓN, J.: Tutankha-món. Howard Carter en España. El duque de Alba y las conferencias del egiptólogo en Madrid. Almuzara. 2022. Ebook para Kindle. Introducción de Manuel Pimentel y prólogo de Zahi Hawas.


Residencia de Estudiantes. Calle Pinar. Madrid. 




23-07-2026. 20:50. Actualizando...22:31

Tutankamón en la Residencia de Estudiantes_2

     El 4 de diciembre de 1924, Jiménez Fraud escribía al duque de Alba, comentándole que estaba ultimando los detalles con Palomares y Jorge Silvela para una conferencia popular que tendría lugar en el Real Cinema el 14 de diciembre a las once de la mañana. Añadía que no había sido posible otra cosa, pero que, así, les daría tiempo a prepararlo bien. Había convenido la elaboración de una introducción a la conferencia con Sánchez Rivero. 
     Otro de sus colaboradores, Mélida, esperaría a después del 14 citado para tener copia de las proyecciones de Carter.
Presentación de Carter por el Duque de Alba en la Residencia de Estudiantes


     Recordemos. En noviembre de 1924, el comité Hispano-Inglés invitó al arqueólogo Howard Carter a dar conferencias en la Residencia de Estudiantes, como comentamos en el primer capítulo de este tema. Como dijimos, Carter había descubierto dos años antes la tumba del faraón Tutankamón. Hubo tal interés que decidieron organizar un acto posterior en un cine de Madrid que sería presentada por Manuel Machado sobre un texto de Ángel Sánchez Rivero, especialista en Egipto Antiguo.     
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          Carter donó un material, proyecciones sobre el descubrimiento de la tumba, al Comité, que fue copiado y divulgado en 68 centros de toda España. En una carta dirigida a Antonio Ballesteros el 18 de febrero de 1925, Jiménez Fraud les avisaba que este material llegaría a la Universidad Popular Segoviana en marzo de ese mismo año. La proyección se realizó en el Teatro Cervantes de Segovia el 25-06-1925, con gran éxito.
     En esa misma fecha, el director de la Residencia de Estudiantes, volvía a escribir al Duque de Alba, presidente del Comité Hispano-Inglés, con la idea de enviar las proyecciones a la América española, previamente contactando con embajadores y ministros de repúblicas hispanoamericanas. Era necesaria una mínima logística a través del Ministerio de Instrucción Pública de España con sus homólogos sudamericanos para una mejor preservación del material que se enviara. Y siempre con la autorización del egiptólogo Carter. 
    La Residencia de Señoritas dirigida por María de Maeztu recibió un aviso por escrito en el que se decía que las señoritas que tengan interés en asistir a la conferencia que Mr. Carter dará mañana miércoles a las seis de la tarde en el Teatro Fontalba, deberán apuntarse en Secretaría mañana por la mañana, miércoles, antes de las doce. (Madrid 25-11-1924). 
     Era la segunda conferencia a la inicial en la Residencia de Estudiantes y anterior a la proyección que presentaría Manuel Machado.
     En el prólogo de Tutankhamón Howard Carter en España. El duque de Alba y las conferencias del egiptólogo en Madrid, de Myriam Seco y Javier Martínez, Zahi Hawas, el egiptólogo que vemos en muchos documentales, sobreviviente de distintas épocas en Egipto moderno, rememora a Carter y sus cuatro visitas a España, con el auge del Antiguo Egipto en España y en el mundo. Vino en 1924 y 1928. Hawas fue también a Madrid a dar conferencias y conoció a la duquesa Cayetana de Alba, hija del amigo de Carter. La conferencia fue impartida en el mismo lugar inicial, la Residencia de Estudiantes. Al igual que Carter fue recibido por Alfonso XIII, Hawas tuvo de oyente a la Reina Sofía. 
     Hawas considera que Carter hizo un buen trabajo con los objetos obtenidos con el descubrimiento, 5.398. Su casa de reposo en Egipto se convirtió en museo en su recuerdo.
     Actualmente, se considera que el faraón descubierto por Carter murió de una caída. El agujero que se observaba en su cabeza no obedecía a un asesinato. Al contrario, era el orificio por el que se introducía el líquido de embalsamamiento para su momificación. Era, además, un enfermo con un pie roto, plano y enfermo de malaria.
     Gracias al ADN, se sabe que otro esqueleto que se encontró, KV 55, pertenece a su padre, Akenatón, el de la herejía monoteísta de Amarna.
     Manuel Pimentel, director de Almuzara y Arqueomanía, cuenta que durante el viaje de novios del duque de Alba fueron a Egipto y visitaron las, en ese momento, infructuosas excavaciones de Carter. De allí surgió la amistad entre el duque y Carter.

     La famosa película La momia, de 1932, dirigida Karl Freund y protagonizada por Boris Karloff, dio origen a una saga de aventuras y miedo a la muerte que ha llegado hasta nuestros días. Y es fiel reflejo de la afición y fascinación por el Antiguo Egipto.
     Finalmente, recordamos que las vísceras se guardaban en vasos canopos para volver a reunir el cuerpo en otra vida. El Antiguo Egipto elaboró la primera y más elaborada cultura de la muerte de la antigüedad hasta la llegada del mundo grecorromano y las religiones monoteistas.
Vaso Canopo encontrado en Málaga. Dinastía XXVI, 665-525 a. C. MAN.

      
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     JIMÉNEZ FRAUD, A.: Epistolario IFundación Unicaja y Residencia de Estudiantes. Madrid. 2018. Consultado octubre-noviembre 2022 en sala biblioteca Archivo Museo Sánchez Mejías. :Carta de 4 de diciembre de 1924, duque de Alba;  Carta de 19 de enero de 1925, Antonio Ballesteros; Carta de 18 de febrero de 1925, Antonio Ballesteros; Carta de 25 de junio de 1925, duque de Alba; Carta de 18 de noviembre de 1925, J. B. Trend; Carta de 18 de diciembre de 1925, J. B. Trend. 
        - SECO, M. Y MARTÍNEZ, J.:Tutankhamón Howard Carter en España. El duque de Alba y las conferencias del egiptólogo en Madrid. Almuzara. 2022. Prólogo de Zahi Hawas e introducción de Manuel Pimentel. Edición kindle. *La foto de la carta de Jiménez Fraud es una captura del libro de M. Seco y J. Martínez editado por Almuzara.






      

Tutankamón en la Residencia de Estudiantes_1

      

Residencia de Estudiantes. Wikimedia.

      El duque se dirigió al respetable público:

     Es esta la primera manifestación pública de Comité Hispano-inglés que tengo el honor de presidir. Nuestro comité— como sabéis— tiene por objeto estrechar las relaciones intelectuales, artísticas y científicas entre ambos países y las de amistad, afortunadamente ya existentes, y que no pueden por menos de fortalecerse con este intercambio intelectual…”

     La expectación era máxima mientras el duque de Alba presentaba a Howard Carter, el famoso egiptólogo, que, dos años antes, había descubierto la tumba de Tutankamón en el valle de los Reyes. Era 24 de noviembre de 1924.

     En mayo de 1923 se había constituido en la Residencia de Estudiantes, bajo los auspicios de su director Alberto Jiménez Fraud, el embajador británico y Jacobo Fitz-James Stuart, duque de Alba, el Comité Hispano-inglés, que fue presidido por el duque. Se crearon las becas Howard, en honor al apellido del embajador británico, válidas para estudiantes de las dos nacionalidades. Pero las actividades que más sensación causaron fueron las conferencias y cursos organizados que impartían extranjeros y españoles por invitación del Comité.

     Esta fue la razón por la que el egiptólogo Carter vino a España a impartir dos conferencias sobre las excavaciones que realizaba en el Valle de los Reyes, patrocinadas por Lord Carnarvon, que habían conseguido descubrir la tumba de Tutankamón el 4 de noviembre de 1922.

     La Colina de los Chopos, completa. Para la segunda conferencia tuvieron que dar tarjetas para el local que se buscó. La Residencia de Señoritas tuvo que hacerlo por petición expresa al Comité. Iban a conocer de primera mano las impresiones de un viajero e investigador universal, como después conocerían al escalador del Everest, pero también a Einstein, a Madame Curie o a H. G. Wells. Y grandes intelectuales españoles.

     Entre los asistentes, personalidades ya consagradas como Ortega y Gasset, Mélida, Benlliure o Gómez Moreno y, obviamente, el embajador británico del momento.

     Howard Carter se alojó durante su estancia madrileña en el Palacio de Liria, propiedad del duque de Alba. Al día siguiente fue recibido por Alfonso XIII, visitó el Museo Arqueológico y fue agasajado por múltiples personalidades.


     La segunda conferencia se impartió en el Teatro Fontalba la tarde del 26 de noviembre ante la imposibilidad de acoger a todos los interesados en las estancias de la Residencia de Estudiantes. El éxito fue arrollador.

     Tras una visita a Toledo, se le dio una cena de despedida el 27 de noviembre y marchó al día siguiente a su destino egipcio. Howard Carter regresó en 1928 con la misma expectación, tal vez más, y con asistencia de todo tipo de personalidades de la vida social española.

     ¿Cuáles fueron los ecos de esta primera visita?

Archivo Museo Ignacio Sánchez Mejías. BMRE
     Si nos guiamos por la correspondencia de Alberto Jiménez Fraud[1] que hemos consultado en el Archivo Museo Ignacio Sánchez Mejías, el eco de la conferencia fue muy importante.

     El 4 de diciembre de 1924 el director de la Residencia de Estudiantes remite al duque de Alba la noticia de una conferencia popular en el Real Cinema el día 14. Esta conferencia iba dirigida a escolares y obreros en las que se utilizarían las diapositivas y películas donadas por Carter. El acto fue presentado por Manuel Machado, que leyó un discurso preparado por el ensayista Sánchez Rivero.

     La labor de la Residencia de Estudiantes no acabó aquí. Por la correspondencia con el duque y otras instituciones culturales españolas, más el apoyo de intelectuales españoles, se intentó divulgar este legado. El material aportado por Carter fue copiado y distribuido en sesenta y ocho centros de España. El interés en realizar copias ya fue manifestado en la carta enviada al duque.

     Por otra carta de Jiménez Fraud sabemos que la difusión fue rápida porque el 19 de enero de 1925 ya se emitía una de las copias en Asturias. Por otra parte, el director de la Residencia de Estudiantes estaba muy bien relacionado y establecía contactos entre los centros culturales e intelectuales españoles para dar conferencias.

     Como ejemplo, en junio de 1925, en el Teatro Cervantes de Segovia, por mediación del Comité Hispano-inglés, se emitió la película de Carter con gran repercusión.

     El 25 de junio de 1925, Jiménez Fraud consulta con el duque de Alba la posibilidad de difundir por América Latina el material donado por Carter por mediación del Comité. Se habla de las posibles cautelas, es decir, de la logística y seguridad del envío. Ellos sabían, y así lo remarcan con lápiz rojo, que necesitan primero la autorización de Carter. Al final, fue la Residencia de Estudiantes quien facilitó el préstamo a instituciones culturales de América Latina, además de las distribuidas a las españolas. La recepción de este material fue recogida por la prensa de los distintos países y hubo alguna publicación como Blanco y Negro, que según Álvaro Ribagorda en “El coro de Babel”, llegó a publicar una novela por entregas.

     Terminamos señalando que el resultado de la primera visita de Carter sirvió para marcar una serie de pautas que se utilizarían en las siguientes visitas de conferenciantes nacionales e internacionales. Se facilitaba un resumen de la conferencia— su traducción cuando se necesitara—, un aparato bibliográfico y fotografías que, previamente, obtendría la Residencia para preparar el acto. Y si había mucha expectación, la conferencia se trasladaba al centro de Madrid, a un auditorio superior al de la Residencia, según se desprende de las cartas que dirige Jiménez Fraud el 18 de noviembre y el 18 de diciembre, ambas de 1925.

 

     Para saber más:

       JIMÉNEZ FRAUD, A.: Epistolario I, II, III. Fundación Unicaja y Residencia de Estudiantes. Madrid. 2018. Consultado octubre-noviembre 2022 en sala biblioteca Archivo Museo Ignacio Sánchez Mejías

Archivo Museo Sánchez Mejías. BMRE

       Diario ABC, entrevista de Rafael Vilaseca de 29 de noviembre y de 5 de diciembre de 1924.

       En la asociación española de egiptología, www.aedeweb.com, García Rueda Muñoz de San Pedro recoge las dos visitas de Carter a España.

       La revista Residencia recogió en su número de enero-abril de 1926 el fenómeno Tutankamón con el artículo “El descubrimiento de la tumba de Tut-Ank-Amen”.

       Sobre el antiguo Egipto existen distintos y variados manuales. Para la historia política, social y económica hay manuales de clásicos como el de Wilson, por ejemplo, y de autores españoles, el Pérez Largacha o el de Vázquez Hoys. Si se trata de arte egipcio, está el de Lara Peinado, que permite una introducción a la materia en 130 páginas.

 



[1] Carta de 4 de diciembre de 1924, duque de Alba.

 Carta de 19 de enero de 1925, Antonio Ballesteros.

 Carta de 18 de febrero de 1925, Antonio Ballesteros.

 Carta de 25 de junio de 1925, duque de Alba.

 Carta de 18 de noviembre de 1925, J. B. Trend.

 Carta de 18 de diciembre de 1925, J. B. Trend.





  Este texto fue publicado el 5-11-2022, 19:55.

Tutankamón en la Residencia de Estudiantes, 1928_3

              El Heraldo de Madrid, 21 de mayo de 1928      Introducción:  Mientras recabábamos datos sobre el campeonato de España de fútbo...