Cultura y sociedad

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Dámaso y el olvido.1

   

Dámaso Alonso, con gafas, en la boda de Luis Felipe Vivanco, con Cela, entre otros. 1945. BVPB.



     Una alegre jira[1] de siete amigos—“la brillante pléyade”, que había de decir un periódico local— a la siempre despierta y admirable Sevilla, invitados amablemente por el Ateneo, había de rematarse con una conmovedora ceremonia que no se había repetido en la península desde los tiempos trovadorescos de Quintana y Zorrilla: la solemne, la triunfal coronación de Dámaso Alonso en la venta de Antequera… Tan brillante fue el éxito de Dámaso que cuatro bellísimas muchachas no pudieron contenerse y desfilaron ante su tribuna para felicitarle antes de concluir su conferencia, aprovechando una pausa de sorbo de agua… el banquete, culminación de aquella serie gentilísima de agasajos, en la Venta de Antequera. Mediada la comida, apareció, escoltado por una comisión que integraban representantes del Ateneo y de la revista Mediodía, el rector de la Universidad de Apolo, Max Jacob Antúnez. Después de un elocuentísimo discurso, salpimentado de eruditas alusiones, depositó sobre las sienes ruborosas de Dámaso una auténtica corona de laurel. La siempre verde y vencedora rama fue cortada a un árbol vecino por las manos, expertas ya en tales cosechas, de Ignacio Sánchez Mejías.[2]

     Casi cincuenta años después, en 1975, Dámaso Alonso era director de la Real Academia de la Lengua. En la cumbre de su prestigio, se hacía eco el diario Informaciones de un llamamiento para proteger la casa de Federico García Lorca. La noticia estaba redactada por el que luego sería durante muchos años corresponsal en Francia de ABC, Juan Pedro Quiñonero. Un plan urbanístico podía acabar con la Huerta de San Vicente. Allí escribió buena parte de su obra, allí fue probablemente fotografiado con su familia por última vez por Eduardo Blanco Amor. El director de la Real Academia, Dámaso Alonso, encabezaba una serie de intelectuales dando la alerta. Firmaban con él Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Blas de Otero, Luis Felipe Vivanco, Gabriel Celaya, Carlos Bousoño, José Hierro y José Luis Cano, entre otros.

     Los firmantes pedían al Ayuntamiento de Granada que no lo hiciera. Los herederos de Lorca querían proyectar un museo con recuerdos, muebles, objetos y libros del poeta. Sus obras creadas en dicho espacio eran el honor de la literatura española, el legado espiritual de uno de los maestros de la lírica castellana de todos los tiempos. Era un monumento de nuestra historia espiritual, pieza imprescindible del memorial de nuestra cultura[3]. Francisco, hermano de Federico García Lorca, también alertó de este peligro.


Federico García Lorca. Eduardo Blanco, diputación de Orense y Huerta de San Vicente.

     

     Hoy, la Huerta de San Vicente es la casa museo de Federico García Lorca desde 1995, tras la compra del Ayuntamiento de Granada de la casa a la familia García Lorca en 1985[4].

     Dámaso Alonso había sido sucesor en la dirección de la Real Academia de la Lengua de Ramón Menéndez Pidal, quien había sido director antes de la Guerra Civil Española (1926-1939). Dimitió por presiones de la dictadura, fue apartado de su cátedra y, con la desaparición del Centro de Estudios Históricos, dejó de ser su director. El prestigio internacional de Menéndez Pidal hizo que fuera rescatado por el franquismo en una de sus primeras aperturas hacia el exterior. Pemán, sustituto de Pidal, dejó paso a su predecesor para restituir al intelectual liberal respetado por todos. Fue elegido por unanimidad y voto secreto de sus compañeros para su segundo mandato.

     Dámaso Alonso había entrado como discípulo de Menéndez Pidal en el Centro de Estudios Históricos. En el documental ¿Qué es España? de Luis Araquistáin y Cayetano Coll (1926) aparece como el joven ayudante de su maestro. Cuando fue coronado en la Venta de Antequera por su brillante actuación en los actos del Ateneo de Sevilla, había recibido el Premio Nacional de Literatura por su estudio sobre Las Soledades de Góngora. Fue director de la Academia entre 1968 y 1982.

     Gerardo Diego contó su coronación en Lola en 1928 y Gerardo Diego lo recordó años después en un artículo escrito en Arriba (1972). Señalaba que se había alzado con la capitanía del grupo del 27, unidos por lazos de amistad imperecedera. Añadía que desde 1927 había resplandecido el genio de interpretación poética y la erudición crítica e investigadora de Dámaso Alonso, quien reunía las artes y oficios del escritor, del filólogo y el poeta[5]. En aquellos años, el prestigio y la admiración por Dámaso Alonso se recordaba con los poemarios Oscura noticia, donde se hila el misticismo aduendado con el paraíso cerrado de Federico muerto, debido a una frase de san Juan de la Cruz, e Hijos de la ira, significativo despertar poético de la posguerra.



[1] Banquete o merienda entre amigos con regocijo y bulla.

[2] Lola, núm. 5, abril de 1928.

[3] JUAN PEDRO QUIÑONERO: Informaciones, febrero de 1975. Archivo Linz de la Transición Española, Fundación Juan March, registro R-6766.

[4] https://huertadesanvicente.com/huerta36.php

[5] GERARDO DIEGO: El almuerzo del director en Arriba, 16-1-1975, Obras Completas, tomo IV. Edición-Introducción de Francisco Javier Díez de Revenga. Alfaguara y Herederos de Gerardo Diego. Madrid. 1997. Nota 4-11-2026, Archivo Museo Sánchez Mejías.



6-11-2026 18:12. Actualizado 7-11-2026, 7:23.

La primera crítica literaria de García Lorca, un poeta nuevo



      "¡Feridiquín carísimo!

     Por mi tarjeta de Toledo habrás sabido que tu carta me llegó bien y que me produjo grande alegría. Esperaba para escribirte a que hubiera salido en EL SOL la noticia adjunta sobre tu libro (noticia publicada ayer). Verás en ella que un ratito me pongo «dómine»: hay que dar a la gente la sensación de que no se hace un «suelto de contaduría»... Me gustaría consultar contigo algunos detalles que tengo señalados en tu libro..."

     Por carta fechada el 31 de julio de 1921, Adolfo Salazar daba consejos a Federico García Lorca sobre sus poemas y le comunicaba que había escrito un artículo en EL SOL celebrando al joven poeta.




     "La aparición de un poeta en nuestro horizonte es un fenómeno de mucha mayor importancia que una súbita fulgencia de un astro nuevo en nuestro firmamento. Goce espiritual, que prima al de los ojos. Poesía por poesía, preferimos aquella, viva. Porque, ¿cómo explicar sino poéticamente también a esos buscadores de estrellas? (¿Y no es eso, el poeta?) Horror para el astrónomo puro, ávido de meter en sus tablas la estrella nueva. O del crítico que en seguida encasille al poeta recién amanecido."

     Federico había aparecido como la estrella nueva en el firmamento de la poesía, porque era presentado por y ante la crítica especializada. Por el crítico cultural por excelencia, Adolfo Salazar. Aunque García Lorca jugaba con el factor campo a su favor. Adolfo Salazar era uno de los que le aconsejaban en los inicios de su carrera.

     "Me gustaría consultar contigo algunos detalles que tengo señalados en tu libro; por ejemplo, «tiene el polen fatal del desengaño», «y como la Virgen María pudieras/botar de tus senos otra vía láctea», «que la pulsen como las cuerdas de un arpa» —pequeñas cosas en las que me parece... por parecerme hipócrita el no decírtelo, no he de guardarlo… Nada de esto tiene importancia para quienes te queremos..."

     Salazar le indicaba que si no le avisaba de esos errores, la crítica más acerba, los enemigos, se cebarían con él.

     "Federico García Lorca no es poeta sublime por el tono, ni dramático por retórica. Su poesía, muy en tono menor, se compone de los ingredientes más humildes del repertorio... Emoción viva, con una palpitación ingenua, una delectación creciente por la materia sonora, un infantil asombro para la belleza recién descubierta, y un deseo de decirle, con un mohín gracioso, un piropo truncado por la timidez. Signo viviente de los esplendores de cada día, este reloj de sol para el que sólo cuentan las horas claras, tiene un gesto sonriente y una distinta cuerda lírica para cada, nueva y eterna, emoción del repertorio de la Naturaleza: el campo, el río, el vario cielo en el matiz que les dan las horas, con una complacencia singular por la tarde avanzada y una permanente sorpresa por la primera estrella."

     Con todo, Lorca estaba preocupado porque no aparecían críticas sobre "Libro de poemas". Salazar le pedía paciencia. En su carta le dijo que Canedo (Enrique Díez-Canedo) estaba muy ocupado con el curso de extranjeros de la Residencia de Estudiantes; que iba a dar a conocer su libro a Ortega y Gasset. Y que de la distribución que hiciera la Sociedad General de Librería debía estar pendiente Federico.

     "Una colección copiosa de poemas comprendidos entre los años 1918 y 1920. Es curioso observar el progreso continuo y firme que se muestra en sus versos conforme la fecha avanza, y es esto lo que autorizaría, de no saberse ya cuál es la rara categoría de este poeta, a ver en él una promesa del granar más rico."

     De García Lorca se conocía un libro de prosas adolescentes sobre el que alguna referencia se ha hecho en este blog sobre la impresión de la burgalesa Cartuja de Miraflores.

     "Hay en García Lorca otro tono, fuerte y recio, de poeta de gran envergadura, en composiciones como "Campo", "Chopo muerto" y "Árboles"; de 1919 esta última poesía, tras la que se ve clara la traza de nuestra historia poética.
     Cerca de setenta poemas tiene este libro. Abundancia insólita hoy, tan rara como la abundancia cordial que le dicta y que ha sabido traducirse en el ademán más gracioso de línea."

     En los consejos finales, Salazar le recordaba que era necesaria la paciencia, el crítico profesional era muy remolón en darlas y en decidir sin compromiso.
     Estábamos en 1921, con García Lorca con 23 años recién cumplidos. Federico buscaba confianza en los consejos de los amigos, en la afirmación de los críticos especializados y en el silencio admirativo de sus enemigos. Recordemos la seguridad con la que quince años después le pide que se rectifique unas declaraciones suyas en EL SOL a Bagaria, el caricaturista salvaje, ya en la fama de los inicios tormentosos de 1936, al amigo que en sus inicios le daba consejos.

     Terminamos con la recomendación de Adolfo Salazar, el poema Árboles de 1919: 

¡Árboles!
¿Habéis sido flechas
caídas del azul?
¿Qué terribles guerreros os lanzaron?
¿Han sido las estrellas? Vuestras músicas vienen del alma de los pájaros,
de los ojos de Dios,
de la pasión perfecta.
¡Arboles!
¿Conocerán vuestras raíces toscas
mi corazón en tierra?


      





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       - EL SOL, 30 de julio de 1921. Artículo de Adolfo Salazar.
       - GARCÍA LORCA, Federico. Obras completas de Federico García Lorca. ePubLibre. Edición de Kindle. 

      






     8-5-2026 23:02 Actualizado... 10-5-2025 20:22

Referencia sobre la primera recepción de García Lorca en EEUU

       

    

Vermont. Agosto de 1929. U.A. Fundación Focus Abengoa

     

     La recepción y la presencia de Federico García en los Estados Unidos puede dividirse en tres etapas. Con anterioridad a su muerte en 1936 había traducciones aisladas que permitieron una introducción gradual. A continuación un gran interés por conocerle como víctima del fascismo, aspecto que culmina en 1940 con la aparición de Poeta en Nueva York, edición bilingüe de Rolfe Humphries, muy comentado en el estamento literario norteamericano en las fechas anteriores a la participación americana en la Segunda Guerra Mundial. En una tercera etapa, la influencia de García Lorca se manifiesta en diferentes literatos destacando su promoción en la revista de Robert Bly, The Sixties (1958). 

     Las primeras traducciones no fueron de gran calidad al no confluir el sonido con el sentido o sentimiento de los poemas traducidos. Aunque no perfectos, se vincula a Rolfe Humphries con la primera traducción afortunada.

     Entre el aprecio por el poeta granadino y la causa republicana, había preparado una antología de poesía de poetas republicanos españoles, y entre ellos, Lorca. El poeta granadino ya aparecía en 1938 en la antología de poesía hispánica de la Hispanic Society of America con seis poemas. Es seguro que Humphries se sentiría influido por la muerte de Lorca. 

     El 9 de julio de 1938 porpone traducir Poema del cante jondo y Romancero gitano a la Casa editorial Norton. Conocía ya la antología de Gerardo Diego y sugiere incluir algún poema de Poeta en Nueva York, lo que inicia el camino a su compresión de este poemario.

     Nos llama la atención su decisión sobre el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Los editores habían respaldado la decisión de incluir los poemas neoyorkinos, que entonces casi nadie conocía porque les parecían apasionantes. La decisión de excluir el Llanto no fue de la editorial. Fue del traductor Humphries, que había obtenido la beca Guggenheim, y, posteriormente, fue aceptada por Norton. Más tarde tuvo un encuentro con Adolfo Salazar en la embajada de la República Española en Washington que le ayudó seguir pistas para encontrar obras/recuerdos de Lorca. En otoño de 1938 pasó a México para mejorar su español y avanzar con las traducciones.

     Lo más interesante de esa estancia en México es el conocimiento de la labor de traducción que hacían Manuel Altolaguirre y Concha Méndez en la revista 1616. Aunque, según parece no le gustaron los poemas surrealistas de Nueva York, cuya edición completa no saldrá hasta 1953, siguió con la traducción 

     Hay un hecho relevante más. La Kenyon Review publica Romance sonámbulo y Concierto interrumpido en la versión inglesa de Humphries y la acompaña de un ensayo de William Carlos Williams, un intelectual de New Jersey al que emociona la literatura española. Le gusta El cantar del mío Cid, el aspecto que Góngora tenía en el retrato atribuido a Velázquez (recordamos aquí que el cuadro original está en Boston). Comentaba que a Lorca había que leerlo en voz alta y le reverbera la "i" de las cinco de la tarde. No olvidemos que García Lorca leyó el Llanto en la centenaria representación de Yerma en un ritmo creciente de voz hasta el final. Así, poco a poco, se va insinuando Lorca en los Estados Unidos...

     Charles Poore fue crítico literario de New York Times durante cuarenta años. Tenía una columna titulada Book of the Times, en la que en mayo de 1940 hace una reseña de Federico García Lorca y Rainer Maria Rilke. En la biografía del austriaco, señala sus estancias en Toledo y Ronda cuando escribía Elegías. Aquí, el crítico cita unas cartas de Rilke y reseña la traducción de Humphries sobre Poeta en Nueva York. Encuentra un preludio de guerra en los dos autores. El austriaco antes de la Primera Guerra Mundial y el español, en los primeros días de la guerra civil española, preludio de la segunda guerra mundial. 

     Lo traducido por Humphries es criticado por Poore. Reconoce que deja libertad al lector para hacer una traducción paralela al reproducir los versos en español. Y Poore señala el creciente interés por Lorca al surgir nuevas traducciones. Son reflejo de la situación de 1929, cuando se produce la crisis económica de 1929 que vive el poeta como testigo directo. Y se empieza a equiparar al poeta granadino con otros grandes poetas europeos. En cuanto al entendimiento de su poesía es un aspecto que tardará en llegar.

     Edwin Honing fue un escritor y traductor de García Lorca y Cervantes que falleció en 2011 a los 91 años. Fue profesor de la Universidad de Brown y uno de los transmisores de la obra lorquiana. En una reseña que le hizo El Mundo en 2011 destaca sus estudios sobre La vida es sueño de Calderón de la Barca y los Entremeses de Cervantes. En la década de 1940 hizo un estudio más profundo de Federico García Lorca: de sus primeros poemas al Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Dato importante: Conoce bien su biografía, sabe que la fama ha llegado en buena parte a su muerte que considera cuestión secundaria a su espíritu del andaluz, sabiendo que conforma su calidad literaria antes de su trágica muerte. Y atisba la fuerza metafórica y social de Poema en Nueva York. 

     Según Elena Perurero en 1937 apareció Lamento por la muerte del torero y otros poemas en español original con su traducción al inglés en edición/traducción de A. L. Lloyd.

     Recordemos que en la primavera de 1936, antes de dirigirse a Granada, Federico García Lorca entrega a Bergamín, director de Ediciones El Árbol de la revista Cruz y Raya, el original de Poeta en Nueva York. El estallido de la guerra paraliza la actividad de la editorial. En 1938, con Bergamín como agregado en Francia se hicieron dos copias y una revisión por el poeta Juan Larrea, pero la edición/publicación acabó también en fracaso. Bergamín se traslada al continente americano. En agosto de 1939 surge la posibilidad de colaborar con el grupo editorial Norton y conseguir la publicación también en México. Lleva el original y un par de copias, entre ellas la revisada por Larrea. Se cree que la copia que Bergamín envía en 1940 a Norton no fue la de Larrea. Entre los que trabajaron el texto estuvo Humphries. En México entregaría otra copia. Y de ahí que los críticos vean diferencias entre las dos primeras ediciones que aparecieron: la mexicana de Seneca y la neoyorkina de Norton. Las primeras ediciones no tuvieron demasiado éxito aunque impactaron en los círculos literarios y poéticos americanos.

     Brian Morris cree que en la poesía neoyorkina de García Lorca se muestra que escribir sobre otros- en especial sobre los que menos tienen- ayuda a definirse o a definirnos a través de un proceso de autoanálisis que puede ser doloroso. Y, a través de esa mirada, se reflejó la de Federico.



Edición Séneca, 1940. Oferta Iberlibro.





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     - YOUNG, H.: La primera recepción de Federico García Lorca en los Estados Unidos (1931-1941). En América en un poeta. Los viajes de Federico García Lorca al Nuevo Mundo y la repercusión de su obra en la literatura americana. Edición de Andrew A. Anderson. Universidad de Sevilla/ Fundación Focus-Abengoa. Sevilla. 1999.

     - PERULERO, E.: Recepción y repercusión de la poesía de Federico García Lorca en la poesía norteamericana del siglo XX: El caso de Poeta en Nueva York. 

     - BRIAN, C.: El fuego en el pedernal: García Lorca en Harlem. En América en un poeta. Los viajes de Federico García Lorca al Nuevo Mundo y la repercusión de su obra en la literatura americana. Edición de Andrew A. Anderson. Universidad de Sevilla/ Fundación Focus-Abengoa. Sevilla. 1999.


 


5-04-2026 23:16     Actualizado...17-4-2026 9:40

Lugares de encuentro: Flamenco y vanguardia_1

  

   

Manuel Ángeles Ortiz. AH, núm.74, ene-marzo 2022


       El Concurso de Cante Jondo se celebró en Granada en los días 13 y 14 de junio de 1922. Dignificaba y actualizaba el flamenco con los conocimientos existentes en ese instante. La numerosa nómina de sus impulsores pretendía preservar la tradición del cante jondo que sentían languidecer y dar continuidad a la tradición musical nacionalista que surgió a principios del siglo XX. Hubo actos paralelos al concurso y se dieron a conocer o se consagraron figuras como La Niña de los Peines y un jovencísimo Manolo Caracol. De la animación a solidarizarse,  reseñamos aquí una carta de Manuel de Falla al musicólogo Felipe Pedrell el 2 de febrero de 1922: 
     "Adjunto envió a Vd. copia de un documento que pienso le interesará vivamente. Como verá por él tratamos de organizar o celebrar aquí una gran concierto de canto jondo para cortar su prisión total. Cuantos nos ocupamos de ello somos fervientes devotos de Vd. y su nombre y su obra nos sirve de vadera en nuestra empresa. ¿Podemos esperar que nos haga Vd. el honor de adherirse por telegrama a la solicitud que hemos de presentat en el Ayuntamiento de Granada dentro de la próxima semana? Una alegría nos daría Vd. con ello."
   Felipe Pedrell no pudo asistir finalmente al Concurso, pero si se adhirió. Falleció en agosto de 1922.
    Estas letras las escribimos tras leer el siguiente texto que nos lleva a la importancia que en la cultura y la vanguardia se pretendía encontrar entre la tradición musical y las nuevas corrientes artísticas que aportaban los ismos:   

     "Este sería el caso del primer concurso de Cante Jondo organizado en Granada en 1922 por iniciativa de Federico García Lorca (1898-1936), Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, Manuel Ángeles Ortíz o el torero Ignacio Sánchez Mejías, entre muchos otros. Los telones  fueron realizados por Zuloaga y Hermenegildo Lanz y se invitó como conferenciante a Ramón, aunque se cuenta que, ante el clamor del público cada vez que trataba de intervenir, no consiguió apenas pronunciar palabra. El cartel fue realizado por el pintor Manuel Ángeles Ortiz (1895-1984) con una estética alejada de parámetros folclóricos y más cercana a la de las revistas de vanguardia o de cierto cubismo futurista que practicaría y del que quedan ejemplos como el Bodegón con guitarra (1926) que el museo Reina Sofía expone en una sala llamada La noche española. Flamenco, vanguardia y cultura popular en que las conexiones entre el flamenco y la vanguardia internacional aparecen claramente, por ejemplo, en las fotografías de Vicente Escudero de Man Ray."  (Alonso, M.) 

(En la sala 205 del Museo Reina Sofía hay un vídeo de un baile de Vicente Escudero admirable cerca del Bodegón con guitarra de Manuel Ángeles Ortiz).


Bodegón con guitarra. Manuel Ángeles Ortiz. Sala 205 MNCARS

     "Si una influencia musical resultó determinante en la vida, la obra e incluso la personalidad del poeta de Fuente Vaqueros, no hay duda... (fue) don Manuel de Falla..."
    León nos dice que Lorca tomó parte más que activa en la organización del Concurso de Cante Jondo de 1922, que Falla promovía y que inspiró la conferencia que Federico allí pronunció. Y el mismo fervor por su maestro está en la base de los versos del Poema del cante jondo. O la participación en la colocación de una lápida en la casa que ocupaba Albéniz en Granada, a quien Falla tenía en gran estima. Y más tarde, en los Reyes de 1923, la colaboración del maestro en el teatro de guiñol para niños Títeres de Cachiporra (Cristobica), con otras obras de Cervantes, el propio Lorca y una obra anónima, Misterio de los Reyes Magos, acompañada por cinco músicos, entre ellos Falla al piano.
      Lorca dedicó tres conferencias a asuntos musicales: Importancia histórica y artística del primitivo canto andaluz llamado "cante jondo" (1922), revisada en los años treinta como Arquitectura del cante jondo; Canciones de cuna españolas. Añada, Arrolo. Nana. Vou-verivou (1928) y Cómo canta una ciudad de noviembre a noviembre (1933). A veces se ha incluido también la visión musical de Juego y teoría del duende (1933), por su visión flamenca, aunque en puridad no sea tal.
    
     La conferencia lorquiana Cómo canta una ciudad de noviembre a noviembre, de 1933, interpreta musicalmente Granada, y, como es obvio, no es ajeno al mapa lírico andaluz, que el poeta granadino ha pintado. Y el cante jondo es un actor principal en el mismo. Sevilla y Granada las presenta como las capitales de Andalucía la baja y Andalucía la alta. La del llanto o la de la pena negra. Granada está hecha para la música porque es una ciudad encerrada entre sierras donde la melodía es devuelta y retenida por paredes y rocas y no tiene más salida que las estrellas. (Aquí recordamos la idea lorquiana de paraiso cerrado para unos pocos de Granada que vimos en relación a Soto de Rojas).
     El proyecto del Concurso del cante jondo pasaba por estilizar y universalizar lo popular andaluz. Lorca y Falla querían reivindicarlo como fuente de música supranacional, no sólo andaluz, intentando interesar a Zuloaga, Gómez de la Serna o Rusiñol, pero también a músicos como Ravel y Stravinsky, señalando que el cante jondo pudiera haber influido en Debussy y Glinka. Buscaron un origen hindú- gitano-, un origen con "connotaciones románticas". (Hoy es relacionado con las clases populares urbanas).
     
     Falla, con sus lecturas de Víctor Hugo, Chauteaubriand, Gautier o Lucas, y los contactos con Debussy, Stravinsky o los Ballets Russes, relacionó el origen del cante jondo en la tradición musical de las culturas orientales que habían sido parte de la historia española que confluye en Granada- bizantina, árabe y gitana primitiva-, donde primó lo gitano y donde estableció la relación entre la música rusa de los Ballets y la española en un componente gitano-eslavo. A ello se unió la situación histórica del momento: la guerra del Rif y la visión tradicional de los gitanos. 
Banquete posterior al Concurso. Falla en el centro. Lorca y Ramón, 4º y 5º primera fila dcha. sentados. AH-47 y Universo Lorca

     
     Falla y Lorca contaron con el apoyo del Centro Artístico y Literario de Granada, junto a distintas personalidades del mundo de la música y del arte en general. Con las firmas de estas personalidades enviaron una carta al ayuntamiento de Granada el 31 de diciembre de 1921, que incidía en la importancia del cante jondo con influencia en los cantos populares y en la música culta, que hacía necesario combatir el desprecio que se tenía hacia el flamenco en ciertos ámbitos. Y añadieron cuantas adhesiones fueron encontrando.
     En marzo de 1922, Lorca cuenta al guitarrista Regino Sainz de la Maza que el ayuntamiento granadino aportaba el dinero necesario para organizar el festival. Le contaba, además, sus progresos con el dominio de la guitarra. Lorca era un aficionado al flamenco con anterioridad al Concurso de cante jondo. Acudía a tablaos y conocía cantaores; en el archivo de la Fundación García Lorca se conservan discos de aquella época. (Recordamos que hace unos meses- 25 nov- leímos en el espistolario de Salazar en el Archivo Museo Sánchez Mejías que Lorca le contaba a Adolfo Salazar que estaba aprendiendo guitarra por medio de dos gitanos- El Lombardo y Frasquito- que tocaban de manera genial, llegando hasta lo más hondo del sentimiento popular.- 2 de agosto de 1921). 

     

     La tauromaquia y el arte flamenco han consignado a García Lorca dos caras opuestas, pero no tanto. Aquí bebemos de la fuente, también, de José Javier León. Tengamos en cuenta que son dos campos estéticos interconectados, nacidos en suelo ibérico y redefinidos en el siglo XIX. En lo flamenco se apreciaba al máximo y en lo taurino se le consignaba como poco experto. Pero sin ser un experto, ni un advenedizo, diseccionó el oficio de Cúchares y la lírica de Silverio en su conferencia más ambiciosa: Juego y teoría del duende.


     Salvo alguna poesía juvenil, alguna referencia más lograda en Mariana Pineda, lo taurino es más una alusión lírica que algo más profundo. En Poema de cante jondo, las referencias a ese mundo son los torerillos asociados a la mujer con un marbete festivo, jovial y sensual. Los versos de este poemario de 1922 están lejos de asociar flamenco y toros como hará en la conferencia citada de 1933, sin negar que aparecerá en Canciones o en Tragicomedia de don Cristóbal y la seña Rosita, 1923, como ornamentación más que como sustancia. En Mariana Pineda sí describe una corrida en verso. 
     Es conocido que José María de Cossío pidió a sus amigos poetas textos taurinos para su obra Los toros en la poesía castellana, y Lorca le ofrece fragmentos del Prendimiento de Antoñito el Camborio en el camino de Sevilla y la descripción de la corrida de toros de Mariana Pineda. Se habló de un posible poema a Belmonte, pero es desconocido por la crítica.
     Según León fue en 1927 cuando se vieron  por primera vez las caras en Madrid. (Aquí estamos intentando saber si hubo un encuentro anterior, como habían sido firmantes de la petición al Ayuntamiento de Granada de la realización del Concurso del Cante Jondo de 1922. La petición es de diciembre de 1921 y el concurso se celebró en el mes de junio de 1922. Por la correspondencia entre Cossío y Gerardo Diego, se habla ya del conocimiento de Sánchez Mejías en 1921. Pero Diego y Cossío eran aficionados. Y la firma lo que nos puede indicar es conocimiento y no amistad o influencia.)
     Un encuentro con más profundidad es reseñado por León poco antes de los actos fundacionales de mediados de diciembre de 1927. (Y es más sorprendente porque Lorca conocía a Argentinita desde la época de El maleficio de la mariposa.)
     (De los actos en Sevilla, creemos que Federico debió sacar una impresión de Sánchez Mejías de un nuevo padrino o cicerone espléndido.) De esos destellos puntuales como la Oda al toro de lidia (1919), se va produciendo un lento ascenso en los que para para versificar textos como Oda al Santísimo Sacramento (1929). Y el hecho crucial en ese cambio en García Lorca fue la conferencia en la Universidad de Columbia de Ignacio Sánchez Mejías. (Lorca y el mecenas ya tienen una confianza más profunda, ayudada por la pareja de Ignacio y amiga de Federico, Argentinita.)
     Entre Nueva York y Cuba compone los versos de Poeta en Nueva York (1929-1930) y la obra teatral El público (1930). Y en la primera, lo taurino tiene ya una alta entidad: Es el caso de 1910, Nocturno del Hueco, o Vaca.
    El público o La zapatera prodigiosa aportan claras imágenes taurinas que nos llevan al momento en que se rompe la amistad de Federico y Sánchez Mejías: El 13 de agosto de 1934, tras dos días de agonía después de la cogida en Manzanares por un toro de Ayala. Mucha gente cree que con la elegía de Llanto por Ignacio Sánchez Mejías se alcanza la cima poética del granadino y una de las más bellas elegías en español. Y, obviamente, pensamos que aquí tiene un conocimiento pleno de la expresión plástica del toreo. En Diván del Tamarit encontramos la Casida V Del sueño al aire libre donde juega bellamente con los jazmines y el toro. 
     Paramos aquí y retomaremos Juego y Teoría del Duende, que ya tratamos en otra ocasión, con motivo de la referencia a santa Teresa de Jesús.

     
Copia del Concurso de Cante Jondo de 1922. Museos Casa de los Toros de Granada y AH_74




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     Bibliografía/ Fuentes:

    - Alonso, M.: Arte en España en la primera mitad del siglo XX. 1898-1951, en VV. AA.: La vanguardia fragmentada. Arte del siglo XX. Editorial Universitaria Ramón Areces. Madrid.  2023. Páginas 325-393.

    - MNCARS

    - LEÓN, J. J.: De Federico a Silverio, con amor. Prólogo de Belén Maya. EUG. Granada. 2020. Páginas 43-46.

     - LEÓN, J. J.: La sangre derramada. Ecos de la tauromaquia de Sánchez Mejías en García Lorca. Seguido de El pase de la muerte de Ignacio Sánchez Mejías. Prólogo de Carlos Marzal. Athenaica. 2020. Páginas 21-108. (Reseña 20-2-2026, Archivo Museo Sánchez Mejías)

     - GARCÍA, M.A.: El cante jondo en la España de los años 20 y 30: Música, poesía, política y pueblo, en Rev. Let. Sâo Paulo, v.54, n. 2, pp 103-109, jul./dic. 2014.

    - CERDÁ, D.: En busca del cante jondo: aproximación al "cante primitivo andaluz" desde la perspectiva de Falla, en Quadrivium, Revista digital de musicología, 10, 2019.

     - DE LA OSSA, M. A.: Federico García Lorca y la música: El flamenco y la música tradicional. 

     - VIZCAÍNO, L. D.: Felipe Pedrell y la ciudad de Granada: Una relación epistolar, en Revista Catalana de Musicología, núm. XVI (2023), pp. 183-206.

20-02-2026 11:24 Actualizando... 24-02-2026 20:37

Adolfo Salazar en Cuba (1)

     

     

Indumentaria Ñáñigo, Cofradía Abakuá. Museo de América



     Los lectores de EL SOL recibían con el café y las porras del desayuno las noticias del día y la vida cotidiana de sus más reputados articulistas. Es el caso del viaje a Cuba de Adolfo Salazar, el intelectual y musicólogo más importante del primer tercio del siglo XX: 

     "Después de una ausencia de más de dos meses ha regresado a Madrid nuestro fraternal camarada, el crítico musical de EL SOL, Adolfo Salazar, el cual ha permanecido parte de ese tiempo, como saben nuestros lectores, en La Habana, adonde fue expresamente invitado por diversas asociaciones culturales para que desarrollara allí cursos y conferencias sobre temas de su especialidad."

     Encabezaba la noticia EL SOL con DE AMÉRICA Regreso de Adolfo Salazar. Y nos contaba la categoría y personalidad del viajero como uno de los más firmes valores de la intelectualidad española, que había participado en distintos actos culturales en Cuba, los cuales causaron una gran resonancia. Sus actuaciones fueron recogidas por la prensa local como EL PAÍS, DIARIO DE LA MARINA y la revista AVANCE. Todas mostraron un gran interés y afecto.

     Conferencias como la dictada en la Sociedad Pro Arte, presidida por la señora Giberga, ante un auditorio de 4.000 personas, donde dio un curso sobre la música romántica y conferenció sobre la música española contemporánea. 

    En la Sociedad Hispanoamericana de Cultura, dirigida Don Fernando Ortiz, pronunció conferencias sobre Madame de Stäel y los comienzos del Romanticismo literario en Inglaterra, Francia y Alemania.

     El redactor de la noticia informaba que Adolfo Salazar se proponía referir en algunos artículos su periplo cubano, y contar la sugestiva música negra y criolla que había apreciado en una fiesta de ñáñigos, entre otros fastos.

     La noticia proseguía con el siguiente remate final:

     "Por cierto que del "Manuel Arnús", que trajo a Adolfo Salazar desde Nueva York, donde aquel se detuvo unos días, han desembarcado también en Cádiz, y también con estelas de éxito, el poeta Federico García Lorca, que regresa de Cuba, y la publicista Teresa de Escolarza, que regresa de la capital yanqui.

     Sean todos bien llegados."

     Esta noticia publicada en EL SOL hacía referencia al viaje que había realizado Adolfo Salazar a Cuba en mayo y junio de 1930. Allí había coincidido con García Lorca a su regreso de Nueva York. Salazar era uno de los intelectuales españoles que habían animado a continuar sus estudios en Madrid después de un primer año irregular, como sabemos por la correspondencia mantenida desde los primeros años de la década de 1920. Y sabemos también del contacto que establecieron con María Muñoz y Antonio Quevedo, Los Quevedo, en la capital cubana. De lo cual haremos una breve reseña en una siguiente entrega. 

     Entre las noticias que acompañaban a la vuelta del viaje a Cuba destacamos el anuncio del duque de Alba de la pronta desaparición de la censura, tras la caída de Primo de Rivera, y la convocatoria de las posibles elecciones, como así fueron, en abril de 1931. Sobre este futuro clima político, por esos días, escribía Ortega y Gasset en varias entregas un artículo titulado César, los conservadores y el futuro. Ortega se cuestionaba sobre un César monárquico o republicano en los estertores de la República Romana.

      (Continuará)




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     Bibliografía consultada:

     - EL SOL, se han consultado los ejemplares de junio, julio, agosto y septiembre de 1930. 

     - El Epistolario de Adolfo Salazar con Alejandro García Caturla y Federico García Lorca, para ubicar cronológicamente el momento. Este epistolario se conformó con el archivo de Salazar en México, con el depositado en la Residencia de Estudiantes, la Fundación Ortega y Gasset, la Fundación Paul Sacher y el Colegio de México. Nosotros hemos consultado entre el 6 y el 11 de noviembre de 2025 en el Archivo Museo Sánchez Mejías, la edición de Consuelo Carredano, publicada por la Fundación Scherzo y la Residencia de Estudiantes, con la colaboración de INAEM, en Madrid, 2008. Las cartas cubren el periodo 1912-1958.



10-01-2026 23:27 Actualizado 11-01-25 12:23

García Lorca y su entrevista con Bagaria, el caricaturista salvaje

Luis Bagaria. Ramón Casas y Carbó. MBBAA Córdoba


                        

          Adolfo Salazar (1890-1958) era un musicólogo y compositor español, figura de gran relevancia en la cultura y música española del primer tercio del siglo XX. Fue uno de los críticos con mayor proyección internacional en su época. Cuando estrenan Las calles de Cádiz Argentinita, Ignacio Sánchez Mejías, Manuel de Falla y Federico García Lorca, la crítica de El Sol la realiza Adolfo Salazar:

        Uno de los espectáculos mejor recibidos en la última temporada fue la presentación de la compañía de bailes españoles que dirige Encarnación López, “la Argentinita” …. El cuadro que se estrenó, “Calles de Cádiz”, contiene momentos de intenso sabor popular. En cuanto se ligue un poco más, tan pronto estén maduros de ensayo, pueden constituir un ejemplo muy típico de lo que puede ser el nuevo “ballet” en esta compañía.

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     Ramón Casas y Carbó (1866-1932) fue un pintor español condecorado con La legión de Honor de Francia. En el mundo del arte se le considera uno de los principales retratistas de la burguesía catalana. Puede que también sea recordado como cartelista por su célebre trabajo para Anís del Mono, bebida hoy del grupo Osborne, de 1898, o el de Codorníu. También hizo pintura de historia, de la que destacamos La carga (1902). En este caso nos fijaremos en un óleo que pintó en 1900 al dibujante y caricaturista Luis Bagaria (1882-1940), famoso en el primer tercio del siglo XX por su análisis político mediante la caricatura. El cuadro, cuya copia se reproduce más arriba, tiene fuerza psicológica y una extraordinaria espontaneidad. 


La Carga. Ramón Casas. MNARS


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     Luis Bagaria era un caricaturista político nacido en Barcelona, de formación autodidacta, que se relaciona con la intelectualidad modernista como Rusiñol, Guimerá, y el actor Enrique Borrás. Dibuja desde el principio, pero su presentación artística es pictórica en 1903 en la sala Parés. En la primera década del siglo XX presenta colecciones en Barcelona y colabora en diversas publicaciones catalanas. En 1912 se establece en Madrid. Entre 1915 y 1922 publica en el semanario España. En 1917 entra en el diario El Sol y en 1920 en el Partido Socialista. Su ideario excede la línea editorial de El Sol, aunque será el medio en el que se consagrará. Fue crítico con el régimen primorriverista utilizando sus dibujos de almohadón. En 1925, en la Exposición de Artistas Ibéricos fue reconocido y se le otorgó una sala entera a sus caricaturas. Por presiones monárquicas, el fundador de El Sol debe abandonar el diario y funda Luz, acompañándole Bagaria, hasta su desaparición. Volvió a El Sol y a La Vanguardia de Barcelona en los momentos previos al levantamiento del 18 de julio y la Guerra Civil. Se exilió en Francia en 1938, y, más tarde, se embarcó hacia Cuba, donde fallecería en 1940.

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     Federico García Lorca (1898-1936) fue un poeta y dramaturgo de fama universal por su obra cargada de lirismo, pasión y sentido de la tragedia. Considerado como el alma de la Generación del 27, fue el faro de la vanguardia artística y, al mismo tiempo, un artista conectado con las raíces populares. Quienes estaban con él, como decía Jorge Guillén, notaban que no hacía frío o calor, hacía Federico. Murió asesinado en la barbarie de la Guerra Civil.

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     El Sol (1917-1939) fue obra del ingeniero y empresario Nicolás María de Urgoiti (1869-1951), propietario de La Papelera Española. Fue considerado en su época uno de los mejores diarios de Europa y el mejor de España. Trajo aires de renovación periodística y pretendía obtener el beneficio económico desde una postura de independencia que anunciaba en su primera página. Era más caro que otros periódicos porque pretendía poder pagar el papel sin tener que recurrir a las subvenciones. Se dirigía a un público de burgueses liberales cultivados. Fue dirigido por Luis Lorenzo y tuvo como colaboradores a Ortega y Gasset, Luis Bagaria, Lorenzo Luzuriaga, Salvador de Madariaga o Corpus Barga. Estuvo atento a las vicisitudes de la época y pendiente a la Agrupación al Servicio de la República (febrero de 1931) que alentaban Ortega, Marañón y Pérez de Ayala, cuyo manifiesto se publica en este diario. Urgoiti perdió el diario en 1930 por el artículo El error Berenguer. Durante la guerra fue evolucionando hacia posiciones comunistas y al final de la guerra, fueron ocupados sus talleres por falangistas para editar Arriba.

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     A principios de junio de 1936, con una fecha que no llega al diez de junio, Federico García Lorca escribe a su amigo Adolfo Salazar y le cuenta que se marcha a Granada, para despedirse de su familia. Va en coche en un viaje algo precipitado, por lo que razonablemente le envía unas palabras, al no poder despedirse de otro modo. Le hace una petición. Adolfo Salazar era el crítico cultural por excelencia de la prensa española, tenía gran influencia en su diario, El Sol, al que Federico había concedido una entrevista. Entrevista que sería la última con vida. Le rogaba a su amigo que consiguiera borrar una de las preguntas que Luis Bagaria le realizaba en la entrevista sobre las ideas que tenía Lorca sobre el fascismo y el comunismo. Porque no le parecían convenientes en el momento político de España, junio de 1936. Y quería que no se enterase Bagaria, ni nadie de la redacción.

    El artículo en cuestión se publicó el 10 de junio de 1936. No aparece en ningún sitio la pregunta de en caso de advenimiento de fascismo o comunismo, cuál creía Lorca que vendría antes. Lorca había contestado a una entrevista solicitada por escrito. La pregunta y la respuesta desaparecieron en el diario. No se sabe sí Salazar tuvo algo que ver en ello.

     Hemos intentado contrastar de la siguiente manera lo que nos ha llegado a nuestras manos:

     La entrevista de El Sol de 10 de junio de 1936 se publicó en la página 5. Ocupa la parte central con una caricatura de Bagaria y alterna con las siguientes noticias:

-        El crédito extraordinario para la creación de la Embajada de España en Moscú, con un proyecto de Ley sobre reorganización del Cuerpo Diplomático.

-        La referencia del Consejo de ministros

-        Detenciones en Madrid referidas por el director de Seguridad sobre 20 personas por filiación derechista, algunos con armas.

-        Referencia de las conferencias de ese día.

-        Noticias sobre oposiciones y concursos.

-        El intento de suicidio del presidente de la Sociedad de Pintores y Decoradores de UGT, Rafael Calatayud San Juan.

-        Una denuncia por sustracción.

-        La programación de la emisora Unión Radio.

-        Y el anuncio de trabajo que busca un médico para la Asociación para Huérfanos de la Oficialidad del Arma de Infantería.

     En algunas Obras Completas de Lorca hay referencia de esta entrevista, como la editada en 1999 por Miguel García Posada para Galaxia Gutenberg y Círculo de Lectores, donde se publica un borrador.

     Nosotros hemos recurrido a la edición de Rafael Inglada Palabra de Lorca. Federico García Lorca. Publica las entrevistas que concedió Federico. Colabora en la edición Víctor Fernández. Estos no hacen referencia a los deseos de matización que quiere hacer García Lorca. Pero si lo hace, más presto, el prologuista, Christopher Maurer, uno de los mayores especialistas en la obra del granadino. Por Maurer nos enteramos de la certeza del deseo de revisión de la entrevista. Aún más, conocemos que no había sido la primera vez. Había solicitado revisar con anterioridad una entrevista solicitada por Jordi Bou en 1935.

     Los documentos nos dicen que Lorca ya tomaba precauciones en el sentido de las declaraciones que hacía en el momento político. Y nos indica también que Federico era una personalidad consagrada que podría controlar las entrevistas que realizaba.

     A continuación, aportamos la referencia de la carta en la que solicita la revisión a Adolfo Salazar, publicada en el Epistolario de Adolfo Salazar, que se reseña más abajo como bibliografía. Y adjuntaremos una copia de la página 5 del diario El Sol de 1 de junio de 1936.

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                       Madrid, [¿1-10? de junio] 1936

     Queridísimo Adolfo:

     Me voy unos días a Granada para despedirme de mi familia. Como me voy en auto, por eso ha sido la cosa precipitada y nada te dije.

     Me gustaría que, si tú pudieras, y sin que lo notara Bagaria, quitaras la pregunta y la respuesta que está en una página suelta escrita a mano, página 7 (bis), porque es un añadido y es una pregunta sobre el fascio y el comunismo que me parece indiscreta en este preciso momento, y además está contestada antes. Así es que tú la quitas y luego como si tal cosa. No conviene que se entere nadie de esto, pues sería fastidioso para mí.

      Abrazos

                                              Federico.

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 Diálogos de un caricaturista salvaje
Federico García Lorca habla sobre la riqueza poética y vital mayor de España
Reivindicación intelectual del toreo.- las diferencias del canto gitano y del flamenco.- El arte por el arte y el arte por el pueblo.
Nuestro gran Bagaria se ha constituido en caricaturista salvaje, como él dice, y se ha lanzado a recorrer en todas direcciones la enmarñada, casi impenetrable, selva española. Su valor desmedido y la aguda y bien templada arma de sus lápices que esgrime le harán salir de esta aventura arriesgadísima con la misma buena fortuna que le acompañó en tantas obras suyas. Ahí es nada, atreverse, lápiz y pluma en ristre- pues Bagaria se nos ha vuelto escritor- a escudriñar este intrincado espíritu español de nuestros días en las personas que mejor lo representan. Poetas, escritores, músicos, hombres de ciencia, políticos, han de ir desfilando a través de estos diálogos de Bagaria y entregando a la vez su secreto, lo más entrañado de su personalidad, a nuestros lectores. Entregándolo por más que intenten recatarlo, pues nada ni nadie será invulnerable a los certeros blancos del gran dibujante.

     Se ha reproducido la nota aclaratoria del editor de las razones de las entrevistas que Bagaria realizará en 1936, un mes antes del levantamiento de 18 de julio, que no aparece en la relación de la entrevista en Palabra de Lorca. Y reseñamos únicamente el prólogo de la entrevista, ya con palabras de Luis Bagaria:

PRÓLOGO

Empiezo, lector, los diálogos de este salvaje y seguro servidor dialogando con el fuerte y sutil poeta García Lorca.

Que por el dios Sol mis rugidos no molesten a los oídos del lector, pues así como los toreros al retirarse se cortan la coleta, yo, cortándome las plumas, sabría retirarme a tiempo.

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     Bibliografía consultada:

-        El Sol, 15 de octubre de 1933. Crítica de Adolfo Salazar a Las Calles de Cádiz.

-        SALAZAR, A.: Epistolario 1912-1958. Residencia de Estudiantes. Madrid. 2008. Edición de Consuelo Carredano. Reseña 9-12-2025 Archivo Museo Sánchez Mejías.

-        https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/casas-y-carbo-ramon/97c000f5-7bb7-499b-bca5-17f991c33b9b

-        Ramón Casas, retrato de Luis Bagaria. Museo de Bellas Artes de Córdoba.

-        https://historia-hispanica.rah.es/biografias/4815-luis-bagaria-i-bou

-        GARCÍA LORCA, F: Obras Completas. Ebooklasicos. 2015-2023. Versión Kindle.

-        Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España.

-        https://www.wikiwand.com/es/articles/El_Sol_(1917-1939)

      -    GARCÍA LORCA, F.: Palabra de Lorca. Edición de Rafael Inglada con la colaboración 
           de Víctor Fernández. Prólogo de Christopher Maurer. Malpaso. Barcelona- México.       
           Reseña 10-12-25 Archivo Museo Sánchez Mejías.



     10-12-2025 18:10  Actualizado 11-12-25 7:26

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