Cultura y sociedad

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Adolfo Salazar en Cuba (1)

     

     

Indumentaria Ñáñigo, Cofradía Abakuá. Museo de América



     Los lectores de EL SOL recibían con el café y las porras del desayuno las noticias del día y la vida cotidiana de sus más reputados articulistas. Es el caso del viaje a Cuba de Adolfo Salazar, el intelectual y musicólogo más importante del primer tercio del siglo XX: 

     "Después de una ausencia de más de dos meses ha regresado a Madrid nuestro fraternal camarada, el crítico musical de EL SOL, Adolfo Salazar, el cual ha permanecido parte de ese tiempo, como saben nuestros lectores, en La Habana, adonde fue expresamente invitado por diversas asociaciones culturales para que desarrollara allí cursos y conferencias sobre temas de su especialidad."

     Encabezaba la noticia EL SOL con DE AMÉRICA Regreso de Adolfo Salazar. Y nos contaba la categoría y personalidad del viajero como uno de los más firmes valores de la intelectualidad española, que había participado en distintos actos culturales en Cuba, los cuales causaron una gran resonancia. Sus actuaciones fueron recogidas por la prensa local como EL PAÍS, DIARIO DE LA MARINA y la revista AVANCE. Todas mostraron un gran interés y afecto.

     Conferencias como la dictada en la Sociedad Pro Arte, presidida por la señora Giberga, ante un auditorio de 4.000 personas, donde dio un curso sobre la música romántica y conferenció sobre la música española contemporánea. 

    En la Sociedad Hispanoamericana de Cultura, dirigida Don Fernando Ortiz, pronunció conferencias sobre Madame de Stäel y los comienzos del Romanticismo literario en Inglaterra, Francia y Alemania.

     El redactor de la noticia informaba que Adolfo Salazar se proponía referir en algunos artículos su periplo cubano, y contar la sugestiva música negra y criolla que había apreciado en una fiesta de ñáñigos, entre otros fastos.

     La noticia proseguía con el siguiente remate final:

     "Por cierto que del "Manuel Arnús", que trajo a Adolfo Salazar desde Nueva York, donde aquel se detuvo unos días, han desembarcado también en Cádiz, y también con estelas de éxito, el poeta Federico García Lorca, que regresa de Cuba, y la publicista Teresa de Escolarza, que regresa de la capital yanqui.

     Sean todos bien llegados."

     Esta noticia publicada en EL SOL hacía referencia al viaje que había realizado Adolfo Salazar a Cuba en mayo y junio de 1930. Allí había coincidido con García Lorca a su regreso de Nueva York. Salazar era uno de los intelectuales españoles que habían animado a continuar sus estudios en Madrid después de un primer año irregular, como sabemos por la correspondencia mantenida desde los primeros años de la década de 1920. Y sabemos también del contacto que establecieron con María Muñoz y Antonio Quevedo, Los Quevedo, en la capital cubana. De lo cual haremos una breve reseña en una siguiente entrega. 

     Entre las noticias que acompañaban a la vuelta del viaje a Cuba destacamos el anuncio del duque de Alba de la pronta desaparición de la censura, tras la caída de Primo de Rivera, y la convocatoria de las posibles elecciones, como así fueron, en abril de 1931. Sobre este futuro clima político, por esos días, escribía Ortega y Gasset en varias entregas un artículo titulado César, los conservadores y el futuro. Ortega se cuestionaba sobre un César monárquico o republicano en los estertores de la República Romana.

      (Continuará)




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     Bibliografía consultada:

     - EL SOL, se han consultado los ejemplares de junio, julio, agosto y septiembre de 1930. 

     - El Epistolario de Adolfo Salazar con Alejandro García Caturla y Federico García Lorca, para ubicar cronológicamente el momento. Este epistolario se conformó con el archivo de Salazar en México, con el depositado en la Residencia de Estudiantes, la Fundación Ortega y Gasset, la Fundación Paul Sacher y el Colegio de México. Nosotros hemos consultado entre el 6 y el 11 de noviembre de 2025 en el Archivo Museo Sánchez Mejías, la edición de Consuelo Carredano, publicada por la Fundación Scherzo y la Residencia de Estudiantes, con la colaboración de INAEM, en Madrid, 2008. Las cartas cubren el periodo 1912-1958.



10-01-2026 23:27 Actualizado 11-01-25 12:23

García Lorca y su entrevista con Bagaria, el caricaturista salvaje

Luis Bagaria. Ramón Casas y Carbó. MBBAA Córdoba


                        

          Adolfo Salazar (1890-1958) era un musicólogo y compositor español, figura de gran relevancia en la cultura y música española del primer tercio del siglo XX. Fue uno de los críticos con mayor proyección internacional en su época. Cuando estrenan Las calles de Cádiz Argentinita, Ignacio Sánchez Mejías, Manuel de Falla y Federico García Lorca, la crítica de El Sol la realiza Adolfo Salazar:

        Uno de los espectáculos mejor recibidos en la última temporada fue la presentación de la compañía de bailes españoles que dirige Encarnación López, “la Argentinita” …. El cuadro que se estrenó, “Calles de Cádiz”, contiene momentos de intenso sabor popular. En cuanto se ligue un poco más, tan pronto estén maduros de ensayo, pueden constituir un ejemplo muy típico de lo que puede ser el nuevo “ballet” en esta compañía.

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     Ramón Casas y Carbó (1866-1932) fue un pintor español condecorado con La legión de Honor de Francia. En el mundo del arte se le considera uno de los principales retratistas de la burguesía catalana. Puede que también sea recordado como cartelista por su célebre trabajo para Anís del Mono, bebida hoy del grupo Osborne, de 1898, o el de Codorníu. También hizo pintura de historia, de la que destacamos La carga (1902). En este caso nos fijaremos en un óleo que pintó en 1900 al dibujante y caricaturista Luis Bagaria (1882-1940), famoso en el primer tercio del siglo XX por su análisis político mediante la caricatura. El cuadro, cuya copia se reproduce más arriba, tiene fuerza psicológica y una extraordinaria espontaneidad. 


La Carga. Ramón Casas. MNARS


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     Luis Bagaria era un caricaturista político nacido en Barcelona, de formación autodidacta, que se relaciona con la intelectualidad modernista como Rusiñol, Guimerá, y el actor Enrique Borrás. Dibuja desde el principio, pero su presentación artística es pictórica en 1903 en la sala Parés. En la primera década del siglo XX presenta colecciones en Barcelona y colabora en diversas publicaciones catalanas. En 1912 se establece en Madrid. Entre 1915 y 1922 publica en el semanario España. En 1917 entra en el diario El Sol y en 1920 en el Partido Socialista. Su ideario excede la línea editorial de El Sol, aunque será el medio en el que se consagrará. Fue crítico con el régimen primorriverista utilizando sus dibujos de almohadón. En 1925, en la Exposición de Artistas Ibéricos fue reconocido y se le otorgó una sala entera a sus caricaturas. Por presiones monárquicas, el fundador de El Sol debe abandonar el diario y funda Luz, acompañándole Bagaria, hasta su desaparición. Volvió a El Sol y a La Vanguardia de Barcelona en los momentos previos al levantamiento del 18 de julio y la Guerra Civil. Se exilió en Francia en 1938, y, más tarde, se embarcó hacia Cuba, donde fallecería en 1940.

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     Federico García Lorca (1898-1936) fue un poeta y dramaturgo de fama universal por su obra cargada de lirismo, pasión y sentido de la tragedia. Considerado como el alma de la Generación del 27, fue el faro de la vanguardia artística y, al mismo tiempo, un artista conectado con las raíces populares. Quienes estaban con él, como decía Jorge Guillén, notaban que no hacía frío o calor, hacía Federico. Murió asesinado en la barbarie de la Guerra Civil.

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     El Sol (1917-1939) fue obra del ingeniero y empresario Nicolás María de Urgoiti (1869-1951), propietario de La Papelera Española. Fue considerado en su época uno de los mejores diarios de Europa y el mejor de España. Trajo aires de renovación periodística y pretendía obtener el beneficio económico desde una postura de independencia que anunciaba en su primera página. Era más caro que otros periódicos porque pretendía poder pagar el papel sin tener que recurrir a las subvenciones. Se dirigía a un público de burgueses liberales cultivados. Fue dirigido por Luis Lorenzo y tuvo como colaboradores a Ortega y Gasset, Luis Bagaria, Lorenzo Luzuriaga, Salvador de Madariaga o Corpus Barga. Estuvo atento a las vicisitudes de la época y pendiente a la Agrupación al Servicio de la República (febrero de 1931) que alentaban Ortega, Marañón y Pérez de Ayala, cuyo manifiesto se publica en este diario. Urgoiti perdió el diario en 1930 por el artículo El error Berenguer. Durante la guerra fue evolucionando hacia posiciones comunistas y al final de la guerra, fueron ocupados sus talleres por falangistas para editar Arriba.

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     A principios de junio de 1936, con una fecha que no llega al diez de junio, Federico García Lorca escribe a su amigo Adolfo Salazar y le cuenta que se marcha a Granada, para despedirse de su familia. Va en coche en un viaje algo precipitado, por lo que razonablemente le envía unas palabras, al no poder despedirse de otro modo. Le hace una petición. Adolfo Salazar era el crítico cultural por excelencia de la prensa española, tenía gran influencia en su diario, El Sol, al que Federico había concedido una entrevista. Entrevista que sería la última con vida. Le rogaba a su amigo que consiguiera borrar una de las preguntas que Luis Bagaria le realizaba en la entrevista sobre las ideas que tenía Lorca sobre el fascismo y el comunismo. Porque no le parecían convenientes en el momento político de España, junio de 1936. Y quería que no se enterase Bagaria, ni nadie de la redacción.

    El artículo en cuestión se publicó el 10 de junio de 1936. No aparece en ningún sitio la pregunta de en caso de advenimiento de fascismo o comunismo, cuál creía Lorca que vendría antes. Lorca había contestado a una entrevista solicitada por escrito. La pregunta y la respuesta desaparecieron en el diario. No se sabe sí Salazar tuvo algo que ver en ello.

     Hemos intentado contrastar de la siguiente manera lo que nos ha llegado a nuestras manos:

     La entrevista de El Sol de 10 de junio de 1936 se publicó en la página 5. Ocupa la parte central con una caricatura de Bagaria y alterna con las siguientes noticias:

-        El crédito extraordinario para la creación de la Embajada de España en Moscú, con un proyecto de Ley sobre reorganización del Cuerpo Diplomático.

-        La referencia del Consejo de ministros

-        Detenciones en Madrid referidas por el director de Seguridad sobre 20 personas por filiación derechista, algunos con armas.

-        Referencia de las conferencias de ese día.

-        Noticias sobre oposiciones y concursos.

-        El intento de suicidio del presidente de la Sociedad de Pintores y Decoradores de UGT, Rafael Calatayud San Juan.

-        Una denuncia por sustracción.

-        La programación de la emisora Unión Radio.

-        Y el anuncio de trabajo que busca un médico para la Asociación para Huérfanos de la Oficialidad del Arma de Infantería.

     En algunas Obras Completas de Lorca hay referencia de esta entrevista, como la editada en 1999 por Miguel García Posada para Galaxia Gutenberg y Círculo de Lectores, donde se publica un borrador.

     Nosotros hemos recurrido a la edición de Rafael Inglada Palabra de Lorca. Federico García Lorca. Publica las entrevistas que concedió Federico. Colabora en la edición Víctor Fernández. Estos no hacen referencia a los deseos de matización que quiere hacer García Lorca. Pero si lo hace, más presto, el prologuista, Christopher Maurer, uno de los mayores especialistas en la obra del granadino. Por Maurer nos enteramos de la certeza del deseo de revisión de la entrevista. Aún más, conocemos que no había sido la primera vez. Había solicitado revisar con anterioridad una entrevista solicitada por Jordi Bou en 1935.

     Los documentos nos dicen que Lorca ya tomaba precauciones en el sentido de las declaraciones que hacía en el momento político. Y nos indica también que Federico era una personalidad consagrada que podría controlar las entrevistas que realizaba.

     A continuación, aportamos la referencia de la carta en la que solicita la revisión a Adolfo Salazar, publicada en el Epistolario de Adolfo Salazar, que se reseña más abajo como bibliografía. Y adjuntaremos una copia de la página 5 del diario El Sol de 1 de junio de 1936.

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                       Madrid, [¿1-10? de junio] 1936

     Queridísimo Adolfo:

     Me voy unos días a Granada para despedirme de mi familia. Como me voy en auto, por eso ha sido la cosa precipitada y nada te dije.

     Me gustaría que, si tú pudieras, y sin que lo notara Bagaria, quitaras la pregunta y la respuesta que está en una página suelta escrita a mano, página 7 (bis), porque es un añadido y es una pregunta sobre el fascio y el comunismo que me parece indiscreta en este preciso momento, y además está contestada antes. Así es que tú la quitas y luego como si tal cosa. No conviene que se entere nadie de esto, pues sería fastidioso para mí.

      Abrazos

                                              Federico.

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 Diálogos de un caricaturista salvaje
Federico García Lorca habla sobre la riqueza poética y vital mayor de España
Reivindicación intelectual del toreo.- las diferencias del canto gitano y del flamenco.- El arte por el arte y el arte por el pueblo.
Nuestro gran Bagaria se ha constituido en caricaturista salvaje, como él dice, y se ha lanzado a recorrer en todas direcciones la enmarñada, casi impenetrable, selva española. Su valor desmedido y la aguda y bien templada arma de sus lápices que esgrime le harán salir de esta aventura arriesgadísima con la misma buena fortuna que le acompañó en tantas obras suyas. Ahí es nada, atreverse, lápiz y pluma en ristre- pues Bagaria se nos ha vuelto escritor- a escudriñar este intrincado espíritu español de nuestros días en las personas que mejor lo representan. Poetas, escritores, músicos, hombres de ciencia, políticos, han de ir desfilando a través de estos diálogos de Bagaria y entregando a la vez su secreto, lo más entrañado de su personalidad, a nuestros lectores. Entregándolo por más que intenten recatarlo, pues nada ni nadie será invulnerable a los certeros blancos del gran dibujante.

     Se ha reproducido la nota aclaratoria del editor de las razones de las entrevistas que Bagaria realizará en 1936, un mes antes del levantamiento de 18 de julio, que no aparece en la relación de la entrevista en Palabra de Lorca. Y reseñamos únicamente el prólogo de la entrevista, ya con palabras de Luis Bagaria:

PRÓLOGO

Empiezo, lector, los diálogos de este salvaje y seguro servidor dialogando con el fuerte y sutil poeta García Lorca.

Que por el dios Sol mis rugidos no molesten a los oídos del lector, pues así como los toreros al retirarse se cortan la coleta, yo, cortándome las plumas, sabría retirarme a tiempo.

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     Bibliografía consultada:

-        El Sol, 15 de octubre de 1933. Crítica de Adolfo Salazar a Las Calles de Cádiz.

-        SALAZAR, A.: Epistolario 1912-1958. Residencia de Estudiantes. Madrid. 2008. Edición de Consuelo Carredano. Reseña 9-12-2025 Archivo Museo Sánchez Mejías.

-        https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/casas-y-carbo-ramon/97c000f5-7bb7-499b-bca5-17f991c33b9b

-        Ramón Casas, retrato de Luis Bagaria. Museo de Bellas Artes de Córdoba.

-        https://historia-hispanica.rah.es/biografias/4815-luis-bagaria-i-bou

-        GARCÍA LORCA, F: Obras Completas. Ebooklasicos. 2015-2023. Versión Kindle.

-        Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España.

-        https://www.wikiwand.com/es/articles/El_Sol_(1917-1939)

      -    GARCÍA LORCA, F.: Palabra de Lorca. Edición de Rafael Inglada con la colaboración 
           de Víctor Fernández. Prólogo de Christopher Maurer. Malpaso. Barcelona- México.       
           Reseña 10-12-25 Archivo Museo Sánchez Mejías.



     10-12-2025 18:10  Actualizado 11-12-25 7:26

Jorge Guillén según Elena Aub, 2. Góngora y la "Soledad Tercera"

      

     

Federico García Lorca como La Sombra. Centro Federico García Lorca y Galería Guillermo de Osma, 2021

     Al hilo de la publicación de una película perdida de Federico García Lorca durante las giras y representaciones de La Barraca, he vuelto a revisar la entrevista que Elena Aub realizó al final de su vida a Jorge Guillén. 

     En la entrevista, uno piensa que la persona más citada sería Pedro Salinas, con quien mantuvo una larga relación epistolar y a quien sustituyó en el trabajo universitario. Pero, no. Cita más a Federico García Lorca, ya sea por deseo propio o de la entrevistadora.

     Guillén siguió frecuentando la Residencia de Estudiantes tras sus estudios y declaró a la hija de Max Aub que conoció a unos estudiantes allí, con pinta solo de estudiantes, nada de bohemios, que se hicieron muy famosos con el tiempo: Dalí, Buñuel y Lorca.

      Recuerda a García Lorca con humor, relajado, que le gastaba bromas con el éxito que Guillén tenía entre las alumnas, según Federico, porque les enseñaba la poesía de Bécquer y sus alumnas se emocionaban, lloraban y sacaban el pañuelo...

     Se le hacía un nudo en la garganta cuando evocaba al padre de García Lorca, que lo vio en Nueva York, tras su asesinato y tras la guerra, porque Guillén siempre pensó que el poeta del Llanto sobreviviría a cualquier contienda, por su carácter o su ánimo, y así se lo dijo a su padre. Y su padre, apesadumbrado, le recordó que se había equivocado.

     Y lo creyó porque Federico era uno de los amos del éxito, junto a Rafael Alberti. Como el éxito que tuvo con el Romancero gitano.

     Su muerte le dejó desolado, por la cercanía, por la amistad, aunque sabe que murieron otros de distinta clase y condición y nadie lo merecía. Se había encargado, a posteriori, del prólogo de las Obras Completas de Lorca en la editorial Aguilar. Y aceptaba que del siglo XX, el escritor sobre el que más obras de estudio se habían publicado era Federico García Lorca, por las cosas buenas y las cosas malas. Que, a más distancia, creía que Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez eran los más estudiados. Luego, los demás.

     ¿Y los componentes de la generación del 27?

     Más que generación, decía Guillén, era un grupo de amigos. Eran diez, se han muerto diez, ¡no, por dios!- las dudas del paso del tiempo nublaban a Guillén-, se han muerto cinco y quedamos cinco, ¿verdad? Se ha muerto Salinas, se han muerto, que eran... Salinas y yo éramos los mayores, el del 91 y yo del 93. Algún profesor que hace historias literarias decía que fuimos los mentores. De ninguna manera, todos iguales. Federico no era un maestro... era el centro de la vitalidad, de la intensidad creativa. No había jerarquía, ni nada. Y coincidimos en Madrid y se formó aquel grupo, poco a poco. En el veinticuatro ya conocía a Alberti, inicialmente pintor, y Lorca. Antes había conocido a Juan Ramón Jiménez. Y admiraban mucho a Machado, Antonio. Guillén decía que Antonio Machado no entendía al principio su poesía, aunque le respetaba como persona. 

     La novedad de los amigos del 27 era que conocían mejor la tradición literaria de la poesía española. No solamente los profesores como Dámaso Alonso, Pedro Salinas y el propio Jorge Guillén. Este poeta decía que todos sabían más de poesía española que Machado, Unamuno y Juan Ramón. Según Guillén, Valle-Inclán no podía ver a Góngora. El héroe de Góngora, cuenta, fue Dámaso Alonso, que empezó a estudiarlo. Y llegaba al café y les decía, Vamos a ver qué os parece... a ver este párrafo... Y lo explicaba mejor que nadie. Y no únicamente la tradición española, los poetas franceses también. Baudelaire, Mallarme, ... Y el Modernismo con Rubén Darío. Y más tarde fue Neruda y Vallejo. La poesía inglesa la conocieron más tarde. Y tenían un fondo humanístico. Habían leído La Odisea y La Eneida. ¡Hombre! ¡Claro! ¡Hombre!, reía Guillén al contarlo. Y se manifestaba asombrado de Alberti. Por su sentido de la asimilación. ¡Prodigioso! Que creó la Tercera Soledad ¡Qué instinto del idioma! No era universitario. Reía Guillén. Era un golfillo de Cádiz... Algo prodigioso. Por la relación con sus amigos, por su prodigiosa capacidad. Cuando hay tantos profesores que no llegan a entender en toda su pajolera vida un poema... Era Alberti. De los más jóvenes, nacido en 1902, al contrario que Guillén y Salinas, de 1893 y 1891, los poetas mayores de edad.

     Góngora publicó hacia 1613 las Soledades, dedicada al duque de Bejar, su mecenas y el de Cervantes. Alberti se propuso homenajear a Góngora con una Soledad más.

     La Soledad Tercera se incluía en el poemario Cal y Canto, hacia 1926-1927:

     HOMENAJE A DON LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE (1627-1927). SOLEDAD TERCERA (Paráfrasis incompleta)

     CONCHAS y verdes líquenes sagrados,

los dormidos cabellos todavía,

al de una piedra sueño, traje umbroso

vistiendo estaban, cuando desvelados,

cítaras ya, esparcidos,

por la del viento lengua larga y fría

templados y pulsados

fueron y repetidos,

que el joven caminante su reposo

vio, música segura,

volar y, estrella pura,

diluirse en la Lira, perezoso... (12 primeros versos de Soledad Tercera)

     

      Entre los días 17 y 19 de octubre de 1979, Elena Aub entrevistó al poeta Jorge Guillén en Málaga. La entrevista formaba parte del proyecto “Refugiados Españoles en México”, desarrollado por el Archivo de la Palabra del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México. Esta entrevista está recogida en el Centro Documental de la Memoria Histórica (PHO,10ESP,3) (PARES).

     Elena Aub era investigadora y documentalista, vinculada a INAH. Hija de Max Aub, entrevistó a exiliados españoles, intelectuales y figuras culturales, contribuyendo al estudio de la diáspora republicana tras la guerra civil española. Recordamos la creación en Segorbe de la Fundación Max Aub, en 1997, con la presencia del presidente del Gobierno, José María Aznar. Elena Aub fue su presidenta y alma máter. El Archivo de la Palabra ha sido reconocido como parte de la “Memoria del Mundo de México” por la Unesco (INAH y Gobierno de México).

     

Jorge Guillén. Wikimedia


ABC, Obituario de Elena Aub, Juan Manuel Bonet. 16-05-2020



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     Referencias:

       - Jorge Guillén según Elena Aub_1

    - ALBERTI, R.: Cal y Canto. Hay multitud de versiones. La utilizada es una de 1952, editada por Losada en Buenos Aires, junto con Sobre los Ángeles y Sermones y moradas.


26-11-2025 14:07  Actualizado 28-11-2025 12:15

"Índice", la revista que presentó a los jóvenes poetas del 27 (1)

«Índice», número 4, 1922, BNE.



     Con más pretensiones que duración nació Índice como revista literaria. La revista se puede consultar en la Biblioteca Nacional. Son cuatro números que muestran el empeño editorial de Juan Ramón Jiménez (1881-1958). Otras revistas del onubense fueron (1925) y Ley (1927). ¿Por qué es importante Índice?

     Porque fue la carta de presentación de unos nuevos poetas que conformarían la generación del 27: Pedro Salinas, José Bergamín, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Antonio Marichalar, Federico García Lorca, y otros, que conformaron la Edad de Plata de la cultura española, como Antonio Machado, Alfonso Reyes, Corpus Barga, Moreno Villa, Adolfo Salazar, Azorín, Ortega y Gasset, Ramón Gómez de la Serna, …

     La revista era intergeneracional. Ajena a cualquier grupo, con redactores de distintas tendencias, de origen español e hispanoamericano. Les unía la exaltación del espíritu y el gusto de las cosas bellas. Se apoyó en Alfonso Reyes y Enrique Díaz Canedo- estos dos en el origen de la Casa de España y el Colegio de México, premio príncipe de Asturias 2001, al otro lado del Atlántico y con los intelectuales españoles exiliados allí-, y José Bergamín. La publicación de la revista fue irregular. En las tres primeras se presenta como revista mensual. En la cuarta, aparece como “de definición y concordia”, “selectamente ecléctica” y “primorosamente editada”. El impresor fue Gabriel García Maroto. Tuvo suplementos.

     Contiene textos de crítica, estudios y creación literaria, en prosa y verso. Incluyó una sección de varios con antologías de Góngora, traducciones, sección de cartas y crónicas.

     Juan Ramón Jiménez hizo también una Biblioteca Índice, colección de libros, y estuvo a punto de publicarse un número 5 de la revista, que no se llegó a terminar. En estos momentos, las relaciones entre los miembros de la generación del 27 y el poeta de Moguer iban bien.

     Los tres primeros números salieron con demora «relativa», pero el número 4 se retrasó hasta bien entrado 1922, con cambio de portada. Antonio Marichalar escribía a Juan Ramón Jiménez en el mes de mayo de ese año, agradeciéndole el interés que se había tomado para que saliese la publicación que había visto en una librería. Parecía que se iban solucionando los problemas de impresión, pero fue el último número de la revista. Ya fuera por la gestión como por problemas económicos.

     En la entrada del número 4 llamaba a los tres primeros como el difícil ensayo de la revista. Y contaba los problemas de toda clase que habían tenido para publicar: retraso de papeles, trastornos de imprenta y administración, viajes de redactores, con la necesidad de hacer las cosas bien. Y justificaban con un mal endémico de nuestro país: «Quien, en la España actual, haya intentado empresas de este carácter serio y puro, sabe cuánto hay que luchar para conseguir los resultados de relativa perfección que son corrientes en otros países.»

     No querían ser una revista al uso, aunque pretendían editar entre ocho y doce números al año, sino ser una revista «inactual», con el intento de la máxima perfección posible, tanto en ética como en estética.

     Esperaban recibir trabajos de colaboración y algún dinero con la dosis necesaria, por tanto, de ayuda espiritual y material. No hubo más números tras este cuarto número, en el que publicaban poesías Antonio Machado, Juan Chabás, Pedro Salinas, Federico García Lorca, o Juan Ramón Jiménez; y prosa José Bergamín, Jorge Guillén, Alfonso Reyes o Adolfo Salazar.

     Reproducimos aquí la primera estrofa de Antonio Machado, en Olivo del Camino:

“Parejo de la encina castellana

crecida sobre el páramo, señero

en los campos de Córdoba la llana

que dieron su caballo al Romancero;

lejos de tus hermanos

que vela el ceño campesino- enjutos

pobladores de lomas y altozanos,

horros de sombra, grávidos de frutos-

viejo olivo, sin mano labradora

que pode tu ramaje y con olvido

del hacha leñadora,

¡cuán bello estás sobre la tierra erguido,

bajo ese azul cobalto,

como un árbol silvestre, espeso y alto!”

     Y reproducimos una estrofa del artículo «Kodak de Andalucía» de Adolfo Salazar que viajó a finales de 1921 por esa tierra y en una instantánea fotográfica dice:

     “Opulencia de Granada, intimidad de Córdoba, Sevilla, o la ciudad. Vivacidad sevillana, gravedad cordobesa, esplendor granadino. Patios de Córdoba, calles de Sevilla, paisaje de Granada. Para el pintor, en Granda las masas, en Sevilla el color, en Córdoba el matiz. Para el músico, la polifonía de Granada, el cantar de Sevilla, el silencio de Córdoba.”

     El musicólogo y crítico Adolfo Salazar escribió una postal a Federico García Lorca informándole que se dirigía en el mes de septiembre hacia Andalucía con la intención de visitar Córdoba, Sevilla, Málaga y terminar en Granada, donde pensaba encontrarse con Lorca. En el artículo recuerda también su paso por Málaga:

      “Estás llena de nubes y de lluvia, Málaga, y no te dejas mirar... Yo guardaré el recuerdo de tu noche

 

 

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     Bibliografía consultada:

-        Biblioteca Nacional de España

-        Índice, 1921-1922, revista literaria y aventura editorial del premio Nobel de literatura Juan Ramón Jiménez. Cuatro números.

-        https://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/junio_12/05062012_01.htm

-        SALAZAR, A: Epistolario, 1912-1958. Edición de la musicóloga mexicana Consuelo Carredano. Residencia de Estudiantes, Fundación Scherzo, INAEM, Centro Cultural de la generación del 27. 2008. Tarjeta postal de Adolfo Salazar y Robert Gerhard a Federico García Lorca, septiembre de 1921. (Reseñado 25-11-2025 en Archivo Museo Sánchez Mejias).

        26-11-25 14:09  Actualizado 18:00










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Sermones, moradas, amistades y elegías.

     

Tudanca, valle del Nansa, desde la Casona en el mes de febrero. bmre.


     En los primeros días de enero aparecerá en la Revista Siembra de Manzanares una reseña del Archivo Museo Ignacio Sánchez Mejías

     Hay dos medicinas contra quien ignora: el tiempo y el conocimiento. Y otra, contra el que odia, el amor.


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      ¿Cuándo empezó la amistad entre José María de Cossío e Ignacio Sánchez Mejías?

     "A José del Río que recibí las fotografías con el intermedio de Sánchez Mejías..." . Carta de José María de Cossío a Gerardo Diego el 9 de agosto de 1920 desde Tudanca que revela que ya tenía la suficiente amistad con Ignacio para que hiciese de correo entre José del Río, Pick, y el señor de Tudanca. Cossío había viajado con la cuadrilla de Joselito, según el kilométrico que se guarda en la casona de Tudanca. Ignacio Sánchez Mejías fue banderillero de Rafael El Gallo y Joselito.

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     ¿Y la amistad entre Sánchez Mejías y Rafael Alberti?:

     El entusiasmo taurino de José María de Cossío, nueva amistosa adquisición de nuestras reuniones gongorinas me llevó una tarde a conocer, en el hall del Palace Hotel, a un tipo excepcional, que sería, luego de su horrorosa muerte, héroe de una de las mejores elegías derramada de pluma española: Ignacio Sánchez Mejías, tan sólo matador de toros en aquellos momentos. (Digo «tan sólo» porque poco más tarde llegó a ser autor dramático, y, con la asesoría de García Lorca, animador y empresario de una compañía de bailes españoles encabezada por su amiga Encarnación López, «La Argentinita»).  

     Así describía Alberti a Ignacio Sánchez Mejías en La arboleda perdida cuando lo conoció. Y evocaba su horrorosa muerte. La muerte fue un tema importante para García Lorca y Alberti. Vamos a relacionar esta idea de muerte con su poemario Sermones y moradas por alguno de ellos, empezando por la significación de la sangre y la visualización de la muerte.

     Según Casado, el concepto albertiano de la sangre ha de interpretarse como la propia conciencia, como el pasado no superado, que tira de él hacia lo más profundo, oscuro y desasosegante, como vemos en el poema Sermón de la sangre

     La edad terrible de violentar con ella las puertas más cerradas, los años más hundidos por los que descender a tientas, siempre con el temor de perder una mano o de quedar sujeto por un pie a la última rendija, esa que filtra un gas que deja ciego y hace oír la caída del agua en otro mundo, la edad terrible está presente, ha llegado con ella y la sirvo:

mientras me humilla, me levanta, me inunda, me desquicia, me seca, me abandona, me hace correr de nuevo, y yo no sé llamarla de otra forma:

Mi sangre

     ¿Es la bajada a los infiernos? ¿Es una vuelta al pasado? Casado ve que Alberti no desea que la vuelta al pasado sea un estancamiento que impida avanzar porque el infierno puede ser uno mismo.

     En Adiós a la sangre, el poeta dice:

     Sujetadme,

sujetad a mi sangre,

paredes,

muros que la veláis y la separáis de otras sangres que duermen.

¿Yo me decía adiós porque iba hacia la muerte?

     Y nos cuenta que se diferencia de otras sangres dormidas porque no les tortura el pasado y regresar a él. Y si se despide de su sangre, está emergiendo la muerte.

     La muerte emerge primero en los otros, pero poco a poco toma conciencia de la propia. En otro poema de Sermones y moradas, Espantapájaros, aparece esa preocupación de la muerte:

     Ya en mi alma pesaban de tal modo los muertos futuros

que no podía andar ni un solo paso sin que las piedras revelaran sus entrañas...

Se hace imposible el cielo entre tantas tumbas anegadas de setas corrompidas.

¿Adónde ir con las ansias de los que han de morirse? 

     La preocupación por los otros muertos, obstáculo para volver al edén pasado, se ve también en la elegía que escribe por la muerte de Fernando Villalón, quien fallece con una última voluntad consistente en enterrarle con el reloj en marcha. Alberti utiliza este deseo para hacer el esquema de su elegía, que Casado cree, es algo posible, que influya en García Lorca a la hora de escribir Llanto por Ignacio Sánchez Mejías:

    "... para que a la una en punto desaparecieran las islas, 

para que a las dos en punto a los toros más negros se les volviera blanca la cabeza,

para que a las tres en punto una bala de plomo perforara la hostia solitaria expuesta en la custodia de una iglesia perdida en el cruce de dos veredas: una camino de un prostíbulo y otra de un balneario de aguas minerales,

(y el reloj sobre el muerto)

para que a las cuatro en punto la crecida del río colgara de una caña el esqueleto de un pez aferrado al pernil de un pantalón perteneciente a un marino extranjero,

para que a las cinco en punto un sapo extraviado entre las legumbres de una huerta fuera partido en dos por la entrada imprevista de una rueda de coche volcado en la cuneta,

para que a las seis en punto las vacas abortadas corrieran a estrellarse contra el furgón de cola de los trenes expresos, ..."

     Y así hasta las doce en punto:

     "... y para que a las doce en punto a mí se me paralizará la sangre y con los párpados vueltos me encontrara de súbito en una cisterna alumbrada tan sólo por los fuegos fatuos que desprenden los fémures de un niño sepultado junto a la veta caliza de una piedra excavada a más de quince metros bajo el nivel del mar..." 

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     Alberti, según La arboleda perdida, le recitó unos poemas a Ignacio, el nuevo amigo, tras ser presentado por Cossío:

     "Cossío, apasionado de mis versos, me pidió recitarlos inmediatamente, casi al mismo tiempo en que Ignacio me abrazaba y pedía a un mozo del hotel una buena botella de manzanilla... Comencé. Sánchez Mejías los escuchaba atento, abierta una sonrisa en su rostro viril...

     -¡Qué bruto!- comentó, interrumpiéndome, pero indicándome con la mano que siguiera. Concluido el recitado, le dije que aquella expresión, en boca de un hombre que había lidiado y dado muerte a más de setecientos toros, no sólo me parecía justa sino que me llenaba de orgullo"

     Después le leyeron un poema dedicado a otro torero, admirado por Bergamín, Cossío y Alberti. Y aquí apareció la rivalidad profesional con el Niño de la Palma, con un ¡Lástima de poema!

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     Ahora que llega otro diciembre pariente de los actos fundacionales sevillanos, es bueno recordar cómo se gestó la primigenia amistad de unos jóvenes idealistas en palabras de uno de ellos: 

     "Me parece oportuno recordar que la celebración sevillana de otros actos del centenario, si se pudo celebrar con el esplendor y las más sonoras campanadas que repercutirían en pocos años por todo el universo mundo de la lengua y la poesía, se hizo gracias a Cossío. Él, con su arte y 'aquel' para aunar aficiones, estamentos y voluntades, fue el que presentó a Ignacio Sánchez Mejías. Este insigne diestro fue el que ideo y sufragó la invitación al Ateneo de Sevilla, a la que sucederían por sus pasos contados las otras conmemoraciones del centenario y lo demás que siguió hasta su propia muerte, motivo de la más excelsa poesía. Si el toreo se ha cantado con verdadera elevación en nuestro siglo ha sido, por los poetas andaluces, Manuel Machado, Federico y Rafael Alberti, a los que andando los años había de incorporarse otro andaluz, otro sevillano o malagueño- Vicente Aleixandre- que en sus 'Diálogos del conocimiento' ha escrito un bellísimo y profundo poema absolutamente genial" (Gerardo Diego, "Boletín de la Real Academia Española, 1977).

     Concluyamos con un bucólico vídeo de la Casona de Tudanca, con menos barro que cuando se visitó, y recordemos a Pereda, Unamuno, José María de Cossío, José del Río 'Pick', Rafael Alberti, Federico García Lorca, que estuvieron por allí, entre otros, y, aunque no se ve en el vídeo, un retrato dedicado por Ignacio Sánchez Mejías que vaga por allí.

     


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     Referencias:

       - Alberti, R.: Sermones y moradas. Poemas: Sermón de la sangre; Adiós a la Sangre; Espantapájaros; Ese caballo ardiendo por las arboledas perdidas; Sermón de las cuatro verdades

       - Alberti, R.: «La arboleda perdida», Seix Barral y Círculo de Lectores, Barcelona, 1959-1975.

        - Gerardo Diego y José María de Cossío. Epistolario, Nuevas claves de la generación del 27. U. de Alcalá de Henares y Fondo de cultura económica. Alcalá de Henares. 1996.

         - CASADO, M.: Oscuridad y exilio interior en la obra de Rafael Alberti. Tesis doctoral, Facultad de Filología, UCM dirigida por DÍEZ, J. I., Madrid, 2015. 307 páginas.

         - DIEGO, G.: Obras Completas. Tomo VIII, Artículo escrito en 1977, tomo 57, número 212, Boletín de la Real Academia Española. Nota 31-5-2024 Archivo Museo Sánchez Mejías.

       




           17-11-2025 23:44  Actualizado 20-11-2025 17:33


"Escaleras", por Ramón Gómez de la Serna y José Caballero

 

    

"Las lavanderas", José Caballero para "Yerma", 1934. MNAE, Teatro Español

     

     Ramón Gómez de la Serna y José Caballero colaboraron en la revista Cruz y raya en mayo de 1935. Ramón publicaba una pieza teatral en tres actos que se titulaba Escaleras. Obra que era ilustrada por un joven y talentoso onubense que se consagró en esos años colaborando con figuras consolidadas como Gómez de la Serna y Federico García Lorca. José Caballero cumplía en junio de 1935 veinte años. En 1934 había realizado el cartel de Las lavanderas de Yerma por encargo de Federico. Pintó unas mujeres de tamaño monumental con cabezas pequeñas y brazos extendidas en predominantes líneas curvas cargadas de feminidad. Los blancos, los azulados, los tonos piel, contrastan entre las formas desgarbadas y el cabello al vuelo sin sujeción. Mujeres ajenas a la tragedia final.

     Caballero había estado colaborando en aquellos años con La Barraca, el grupo de teatro universitario que introdujo un nuevo concepto escénico de teatro experimental. Influido por el surrealismo, trabaja además con Lorca en la obra Llanto por Ignacio Sánchez Mejías para el que pinta o ilustra una yuxtaposición de elementos de diversa índole que conforman una escena abigarrada de marcado carácter onírico. José Caballero realizó más obras relacionadas con el mundo taurino. Y el surrealismo llegó a Caballero por su relación con personalidades como Vázquez Díaz, Alberti, Neruda y Lorca. Una edición especial a la revista Cruz y Raya publicó, en ediciones El Árbol, este poema con los dibujos de José Caballero.

José Caballero, "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías", de García Lorca, Museo de Huelva

    

     Para Ramón pintó un mundo ficticio en una obra irreal de felicidad y desgracia que reseñamos a continuación

     La decoración representa un portalón antiguo, entrada de un caserón de una sola planta dividida en dos pisos, cada uno con su escalera, que muere en la puerta de entrada de cada uno de ellos. A la sombra de esas dos escaleras, en la oscuridad del portal, se sucede la llegada de los personajes.

     Muchas veces no se verá más que el personaje que sube y el retumbar sonoro de la escalera, marcado ruido de cajones en el que resuena el eco de los sarcófagos.

     El azar de este acto y de esta decoración significa que siempre al subir unas escaleras jugamos un poco la suerte de nuestro destino. En la elección de la una y la otra de estas dos escaleras se cifra, como se verá, la desgracia o la felicidad. Por eso el tono de trueno de los tacones ha de repercutir angustioso en el corazón del espectador.

     Las dos puertas son iguales, puertas antiguas, junto a las que pende el cordón de las viejas campanillas. Las dos puertas se abren y se cierran tan de prisa, que no dejan rastro de suposición para saber qué pasa dentro.

     Un hombre envuelto en una bufanda, una señora fatigada, dos mendigos que se marchan, un joven con tipo de cine, la muchacha del velillo, la bella no premiada, la mujer que llora, el caballero serio con hongo, los amorosos Enrique y Luisa que suben por distintas escaleras, entran en una de las puertas sin saber de la felicidad o la desgracia. Todos guiados por un anuncio deseable.

     En el interior de la casa de la felicidad está el hombre de la bufanda que la cambia por una flor amarilla en el ojal, la señora fatigada sin fatiga y caballero del hogo sin preocupaciones y feliz.

 

José Caballero, "Escaleras", Ramón Gómez de la Serna, "Cruz y Raya", mayo 1935.

 

 

           Del espacio de felicidad no se sale nunca. Nadie sabe dónde está la puerta por la que entró. Nadie enferma… nadie irá al médico… Todo es alegría.

Luisa llora sin Enrique porque entró por una puerta distinta a la casa de la alegría. Nada le consuela. Ni un galán joven, ni su futuro niño, ni las cuidadoras del lugar, ni un poeta ocasional… Una colegiala entra pensando que estará en el colegio de las vacaciones sin fin. Luisa, enamorada sin amor, provoca que aparezca la Suprema de la casa de la alegría.

     La alegría no puede hacer olvidar su desgracia porque su alma salió por otra escalera. La Suprema acepta finalmente que lleven a Luisa a la casa de la Desgracia.

José Caballero, "Escaleras", Ramón Gómez de la Serna, "Cruz y Raya", mayo 1935.

 

 

     La casa de la Desgracia tiene decoración plomiza y poca luz. Allí llegaron el caballero de la barba gris, el joven con tipo de cine, la muchacha del velillo, la bella sin premio y la señora que lloriquea. Allí está la paciencia producto de la impaciencia; allí se acaba la esperanza porque no hay nada que esperar. Ni siquiera el tormento. Las mujeres ya no deben estar alegres ni causar interés en otras personas. Una mujer de pelo blanco asegura que tras teñir su pelo ya no tiene esa obligación. Ni bodas por su hipocresía. Sólo el silencio. Y la posibilidad de dormir. El silencio es su fortuna.

 

José Caballero, "Escaleras", Ramón Gómez de la Serna, "Cruz y Raya", mayo 1935.

 

     La resignación inunda la estancia. No hay puerta de salida. No lloverá jamás. Enrique, el enamorado, está desesperado y sueña con ser un ratón. Tratan de consolarlo diciendo que ella le olvidará en la casa de la Felicidad.

     De pronto suena la campanilla. Nunca había sonado. Al menos no lo había hecho en siglos. Es Luisa. La han dejado salir porque temían que corrompiese la casa de la Felicidad. Lo único incorruptible es la desgracia.

 

José Caballero, "Escaleras", Ramón Gómez de la Serna, "Cruz y Raya", mayo 1935.

 

     Conducida con los ojos vendados, ha llegado a la casa de la Desgracia para encontrarse con el hombre que quiere. Cuenta que allí… sobra la felicidad. Ella había encontrado el amor, la felicidad no está más que el reino oscuro del corazón. Enrique le dice que un amor sin incertidumbre es capaz de salvar a todos los náufragos de un naufragio. Sin darse cuenta han llevado la alegría a la casa de la Desgracia gracias al amor.

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       - Revista Cruz y Raya, mayo de 1935, páginas 147-182. José Bergamín era el director de la revista de afirmación y negación. Era editor de obras de sus compañeros de la generación del 27, como fue el caso de Llanto por Ignacio Sánchez Mejías.

       - Sobre Ignacio Sánchez Mejías y su planto o elegía: Archivo Museo Sánchez Mejías, casa Malpica, calle Monjas, 12, 13200 Manzanares. Teléfono 926614056. 

      - De José Caballero se puede contemplar obras en el Museo de Huelva, en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y en otros, como el Museo ICO, Museo Nacional de Artes Escénicas, en Madrid, y en provinciales, como el de Valladolid y Oviedo. Sus primeras colaboraciones pudieron producirse en la revista onubense La Rábida. Y en el Monasterio de la Rábida, en aquellos años, conoció a Vázquez Díaz, autor de los frescos en honor al descubrimiento de América.  Se ha buscado la documentación en estos museos durante los tres últimos años.

        




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