Cultura y sociedad

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Entre el flamenco y la vanguardia: La propuesta y los críticos_2

 

Puerta de la Justicia, acceso a La Alhambra. Flickr

 

      La proposición del “Cante jondo”

     “En la sesión celebrada el día ocho del pasado mes por el Ayuntamiento de Granada, fue presentada y elocuentemente apoyada por don Antonio Ortega Molina, una solicitud de subvención para celebrar un concurso de Cante Jondo (canto primitivo andaluz) …” Así comenzaba Manuel de Falla un artículo en El defensor de Granada el 21 de marzo de 1922.

     Falla quería que se celebrara durante el Corpus, la fiesta grande de Granada. Alegaba la numerosa nómina de firmantes de la solicitud, que el Ayuntamiento había recogido con auténtico fervor, del cual se había hecho eco toda la prensa.

     El texto de la solicitud, la conferencia dada en el Centro Artístico por Federico García Lorca, los artículos publicados en prensa local y nacional señalaban el fin elevado del proyecto sobre el que escribía el músico gaditano afincado en Granada. Sin embargo, se veía en la necesidad de aclarar o solucionar ciertos equívocos que contrastaban con las innumerables adhesiones que había recibido para el proyecto.

     Para el maestro, la necesidad de actualización y revalorización del canto jondo era tan necesaria para Granada como la conservación del palacio de Alhambra, gastos que nunca consideraría injustificados, y cuya arquitectura había sido emulada en muchos edificios. Por ello consideraba que la música nueva no sería tal, ni las orquestas sonarían de un modo determinado de no haber existido influencias como los cantes populares andaluces y este era el caso del cante jondo.

     No era un simple azar que las músicas rusas buscasen inspiración en los ritmos, las formas, el color y los recuerdos de España. Una música, poesía de Andalucía, que estaba en peligro. Decía Falla que el canto andaluz era la sombra de lo que fue y debe ser, que había degenerado en el flamenquismo que adulteraba y modernizaba elementos esenciales que le caracterizaban. Se producían artificios en la modulación vocal que impedían la comparación de los puros cantos primitivos de Oriente con los nuestros. Criticaba, en fin, la torpe amplitud del reducido ámbito melódico de los cantos: la pobreza tonal de las dos únicas escuelas modernas y la frase groseramente metrificada sin flexibilidad rítmica.

     Pero no cabía la desesperación. Había que restituir la canción andaluza a su primitiva belleza como fin primordial del concurso de cante jondo. Y el marco incomparable de Granada se había elegido por devoción a la ciudad y la creencia en que ella misma hubiese dado forma definitiva a estos cantos. Persistirían en el intento de llevar a cabo el evento y sabían que, en un futuro, los artistas tendrían una razón para recordar Granada, su Corporación, el Centro Artístico y los iniciadores de la idea porque renacieron en toda su pureza esos cantos de maravilla como legítimo orgullo de la música natural europea[1].

      ¿Quiénes criticaban la iniciativa del Concurso de Cante Jondo?

     Existían dudas en el mismo periódico donde escribía Falla. Se comentaba que le eliminaron una alusión sobre la conservación de la Alhambra[2]. En medios liberales como EL SOL veremos cómo se informó críticamente. En los medios locales resalta la figura de Francisco de Paula Valladar con su revista La Alhambra. Y fuera de Granada, destacó la figura de Eugenio Noel, antiflamenquista y antitaurino, como recoge Gerardo Diego. Se habla incluso del excesivo purismo y elitismo de Fernando de los Rios, que inicialmente expuso críticas al cartel de Manuel Ángeles Ortiz. Debemos decir que, en defensa de Fernando de los Ríos, que era el factótum de todo lo que se organizaba en relación con el Concurso de cante jondo como autoridad académica indiscutible, miembro de la Institución Libre de Enseñanza y el miembro del partido socialista que fue a la Unión Soviética con Daniel Anguiano para elaborar un informe en 1920 sobre la adhesión de los socialistas a la Tercera Internacional comunista. Su tesis de no adhesión fue aceptada. El viaje y su posición sobre la Unión Soviética fue publicada en libro

     El cartel del concurso de Ortiz fue criticado entre los miembros del Centro Artístico más antiguos, lo que Lorca llamaría en el lenguaje de sus amigos de la Residencia de Estudiantes, putrefactos. Todo se solucionó con la copia del cartel que Falla envía a Zuloaga. El pintor le contesta por telegrama que era un cartel magnífico. Y Manuel de Falla lo fija en el tablón de anuncios del Centro Artístico. Silencio en todos sus miembros. Zuloaga era respetado por todos.

      Vamos por los críticos. En el diario EL SOL se publicaba el 14 de junio de 1922 una viñeta de Bagaria donde un guitarrista cantaba muertes y ejecuciones de forma sarcástica/irónica como única alegría.

¡Anda, arma mía y sigue echando alegrías por la boca!... Bagaria para EL SOL, 14-06-1922

 

     Sin embargo, al día siguiente, 15 de junio de 1922, hay una información más detallada y elogiosa coincidiendo con la celebración del Corpus. El 13 de junio: Entradas agotadas con el detalle de los vestidos a la moda de 1840 tanto en la aristocracia como en la gente del pueblo. Los hombres, con sombrero ancho y capa. Zuloaga decorando la plaza de los Aljibes. Tapices granadinos, mantones de Manila y telas antiguas. Candiles y faroles iluminaban con brillo y fantasía. Tras las presentaciones, discurso inaugural de Ramón Gómez de la Serna. Y después, se recoge las actuaciones de los concursantes. Al tiempo, se desarrollaba una exposición de cuadros de Zuloaga con éxito.

     Durante el 14 de junio, los trenes llegaron abarrotados de Sevilla y Córdoba. En medio del silencio más absoluto, al llegar la noche, cantaron Diego Bermúdez, Concha Sierra, Manuel Pavón, el Niño de Jerez, Antonio Muñoz y Carmen Salinas. A las doce, con el fin e inicio del día, comenzó a llover. Tras el chubasco, Caracol cantó saetas.

     El 16 de junio en un breve de EL SOL se informa de la decisión del jurado con el comentario del éxito del concurso, la fiesta ha tenido un carácter andaluz maravilloso que hará guardar al público un inolvidable recuerdo.

    El 17 de junio, EL SOL, en otro breve informa de la recepción que se celebró el día siguiente a la finalización del concurso en los salones de la Asociación de Periodistas en Granada. Se cita a Falla, Rusiñol, Zuloaga, Gómez de la Serna, corresponsales extranjeros y nacionales, artistas de Granada, pero no a García Lorca. Se celebró un lunch en una fiesta cordial.

      La ironía o la crítica, algo atávica, vuelve de la mano de Bagaria el 21 de junio. Sobre el carácter flamenco del vasco Zuloaga y el catalán Rusiñol.

     En las referencias que estamos haciendo de EL SOL, notábamos la ausencia de Adolfo Salazar, el crítico musical del diario, firmante de la adhesión a la solicitud del Concurso de Cante Jondo de 1922. En esos días se encontraba en París. Escribe un artículo el 23 de junio con el título Kaleidoscopio, y llegando al final dice:

      Tras el nombre de Falla, que está en todas las bocas, y tras el concurso de “cante jondo” que organiza, y que es aquí ya famoso…

      A pesar de la versión de González Alcantud, las críticas del desarrollo del concurso no pasaron de las caricaturas de Bagaria en EL SOL, aunque no sean extensos los artículos.

     Mayor crítica al concurso viene de la revista La Alhambra dirigida por Francisco de Paula Valladar. A mediados de febrero de 1922 advierte: Ser entusiasta de la fiesta de los cantos populares granadinos, pero dejémonos de «cante jondo…» Corremos, no lo olvide el Centro, el peligro gravísimo de que esta fiesta pueda convertirse en una españolada…

Francisco de Paula Valladar. Wikipedia

 

     A finales de marzo criticaba el artículo escrito en El defensor de Granada por Manuel de Falla por la referencia a la influencia del cante jondo en Rusia y Francia, argumentando que desde entonces han aumentado las españoladas y que se debería copiar la propuesta sevillana de saetas; y ve más interesante una labor investigadora y educativa como la de los músicos regionales manchegos y sus seguidillas o el sistema murciano de enseñanza de su canto regional.

     Sin embargo, no deja de señalar de forma admirativa la llegada de Rusiñol y Zuloaga, sin explicar que el motivo son los preparativos del concurso (La Alhambra, 31-5-1922). El 15 de junio critica que el tema El origen de los cantos populares andaluces: su estudio y vicisitudes, que había sido propuesto por la Real Sociedad Económica, haya quedado desierto en el concurso. Porque creía que era  escaso el tiempo para realizarlo, el ámbito geográfico de su estudio y la investigación sobre su origen e influencias en los gitanos.

     El 30 de junio dice que se han exagerado las influencias del cante jondo sin aportar documentos. Se queja de las 12.000 pesetas que ha aportado el Ayuntamiento, que no se han tenido en cuenta sus observaciones para no caer en la españolada, como así lo ha visto. Dijo que como festejo nuevo había resultado estupendo. Pero que, como cosa artística, había sido nulo. Y puso como ejemplo de españolada la zambra de gitanos y gitanas camino del Sacromonte con asistentes ataviados como en 1840. Y criticó, finalmente, la relación establecida con los orientalismos- las influencias del cante jondo y los cantos primitivos del Oriente- con la nueva música de Glinka, Debussy, Ravel y Stravinsky o Gautier y Merimeé.

     El 31 de julio anunciaba que estaba recogiendo toda la información publicada sobre el Concurso de Cante Jondo y señalaba un artículo publicado en La acción, irónico sobre el certamen. Las referencias siguen apareciendo directa o indirectamente al concurso de cante jondo como de la España de la pandereta el 31 de agosto, o como celebraciones a evitar (31-10-1922). Y a final de año- 31 de diciembre- describe al Concurso de Cante Jondo como de desagradable recuerdo.

     Finalmente, citaremos entre los críticos del Concurso del Cante Jondo y el flamenco a Eugenio Noel. Considerado miembro de la generación del 14 o epígono de la del 98, sobre él escribió Gerardo Diego por su aversión al flamenco y la tauromaquia como adversario ambulante y melenudo de la fiesta y en general del flamenquismo, al que atribuye todos los males del atraso patrio…sus diatribas contra el flamenquismo y el toreo hay que reconocer que se produjeron en un momento en que el exceso de popularidad del toreo y lo incompatible del abundante sacrificio caballar con la nueva sensibilidad moral que ya se estaba forjando las haría disculpables aunque tan exageradas…[3]

     Noel había publicado en 1914 dos revistas antiflamencas y antitaurinas de escasa tirada y poco anuncio económico que las sustentara: El flamenco y El chispero. En el caso que nos ocupa, la referencia es un artículo escrito el 10 de junio de 1922 en La Esfera. Con el título El misterio del Cante Hondo. El “tablao” se va, comenzaba calificando de huraño y hosco a Felipe Pedrell (folklorista y musicólogo amigo de Falla) para citar su obra y remarcar que los jóvenes artistas al sentirse atraídos por el ejemplo ruso han indagado el cancionero galaico portugués y el orientalismo musical bético o bien el catellanismo agrupado en sus virtudes y acentos por Salinas. Y, además, buscando la espontaneidad viva del sentimiento, se preguntaban qué cosa sea el cante hondo andaluz, el género flamenco y el sentimiento gitano. 

     Han llegado a idear un torneo de canciones en marco apropiado a esos apoyos rítmicos en libertad tan caros a las isocronías del compás moderno, en una plaza del Albaicín, en la San Nicolás.

     Hasta ahí califica de acertada la labor erudita, pero critica que la complejidad de estos cantes andaluces es ajena a los propios andaluces al ignorar esos innumerables y sutilísimos diseños, arabescos, impresionismos, patetismos y elementos decorativos, e, incluso, repugnan hablar de ello. Critica Noel a los cantaores, al andaluz cerrado porque no distingue el cante hondo flamenco y el cante de sentimiento de la tierra tartasia[4], que, según Noel, indigna a la inteligencia y la técnica.

     La técnica y el intelectualismo son impotentes para luchar con un alma que no es cristiana y posee substancialmente su contenido emocional; que no es mora ni mucho menos árabe, y tiene del corazón africano y sangre oriental la proyección más extraordinaria. Un andaluz puede libertarse, en la vida diaria, de la sugestión de lo flamenco, pero siempre está dispuesto y ansioso de caer en esa emoción que le es necesaria a su espiritualidad. Y lo curioso es que ama lo flamenco por eso mismo: porque se niega a toda definición, a toda ley, porque admite todos los estilos y modalidades, cadencias, sonidos y ritmos.”

     Y, acercándonos al final,: De ahí el fenómeno curioso de que mientras no hay fuerzas humanas que separen moral y musicalmente lo flamenco de lo andaluz, cada día lo flamenco tiene menos valor de exhibición y una como tendencia a no prodigarse. Cada día son mayor número los que gustan de él que los profesionales de él. Los cuadros flamencos, los famosísimos tablaos desaparecen, se van…

     Remata, con un tono que hoy veríamos discriminatorio/racista,

      Y es que lo pintoresco, al retirarse del ambiente por su propia inanidad, hace más interesante y extraordinario el espíritu de esa Raza única. Si los gitanos no mintieran tanto; si fuera posible que un gitano profundizara en las pasiones, tal vez diera la solución del problema…Pero acercaos a cualquier cantaor o danzante gitanos, y no sólo no sabrá deciros cosa alguna, sino que, según toda probabilidad, lo ignora tanto como vosotros.

     Lo cierto es que para el flamenco y el cante jondo, el festival, con sus revisiones, se sigue recordando y celebrando.


La Esfera, 10-06-1922.



[1] Manuel de Falla en El defensor de Granada, 21 de marzo de 1922.

[2]  GONZÁLEZ ALCANTUD, J. A.: Jondistas y antifalmenquistas en el concurso de 1922. Un antes y un después en la historia del flamenco en Andalucía en la Historia, 74. Enero-marzo 2022.

[3] DIEGO, G.: Obra Completas. Tomo V. Conferencia inédita, 1957. Alfaguara. Madrid. 1997. Consultado 27-4-2024. Archivo Museo Sánchez Mejías.

[4] Tartaria. Puede ser un error sobre una supuesta civilización.



27-02-2026 12:27, actualizado 28-02-2026 11:35

Sermones, moradas, amistades y elegías.

     

Tudanca, valle del Nansa, desde la Casona en el mes de febrero. bmre.


     En los primeros días de enero aparecerá en la Revista Siembra de Manzanares una reseña del Archivo Museo Ignacio Sánchez Mejías

     Hay dos medicinas contra quien ignora: el tiempo y el conocimiento. Y otra, contra el que odia, el amor.


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      ¿Cuándo empezó la amistad entre José María de Cossío e Ignacio Sánchez Mejías?

     "A José del Río que recibí las fotografías con el intermedio de Sánchez Mejías..." . Carta de José María de Cossío a Gerardo Diego el 9 de agosto de 1920 desde Tudanca que revela que ya tenía la suficiente amistad con Ignacio para que hiciese de correo entre José del Río, Pick, y el señor de Tudanca. Cossío había viajado con la cuadrilla de Joselito, según el kilométrico que se guarda en la casona de Tudanca. Ignacio Sánchez Mejías fue banderillero de Rafael El Gallo y Joselito.

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     ¿Y la amistad entre Sánchez Mejías y Rafael Alberti?:

     El entusiasmo taurino de José María de Cossío, nueva amistosa adquisición de nuestras reuniones gongorinas me llevó una tarde a conocer, en el hall del Palace Hotel, a un tipo excepcional, que sería, luego de su horrorosa muerte, héroe de una de las mejores elegías derramada de pluma española: Ignacio Sánchez Mejías, tan sólo matador de toros en aquellos momentos. (Digo «tan sólo» porque poco más tarde llegó a ser autor dramático, y, con la asesoría de García Lorca, animador y empresario de una compañía de bailes españoles encabezada por su amiga Encarnación López, «La Argentinita»).  

     Así describía Alberti a Ignacio Sánchez Mejías en La arboleda perdida cuando lo conoció. Y evocaba su horrorosa muerte. La muerte fue un tema importante para García Lorca y Alberti. Vamos a relacionar esta idea de muerte con su poemario Sermones y moradas por alguno de ellos, empezando por la significación de la sangre y la visualización de la muerte.

     Según Casado, el concepto albertiano de la sangre ha de interpretarse como la propia conciencia, como el pasado no superado, que tira de él hacia lo más profundo, oscuro y desasosegante, como vemos en el poema Sermón de la sangre

     La edad terrible de violentar con ella las puertas más cerradas, los años más hundidos por los que descender a tientas, siempre con el temor de perder una mano o de quedar sujeto por un pie a la última rendija, esa que filtra un gas que deja ciego y hace oír la caída del agua en otro mundo, la edad terrible está presente, ha llegado con ella y la sirvo:

mientras me humilla, me levanta, me inunda, me desquicia, me seca, me abandona, me hace correr de nuevo, y yo no sé llamarla de otra forma:

Mi sangre

     ¿Es la bajada a los infiernos? ¿Es una vuelta al pasado? Casado ve que Alberti no desea que la vuelta al pasado sea un estancamiento que impida avanzar porque el infierno puede ser uno mismo.

     En Adiós a la sangre, el poeta dice:

     Sujetadme,

sujetad a mi sangre,

paredes,

muros que la veláis y la separáis de otras sangres que duermen.

¿Yo me decía adiós porque iba hacia la muerte?

     Y nos cuenta que se diferencia de otras sangres dormidas porque no les tortura el pasado y regresar a él. Y si se despide de su sangre, está emergiendo la muerte.

     La muerte emerge primero en los otros, pero poco a poco toma conciencia de la propia. En otro poema de Sermones y moradas, Espantapájaros, aparece esa preocupación de la muerte:

     Ya en mi alma pesaban de tal modo los muertos futuros

que no podía andar ni un solo paso sin que las piedras revelaran sus entrañas...

Se hace imposible el cielo entre tantas tumbas anegadas de setas corrompidas.

¿Adónde ir con las ansias de los que han de morirse? 

     La preocupación por los otros muertos, obstáculo para volver al edén pasado, se ve también en la elegía que escribe por la muerte de Fernando Villalón, quien fallece con una última voluntad consistente en enterrarle con el reloj en marcha. Alberti utiliza este deseo para hacer el esquema de su elegía, que Casado cree, es algo posible, que influya en García Lorca a la hora de escribir Llanto por Ignacio Sánchez Mejías:

    "... para que a la una en punto desaparecieran las islas, 

para que a las dos en punto a los toros más negros se les volviera blanca la cabeza,

para que a las tres en punto una bala de plomo perforara la hostia solitaria expuesta en la custodia de una iglesia perdida en el cruce de dos veredas: una camino de un prostíbulo y otra de un balneario de aguas minerales,

(y el reloj sobre el muerto)

para que a las cuatro en punto la crecida del río colgara de una caña el esqueleto de un pez aferrado al pernil de un pantalón perteneciente a un marino extranjero,

para que a las cinco en punto un sapo extraviado entre las legumbres de una huerta fuera partido en dos por la entrada imprevista de una rueda de coche volcado en la cuneta,

para que a las seis en punto las vacas abortadas corrieran a estrellarse contra el furgón de cola de los trenes expresos, ..."

     Y así hasta las doce en punto:

     "... y para que a las doce en punto a mí se me paralizará la sangre y con los párpados vueltos me encontrara de súbito en una cisterna alumbrada tan sólo por los fuegos fatuos que desprenden los fémures de un niño sepultado junto a la veta caliza de una piedra excavada a más de quince metros bajo el nivel del mar..." 

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     Alberti, según La arboleda perdida, le recitó unos poemas a Ignacio, el nuevo amigo, tras ser presentado por Cossío:

     "Cossío, apasionado de mis versos, me pidió recitarlos inmediatamente, casi al mismo tiempo en que Ignacio me abrazaba y pedía a un mozo del hotel una buena botella de manzanilla... Comencé. Sánchez Mejías los escuchaba atento, abierta una sonrisa en su rostro viril...

     -¡Qué bruto!- comentó, interrumpiéndome, pero indicándome con la mano que siguiera. Concluido el recitado, le dije que aquella expresión, en boca de un hombre que había lidiado y dado muerte a más de setecientos toros, no sólo me parecía justa sino que me llenaba de orgullo"

     Después le leyeron un poema dedicado a otro torero, admirado por Bergamín, Cossío y Alberti. Y aquí apareció la rivalidad profesional con el Niño de la Palma, con un ¡Lástima de poema!

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     Ahora que llega otro diciembre pariente de los actos fundacionales sevillanos, es bueno recordar cómo se gestó la primigenia amistad de unos jóvenes idealistas en palabras de uno de ellos: 

     "Me parece oportuno recordar que la celebración sevillana de otros actos del centenario, si se pudo celebrar con el esplendor y las más sonoras campanadas que repercutirían en pocos años por todo el universo mundo de la lengua y la poesía, se hizo gracias a Cossío. Él, con su arte y 'aquel' para aunar aficiones, estamentos y voluntades, fue el que presentó a Ignacio Sánchez Mejías. Este insigne diestro fue el que ideo y sufragó la invitación al Ateneo de Sevilla, a la que sucederían por sus pasos contados las otras conmemoraciones del centenario y lo demás que siguió hasta su propia muerte, motivo de la más excelsa poesía. Si el toreo se ha cantado con verdadera elevación en nuestro siglo ha sido, por los poetas andaluces, Manuel Machado, Federico y Rafael Alberti, a los que andando los años había de incorporarse otro andaluz, otro sevillano o malagueño- Vicente Aleixandre- que en sus 'Diálogos del conocimiento' ha escrito un bellísimo y profundo poema absolutamente genial" (Gerardo Diego, "Boletín de la Real Academia Española, 1977).

     Concluyamos con un bucólico vídeo de la Casona de Tudanca, con menos barro que cuando se visitó, y recordemos a Pereda, Unamuno, José María de Cossío, José del Río 'Pick', Rafael Alberti, Federico García Lorca, que estuvieron por allí, entre otros, y, aunque no se ve en el vídeo, un retrato dedicado por Ignacio Sánchez Mejías que vaga por allí.

     


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     Referencias:

       - Alberti, R.: Sermones y moradas. Poemas: Sermón de la sangre; Adiós a la Sangre; Espantapájaros; Ese caballo ardiendo por las arboledas perdidas; Sermón de las cuatro verdades

       - Alberti, R.: «La arboleda perdida», Seix Barral y Círculo de Lectores, Barcelona, 1959-1975.

        - Gerardo Diego y José María de Cossío. Epistolario, Nuevas claves de la generación del 27. U. de Alcalá de Henares y Fondo de cultura económica. Alcalá de Henares. 1996.

         - CASADO, M.: Oscuridad y exilio interior en la obra de Rafael Alberti. Tesis doctoral, Facultad de Filología, UCM dirigida por DÍEZ, J. I., Madrid, 2015. 307 páginas.

         - DIEGO, G.: Obras Completas. Tomo VIII, Artículo escrito en 1977, tomo 57, número 212, Boletín de la Real Academia Española. Nota 31-5-2024 Archivo Museo Sánchez Mejías.

       




           17-11-2025 23:44  Actualizado 20-11-2025 17:33


Murciélagos

      

Restos de fauna neolítica Cueva del Tesoro. MAN. Wikipedia


     Contaba Gerardo Diego en ABC el 17 de junio de 1973, en la Tercera, sus conocimientos sobre los murciélagos. Citaba a Norberto Casteret y su libro "Memorias de un murciélago", o la obra "El murciélago alevoso" de Fray Diego González, un agustino de Salamanca, maestro de poetas de finales del XVIII, Meléndez, Iglesias y Jovellanos. La obra del agustino maldice a un murciélago que ha asustado a una joven con estrofas llenas de subjuntivos y desiderativos.

     Lo que nos interesa aquí es un recuerdo de su viaje a las Filipinas con Julio Palacios en 1935. Cuando pasó por la isla de Bali le enseñaron, como a todos los turistas, una espaciosa cueva, refugio de murciélagos. Durante las horas diurnas, apretados en verdaderos racimos, de su bóveda, cuelgan millares de murciélagos en estado de somnolencia. Se les ve perfectamente entrando en esa cueva, pero el olor es fuerte, casi irresistible, por la acumulación de guano desde el umbral hacia adentro.

     A nuestra memoria, en este instante, ha venido el tesoro que se encontró un farmacéutico de Málaga gracias a los murciélagos en la antigua Cueva del Suizo, más tarde Cueva del Tesoro. Este farmacéutico está relacionado con la obra de la Institución Libre de Enseñanza y la Junta de Ampliación de Estudios, con Alberto Jiménez Fraud y José Castillejo, y con el proyecto del Laboratorio de Microbiología de Málaga.

     El factótum del Laboratorio de Microbiología de Málaga, Enrique Laza, compró el paraje de la Cueva del Tesoro del Rincón de la Victoria porque era rico en hierbas medicinales para utilizarlas en su farmacia malagueña. El verdadero tesoro fue la abundancia de murcielaguina o guano, considerado un excelente abono en su momento. Hizo un pozo y extrajo el excremento del mamífero alado. Y más tarde, otro tesoro, las pinturas rupestres que revelaron entre los prehistoriadores Henri Breuil, francés, y Miguel Such, malagueño. La cueva fue heredada por la familia Laza. La gruta fue expropiada en 2009, con un justiprecio de 4,9 millones de euros.


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     -DIEGO, G.: Gerardo Diego en ABC. Abc, 19 de junio de 1973. Edición de Rafael Inglada. Fundación Gerardo Diego. Bodega y Azotea. Reseña 10-06-25, Archivo Museo Sánchez Mejías.

       -Notas sobre el Laboratorio de bacteriología de Málaga (y 2)



2-8-2025 20:27 Actualizado 21:06

Bodas de sangre





 



                    NOVIO
¿Quieres algo?
                             MADRE
Hijo, el almuerzo
                              NOVIO
Déjalo. Comeré uvas. Dáme la navaja
                               MADRE
¿Para qué?
                               NOVIO (riendo)
Para cortarlas.
                                MADRE (entre dientes y buscándola)
La navaja, la navaja.. Malditas sean todas y el bribón que las inventó.
                                NOVIO
Vamos a otro asunto
                                MADRE
Y las escopetas y las pistolas y el cuchillos más pequeño, y hasta las azadas y los bieldos de la era.
                                 NOVIO
Bueno.
                                 MADRE
Todo lo que puede cortar el cuerpo de un hombre. Un hombre hermoso, con su flor en la boca, que sale a las viñas o va a sus olivos propios, porque sin de él heredados...
                                 NOVIO (bajando la cabeza).
Calle usted.
(Federico García Lorca, 
Bodas de Sangre)
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      En la ciudad de Almería, a Primero de Mayo de mil novecientos veintinueve. VISTA, en juicio oral y público, ante la Sección 1ª de esta Audiencia Provincial, la causa número... del año 1928, sección de oficio en el juzgado de Instrucción de ..., por delito de homicidio, contra J... P... P..., de 43 años de edad, hijo de ... y de ..., casado, natural y vecino de ..., labrador, con instrucción, sin antecedentes penales, de buena conducta, sin que conste si tiene  o no bienes de fortuna, en prisión provisional por esta causa, representado por el Procurador Don ..., en cuya causa ha sido parte el Procurador Don... en nombre de ..., que ejercía la acusación particular, y el Ministerio Fiscal, y Ponente el Magistrado de esta Audiencia, Don ...
 

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Bodas de sangre. García Lorca, 1936. BNE.


     En 1936 se editó en Buenos Aires, Bodas de Sangre. La editora Teatro del Pueblo contaba que había sido estrenada por Lola Membrives en la capital argentina. El teatro del Pueblo fue fundado por Leonardo Barletta en 1930. Quería representar un teatro del arte distinto del teatro comercial.
     La publicación de su obra coincidía con su fusilamiento en los inicios de la Guerra Civil. En la reseña del autor hablaban del residuo moro que permanece en las tierras cercanas a Sierra Nevada, el cual se manifestaba en Federico con extraordinaria intensidad. Teatro del Pueblo pretendía crear un nuevo público y una nueva actitud ante el hecho teatral. Y se dirigía a una clase trabajadora a la que pretendía educar.

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     Una copia de la sentencia de Almería, considerada precedente de Bodas de sangre, la recabamos por medio del periodista Manuel Moreno, a quien conocimos en una visita al Museo Manuel Piña, en los tristes tiempos de la pandemia:

     "Entre las diez y media y once de la noche del veintitrés de julio del año último, se dirigían al Cortijo del Fraile, término de ..., en compañía de su mujer, el hoy procesado... para asistir a la concertada boda, que horas después debía efectuarse, de su hermano Casimiro con una hermana de su referida esposa..."

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     Cruz y Raya solía editar con esmero en Ediciones el Árbol una selección de obras que había publicado la revista. Editó 2.100 ejemplares en la imprenta de Silverio Aguirre, terminando su trabajo el 31 de enero de 1936. Las páginas de la obra que visualizo tienen un color sonrosado y sepia.
     


     El día de la boda, la novia deja al novio y se va con el otro, Leonardo, casado con su prima, argumento de la tragedia.
 


     En el cuadro primero, acto segundo, la novia siente dudas. Está su criada más contenta con la boda que la propia novia. Y aparece Leonardo... ¡Despierte la novia la mañana de la boda!... ¿A qué vienes?... A ver tu casamiento...

     Los amantes huyen. Son perseguidos por una partida de familiares. Unos leñadores, filósofos como los sepultureros de Hamlet tras la muerte de Ofelia, reflexionan:


     En el cuadro primero, acto tercero, en la noche, tres leñadores discurren: La sangre pudo más... hay que seguir el camino de la sangre... No se oye ni su caballo... el cuerpo de ella era para él, el cuerpo de él era para ella... Cuchillos y escopetas se oponen a su huida.
     Bodas de sangre se representó en función única, de nuevo, en 1946. En Barcelona, el Teatro Estudio, que dirigía Juan Germán Schröder, repuso la obra con el patrocinio de José María López Llauder. La crónica de Correo Catalán, en 1946, recuerda su estreno en 1933. La visión de la obra: Un drama rural de la vieja Castilla, con escasos valores teatrales: los aciertos líricos son de calidad. Pero matiza que hay imágenes carentes de aliento poético que evocan la más prosaica vulgaridad. Achaca al teatro de Casona, Alberti, Rivas Cherif y García Lorca las tendencias ideológicas, sectarias. Dice que tuvo su época y su público.
     La reposición era un experimento. No una empresa con una taquilla generando un producto teatral y empresarial. El crítico, eso sí, recuerda a Margarita Xirgu en 1933- en realidad, 1935-. Los intérpretes de 1946 son mediocres. Aunque destaca a Graciela Crespo como La Madre.


El Correo catalán, 25-12-1946


     Según cuenta Jordi Rius Xirgu, descendiente de Margarita Xirgu, el amor imposible entre un hombre y una mujer que no se pueden casar por las circunstancias sociales del momento era la trama de la obra lorquiana. El personaje central de la obra es La Madre. En 1933 la representa Josefina Díaz. En 1935, en otro montaje, es Lola Membrives quien sube el telón. Y según este descendiente de la Xirgu, Lorca no se quedó satisfecho hasta que el 22 de noviembre de 1935 fue Margarita La Madre en el Teatro Principal Palace de Barcelona.
     A la interpretación que satisfizo a García Lorca contribuyó la realización de los bocetos y figurines, realizados en los talleres Burman, de José Caballero
     Caballero ya había trabajado con Lorca en la elegía Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías y en el montaje de La Barraca de El caballero de Olmedo, último de García Lorca en la compañía universitaria. 
     Se comentaba que Federico había trabajado con intensidad el primer acto y los demás, por sus compromisos profesionales particulares, ya no dieron un resultado semejante al primero. Tengamos en cuenta que la escena taurina de El caballero de Olmedo se desarrolla en el segundo acto. 
     La música de escena la escogió García Lorca. La nana y las entradas de boda fueron originales y acompañadas al piano por el autor granadino.

22-11-1935 Bodas de sangre, Xirgu, Caballero y García Lorca. Wikimedia



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     En la sección de Tribunales, Crímenes y Sucesos en España y el Extranjero de ABC, el día 25 de julio de 1928, informaba del siguiente hecho luctuoso:

     Crimen desarrollado en circunstancias misteriosas
     Almería, 24, I tarde.- En las inmediaciones de un cortijo de Níjar se ha perpetrado un crimen en circunstancias misteriosas.
     Para la mañana de ayer se había concertado la boda de una hija del cortijero, joven de veinte años.
     En la casa se hallaban esperando la hora de la ceremonia el novio y numerosos invitados. Como la hora se acercaba y la novia no llegaba ni aparecía por la casa, los invitados se retiraron contrariados. Uno de estos encontró a una distancia de ocho kilómetros del cortijo el cadáver ensangrentado de un primo de la novia que iba a casarse, apellidado ..., de treinta y cuatro años. A las voces de auxilio que hizo el hallazgo acudieron numerosas personas que regresaban de la cortijada y la Guardia Civil, que logró dar con la novia, que se hallaba oculta en un lugar próximo al que estaba el cadáver y con las ropas desgarradas.
     Detenida la novia, manifestó que había huido en unión de su primo para birlar al novio. La fuga la emprendieron en una caballería, y al llegar al lugar del crimen les salió al encuentro un enmascarado que hizo cuatro disparos, produciendo la muerte de ...
     También fue detenido el novio, quien niega toda participación  en el crimen, que hasta ahora aparece envuelto en el mayor misterio.

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       "FALLAMOS que debemos condenar y condenamos a... en concepto de autor de un delito de homicidio, con la atenuante de arrebato y obcecación, a la pena de ocho años de prisión, con los efectos correspondientes, y a la pena de un mes y un día de arresto mayor, y multa de cien pesetas, por el delito de uso de arma de fuego sin licencia, con los apremios legales correspondientes. Le condenamos, además, que por vía de indemnización de perjuicios abone a los herederos del interfecto ..., la suma de diez mil pesetas, que hará efectiva en la forma y del modo que el Código penal determina. Le abonamos para el cumplimiento de la condena principal la totalidad del tiempo de prisión preventiva que viene sufriendo por esta causa... Así por esta nuestra sentencia definitivamente juzgando la pronunciamos, mandamos y firmamos."

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     Decía Gerardo Diego que Bodas de sangre era una bella realización de teatro poético de Lorca. Llegaba a lo sublime en algún momento. Resaltaba la sobriedad y acentuación  de su diálogo rústico, su valor simbólico y trágico y el encanto de sus proporciones y equilibrios plásticos. Vegas, bosques y serranías que se habían abandonado del teatro desde la época de Lope de Vega y Gil Vicente. Le confiere una materia prima de primera clase. 
     Pero hay algo más. La profundidad atrevida y necesaria de la obra. El uso de la música. Está dentro de la obra. Diego califica a Bodas de sangre de ópera, de drama lírico, letra y música a la vez. La utilización del caballo en la técnica del drama lírico presenta varios matices de expresión, con predilección en la nota trágica. Se diría que es responsable de buena parte de lo que ocurre. 
     Diego cree que la obra podría analizarse conforme a un vocabulario musical, descifrando pieza por pieza como una sinfonía coral. La música es su savia, su sangre y su sustancia derramada en un sistema circulatorio de ejemplar equilibrio rítmico y dinámico. (El imparcial, 16 de abril de 1933, Gerardo Diego, Obras Completas, Tomo VIII, edición de José Luis Bernal, Alfaguara, Madrid, 2000. Reseña 11-07-2023, Archivo Museo Sánchez Mejías)







        28-6-25 14:00 Actualizado  29-6-25 22:11

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