Cultura y sociedad

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De lo vivido a lo soñado: libros de arte, arte en los libros.


Libros de arte, arte en los libros. Archivo Museo Sánchez Mejías. bmre.


     Hacía 1972, Darío Carmona publicó en Litoral que Altolaguirre, Prados e Hinojosa vieron varias veces una escena de la actriz Vilma Bánki cuando metía un pie en la piscina porque les parecía precioso, surrealista y poético. La imaginación, lo soñado, era consustancial a los surrealistas. Darío Carmona contó otra anécdota sobre el actor Buster Keaton en Litoral. Keaton era muy listo, pero bebía a todas horas desde las diez de la mañana. Cita también que se bañó varios días en el mar. Este testimonio fue cuestionado por su hermano, Manuel Carmona, quien señaló que la estancia en Málaga fue de poco más de un día y que ambos se ofrecieron a limpiar el coche de Buster Keaton del barro, quien le pagó generosamente en dólares. 

     A los hermanos Carmona, la Diputación de Málaga dedicó una exposición comisariada por José Antonio Mesa Toré. En su recuerdo se elaboró un libro catálogo en 2005 de la exposición titulado De lo vivido a lo soñado. La obra fue editada por el Centro Cultural de la Generación del 27 y la Diputación de Málaga.

     Darío y Manuel Carmona fueron unos pintores malagueños muy relacionados con el círculo vanguardista y cultural de la generación del 27 en Málaga, como la Imprenta Sur y los poetas Manuel Altolaguirre, Emilio Prados y José María Hinojosa. 

     -  DARÍO Y MANUEL CARMONA: De lo vivido a lo soñado. Centro Cultural de la Generación del 27. Diputación de Málaga. 2005. 

     - GUTIÉRREZ, F.: La huella del maquinista. Buster Keaton en Málaga. En El maquinista de la General, 1 y 2. Diciembre-2000. Centro Cultural de la Generación del 27. Páginas 40-43. Reseña 27-02-2025 Archivo Museo Sánchez Mejías.


Todocolección


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     Maruja Mallo estaba dotada de talento. Pintora, ceramista, ilustradora, decoradora, daba clases, escenógrafa. En este 2026 nos enteramos de la colaboración con Ignacio Sánchez Mejías en la escenografía de una obra de teatro que al final no subió a los escenarios: Ni más ni menos. Hay unas fotos del exilio austral, cerca de Pablo Neruda, donde hace arte disfrazándose con algas. Neruda no la nombra en esta etapa de su vida en Confieso que he vivido, sus memorias. Si la cita en los primeros momentos de la llegada a Madrid del chileno: ¡Aquel Madrid! Nos íbamos con Maruja Mallo, la pintora gallega, por los barrios bajos buscando las casas donde venden esparto y esteras, buscando las calles de los toneleros, de los cordeleros, de todas las materias secas de España, materias que trenzan y agarrotan su corazón.

     Shirley Mangini escribió una biografía de Maruja Mallo en 2012 publicada por Circe, que está considerada como una de las más completas sobre la polifacética artista gallega, de nacimiento Ana María Gómez González, que jugaba con su edad coquetamente, y que tuvo una larga carrera artística. Desde sus éxitos en los 20-30 del siglo pasado a su vida itinerante en el exilio, más la vuelta a España. Y no debemos olvidar su relación con Rafael Alberti, Federico García Lorca, Salvador Dalí, Miguel Hernández o Margarita Manso, otra de las olvidadas artistas de ese primer tercio del siglo XX a quien Lorca dedica Muerto de amor, poema de su famoso libro Romancero gitano. Da la triste casualidad que en un mes perdió a su amigo Federico y a su marido, Alfonso Ponce de León, asesinados en la Guerra Civil en diferentes bandos. Ponce de León había colaborado en la escenografía de La Barraca para los montajes de La guardia cuidadosa y El burlador de Sevilla

     Maruja Mallo ha tenido en este último año, además de la inédita exposición de la escenografía de Ni más ni menos en la Casa Malpica de Manzanares, comisariada por Gloria Patón, una retrospectiva de su obra en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Maruja estuvo inserta en el mundo intelectual de la Edad de Plata, llegando a disfrutar de una beca en París otorgada por la Junta de Ampliación de Estudios.

    - MANGINI, SHIRLEY: Maruja Mallo y la vanguardia española. Circe. Barcelona. 2012. Biografía de la pintora Maruja Mallo.

     - NERUDA, P.: Confieso que he vivido. Unidad Editorial. 1974-1999. 


Maruja Mallo en su gloria.

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     Cuenta Rafael Alberti en La arboleda perdida que pocos adolescentes habrán estado tan convencidos, como yo a mis quince años, de que su verdadera vocación eran las artes del dibujo y la pintura. Relata también la sorpresa que le causó la primera visita al Prado. Súbitamente se revelaron ante sus ojos los azules, rojos, rosas, oros, verdes y blancos de Velázquez, Tiziano, Tintoretto, Rubens, Zurbarán, Goya... Como allí vio la plena madurez de la gracia desnuda, la edad de oro del color, la expresión indecible del amoroso deseo, la pasión sin trabas de todos los sentidos.

    Tuvo que llegar la muerte del padre, con el remordimiento de las escasas relaciones o momentos que habían disfrutado; cuando no lloraba como los demás y deseaba expresar su dolor, sacó un lápiz y comenzó a escribir su primer poema. En un momento fúnebre, en un momento romántico. Con una posterior enfermedad pulmonar, en esos momentos de recuperación, leyó y escribió compulsivamente. Pero la pintura no fue abandonada definitivamente. Latío o permaneció en segundo plano. Incluso, sus primeros poemarios están llenos de referencias visuales. La pintura fue una compañera en muchos casos de la poesía. Ilustró portadas, creó liricografías, mantuvo relación con pintores de vanguardia.

     Con motivo del 120 aniversario de su nacimiento, la Fundación Unicaja inauguró en diciembre de 2022 una exposición titulada Rafael Alberti. Pintor poeta, poeta entre pintores. Se editó un muy interesante catálogo que hemos visto y hojeado en estos días. La exposición mostraba 320 piezas de arte plástico del portuense. Tanto en la exposición como en el catálogo se enfatizaba la fusión entre pintura y poesía, entre dibujo y palabra.

     - Rafael Alberti. Pintor poeta. Poeta entre pintores. Fundación Unicaja. 2022. Exposición sobre la labor pictórica de Alberti. Interesante.

     - ALBERTI, R.: La arboleda perdida. Múltiples ediciones. 


Fundación Unicaja en Cádiz

     

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     En 1983 hubo una exposición antológica de Salvador Dalí en la que se mostraron 400 obras en el Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid, que luego marchó a Barcelona. Entonces, el museo madrileño estaba ubicado donde está ahora el Museo Nacional del Traje, en plena Ciudad Universitaria de Madrid. Los jóvenes ojos de quienes vivieron el momento quedaron pasmados ante la profusión de arte daliniano. Las colas que hubieron de guardar los visitantes daban la vuelta al edificio y el edificio se acercaba a pasos muy lentos. 

     El catálogo que hemos visto hace 20 días evoca ese momento. Es muy original, con dos tomos colocados en sentido inverso. El primero recuerda las obras con sus fichas. El segundo reseña con estudios y ensayos la larga obra del pintor de Figueres. La obra fue dirigida por Santiago Saavedra, con la colaboración del Ministerio de Cultura y la Generalitat de Cataluña.

     Catálogo de la exposición 400 obras de Salvador Dalí 1914-1983. Museo Español de Arte Contemporáneo Madrid y Palau Reial de Pedralbes en Barcelona. Con estudios sobre su obra.



400 obras de Salvador Dalí. Catálogo daliniano.



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     Los libros de arte suelen ser un arte de libros. Nos ayudan a vivir y nos ayudan a soñar. 

     Esta selección de libros, no definitiva, puede ser consultada en la biblioteca del Archivo Museo Sánchez Mejías, Casa Malpica, calle Monjas 12, 13200 Manzanares.







31-08-2026 16:44 Actualizado... 12-09-2026 3:48

La traducción de Eminescu

      

Mihail Eminescu. Wikipedia.


     Mihail Eminescu fue un poeta del romanticismo rumano que vivió entre 1850 y 1889, y que está considerado como su literato más internacional y prestigioso. Lo llamativo es que este literato conservador fue traducido por dos literatos españoles miembros del partido comunista: María Teresa León y Rafael Alberti.

     ¿Cómo llegó a nuestras manos una traducción de León y Alberti? La encontramos en la biblioteca del Archivo Museo Sánchez Mejías. La edición era de 1973 y fue publicada en Seix-Barral en los años de esplendor de la editorial y antes de formar parte del grupo Planeta. Los fundadores de este grupo editorial estaban relacionados con las Conversaciones Poéticas de Formentor y con Papeles de Son Armadans de Camilo José Cela. Cela había publicado artículos de Albertí en su prestigiosa revista durante su exilio romano. Parecía que cerrábamos el círculo y que presenciábamos uno de los últimos trabajos de María Teresa León antes de contraer la grave enfermedad degenerativa de sus últimos años. 

     Pero no. Estábamos equivocados. La traducción había sido realizada en la década de 1950. Se había publicado por primera vez en 1958 en Losada, cuando todavía estaba influyendo en sus publicaciones Guillermo de Torre, marido de Norah Borges y cuñado de Jorge Luis.

    La edición de 1973 era una actualización y puesta al día. Nos equivocamos porque el libro de este último año también aparecía en el catálogo de la biblioteca María Teresa León de El Puerto de Santa María. Empezamos a salir de dudas al comprobar que existía una edición de 1958 por la bibliografía de Alberti en los catálogos temáticos de la Biblioteca de Andalucía, donde había referencia de estas dos ediciones. 

     ¿Qué razón había llevado al matrimonio Alberti-León a traducir a un rumano del siglo XIX a mediados de la década de 1950? Se encontraban en ese momento en el exilio austral, en el cono sur americano. ¿Podían viajar a Rumanía durante la época de la Guerra Fría? ¿Podían permitírselo?

María Teresa León con vestido de lunares y cuello blanco. Rafael Alberti con corbata clara.

     En 1956 fueron invitados por el régimen rumano y la Unión de Escritores Rumanos, que hacían intercambios culturales con intelectuales antifascistas y comunistas de fama internacional. María Teresa León publicó en esos años Umbral de Rumanía, y fue en tierras rumanas donde las autoridades propusieron la adaptación y traducción de Eminescu.

     La traducción de Eminescu fue publicada en Losada en Buenos Aires porque esta editorial era la que publicaba a Alberti, como a otros exiliados de España. 

     Según parece, y aquí entramos en el terreno del contexto, estuvieron en un momento previo a los sucesos de la revolución de Hungría de 1956 de finales de octubre, con la invasión soviética de principios de noviembre que acabó con las pretensiones húngaras de admitir otros partidos políticos y salir del Pacto de Varsovia. De todas formas, salvo alguna voz crítica entre intelectuales como Jorge Semprún, Albert Camus o Sartre, la mayoría de estos apoyó la línea de Moscú, y los españoles, la línea del PCE. Hay que matizar un poco más. En la URSS, la época de Stalin había concluido y la intención era desmontar un poder tan fuerte. Claro está, sin perder sus áreas de influencia. Y en cuanto al PCE, en 1956 aborda un giro estratégico para salir de su aislamiento internacional y abandonar la vía de la insurrección, tras el fracaso de los maquis y los acuerdos americanos con España en 1953. La llamada política de reconciliación nacional quería acabar también con la dinámica de vencedores y vencidos y abrirse a sectores democratizadores de la sociedad española. Al régimen franquista le vino bien que hubiese propuestas como la película La venganza de Bardem, 1958. Con las tijeras de la censura, permitió a un militante comunista llevar a cabo una película. Tuvo resonancia en Cannes y fue la primera película nominada en Hollywood, 1958. Los sistemas monolíticos comenzaban a moverse en medio de telones de acero, guerra fría y carrera armamentística.

     Leer libros ayuda a reflexionar, estemos equivocados o no. Y nos permite revisar lo que creemos o pensamos. 


     - Mihail EMINESCU: Poesías. Introducción y versión española de María Teresa León y Rafael Alberti. Seix Barral. Barcelona. 1973. 



26-08-2026 22:19 Actualizando... 28-08-2026 11:09


El campeonato de España de fútbol de 1928

    

Arrillaga , Samitier y el árbitro Vallana. El Heraldo de Madrid. 21-05-1928.


     Fue allí, en Tudanca, donde del verso corto, frenado, castigado, pasé insensiblemente a otro más largo, más moldeable al movimiento de mi imaginación de aquellos días. Escribí entonces «Tres recuerdos del cielo», el primer y espontáneo homenaje de mi generación a Gustavo Adolfo Bécquer. (Mucho más tarde vendrían los de otros.) Pero de pronto, dejando a un lado alas y tinieblas, hice una oda a un futbolista —«Platko»—, heroico guardameta en un partido entre el Real de San Sebastián y el Barcelona. Fue en Santander: 20 de mayo de 1928. Allí fui con Cossío a presenciarlo. Un partido brutal, el Cantábrico al fondo, entre vascos y catalanes. Se jugaba al fútbol, pero también al nacionalismo. La violencia por parte de los vascos era inusitada. Platko, un gigantesco guardameta húngaro, defendía como un toro el arco catalán. Hubo heridos, culatazos de la Guardia Civil y carreras del público. En un momento desesperado, Platko fue acometido tan furiosamente por los del Real que quedó ensangrentado, sin sentido, a pocos metros de su puesto, pero con el balón entre los brazos. En medio de ovaciones y gritos de protesta, fue levantado en hombros por los suyos y sacado del campo, cundiendo el desánimo entre sus filas al ser sustituido por otro. Mas, cuando ya el partido estaba tocando a su fin, apareció Platko de nuevo, vendada la cabeza, fuerte y hermoso, decidido a dejarse matar. La reacción del Barcelona fue instantánea. A los pocos segundos, el gol de la victoria penetró por el arco del Real, que abandonó la cancha entre la ira de muchos y los desilusionados aplausos de sus partidarios. Por la noche, en el hotel, nos reunimos con los catalanes. Se cantó Els segadors y se ondearon banderines separatistas. Y una persona que nos había acompañado a Cossío y a mí durante el partido, cantó, con verdadero encanto y maestría, tangos argentinos. Era Carlos Gardel. (Rafael Alberti. La arboleda perdida)

     El recuerdo de Alberti unió dos partidos en uno. Por la correspondencia entre José María de Cossío y Gerardo Diego, conocían algunos jugadores del nuevo deporte de moda, el fútbol. A continuación, citamos a Gerardo Diego, que siente no haber asistido a los dos partidos del Campeonato de España.


La Nación, 21-05-1928

           Querido José María: Sentí en efecto perderme la epopeya de Santander, en dos partes. ¿Visteis también la segunda? (Carta de Gerardo Diego a José María de Cossío a finales de mayo de 1928). La vinculación con el nuevo deporte de moda entre los miembros de la generación del 27 llevó a tener amistad con algún jugador famoso, como vemos en otra carta de Diego a Cossío:

     Hice el viaje de ida con el Barcelona F. C. Me aburrí bastante porque se pasaban la vida jugando al póker, 7 y media, chamelo, etc., cantidades inabordables para mi pobreza e inocencia en esos juegos. Y luego, ese maldito catalán del que apenas se apeaban. Por lo demás bien. Allí, fui invitado por ellos al hotel a comer y a ver un partido de argentinos donde representé bastante bien el papel de delegado catalán. (Carta de Gerardo Diego a José María de Cossío el 22 de noviembre de 1928 tras su viaje a Uruguay y Argentina, donde enfermó. Tenía amistad con Samitier).

     Según la prensa de la época, hubo dos partidos. Uno, el 20 de mayo de 1928. Otro, dos días después. Ambos acabaron con empate tras la prórroga. El árbitro del segundo partido fue el célebre Pedro Escartín, quien, a juicio del corresponsal de El Sol, estuvo acertado, pese a las críticas de los guipuzcoanos. El partido de desempate quedó aplazado hasta después de las Olimpiadas, en las que el fútbol era disciplina olímpica y no había todavía campeonato del mundo. Los jugadores estaban agotados. El torneo olímpico lo ganó Uruguay. En 1930 se celebró la primera Copa del Mundo. 
     Continuando con el Campeonato de España, hubo incidentes tras el segundo partido.
     Un grupo de seguidores vascos del Real de San Sebastián insulta a Samitier, jugador del Barcelona, que contesta propinando un puñetazo al que le injuria y marchándose al vestuario, a donde se dirigen los seguidores vascos. En la caseta se produce una batalla campal, que no pasó a mayores por la intervención de la fuerza pública, que llegó a simular una carga policial para disolver a los grupos que se acercaban. La caseta del vestuario del Barcelona fue acordonada para que no entrase nadie ajeno al equipo. Únicamente resultó herido Ramón, reserva del Barcelona, el cual, al intentar reunirse con su equipo, recibió un culatazo en el pecho. Estos incidentes fueron reseñados de esta manera por los corresponsales de El Diario Español y El Mundo. El corresponsal de El Sol habla de algunos incidentes porque seguidores de uno y otro equipo querían entrar en las casetas de vestuario de los equipos. Esto provocó que la Guardia Civil tuviera que desenvainar sus sables para contener a las dos aficiones. Y necesitaron entrar en las casetas para que no se agrediesen entre jugadores y directivos de ambos equipos, imponiendo su autoridad a culatazos. La excitación, según parece, fue muy intensa.
     Lo que sí fue memorable es la memoria parcial de Rafael Alberti. Memorable porque se quedó con la visión de Platko herido en el primer partido. Recuerdo que dio lugar a la oda deportiva más famosa de la literatura española, al menos para los seguidores del Barcelona. Nadie es/somos perfectos. Donde el heroísmo, el sacrificio y la mitificación preludian algunos de los temas de Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de Federico García Lorca, con la diferencia de la supervivencia del portero, careciendo del tema clásico de la muerte en la literatura, propio de esta bella elegía lorquiana. Dejamos la Oda a Platko de Rafael Alberti como final de la exaltación deportiva:

     Platko
     (Santander, 20 de mayo de 1928)
     Nadie se olvida, Platko,
     no, nadie, nadie, nadie,
     oso rubio de Hungría.

     Ni el mar, 
     que frente a ti saltaba sin poder defenderte.
     Ni la lluvia. Ni el viento, que era el que más regía.

     Ni el mar, ni el viento, Platko,
     rubio Platko de sangre,
     guardameta en el polvo,
     pararrayos.

     No, nadie, nadie, nadie.

     Camisetas azules y blancas, sobre el aire,
     camisetas reales,
     contrarias, contra ti, volando y arrastrándote,
     Platko, Platko lejano,
     rubio Platko tronchado,
     tigre ardiendo en la yerba de otro país. ¡Tú, llave,
     Platko, tú, llave rota, 
     llave áurea caída ante el pórtico áureo!

     No, nadie, nadie, nadie,
     nadie se olvida, Platko.

     Volvió su espalda al cielo.
     Camisetas azules y granas flamearon, 
     apagadas, sin viento.
     El mar, vueltos los ojos,
     se tumbó y nada dijo.
     Sangrando en los ojales,
     sangrando por ti, Platko,
     por tu sangre de Hungría,
     sin tu sangre, tu impulso, tu parada, tu salto,
     temieron las insignias.

     No, nadie, Platko, nadie.
     nadie, nadie se olvida.

     Fue la vuelta del mar.
     Fueron
     diez rápidas banderas
     incendiadas, sin freno.

     Fue la vuelta del viento.
     La vuelta al corazón de la esperanza.
     Fue tu vuelta.

     Azul heroico y grana,
     mandó el aire en las venas.
     Alas, alas celestes y blancas, rotas alas,
     combatidas, sin plumas, encalaron la yerba.

     Y el aire tuvo piernas,
     tronco, brazos, cabeza.

     ¡Y todo por ti, Platko,
     rubio Platko de Hungría!

     Y en tu honor, por tu vuelta,
     porque volviste el pulso perdido a la pelea,
     en el arco contrario el viento abrió una brecha.

     Nadie, nadie se olvida.

     El cielo, el mar, la lluvia lo recuerdan.
     Las insignias.
     Las doradas insignias, flores en los ojales,
     cerradas, por ti abiertas.

     No, nadie, nadie, nadie, 
     nadie se olvida, Platko.

     Ni el final: tu salida,
     oso rubio de sangre,
     desmayada bandera en hombros por el campo.

     ¡Oh, Platko, Platko, Platko,
     tú, tan lejos de Hungría!

     ¿Qué mar hubiera sido capaz de no llorarte?

     Nadie, nadie se olvida,
     no, nadie, nadie, nadie.


En la tercera final del Campeonato de España ganó el Barcelona. Wikipedia.



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     Referencias consultadas:

     ALBERTI, R.: La arboleda perdida.

     El Heraldo de Madrid, 21-05-1928

     La Nación, 21 de mayo de 1928.

     El Diario Español, 23 de mayo de 1928

     El Mundo de Madrid, 23 de mayo de 1928

     El Sol, 23 de mayo de 1928.

     DIEGO, G./COSSÍO, J.M.: Epistolario. Nuevas claves de la Generación del 27. Ediciones de la Universidad de Alcalá de Henares y Fondo de Cultura Económica. Edición de Rafael Gómez de Tudanca. Prólogo de Elena Diego. 1996.

     ALBERTI, R.: Cal y canto. Platko. El tema de la sangre, la vida o la muerte saliendo por los ojales debe ser un recurso literario recurrente de Alberti. En Joselito en su gloria utiliza un término popular andaluz, alamar, para indicar ¡que se me escapa la vida / por entre los alamares!, como se aprecia en el manuscrito que se guarda en el Archivo Museo Sánchez Mejías.






    18-07-2026, 10:51, actualizado el día que España ganó el mundial de fútbol. 19-07-2026 9:31

Ni más ni menos

          



     Amorós relata sobre Ignacio Sánchez Mejías que, aunque Ni más ni menos, obra teatral del mecenas y miembro de la generación del 27, no se editara ni estrenara, tenía el interés de su argumento y esencia. 

     Un ladrón de guante blanco es asesinado en un robo y su espíritu vaga por el éter. El espectador ve una gran balanza con sus platillos sobre el decorado. Sobre el platillo derecho, un ángel; sobre el platillo izquierdo, un demonio. Los platillos oscilan conforme se cuenta el balance de virtudes y defectos. Amorós recuerda el fenómeno teatral de la década de 1920 de la revitalización de la técnica del auto sacramental barroco sin su fundamento teológico. Se recuerda aquí que una de las primeras obras que representó García Lorca en La Barraca fue La vida es sueño, auto sacramental de 1677 de Calderón de la Barca. No confundir con su drama del mismo nombre de 1635. Una de las primeras actrices de la compañía universitaria, María del Carmen García Lasgoity, cita entre los asistentes a los ensayos de los barraquitos a Ignacio Sánchez Mejías.

      En el decorado se dibuja la cara del ladrón asesinado con sus ojos proyectando una luz dirigida a uno de sus socios que, apartado, no se mezclará en el diálogo en un primer momento. Amorós ve influencias del cine expresionista o fantástico. El gabinete del doctor Caligari de Robert Wiene se estrenó con gran repercusión cultural en 1920 e influencia en García Lorca, Rafael Alberti y los miembros del Cine Club Español de la Residencia de Estudiantes (Gubern). El espiritismo tuvo éxito hace cien años porque se editaban revistas como Lumen (Tarrasa), de temática científico-filosófica de estudios psicológicos.

      La afición por el cine fue un signo característico de la vanguardia española del primer tercio del siglo XX. Maruja Mallo ilustró la revista cinematográfica Hollywood (Relatos contemporáneos) del peruano Xavier Abril, o un libro que no salió a la luz en colaboración con Rafael Alberti sobre cine mudo (Gubern). Y, finalmente, antes de pasar a la exposición que origina esta reseña, se recuerda la hibridación de colaboraciones que caracterizó a estos artistas.

      Del ocho de abril al diecisiete de mayo se expone en la sala de exposiciones temporales de la Casa Malpica de Manzanares la colaboración desconocida entre Maruja Mallo e Ignacio Sánchez Mejías. Diecisiete bocetos de estilización vanguardista se acompañan de vitrinas y paneles explicativos de una colaboración experimental que sale a la luz un siglo después.



     La familia Recasens Sánchez Mejías ha cedido originales manuscritos y mecanoscritos de la obra. Se han recopilado documentos de hemeroteca sobre el reconocimiento en los años anteriores a la guerra civil de Maruja Mallo, las versiones de la obra teatral de Sánchez Mejías, la influencia literaria inglesa en Ni más ni menos y una pintura preparatoria del decorado que preparaba Maruja Mallo.

     Los paneles guían por la trayectoria vital de Maruja Mallo, las intenciones estilísticas que se propone para llevar a cabo la escenografía de la obra de Ignacio y las entrañas teatrales de una pieza que no subió a los escenarios. 

     ¿Consigue Adriana escapar del acoso del jefe de policía? ¿Consigue Raffles reunirse con su amada tras equilibrar virtudes y culpas?...

     La astucia de Ulises, el amor imposible de Píramo y Tisbe, el periplo viajero de Orfeo y Eurídice... Temas eternos en todo drama.   



     La alegoría abocetada del Ángel y el Demonio es una de las creaciones más expresivas del conjunto. El bien y el mal, las virtudes y los defectos pesan en la balanza vital del ladrón enamorado. Los figurines de indumentaria social informan de las diferencias de clase que tienen los personajes de la obra de Mejías. Para esta distinción, Mallo utiliza el color. Del realismo crudo de los marginados a la simbología de los seres sobrenaturales, pasando por la sofisticación de la alta sociedad. También hay una gradación del color por la edad, como se puede observar en los ángeles de mayor edad, donde se subraya su jerarquía divina, sabiduría, misericordia y cambio.


     En la exposición se muestra una pintura preparatoria de decorado donde se representa un ángel con alas extendidas, situadas en torno a un decorado mezcla de elementos arquitectónicos y naturales de temática surrealista. En los paneles ad hoc se indica la tendencia de la artista a la organización geométrica de la naturaleza, así como el uso de formas puras y la creación de una atmósfera onírica. Pasen, disfruten y vean.


     Ficha. 

      Sala de Exposiciones Temporales de Casa Malpica, Calle Monjas, 12, 13200 Manzanares. 926614056. Museos de Manzanares. Del 8 de abril al 17 de mayo.




9-4-2026 12:37     Actualizado 5-06-2026 16:51

El Greco, Góngora, Alberti, Falla...

      

Sepulcro de Góngora. Capilla de san Bartolomé y san Esteban. Mezquita de Córdoba. bmre.


     Contaba en 1927 Enrique Romero de Torres, también pintor como su famoso hermano, que Francisco Pacheco encargó a su yerno Diego Velázquez, cuando viajó a la capital para visitar El Escorial, un retrato de Luis de Góngora. Se ha creído durante muchos años que ese cuadro era el depositado en el Museo del Prado. En realidad, es una copia del original, que fue muy celebrado en su tiempo, y que se exhibe en el Museum Fine Arts de Boston. El autor de la copia es anónimo y Enrique Romero de Torres reflexionaba en los comienzos de 1927 sobre la autoría del retrato del Prado cuando se iba a cumplir el centenario del vate cordobés. Era un retrato sobre el que se habían hecho múltiples versiones o copias, de mejor o peor calidad. Romero de Torres seguía pensando en 1927 que era obra de Velázquez. Hubo también una teoría expresada por Enrique Romero de Torres: La existencia de un retrato de Góngora pintado por El Greco, tesis de un crítico portugués y obra no conocida. El artículo de Romero de Torres finaliza así:
     "Si el semblante es el espejo del alma, al contemplar estos retratos de Góngora, de rostro largo y abultado, ojos pequeños y mirada penetrante, nariz larga y encorvada, fruncido entrecejo, barbilla saliente y boca sumida plegada con maliciosa rigidez, vemos también la fisonomía moral de aquel ingenio que causó una gran revolución en nuestra literatura nacional y a quien la posteridad le dio el honroso dictado de Príncipe de los poetas líricos de España." (Mayo 1927, Enrique Romero de Torres, BRAC)

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     Decía Alberti que "a mí siempre, al lado de Tintoretto y Tiziano, sin olvidar al Veronés, me arrebató El Greco, amando su apasionada y punzante locura, como ascendiendo a vértice de llama, a luz hecha salmuera, a lava de espíritu candente. Lo llamé en mi libro A la pintura: 

     purgatorio del color, castigo,

desbocado castigo de la línea,

descoyuntado laberinto, etérea

cueva de misteriosos bellos feos,

de horribles hermosísimos, penando

sobre una eternidad siempre alumbrada!

     Entre los más grandes admiradores que tuvo El Greco se encontraba Góngora, que le dedicó un alambicado soneto que estuvo grabado en su lápida de la iglesia de San Torcuato, que más tarde fue perdida, perdiéndose la tumba del pintor:

     Esta en forma elegante, ¡oh, peregrino!,

de pórfido luciente dura llave,

el pincel niega al mundo más süave,

que dio espíritu a leño, vida a lino.

    El Greco había muerto en 1614, dos años antes que Cervantes y Shakespeare... Trece años después moría Góngora, dando lugar con esa fecha—1627—al origen de nuestra generación llamada del 27...

Fuente: ABC, 31-12-1929

     ... En esta larga y casi milagrosa travesía hacia mi río del Olvido, ese Guadalete que por mi pueblo discurre bajo el puente de San Alejandro (hoy desaparecido) y con cuyas aguas me veré confundido un día no muy lejano, me han acompañado, en momentos muy distintos de mi vida, María Teresa y María Asunción... (Alberti, R.: La arboleda perdida, V, 1988-1996).



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Góngora


     En el Boletín musical de Córdoba de 1928 se publicaba la siguiente reseña musical sobre Manuel de Falla:
     "Las últimas obras de Falla son: Homenaje para guitarra; «Córdoba», obra escrita para voz y arpa sobre un soneto de Góngora, homenaje espiritual a la memoria del vate cordobés; y el Concierto de «Clavicémbalo», dado a conocer en el pasado mes de noviembre por la orquesta del Palacio de la Música y considerado por la crítica como una de las páginas representativas del arte musical contemporáneo..." (José Algibez, Boletín musical de Córdoba, marzo de 1928).



 
Manuel de Falla para "Litoral", 5-6-7, octubre 1927.


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     Tomamos esta nota el 14-12-2022 en el Archivo Museo Sánchez Mejías:      "Revista Litoral- SM 82E LIT-, facsímil de los nueve números publicados entre 1926 y 1929 en Málaga, y de los tres números editados en México en 1944. Introducción de Julio Neira. Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, 2007. Edición al cuidado de publicaciones de la Residencia de Estudiantes. Málaga: 9 números, 1926-1929, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. México: 3 números, 1944, Rejano, Giner, Moreno Villa, Prados y Altolaguirre. Nos interesa el número 5-6-7, octubre 1927, por las colaboraciones sobre Góngora, más valiosas por las colaboraciones de pintores como Gris, Picasso, Dalí, Palencia, Prieto y, curiosamente, José María de Cossío." (Revisaremos con otros artículos o estudios).


Benjamín Palencia para "Litoral", 5-6-7, octubre 1927.


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     "En este contexto se encontraban cuando decidieron acometer un volumen triple de la revista dedicado a don Luis de Góngora, culminación del homenaje mediante el que, con motivo del tercer centenario de su muerte, el grupo de poetas jóvenes reivindicaba su concepto de la poesía y reafirmaba una identidad estética coherente." (Introducción, Neira, J: Manuel Altolaguirre: impresor y editor. Universidad de Málaga y Residencia de Estudiantes. Ficha 14-12-22 Archivo ISM).
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     Contaba, y finalizamos, Miguel Artigas en 1927 en el Boletín de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba que, en los últimos años de Luis de Góngora, había menguado su fortuna, que, desaparecido Lerma y Felipe III, tuvo que esperar a ganarse la confianza del conde-duque de Olivares, quien lo terminó admirando o temiendo y le concedió su amistad. El mantenimiento del prestigio familiar, especialmente el de los Góngora maternos, exigía unos gastos que sus deudos pedían. Olivares le dio una pensión de 4.000 ducados en Córdoba y hábitos de Santiago a alguno de sus deudos. Poco pudo disfrutarla. Se le concedió en 1625 cuando tuvo su ataque de apoplejía, trastornando su memoria. La reina Isabel de Borbón, una de las musas de sus poesías, le envió sus mejores médicos. Algo mejoró para después acabar falleciendo el 16 de mayo de 1627. Fue sepultado en la capilla de San Bartolomé de la Mezquita Catedral de Córdoba, donde estaban enterrados sus padres y deudos, y donde durmió junto a su ensalzado Guadalquivir: 

 ¡Oh excelso muro, oh torres coronadas
 de honor, de majestad, de gallardía!
 ¡Oh gran río, gran rey de Andalucía,
 de arenas nobles, ya que no doradas!

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     En estos días que los ríos Guadalete y Guadalquivir parecían leones furiosos, recordamos a algunos que disfrutaron de su vista.

 6-2-26 22:05... Actualizado  9-2-2026 20:35


Del viajero al escribano_1

           Resultados de las pesquisas: Sé que ha recuperado la voz, pero como nos comunicamos por el viejo oficio epistolar, no es necesari...