| Emilio Herrera firma ante invitados nacionales y extranjeros. Aérea. El señor de la corbata a rayas. |
La Correspondencia Militar
La línea
Sevilla-Buenos Aires
SEVILLA, 31.- Ha producido impresión muy
grata la noticia de haberse dado otro paso importantísimo para el comienzo de
las obras del aeropuerto de la línea de dirigibles Sevilla-Buenos Aires.
Consiste en la venta de terrenos,
propiedad de Ignacio Sánchez Mejía, para dicha instalación.
Dichos terrenos pertenecen a la finca
Hernán Cebolla y la Misericordia y su importe ha ascendido a 1.715.000 pesetas.
De Aviación. La línea Sevilla-Buenos
Aires
BERLÍN, 30.- El comandante de zeppelines,
doctor Eckner, de regreso a Berlín, procedente de Sevilla, ha declarado que la
cuestión del tráfico aéreo entre Europa y América del Sur estaba
definitivamente resuelta.
El primer viaje a América del Sur podrá
realizarse en la próxima primavera.[1]
Hay dos razones por las que intentamos
hilar el recuerdo de esta historia. La primera, el carácter casi renacentista o
ilustrado de Emilio Herrera Linares. Un aviador, ingeniero militar, y un
científico superior que aunaba sus conocimientos matemáticos, que llegó a
conocer a Einstein, y que trasladó sus conocimientos a la práctica. La segunda
razón es el polifacético Ignacio Sánchez Mejías. Sabemos que iba en avioneta a
cumplir con sus compromisos taurinos. Sabemos cómo se implicó en Sevilla como
presidente de la Cruz Roja sevillana. Sabemos cómo fue presidente del Betis en
la época precedente a uno de los mejores momentos del equipo. Y ahora, en otra
faceta, descubrimos cómo dio facilidades para que el proyecto de un aeropuerto
de dirigibles promovido por Transaérea Colón tomara cuerpo en unos terrenos de
su propiedad.
El
proyecto de viaje entre Sevilla y Buenos Aires parecía entrar en una fase
activa con el Decreto de concesión de la línea Sevilla-Buenos Aires a la
Transaérea Colón en 1927. El 27 de febrero había llegado Hugo Eckener,
Zeppelin, para entrevistarse con la Comisión Ejecutiva de la Sociedad Colón,
presentar el proyecto a la sociedad española y ver los terrenos que habían
sondeado y seleccionado.
Emilio Herrera, antes de este decreto,
había conseguido tener las opciones de terrenos adecuados en las proximidades
de Sevilla. El precio, 60 céntimos por vara[2]. ¿Qué ocurrió? Que una vez
publicado el decreto y conocida la operación con Fox Brothers, los propietarios
de las tierras que estaban seleccionadas subieron los precios, con el enfado
imaginable de Emilio Herrera, que llegó a pensar en cambiar terrenos sevillanos
por jerezanos. Transaérea Colón no disponía de recursos ilimitados. Eckener,
por su parte, empezó a pensar en trasladar su dirigible a Lisboa o Barcelona.
Ante la codicia de los propietarios de las
tierras, ante las dudas sobre las capacidades de la Sociedad Colón y ante las
dudas de los alemanes, surgió un caballero andaluz con una gran generosidad.
Les dijo que, ante la despreocupación de las autoridades sevillanas, no estaba
dispuesto a que Sevilla se quedase sin aeropuerto. ¿Cuántas tierras hacen
falta[3]?...
En medio de la confusión y duda de Emilio
Herrera, la visita de Ignacio Sánchez Mejías fue la luz en la oscuridad. Sobre
la mesa, como un capote, desplegó un mapa provincial de Sevilla. Elijan, no
pongo precio. Señaló sus tierras. Herrera le dijo que necesitaba 200
hectáreas. Sánchez Mejías le dijo que respetaba el precio inicial. Los
propietarios habían subido de sesenta céntimos a dos pesetas la vara. Él
aceptaba los sesenta céntimos iniciales.
La extensión definitiva fueron 220
hectáreas del terreno conocido como Hernán Cebolla, en llano a 4 km, al noreste
de Sevilla, en el antiguo Camino de Carmona, hoy A-4. Los terrenos son una gran
llanura a 30 metros sobre el nivel del mar, en una terraza natural de la vega
del Guadalquivir. Es decir, con unas condiciones geográficas, ambientales y
meteorológicas valiosas para la aeronáutica.
Los terrenos habían sido propicios desde
antiguo para el cultivo de huertas, con un origen en la conquista cristiana
castellana por Fernando III, en el siglo XIII, y que guardaba el topónimo de su
primer propietario. Durante varios siglos perteneció al Convento de San Gerónimo
de Buenavista. Tras las amortizaciones decimonónicas, pasaron a manos
aristocráticas y, finalmente, en el siglo XX, la hacienda pasará a manos de la
familia Gómez y el mencionado Ignacio Sánchez Mejías. Estos facilitan la
segregación de una parte para la construcción del aeropuerto de Hernán Cebolla[4].
Las críticas llegaron de aquellos que
consideraron que era un trato de favor a Sánchez Mejías porque revalorizaban
sus tierras cercanas, pero estos críticos eran aquellos que habían intentado
hacer más negocio con la subida de precio cuando se publicó el decreto y, en
cambio, Sánchez Mejías había mostrado total disposición y generosidad.
Vamos a repasar qué se ideó como
aeropuerto. Utilizaremos revistas especializadas de aquellos años y la visión
de conjunto que haya quedado decantada en el tiempo. Y sí sobrevuela la figura
de Ignacio Sánchez Mejías por algún lugar o momento.
En la revista Ingeniería de Madrid,
el 10 de octubre de 1928, se publica que se ha llegado al concierto entre Colón
Transaérea y Fox Brothers International Corporation para levantar un
aeropuerto en Sevilla como base de dirigibles del servicio aéreo a Buenos
Aires. Los terrenos de esta base se llaman Hernán Cebolla y ocupan 220
hectáreas.
La primera piedra se dirige a la
construcción del mástil de amarre, con una torre de 16 metros de base, de
armadura metálica, con tres cuerpos y una altura de 50 metros. Llevará varios
ascensores. Uno de capacidad para viajeros; otro, para operarios, mercancías y
correspondencia. En esta torre se instalarán aparatos especiales que amarrarán
los dirigibles.
Tras el mástil, se edificará el más
pequeño de los hangares y las viviendas del personal. De inmediato a esta
labor, se construirán fábricas de hidrógeno, oxígeno y etileno. Tiempo estimado
de fin de obras: tres años. Presupuesto: 30 millones de pesetas. Con motivo de
la Exposición Iberoamericana de 1929 se pretende realizar el primer viaje[5].
Encontramos una reseña en Varios en
una de las publicaciones de mayor consideración dentro de las revistas de
carácter técnico-científico, Ingeniería y construcción. Esta revista está asociada a ese auge
intelectual de los años veinte que surge en paralelo al de las humanidades y
letras, que caracterizamos con la Edad de Plata, y destacamos en la generación
del 27. En esta se aúnan personalidades como el ingeniero de Caminos
Francisco Bustelo Vázquez y Ricardo M. de Urgoiti, hijo de Nicolás María de Urgoiti,
propietario del diario El Sol. Obviamente, la revista se editará en la
imprenta Calpe. La noticia[6] es similar a la anterior,
pero trae un dato que consideramos erróneo. El aeropuerto de zeppelines de
Hernán Cebolla lo sitúa a 44 kilómetros de Sevilla. Si utilizamos la distancia
entre la Plaza de Armas y el antiguo hangar del dirigible Zeppelin por Google
Maps, nos indica una distancia de 7,8 kilómetros caminando o en
automóvil. Se repite en varios artículos y algún libro este dato erróneo. El
aeropuerto de San Pablo se ubica a 18 kilómetros de la Plaza de Armas.
La revista ilustrada Aérea tenía de
director en agosto de 1928 a Joaquín de la Llave y Sierra, teniente de
ingenieros y relevante figura de la aeronáutica española. Esta revista pionera
se publicó entre 1923 y 1930[7] con la pretensión del
fomento en España de la aviación tanto profesional como industrial y en los
campos militares y civiles. Será testigo de la guerra de África.
| La hija del general Soriano, Margot, ejerce de madrina. Aérea. |
En el número de agosto de 1928 traía en portada a José Ortiz Echagüe como figura de relieve y como cabeza visible de Construcciones Aeronáuticas, S. A.
Esta revista especializada aporta el
artículo más denso de una publicación en 1928, con documento fotográfico en el
que figura (o parece) como invitado un torero retirado que ha conseguido fama
como autor teatral con Sinrazón.
El día 21 de agosto tuvo lugar en
Sevilla la bendición e inauguración de las obras de la terminal del aeropuerto de la
línea Sevilla-Buenos Aires.
Los terrenos en que se asentará están
situados… en la carretera de Córdoba, lugar determinado de Hernán Cebolla, y su
extensión es de unas 220 hectáreas, casi por completo llanas. La finca
pertenecía al ex torero Sánchez Mejías, que ha dado las mayores facilidades
para la venta.
Por la mañana, en el expreso, habían
llegado, procedentes de Madrid… Fueron recibidos en la estación por el gerente
de la Compañía de Tráfico Aéreo, en Sevilla, D. Juan Viniegra; por el ex
torero, Sr. Sánchez Mejías, y los altos empleados de la Sociedad Colón.
Cumplimentaron a todas las autoridades y
después… a la base aérea de Tablada, donde se les obsequió con un aperitivo.
A las seis de la tarde se celebró el
acto… el recinto que ocupará el aeropuerto estaba rodeado de banderas y
gallardetes, y en el centro del terreno se levantó un altar portátil… enfrente
del sitio donde se colocará el primer mástil de amarre… Al llegar el cardenal
Ilundain fue recibido a los acordes de la Marcha Real… su eminencia procedió a
bendecir los terrenos y la primera piedra para la construcción del mástil de
amarre. Acto seguido, el señor arzobispo tomó una paleta y con ella echó el
primer golpe de cemento, y a continuación lo realizaron las demás autoridades,
el general Soriano, el teniente coronel Herrera y la bellísima madrina de la
ceremonia, señorita Margot Soriano, hija del general, y más tarde, el teniente
coronel Herrera hizo descender la primera piedra, que estaba pendiente de un
cordón de colores nacionales argentinos y españoles, colocada a los acordes de
la Marcha Real y del himno argentino.
El notario, Sr. Díaz Arias, redactó el
acta, que firmaron el cardenal Ilundain, el teniente coronel Herrera, el
general Soriano, el Sr. Benjumea, en representación del ministro de Trabajo; la
madrina, señorita Margot Soriano; el comisario regio de la Exposición
Iberoamericana, Sr. Cruz Conde; el presidente de la Diputación y otras
personalidades…
Se hicieron varias películas y fotografías
del acto, y después se celebró un lunch.
Por la noche, en el Hotel Alfonso XIII, la
Compañía transaérea “Colón” obsequió con un banquete a las autoridades y
personalidades que asistieron al acto. A los postres, el señor Loring ofreció el
agasajo en nombre del Sr. Goicoechea… Añadió que dentro de ocho meses se podrá
hacer el primer viaje de esta línea aérea. Hoy hemos dado dos pasos muy
importantes en esta empresa… poner la obra en manos de Dios… después… nuestra
gratitud por la colaboración que todos nos habéis prestado…
D. Felipe Acedo, comandante del Cuerpo
jurídico, en nombre del Real Aero Club de Andalucía, ofreció toda la
colaboración a esta empresa… la proyectada línea Sevilla a Buenos Aires, gloria
de España y del progreso de Sevilla.
El alcalde de la ciudad, Sr. Díaz Molero,
mostró su satisfacción por haber sido bendecidos todos los actos por la
Iglesia, y ello, dice, nos da esperanzas de que todo se realizará con éxito.
Además, celebra que la primera piedra… colocada… señorita Margot Soriano, en
representación de la mujer española.
El general Soriano expone la gran
satisfacción que tiene la Aeronáutica española al ver que la Compañía Colón
pone en práctica el magno proyecto del teniente coronel Herrera…
El teniente coronel Herrera, obligado por
los concurrentes, se levantó a hablar. Dijo que hace diez años comenzaron las
gestiones para establecer la línea aérea España-Argentina, y hoy se siente
feliz, porque ha presenciado la colocación de la primera piedra del aeropuerto.
Termina brindando por Sevilla, por España, por el Rey y por la Aviación
española.
El comisario regio de la Exposición
Iberoamericana, Sr. Cruz Conde, pronunció breves palabras… la línea aérea
Sevilla-Buenos Aires tenga realización. Esto vendrá a aumentar aún más el éxito
de la Exposición, pues el certamen, más que un fin comercial e industrial,
tendrá un aspecto espiritual…
El Sr. Benjumea, en nombre del ministro de
Trabajo, saludó a Sevilla y mostró, en representación del gobierno, los deseos
fervientes de que esta empresa sea un hecho. Explicó todas las vicisitudes y
todas las incidencias… y cómo el general Hermosa, siendo vocal del Directorio,
le indicó que fuese al Ministerio de Fomento, donde estaba arrinconado este
magno proyecto. Dedicó grandes elogios a los señores Herrera y Loring, que han
sido los dos hombres que llevaron la convicción al Gobierno de lo que es y
significa esta línea aérea.
Todos los oradores fueron muy aplaudidos
y el acto terminó en medio de gran entusiasmo. [8]
| Antiguo hangar de dirigibles de Hernán Cebolla, vista 9-07-2026. Google Maps. |
La Época, el 26 de octubre de 1928, informa que ya se ha construido
la carretera que comunica el aeropuerto con la carretera de Madrid y la
cimentación de la llamada Casa de Gobierno, que ocupará 650 metros cuadrados,
donde se alojarán la Intervención del Estado, oficinas de Correos y Aduanas. Al
mismo tiempo, se ha construido una caseta para el transformador de electricidad
y se hacen pruebas en los terrenos del primer hangar. Se hace referencia a que
esos terrenos eran de Ignacio Sánchez Mejías, que la obra fue inaugurada el 21
de julio con presencia de autoridades, del orden de la construcción necesaria, y
nos interesa señalar que al final de la noticia, en su último párrafo, este
periódico dice:
En las inmediaciones del aeropuerto, el
señor Sánchez Mejías, de acuerdo con una comisión belga, va a construir una
extensa barriada, que comprenderá 400 hotelitos. Esta barriada se denominará de
«Buenos Aires».[9]
Catorce meses después, en El Imparcial
de 24-01-1930, se publica que han llegado a Sevilla dos técnicos alemanes
enviados por la Casa Zeppelin para elegir el lugar exacto del mástil de amarre
de dirigibles en la finca de Hernán Cebolla. El mástil será construido por la
Casa Zeppelin. Estos técnicos se volverán después a Friedrichshafen para dar
cuenta del resultado de su visita con la intención de volver a Sevilla a los
quince días con el material necesario para que la obra esté terminada antes del mes de
abril próximo con la llegada del Graf Zeppelin.[10]
El 11 de abril de 1930, El Mundo de
Madrid publica que han llegado a Sevilla 52 soldados de ingenieros al mando
del comandante Maldonado y el teniente García Laurel para las maniobras de
amarre del Conde de Zeppelin y se han alojado en la base de Tablada. El
comandante visitó las obras de instalación del mástil en los terrenos de Hernán
Cebolla, donde se realizará el amarre. Por una Real orden publicada en la Gaceta,
se autoriza a la empresa propietaria y constructora del Conde Zeppelin
para que transporte a su regreso a Alemania la correspondencia franqueada por
el servicio postal aéreo depositada en Sevilla.[11]
El 16 de abril de 1930, El Liberal
de Madrid cuenta que el Conde Zeppelín vuela hacia España y llegará
hacia las doce de la mañana. Se trabaja sin descanso para acotar los terrenos
del aeropuerto destinados a aterrizaje de la aeronave y la zona de tribunas
para la real familia y autoridades. También trabajan soldados de Aerostación
preparando los camiones a los que se haga el amarre del dirigible. ¿Por qué?
Debajo de esta noticia se cuenta que el poste de amarre del zepelín había
quedado emplazado en el aeropuerto Hernán Cebolla, pero el cemento que se ha
empleado no ha fraguado con la rapidez que se esperaba. Parece que el poste de
referencia no podrá ser utilizado.[12] No se dice la razón por
la que se ha esperado a última hora para instalar el mástil.
El 11 de mayo se confirma que el 19 de
mayo llegará a Sevilla el Conde Zeppelin, que amarrará en el poste debidamente
acondicionado en los terrenos de Hernán Cebolla. Sevilla despachará billetes
para la ruta Sevilla-América-Sevilla al precio de 5.750 dólares. El itinerario
será Sevilla-Río de Janeiro o Pernambuco-La Habana-Florida-Lackehurst-Sevilla. No
hay peticiones de pasaje, pero hay franqueo postal por 40.000 pesetas.[13]
El 17 de mayo quedó instalada la radio
transmisora y receptora con alcance de mil kilómetros, que establecerá
comunicación constante con el dirigible alemán en el momento que entre en su
esfera de acción y con la estación de Tablada de forma permanente. También se
ha empezado a montar una estación meteorológica que dará partes de estado de
tiempo de la ruta del dirigible. Para el amarre del zepelín, el domingo 18, han
llegado militares del parque de aerostación de Guadalajara.[14]
Al cortijo de Hernán Cebolla, donde se
está construyendo el aeropuerto, afluyó numeroso público desde las cuatro de la
tarde. El calor sofocante no fue obstáculo. La zona acotada para el amarre
estaba vigilada por una compañía de la Guardia Civil. En el aeropuerto había
veinte toneladas de combustible, mezcla de benzol y gasolina. En tanques del
servicio municipal estaba también preparada el agua potable.
A las cinco de la tarde, el dirigible
aparecía sobre la ciudad, volando reposadamente a escasa altura ante la
expectación del público. Cuarenta minutos después arrojó los primeros cables
que fueron recogidos por los soldados que debían amarrarlo en Hernán Cebolla
mediante el cable ad hoc que se fue enrollando paulatinamente y de forma
perfecta. Las cabinas de los motores posteriores se colocaron sobre un carro
para que dejara orientado el aparato. Hechas estas maniobras, se permitió el
acceso a las autoridades, personal técnico y periodistas al Conde Zeppelin.
Más tarde, al público.
| Hugo Eckener y el capitán Lehmann, último vuelo del Graf Zeppelin. Doctor Megías. Primera vuelta al mundo en Graf Zeppelin. |
El primero en saludar a los viajeros fue
el teniente coronel Herrera, que saludó a Hugo Eckener. Los periodistas rodearon
a Federico García Sanchiz y al doctor Mejías[15] para que dieran
impresiones del viaje. Dijeron que había sido maravilloso, con un tiempo espléndido
salvo la tempestad al pasar por Suiza. Entre las autoridades se encontraba el
infante don Alfonso de Orleans, que junto con Emilio Herrera embarcará en el
dirigible. Aunque Hugo Eckener tiene como consigna no conceder entrevistas,
manifestó que Sevilla tenía un aeropuerto de condiciones admirables. Al llegar
la noche, se celebró una comida en el hotel Alfonso XIII en honor del
comandante Eckener, viajeros y tripulantes del Conde Zeppelin.[16]
Hoy, a las ocho y media de la mañana,
despegó el Conde Zeppelin del aeropuerto de Hernán Cebolla, dirigiéndose
a Brasil. La entrada al aeropuerto era libre, por lo que terminó rodeado de
público. Antes de las siete llegó el infante Alfonso de Orleans con su esposa y
amigos, con dos maletas y un pequeño maletín. Poco después llegó el teniente
coronel Herrera acompañado de su familia. Eran los dos pasajeros. A las ocho, el
comandante Eckener dio órdenes desde la cabina de mando para que el desenganche
del amarre se produjera, operación que duró una media hora, momento en que el
aparato se puso en dirección al viento y los motores se pusieron a funcionar,
lo que produjo un ascenso majestuoso del dirigible. Dio medio círculo y voló
sobre Sevilla en su camino hacia Huelva. El doctor Mejías, pasajero del dirigible,
agitó una bandera española, mientras otros agitaban sus pañuelos. La esposa del
infante de Orleans había entregado una carta al teniente coronel Herrera para
que se la diera a su marido cuando se hubiera iniciado el viaje. La
correspondencia se había subido con anterioridad para llegar a su destino.[17]
Es el momento de mayor éxito del
aeropuerto Hernán Cebolla. Vamos a ir con un resumen aquí en las siguientes
palabras que nos lleven a terminar este capítulo y veremos el final de este evento
en otra reseña…
Por
lo que hemos llegado a entender de las publicaciones citadas y de estudios
posteriores, en 1930 el aeropuerto de Hernán Cebolla contaba con campo de
aterrizaje y maniobras, el poste de amarre y el cobertizo. Parece que también
contaba con las oficinas de ingenieros y la torre de avistamiento. También es
posible que tuviese aparatos de radio, como cuenta El Sol, aunque otras fuentes
hablan de la base de Tablada y su estación de radiotelegrafía. Se realizaban
vuelos de dirigibles en dirección a Alemania y América del Sur. Pero todavía no
era un aeropuerto terminado. Los avances de la aviación eran continuos y los
avances de las distintas administraciones y emprendedores, muy intermitentes y
lentos. Tengamos esto muy en cuenta.
Lo visible y lo apreciable es que un
terreno de huertas de la familia Gómez y el polifacético Ignacio Sánchez Mejías
estuvo implicado en el desarrollo de la aviación española.
[1] La
correspondencia militar, 31 de marzo de 1927. Aparece la noticia en otros
medios, como por ejemplo La Opinión. Se ha seleccionado La
Correspondencia Militar por las adicionales declaraciones de Eckner y por
su carácter mixto, entre militar y político.
[2] Unidad
de longitud que equivale a 835 milímetros y nueve décimas, también puede ser
unidad de superficie igual a un cuadrado que tiene de lado una vara.
[3] ATIENZA
RIVERO, EMILIO: Del Guadalquivir al Plata en Dirigible. Fundación Aena.
Madrid. 1997. Nota 3-07-2026 Archivo Museo Sánchez Mejías.
[4] PARRILLA
GIL, M., ROMERO CAMPÓN, C. y GONZÁLEZ SÁNCHEZ, M: Arqueología del Aire. El
aeropuerto de Hernán Cebolla (Sevilla) y la Sociedad Transaérea Colón.
[5] Ingeniería,
revista industrial, de minas, electricidad, obras públicas, cultivos,
arquitectura, economía, ciencias y arte. 10 de octubre de 1928.
[6] Ingeniería
y construcción. Número 69. Madrid, septiembre de 1928.
[7] https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/card?sid=4785294
[8] Aérea,
número 61, marzo de 1928.
[9] La
Época, 26-10-1928.
[10] El
Imparcial, Madrid, 24 de enero de 1930.
[11] El
Mundo, Madrid, 11 de abril de 1930.
[12] El
Liberal, Madrid, 16 de abril de 1930.
[13] El
Sol, Madrid, 11 de mayo de 1930.
[14] El
Sol, Madrid, 18 de octubre de 1930.
[15]
Jerónimo Megías, médico de Alfonso XIII y viajero de Graf Zeppelin en su
primera vuelta al mundo en agosto de 1929.
[16] La
Opinión, Madrid, 20 de mayo de 1930.
[17] La
Libertad, Madrid, 21 de mayo de 1930.
| Hacia la derecha de Pino Montano y cercana a la A-4, Cibercentro Zeppelín y el antiguo hangar de Hernán Cebolla. Maps. |
06-07-2026 6:28, actualizado, 9-07-2026 11:15