Urdimbre y trama

Cultura y sociedad

Cuando nada pasa en agosto

 



 
   

     En los calurosos veranos de los años treinta del siglo pasado, los diarios y las revistas solían informar de dónde veraneaban los políticos, cómo eran los estudiantes guineanos, cuán grande era la vitalidad impresionante de una centenaria con nueve hijos, cuarenta y cinco nietos y veinte bisnietos, cuáles eran los últimos éxitos cinematográficos y se publicaban novelas por entregas muy entretenidas.
     ¿Nada pasaba en los veranos de los años treinta del siglo pasado?
     Ocurrían sucesos truculentos como la apertura de una especie de campo de concentración en virtud de la Ley de Vagos y Maleantes. Y sucedían desgracias en las que se perdía la vida.
     El trece de agosto de 1934 fallecía el hijo menor de Alfonso XIII, Gonzalo, en accidente de automóvil cuando viajaba por Austria. Y ese mismo día falleció Ignacio Sánchez Mejías en Madrid tras una cornada recibida el 11 de agosto en Manzanares.
     Por esos días de verano, se publicaba en la revista Estampa una novela de Manuel Chaves Nogales titulada El maestro Juan Martínez que estaba allí. La novela sería publicada a principios de septiembre de 1934. Lo que hacía Estampa era la primicia de un avezado escritor, que había destacado como brillante periodista en Ahora, El Sol o El Heraldo de Madrid.





     La novela trataba de un bailarín que pasa del París de principios de siglo a ver la revolución soviética cuando intentaba probar suerte en la corte de los zares, con el ritmo ágil y culto de Chaves Nogales.
     ¿Y qué contaban de Ignacio Sánchez Mejías el 18 de agosto de 1934?
      Su fallecimiento a las diez de la mañana. Decían que tras Joselito y Belmonte no había en la generación actual una personalidad tan acusada. Que debía haber sido galeno y lo abandonó por los paseos por la Alameda de Hércules. Que se hizo hombre entre América y España y se había retirado en 1927. A los ruedos había vuelto en el verano de 1934, cuando parece que no pasaba nada. 
     Entre el 15 de julio y el 11 de agosto volvieron las palmas, el sol y la sangre a su vida y su muerte.
     Sus amigos y sus deudos decían que tenía más coraje que todos sus compañeros juntos, mientras lloraban la fatalidad del momento.
 



     Aunque ya se ha comentado en una reseña anterior, Estampa era una de las revistas que modernizará el periodismo gráfico español. Una de las razones para buscar la incompleta publicación que ha llegado de la novela publicada por entregas de Chaves Nogales son las ilustraciones que le acompañan. Su primer diseñador y director en los años de la dictadura de Primo de Rivera será Antonio González Linares. Esta publicación estará impulsada por Luis Montiel, a quien veremos también en Ahora, As y Semana.




Las imágenes han sido extraídas de la revista Estampa, 18 de agosto de 1934.




17-10-2026 19:46, actualizado 18-10-2026. 7:58.



Ciudadanos contemporáneos: Chaves Nogales y la guerra civil en "Ahora".

    

     Cuando estalló la guerra civil, me quedé en mi puesto cumpliendo mi deber profesional. Un consejo obrero, formado por delegados de los talleres, desposeyó al propietario de la empresa periodística en que yo trabajaba y se atribuyó sus funciones. Yo, que no había sido en mi vida revolucionario, ni tenía simpatía por la dictadura del proletariado, me encontré en pleno régimen soviético. Me puse entonces al servicio de los obreros como antes lo había estado a las órdenes del capitalista, es decir, siendo leal con ellos y conmigo mismo. Hice constar mi falta de convicción revolucionaria y mi protesta contra todas las dictaduras, incluso la del proletariado, y me comprometí únicamente a defender la causa del pueblo contra el fascismo y los militares sublevados. Me convertí en el «camarada director», y puedo decir que durante los meses de guerra que estuve en Madrid, al frente de un periodo gubernamental que llegó a alcanzar la máxima tirada de la prensa republicana, nadie me molestó por mi falta de espíritu revolucionario, ni por condición de «pequeño burgués liberal», de la que no renegué jamás.

     Manuel Chaves Nogales: A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España. 1937. Páginas 10-11.

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     Contexto: El 18 de julio de 1936 se produjo un golpe militar que fracasó y se convirtió en una guerra civil y una dictadura que impidió la celebración de elecciones en libre competencia de partidos de distintas ideologías entre 1936 y 1977. Ahora fue un periódico que se publicó entre 1930 y 1938. Su director empresario fue Luis Montiel, creador de la revista Estampa y, en la posguerra, de As e impulsor de Semana. Chaves Nogales fue su subdirector, que en el texto citado habla del devenir de la publicación, que intentamos mostrar.

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     Algunas guarniciones se alzaron ayer en armas contra el régimen.

     Todas las organizaciones obreras se unen para oponerse al golpe de fuerza.

     A las dos y media de la madrugada se ha formado nuevo gobierno, presidido por el señor Martínez Barrio.

     Al amanecer se emprenderá una acción enérgica sobre aquellos lugares en que existan núcleos rebeldes.

     La guarnición de Málaga depone su actitud y vitorea a la República.


     Ahora, domingo 19 de julio de 1936. Director propietario: Luis Montiel. Subdirector: M. Chaves Nogales.

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     En breves horas el gobierno yugula la sublevación militar.

     El Cuartel de la Montaña, tomado a viva fuerza tras un combate de tres horas.

     Los generales Fanjul y Goded, jefes de la rebeldía en Madrid y Barcelona respectivamente, en poder de las autoridades.

     En el cuartel de Carabanchel fue hallado muerto el general García de la Herrán.

     En accidente de aviación, cuando venía de Portugal a España, perece el general Sanjurjo.

     Las noticias que se reciben de provincias son altamente satisfactorias.

     En la mañana del domingo quedó constituido un nuevo gobierno presidido por el señor Giral.

     Editorial: Frente a la subversión.


     Ahora, martes 21 de julio de 1936. Director propietario: Luis Montiel. Subdirector: M. Chaves Nogales. Uno de los relatos cortos de A sangre y fuego de Chaves Nogales, Bigornia, está ambientado en parte en los sucesos del cuartel de la Montaña.

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     Focos de rebeldía en los cantones de la guarnición de Madrid fueron reducidos automáticamente.

     En El Pardo, después de un combate, se rinden los sublevados y las fuerzas del gobierno se incautan del cuartel.

     En Alcalá de Henares los sediciosos, estratégicamente emplazados, sufren muchas bajas y pierden el armamento.

     Las guarniciones de Gijón y Almería se someten al gobierno.

     En Toledo los rebeldes se refugian en el Alcázar.

     En Sevilla aumentan las deserciones y en Zaragoza sufre los efectos del bombardeo aéreo.

     Editorial: El gobierno, dueño de la situación.


     Ahora, miércoles 22 de julio de 1936. Director propietario: Luis Montiel. Subdirector: M. Chaves Nogales.

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     Toledo, Guadalajara, La Granja y Almansa, libres de la presencia de los sublevados.

     Sobre Albacete (capital) marchan fuertes columnas del Gobierno.

     La tranquilidad absoluta que reina en toda la provincia de Murcia y de Alicante ha permitido el desplazamiento de sus guarniciones a otros puntos donde puede ser necesaria su presencia.

     Por momentos se acentúa la impresión de que toca a su fin el dramático episodio que vivimos desde el viernes pasado.

     Editorial: Por la paz y la libertad.

     El número de víctimas asciende a 235 muertos y 619 heridos.


 

     Ahora, 23 de julio de 1936. Director propietario: Luis Montiel. Subdirector: M. Chaves Nogales.

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     Ayer entraron en Córdoba las fuerzas leales al Gobierno.

     En la mañana de hoy columnas adictas realizarán una maniobra envolvente sobre los núcleos rebeldes del Guadarrama.

     Varias columnas se hallan ante Zaragoza, donde los rebeldes se encuentran en situación crítica.

     La mayoría de los barrios sevillanos están en poder de las fuerzas leales.

     Alocución del presidente de la República. Su Excelencia dirige palabras de aliento y gratitud a quienes defienden la causa de la ley, que es de la República.


 

     Ahora, 24 de julio de 1936. Director propietario: Luis Montiel. Subdirector: M. Chaves Nogales.

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     En la Sierra de Guadarrama se obtuvieron ayer considerables ventajas sobre los sediciosos.

     Con fuerzas de refresco hoy se proseguirán las operaciones en un amplio sector.

     Al amanecer las tropas del gobierno entrarán en Albacete.

     Ha sido tomado Motril, punto más fuerte de la sublevación en Granada.

     Editorial: ¿A qué esperan?

Ahora, 25 de julio de 1936. Director propietario: Luis Montiel. Subdirector: M. Chaves Nogales.

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     Albacete, en poder de los leales.

     Los que se creían en camino franco sobre Madrid por los pasos de Guadarrama, vuelven la espalda y abandonan sus posiciones.

     Zaragoza empieza a sentir los rigores del asedio y ha experimentado ya las amarguras del abandono y del fracaso.

     Tres aviones facciosos abatidos por nuestros fuegos y otro que se pasa a las filas del Frente Popular.


     Ahora, 26 de julio de 1936. En este número ya no aparece Luis Montiel como empresario director ni Manuel Chaves Nogales como subdirector.

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     Basta la presencia de una columna frente a Lérida para que se rinda la ciudad.

     Córdoba está sitiada por los campesinos y Oviedo por los bravos mineros.

     Bajo los efectos del bombardeo, los rebeldes de Palma de mallorca quieren huir embarcados y los submarinos les dan caza.

     Se priva a los sublevados de Cádiz y Sevilla de fluido eléctrico, y a los de Oviedo, de luz y de agua.

     Editorial: Los factores morales.

    

     Ahora, 27 de julio de 1936.

 

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     De cinco en cinco, desarmados y con los brazos en alto, salen del alcázar toledano los rebeldes que lo defendían.

     En un avance de veinte kilómetros, en Somosierra, cae en poder de tropas y milicias un convoy enemigo de armas, municiones y mantenencias.

     Los sublevados de Córdoba, dispuestos a rendirse a tropas del gobierno, pero no a las milicias.

     Largo Caballero y “La Pasionaria” recorren las líneas de combate.

     Editorial: Un crimen de lesa patria.

     Ahora, 28 de julio de 1936.

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     Guipúzcoa por la República.

     El cuartel de Loyola se rindió a las fuerzas del gobierno.

     Cinco aviones facciosos fueron abatidos, dos al remontar el vuelo en Melilla, otro en La Roda y otros dos sobre Cádiz.

     Editorial: Los “Pacos” del rumor.

     Llamamiento a filas de los cabos de reemplazo del 35 y de los soldados del 34.

     La hija del general Barrera y la esposa de este y la de Ruiz de Alda, detenidas.


     Ahora, 29 de julio de 1936.

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     Las últimas veinticuatro horas han sido gloriosas para la causa de la democracia.

     Todas las columnas y fuerzas del gobierno han conseguido los objetivos de la jornada.

     El ministro de la Guerra recorre los frentes de batalla.

     Anoche desfiló por las calles de Madrid, entre ovaciones entusiásticas, la “Columna de Acero”.

     El Estado se incauta de la Compañía Transmediterránea y de los valores y acciones que tenía en la compañía don Juan March.


 

     Ahora, 30 de julio de 1936


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     Villanueva de la Serena, nudo de comunicaciones con Extremadura, en poder de las fuerzas leales.

     Los rebeldes de Oviedo están siendo bombardeados con gran violencia.

     Una proclama a los soldados que luchan con los sublevados.

     Cómo fue deshecha la sublevación fascista en Barcelona.

     Los intelectuales españoles expresan su adhesión al gobierno.

     “Informaciones”, incautado por los obreros de la Unión General de Trabajadores, estará dirigido por un socialista.

     Editorial: La llamada gente de orden.


 

     Ahora, 31 de julio de 1936

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     Dejamos aquí la visión de un periódico de 1936, en los primeros días del inicio de la Guerra Civil española, con la evolución de su cabecera y línea editorial, que analizaremos a continuación. 



     16-10-2026. Actualizando. 17-10-2026. 19:21.

Ciudadanos contemporáneos, 3: Duelo a garrotazos.

     

Duelo a garrotazos. Francisco de Goya. Museo del Prado.

 


     ¿Cómo era la Quinta del Sordo en 1823? Debieron impresionar las catorce escenas conocidas como Pinturas Negras. Decoraron dos habitaciones en las plantas baja y alta. Con esos pigmentos oscuros y negros. Ahora están en la sala 67 del Museo del Prado, pegando a la fachada de Murillo. Hay fotografías del conjunto realizadas en la Quinta del Sordo hacia 1873, en medio del Sexenio Democrático. ¿Quedaría algo del alma o el aire de don Francisco?

     Siempre nos fijábamos en el perro en medio de la nada. Últimamente miramos la escena que está a su izquierda. En el inventario del hijo de Goya se titulaba Dos forasteros. Imaginamos que era así porque era incomprensible que dos paisanos o conocidos se agrediesen con semejante saña.

     En la monografía de Charles Yriarte sobre Francisco de Goya se refiere a esta escena con el nombre Dos boyeros, a los que la tradición considera de origen gallego. En la Quinta del Sordo estaba en la planta alta. En el primer catálogo del Museo del Prado de 1900 recibió el título conocido: Duelo a garrotazos.[1]

     Lo más evidente, lo que nos preocupa, es la pelea. ¿Dos actores individuales? ¿Alegoría de la lucha fratricida entre los españoles? En 1823 era el enfrentamiento entre absolutistas y liberales. ¿Era demasiado pronto para la negociación, la mediación, el arbitraje? ¿La conciliación?

     Negociar siempre ha significado ceder en algo. El resultado es una satisfacción que no es completa. La escena del cuadro es dura. Dos personas con garrotes se aprestan a golpearse hasta el cansancio o la derrota. Los agresores están hundidos hasta donde la pierna se dobla en la rótula, como si estuvieran atados o empezaran a ser tragados por el fango. No pueden huir. ¿Morirán los dos?

     Hay quien cuenta que no están hundidos, que falta la parte inferior del cuadro que se perdió al trasladar las pinturas y se optó por rematar el suelo en color ocre.

     Los duelistas parecen luchar eternamente. Sus cuerpos destacan sobre un escueto o pobre paisaje. La escasa luz del cuadro hace pensar en el amanecer o en la llegada del anochecer, cuando todo parece morir.

     En 1823 acabó el Trienio Liberal. Se ajustició a Riego en tiempos de Fernando VII. Los liberales y afrancesados se exiliaron. Entre ellos, Francisco de Goya. Se ha querido ver el enfrentamiento entre las dos Españas que llega hasta la Guerra Civil de 1936. La intelectualidad siempre vio ese enfrentamiento, esa violencia innata del ser humano, que criticó la Ilustración, tanto como la discordia entre los hombres y la lucha fratricida.

     El duelo a garrotazos simboliza el primitivismo del ser humano. La satisfacción de los instintos más atávicos. Es la reacción en caliente ante las contrariedades de la vida, que puede ocultar un error[2]. Un error irreparable.

     En principio, estas pinturas fueron creadas para el disfrute privado. Carecían de vista exterior y respondían al gusto personal del artista. El paso del tiempo ha dotado a Duelo a garrotazos de lectura política relacionada con la historia de España, con hipótesis políticas, antropológicas y mitológicas.

     La lectura política comenzó casi de inmediato. Hemos comentado que es posible que falte la parte inferior del cuadro, a la altura de las rodillas de los duelistas. Que en su lugar hubiese hierba y no el fango que les inmoviliza. En la inicial, uno de ellos podía huir; en la obra repintada o restaurada, está hundido.

     Santos Juliá decía que uno de los rasgos que caracterizaban la identidad española era la oposición entre dos grupos irreconciliables. Goya ya presentó dos bandos irreconciliables en Carga de mamelucos o en El dos de mayo. Entendamos que era contra un invasor. Pero el motivo profundo es la violencia entre seres humanos. Cuando se pierde el dominio de sí.

     Valeriano Bozal dijo que era la muerte de dos personas que no pueden escapar a su destino terrible. Dos personas con ropajes que algunos dirían de pobres. Pero su lucha se eleva como algo trágico. Mortal.

     Se ha relacionado con las luchas de absolutistas y constitucionalistas, las guerras carlistas y la Guerra Civil de 1936. Si se pintó durante el Trienio Liberal, es producto del enfrentamiento entre los partidarios del absolutismo y los partidarios de la Constitución de 1812. Otros alargan la premonición hasta la Guerra Civil. Hay quien ha visto por su indumentaria que uno representa la mirada al pasado y otro, la mirada al futuro. Sin duda, es una obra que puede conectarse con la variada serie de conflictos históricos de España. Sirve de reflexión y tiene influjo en creadores artísticos del siglo XX.

     Antropológicamente, se ha visto como la lucha del bien y del mal. A Ramón Gómez de la Serna, los duelistas recordaban a los mendigos mutilados del Madrid de Goya. Mutilados y mendigos que aparecen en los dibujos de Goya. Pero no parece ser el cuadro de una pintura costumbrista. Toda la escena nos lleva a la discordia humana que se soluciona sin remedio con la muerte. Una disputa arraigada, eso sí, desde tiempos lejanos. ¿Un juicio de Dios? ¿Una destrucción recíproca?

     Nos hace reflexionar sobre la oposición entre dos actitudes humanas. La búsqueda de la verdad del duelista al que apreciamos la cara frente a la sinrazón del que la tiene oculta.

      Otro aspecto llamativo es la indeterminación del lugar donde se produce la disputa. Y esa indeterminación espacial hace intemporal el tema de la violencia. Como ahora los vemos sujetos por las piernas al fango y no a la hierba original, nos surge la duda de si, en vez de la lucha entre el Bien y el Mal, como no sabemos quién es cada uno, debemos redirigirlo al concepto de cainismo. Solo cainismo, no Caín y Abel. Los dos duelistas son cainitas. Manuela Mena dijo que Goya estaba obsesionado con el mal en sí. Mal que afecta a toda la naturaleza y es intemporal.

     ¿Por qué se decidió enterrarles en el fango? ¿Intervino el recuerdo del grabado de la empresa 75 de Empresas políticas (1640) de Saavedra Fajardo? En este grabado, ocho guerreros pelean con parte del cuerpo enterrado.

Empresas políticas, empresa 75, Diego de Saavedra Fajardo.


     La diferencia con el cuadro de Goya estriba en que, en un duelo, disputan dos personas y sus vestimentas no guardan relación con ningún ejército.

     Por otro lado, Empresas políticas pertenecían a un género literario doctrinal o pedagógico parecido al ensayo que parte de una máxima y una ilustración que luego es explicada y aplicada para la educación de príncipes y nobles. La empresa 75 tiene una máxima conocida: Quien siembra discordias cosecha guerras. Parece que Saavedra Fajardo tuvo de fuente de inspiración el capítulo VII de Metamorfosis de Ovidio, con una atribución dudosa a Medea, cuando era una acción de Jasón la siembra de los dientes de dragón de los que nacerían los guerreros que se enfrentan entre sí.

     Volviendo a las piernas enterradas o tapadas en la hierba. La reforma del cuadro fue realizada por Salvador Martínez Cubells. ¿Pudo ser quien se inspiró en Saavedra Fajardo? ¿Pudo sobrepasar sus funciones? ¿Pudo ser por comodidad? ¿Quiso reproducir las luchas tradicionales? No sabemos cuál.

     El tema mitológico aparece también en Saturno devorando a sus hijos y en Las Parcas.

     En realidad, todo nos hace volver hacia el tema del cainismo. A la tierra que determina la lucha entre congéneres humanos. A su tragedia y al perjuicio que caerá en todos. Si hay un perdedor, muere. Si hay un vencedor, elimina a un semejante. Caín.

     Goya pasó de lo costumbrista y luminoso a lo violento y oscuro. Y este punto de vista sobre la violencia es el que más ha influido en el arte moderno[3].

    




[1] https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/duelo-a-garrotazos/2f2f2e12-ed09-45dd-805d-f38162c5beaf

[2] CARLOS CID BABARO: Duelo a garrotazos en Una mirada laboralista a la pintura del Prado. Obra dirigida por SEMPERE NAVARRO, A. V. Colección de Derecho del Trabajo y Seguridad Social. Boletín Oficial del Estado. Madrid. 2020.

[3] MIGUEL ÁNGEL DE LA FUENTE GONZÁLEZ Y SANTIAGO SEVILLA VALLEJO: Tres hipótesis de “Duelo a garrotazos”, de Francisco de Goya. Acercamiento político, etnológico y mitológico en Revista de Folklore núm. 457. Marzo. 2020. Fundación Joaquín Díaz. 

    Otras referencias consultadas:

     - OVIDIO: Metamorfosis. Libro VII. Introducción, traducción y notas de Antonio Ruiz de Elvira. Bruguera. Barcelona. 1981-1984.

     - DIEGO DE SAAVEDRA FAJARDO: Empresas políticas. Empresa 75. Edición, introducción y notas de Francisco Javier Díez de Revenga. Planeta. Barcelona. 1988.



11-10-2026 Actualizado. 14-10-2026. 7:05

Subida al cielo


Subida al cielo, Luis Buñuel. 1951. Fotograma 



     En el epistolario de Manuel Altolaguirre se guarda un telegrama fechado el 14 de junio de 1955, que dice:

     El Teatro Nacional de Cine de Londres desea proyectar «Subida al cielo» para un público selecto dentro del ciclo de homenaje a Luis Buñuel, que él mismo presentará. Cinedis está dispuesta a prestar copias durante cuatro noches si usted da su autorización. Le agradeceríamos enormemente su consentimiento.

     Este telegrama fue remitido desde Londres por Karel Reisz a Manuel Altolaguirre, que entonces vivía en México. Subida al cielo fue una película dirigida por Luis Buñuel en 1951, con guion y producción de Manuel Altolaguirre. Sobre esta colaboración vamos a indicar varios puntos de vista.

     La versión de Román Gubern. 

     Según Gubern, Altolaguirre inicia su trabajo como guionista al recalar en México, con la adaptación de la novela La casa de la Troya (1947), que dirigió Carlos Orellana. En 1947 funda Producciones Isla, que repite el nombre de su editorial mexicana, pero dirigida a la producción de películas. Su primera película fue Yo quiero ser tonta (1950), dirigida por Eduardo Ugarte (La Barraca), con un guion de Arniches adaptado por Altolaguirre. A ella siguió Doña Clarines y El puerto de los siete vicios, ambas dirigidas por Ugarte. En la última, Altolaguirre era guionista y productor. Y en 1951 llegó Subida al cielo. El director era Luis Buñuel. Altolaguirre se encargaba de guion y argumento, pero surgió el problema de la escasez de presupuesto. El rodaje fue modesto y apresurado, donde se describe un accidentado y pintoresco viaje en autobús, aunque permite el lucimiento poético/surrealista de Buñuel con el edípico sueño del protagonista.

     La versión de James Valender.

     Según Valender, en agosto de 1951 se inicia el rodaje de la más prestigiosa de las películas de Producciones Cinematográficas Isla: Subida al cielo. Dirigida por Luis Buñuel, con argumento original de Altolaguirre y protagonizada por Lilia Prado, Esteban Márquez y Luis Aceves Castañeda, Subida al cielo fue presentada al año siguiente en el Festival Internacional de Cine de Cannes de 1952 y allí recibió el Segundo Premio Internacional de la Crítica. Tuvo tal éxito que la estrella del cine mexicano Dolores del Río se sintió obligada a atacar la película por su repercusión y la falta de mayores alturas estéticas. Juan de la Cabada, adaptador con Lilia Solano de los diálogos al contexto mexicano, hubo de salir a rebatir a la actriz con firmes argumentos.

     En declaraciones a Octavio Alba en mayo de 1952, Manuel Altolaguirre contó que la película estaba ambientada en el Estado mexicano de Guerrero. En un pintoresco pueblo, San Jerónimo, se daban unas bodas peculiares. Los novios solicitaban consentimiento a la madre de la futura esposa, ya que allí no había juez ni sacerdote, y los novios se marchaban en una barca adornada con flores a una isla. Pasaban allí la noche y, cuando regresaban, estaban casados. 

     Por la mala salud de la madre del novio, no pueden hacer el viaje a la isla y, en cambio, el novio debe hacer un viaje en autobús. En este viaje, Altolaguirre incluye sus recorridos en el cine ambulante. A ello, añadimos nosotros, la experiencia, tal vez, como director del teatro universitario La Barraca.

     El sello de Buñuel aparece especialmente en las escenas oníricas. El complejo edípico del novio. Se encuentra dividido entre el amor filial a su madre, el amor a su novia y la fuerte atracción sexual que despierta en él una joven que viaja en el autobús. Buñuel declaró en otra entrevista a Octavio Alba que la película era una fantasía experimental, donde quería alejarse de lo truculento o literario. Trataba de encontrar algo maravilloso en lo aparentemente trivial. En el estreno de la película no estuvo Manuel Altolaguirre, pero sí viajó a Francia por la participación en el certamen o la posible distribución de la película.

     Las cuentas como productor cinematográfico no fueron muy boyantes. Hay que reconocer que el balance de películas no es menor. Once películas como productor, veinticinco guiones que se tradujeron en nueve rodajes y cinco películas como director. Y no olvidemos su labor como exhibidor ambulante.

     Citamos aquí a Agustín Sánchez Vidal, que colaboró con James Valender en la edición de Las Islas Invitadas sobre Altolaguirre, referenciada al final. La razón de la estancia mexicana de los exiliados por la guerra civil española está contextualizada por un hecho adicional: la debilidad demográfica mexicana del momento frente a los Estados Unidos, reconocida por su presidente, Lázaro Cárdenas. También debilidad en sus cuadros profesionales. Entre 1939 y 1948 acogió a unos 21.000 exiliados españoles. Que no se integraron sin dificultades. En el cine, aún más. Buñuel, un reconocido director de cine, las tuvo. La razón estriba en el aumento de los costes de producción cinematográfica tras la 2.ª Guerra Mundial y la actuación de los sindicatos mexicanos que controlaban el acceso de actores, directores y guionistas. Al desarrollo del cine mexicano, Manuel Altolaguirre llega un poco tarde por su estancia previa en Cuba. Las dificultades que atravesó fueron publicadas en algún artículo de prensa. Sánchez Vidal, como Valender, señala que el mayor éxito de Altolaguirre fue su colaboración con Luis Buñuel en Subida al cielo. El viaje en autobús es el centro de la película y Buñuel supo dar personalidad a la película con las escenas oníricas. 

     No olvidemos la relación con el cine de los literatos del 27. Hemos contado en otras reseñas las anécdotas del pie de Vilma Banki o la visita de Keaton a España, especialmente la parada malagueña.

     En cuanto a Buñuel, muchos vieron una película rosa, pero la realidad es que el director aragonés buscó lo mágico en lo cotidiano, fiel a la estética surrealista. Valender nos cuenta que fue alabada por J. F. Aranda, historiador del cine, que vio que el surrealismo flotaba en una comedia de poesía límpida.

     La versión de Buñuel, Xifra y Fructuoso.

     En Mi último suspiro, Buñuel cuenta/recuerda el rodaje apresurado por problemas económicos y sindicales, que impidieron rodar escenas tal y como estaban concebidas, como la del entierro de la niña, que Altolaguirre había relatado en su obra Diario al aire libre, con la visión del director. En el recuerdo de Buñuel, el rodaje fue agradable. Su guionista era un viejo amigo de Madrid, Manuel Altolaguirre, casado en 1951 con una cubana riquísima. Toda la película se desarrollaba en el Estado de Guerrero, que Buñuel consideraba uno de los más violentos de México. 

     Buñuel se interesó mucho por la película, aunque no sabía si interesaría a los demás. Los incidentes del viaje eran tan anodinos que el director pensaba que no aguantarían hasta el final. Relata un aspecto de la realidad mexicana que, en el fondo, es pura ficción. Suprimiría episodios y nadie lo notaría. Un personaje desaparecería y nadie lo notaría. ¿Y el final? La casita es para... ¿Y qué? Es indiferente. Pero a Buñuel le gustaba y el público seguía el film con interés. En México aprendió/se vio obligado a filmar con rapidez. Algo que a veces lamentaba.

     El rodaje se interrumpió por falta de dinero. El autobús era lamentable. Los rodajes en México, imprevisibles. La película es la exaltación de lo trivial. Fue para su director una fantasía experimental. Con Subida al cielo inaugura Luis Buñuel la estructura itinerante en sus películas, presente en La Vía Láctea o El fantasma de la libertad. A pesar de las limitaciones de presupuesto, a pesar de los límites impuestos a los horarios y días de rodaje por los sindicatos, la desenvoltura narrativa de Buñuel, su desvergüenza plena de talento y su inventiva fresca y humorística hacen de esta película un film muy recordable. En cuanto al guion original de Altolaguirre, sigue bastante el original. Se respetan los nombres de los personajes, aunque se altera el momento en que aparecen algunos y el orden de algunas escenas. Hay más supresiones que añadidos al guion.

     La versión de José Ramón Alonso Lorea.

     Como nota final, hemos de señalar a la persona que vivió los últimos años de vida con Manuel Altolaguirre: María Luisa Gómez Mena, la mujer que financió los últimos proyectos del poeta malagueño y que falleció en el acto en el accidente automovilístico entre San Sebastián y Madrid en 1959. Altolaguirre fallecería tres días después.

     José Ramón Alonso Lorea escribió en el Nuevo Herald de Miami en 2015 que María Luisa era la mecenas olvidada. Sobrina de la condesa de Revilla de Camargo de igual nombre, nació en Cuba en una familia relacionada con la industria azucarera e inmobiliaria. Había estado casada a los 19 años con un militar en España, pero vuelve en 1936 a Cuba con un hijo. En 1939 ayuda a Concha Méndez y Manuel Altolaguirre a establecerse y crear una editorial en La Habana. La complicada relación con Altolaguirre se empieza a gestar a partir de 1944. Méndez y Altolaguirre se van a México y comienza una relación epistolar que mantiene/aumenta la relación con la dedicación a María Luisa de la obra de Altolaguirre. Ella financia su editorial Isla y ayuda en la creación de la productora del mismo nombre en México. Conocemos el éxito de Subida al cielo. En 1959, con la primera versión de El cantar de los cantares, se presentaron en el Festival de Cine de San Sebastián, exhibida fuera de concurso. Querían conseguir financiación para una segunda versión. De vuelta a Madrid, el 23 de julio de 1959, tuvieron un accidente mortal cerca de Burgos. 


María Luisa Gómez Mena y Manuel Altolaguirre. Deinos, revista crítica. 



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     Referencias consultadas:

     -     ALTOLAGUIRRE, M.: Epistolario. 1925-1959. Edición de James Valender. Amigos de la Residencia de Estudiantes. Ministerio de Cultura. Centro Cultural de la Generación del 27. Diputación de Córdoba. Fundación Giner de los Ríos. Madrid. 2005. Nota 28-07-2026 Archivo Museo Sánchez Mejías.

     -     ALTOLAGUIRRE, M.: Álbum. Biografía de James Valender. Residencia de Estudiantes, Centro Cultural de la Generación del 27 y Colegio de México. Madrid. 2012. Nota 29-07-2026 Archivo Museo Sánchez Mejías.

     -     ALTOLAGUIRRE, M.: Obras completas, II. Edición crítica de James Valender. Herederos de Manuel Altolaguirre. Istmo. Madrid. 1989.

     -     ALTOLAGUIRRE, M.: Viaje a las Islas Invitadas. Manuel Altolaguirre "1905-1959". Edición de James Valender. Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y Amigos de la Residencia de Estudiantes. Madrid. 2005. En este libro, AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL, Manuel Altolaguirre y el cine. De Cartas a los Muertos a El Cantar de los Cantares. Nota 30-07-2026 Archivo Museo Sánchez Mejías.

     -     BUÑUEL, L.: Mi último suspiro. FNAC. 2017. Gloria.

     -     GUBERN, R.: Proyector de luna. La generación del 27 y el cine. Anagrama. Barcelona. 1999.

     -     XIFRA, J. y FRUCTUOSO, M.: Diccionario Buñuel. Prensas de la Universidad de Zaragoza. 2025.

     - https://www.elnuevoherald.com/vivir-mejor/article27033865.html




10-10-2026. Actualizado... 16-10-2026. 20:33


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