Urdimbre y trama

Cultura y sociedad

El Greco, Góngora y Alberti

      

Sepulcro de Góngora, Mezquita de Córdoba, Capilla de san Bartolomé y san Esteban


     A mí siempre, al lado de Tintoretto y Tiziano, sin olvidar al Veronés, me arrebató El Greco, amando su apasionada y punzante locura, como ascendiendo a vértice de llama, a luz hecha salmuera, a lava de espíritu candente. Lo llamé en mi libro A la pintura: 

     purgatorio del color, castigo,

desbocado castigo de la línea,

descoyuntado laberinto, etérea

cueva de misteriosos bellos feos,

de horribles hermosísimos, penando

sobre una eternidad siempre alumbrada!

     Entre los más grandes admiradores que tuvo El Greco se encontraba Góngora, que le dedicó un alambicado soneto que estuvo grabado en su lápida de la iglesia de San Torcuato, que más tarde fue perdida, perdiéndose la tumba del pintor:

     Esta en forma elegante, ¡oh, peregrino!,

de pórfido luciente dura llave,

el pincel niega al mundo más süave,

que dio espíritu a leño, vida a lino.

     El Greco había muerto en 1614, dos años antes que Cervantes y Shakespeare... Trece años después moría Góngora, dando lugar con esa fecha—1627—al origen de nuestra generación llamada del 27...

Fuente: ABC, 31-12-1929

     ... En esta larga y casi milagrosa travesía hacia mi río del Olvido, ese Guadalete que por mi pueblo discurre bajo el puente de San Alejandro (hoy desaparecido) y con cuyas aguas me veré confundido un día no muy lejano, me han acompañado, en momentos muy distintos de mi vida, María Teresa y María Asunción... (Alberti, R.: La arboleda perdida, V, 1988-1996).




Góngora








    







Actualizando...6-2-26 22:05...

Sobre la maternidad y la pérdida.

 

Fuente: The Conversation


     Aunque no hemos leído ni visto la adaptación al cine de la novela Hamnet, el tema que tratan Auba Llompart y Gisela Rovira nos lleva a otros artículos/libros leídos en el último año, circunstancia que ha hecho que reflexionemos sobre el tema que escriben. Así que hemos tirado del siguiente hilo.

    Chloé Zhao ha dirigido una película sobre el guion escrito por Maggie O’Farrel de su novela Hamnet. La autora habla de un tema difícil sobre el que pocas veces se habla: la muerte infantil. La película pretende que el espectador sienta el dolor de la madre casi en primera persona. Una tragedia que afecta a toda la familia y redefine la psique materna. Llompart y Rovira nos cuentan que la madre es un espíritu libre, con una vida independiente junto al doméstico papel de esposa. Esa libertad se rompe por la muerte del hijo y sufre un duelo profundo con sentimiento de culpabilidad al ver que la sociedad espera su control total de la maternidad, que incluye adivinar o prevenir su desaparición. El duelo y sus fases son presentados: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. El tiempo se suspende y la madre se consume.

    Y la forma de afrontarlo varía. Por no estar acompañada de su pareja, que no soporta la situación y se marcha. Está ausente físicamente. La madre, por tanto, debe superar el grueso de la culpa y la carga emocional, siendo dos procesos distintos de duelo[1]. Vamos a una situación distinta de esta muerte infantil:

    Sara Mesa es una escritora sevillana que trata en Mármol, uno de los cuentos de Mala letra (2016), la desmitificación ideal de la infancia y adolescencia narrada desde una voz adulta que recuerda el impacto que les causó en la infancia la muerte de un amigo adolescente de su hermana mayor por suicidio. La forma en la que reaccionan los niños y cómo lo hacen sus docentes. La reacción va desde la empatía a la frialdad. Hay, también, una creencia infantil de que únicamente se suicidan los mayores. Y la vida es vista de forma distinta, sí. Para un niño, la vida parece no tener límite. O, al mismo tiempo, aprecian una actuación represora en los adultos ante estos sucesos. Los niños se enfrentan a situaciones a las que no están preparados, pero son coyunturas  que no pueden o no saben obviar.

Fuente: Editorial Anagrama


     Vamos con otra perspectiva: Ernestina de Champourcín se sintió sola a su vuelta definitiva a Madrid en 1977, porque había tenido una intensa vida en la capital desde finales de los años 20 hasta la guerra y porque, en esa vida relacionada con el Lyceum Club de Madrid, sirvió de nexo de unión entre Concha Méndez y Carmen Conde, que estuvieron unidas en una maternidad perdida. Sobre la maternidad también escribió Ernestina. Con Maternidad (Cántico inútil, 1936), Ernestina de Champourcín publica unos versos, tras dos años enferma[2], y conociendo lo que habían pasado sus amigas, que dicen:

Hijo tuyo…

Silencio de mi carne sellada

Eternidad sin muerte.

Solo yo sé su nombre.

Un nombre que no existe

Y palpita en la oscura tentación de

Mis venas,

Un nombre impetuoso que levanta

Mi sangre

Con sístoles de fuego.

 

Verdad limpia, sin roces.

Nadie hollará su frente

Con un turbio rocío de insólitas

Palabras,

Nadie herirá su pecho

Ni podrá torpemente mancharle el

Corazón.

 

Hijo nuestro. Pureza de todo lo

Imposible.

¡Qué grávida dulzura aquieta mi

Regazo!

 

     Ernestina de Champourcín no tuvo hijos. Ejerció ese hilo conector entre Concha Méndez y Carmen Conde. Ambas sufrieron la muerte de un descendiente. Y reflejaron en alguna de sus poesías la desaparición del mismo. Concha Méndez y Ernestina se conocían del Lyceum Club, donde Champourcín ejerció de secretaria. Ernestina aparecía junto a Josefina de la Torre en la antología de poesía española de 1934 de Gerardo Diego, que sentó el canon de la generación del 27. Concha Méndez, Ernestina de Champourcín y Carmen Conde tuvieron de guía poético a Juan Ramón Jiménez. Concha, con Manuel Altolaguirre, tuvieron una labor editora/impresora importantísima en las vanguardias. En la revista Héroe (núm. 3) publicaron un poema de Ernestina.



     Carmen Conde se sitúa en cierto modo en la periferia o al margen de la vida madrileña. Había publicado por medio de Juan Ramón Jiménez antes de Brocal (1929), y desde 1931 crea con su esposo la Universidad Popular en Cartagena que seguía el modelo de la Universidad de Segovia de Antonio Machado. Carmen Conde se cartea con Ernestina de Champourcín, como comparten la admiración y amistad con Juan Ramón Jiménez. Y Ernestina oficia de cicerone en el Lyceum Club con Carmen.

Concha Méndez. Wikipedia

     Carmen perdió una niña. Concha perdió un niño. Ambas en 1933. Y se plasmó en su escritura. Aparece el tema de la maternidad enlutada como representación íntima del dolor de la mujer. Concha Méndez, mediante la poesía, hace que madre e hijo vuelvan a encontrarse:

Ya tiene la tierra algo

que fue mío nueve lunas

(arbolillo nuevo

sin ramas ni fruta).

Brotó en mañana florida

de esperanzas y de luchas

(no pudo ver el sol

y no vio la luna).

El ángel que lo guardaba

se durmió en la noche oscura

(mi arbolillo nuevo

tuvo triste cuna...)

    

     También, en otro poema de Méndez, convierte a su corazón en la cuna del niño desaparecido, siendo un nuevo corazón:

Se desprendió mi sangre para

formar tu cuerpo.

Se repartió mi alma para formar

tu alma.

y fueron nueve lunas y fue toda

una angustia

de días sin reposo y noches

desveladas.

Y fue en la hora de verte que te

perdí sin verte.

¿De qué color tus ojos, tu cabello,

tu sombra?

Mi corazón que es cuna que en

secreto te guarda,

porque sabe que fuiste y te llevó

en la vida,

te seguirá meciendo hasta el fin

de mis horas.

 

     Carmen Conde publicó mucho más tarde Derramen su sangre las sombras (1983), cincuenta años de la pérdida maternal, aunque fue escrito en 1933, salvo su tercera parte. El poemario se compone de tres partes: La espera,17 poemas de Carmen más dos de su esposo, con la maternidad venidera en el cuerpo femenino; El desencanto, 12 poemas; y Mucho después, 2.

     Sobre La espera:

Voy ausentándome de mí.

Poco a poco, el lastre de ensueño

cede

su sitio a la realidad doble

que es mi vida en transcurso.

¡Otro ser dentro de mi carne

fragua su carne, su piel,

su corazón diminuto, mi estrella!

Asisto a la escisión silenciosa

con pasmo anhelante, con gozo

nuevo de verme en otros ojos

míos,

de mis ojos hechos,

de mi sangre coloreados,

ay, de toda cuanta soy. 

Día por día el latido

es golpe que me recuerda,

urgente,

valor que no tengo,

heroísmo que nunca soñé. 

Y temo por el que estoy creando

en convenido misterio

dentro de mi soledad sin orillas

cerca de mi corazón, su estrella. (31-07-1933)

 

     Sobre El desencanto, cuando descubre la pérdida de la hija y su cuerpo se convierte ahora, entonces, en una tumba, habiendo sido cuerpo creador:

Dentro de mí, muerta.

Mía viva a lo ancho de los meses

y al nacer para los otros,

muerta. 

Si yo hubiese sabido eso,

ni un esfuerzo habría hecho

para sacarte fuera de mí.

Contigo, hija que no conozco,

contigo y con tu silencio;

con tus ojos cerrados,

con tu garganta sin voz

me hubiera muerto (17-10-1933).

 

      Es la maternidad en duelo. Nacer y morir al salir al mundo. El cuerpo femenino aparece de forma distinta al canon clásico masculino y erotizante. Y nos recuerda los dramas de los años treinta de García Lorca. Carmen Conde, Concha Méndez y Ernestina de Champourcín escribieron, por tanto, de un tema rupturista para la mentalidad de la época, la maternidad enlutada. Un tema de experiencia íntima, de dolor femenino por la ausencia de su recién nacido, sin caer en sentimentalismos.

Carmen Conde. Fuente: Goodreads.





[2] BALLÓ, T.: Las sinsombrero. Espasa. Barcelona. 2016-2017. Páginas 229-250. (27-5-2025 Archivo Museo Sánchez Mejías)



6-2-2026 19:53 Actualizando 7-02-26 19:29

Adolfo Salazar en Cuba: La enseñanza y las orquestas (4)

 

     

Fuente: El Sol. 1917-1939


     Cuando Adolfo Salazar escribía sobre la enseñanza musical y las orquestas en Cuba, su periódico, EL SOL, editorializaba sobre varios asuntos el 16 de agosto de 1930. En primer lugar, el problema de las subsistencias: Sobre lo que suponía el alza del coste de la vida y la política económica del gobierno. De las políticas que debía tomar. Y de lo meditado que debía estar cada decisión para que la vida no fuese tan cara. Aquello, también, de no pedir sacrificios a nadie sin antes dar ejemplo. En este caso, el gobierno.

     Un segundo editorial lo dedicaba a la situación de Alemania después de la Gran Guerra. Con el título La política alemana, se incidía en cómo se estaba produciendo el crecimiento de los partidos extremos: comunistas y nazis. Se intuía una victoria de los socialdemócratas, con los partidos de la derecha divididos. Pedía a los posibles ganadores que aunque no llegasen a una coalición, al menos consiguiesen una armonía mayor.

      Como último editorial del día, El Acuerdo italorruso: El acuerdo económico entre el gobierno de los fascistas italianos y los soviéticos rusos, firmado por los ministros italianos Bottai y Mosconi y el representante soviético Linbinov-¿Litvinov?-. Surgía el temor a un pacto contra los gobiernos democráticos. EL SOL creía que imperaban razones político-económicas en ambos países. Los soviéticos no conseguían entenderse con los gobiernos capitalistas y los italianos no había conseguido rebajar su deuda ni llegar a un acuerdo con los Estados Unidos. En Europa, ni Francia, ni Inglaterra, ni Alemania abrían sus arcas en su ayuda. El acuerdo preocupaba en las cancillerías internacionales. Dos dictaduras llegaban a un acuerdo en agosto de 1930. Dos dictaduras que deseaban crear un orden social incompatible con el ya existente. Y EL SOL, matizando o reduciendo el diapasón de la alerta, la reseñaba para la defensa de la democracia.

     Con este panorama, Adolfo Salazar escribe La vida musical en Cuba. – La enseñanza. Las orquestas.

     Estamos en Cuba, año 1930. La iniciativa privada en la mayor de las Antillas se extendía a ámbitos que en Europa solía ocupar el Estado. Era el caso de la enseñanza, en este caso, musical. Cuba y España no tenían teatros oficiales, ni orquestas oficiales. No tenían consignación presupuestaria, salvo en el aspecto de las bandas municipales.

     En Cuba, como en Estados Unidos y las repúblicas hispanoamericanas, se dejaba esta cuestión a la iniciativa privada. Pero se hablaba o se empezaba a hablar de crear un Conservatorio oficial. Salazar creía que su éxito dependería de su criterio de selección. No ayudaba la descentralización administrativa del poder en Cuba que obstaculizaba una homogénea dirección de los criterios pedagógicos.

     Adolfo Salazar había recibido información del número de profesionales que trabajaban en el mundo de la música. Dependía de su nivel de formación el éxito que tuvieran. Y pensaba que no debía de dejar de reconocerse la labor de la iniciativa privada. En este punto, reseñaba la labor de los músicos españoles. Y hablaba del Conservatorio Bach que dirigía María Muñoz de Quevedo, que calificaba como una institución modelo. Tanto en el criterio como en sus procedimientos. Tanto en lo artístico como en el sistema pedagógico. Fundado en 1925, era la idea que sostenía la revista Musicalia. Este Conservatorio, esta revista y la nueva Asociación- de Música Contemporánea- estaban en la cabeza de sus creadores para surgir- nacer- en el momento indicado. Y la madurez artística de María Muñoz era reseñada por el musicólogo español. Probablemente, para indicar que este instante era el momento ideal.

     El conservatorio Bach basaba la enseñanza en el piano. Pero no únicamente. También se enseñaba armonía y un panorama amplio de disciplinas que se extendía a la historia del arte en general y la literatura. Sensibilidad y técnica.  En las clases de Historia analítica de la música e Historia de las Artes- utilizando proyecciones- participaba Antonio Quevedo.

     Salazar nos contaba además el éxito que había obtenido Federico García Lorca con las conferencias en la Institución Hispano Cubana de Cultura, y que hablaría para la institución de los Quevedo sobre el ciclo histórico de la poesía española.

     Elogiaba, por otra parte, los métodos pedagógicos infantiles de María Muñoz. El que la música se hablara musicalmente para los niños desde párvulos. Dando importancia en esta enseñanza a los músicos antiguos y modernos, como Béla Bartók, Stravinski o Poulenc. La música moderna entusiasmaba a los más pequeños, decía Salazar.

     Las clases eran individuales, salvo conferencias o cursillos de análisis a los que podían asistir alumnos de otros centros. Como complemento, se enseñaban idiomas, especialmente para aquellos que querían dedicarse al canto.

     La falta de protección oficial era más aparente todavía en la vida de las orquestas, llenando este hueco la iniciativa privada. Nombraba a españoles como Pedro San Juan, que mostraban paciencia y entusiasmo en la Orquesta Filarmónica.

     La Orquesta Sinfónica de La Habana era dirigida notablemente por Gonzalo Roig, director también de la Banda Municipal y de la escuela Municipal de Música. Destacaba, por otra parte, la labor de la Orquesta Falcón, dirigida también por Roig, con esfuerzos heroicos para sobrevivir. Gonzalo Roig fue autor de zarzuela cubana y éxitos de la época como "Quiéreme mucho".



     Salazar quería que España, en 1930, tuviese una gran Orquesta Nacional, asentada en sólidas bases económicas, con directores fijos, pero también con invitados ocasionales. Con unos planes diseñados y definidos. Con método. Y desearía, otro tanto, para Cuba. Porque había mostrado entusiasmo y esfuerzo. Tenía en cuenta, en el final de su artículo, los difíciles tiempos económicos- señalamos que eran los tiempos de la depresión económica de 1929- con el recuerdo de la fusión de las orquestas Filarmónica y Sinfónica de la ciudad de Nueva York- babilónica la adjetivaba- para resistir los rudos embates de la Economía.

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          Lo que aquí se reseña es la versión de la visita a Cuba de Adolfo Salazar, según los artículos que publicó en EL SOL. En el mes de noviembre de 2026 se publicó Antonio Quevedo y Sánchez, por Ignacio García Noblejas Santa-Olalla, que se sumerge en las relaciones humanas y profesionales de Antonio Quevedo, sus matrimonios, destacando el de María Muñoz, y las relaciones con la intelectualidad española- por ejemplo, cuando conoció a Salazar y García Lorca- y cubana. Publicado en Océano Atlántico Editores.




     Contexto:

     - Adolfo Salazar en Cuba_1

     Adolfo Salazar en Cuba: Los artículos de EL SOL_2

     - Adolfo Salazar en Cuba: La Asociación de Música Contemporánea_3

     Los orígenes de Musicalia_1

    - Los orígenes de Musicalia_2


23-01-2026 23:48, programado 24-01-2026 0:03. Actualizado 29-01-26 20:08

Adolfo Salazar en Cuba: La Asociación de Música Contemporánea (3)

 

 

Mancheta de EL SOL, segunda semana de agosto de 1930. Fuente: EL SOL.
  


Fuente: EL SOL, caricatura de López Rubio, 14-8-1930


     Cuando a mediados de agosto de 1930 publica Adolfo Salazar su artículo en EL SOL titulado La vida musical en Cuba. – Las sociedades de conciertos, en la vida de los ciudadanos que leían el periódico había preocupación por la enseñanza de sus ciudadanos; Salvador de Madariaga analizaba las instituciones faraónicas del estado: trono, iglesia, ejército y burocracia; se relataba el fracaso de la concentración de los partidos medios- centristas- en Alemania; Ramón Gómez de la Serna escribía sobre cómo se estaba pasando de moda el sombrero, circunstancia que celebraba; y Bagaria hacía caricatura política sobre las futuras elecciones, que luego se celebrarían en abril de 1931.

     Para Salazar la vida musical cubana en 1930 contaba con paralelismos con la española, aunque, era obvio, la influencia de los cercanos Estados Unidos era palpable. Cuba respondía a dos parámetros semejantes a España: la iniciativa particular y la falta de protección oficial.   

     La iniciativa particular era una ocupación o preocupación de unas cuantas personas que lo hacían con generosidad y nada interesados empresarialmente. No conocía en Cuba mecenas filarmónicos al estilo de Estados Unidos que ayudaran a los que desinteresadamente trabajaban por la música de la isla caribeña. Al menos, se le ocultaba a su curiosa mirada. Había algún caso, según le decían.

     En cuanto a la Sociedad Pro Arte Musical, existía por el entusiasmo y esforzado trabajo de mujeres de la sociedad habanera, destacaba a la señora Giberga, tanto por las programaciones que ofrecían como por la construcción del edificio en el que residían, el teatro Auditórium, donde se ofrecían óperas, conciertos sinfónicos y de cámara. Sostenía un círculo de aficionados elegante y selecto con una incipiente biblioteca y la publicación de una revista que ejercía como boletín oficial.

     Tanto esta sociedad como las sociedades de concierto españolas encauzaban la vida musical, aspecto que Salazar remarcó con insistencia y que dependía de sus directores las líneas maestras de este desarrollo. A la Sociedad Pro Arte Musical se unió, según el musicólogo español, la Asociación de Música Contemporánea, que fomentaba la música más reciente, y en la que pronunció una de sus conferencias, estableciendo la relación entre la nueva y la Sociedad Internacional de Música, en cuyo nacimiento estuvo muy implicado. Su queja se dirigía a que en Cuba se había conformado esta sociedad contemporánea y no había conseguido que sucediera esto mismo en España.

     La Asociación de Música Contemporánea nacía como consecuencia del ambiente creado por la revista Musicalia, fundada por María Muñoz de Quevedo, que fue definida por Adolfo Salazar como una singular mujer en quien la sensibilidad, carácter, inteligencia, voluntad y entusiasmo se unen en una mezcla rara. Añadía que era una excelente artista, discípula de Manuel de Falla, creadora del Conservatorio Bach, junto a la revista citada, y, ahora- 1930-, el nacimiento de la Asociación de Música Contemporánea.

     Salazar elogiaba la revista Musicalia. Consideraba casi imposible sacarla en España, tanto en lo espiritual como en lo material. A estas tres entidades creadas por el matrimonio Quevedo les auguraba un resultado formidable para la cultura musical cubana. Echaba de menos esta actividad en España. Pero era feliz y se alegraba de esta labor entusiasta y generosa, cualidades que consideraba netamente cubanas. En la presentación de esta nueva asociación contribuyeron pianistas que Salazar no se olvidaba de nombrar: el norteamericano Julián de Gray y el centroamericano Héctor Ruiz Díaz. La música que escuchó Adolfo Salazar iba de Bach a Stravinski y Satie. 

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     Lo que aquí se reseña es la versión de la visita a Cuba de Adolfo Salazar, según los artículos que publicó en EL SOL. En el mes de noviembre de 2026 se publicó Antonio Quevedo y Sánchez, por Ignacio García Noblejas Santa-Olalla, que se sumerge en las relaciones humanas y profesionales de Antonio Quevedo, sus matrimonios y las relaciones con la intelectualidad española- por ejemplo, cuando conoció a Salazar y García Lorca- y cubana. Publicado en Océano Atlántico Editores.



     Contexto:

     - Adolfo Salazar en Cuba_1

     - Adolfo Salazar en Cuba: Los artículos de EL SOL_2

     - Los orígenes de Musicalia_1

    - Los orígenes de Musicalia_2

23-01-2026 21:55, programado 24-01-26 0:01, actualizado, 26-01-26 17:39



Adolfo Salazar en Cuba: Los artículos de EL SOL (2)

 







     Resumen breve: Adolfo Salazar, intelectual y musicólogo, es invitado a dar conferencias en Cuba. En una carta que recibió, Alejandro García Caturla mostraba su satisfacción al saber a ciencia cierta que Adolfo Salazar iría a Cuba porque le había llegado el boletín de la Sociedad Pro-Arte que lo anunciaba. Es más, le decía que Los Quevedo, entre otros amigos, iban a estar muy satisfechos con su visita porque sería una ayuda en el arte nuevo.[1]

     Adolfo Salazar escribió una serie de artículos en los que daba su visión de Cuba, de la situación de su música y cultura, y de las interrelaciones que estableció. Vamos a intentar ordenar la estructura de esos artículos y contextualizarlos.

     Los artículos fueron publicados en los meses de julio y agosto de 1930. Si tomamos como referencia la fecha de vuelta de Cuba de Adolfo Salazar y la participación del musicólogo en el Primer Congreso Internacional de Musicología que se celebraría en Lieja, Amberes, Aquisgrán y Bruselas con motivo de la Exposición Internacional de Lieja en los primeros días de septiembre de 1930, acotaríamos en esos meses la publicación de los artículos.

     Delimitando un poco más, cuando se publica en EL SOL que Salazar ha vuelto a España, el diario anunciaba que se había producido un temblor/terremoto en España que había provocado que algunas iglesias de Ciudad Real tocaran sus campanas; que, aunque no esté relacionado, el duque de Alba aseguraba que la censura desaparecería pronto; algo más, que un expreso entre París y Burdeos había detenido su paso por el parto de una pasajera al pasar por Chatellerault; o que los catedráticos de Instituto se manifestaban sobre la reforma del bachillerato. Ortega hablaba de la operación cesárea que Cayo Julio César hizo para establecer un Estado universal en el que los viejos aristócratas pareciesen pigmeos y los hombres de Oriente y Occidente, de Italia y las provincias, tuviesen un estatuto de libertad y garantía[2].

     Cuando Salazar viaja a Bélgica, Pilsudkil se puso al frente del gobierno polaco; se estaban produciendo los hechos que acabaron con el gobierno de Leguía en Perú; y en Ciudad Real, la gente acudía a examinar las listas electorales expuestas por el Ayuntamiento, lo que había provocado que algunas organizaciones políticas montasen oficinas electorales[3].

     El orden de los artículos es/era el siguiente:

     Julio

-        Paisajes de Cuba: La Habana, 1930.

-        Paisajes de Cuba: Por las calles y las plazas.

-        No es un artículo. Es la resonancia en la prensa cubana de la visita de Adolfo Salazar a la Isla. En este caso, la revista cubana “1930”[4].

-        Paisajes de Cuba: La rumba en el Alhambra.

-        Paisajes de Cuba: Del malecón a las “fritas”.

-        Paisajes de Cuba: El “son” en las “fritas”. Como curiosidad, cuando se publica este artículo, EL SOL cuenta que se había celebrado el 23 de julio un banquete en la finca de los Señores Mira, en Manzanares, Ciudad Real, con motivo del éxito obtenido por Marcos Redondo en La rosa del azafrán.

-        Paisajes en Cuba: El “son” en las “fritas” (II).

-        Paisajes en Cuba: El “son” en las “fritas” (III).




Agosto

-        Paisajes de Cuba: El “son” en las “fritas” (IV).

-        Paisajes de Cuba: El “son” en las “fritas” (V). Curiosidades en ese día, EL SOL contaba que el 1 de agosto una mala praxis del láudano había producido la muerte de dos niños en Manzanares, Ciudad Real, a manos de sus padres.

-        Paisajes de Cuba: Café Carretero.

-        Paisajes de Cuba: Mariel y el lirio blanco.

-        La vida musical en Cuba: I. las sociedades de conciertos.

-        La vida musical en Cuba: La enseñanza. Las orquestas.

-        Paisajes de Cuba. - La playa y Baracoa.

     La propuesta sería la siguiente: Informar sobre lo que esos artículos nos cuentan y contextualizarlos con las noticias que en esos días se publicaron en el mundo por medio de EL SOL.


Fuente: Bagaria en EL SOL, 27 de agosto de 1930.




[1] SALAZAR, A.: Epistolario 1912-1958. Edición de Consuelo Carredano. Fundación Scherzo/ publicaciones de la Residencia de Estudiantes. Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música. Madrid. 2008. Reseña 6-11-25 Archivo Museo SánchezMejías. La carta se fechó el 21 de noviembre de 1929.

[2] 6 de julio de 1930.

[3] 27 de agosto de 1930.

[4] 1930, número 47.


23-01-2026 20:00, programado 24-01-2026, 0:00 Actualizado 24-01-2026 20:07

Carmen Conde: Las candidatas (1)

 

Fuente ABC




    


Señores Académicos:

     Mis primeras palabras son de agradecimiento a vuestra generosidad al elegirme para un puesto que, secularmente, no se concedió a ninguna de nuestras grandes escritoras ya desaparecidas. Permitid que también manifieste mi homenaje de admiración y respeto a sus obras. Vuestra noble decisión pone fin a tan injusta como vetusta discriminación literaria.[1]


Wikipedia

     El 28 de enero de 1979, Carmen Conde daba comienzo a su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua Española. Un año antes, cuando todavía no había sido elegida, declaraba que celebraba su candidatura junto con Rosa Chacel y Carmen Guirado por la actitud (nueva) de la Academia y se mostraba alegre por ser una de las candidatas. Conocía a Chacel y desconocía a Guirado. Resaltaba la incorporación de la mujer a unas tareas comunes y antiguas en ellas. Y recordaba que ya Alfonso XIII había recomendado a los académicos la conveniencia de designar a una mujer.

     Esta circunstancia se iba a producir durante la jefatura del estado de Juan Carlos I, en el proceso de la transición democrática a la democracia en España, algo infructuoso durante la II República y la dictadura de Franco.

     Rosa Chacel manifestó ante la designación la inmensa satisfacción que le producía ser candidata y que le agradaba todo lo relacionado con la Academia. Debía ser algo natural la entrada de una mujer por la evolución experimentada por la sociedad actual. Incidía en que la labor de un hombre o una mujer en la Academia era igual, y que se tomaba en broma el que la consideraran como candidata preferida.

     La tercera candidata, Carmen Guirado, era tan joven que no quería declarar su edad por miedo que fuese un obstáculo a su elección. Era médico y filóloga. Había sido contactada por Pemán para su candidatura, aceptándola enseguida porque el sillón que se elegía había pertenecido a Mihura, sobre el que había estudiado su teatro y el carácter del espectador teatral. Había estudiado asimismo las reacciones de la tauromaquia en el temperamento del público. Consideraba al español como un idioma brillante por la calidad de sus matices que le hacía la más rica de las lenguas latinas. Creía que las candidaturas era la manifestación de los méritos de las mujeres. Que el talento no tenía sexo y que era una evolución natural. Los académicos habían pensado en ella, así lo creía, por su personalidad científica y literaria, y, también, por su manera de ser: mezcla de humanista y sentimientos[2].

     El 22 de enero, Rosa María Pereda en EL PAÍS contaba que una mujer cubriría una plaza vacante en la Real Academia de la Lengua. Las candidatas con más papeletas para ocupar el sillón de los inmortales eran Carmen Conde y Rosa Chacel, las cuales, si fueran elegidas, romperían una vieja barrera, la entrada de una mujer que vigilase nuestro idioma. Acabaría con el remoquete machista desde que le fue impedida la entrada a la condesa de Pardo Bazán. Habían preguntado a Dámaso Alonso sobre si había alguna prohibición, lo cual había negado. La candidatura de Rosa Chacel estaba propuesta por Luis Rosales, Antonio Tovar y Julián Marías. Eran desconocidos los que presentaron la candidatura de Carmen Conde y Carmen Guirado. La decisión se conocería en el mes de febrero.

     Rosa Chacel nació en Valladolid en 1898 y vivió en Madrid, donde cursó estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Desde muy pronto perteneció al grupo de intelectuales españoles reunidos en tomo a la Revista de Occidente, en la que se destacará su talento crítico y su espíritu de observación del mundo. Casada con el pintor Timoteo Pérez Rubio, vivió en el exilio a partir de la guerra civil y durante más de treinta años. Regresó a Madrid en 1971. Autora de Memorias de Leticia Valle y Barrio de Maravillas.

      Carmen Conde nació en Cartagena en 1907. Fundó, con Miguel Hernández, Ramón Sijé y Antonio Oliver, la revista de creación literaria El Gallo Gris, y posteriormente se casaría con el último de los mencionados. En 1967 su Obra Poética, que contiene una antología de los libros publicados hasta entonces, mereció el Premio Nacional de Poesía. En el 1976 publicó un nuevo libro de poemas, Cita con la vida. Carmen Conde ha escrito también novelas y relatos, entre los que algunos han sido dedicados a los niños[3].

     Como hemos comentado antes, a Carmen Guirado le contactó José María Pemán.

    Como dato curioso de cómo se fraguan las amistades en todo tipo de relación profesional, señalamos que la crónica de la periodista de EL PAÍS dice que a Rosa Chacel le presentaron, entre otros, Luis Rosales. Cuando Luis Rosales fue elegido miembro de la Real Academia de la Lengua, recibió múltiples felicitaciones, entre ellas, la de Carmen Conde, que, a continuación, adjuntamos.


Correspondencia Carmen Conde a Luis Rosales. Archivo Histórico Nacional.

 

     En enero de 1978, en una España inmersa en la transición a la democracia de unas cortes constituyentes, se recordaba en esos días la detención de los implicados del asesinato de José María Bultó que estarían relacionados con el asesinato al matrimonio Viola*. Torcuato Fernández Miranda escribía una tercera de ABC en la que decía que sin una Ley cierta y segura es imposible la democracia. El PSOE madrileño celebraba su tercer congreso con equilibrio de fuerzas entre sus candidatos. Alianza Popular comenzaba, a su vez, su segundo congreso nacional. Jordi Pujol proponía un frente común contra el terrorismo. Y se debatía la abolición de la pena de muerte; por suerte, abolida. Por esa época, las reclamaciones sociales eran habituales. Por ejemplo, la huelga de PNN (profesores no numerarios) de institutos que exigían el abono de sus sueldos.



      (Continuará cuando acaben las reseñas de Ernestina de Champourcín)

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[1] CONDE, C.: Poesía ante el tiempo y la inmortalidad. Discurso pronunciado el 28 de enero de 1979, en su recepción pública y contestado por el académico Guillermo Díaz-Plaja. Madrid. Biblioteca de la Real Academia Española.

[2] ABC, 28 de enero de 1978. Entrevista de Pilar Trenas a Carmen Conde, Rosa Chacel y Carmen Guirado, candidatas a académica de número de la Real Academia de la Lengua española.

[3] https://elpais.com/diario/1978/01/22/sociedad/254271606_850215.html

     Otras referencias:

     - La poesía tonta de la poeta inteligente

     - *Asesinato de José María Bultó y el matrimonio Viola. Los asesinos de José María Bultó fueron beneficiados por la Ley de Amnistía de 1977, circunstancia que fue recurrida. Fueron detenidos por el asesinato del matrimonio Viola, con una ejecución similar a la del industrial Bultó. Fueron condenados por el caso Bultó, pero no por el caso Viola por falta de pruebas.


16-1-2026 10:55 Actualizado 17-01-2026 19:14


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