Urdimbre y trama

Cultura y sociedad

Ni más ni menos

          



     Amorós relata sobre Ignacio Sánchez Mejías que aunque Ni más ni menos, obra teatral del mecenas y miembro de la generación del 27, no se editara ni estrenara, tenía el interés de su argumento y esencia. 

     Un ladrón de guante blanco es asesinado en un robo y su espíritu vaga por el éter. El espectador ve una gran balanza con sus platillos sobre el decorado. Sobre el platillo derecho, un ángel; sobre el platillo izquierdo, un demonio. Los platillos oscilan conforme se cuenta el balance de virtudes y defectos. Amorós recuerda el fenómeno teatral de la década de 1920 de la revitalización de la técnica del auto sacramental barroco sin su fundamento teológico. Se recuerda aquí que una de las primeras obras que representó García Lorca en La Barraca fue La vida es sueño, auto sacramental de 1677 de Calderón de la Barca. No confundir con su drama del mismo nombre de 1635. Una de las primeras actrices de la compañía universitaria, María del Carmen García Lasgoity cita entre los asistentes a los ensayos de los barraquitos a Ignacio Sánchez Mejías.

      En el decorado se dibuja la cara del ladrón asesinado con sus ojos proyectando una luz dirigida a uno de sus socios que, apartado, no se mezclará en el diálogo en un primer momento. Amorós ve influencias del cine expresionista o fantástico. El gabinete del doctor Caligari de Robert Wiene se estrenó con gran repercusión cultural en 1920 e influencia en García Lorca, Rafael Alberti y los miembros del Cine Club Español de la Residencia de Estudiantes (Gubern). El espiritismo tuvo éxito hace cien años porque se editaban revistas como Lumen (Tarrasa), científica-filosófica de estudios psicológicos.

      La afición por el cine fue un signo característico de la vanguardia española del primer tercio del siglo XX. Maruja Mallo ilustró la revista cinematográfica Hollywood (Relatos contemporáneos) del peruano Xavier Abril, o un libro que no salió a la luz en colaboración con Rafael Alberti sobre cine mudo (Gubern). Y, finalmente, antes de pasar a la exposición que origina esta reseña, se recuerda la hibridación de colaboraciones que caracterizaron a estos artistas.

      Desde el ocho de abril al diecisiete de mayo se expone en la sala de exposiciones temporales de la Casa Malpica de Manzanares la colaboración desconocida entre Maruja Mallo e Ignacio Sánchez Mejías. Diecisiete bocetos de estilización vanguardista se acompañan de vitrinas y paneles explicativos de una colaboración experimental que sale a la luz un siglo después.



     La familia Recasens Sánchez Mejías ha cedido originales manuscritos y mecanoscritos de la obra. Se ha recopilado documentos de hemeroteca sobre el reconocimiento en los años anteriores a la guerra civil de Maruja Mallo, las versiones de la obra teatral de Sánchez Mejías, la influencia literaria inglesa en Ni más ni menos y una pintura preparatoria del decorado que preparaba Maruja Mallo.

     Los paneles guían por la trayectoria vital de Maruja Mallo, las intenciones estilísticas que se propone para llevar a cabo la escenografía de la obra de Ignacio y las entrañas teatrales de una pieza que no subió a los escenarios. 

     ¿Consigue Adriana escapar del acoso del jefe de policía? ¿Consigue Raffles reunirse con su amada tras equilibrar virtudes y culpas?...

     La astucia de Ulises, el amor imposible de Píramo y Tisbe, el periplo viajero de Orfeo y Eurídice...Temas eternos en todo drama.   



     La alegoría abocetada del Ángel y el Demonio es una de las creaciones más expresivas del conjunto. El bien y el mal, las virtudes y los defectos pesan en la balanza vital del ladrón enamorado. Los figurines de idumentaria social informan de las diferencias de clase que tienen los personajes de la obra de Mejías. Para esta disntinción, Mallo utiliza el color. Del realismo crudo de los marginados a la simbología de los seres sobrenaturales, pasando por la sofisticación de la alta sociedad. También hay una gradación del color por la edad como se puede observar en los ángeles de mayor edad donde se subraya su jerarquía divina, sabiduría, misericordia y cambio.


     En la exposición se muestra una pintura preparatoria de decorado donde se representa un ángel con alas extendidas, situadas en torno a un decorado mezcla de elementos arquitectónicos y naturales de temática surrealista. En los paneles ad hoc se indica la tendencia de la artista a la organización geométrica de la naturaleza. así como el uso de formas puras y la creación de una atmósfera onírica. Pasen, disfruten y vean.


     - Ficha.- 

      Sala de Exposiciones temporales de Casa Malpica, Calle Monjas, 12, 13200 Manzanares. 926614056. Museos de Manzanares. Del 8 de abril al 17 de mayo.




9-4-2026 12:37     Actualizado 14:52

Reseña de "La primera recepción de García Lorca en EEUU (1931-1941)"

       

    

Vermont. Agosto de 1929



      La recepción y la presencia de Federico García en los Estados Unidos puede dividirse en tres etapas. Con anterioridad a su muerte en 1936, había traducciones aisladas que permitieron una introducción gradual. A continuación un gran interés por conocerle como víctima del fascismo, aspecto que culmina en 1940 con la aparición de Poeta en Nueva York, edición bilingüe de Rolfe Humphries, muy comentado en en estamento literario norteamericano en las fechas a la participación americana en la Segunda Guerra Mundial. En una tercera etapa, la influencia de García Lorca se manifiesta en diferentes literatos destacando su promoción en la revista de Robert Bly, The Sixties (1958). 

     Las primeras traducciones no fueron de gran calidad al no confluir el sonido con el sentido de los poemas traducidos. Aunque no perfectos, se vincula a Rolfe Humphries con la primera traducción afortunada. Entre el aprecio por el poeta granadino y la causa republicana, había preparado una antología de poesía de poetas republicanos españoles, entre ellos Lorca. El poeta granadino ya aparecía en 1938 en la antología de poesía hispánica de la Hispanic Society of America con seis poemas. Es seguro que Humphries se sentiría influido por la muerte de Lorca. El 9 de julio de 1938 porpone traducir Poema del cante jondo y Romancero gitano a la Casa editorial Norton. Conocía ya la antología de Gerardo Diego y sugiere incluir algún poema de Poeta en Nueva York, lo que inicia el camino a su compresión de este poemario. Nos llama la atención su decisión sobre el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Los editores habían respaldado la decisión de incluir los poemas neoyorkinos, que entonces casi nadie conocía porque les parecían apasionantes. La decisión de excluir el Llanto no fue de la editorial. Fue del traductor Humphries, que había obtenido la beca Guggenheim, y fue aceptada por Norton. Tuvo un encuentro con Adolfo Salazar, posteriormente, en la embajada de la República Española en Washington que le ayudó seguir pistas para encontrar más obras de Lorca. En otoño de 1938 pasó a México para mejorar su español y avanzar con las traducciones.

     Lo más interesante de esa estancia en México es el conocimiento de la labor de traducción que hacían Manuel Altolaguirre y Concha Méndez en la revista 1616. Aunque según parece no le gustaban los poemas surrealistas de Nueva York, cuya edición completa no saldrá hasta 1953, siguió con la traducción 

     Hay un hecho más. La Kenyon Review publica Romance sonámbulo y Concierto interrumpido en la versión inglesa de Humphries y la acompaña de un ensayo de William Carlos Williams, un intelectual de New Jersey al que emociona la literatura española. Le gusta El cantar del mío Cid, el aspecto que Góngora tenía en el retrato atribuido a Velázquez (recordamos aquí: el cuadro original está en Boston). Y comentaba que a Lorca había que leerlo en voz alta y le reverbera la "i" de las cinco de la tarde. No olvidemos que García Lorca leyó el Llanto en la centenaria representación de Yerma en un ritmo creciente de voz hasta el final. Así, poco a poco, se va insinuando Lorca en los Estados Unidos...

     Charles Poore fue crítico literario de New York Times durante cuarenta años. Tenía una columna titulada Book of the Times, en la que en mayo de 1940 hace una reseña de Federico García Lorca y Rainer Maria Rilke. En la biografía del austriaco, sus estancias en Toledo y Ronda cuando escribía Elegías. Aquí, el crítico reseña unas cartas de Rilke y reseña la traducción de Humphries sobre Poeta en Nueva York, con de la edición completa. Encuentra un preludio de guerra en los dos autores. El austriaco antes de la Primera Guerra Mundial y el español, en los primeros días de la guerra civil española, preludio de la segunda guerra mundial. 

     Lo traducido por Humphries es criticado por Poore. Reconoce que deja libertad al lector para hacer una traducción paralela al reproducir los versos en español. Y Poore señala el creciente interés por Lorca al surgir nuevas traducciones. Son reflejo de la situación de 1929, cuando se produce la crisis de 1929 que vive el poeta como testigo directo. Y se empieza a equiparar al poeta granadino con los grandes poetas europeos. En cuanto al entendimiento de su poesía es un aspecto que tardará en llegar.

     Edwin Honing fue un escritor y traductor de García Lorca y Cervantes que falleció en 2011 a los 91 años. Fue profesor de la Universidad de Brown y uno de los transmisores de la obra lorquiana. En una reseña que le hizo El Mundo en 2011 señala sus estudios sobre La vida es sueño de Calderón de la Barca y los Entremeses de Cervantes. En la década de 1940 hizo un estudio más profundo de Federico García Lorca: de sus primeros poemas al Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Dato importante: Conoce bien su biografía, sabe que la fama ha llegado en buena parte a su muerte que considera cuestión secundaria a su espíritu del andaluz, sabiendo que conforma su calidad literaria antes de su trágica muerte. Y atisba la fuerza metafórica y social de Poema en Nueva York

     

     




















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5-04-2026 23:16     Actualizando...7-4-2026 21:56

Las esperas picassianas

 

Le Golfe-Juan, Paul Signac. Wikipedia



     - Le Golfe-Juan, Antibes, Cannes, Roma (1968-1972).-

     Estamos viviendo a poquísimos kilómetros de Mougins, …de Picasso… sólo para verle y yo… avanzar en un libro de poemas que desde hace tiempo escribo para él. ¿Verle, he dicho? ¡Qué calvario difícil! Pura ilusión. Aitana, que de nosotros es la más amiga de los dos, llama por teléfono a Jacqueline… Llevamos aquí dieciséis días. En Le Golfe-Juan. Todavía no es de noche. Aitana tiene que llamar de nuevo a Jacqueline. Veremos si al fin «Pablo está de buen humor».

     Entre el mal humor de Picasso... que no quiere ver a nadie, que hay que llamar al anochecer, los Alberti esperaban o desesperaban medio mes en Le Golfe-Juan… con cierto cansancio. Picasso tenía 87 años.

     En esos días el poeta portuense leía varios libros sobre Picasso, entre ellos la biografía que le había "dedicado" Françoise Gilot. No le gustaba nada el mar que veía y le rodeaba durante esa espera por su escaso oleaje ante una arena dócil de la playa. El verano soleado contribuía a la resignada paciencia.

     Cuando al final consigue reunirse con Picasso, le comenta que vive en Antibes, cerca de las antiguas murallas y en las proximidades del museo del pintor. El museo se abrió en 1966, pero lo decoró y utilizó como estudio Picasso desde 1946. Por esa cercanía, Picasso le dice que haga un agujero en la pared y se lleve un cuadro. No era esa la intención de Alberti. Pretendía, no se atrevió a tanto en un principio, que le regalara alguna obra.

     No sé si alguna vez hemos escrito sobre Demicheli. Hay un futbolista argentino (Málaga C. F.), Martín Demichelis, y un periodista hispanomexicano, Tulio Demicheli. Este último cuenta una aventura de Pemán y Rafael a cuenta de la eterna mala salud de hierro de Franco. Hay una cita en esos años, 1968-1972, que es insinuante:

     Un personaje rojo, una ondeante llamarada, reavivada por el viento, aparece en el mar. Un penitente encapuchado ardiendo. Semana Santa en Cádiz o en el Puerto. Llegando a la bahía, queda una vela blanca y luego un mástil alto apuntado en la tarde a la primera estrella.

     A Picasso, que nunca llegó a tomar posesión como director del Museo del Prado y, por lo tanto, no fue destituido, consigue sacarle su interés por el museo. Me gustaría ir por allá alguna vez sólo para llevarme esas molduras fantásticas de los cuadros. Lo demás, no me importa… (¡Ahí, los genios!). Ninguno de los antepasados le interesaba. Después de su obsesiva serie sobre Las Meninas de Velázquez en la década de 1950.

     La impresión de Alberti al ver los últimos y numerosos dibujos de Alberti es que son unos desnudos de líneas impecables y que tiene o cree que tiene obsesión por el erotismo. Con furia y frenesí, como animales deseosos, que se muerden hasta la destrucción de los dientes. El poeta portuense tiene sentimientos ambivalentes de admiración y tristeza por el hambre vital del pintor.

     Entre los recuerdos que evoca Picasso a sus invitados esta presente la tauromaquia en un niño que la vivió hasta los diez años en Málaga. Hay estudios que hemos leído sobre cómo conformó esa instintiva cultura sus inicios. Picasso le remata alguna conversación recordando que ambos son andaluces. Uno, Picasso, con diez años, no volvió jamás a Andalucía. Alberti con catorce, hizo viajes esporádicos y cortos. Ve en Picasso aquella claridad, locura, gracia, pasión, arrebato, arbitrariedad, y esa chufla violenta de su infancia malagueña. Alberti, como es obvio, esta marcado por el mar de la bahía gaditana.

     Eso hace que el pintor malagueño no haya tomado mucho del espíritu francés. Cuando llega algún visitante extranjero a su casa y se encuentra hablando con un español, sigue en español, con la mirada perpleja del visitante que no entiende nada.

     Tras un corto periodo de tiempo entre Milán y Roma, Alberti volvió a Antibes y se sintió emocionado pensando que las picassianas palomas del entorno le reconocen como suministrador de alimento cada mañana colombófila.

     Vuelven las llamadas telefónicas. Ahora con las excusas de Jacqueline o del servicio. Cree que Picasso si quiere verle, pero alrededor hay un muro que le protege. Hasta que ese muro infranqueable, como el de la afección pulmonar juvenil que tuvo, cae; y Pablo le sonríe, fuerte como un toro, con su gracia y la maravilla del genio.

      Tras cinco meses, Alberti vuelve a Roma. Le ha visto no más de tres veces por mes. Pablo insiste: tienes que volver y nos veremos.

     Antes de irse le dedica un ejemplar monumental de poesía póstuma de Pierre Reverdy, Sables mouvants, acompañado de diez brillantes aguatintas picassianas. La dedicatoria:

     Para Rafael Alberti

(lo que es todo decir)

mi amigo (no hablemos)

mi primo y mi tío

su amigo y el mío

y que más que un montón

de abrazos novísimos y muy

viejos y además el cariño

de tu

Picasso

el 22-5-68

     Picasso le dijo que no le hacía ningún dibujo adicional, opcional o excepcional. La dedicatoria era más importante.



Museo Picasso de Antibes. Wikipedia.


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     Referencias:

     - https://www.antibes-juanlespins.com/sorties-loisirs/antibes-ville-de-culture/les-musees/le-musee-picasso

     - Alberti, R.: Prosa II. Memorias. Edición de Robert Marrast. Seix Barral. Barcelona. 2009.

     - Álvaro Martínez Novillo, Rafael Gámez, Jaime Esaín o Fátima Halcón han escrito, entre otros, sobre el ambiente taurino de la niñez de Picasso.

     - Tulio Demicheli, ABC, 9-3-2009.

     - Matizamos la reunión de Picasso y Alberti. Las dificultades existieron para reunirse con Picasso que estaba protegido por la familia y la gente a su servicio. Alberti declaró a Umberto Allemandi en Blanco y Negro el 26 de enero de 1977 que la primera vez que vio a Picasso fue en 1932, que luego tuvo otra ocasión cuando pintaba el "Guernica". Y que le ayudó para trabajar en París antes de marchar a América. Hay divergencias entre lo que cuenta de las veces que se reunió en Antibes y los datos complementarios- Recuerdos para La arboleda perdida- que su biógrafo Robert Marrast añade en La arboleda perdida. Robert Marrast cuenta esas tres veces por mes y en la entrevista de 1977 declara que le veía en Antibes todas las noches. 

     




     4-04-2026 19:30 Actualizado 5-4-2026 19:48

¡Qué me la den con queso! La inmortalidad de la leche.

    

Baltasar de Alcázar. Wikipedia.

 


     Baltasar de Alcázar fue un poeta sevillano nacido en 1530 que llegó a ver los primeros años del XVII, 1606. Es famoso por su estilo jocoso y gastronómico. Como, por otros motivos, estamos degustanto alimentos probióticos, vamos a señalar dos citas queseras de don Baltasar. En Cena jocosa

     Mas el queso sale a plaza, 

la moradilla va entrando, 

y ambos vienen preguntando

por el pichel y la taza.

     Prueba el queso que es extremo:

el de Pinto no le iguala.

     Y en el poema que empieza con Tres cosas me tienen preso:

     Tres cosas me tiene preso

de amores el corazón:

la dulce Inés, y el jamón,

y berenjenas con queso...

     Alega Inés su bondad;

el jamón, que es de Aracena;

el queso y la berenjena, 

la española antigüedad.

Y está tan en fiel el peso,

que, juzgando sin pasión,

todo es uno: Inés, jamón

y berenjenas con queso...

     En Soledades, Luis de Góngora nos cuenta algo parecido a la elaboración:

     ...tienda el fresno le dio, el robre alimento.

Limpio sayal, en vez de blanco lino,

cubrió el cuadrado pino,

y en boj, aunque rebelde, a quien el torno

forma elegante dio sin culto adorno,

leche que exprimir vio la alba aquel día, 

mientras perdían con ella

los blancos lilios de su frente bella,

gruesa le dan y fría,

imprenetrable casi a la cuchara, 

del sabio Alcimedón invención rara.

El que de cabras fue dos veces ciento

esposo casi un lustro...

servido ya en cecina,

purpúreos hilos es de grana fina.

Sobre corchos después, más regalado

sueño le solicitan pieles blandas...

     En el Quijote, Cervantes nos cuenta que en las bodas de Camacho había tal abundancia de queso que formaban una muralla de ladrillos enrejados.

Las bodas de Camacho. Luis Tasso. Wikipedia


           Ramón Gómez de la Serna dijo que el queso es la inmortalidad de la leche. Así lo cita Pedro González Vivanco en su discurso de ingreso en la Academia Aragonesa de Gastronomía. 

     

Ramón Gómez de la Serna, detalle. Fuente: ABC, grupo Vocento.

       

         Nosotros hemos encontrado la siguiente greguería:

     Una de las cosas más frescas de las vitrinas ultramarinas son los quesos o los melones de manteca blanda arropados con hojas de helechos. Nos recuerdan esas calvas en que el pelo tiene sobre ellas dibujos de helecho.

     Podemos seguir buscando. En realidad, queremos reseñar el carácter civilizatorio de la elaboración y desgustación del queso. Por eso recurrimos a la imagen que nos trasmite Robert Luis Stevenson (1850-1894) en La isla del Tesoro. En el capítulo XV, el joven Jim Hawkins conoce al solitario hombre de la isla abandonado a su suerte durante tres años. Soy el pobre Ben Gunn, le dijo, no he hablado con un cristiano en estos tres años. Era un marooned, un castigo terrible entre los bucaneros, que desembarcaban a alguien que consideraban culpable, provisto de pólvora y perdigones, en una isla lejana y desolada. Su dieta había sido la caza de cabras, moras y la pesca de ostras. A Jim le dijo que se moría de ganas de comer alimento de cristianos. ¿No tendrías por ahí un pedazo de queso? ¿No?  Muchas han sido las noches que he soñado con queso... y volví a despertar y aquí estaba...

     La importancia del la escena radica en el carácter del queso como producto elaborado y controlado para su buena conservación. El queso final que conocemos, que se conocía en el siglo XIX, no era un producto de una sola persona sin conocimientos de la cultura específica quesera o pastoril. Y el náufrago expresaba su deseo de volver a la civilización comiendo un queso soñado o deseado.

     Las ovejas y las cabras fueron los primeros herbívoros domésticados hace 10.500 años entre el sureste de Anatolia y el norte de Oriente Medio porque eran los animales más tranquilos de aquellos que se cazaban, y aportaban un plus adicional: la lana y la leche. También, por la organización jerárquica de las manadas de ovejas y cabras. Pasaron de obedecer, en un lapso de tiempo largo, al líder de la manada a seguir las órdenes de un humano, el pastor. Hay otro factor que permitió que fuesen domesticadas las cabras y las ovejas. No solían competir por el alimento. Las ovejas pastaban, y las cabras, ramoneaban. Finalmente, en ese proceso largo de domesticación se produjo una mutación genética en algún momento todavía no determinado: la digestión de la lactosa en la edad adulta. El azúcar de la leche hizo avanzar a las sociedades basadas en la ganadería.

     Este largo proceso de domesticación de las cabras no pudo llevarlo a cabo Ben Gunn, el abandonado bucanero de La Isla del Tesoro. Se tuvo que conformar con cazar las cabras salvajes e intentar su conservación con sal marina, como relata Robert Louis Stevenson. De ahí que soñara con el queso.


Jim Hawkins y Ben Gunn. La isla del Tesoro. PICRYL.








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     Referencias:

     - Paraíso Cerrado. Poesía española de los siglos XVI y XVII. Edición de José María Micó y Jaime Siles. Galaxia Gutenberg y Círculo de Lectores. Barcelona. 2003.

     - GÓNGORA, L: Soledad primera, 1. Múltiples ediciones.

     - CERVANTES, M.: El ingenioso hidalgo don Qujote de la Mancha. Parte II. Capítulo XX.

     - GONZÁLEZ VIVANCO, P.: El queso y su ilustre familia. Los quesos artesanos aragoneses. Academia Aragonesa de Gastroniomía. Zaragoza 2002. 

     - GÓMEZ DE LA SERNA, R.: Greguerias Ilustradas. Colección ABC. Inmaculada Corcho. Grupo Vocento.

     - STEVENSON, R. L.: La isla del tesoro. Hay múltiples ediciones. Manejamos una de Austral, Espasa Calpe. Madrid, décima edición de 1978.

     - GRANDAL D'ANGLADE, A.: La domesticación de animales. Origen. Cuadernos de Atapuerca. 3. 2022.






     29-3-2026 17:12  Actualizado 31-3-2026 8:23

Las propiedades probióticas del queso manchego artesano

 

Wikipedia



      Resumen: 

     El queso manchego elaborado y madurado- no fresco- con leche cruda (artesano) de oveja de raza manchega es un alimento de altas cualidades organolépticas y posee una serie de bacterias lácticas que protegen nuestra salud y han adquirido un interés probiótico y protector del organismo humano.

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     Los quesos tradicionales elaborados con leche cruda representan uno de los alimentos más completos y singulares de nuestro patrimonio gastronómico. Su proceso de maduración, lejos de ser un simple envejecimiento, constituye una auténtica transformación biológica en la que interviene una microbiota compleja y diversa. Entre estos microorganismos destacan las bacterias lácticas (LAB), protagonistas silenciosas que determinan el sabor, el aroma, la textura y, lo que es aún más relevante, el valor funcional y protector del queso.

     Las siguiente reseña se basa en el artículo “Lactic Acid Bacteria in Raw-Milk Cheeses: From Starter Cultures to Probiotic Functions”, escrito por Márcia C. Coelho, Francisco Xavier Malcata y Célia C. G. Silva, y  subraya que los quesos de leche cruda —especialmente los quesos madurados, no los frescos— son una fuente natural de LAB con propiedades tecnológicas y probióticas excepcionales. Estas bacterias no sólo participan en la acidificación y maduración del queso, sino que también producen bacteriocinas, péptidos bioactivos, GABA, ácidos grasos beneficiosos y otros compuestos que pueden contribuir a la salud intestinal, inmunitaria y metabólica del consumidor.

      A diferencia de los quesos pasteurizados, cuya microbiota es limitada y controlada por la temperatura que acompaña su proceso, los quesos artesanales de leche cruda conservan una diversidad microbiana única, adaptada al entorno, al manejo tradicional y a las características de cada región o denominación de origen. Esta riqueza microbiana explica tanto su complejidad organoléptica como su potencial probiótico.

     En este contexto, el queso manchego elaborado y madurado con leche cruda de oveja de raza manchega adquiere un valor especial. En el pliego de condiciones de la Denominación de Origen Queso Manchego de 25 de febrero de 2025, detalla de forma clara en su punto 3.2 que el Queso Manchego se puede elaborar con leche pasteurizada o con leche cruda, en el caso de leche cruda se podrá etiquetar con la mención Artesano. 

     Su microbiota autóctona, fruto de siglos de adaptación entre el animal, el territorio y las prácticas queseras tradicionales, convierte a este queso en un alimento de extraordinaria calidad sensorial y, también, en un reservorio natural de bacterias lácticas beneficiosas. Su consumo aporta placer gastronómico y, además, microorganismos capaces de contribuir a la protección del organismo humano.

    El artículo citado anteriormente reseñaba las investigaciones más recientes, 2022, sobre las LAB, su caracterización y sus efectos sobre la textura y sabor, enfocando los beneficios para la salud como posibles probióticos y productoras de compuestos bioactivos.

    Es la circunstancia que nos mueve a remitirnos al punto 8 del artículo titulado Potencial probiótico de las LAB presentes en queso de leche cruda

     Los autores  dicen que los quesos de leche cruda tienen potencial probiótico por la diversidad de especies adaptadas a condiciones ambientales exigentes. Sobreviven a la maduración del queso y, esto es importante por los muchos casos, a las condiciones del tracto intestinal humano. Es decir, estas LAB están adaptadas a ambientes ricos en nutrientes; toleran pH bajo, sal y estrés oxidativo; poseen sistemas enzimáticos complejos; y pueden producir compuestos bioactivos beneficiosos.

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     FAO establece desde 2006 recomendaciones en la utilización, elaboración y consumo sobre los probióticos. Estos autores profundizan en ese sentido remarcando una serie de requisitos para una bacteria probiótica: la supervivencia al paso gastrointestinal; la adherencia al epitelio intestinal; la producción de sustancias antimicrobianas; la lucha contra patógenos; la modulación del sistema inmunitario; y una seguridad, es decir, sin genes de virulencia ni resistencias preocupantes. Y en este sentido, los quesos tradicionales de leche cruda como el queso artesano manchego con denominación de origen, son una fuente excepcional de bacterias lácticas con potencial probiótico, reservorio natural de cepas con aplicaciones en alimentos funcionales, de suplementos probióticos, cultivos protectores y biotecnología alimentaria.

      En definitiva, los quesos artesanos de leche cruda —y de manera destacada el manchego con denominación de origen elaborados de esta manera y curación— no son únicamente productos culturales o gastronómicos: son alimentos vivos, complejos y funcionales, cuyo valor nutricional y probiótico merece ser reconocido y preservado. Ello no nos debe hacer olvidar que hay que seguir investigando para garantizar la seguridad, la estabilidad, la genética y la eficacia de cepas aisladas de estos productos como el Enterococcus, que los autores del artículo citado creen que puede tener cepas beneficiosas y cepas potencialmente patógenas. 

   Las LAB de los quesos de leche cruda se posicionan como un recurso valioso en la industria alimentaria y en el desarrollo de productos beneficiosos para la salud, con un gran campo de interés científico y tecnológico.

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     Indicamos, finalmente, que es necesario tomar una alimentación variada, complementaria, y que aquí no se indica ninguna pauta sobre la misma. Consulte a su médico especialista en la materia. Mientras, no olvide visitar queserías y comprar un producto excepcional como el queso manchego. O visitar lugares donde ver cómo se ha elaborado desde tiempos remotos, como el Museo del Queso Manchego de Manzanares.


Museo del Queso Manchego de Manzanares. bmre.


     27-3-26 13:33 Actualizado 28-3-26 8:47

De las posibilidades de la pintura: Los colores de Juan Gris. Recepción e influencia_2

 

   

Juan Gris. Violín y guitarra. 1913. MNCARS

    

     En las pinturas realizadas entre 1915 y 1920, Juan Gris descubrió su gama de color característica: verde, burdeos, azul y crema salpicados de toques españoles en amarillo y rojo. Su búsqueda de formas más condensadas le llevo a formas más simplificadas: curvas y líneas rectas. En sus collages, las materias retienen sus identidades de origen: un trozo de periódico sigue representando lo mismo en el cuadro, mientras los papeles jaspeados se utilizan para los tableros de mesas de mármol y los papeles que imitan madera para las paredes de este material. Juan Gris mantuvo una actitud a contracorriente con respecto de muchos de los supuestos de la vanguardia por su acción encaminada a devolver a la pintura una elevada condición académica desvirtuada durante el siglo XIX. De ahí su conferencia en la Sorbona.

     Le preocupaba el valor de lo permanente frente a los vertiginosos procesos de cambio. Con el cubismo pretendía crear un lenguaje que se convirtiera en un estilo moderno. La actitud de Gris de sistematizar, definir y establecer unos principios permanentes y la práctica pictórica planteada desde una idea previa era todo lo contrario a lo presupuestado por Picasso, que no era hacer cubismo. Era expresar lo que estaba en él[1].

     En 1921 se había publicado una monografía sobre Juan Gris por Raynal. Kahnweiler había vuelto a abrir una nueva galería en París, Galería Simon, en la que acogió de nuevo a Juan Gris. Su anterior galería había sido confiscada con la Primera Guerra Mundial y fue subastada en 1921 con el efecto negativo del hundimiento de los precios del cubismo en el mercado francés.

     Debido a una enfermedad pulmonar y a la colaboración con los Ballets Rusos, cuando Gris regresa a París se instala fuera de la primera línea del ambiente artístico de la capital. Tras la guerra vuelve un periodo de regreso a la tradición, ajeno al cubismo, y hacia 1924 se manifiesta un nuevo ismo: El surrealismo, que sería dominante, con el inconsciente como mayor valor estético[2].       

     Gris fue olvidado en España. Su prematura muerte por agravamiento de los problemas pulmonares, y el hecho de descansar sus restos en Boulogne-sur-Seine, le alejó del recuerdo en su país, y todo ello unido a la escasez de obras que le recordara. Hasta la exposición de 1974, en París, se habían realizado treinta y siete exposiciones, pero nínguna en España. Como señalamos, había salido de España con 19 años[3].

     Puede que algunos españoles viajaran a la exposición de París. En el Museo Español de Arte Contemporáneo, precedente del Reina Sofía se guardaban pocas obras o documentos antes de 1990. Con los datos del Reina Sofía, no había realmente obras Gris hasta 1977. Guitarra ante el mar, 1925, fue la primera obra en entrar en esa colección. En 1977, en la Galería Theo se hizo una exposición individual cuando se cumplía el medio siglo de su muerte[4].

     No fue hasta la retrospectiva de 1985 cuando se hizo plenamente justicia a Juan Gris. En la Biblioteca Nacional, un 20 de septiembre de 1985, dos centenares de obras- 97 óleos, 92 dibujos, 2 esculturas y diversas litografías- comisariadas por el conservador del Metropolitan Museum de Nueva York, Gari Tinterow, se recogía su actividad pictórica desde 1910 y se incidía en la época entre 1913-1917. Se remarcaba también las interacciones e influencias con otros artistas como Picasso, Matisse y Maria Blanchard. La retrospectiva se retrasó por la celebración de muestras sobre cubismo en Londres y sobre el propio Gris en Washington y Nueva York[5], con el deseo de reunir una mayor cantidad de obras. Esta exposición hizo tomar conciencia en España de la necesidad de aumentar las obras de Gris para el patrimonio español. Hoy se guardan treinta y nueve obras entre pintura, dibujos y obra gráfica en el Reina Sofía[6].

Juan Gris. Naturaleza muerta con mantel a cuadros. 1915. The Met.

 

     El catálogo de la exposición ponía sobre el ojo curioso del espectador el análisis de especialistas como Calvo Serraller o las relaciones históricas que había mantenido con Gerardo Diego y Juan Larrea, por ejemplo, y que tiene para una reseña que haremos en otro momento. Ahora vamos hacia algo más alejado de 1927. 

     En las retrospectivas de los años ochenta, pintores como Alfredo Alcain reconocen influencias de Juan Gris en sus bodegones[7]. Hay alguna relación lejana con la arquitectura de Alejandro de Sota.

     Pero, fuera de la pintura, vamos a observar cómo vieron el cubismo personas que estaban experimentando en el diseño de moda. Hace meses mientras reseñabamos para la revista Siembra de Manzanares sobre el Museo Manuel Piña, volvimos a visualizar el diseño del abrigo talar realizado artesanalmente en tafetán de algodón con macramé de la colección OI 1982-1983. Puede que hilemos muy fino. 

     Con uno de sus colaboradores, Enrique Sinovas, Manuel Piña experimentó con diferentes técnicas el macramé artesanal. Hilando lanas y algodones a mano y tiñendo con tintes vegetales. Se interesaron por la obra cubista de Juan Gris, sus bodegones, y plasmaron tapices manuales aplicados- como los collages de Gris- en la espalda de gruesos abrigos de lana mechada tejidos por la artesana toledana Agapita Sevillano, que cosía en su taller de Toledo, algo muy común en talleres textiles de Castilla-La Mancha desde siempre. Agapita debía tener una habilidad especial para esta labor. Contaron también con otra artesana dominadora del tinte, Isabel Redondo. Muy importante porque dotó a los mechones de lana de una variadísima tonalidad de tintes naturales. Un Berlín previo a la caída del Muro acogió esta colección experimental[8].

      Si hiciéramos suposiciones de cómo consiguieron información sobre el cubismo antes de la gran retrospectiva española de 1985, nuestras hipótesis se dirigirían hacia las siguientes posibilidades:

-        Los cuadros cubistas de Gris podían haberlos visionado en libros o catálogos especializados.

-        Podrían haber visitado la retrospectiva de 1974 en París que reseña Ramírez de Lucas, o cualquier otra publicación sobre la misma, o el catálogo de la exposición parisina.

-        Visitar la exposición realizada en la Galería Theo en 1977. En aquella época, ya tenía Manuel Piña un taller de confección en la capital de España desde 1974.

-        Y acudir a visualizar las exiguas piezas del Museo Español de Arte Contemporáneo.

         Como es sábido, la conexión con la pintura en Piña fue una constante. Las colaboraciones con Juan Gomila, Costus, Alex Serna o Rogelio Imperiale fueron esos hilos invisibles que enlazan diversas artes.

     

Museo Manuel Piña. Sala 2. Colección OI 1982-83.



[1] TUSELL, G. y NIETO, V.: El cuadro y la representación: El cubismo. En La vanguardia fragmentada. Arte del siglo XX. Editorial Universitaria Ramón Areces. Madrid. 2023. Páginas.47-86.

[2] JIMÉNEZ-BLANCO, M.ª D.: Juan Gris. Tiempo y tiempos del cubismo. En El tiempo y el arte. Reflexiones sobre el gusto. Vol. 1. Páginas 213-228.

[3] Revista de Arquitectura núm. 189, 1974. Páginas 103-108.

[8] https://www.turismomanzanares.es/que-ver-hacer/museos/3


19-03-2026 12:40 Actualizado 21-3-26 9:32

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