Urdimbre y trama

Cultura y sociedad

La apertura de la plaza de toros de Manzanares en la prensa diaria de 1900_y 3

 



     Este tercer documento pretende seguir la línea de los dos anteriores. En el primero, detallamos la escritura de compraventa entre el marqués de Salinas e Isidro Bautista el 28 de marzo de 1900, protocolizada por el notario José Criado Fernández-Pacheco, nacido en Manzanares. En el segundo, pretendimos reseñar cómo la prensa especializada taurina reflejaba la apertura de la plaza de toros de Manzanares el 8 de agosto de ese mismo año. Recordemos que estamos en el momento de la consideración del toreo como espectáculo de masas. En junio se había inaugurado en Barcelona la Plaza de las Arenas. El camino nos lleva a visualizar cómo se reflejó, si es posible, en la prensa generalista y diaria esta apertura y esta mirada será nuestro empeño. De otra manera, pero en la misma línea.

     PRENSA GENERALISTA


     9 de agosto de 1900

-        El Imparcial (1867-1933)

     El Imparcial fue fundado por Eduardo Gasset y Artime, abuelo materno de José Ortega y Gasset, y consiguió que fuera muy influyente en el último tercio del siglo XIX y comienzos del XX. Esta cabecera fue uno de los periódicos que transformaron la prensa a los nuevos tiempos. Afín a la Unión Liberal, dará voz a los que propicien La Gloriosa y el Sexenio Democrático. Se presentará en cuatro páginas con varias columnas con información diaria y artículos de opinión. Utilizaba los servicios telegráficos y la revista de prensa. Alcanzó gran fama desde 1874 el suplemento cultural de los lunes con José Ortega Munilla.

     A Eduardo Gasset le sustituirá su hijo Rafael en la dirección empresarial del periódico tras su fallecimiento en 1884 y, en abril de 1900, José Ortega Munilla le sucede cuando Rafael Gasset fue nombrado ministro en el Gobierno Silvela[1][2][3].

     El 9 de agosto de 1900, El Imparcial publica en la segunda página, segunda columna, la noticia enviada por su corresponsal mediante el telégrafo titulada Primera corrida en Manzanares. Describe el buen tiempo que reinó durante la inauguración. Pasa rápidamente a relatar la corrida de Ibarra para Lagartijillo y Bombita chico, que sustituye a Algabeño. Detalla cada faena sumariamente, solo aumentando en el tercero y el cuarto, que fueron quemados con las banderillas de fuego. Describe que, en el cuarto toro, como no ardían las banderillas, la presidencia de la plaza multó a la empresa.

      Un dato que no aparecía en la prensa taurina fue que el corresponsal de El Imparcial cita que el cuarto toro se brindó a los marqueses de Salinas. El quinto fue muy malo y propio de novillada que el corresponsal califica de abuso: Así y todo nos lo hicieron tragar, porque en punto a abusos la corrida de hoy ha dejado atrás a cuanto pudiera figurarse.

     Yo por mí, renuncio a reseñarla siquiera.[4]

 

El Imparcial, 9 de agosto de 1900.

 

-        El Liberal (1879-1939)

     Durante sus setenta años de vida, El Liberal fue de orientación liberal republicana moderada. Su época de mayor tirada fue la década de 1920, con gran éxito entre los trabajadores por su rigurosidad en la información que alternaba con un cierto sensacionalismo. Su origen fue una escisión de El Imparcial cuando su línea editorial aceptó la restauración alfonsina. Su primer director fue Mariano Araús y mantuvo una enconada rivalidad con El Imparcial.[5]

     Cuando abandona Mariano de Cavia[6] El Liberal, donde había realizado la crónica taurina con el nombre de Sobaquillo, le sustituye en 1895 José de Loma y Milego[7], que utilizará habitualmente en las crónicas taurinas Don Modesto y en alguna ocasión lo hará como Don Cándido o Cándido.

     En la segunda página, quinta columna del periódico del día 9 de agosto, bajo el título TOROS EN MANZANARES (POR TELÉGRAFO) INAUGURACIÓN DE LA NUEVA PLAZA, El Liberal cuenta que la plaza está ubicada en el peor sitio que pudo elegirse en los alrededores de la ciudad, a un kilómetro de la población… lejos de la estación de ferrocarril y sin otra vía de acceso que la carretera, sin paseos… Así se hizo por la voluntad de insignificante minoría que tenía la sartén del mango… Dada la orientación de la plaza, lo primero que se admira son los corrales; es decir, lo más estético.

     Dicen las comadres del pueblo que desde fuera el edificio se parece a una tarta de bizcocho, por estar construido a un agua, sin grandes huecos que lo hermoseen… Dentro, resulta un hermoso circo, bien planeado, con capacidad para diez mil espectadores. El redondel mide 50 metros. Tiene 40 palcos, siendo el resto de la circunferencia grada cubierta.

     Ve bien el juego de corrales y poco práctico el de chiqueros. Considera que no se ha calculado bien la división entre sol y sombra de los tendidos por la altura del señor Febo[8] en agosto. Cita al autor del plano y director de la obra, Diego Lama, y al contratista, Manuel Caro. Con sus iniciales, I. B., señala al empresario y dice que es capricho suyo que Manzanares tenga una plaza de primer orden, que convertirá la feria en la primera de la provincia, si hay ayuntamiento que quiera conseguirlo, y que quite las piedras de la carretera que hubiera ensanchado la única vía que lleva a la Plaza de Toros. Calcula la asistencia de público en cuatro quintas partes.

     En lo que coincide con el resto de las crónicas taurinas es sobre el resultado soso del festejo y remata: La corrida no ha correspondido a los precios. El ganado disgustó al público y el empresario fue perdiendo las simpatías que le demostró el pueblo.[9]

 

El Liberal, 9 de agosto de 1900.


     10 de agosto de 1900

-        El Español (1898-1902)

     El Español fue un proyecto de Antonio Maura, heredado o ideado por Germán Gamazo, con la intención de regenerar el país desde arriba y modernizarlo hacia la democratización del régimen de la Restauración. Nace de la fractura partidaria política. Gamazo controlaba El Eco de Castilla y su disidencia del liberalismo de Sagasta le llevó a reunirse con Maura, Navarro Rodrigo y Sánchez Guerra. El 1 de diciembre se constituye la sociedad del diario. Gamazo será el principal accionista con el apoyo del empresario vasco P. Allende.[10]

     El 10 de agosto su director era Luis Soler y Casajuana, costaba 5 céntimos y publicaba cuatro páginas a varias columnas. La feria de Manzanares aparece en portada de este diario madrileño, en su quinta columna, comentando la segunda corrida de la feria.

     El corresponsal cuenta que torean los afamados novilleros Machaquito y Lagartijo. Calcula la asistencia en mediana. Se lidiaron novillos de Félix Gómez, que ha presenciado la corrida en el palco 20.

     Los espadas fueron superiores en quites y valientes a la hora de matar. Lagartijo consiguió una oreja por su estocada. Ve admirable a Machaquito en el tercero, coincidiendo con el entusiasmo del público que le ovaciona. En la lidia mueren ocho caballos[11].

     La crónica breve de la Feria de Manzanares alterna en primera página con los problemas de la Marina Española, el Congreso Internacional de Medicina, el desembarco inglés en China, la industria fabril española y las cuotas contributivas, el conflicto anglo-bóer, la brutalidad de los soldados turcos en Armenia, las psicológicas causas de la risa y el asesinato de Humberto de Saboya, rey de Italia.

 

-        El Imparcial (1867-1933)

     El 10 de agosto recoge por telégrafo la noticia en segunda página de la novillada del día 9 de agosto. El corresponsal comenta inicialmente que han tenido mejor fortuna y menos abusos por parte de la empresa. Lagartijo y Machaquito han triunfado en el festejo celebrado con el ganado de Félix Gómez. Comenta el toreo al alimón de los dos novilleros cordobeses en el sexto toro, quedándose arrodillados ante la cara del toro. Han sido ovacionados por el público. Se destaca la labor del banderillero de la provincia Fernando Díaz, Mancheguito.

El Imparcial, 10 de agosto de 1900


-        El Resumen (1885-1900)

     Entre el 28 de febrero de 1885 y el 12 de noviembre de 1900 se publica el diario madrileño progresista El Resumen. Nos interesa la crónica por dos razones básicas. Cuenta la inauguración de la plaza de toros y no relata las corridas. El diario se basa en una extensa carta que su corresponsal ha enviado desde Manzanares. El periódico saca la impresión de una gran brillantez en las fiestas, considerando que son las más importantes de la provincia y de las más animadas de España.

     Las corridas de la inauguración de la plaza de toros permanente han sido los hitos más destacados de las fiestas. Para su corresponsal, cumple todas las condiciones. Realizada por un madrileño, Isidro Bautista, que ha recibido las simpatías y el agradecimiento de los paisanos de Manzanares. La impresión del autor de la carta es favorable al señor Bautista porque le considera causante del éxito de las fiestas, que ha producido que mucha gente de fuera acuda a las celebraciones, dejando ingresos en la población y produciendo el deseo de los industriales de la ciudad de promover otros festejos. El Resumen felicita los empeños del señor Bautista[12].

El Resumen, 10 de agosto de 1900.


     11 de agosto de 1900

-        El Liberal (1879-1939)

     Por El Liberal del 11 de agosto de 1900 sabemos que la ganadería de la novillada del día 9 en Manzanares tenía origen colmenareño. La reseña de Cándido sobre la novillada aparece publicada en la segunda página, segunda columna, con el recuerdo del mal resultado del festejo celebrado en el día anterior, al que achaca la floja asistencia, 2.500 personas, en el festejo. Los precios de la inauguración son calificados como elevados, aunque se hubieran excusado diciendo que los palcos (80 pesetas) estaban todos ocupados las dos tardes, y observa el cronista que estaban vacíos la mitad. Y junto a la culpa, que parece disculpar, del empresario, el corresponsal de El Liberal añade la responsabilidad de la Hacienda Pública, secundados por el alcalde, por intervenir los despachos con parejas de municipales, que dieron orden de no abrir las puertas porque el empresario no había pagado la contribución. Según el corresponsal, el recaudador reconoció que no había extendido el recibo de contribución todavía.

     El corresponsal habla de informalidades propias de España y de desafueros de las autoridades ante los particulares que parecían solventes.

 

    

El Liberal, 11 de agosto de 1900, 2.ª columna.

     En lo que coincide Cándido con las demás reseñas de la novillada es en lo animada, entretenida y alegre que estuvo la corrida, aunque no pasara de regular. Los matadores estuvieron bien en los quites, quisieron agradar al público, estuvieron en su terreno y lidiaron las reses cuando les era posible, por lo que recibieron palmas. El ganado lo define como fino y bien presentado, pero los picadores estuvieron irregulares y los banderilleros no pudieron lucirse[13].

El Liberal, 11 de agosto de 1900, 3.ª columna.

    



[4] El Imparcial, 9 de agosto de 1900.

[5] https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/card?sid=1057659

[8] La altura del Sol en agosto.

[9] El liberal, 9 de agosto de 1900.

[11] El Español, 10 de agosto de 1900.

[12] El Resumen, 10 de agosto de 1900.

[13] El Liberal, 11 de agosto de 1900.









30-06-2026 11:19, actualizado 18:51

Eco de la inauguración de la plaza de toros de Manzanares en 1900 en la prensa especializada_2

      Estas líneas se proponen recoger la apertura en las fiestas de Manzanares de 1900 de su coso taurino. No somos expertos en la lidia taurina, ni en la ganadería de reses bravas. No entendemos cuándo un toro tiene que ser toreado ni dónde se tiene que colocar un torero. Por ello, observaremos detalles que pueden ser considerados por los aficionados como poco relevantes y nimios.

     Lo que es innegable es la categoría de espectáculo de masas que fue el toreo entre finales del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX, hasta que el fútbol le arrebató esa primacía. Consideremos también la influencia que tuvo en todas las clases sociales y en las élites culturales e intelectuales. Principalmente, entre los intelectuales de la llamada Generación del 27.

     Haremos una relación de prensa taurina o especializada y, otra, generalista o diaria, que tenga sección de información o crítica taurina sobre la inauguración de la plaza de toros de Manzanares; relación nunca inacabada porque siempre aparecerá un nuevo documento que así lo acredite.

     La prensa taurina tuvo su edad dorada en los finales del siglo XIX y primer tercio del siglo XX, con ediciones semanales o quincenales, e incluso con menos días en los periodos de mayor intensidad de festejos durante la temporada.

     La prensa generalista tenía una publicación diaria, utilizaba la inmediatez de la información telegráfica y se podía fijar en detalles adicionales a la lidia. Comenzamos. Una observación: El lenguaje de los cronistas taurinos de 1900 es demasiado descriptivo de la faena y puede ser considerado, con la perspectiva de hoy, no apto para personas sensibles. Puede continuar leyendo o no.


     PRENSA ESPECIALIZADA

-        La Lidia

     La Lidia se publicó entre el 2-04-1882 y el 26-11-1900 en Madrid. Está considerada como la revista más importante de la prensa taurina de finales del siglo XIX. Moderna, con calidad en los redactores y colaboradores. En sus ilustraciones introdujo el color en las finas estampas que publicaba. Fundada por Julián Palacios Sardinero en 1882, tuvo como primer director a Juan Martos Jiménez “Alegrías”. Su director artístico más cualificado será el dibujante y cartelista Daniel Perea y Rojas (1834-1909)[i].

 

Ilustración de Perea. La Lidia, 13-08-1900

    

     El 13 de agosto de 1900, La Lidia publicó cuatro páginas, con una ilustración de Perea que cubría la segunda y la tercera, y en la cuarta página, columna tercera, cuarto párrafo, venía la siguiente noticia:

     MANZANARES[ii] (8). – Con una excelente tarde y una buena entrada, se efectuó la corrida de inauguración de la nueva plaza, que es bonita y capaz para 10.000 espectadores.

     Se lidiaron en ella seis toros de Ibarra, de los que el primero fue bueno, cumplió el segundo, quemaron al tercero, cuarto y quinto, y se escapó el sexto gracias a echarle los caballos encima y taparle la salida. La corrida, pues, por lo que se refiere al ganado, resultó un fiasco.

     Lagartijillo. – Mató el primero de una buena, al tercero de una baja, y al quinto, el más buey[iii] de todos, lo tumbó mejor que merecía. Estuvo trabajador en la brega.

     Bombita chico quedó bien en el primero y el sexto, y estuvo superior en el quinto, al que mató de una gran estocada después de lucido trasteo. En quites muy trabajador.

     La gente con buenos deseos. El público, poco complacido en cuanto al ganado, que era más a propósito para una novillada de desecho que para una corrida de toros y de inauguración.[iv]


    

La Lidia, 13-08-1900

  

     La Lidia refleja la decepción del público aficionado sobre lo que se presentó aquel día ante las expectativas iniciales. La frase "Tarde de expectación, tarde de decepción" resulta aplicable. Refleja en unas pocas pinceladas la buena tarde que hizo, la buena entrada de público y la belleza del sitio y su capacidad.

 

-        El Toreo (1874-1927)

     Fue originalmente un suplemento de la revista semanal La correspondencia teatral, de la que se independiza de esta a partir de 1875. A comienzos del siglo XX era la decana de la prensa taurina. Su principal crítico era Paco Media-Luna, seudónimo utilizado por sucesivos escritores. Es el caso de Emilio Sánchez Pastor y Antonio Ibáñez. Tendrá una publicación variable en el día, pero con una periodicidad semanal. Junto a La Lidia conseguirá el respeto de los lectores tanto por su independencia como por su calidad. Como propietario, editor y director de mayor duración, hemos de reseñar a Pedro Núñez Samper, que lo ejerce hasta su muerte en 1903. Habitualmente era una publicación de cuatro páginas que se incrementaron a ocho en su última etapa[v].

     El ejemplar de El Toreo que aquí reseñamos se publicó el lunes 13 de agosto de 1900. Consta de 4 páginas y su portada se dedica a la plaza de toros de Madrid y a la corrida de novillos que se había celebrado el 12 de agosto. Nuestro interés se dirige a la tercera columna, dos últimos párrafos, de la segunda página, donde comienza un extenso artículo sobre la inauguración citada en las fiestas de agosto de Manzanares y que reproducimos a continuación:

 

 

     TOROS EN MANZANARES

     8 de agosto de 1900

     Hoy se ha verificado la inauguración de este circo taurino, lidiándose toros de los señores Ibarra, que fueron estoqueados por Antonio Moreno (Lagartijillo) y Ricardo Torres (Bombita chico), que sustituía al Algabeño, que aún continúa herido.

     El nuevo circo, que está enclavado a un kilómetro de la población, es bastante hermoso y capaz para 10.000 espectadores.

     El redondel mide 50 metros.

     Los corrales y chiqueros están bastante bien situados, permitiendo que los toros puedan atenderse con toda comodidad hasta salir al redondel.

     El autor del plano y director de la obra ha sido el ingeniero D. Diego Lama, y el contratista ha sido el maestro D. Manuel Caro.[vi]

                                                   ------

     Hecha esta ligera descripción de la nueva plaza, pasaré a grandes rasgos a describir la corrida.

     Esta dio principio a la hora designada en los carteles, disponiendo el señor presidente que salieran las cuadrillas.

     Estas hicieron su presentación en el redondel entre los atronadores aplausos de la concurrencia que ocupaba en su casi totalidad las localidades de la plaza.[vii]

     Cuando los peones entregaron a sus amigos los capotes de lujo, cambiándolos por los de percal y los picadores tomaron posiciones, el presidente agitó el pañuelo, disponiendo que saltara a la arena el primer bicho de la tarde.

     Atendía a Corcito, y fue de pelo negro y no mal colocado de pitones.

     Con bravura tomó tres varas de Chano, la primera superior, que le valió palmas.

     Varillas pinchó una vez, sufriendo un descenso de su cabalgadura.

     En los quites, muy oportunos Lagartijillo y Bombita chico, que fueron aplaudidos.

     En la brega perecieron dos caballos[viii].

     Cambiada la suerte, Taravilla prendió un par al cuarteo[ix].

     Berrinches metió uno bueno, que le valió palmas.

     Cerrando el tercio Taravilla cuarteando medio par.

     Lagartijillo, que vestía de verde y oro, pronunció ante el señor Presidente el brindis propio de estos casos, marchando en seguida donde estaba Corcito.

     Con tranquilidad le tendió el trapo rojo, dándole dos pases naturales, uno cambiado, dos de pecho y tres con la derecha, con lo que puso al bicho en condiciones de entrar a herir, y entrando bien a volapié largó una buena media estocada que hizo doblar a de Ibarra.

     Palmas.

     El segundo bicho tenía por nombre Vicario, y fue de pelo negro, astillado del pitón izquierdo y burriciego.

     ¡No en balde los veterinarios quisieron desechar en el apartado dos toros!

     De los picadores Badilo, Trescalés y Varillas tomó seis varas, matándoles tres caballos.

     Patalero y Perdigón le adornaron con tres pares, escuchando el primero palmas.

     Bombita chico, que lucía uniforme botella y oro, pronunció ante la presidencia algunas frases, marchando en seguida en busca de su enemigo.

     Desde cerca y aguantando con la muleta, le dio tres pases con la derecha, dos de pecho, tres naturales y uno en redondo, para un pinchazo en hueso.

     Otros dos naturales y media estocada en buena dirección.

     Y después de un trasteo, logró descabellar al primer intento.

     El tercer bicho tenía nombre Aguador, de pelo negro, y cortito de herramientas.

     Salió arremetiendo a los piqueros, tomando una buena vara del Chano.

     A continuación, aceptó un puyazo de Trescalés.

     El bicho se dolió al castigo y comenzó a huirse, ordenando la Presidencia que le tostaran la piel.[x]

     Pareado con las de fuego por los banderilleros, pasó a entendérselas Lagartijillo con el bicho, al que, tras una breve faena de muleta, lo mandó al desolladero de una estocada baja.

     El toro cuarto, que también fue de pelo negro, tan sólo tomó una vara, y vista su mansedumbre, se ordenó que lo foguearan, lo cual efectuaron los banderilleros, reinando en la plaza un gran barullo.

     Por segunda vez empuñó los trastos Bombita chico, y desde cerca le dio a Paulito (que así se llamaba el bicho) un pase cambiado, uno de pecho, cinco con la derecha y uno en redondo, para una estocada en buena dirección, que hizo doblar al morito.

     El que se jugó en quinto lugar atendía por Lechuzo, de pelo negro y brocho de pitones.

     De Varillas aceptó tres puyazos.

     Chano le puso dos varas superiores, que le valieron palmas.

     En quites, muy oportunos los matadores.

     En la refriega pereció un caballo.

     Cambiada la suerte, Taravilla y Berrinches adornaron al bicho con tres pares de rehiletes.

     Lagartijillo dio a Lechuzo dos pases naturales, uno de pecho, otro en redondo y cinco con la derecha, para una estocada corta.

     Varios pases más propinados con ambas manos, y una corta a volapié que hizo morder el polvo al animal.

     El que cerró plaza atendía por Sardinito, y fue de pelo negro y cortito de herramientas.

     Tomó cinco varas, algunas de ellas buenas, y pasó a manos de los banderilleros.

     Rodas clavó dos buenos pares al cuarteo.

     Palatero prendió otro entero, que le valió palmas.

     Bombita chico se dispuso a poner fin a la corrida, y después de varios pases dados con alguna precipitación, atizó una buena estocada a volapié, que puso al bicho en condiciones de que lo arrastraran las mulillas.

     RESUMEN

     La corrida no ha satisfecho a los aficionados.

     El ganado ha sido desigual, y tres de los toros parecían de desecho y más propios de novilladas que de una corrida de toros.

     De los picadores, Chano.

     Banderilleando, Patatero.

 

 

     9 de agosto de 1900

     La mala impresión que causó en la afición el resultado de la corrida de ayer, y el haber intervenido la Hacienda las taquillas desde las primeras horas de la mañana, poniendo en las puertas de los despachos parejas de la Guardia Municipal, hizo que el público se retrajera de asistir al espectáculo, y cuando dio comienzo la fiesta apenas si habría en la plaza 2.500 espectadores.[xi]

     Y no es que el cartel careciera de atractivos, pues se componía de seis toros de D. Félix Gómez, que habían de estoquear Rafael González (Machaquito) y Rafael Molina (Lagartijo); pero las circunstancias antes enunciadas fueron la causa del fracaso en los intereses de la Empresa.

     Y apuntado esto, paso a describir la corrida.

     Esta dio principio a la hora anunciada, ocupando su sitio en la Presidencia la Autoridad municipal.

     Las cuadrillas, precedidas de un alguacilillo, hicieron el paseo, y cuando cambiaron los capotes de lujo por los de faena, y los picadores tomaron posiciones, se dio suelta al primer bicho de la corrida.

     Atendía por Escribiente, señalado con el núm. 1, y fue de pelo retinto.

     Salió con pies, saltando por frente a la puerta de caballos.

     De Formalito y Quilín tomó seis varas, derribándolos dos veces.

     Machaquito y Lagartijo, muy bien en los quites.

     Chatín y Mojino adornaron a Escribiente con tres pares de cuarteo.

     Machaquito, que lucía terno verde y oro, después de cumplimentar a la Presidencia, pasó a entendérselas con el colmenareño.

     Desde cerca y parando, le dio dos pases naturales, dos cambiados, dos con la derecha, el segundo por bajo, y uno de pecho, y entrando con coraje a volapié, atizó una estocada por alto, algo tendida, que hizo doblar a Escribiente.

     Palmas y la oreja del toro.

     El segundo bicho se llamaba Pelón, núm. 4, de pelo retinto y astillado del derecho.

     De salida lo tomó de capa Lagartijo, dándole tres verónicas movidas.

     De Bomba y Montalvo tomó cinco puyazos, a cambio de tres caídas y dos jacos para el arrastre.

     En los quites, oportunos los dos matadores, que se hicieron aplaudir.

     Quedado pasó el bicho a banderillas, y Chiquilín le clavó dos pares a la media vuelta.

     Y Recalcao clavó otro entero bastante aceptable.

     Sonaron los clarines, y Lagartijo, que vestía de luto riguroso, pronunció algunas palabras ante la Presidencia.

     Una vez cumplido este requisito, mandó retirar la gente, y desde cerca y parando dio tres pases naturales, uno de pecho, otro con la derecha y uno alto, para una estocada corta bien señalada, que hizo doblar a la res.

     Ovación y la oreja.

     Castaño, núm. 5, era el nombre del tercero, que fue de pelo retinto.

     Tardeando tomó cuatro varas de los picadores de tanda, a los que derribó dos veces.

     Entre Mojino y Mancheguito pusieron cuatro pares de rehiletes a Castaño.

     Machaquito cogió los trastos, dando al de D. Félix tres naturales, sufriendo un desarme, y cuatro con la derecha para un pinchazo. 

     Y después de varios pases, dos pinchazos y una estocada delantera, descabelló a pulso al primer intento.

 

 

     Cuarto, de nombre Perseguido, núm. 6, y de pelo castaño

     De Montalvo y Bomba aceptó cinco puyazos, derribándoles tres veces y dejando un jamelgo para el arrastre.

     Recalcao clavó un par al cuarteo y otro a la media vuelta.

     Y Cantimplas metió otro entero al cuarteo.

     Por segunda vez empuñó los trastos Lagartijo, y con arte dio a Perseguido cinco pases naturales, dos con la derecha y dos por alto, y después de un pinchazo cogiendo hueso, largó una estocada honda, descabellando al primer intento.

     Palmas.

     El que se lidió en quinto lugar tenía por nombre Retinto, y así era de pelo, estando marcado con el número 21.

     De los de aúpa[xii] tomó cinco varas, derribándoles cuatro veces.

     A los quites acudieron con gran solicitud los matadores, escuchando palmas.

     Pareado por Mancheguito y Chatín con los tres pares de ordenanza, paso a manos de Machaquito, que se deshizo de su enemigo, después de un trasteo de muleta sin parar, de varios pinchazos, una estocada corta y tendida, y un certero descabello a pulso.

     El que cerró plaza atendía a por Palillero, número 22, que fue de pelo castaño.

     Con voluntad tomó seis varas de los de tanda, a los que derribó cuatro veces, matándoles dos caballos.

     Machaquito y Lagartijo, muy bien en los quites, y para terminar uno torearon al alimón, concluyéndolo arrodillándose ante la cara del toro, quedando abrazados.

     Gran ovación.

     A petición del público cogieron los palos los matadores, clavando Lagartijo un buen par de frente, que le valió palmas.

     Y Machaquito, después de varias preparaciones de efecto, clavó dos buenos pares, que le valieron palmas.

     Lagartijo puso fin a la corrida con una bonita faena de muleta, un pinchazo en hueso y dos medias estocadas.

     Y con esto terminó la fiesta, saliendo el público satisfecho de la corrida.

                                                                                 PEPE.

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     En 1900, el lenguaje de los cronistas taurinos era totalmente diferente al de la década de 1920, cuando se empezó a debatir la necesidad de los petos y la prohibición de las banderillas de fuego. Era el espectáculo del pueblo y las revistas taurinas como La lidia y El Toreo eran leídas masivamente. Las publicaciones antitaurinas del primer tercio del siglo XX se reducen casi exclusivamente a las publicadas por Eugenio Noel con El Chispero y El Flamenco, ambas de 1914. De 1900 son otras publicaciones especializadas en el mundo taurino, como El Volapié, de corta vida tanto en sus ediciones de Valencia como de Barcelona, que se publican entre mayo y julio de 1900. Otra publicación dedicada al mundo de los toros en 1900 fue El Enano, que no publica reseña sobre Manzanares en sus fiestas. Creemos que debemos continuar hacia la prensa generalista diaria para completar la recepción en la prensa de esta fiesta en Manzanares y que veremos en otro próximo documento.



[ii] Se transcribe conforme a normas ortográficas de 2026.

[iii] Dicen del toro apático, reservón o falto de nervio.

[iv] La Lidia, 13 de agosto de 1900, página 4.

[vi] En diez, once líneas, resume la ganadería que se lidia, los diestros, el sitio, su capacidad y medida, la ubicación de algunas dependencias, el autor y director de obra, y el contratista.

[vii] El día de la inauguración casi se llena el aforo de 10.000 localidades.

[viii] El uso de los petos en los caballos se debatió en el primer tercio del siglo XX. Hay opiniones sobre la necesidad de ellos de Ignacio Sánchez Mejías y Gerardo Diego. En la dictadura de Primo de Rivera se implantaron  los petos al mismo tiempo que las banderillas de fuego se prohibieron.

[x] Antes de 1928 se permitían banderillas de fuego: Con petardos o pólvora. Definitivamente desaparece en 1950. Un terrible castigo.

[xi] En 1900 también ocurrían las intervenciones de Hacienda sobre las taquillas con el fin de cumplir con las obligaciones pertinentes. A la desilusión por la floja inauguración del día anterior, se unió la intervención de la taquilla, que hizo desistir a los ciudadanos de Manzanares.

[xii] Picador.







28-06-2026 22:14, actualizado 29-06-2026 6:40

La apertura de la plaza de toros de Manzanares en la prensa diaria de 1900_y 3

        Este tercer documento pretende seguir la línea de los dos anteriores. En el primero, detallamos la escritura de compraventa entre e...