Urdimbre y trama

Cultura y sociedad

Visiones históricas de Las Hurdes_1: Concha Méndez.

      

          

Concha Méndez con Altolaguirre, Prados y Dalí. Torremolinos. Wikimedia




     Nos proponemos dar dos o tres visiones sobre cómo veían Las Hurdes la intelectualidad, la clase política o la burguesía ilustrada del primer tercio del siglo XX. 

     Todo esto empezó por varios motivos. Cuando estudiamos cine, una de las secciones o materias fuertes es el cine de Luis Buñuel. De sus películas, se destaca el documental que realiza sobre Las Hurdes, tierra sin pan, en 1933.

      También, al buscar documentación sobre el Concurso de cante jondo de 1922, nos encontramos con referencias periodísticas que hacían mención a la visita de Alfonso XIII a Las Hurdes, acompañado de intelectuales y científicos, entre ellos Gregorio Marañón.

      Luego, Gloria nos enseñó un libro sobre Concha Méndez que cuenta sus memorias en conversación con Paloma Ulacia Altolaguirre. En ese libro viene la relación de una visita que hace Concha Méndez, perteneciente a esa burguesía liberal del primer tercio del siglo XX, a Las Hurdes, con su servicio y en fechas anteriores a la visita de Alfonso XIII, o al menos eso creemos. El libro está en la biblioteca del Archivo Museo Sánchez Mejías.

     Finalmente, leímos un artículo en el que se relataban las enfermedades que se observaban en los habitantes de Las Hurdes en los inicios del siglo XX. Y allí se describía el bocio y el cretinismo. Comenzaremos en primer lugar por Concha Méndez, joven poeta de la generación del 27.

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     Concha Méndez fue una literata del siglo XX que ha sido considerada miembro de la Generación del 27. Mujer independiente, se distinguió antes de 1930 por el poemario Surtidor. Estuvo casada con Manuel Altolaguirre, poeta e impresor del 27 malagueño. Ellos animaron el mundillo intelectual de aquellos años con sus revistas y publicaciones o con productivas estancias en Gran Bretaña. Marcharon al exilio con la Guerra Civil, viviendo en Cuba y México. Pero ahora nos interesa otra vivencia de Concha. 

     Concha tenía en el servicio de su familia a una mujer que procedía del pueblo de Casillas, en la comarca extremeña de Las Hurdes. En la prensa de la época se hablaba del lugar y sus habitantes. Ella pensaba que era una recreación o invención de los medios. La realidad que vio fue superior a lo que esperaba.

     Con el permiso familiar por su juventud, había nacido en 1898, marchó a su particular viaje iniciático para ver las fiestas del pueblo de su doncella. El inicio del viaje se hizo a través de Ávila, de la que recordaba sus murallas, conventos y santa Teresa. Tras dormir en un pueblo de olvidado nombre, la familia de su doncella fue encargada de llevarles hasta Casillas. Sin carreteras, recorrieron caminos duros y enrevesados que atravesaban fincas de la aristocracia española. Los pinos resineros inundaban los cotos de la nobleza. Méndez sentía el contraste entre el lujo de las casas aristocráticas y las chozas de los resineros.

      Así era Casillas, un pequeño y pobre pueblo de la falda de la montaña, con una calle principal con plaza junto a un pequeño arroyo. Concha observó la corta estatura de los paisanos que descuartizaban un animal y su triste ropa. 

     Los niños más pequeños salieron a saludarlos. A ellos se unió el resto del pueblo. Gentes vestidas de harapos, tan mal alimentadas que sufrían malformaciones y enfermedades: bocio, cataratas y predominio de raquitismo. Pronunciaban unos sonidos extraños, unos gritos diferentes ante la persona nueva que les visitaba. 

     Vivían en cuevas perforadas en la montaña. Méndez recordaba las madrigueras de los animales. Tenía ese recuerdo, salvo por una pequeña puerta y un ventanuco rústico. El interior era sofocante por los bajos techos, que se iniciaban por el zaguán, donde dominaba la hoguera y una cama bajo la pequeña ventana. Había otra habitación oscura, utilizada como dormitorio, sin ventilación y llena de humedad. 

      Concha percibió un olor a sudor húmedo. En una de esas habitaciones pasaría los días de fiesta del pueblo. Las gentes del pueblo le preguntaban por sus familiares de Madrid como si ella los conociera, pues pensaban que la capital era solamente un poco más grande que su pueblo. Las conversaciones de los paisanos alternaban las palabras con las risas y el recelo durante la escucha.

      Su miseria le causaba cierto pavor y, al mismo tiempo, reconocía su buen corazón. Al empezar las fiestas, se engalanaron las ropas, se afeitaron los hombres, dejando ese aspecto tan terrible que había observado al principio.

      Después del desayuno recorrieron las diminutas propiedades de estos habitantes en medio de una abigarrada vegetación desaprovechada. No había frutales, no había cereales. En el campo vieron una pareja de pequeño tamaño. Unos novios de menos de treinta años, que en principio pensó que eran adolescentes, pero al acercarse vio sus caras macilentas y míseras. 

     El día de la gran fiesta hubo baile en la pequeña plaza del pueblo. Una orquesta de bandurrias, gaitas y tambores animaba a otros paisanos que sujetaban unas antorchas. Era el momento de mayor animación del año. Los trajes de las mujeres recordaron a Concha por su vistosidad a las flores de un soñado jardín, que recordó toda su vida. Tras el rondó musical, se retiraron a sus cuevas la mayoría de los paisanos y quedaron los más jóvenes, que iban a rondar a las mozas del pueblo. Bajo su ventana, unos jóvenes le dedicaron con sus guitarras unas seguidillas deliciosas para Méndez. Creaban de esta manera su propia cultura que amenizaron hasta el amanecer. Concha lanzó unas monedas para que se tomaran algo, pero no sabía dónde.

     A Concha y su doncella les invitó el cura del pueblo, que pidió que le visitaran. El maestro no les invitó porque allí no había escuela. Estaban olvidados por el gobierno, las clases aristocráticas y la monarquía de la Restauración.

     Algunos mozos emigraban buscando mejor vida, pero su debilidad física les impedía competir con otros hombres mejor alimentados y cuidados. Tenían incluso complejo de inferioridad.

      El recuerdo de Méndez al volver a la ciudad y a su buena vida le hizo que no dejara de pensar en la situación de aquellas pobres personas, ajenas a la civilización, pero impregnadas de una cierta lírica, que les hacía olvidar con sus canciones la vida mísera que llevaban. Esa sensibilidad le hizo desear volver en otra ocasión. Pero la vida y sus circunstancias personales provocaron que Concha no volviese nunca.

     Hemos realizado una síntesis de un artículo que Concha Méndez escribió en Previsión y seguridad. Almanaque para el taller, el hogar y el campo mexicano, edición de Manuel Barragán, Compañía Fundadora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., 1947. En este artículo escribía sobre su recuerdo de un viaje juvenil a Las Hurdes. 

Nodriza hurdana con traje de gala. 1911. Biblioteca Digital Castilla y León.



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     Referencias consultadas:

     - PALOMA ULACIA ALTOLAGUIRRE: Memorias habladas, memorias armadas. Renacimiento. Biblioteca del exilio. Sevilla. 2018. Presentación de María Zambrano. Nota 25 de agosto de 2026 en Archivo Museo Sánchez Mejías.




14-09-2026 7:24 Actualizado... 15-09-2026 7:01

Últimas noticias del viajero_y 3

      



     ... Me contaron que un remedio para salvar los derechos de autor cuando estos no han prescrito es la cita indirecta: Jesús dijo que sobre una piedra edificaría su iglesia cuando hablaba con Pedro.

     Envío en otro sobre los papeles que ha perdido sobre la visita a la tumba de John Moore en el jardín de San Carlos de la capital coruñesa. Entre que no paga bien y que su escritorio está más revuelto que el Golfo de Ormuz… Debemos repasar nuestro contrato. Ir de caza o pesca está cada vez más caro o difícil. En fin, creo que su antepasado fedatario pagaba mejor a sus oficiales.

     ¿A John Moore lo clasificará en la sección de Ciudadanos Contemporáneos o en la sección de tanatoturismo del héroe romántico? El recuerdo me lleva a la lucha de un pueblo contra el invasor francés con la ayuda de tropas inglesas que no confiaban mucho en las españolas y que inicialmente venían a ayudar a su aliado natural, Portugal.

     De esa época me dijo que nos queda el inicio del constitucionalismo español con la de 1812, la Pepa por más señas, cuando, a excepción de Cádiz y Tarifa, Cartagena y Alicante, y la bella Ayamonte, España peninsular estuvo ocupada. Se salvaron Canarias y Baleares con los virreinatos americanos. Y dos ciudades que están en las noticias de forma recurrente, a su pesar: Ceuta y Melilla. Ceuta conformó su primer Ayuntamiento tras la Constitución de Cádiz y tuvo su primera representación en Cortes. No en vano, con la contemporaneidad y el constitucionalismo, usted me dijo que habíamos pasado de vasallos a ciudadanos en este traumático momento. Pero me contó que Melilla tenía un estatus distinto por los pocos habitantes de ese momento y sus competencias de presidio militar. Lo cual no fue obstáculo para jurar la Constitución de 1812 como territorio español.

     ¿Tiene las fotos del Jardín de San Carlos con el sepulcro de Moore? ¿Se acuerda que me contaba que acudían muchos británicos a visitarlo? Creo que le envié una vista del mar desde el jardín, ¿o no?

     En otro sobre le remito los gastos de desplazamiento. Aún no me ha pagado las parrochas y el albariño de la visita al túmulo de Moore. No tuve tiempo de buscar menú del día, plato único o bocadillo de mortadela, como usted me sugería, porque es más digestivo.

     Desfalleceré por sus grandes exigencias y escasez de presupuesto...










Reproducción parcial de la carta recibida el 5 de septiembre de 2026. Actualizado 15-09-2026 6:11.

Del viajero al escribano_2

 




     Me extraña su empeño en extender el conocimiento más allá de nuestro conflicto bélico más cruel. El marco temporal que se marcó, o al menos así me lo dijo, estaba relacionado con el primer tercio del siglo XX, con la base cultural como decantador principal. Y buscando antecedentes en el último cuarto del siglo XIX. El punto de partida era el decreto de Orovio que da lugar al surgimiento de la Institución Libre de Enseñanza (ILE). Por esta misma razón, sus razones me plantean varias suposiciones. La primera, muy básica: ¿Por qué, si quien mucho abarca, poco aprieta, este empeño? ¿Necesita estar entretenido siempre? ¿No desea aburrirse? Después de revisar 118 cartas entre Aleixandre y Cela y la mitad, aproximadamente, entre Gerardo Diego y Cela, con la solicitud de selección correspondiente que habrá de revisar concienzudamente en su escribanía, su humilde servidor recuperó fuerzas con ternera gallega en su punto y un mencía de Valdeorras. Cuando repase la selección que le enviarán, verá la cordialidad entre Aleixandre y Cela, en contraste con la relación más profesional de Cela y Gerardo Diego. Luego le indico en el sobre lacrado una bibliografía muy interesante sobre este periodo.

     Como el sobre está lacrado, lea antes las instrucciones, saque los documentos, porque se autodestruirá en cinco segundos tras el mensaje pregrabado. Son seguidores del famoso espía Ethan Hunt.

     Me tomé el café y, en la espera del recorrido por las instalaciones de la Fundación Camilo José Cela en Iria Flavia, pensé en la servidumbre de sus peticiones. No tenía suficiente con el viaje a Galicia, no tenía suficiente con el desplazamiento a Padrón, no tenía suficiente con la investigación epistolar entre los literatos del 27 y Cela, no tenía suficiente con hacerme probar la exquisita comida de aquellos lares; quería igualmente que le contara cómo es lo de Cela en Iria Flavia.

     Además, el corsé de las cuatrocientas palabras. Cela fue una personalidad irrepetible. Tomó parte de la guerra en el bando nacional. Por una enfermedad pulmonar, como Alberti, que ocasionó gastos a la familia y, para pagarlos, trabajó de censor. Censura que luego sufrió su literatura.

     Lo magnífico o maravilloso fue que se propuso mantener las relaciones con los escritores de su generación anterior, la de la Edad de Plata, con los que estaban en España y los exiliados. Y publicarlos. Saber qué era de ellos. Saber cómo habían sobrevivido. En otro mundo… 




Reproducción de la carta recibida el 3 de septiembre de 2026.


Del viajero al escribano_1

     


     Resultados de las pesquisas: Sé que ha recuperado la voz, pero como nos comunicamos por el viejo oficio epistolar, no es necesario que la fuerce. El clima ha sido bueno porque refrescaba por la noche y las madrugadas, cuando rompían hacia la luz solar, eran muy agradables. Por la carta que me ha enviado, el inicio del mes de septiembre en La Mancha ha sido caluroso de día y de noche. Recuerda al inicio de septiembre de 2016, que tuvo otra ola de calor inclemente. Entremos en materia. Las expediciones, bien. Los tiros cercanos, mal. Por partes, que diría el forense.

     La visita de Padrón/Iria Flavia tuvo un comienzo fresco al bajar del tren en el apeadero de Padrón. Continúo con un paseo entre verdes campos y casas de muros pétreos hasta llegar a la Colegiata de Santa María de Iria Flavia, cuyo cementerio acoge los restos de don Camilo a los pies de un roble robusto, como si fuera una oronda figura celiana.

     Llegaba con tiempo y entre buscando un olor a libros viejos que no conseguí apreciar porque, en definitiva, somos carne y corrupción de vísceras que se consumen en la tierra. Salí del cementerio de la Colegiata y me dirigí al edificio robusto, de dos alturas y extenso, que se presentaba ante mí.

     Siguiendo sus instrucciones, me surge una pregunta algo indiscreta: ¿Por qué debo escribir textos de no más de 400 palabras debido a Pisa o un informe de esa ciudad? Tengo un vago recuerdo del Campo de los Milagros con la catedral, el baptisterio y la torre inclinada. El campo era también verde. Y me habla de la falta de comprensión lectora de la mayoría de los que habitamos este planeta… Este humilde viajero gusta de la lectura sosegada, del vino tinto a las dos, de la sobremesa a las tres con cabezada incluida y lucha por superar las cuatrocientas palabras primeras, que son como cuatrocientos golpes de aprendizaje de la cultura. Una vez llegado a la cima de esas cuatrocientas palabras, si continúas camino de las siguientes cuatrocientas, se revelarán todos los misterios del conocimiento humano, que es inabarcable, y aunque llevemos parte como acervo común, nunca es suficiente lo que habremos de descubrir o investigar.

     Debo parar porque me acerco a las cuatrocientas. Pienso: ¿Me ha recomendado esa cuantía por su recuperación vocal inacabada o porque los años pasan factura? Cuatrocientas palabras.






Actualizado 13-09-2026 6:44 Reproducción de la carta recibida el 2 de septiembre de 2026

De lo vivido a lo soñado: libros de arte, arte en los libros.


Libros de arte, arte en los libros. Archivo Museo Sánchez Mejías. bmre.


     Hacía 1972, Darío Carmona publicó en Litoral que Altolaguirre, Prados e Hinojosa vieron varias veces una escena de la actriz Vilma Bánki cuando metía un pie en la piscina porque les parecía precioso, surrealista y poético. La imaginación, lo soñado, era consustancial a los surrealistas. Darío Carmona contó otra anécdota sobre el actor Buster Keaton en Litoral. Keaton era muy listo, pero bebía a todas horas desde las diez de la mañana. Cita también que se bañó varios días en el mar. Este testimonio fue cuestionado por su hermano, Manuel Carmona, quien señaló que la estancia en Málaga fue de poco más de un día y que ambos se ofrecieron a limpiar el coche de Buster Keaton del barro, quien le pagó generosamente en dólares. 

     A los hermanos Carmona, la Diputación de Málaga dedicó una exposición comisariada por José Antonio Mesa Toré. En su recuerdo se elaboró un libro catálogo en 2005 de la exposición titulado De lo vivido a lo soñado. La obra fue editada por el Centro Cultural de la Generación del 27 y la Diputación de Málaga.

     Darío y Manuel Carmona fueron unos pintores malagueños muy relacionados con el círculo vanguardista y cultural de la generación del 27 en Málaga, como la Imprenta Sur y los poetas Manuel Altolaguirre, Emilio Prados y José María Hinojosa. 

     -  DARÍO Y MANUEL CARMONA: De lo vivido a lo soñado. Centro Cultural de la Generación del 27. Diputación de Málaga. 2005. 

     - GUTIÉRREZ, F.: La huella del maquinista. Buster Keaton en Málaga. En El maquinista de la General, 1 y 2. Diciembre-2000. Centro Cultural de la Generación del 27. Páginas 40-43. Reseña 27-02-2025 Archivo Museo Sánchez Mejías.


Todocolección


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     Maruja Mallo estaba dotada de talento. Pintora, ceramista, ilustradora, decoradora, daba clases, escenógrafa. En este 2026 nos enteramos de la colaboración con Ignacio Sánchez Mejías en la escenografía de una obra de teatro que al final no subió a los escenarios: Ni más ni menos. Hay unas fotos del exilio austral, cerca de Pablo Neruda, donde hace arte disfrazándose con algas. Neruda no la nombra en esta etapa de su vida en Confieso que he vivido, sus memorias. Si la cita en los primeros momentos de la llegada a Madrid del chileno: ¡Aquel Madrid! Nos íbamos con Maruja Mallo, la pintora gallega, por los barrios bajos buscando las casas donde venden esparto y esteras, buscando las calles de los toneleros, de los cordeleros, de todas las materias secas de España, materias que trenzan y agarrotan su corazón.

     Shirley Mangini escribió una biografía de Maruja Mallo en 2012 publicada por Circe, que está considerada como una de las más completas sobre la polifacética artista gallega, de nacimiento Ana María Gómez González, que jugaba con su edad coquetamente, y que tuvo una larga carrera artística. Desde sus éxitos en los 20-30 del siglo pasado a su vida itinerante en el exilio, más la vuelta a España. Y no debemos olvidar su relación con Rafael Alberti, Federico García Lorca, Salvador Dalí, Miguel Hernández o Margarita Manso, otra de las olvidadas artistas de ese primer tercio del siglo XX a quien Lorca dedica Muerto de amor, poema de su famoso libro Romancero gitano. Da la triste casualidad que en un mes perdió a su amigo Federico y a su marido, Alfonso Ponce de León, asesinados en la Guerra Civil en diferentes bandos. Ponce de León había colaborado en la escenografía de La Barraca para los montajes de La guardia cuidadosa y El burlador de Sevilla

     Maruja Mallo ha tenido en este último año, además de la inédita exposición de la escenografía de Ni más ni menos en la Casa Malpica de Manzanares, comisariada por Gloria Patón, una retrospectiva de su obra en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Maruja estuvo inserta en el mundo intelectual de la Edad de Plata, llegando a disfrutar de una beca en París otorgada por la Junta de Ampliación de Estudios.

    - MANGINI, SHIRLEY: Maruja Mallo y la vanguardia española. Circe. Barcelona. 2012. Biografía de la pintora Maruja Mallo.

     - NERUDA, P.: Confieso que he vivido. Unidad Editorial. 1974-1999. 


Maruja Mallo en su gloria.

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     Cuenta Rafael Alberti en La arboleda perdida que pocos adolescentes habrán estado tan convencidos, como yo a mis quince años, de que su verdadera vocación eran las artes del dibujo y la pintura. Relata también la sorpresa que le causó la primera visita al Prado. Súbitamente se revelaron ante sus ojos los azules, rojos, rosas, oros, verdes y blancos de Velázquez, Tiziano, Tintoretto, Rubens, Zurbarán, Goya... Como allí vio la plena madurez de la gracia desnuda, la edad de oro del color, la expresión indecible del amoroso deseo, la pasión sin trabas de todos los sentidos.

    Tuvo que llegar la muerte del padre, con el remordimiento de las escasas relaciones o momentos que habían disfrutado; cuando no lloraba como los demás y deseaba expresar su dolor, sacó un lápiz y comenzó a escribir su primer poema. En un momento fúnebre, en un momento romántico. Con una posterior enfermedad pulmonar, en esos momentos de recuperación, leyó y escribió compulsivamente. Pero la pintura no fue abandonada definitivamente. Latío o permaneció en segundo plano. Incluso, sus primeros poemarios están llenos de referencias visuales. La pintura fue una compañera en muchos casos de la poesía. Ilustró portadas, creó liricografías, mantuvo relación con pintores de vanguardia.

     Con motivo del 120 aniversario de su nacimiento, la Fundación Unicaja inauguró en diciembre de 2022 una exposición titulada Rafael Alberti. Pintor poeta, poeta entre pintores. Se editó un muy interesante catálogo que hemos visto y hojeado en estos días. La exposición mostraba 320 piezas de arte plástico del portuense. Tanto en la exposición como en el catálogo se enfatizaba la fusión entre pintura y poesía, entre dibujo y palabra.

     - Rafael Alberti. Pintor poeta. Poeta entre pintores. Fundación Unicaja. 2022. Exposición sobre la labor pictórica de Alberti. Interesante.

     - ALBERTI, R.: La arboleda perdida. Múltiples ediciones. 


Fundación Unicaja en Cádiz

     

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     En 1983 hubo una exposición antológica de Salvador Dalí en la que se mostraron 400 obras en el Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid, que luego marchó a Barcelona. Entonces, el museo madrileño estaba ubicado donde está ahora el Museo Nacional del Traje, en plena Ciudad Universitaria de Madrid. Los jóvenes ojos de quienes vivieron el momento quedaron pasmados ante la profusión de arte daliniano. Las colas que hubieron de guardar los visitantes daban la vuelta al edificio y el edificio se acercaba a pasos muy lentos. 

     El catálogo que hemos visto hace 20 días evoca ese momento. Es muy original, con dos tomos colocados en sentido inverso. El primero recuerda las obras con sus fichas. El segundo reseña con estudios y ensayos la larga obra del pintor de Figueres. La obra fue dirigida por Santiago Saavedra, con la colaboración del Ministerio de Cultura y la Generalitat de Cataluña.

     Catálogo de la exposición 400 obras de Salvador Dalí 1914-1983. Museo Español de Arte Contemporáneo Madrid y Palau Reial de Pedralbes en Barcelona. Con estudios sobre su obra.



400 obras de Salvador Dalí. Catálogo daliniano.



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     Los libros de arte suelen ser un arte de libros. Nos ayudan a vivir y nos ayudan a soñar. 

     Esta selección de libros, no definitiva, puede ser consultada en la biblioteca del Archivo Museo Sánchez Mejías, Casa Malpica, calle Monjas 12, 13200 Manzanares.







31-08-2026 16:44 Actualizado... 12-09-2026 3:48

La traducción de Eminescu

      

Mihail Eminescu. Wikipedia.


     Mihail Eminescu fue un poeta del romanticismo rumano que vivió entre 1850 y 1889, y que está considerado como su literato más internacional y prestigioso. Lo llamativo es que este literato conservador fue traducido por dos literatos españoles miembros del partido comunista: María Teresa León y Rafael Alberti.

     ¿Cómo llegó a nuestras manos una traducción de León y Alberti? La encontramos en la biblioteca del Archivo Museo Sánchez Mejías. La edición era de 1973 y fue publicada en Seix-Barral en los años de esplendor de la editorial y antes de formar parte del grupo Planeta. Los fundadores de este grupo editorial estaban relacionados con las Conversaciones Poéticas de Formentor y con Papeles de Son Armadans de Camilo José Cela. Cela había publicado artículos de Albertí en su prestigiosa revista durante su exilio romano. Parecía que cerrábamos el círculo y que presenciábamos uno de los últimos trabajos de María Teresa León antes de contraer la grave enfermedad degenerativa de sus últimos años. 

     Pero no. Estábamos equivocados. La traducción había sido realizada en la década de 1950. Se había publicado por primera vez en 1958 en Losada, cuando todavía estaba influyendo en sus publicaciones Guillermo de Torre, marido de Norah Borges y cuñado de Jorge Luis.

    La edición de 1973 era una actualización y puesta al día. Nos equivocamos porque el libro de este último año también aparecía en el catálogo de la biblioteca María Teresa León de El Puerto de Santa María. Empezamos a salir de dudas al comprobar que existía una edición de 1958 por la bibliografía de Alberti en los catálogos temáticos de la Biblioteca de Andalucía, donde había referencia de estas dos ediciones. 

     ¿Qué razón había llevado al matrimonio Alberti-León a traducir a un rumano del siglo XIX a mediados de la década de 1950? Se encontraban en ese momento en el exilio austral, en el cono sur americano. ¿Podían viajar a Rumanía durante la época de la Guerra Fría? ¿Podían permitírselo?

María Teresa León con vestido de lunares y cuello blanco. Rafael Alberti con corbata clara.

     En 1956 fueron invitados por el régimen rumano y la Unión de Escritores Rumanos, que hacían intercambios culturales con intelectuales antifascistas y comunistas de fama internacional. María Teresa León publicó en esos años Umbral de Rumanía, y fue en tierras rumanas donde las autoridades propusieron la adaptación y traducción de Eminescu.

     La traducción de Eminescu fue publicada en Losada en Buenos Aires porque esta editorial era la que publicaba a Alberti, como a otros exiliados de España. 

     Según parece, y aquí entramos en el terreno del contexto, estuvieron en un momento previo a los sucesos de la revolución de Hungría de 1956 de finales de octubre, con la invasión soviética de principios de noviembre que acabó con las pretensiones húngaras de admitir otros partidos políticos y salir del Pacto de Varsovia. De todas formas, salvo alguna voz crítica entre intelectuales como Jorge Semprún, Albert Camus o Sartre, la mayoría de estos apoyó la línea de Moscú, y los españoles, la línea del PCE. Hay que matizar un poco más. En la URSS, la época de Stalin había concluido y la intención era desmontar un poder tan fuerte. Claro está, sin perder sus áreas de influencia. Y en cuanto al PCE, en 1956 aborda un giro estratégico para salir de su aislamiento internacional y abandonar la vía de la insurrección, tras el fracaso de los maquis y los acuerdos americanos con España en 1953. La llamada política de reconciliación nacional quería acabar también con la dinámica de vencedores y vencidos y abrirse a sectores democratizadores de la sociedad española. Al régimen franquista le vino bien que hubiese propuestas como la película La venganza de Bardem, 1958. Con las tijeras de la censura, permitió a un militante comunista llevar a cabo una película. Tuvo resonancia en Cannes y fue la primera película nominada en Hollywood, 1958. Los sistemas monolíticos comenzaban a moverse en medio de telones de acero, guerra fría y carrera armamentística.

     Leer libros ayuda a reflexionar, estemos equivocados o no. Y nos permite revisar lo que creemos o pensamos. 


     - Mihail EMINESCU: Poesías. Introducción y versión española de María Teresa León y Rafael Alberti. Seix Barral. Barcelona. 1973. 



26-08-2026 22:19 Actualizando... 28-08-2026 11:09


Apenas iniciado el movimiento popular salvador...

       

Miguel de Unamuno. Bagaria.

     Como introducción, reproducimos el Manifiesto de Miguel de Unamuno de finales de octubre-principios de noviembre de 1936, que muestra la mirada del intelectual bilbaino sobre la situación española en los tres meses finales de su vida:  

     Apenas iniciado el movimiento popular salvador que acaudilla el general Franco, me adherí a él diciendo que lo que hay que salvar en España es la civilización occidental cristiana y con ella la independencia nacional (b). El gobierno fantasma de Madrid me destituyó por ello de mi rectoría y luego el de Burgos me restituyó en ella con elogiosos conceptos.

     En tanto me iban horrorizando los caracteres que tomaba esta tremenda guerra civil sin cuartel debida a una verdadera enfermedad mental colectiva, a una epidemia de locura (c). Las inauditas salvajadas de las hordas marxistas, rojas, exceden toda descripción y he de ahorrarme retórica barata. Y dan el tono no socialistas, ni comunistas, ni sindicalistas, ni anarquistas, sino bandas de malhechores degenerados, expresidiarios criminales natos sin ideología alguna que van a satisfacer feroces pasiones atávicas sin ideología alguna. Y la natural reacción a esto toma también muchas veces, desgraciadamente, caracteres frenopáticos. Es el régimen del terror. España está espantada de sí misma. Y si no se contiene a tiempo, llegará al borde del suicidio moral. Si el desdichado gobierno de Madrid no ha podido querer resistir la presión del salvajismo apellidado marxista, debemos esperar que el gobierno de Burgos sabrá resistir la presión de los que quieren establecer otro régimen de terror. En un principio se dijo, con buen sentido, que, ya que el movimiento no era una cuartelada o militarada, sino algo profundamente popular, todos los partidos nacionales antimarxistas depondrían sus diferencias para unirse bajo la única dirección militar, sin prefigurar el régimen que habría de seguir a la victoria definitiva. Pero siguen subsistiendo esos partidos: Renovación Española (monárquicos constitucionales), tradicionalistas (antiguos carlistas), Acción Popular (monárquicos que acataron la república) y no pocos republicanos que no entraron en el frente llamado popular. Y por haber manifestado mis temores de que esto acreciente el terror, el miedo que España tiene a sí misma y dificulte la verdadera paz; por haber dicho que vencer no es convencer ni conquistar es convertir el fascismo español ha hecho el gobierno de Burgos que me restituyó a mi rectoría... vitalicia! con elogios me haya destituido de ella sin haberme oído antes ni dándome explicaciones. Y esto, como se comprende, me impone cierto sigilo para juzgar lo que está pasando.

     Insisto en que el sagrado deber del movimiento que gloriosamente encabeza Franco es salvar la civilización occidental cristiana y la independencia nacional, ya que España no debe estar al dictado de Rusia ni de otra potencia extranjera cualquiera, puesto que aquí se está librando, en territorio nacional, una guerra internacional. Y es deber también traer una paz de convencimiento y de conversión y lograr la unión moral de todos los españoles para rehacer la patria que se está ensangrentando, desangrando, arruinándose, envenenándose o entonteciéndose. Y para ello, impedir que los reaccionarios se vayan en su reacción más allá de la justicia y hasta de la humanidad, como a las veces tratan. Que no es el camino el que se pretenda formar sindicatos nacionales compulsivos, por fuerza y amenaza, obligando por el terror a que se alisten en ellos a los ni convencidos ni convertidos. Triste cosa sería que al bárbaro, anti-civil e inhumano régimen bolchevísitico se quisiera sustituir con un bárbaro, anti-civil e inhumano régimen de servidumbre totalitaria. Ni lo uno ni lo otro, que en el fondo son lo mismo.

     (b) ya que se está aquí, en territorio nacional, ventilando una guerra internacional.

     (c) con cierto substrato patológico-corporal.

     Y en el aspecto religioso, a la profunda desesperación típica del alma española que no logra encontrar su propia fe. Y a la vez se nota en nuestra juventud un triste descenso de capacidad mental y un cierto odio a la inteligencia unido a un culto a la violencia por la violencia misma. 

                          Manifiesto de Unamuno, octubre-noviembre de 1936.

     Miguel de Unamuno (1864-1936) tuvo una última evolución ideológica en los tres meses anteriores a su muerte, 31 de diciembre de 1936. Desde el 12 de octubre con los sucesos del Paraninfo de la Universidad de Salamanca y su polémica con Millán Astray, pasó de adherirse a los sublevados del 18 de julio de 1936 a criticarlos mediante una serie de documentos junto al manifiesto que hemos reproducido y que se recoge en El resentimiento trágico de la vida. Notas sobre la Revolución y Guerra Civil. Será su testamento político. Recordemos que sufrió destierro durante la dictadura de Primo de Rivera en Fuerteventura.


Cocina de la casa de Unamuno en su destierro de Fuerteventura durante la dictadura de Primo de Rivera


     Entre los documentos que componen este corpus de pensamiento se encuentran las dos últimas cartas dirigidas a Quintín de Torre, 1 de diciembre y 13 de diciembre de 1936. La primera fue enviada con seguridad. En cuanto a la segunda, hay dudas de si finalmente se envió, después de haberse redactado. 

     El escultor Quintín de Torre y Miguel de Unamuno se conocían del ambiente intelectual de la ciudad que les había visto nacer, Bilbao. Al iniciarse la guerra, Torre está en Espinosa de los Monteros, Burgos, en zona nacional, pero cercana al frente de guerra. Unamuno se encuentra en Salamanca, ciudad decantada desde el principio hacia los sublevados y donde se había iniciado la persecución política contra los que no simpatizaban con el Movimiento. Las cartas dirigidas a Quintín de Torre muestran la decepción por haberse situado a favor del alzamiento. 

     De Torre se trasladaba en verano de Bilbao a Espinosa de los Monteros. Fue desde el principio controlada por los sublevados, aunque el frente estaba hasta el verano de 1937 cerca del límite con Cantabria en la zona montañosa. En su palacete de Cuevas de Velasco vivió la guerra y sobrevivió al escrutinio de los militares que sabían o conocían su amistad con Indalecio Prieto, bilbaíno también, y la realización de un busto de Manuel Azaña.

     En la primera carta que recibe de Unamuno, fechada el 1 de diciembre, el filósofo le cuenta que vive encerrado en su casa desde que el 12 de octubre dijo en el Paraninfo que vencer no es convencer. Que en la sede universitaria se oían voces de odio y escasa compasión. Que entre los hunos y los hotros se ensangrentaba España. Conocía que Quintín de Torre estaba cerca del frente de batalla, donde la gente podía morir, pero que en la retaguardia salmantina se fusilaba a los que no simpatizaban con el alzamiento militar. Temía que el régimen que se impondría no fuera mejor que el que había criticado antes de la guerra porque creía que quería imponer un régimen bolchevista, ruso o marxista.

     Quintín de Torre le contestó por carta. La envió abierta para facilitar el trabajo de la censura. Estaba saliendo de una enfermedad, pero lo que sus ojos veían del devenir de España le tenía anonadado. Vivía cerca de los enfrentamientos de tropas; llegaban informaciones a la zona nacional de las atrocidades de las tropas republicanas, y la impresión que da es que asume la zona de guerra donde le ha tocado estar. Era distinto a Unamuno, quien criticaba a los políticos de la República, pero ya atacaba sin piedad a los sublevados.

     En la segunda carta de Unamuno, se cuenta que Salamanca no tiene frente de guerra, pero el gobierno de Franco deja hacer y se persigue a judíos y masones, imponen multas que son robos y fusilan sin juicio. Para Unamuno, los franquistas atacan más a los liberales que a los bolcheviques, individualizándolo en Gil Robles, que se tuvo que recluir en su casa. Las cartas están en la Casa Museo de Unamuno en Salamanca. A imprenta fueron llevadas por primera vez en 1976 por José Bergamín. Se cree que, por la dureza de la segunda carta, no fue al final enviada por el intelectual vasco. Y, además, no existe contestación del escultor.

     Antes de ser llevadas a imprenta las cartas por Bergamín, fueron publicadas mutiladas por José Luis Cano en 1975 por la dureza de las mismas, según reconocía este investigador. Según Cano, la carta de 1 de diciembre contestaba a otra del escultor bilbaíno que le preguntaba sobre sus últimos libros. Y Unamuno descarga en su paisano el desengaño que sufre, contando al final que sus últimas publicaciones fueron El hermano San Juan y San Manuel Bueno, mártir

     Quintín de Torre se hizo depositario de parte del último pensamiento político del filósofo vasco antes de despedirse de este mundo. Había nacido en la convulsa política de la década de 1860 y moría con una guerra cruel, la española.

     Quintín perdió a uno de sus hijos en el frente de Lérida. Tras la guerra civil estuvo muy solicitado como imaginero religioso. Para reconocer su valía, reproducimos dos obras de Quintín. La que elabora en Manzanares de Nuestro Padre Jesús del Perdón (1942) y la que esculpe en Zamora para la cofradía relacionada con excombatientes de la guerra de Jesús en la Tercera Caída (1947). No haremos un estudio, pero dejamos que observen las diferencias en el rostro y la similitud en las aguas, colores y remates de las túnicas y añadimos la escultura original de Manzanares, anterior a su destrucción en 1936, por la fotografía de Bernardo Portuondo para el Catálogo Monumental de la provincia de Ciudad Real (1917).


Jesús del Perdón anterior a 1936. Bernardo Portuondo. Catálogo monumental de la provincia de Ciudad Real. Copia.


Nuestro Padre Jesús del Perdón de Manzanares. Quintín de Torre. 1942. Radio Surco.




Jesús en la tercera caída. Zamora. Quintín de Torre. 1947


     Desde la guerra civil, a Quintín de Torre se le diagnosticó que sufriría parálisis general progresiva. Su salud nunca fue buena y tuvo que realizar ejercicios para el fortalecimiento de sus músculos, por lo que alguno de sus trabajos hubo de compartirlos con miembros de su taller que en la década de 1940 se instaló en la madrileña calle Villanueva número 29. 

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     Referencias:

    - URRUTIA LEÓN, MANUEL MARÍA: Un documento excepcional: el manifiesto de Unamuno a finales de octubre-principios de noviembre de 1936. Revista de Hispanismo Filosófico, número 3, 1998, páginas 95-101.  

    - GARCÍA DE JUAN, MIGUEL ÁNGEL: Las dos cartas de Miguel de Unamuno a Quintín de Torre en diciembre de 1936: Examen filológico y de la azarosa suerte de la segunda. En Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo, XCIC-1, 2023. Páginas 77-89.

    - CANO, JOSE LUIS: Dos cartas de Unamuno sobre la guerra civil. En Los cuadernos del Norte. Número 40. Diciembre 1986-febrero 1987. 

     - BERNARDO PORTUONDO: Catálogo monumental de la provincia de Ciudad Real. 1917-1972.

     - GARCÍA-LOZANO, RAFAEL GARCÍA: Inspiración de inspiración. El sello de Quintín de Torre en la obra de Raimundo Rubal. Estudios mindonienses, volumen 38. 2025. Páginas 443-457.







21-08-2026 13:03 actualizado... 22-08-2026 10:39

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