Urdimbre y trama

Cultura y sociedad

Piel de España y corazón de Francia

 

Encarnación López, Argentinita. ABC, 20-04-1933.

     

     Rafael Marquina (1887-1960) fue un ensayista, periodista, dramaturgo y biógrafo nacido en Barcelona que murió en La Habana. Desde muy joven se dedicó al periodismo, como redactor en las revistas La Publicidad y Teatralia, o para la prensa diaria, El Imparcial hasta 1935, cuando se traslada a La Habana. En la capital cubana trabajó para Información, escribiendo una reputada sección cultural, Vida cultural y artística, e integrándose en la vida social y cultural de la Gran Antilla. Era hermano del dramaturgo catalán Eduardo Marquina[1].

     Nos interesa una colaboración que realizó el 23 de abril de 1933 en otro medio español, Blanco y Negro, donde con el título Piel de España y corazón de Francia, analizaba la obra Piel de España de Pierre Sarment que se había presentado en el teatro de L’Athenée, representado su autor el papel protagonista de Lord Cowley y sus devaneos amorosos con Soledad, una española, que no le corresponde al estar enamorada de Charlie, un amante de lo español y la española. ¿Por qué nos interesa este drama con aires folletinescos?

      Por la visión que tiene el autor de España en 1933 y por la inclusión de Argentinita en los comentarios de la reseña de Rafael Marquina. Haremos una mención previa a Argentinita para contextualizar y seguiremos luego con el artículo.

     En esos días, Argentinita actuó en el Teatro Español en una única audición con cantes y danzas españolas[2]. Un par de meses más tarde anunciaba que reintegraba a su repertorio El amor brujo de Falla, en un espectáculo que sería el germen de Las calles de Cádiz. ABC mencionaba la colaboración de su hermana Pilar, Rafael Ortega, Antonio Triana y La Macarrona. En cuanto a la música, la orquesta Bética, que había fundado Manuel de Falla, dirigida por Ernesto Halffter estaba al cargo[3]. Argentinita se había especializado en canciones españolas y danzas, cosechando grandes aplausos del público con repertorios de Albéniz, Falla, García Lorca o Barbieri[4].



[1] https://historia-hispanica.rah.es/biografias/28086-rafael-marquina

[2] ABC, 20 de abril de 1933.

[3] ABC, 16 de junio de 1933.

[4] ABC, 23 de abril de 1933.




15-08-2026 20:30   Actualizando 16-08-2026 7:14

Robert Motherwell, las elegías y el color de España

 

Elegía de España. Robert Motherwell. Flickr.


     El 16 de julio de 1991 moría uno de los últimos representantes del expresionismo abstracto norteamericano. Tenía 76 años y falleció en el estado norteamericano de Massachusetts. Era conocido, asimismo, por sus estudios teóricos sobre las vanguardias, por sus inquietudes históricas y sociales, y por su amor por el Mediterráneo y España. De la admiración o pasión por España son sus conocidas pinturas de la serie Elegía a la República Española.

     En España pudo verse una retrospectiva en 1980 en la Fundación Juan March en Madrid y en el centro cultural de La Caixa de Pensions en Barcelona. Miquel Tapies, director en 1991 de la Fundación Tapies e hijo del pintor Antoni Tapies manifestó la amistad que tenía con su padre el fallecido pintor y la importancia e influencia que había tenido la serie de Elegías en la motivación de muchos jóvenes pintores.

     Los años ochenta habían puesto de moda otra vez al pintor que tuvo inspiración en la contienda civil española. Se cree que parte de su inspiración vino de la famosa elegía Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de Federico García Lorca, por la utilización de blancos, negros y ocres, y por una visión romántica, tal vez ideológica, en el apoyo a los vencidos. Dijo que las Elegías respondían a su visión sobre el conflicto. Vio el preludio de la Segunda Guerra Mundial donde los futuros bandos probaron sus armas. 

     Juan Manuel Bonet lo recuerda a su paso por Madrid en la primavera de 1980. Alberti escribió su poema Negro Motherwell, pero Bonet recordaba el azul ultramar de algunos de sus collages como Open. En aquellos días madrileños, contaba a sus admiradores su fervor por el último Cezanne, ya en Aix-en-Provance, con la pintura como razón de ser. El crítico español recordaba sus obras comenzando por sus negras Elegías, sus fulgurantes Samurais, su visión de la caverna de Platón, y sobre todo el azul de Open

     Fue con el inicio de la Segunda Guerra Mundial cuando Motherwell celebró su primera exposición con 21 años en la galería Raymond Duncan de París. Comprometido con la situación española con la guerra y la posguerra, le dedicó muchos lienzos como Elegía a la República Española, Iberia, Muerte española...

     El uso del negro es catalogado por sus biógrafos como su signo distintivo. La expresión  de sus sensibilidad trágica: su alegría o su elegancia. El pintor consideraba que era el color de España. 

     En 1972 ilustró el libro de poemas A la pintura de Rafael Alberti con sombrías aguatintas que confirman el color que utiliza al mismo nivel que el amarillo, el purpura o el blanco. Finalizamos con uno de los poemas de Alberti de este poemario que hemos podido leer en el Archivo Museo Sánchez Mejías, Al ropaje:

     A ti, fino, ligero, desatado,

rizada delgadez trémula al viento;

si habitado del cuerpo, ceñimiento,

desceñimiento si deshabitado.

     A ti, métrico, rígido, pausado,

llovida solidez sin movimiento;

si extática en acción, ordenamiento,

si acción movida, mar desordenado.

     A ti, ágil seda, gasa, encaje, velo,

solmne lana, lino, terciopelo,

piel de la forma, hechizo de su hechura.

     Cantan su ley los campos de tu escudo:

vestir de los vestidos el desnudo.

A ti, fiel tejedor de la Pintura.






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     Referencias:

     - EL PAÍS, 18 de julio de 1991.

     - ABC, 18 de julio de 1991.

     - RAFAEL ALBERTI: A la pintura. Losada. Buenos Aires. 1953. Nota 14-08-2026 Archivo Museo Sánchez Mejías

     - Motherwell fallecía en julio de 1991 cuando se celebraban en El Escorial los cursos de verano que había inaugurado Rafael Alberti con unas palabras sobre Picasso y había pintado/diseñado el cartel representativo de los actos.

  




15-08-2026 21:00 Actualizando...22:21

Muchos años después, recordó los últimos días

Gerardo Diego, 1935. Fundación Gerardo Diego.


     Muchos años después, treinta y siete, recordó a Ignacio Sánchez Mejías cuando lo vio en Santander, en uno de sus penúltimos festejos de alabanza y triunfo antes de la tragedia definitiva. En la escalinata del hotel se despidió para tomar el coche que habría de llevarle a La Coruña: «No olvido que estoy en deuda con vosotros», les dijo a Diego y su esposa. «Cuando concluya esta temporada, os enviaré mi regalo de boda». Germaine y Gerardo se casaron en 1934. Estas fueron las últimas palabras que escucharon antes del abrazo que iba a ser, sin saberlo, el último que recibieron.

     Si nuestra memoria no falla, cuando Gerardo Diego ve a Ignacio Sánchez Mejías, transcurre el 5 de agosto de 1934. Se dirige a La Coruña para alternar con Belmonte y Domingo Ortega el 6 de agosto. Hay un intermedio de cuatro días hasta llegar a Huesca el 10 de agosto, y de allí a Manzanares, el día 11. Son los últimos días.

     El artículo de Diego reflexionaba sobre la consideración del vocablo penultimidad, que derivaba de penúltima. Recordaba que los filósofos y algunos teólogos habían reflexionado sobre la ultimidad. Se consideraba el inventor de penultimidad. Nombre que había utilizado en uno de sus poemas que había dedicado a Manolete. Y lo había hecho sobre días anteriores a su muerte, o a la muerte misma, en tono elegíaco.

      Contaba también, a la luz de su elegía, que siempre es la hora penúltima en España. Pero creía que también en los demás pueblos y naciones. En su caso, como poeta, consideraba que la hora esencial de la poesía de todos los tiempos es la poesía efímera y eterna.

     Concluyó con un libro de prosas, que eran poéticas, de Pedro Salinas, Víspera del gozo, como una espera o anuncio del final; como un sábado augurio de fiesta. En definitiva, penultimidad.


Ignacio Sánchez Mejías, dibujo publicado en El Clarín, Valencia, 18-08-1934


     Si miramos hacia Agustín de Hipona, san Agustín, no sabemos cuándo moriremos, pero moriremos. En estos días recordamos la prefiguración o premonición de la muerte que tuvieron los amigos de Sánchez Mejías. Y si profundizamos en esta dirección un poco más, sabemos que el tiempo pasa. Que la vida es fugaz. 
     Creemos que Heidegger decía que la muerte estructura nuestra existencia desde ahora, sabiendo que tu existencia no es infinita. Es el recuerdo de esa premonición o predisposición lo que pudo, treinta y siete años después, provocar en Gerardo Diego la sensación y nombrarla como penultimidad. Tal vez elucubremos en exceso, o no. Tempus fugit


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     Referencias consultadas:

   - DIEGO, G.: Obras completas. Tomo V. Penultimidad, artículo escrito en Arriba, 7-02-1971. Edición e introducción de Francisco Javier Díez de Revenga. Alfaguara y herederos de Gerardo Diego. Madrid. 1997. Nota 27-04-2024 y 8-08-2026, Archivo Museo Sánchez Mejías.

     - Ideas de san Agustín, Agustín de Hipona, sobre la vida y la muerte.

     - SÁNCHEZ MECA, D.: Historia de la filosofía moderna y contemporánea. Dykinson. Madrid. 2010. «La muerte es una posibilidad de ser que ha de tomar sobre sí en cada caso el ser ahí mismo. Con la muerte es inminente para el ser ahí él mismo en su poder ser más peculiar. Su muerte es la posibilidad del ya no poder ser ahí», según Heidegger, M., El ser y el tiempo




9-08-2026 10:06. Actualizado... 10-08-2026 16:39

Sobre la visión del toreo en la Generación del 98

   

El Heraldo de Madrid, 18-07-1898. Detalle.


 

     Hay quienes consideran que la llamada Generación del 98 vivió de espaldas a los toros. En los últimos años del siglo XIX había diferentes diversiones que motivaron que los escritores del 98 tuvieran aficiones variadas. Además de las plazas de toros, en la regencia de María Cristina, el pueblo se entretenía con los frontones, los circos, los teatros y los cabarets. El futuro parecía imprevisible y la gente estaba despreocupada en esos años (1885-1902).

      En aquellos años, el centro cultural del mundo era París y Madrid se presentaba como una ciudad jovial, noctámbula e íntima. Los madrileños disfrutaban de sus fiestas, de las corridas de toros y acudían a los teatros, repitiendo las palabras ingeniosas y nuevas, estrenadas en las obras de Jacinto Benavente

      Los escritores que luego pasarían al canon de 1898: Azorín, Baroja, Maeztu, Unamuno, Benavente y Valle-Inclán no se sintieron concernidos en su obra por los sucesos de la pérdida de Cuba y Filipinas. Produjeron en ese año pocas obras y se encontraban formando un futuro aún precario profesionalmente.

     En julio de 1898, cuando se produce la capitulación de Santiago de Cuba, los teatros seguían abiertos. En las corridas de toros se lidiaron un mayor número de reses que el año anterior. Aunque hubo un gran número de suspensiones, se celebraron 127 corridas hasta el 17 de julio.

     Ocurre lo que es habitual en una generación cultural nueva. Los jóvenes intelectuales acusan a lo establecido de ser algo viejo. Y entre lo establecido, en su primera época, vieron que los toros eran la representación del alma española que estaban criticando. En su madurez, los escritores fueron cambiando y apostaron por posturas ambivalentes o más favorables al toreo.

     Ese cambio fue criticado por el más famoso de los intelectuales antitaurinos del primer tercio del siglo XX, Eugenio Noel, que los tachó de acomodaticios tras los postulados iniciales, cuando se hicieron literariamente famosos o consiguieron puestos en el Estado. Noel dijo que, como no supieron influir en su patria, predicaron el cultivo individual. Noel tuvo dos publicaciones antitaurinas de escaso éxito, ambas de 1914: El chispero y El Flamenco

     Según Gerardo Diego, fueron los escritores del 98 los que eligieron a Mariano José de Larra como precursor de su posición crítica ante los temas españoles, quien había puesto la ironía de su pluma contra el aspecto cruel del espectáculo taurino. Entre los escritos de Larra y los autores del 98, no aprecia el poeta santanderino una disminución en la afición taurina, al igual que el crítico Don Modesto, que no observó que fuera a desaparecer la afición, como escribió en El Liberal.  

      Gerardo Diego vio en la aparición de la Institución Libre de Enseñanza, foco del que nace la luz de la Edad de Plata, un posicionamiento abstencionista ante la afición taurina. Una especie de olvido ante el ambiente taurófilo de la Restauración borbónica. 

     Enumera a varios escritores. Según Diego, la novela realista de Benito Pérez Galdós no atiende al fenómeno taurino en su monumental obra de novela histórica, aunque a Pérez Galdós lo tenemos que considerar en una época anterior, el Realismo. En cuanto a Pío Baroja, su posición es semejante a la de Galdós, obviando lo taurino. Valle-Inclán trata el tema taurino en la última parte de su obra. Pero no la lidia taurina, sino las capeas de aristócratas, gitanillos, torerillos de pueblo y las celebradas por los labradores manchegos y andaluces, verbi gratia, El ruedo ibérico. Hay un factor adicional: La amistad de Valle-Inclán con Juan Belmonte. Diego cree que Belmonte pudo influir en la precisión taurina de Valle.

     De Azorín, recuerda que tuvo una afición taurina en sentido inverso a Valle-Inclán. De una inicial afición en su juventud, pasó, en su edad madura, a no participar ni asistir a las plazas de toros. Unamuno vivió al margen de lo taurino, aunque tuviera amistad con los ganaderos salmantinos. 

     Sobre el intelectual antitaurino Eugenio Noel, aunque no pertenezca al 98, Gerardo Diego reconoce que tuvo un cierto eco en el momento de máxima popularidad del toreo por el abundante y desagradable sacrificio caballar en las plazas de toros.

Jacinto Benavente. Ateneo de Albacete. 1913. Patrimonio Digital de Castilla-La Mancha


     En el centenario de la generación del 98, Ricardo Senabre escribió sobre la relevancia que tuvo para sus escritores ese año. Cuenta que Unamuno se encontraba agobiado económicamente con su sueldo de tres mil pesetas de catedrático al año y varios hijos a los que alimentar. Se preparaba unas oposiciones a las que, finalmente, no se presentó. Ramiro de Maeztu publicó en ese año algunos artículos periodísticos. Valle-Inclán, por entonces, presentó un cuento. Antonio Machado no se había revelado aún como el poeta consagrado que conocemos. En cuanto a Baroja, tenía en su haber unos cuantos artículos y algún cuento. Azorín, entonces José Martínez Ruiz, había conseguido que vieran la luz sus primeros libros. Y Jacinto Benavente estrenó La comida de las fieras el 7 de noviembre de 1898 en el Teatro de la Comedia. 

    Como todos recuerdan, ese mes de julio, cuando se firma la capitulación de Santiago de Cuba, los teatros de Madrid estuvieron abiertos, con representaciones en su mayoría de comedias ligeras, sainetes y zarzuelas. No hubo un gran dolor colectivo, a pesar de que fue recogida de forma destacada la noticia de las negociaciones de paz tras la derrota por los periódicos de la época como El Imparcial o El Heraldo de Madrid



El Imparcial, 18-07-1898. Detalle





El Correo Militar, La esfera. 12-07-1898
     

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     Referencias consultadas:

     - FORNEAS FERNÁNDEZ, Mª C.: El periodismo taurino de 1898. En Estudios sobre el mensaje periodístico, número 4. Servicio de Publicaciones UCM. Madrid. 1998. Páginas 71-86. 

     - DIEGO, G.: El toreo y los escritores. Conferencia inédita. OBRAS COMPLETAS. Tomo V. Este escrito inédito de Gerardo Diego está datado en 1957. Introducción de Francisco Javier Díez de Revenga. Alfaguara. Madrid. 1997. Nota 27-04-2024. Archivo Museo Sánchez Mejías. 

     - SENABRE, R.: El año de Ganivet. Tercera de ABC, 3 de febrero de 1998.

     - El Heraldo de Madrid, 18 de julio de 1898.

     - El Imparcial, 18 de julio de 1898.



7-08-2026 18:08. Actualizado 8-08-2026 9:42

Cinglan victoriosas las yolas

     


 

     Hubo un tiempo mítico en el que nuestros abuelos tomaron la acertada decisión de ser absolutamente modernos. (La generación del 27, una generación deportiva)... Los felices veinte fueron precursores de unos hábitos que pudieron ser calificados de extravagantes o provocativos. Con el tiempo se extenderían a toda la sociedad.

     Algunos de ellos, pioneros, fueron conformadores de lo que acabaría llamándose Generación del 27. Unos jóvenes que amaban el cine y la fotografía. Que se hicieron múltiples fotos adoptando actitudes deportivas. Habían nacido con el cine, que dijo Alberti, pero también con el jazz, el baile, los automóviles, el viaje y practicar variados deportes. Y además de practicarlos, escribieron sobre el cine y esos deportes. Así, Pedro Salinas remó en Torrevieja, Buñuel se puso los guantes en la Residencia de Estudiantes, Concha Méndez nadaba y esquiaba, Hinojosa tiraba al plato o elegía el mejor palo de golf y Josefina de la Torre jugaba al tenis, entre sus muchas actividades.


Josefina de la Torre esquiando. Casa Pérez Galdós. 


     Ortega, en 1925, reflexionaba sobre los valores de la juventud y la senectud en La deshumanización del arte. Entresacamos estas líneas, que a continuación añadimos por la clarividencia de sus ideas:

     En pocos años hemos visto crecer la marea del deporte en las planas de los periódicos, haciendo naufragar casi todas las carabelas de la seriedad. Los artículos de fondo amenazan con descender a su abismo titular, y sobre la superficie cinglan victoriosas las yolas de regata. El culto al cuerpo es eternamente síntoma de inspiración pueril, porque sólo es bello y ágil en la mocedad, mientras el culto al espíritu indica voluntad de envejecimiento, porque sólo llega a plenitud cuando el cuerpo ha entrado en decadencia. El triunfo del deporte significa la victoria de los valores de juventud sobre los valores de senectud. Lo propio acontece con el cinematógrafo, que es, por excelencia, arte corporal

     José Ortega y Gasset. La deshumanización del arte (1925). 

     

Cartel del centenario Buñuel llega a la Residencia. Residencia de Estudiantes y Turismo de Aragón.


     Los personajes más famosos de la Residencia de Estudiantes fueron Dalí, García Lorca y Buñuel. Este último practicó el ejercicio físico como una de sus mayores aficiones:

     Fue también en la Residencia donde cobré afición a los deportes. Cada mañana, con calzón corto y descalzo, incluso con el suelo cubierto de escarcha, corría por un campo de entrenamiento de la Caballería de la Guardia Civil. Fundé el equipo de atletismo del colegio, que tomó parte en varios torneos universitarios, y hasta practiqué el boxeo amateur. En total, no disputé más que dos combates. Uno lo gané por incomparecencia del contrincante y el otro lo perdí por puntos en cinco asaltos, por falta de combatividad. En realidad, yo no pensaba más que en protegerme la cara.

     Cualquier ejercicio me parecía bueno. Hasta escalé la fachada de la Residencia.

     Luis Buñuel. Mi último suspiro (1982).


     

     

Olympics.com

     Román Gubern nos cuenta que, además del cine, el deporte entró por su origen exterior y la jerga utilizada, que fue utilizada y repetida por la prensa del momento. Se vivía con rapidez lo novedoso.

     El prestigio social del deporte estuvo potenciado en España a principios de siglo (XX) por su procedencia extranjera y por su terminología anglosajona... José María Hinojosa practicó el fútbol, el tenis, el golf y el boxeo. Y Concha Méndez, que fue novia de Buñuel y esposa de Manuel Altolaguirre, fue gimnasta y campeona de natación en San Sebastián, actividades que se infiltraron en su libro de poesía Surtidor, de 1928...

     El epígrafe que ideó Luis Gómez Mesa en 1929 para sus entrevistas a intelectuales rezaba «la generación del cine y los deportes».

     Román Gubern. Proyector de luna. La generación del 27 y el cine (1999).

    

     Luis Gómez Mesa enviaba unos cuestionarios a los nuevos intelectuales que vivían a un ritmo trepidante. Como ejemplo, ponemos unas líneas de la entrevista que publicó este periodista en Popular Film con declaraciones de Luis Buñuel: 

–¿Quién?

–Soy yo: Gómez Mesa. ¿Y usted es Buñuel?

–Sí, para lo que usted mande.

–¿Y esas respuestas a mi cuestionario, que jamás llegan, que me ha prometido usted?

–Bien, muy bien.

–¿Cómo?

–Que en este momento me disponía a enviárselas.

–¿Palabra que no me engaña usted?

–¡Palabra!

–En ese caso, y ya que las tiene usted ahí, dígamelas.

–¿Tanto le urgen?

–Enormemente...

     Entrevista de Luis Gómez Mesa a Luis Buñuel en 1929. 

      

       Según Rafael Gómez de Tudanca, Alberti, Cossío y Gerardo Diego asistieron al tercer partido de la Copa de España el 29 de junio, con el desempate final de la victoria del Barcelona sobre la Real de San Sebastián por 3-1. Gerardo Diego transcribió una carta que le remitieron José María de Cossío y Rafael Alberti, donde le enviaban las poesías debidas para su revista Carmen y seguían pasmados por la Copa de España de fútbol. Diego apostillaba en esa carta recibida que Alberti había inmortalizado el fútbol con la oda a Platko. Todo el ritmo de la composición poética está basado en la fusión de los ritmos sincrónicos del encuentro y sus prórrogas del primer y segundo día. 

     Hubo casos en los que deportistas consagrados en la década de 1920 destacaron también en la escritura y el avance femenino. Es el caso de Lili Álvarez, quien fue triple finalista en Wimbledon y que practicó otros deportes adicionales a la raqueta, como el alpinismo, el esquí, el automovilismo y el patinaje. Mujer polifacética, fue también una intelectual que escribió y fue periodista. Mujer convencida de sus derechos, fue una pionera del feminismo, que descubrió cuando volvió a España en los años cuarenta del siglo pasado que las mujeres, para resolver cualquier contingencia administrativa, necesitaban la tutela masculina. Su reconocimiento fue tardío, cuando las nieblas del alzhéimer le acompañaban.


Los valores de la juventud decantados por el espíritu del envejecimiento. Archivo Residencia de Estudiantes. 1990.




     Referencias consultadas:

     - ORTEGA Y GASSET, J.: La deshumanización del arte. Publicada en 1925, se ha manejado versión de Amazon Kindle.

     - BUÑUEL, L.: Mi último suspiro. El genial cineasta evoca sus recuerdos en un último instante. Plaza y Janés. Barcelona. 1982. Gloria. 

     - GUBERN, R.: Proyector de luna. La generación del 27 y el cine. Anagrama. Barcelona. 1999.

     - MESA TORÉ, J. A. y SÁNCHEZ, A.: La generación del 27. Una generación deportiva. Centro Cultural de la Generación del 27. La sombra del barco. Málaga. 2003. 19-07-2023 y 5-08-2026: Reseña Archivo Museo Sánchez Mejías.

     - DÍEZ DE REVENGA, F. J.: Gerardo Diego y Rafael Alberti: de la colaboración, la amistad, la distancia y el reencuentro. En Grama y cal, revista de filología de la Universidad de Baleares, vol. 2. 1998. Díez de Revenga cita a Gómez de Tudanca. 

     - GÓMEZ MESA, L.: Al habla con Luis Buñuel. En Popular Film. 1929.

     - Lili Álvarez, mucho más que una pionera.

     - BILE 69, 2008, Homenaje a Pepín Bello. En este boletín aparece una fotografía de los supervivientes en 1990 que visitaron o pasaron por la Residencia de Estudiantes (RE). En la foto del archivo de RE, en la delantera aparecían Joaquín Rodrigo, Carmen Conde, La Niña de la Puebla, Lili Álvarez, Rosa Chacel y Pilar Primo de Rivera. En el centro del campo, José Prat, Rafael Alberti, Luis Escobar, José María de Areilza, Severo Ochoa, Pedro Laín, Consuelo Larrucea, José Luis López Aranguren y Pepín Bello. En la defensa, José María Llanos, Ramón Rubial, Faustino Cordón y Antonio Garrigues Walker. 


     5-08-2026 6:53. Actualizado... 7-08-2026 7:10

Gregorio Corrochano, crónica literaria.

     

ABC, 11-08-1919. Inicio de crónica de Corrochano

   

     Uno de los aspectos más llamativos que observamos al escribir sobre cómo recogió la prensa de 1900, tanto la especializada como la diaria, la inauguración de la Plaza de Toros de Manzanares, es la forma en que se contaba la corrida. Parecía un acta notarial o, en el peor de los casos, un certificado de defunción donde se hacía en muchos casos un relato numérico de lo acontecido.

     Había crónicas que podían relatar por qué un torero había triunfado o fracasado. Otros cronistas podían utilizar sus conocimientos taurinos debido a su acendrada técnica. Pero la crónica taurina no se convirtió en una expresión estética hasta que llegó Gregorio Corrochano. Y ello era posible porque escribía sobre las emociones de las personas, más allá del toro y el torero. Describía desde los miedos al valor, desde la inteligencia a la belleza, desde el ambiente al detalle más ínfimo. Nada se ocultaba. Y su lenguaje era ajeno a lo pomposo o ruidoso. Era la claridad del lenguaje.

     No entraremos en otro aspecto, propio del primer tercio del siglo XX, el heroísmo. Convierte al diestro en una especie de héroe moderno, que lucha contra su destino: el riesgo y la muerte. De este modo, puede enlazar con las obras de García Lorca, Alberti o Gerardo Diego. Corrochano, además, fue un personaje público. Sus crónicas o su participación en la película La Malcasada, 1926, así lo atestiguan. 

     No. No es este propósito ni el presente cometido. La idea que nos mueve se acerca más a cómo empezaban sus crónicas, al ambiente que presentaba y cómo le ayudaba a interpretar aquello a lo que había ido. Pongamos unos ejemplos:

     El 11 de agosto de 1919, Corrochano está en San Sebastián y comienza de esta manera su reportaje:

     ¡San Sebastián! ¡Ya estamos en San Sebastián! Lo escribimos con una gran alegría. Después del acelerado viajar de un lugar a otro, la llegada a San Sebastián nos desquita de muchas incomodidades, es la recompensa de pasadas molestias. San Sebastián es para nosotros el descanso sin abandonar el trabajo, pues tiene todo esto un sello tan ligero, tan superficial, que hasta lo que parece trabajo es pasatiempo. En otros sitios tuvimos que escribir frecuentemente en un café, un poco sobresaltados por los golpes que daban sobre el mármol de una mesa de unos jugadores de dominó. Aquí escribimos en el saloncito del Casino: este saloncito tan femenino, junto a una mujer que escribe más con los labios que con la pluma, pues entre tanto mira al papel o a la pluma, ociosa, sus labios, adelantándose o escondiéndose entre los dientes, trazan mil títulos. Entre la partida de dominó y esta otra partida, la tarea nuestra cambia de aspecto. Por eso San Sebastián tiene el encanto de hacernos adorable el trabajo.

     Este preámbulo de Gregorio Corrochano era el aperitivo para contarnos que habían toreado Joselito, Juan Belmonte e Ignacio Sánchez Mejías. A nosotros, en realidad, la imaginación nos llevaría a la placidez de la capital guipuzcoana, a la mujer que escribe y habla, entre el papel y la pluma, y recordamos, conjeturamos, cómo serían los antiguos cafés donde se golpeaban las fichas de dominó en duelos incruentos.


ABC, 6 de agosto de 1920. Gregorio Corrochano, detalle crónica.




     Damos un pequeño salto en el tiempo. El 6 de agosto de 1920 encontramos a Gregorio Corrochano en las fiestas de la Virgen Blanca de Vitoria. Hemos obviado, sobrevolado, la crónica de la muerte de Joselito porque es casi una crónica elegíaca: «No quisiera ser el cronista a quien la fatalidad le reservó esta narración». Es, tal vez, una de las crónicas más extensas de Corrochano. La brillantez estética se encorseta en la claridad de sus sentimientos. Y es un momento para otras palabras.

     En Vitoria cuenta lo que hace al llegar a una ciudad:

     Uno de nuestros primeros cuidados al llegar a una población es leer su Prensa. Así en un momento nos ponemos en contacto con sus vecinos. No es la noticia interesante la que buscamos; buscamos algo más, el espíritu local, el ambiente, el palpitar del pueblo, para sentir y pensar con él y no ser un extraño, un forastero. Nos disgusta mucho ser forastero. El forastero solamente se lleva el recuerdo de la incomodidad, de la aglomeración inevitable y un poco molesta, y deja, con su dinero, el recuerdo de alguna impertinencia, la agria protesta por la necesidad incumplida. No me es grato ser forastero, y para evitarlo, nada tan eficaz como la adaptación por medio de la Prensa local.

     En uno de los periódicos que miramos en la biblioteca del Círculo Vitoriano (biblioteca donde se lee, por lo que veo), en el Heraldo Alavés, nos encontramos una circular que dice: "Don José Ortega Munilla". Y como sentimos una admiración casi mística por el viejo maestro, de ingenio lozano, por el fecundo escritor que nos sorprende cada día con el artículo preciso y oportuno, como si tuviera a la actualidad por confidente, nos dispusimos a leer. Era una carta del ilustre periodista. Es una carta de gratitud para el Ayuntamiento, "este hidalgo pueblo y su Prensa", por un reciente homenaje otorgado. Al enterarnos, hemos sentido una íntima satisfacción y una gran simpatía por este pueblo, que así trata a Ortega Munilla.

     El lector debe esperar aún un párrafo más para saber si hubo corrida en Vitoria, pero tiene, si quiere, un interés inicial: conocer si Corrochano salió de la biblioteca, si estuvo contando sus lectores, si alguna vez se ha sentido forastero, o lo ha sido siempre, y, en definitiva, si la admiración por José Ortega Munilla, el director de El Imparcial, era debida a su calidad periodística o a la afición taurina compartida. 

     Un tercer ejemplo del estilo de Gregorio Corrochano lo observamos en la crónica titulada El Prólogo de la Feria, 20 de abril de 1923, que preludia el disfrute de la misma:

     Tiene la feria de Sevilla un prólogo que os hace desear la feria con apetito de emociones. Y así como un libro interesante no puede interrumpirse ni para dormir y el día sorprende al lector, la feria de Sevilla, una vez conocido el prólogo, es todo insomnio y trajín hasta agotarla en su último día... Este año el prólogo lo escribió la Reina.

    Montada en caballo andaluz, vestida de negro, con el talle ajustado por la chaquetilla corta y la rubia cabeza ensombrecida por el sombrero cordobés, galopa delante de los toros esta amazona andaluza. Va junto a ella la infanta Luisa, que hostiga la jaca capona, de cola corta y rizosa crin, y no le falta a su silueta airosa ni la silla de línea blanca ni el pañuelo anudado al cuerpo para que la chaqueta no se desciña al galopar. Completan el cortejo doña Sol y la duquesa de la Victoria, el duque de Gor y un tropel de caballistas sevillanos, entre los que destaca Eugenio Luque, por su destreza, y Juan Antonio Jacobo y Pepe Naranjo, como los últimos conservadores de la tradición de la feria.

     Cruzan el puente de Guadaira, camino de los prados... Los caballos pasan de la quietud al galope, aguijoneados por la espuela, y un tirón de la rienda los vuelve a la quietud. Se distingue la Reina, porque brilla el pelo como brilla el trigo maduro, y la infanta Luisa se anuncia porque es la figura más campera entre la gente de campo.

     El inusual parangón entre la lectura de un libro y los preparativos de la feria de Sevilla coincide en esas noches en blanco, sin dormir, pensando en el final del libro o en el inicio de la feria que se desea disfrutar. 

      ABC es un periódico monárquico y su cronista ensalza a la reina. Con clase y con maestría: Traje corto negro que contrasta con su rubia cabeza. Cabeza ensombrecida con sombrero cordobés. La infanta monta un caballo capado, una jaca capona. Es manso. Lo mismo no lo sabe, pero hostiga a un animal tranquilo, porque lo han creado así. Lleva anudado un pañuelo al cuerpo para que la chaqueta no se abra al galopar. Corrochano distingue a la reina porque su cabello brilla como el trigo maduro. Las metáforas, las repeticiones plasman imágenes de un mundo donde casi no pasa nada, pero el cronista lo presenta/representa como un mundo de sensaciones.


ABC, 20 de abril de 1923. Detalle de la crónica de Corrochano

     En estos ejemplos, el hilo conductor es/fue Ignacio Sánchez Mejías, el polifacético mecenas de la Generación del 27. Corrochano, amigo del torero e intelectual, veía algo más que la figura desgarbada, grande para ser torero, y futuro héroe mitológico. Lo sigue y lo aprecia.

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     Referencias consultadas:

     - ABC, 11 de agosto de 1919, página 17.

     - ABC, 18 de mayo de 1920, página 7.

     - ABC, 6 de agosto de 1920, página 16.

     - ABC. 20 de abril de 1923, página 7.


Breve satírico en The Times, 30-03-1919.





      31-07-2026 Actualizado... 9:22

México DF, 20 de mayo de 1959: ¡Mi querido Camilo José Cela!

    

Manuel Altolaguirre a Camilo José Cela, 20-05-1959-1.


   
     México DF, 20 de mayo de 1959

     ¡Mi querido Camilo José Cela!

     Me encuentro su carta al regreso de mi trabajo en las ruinas mayas, donde estoy terminando "El Cantar de los Cantares". Me recordó que no escribí el poema primaveral, que tenía intención de enviarle para su almanaque. Tal vez porque hace años que no gozo de la primavera, el poema hubiera salido. Aquí, sin estaciones, pensar en ese tiempo magnífico me hubiera impulsado a escribir. Tarde o temprano, ese poema será suyo. Se lo prometo. 


Manuel Altolaguirre a Camilo José Cela, 20-05-1959-2.


     Pensé que podría enviártelo para las "conversaciones". Toda la noche escribí sobre la Edad de Oro, como si los poetas vestidos de pastores me escuchasen.

     De estar ahí, hubiera hablado mucho, hasta muy tarde, con todos. Contigo.

     Te hablaré de tú. Como si hubiéramos pasado juntos estos días en Formentor. Tan seguro estoy de que lo humano hubiera prevalecido sobre lo literario. En mí no brota la poesía sino al acalorarme con algo. Y el hablar con amigos me enardece. Poesía que brota luego para liberar la angustia. Si hago un nuevo libro, será después de ir a España. Después de recobrar el diálogo. El mismo día de conocerte.



Manuel Altolaguirre a Camilo José Cela, 20-05-1959-3.


     Es posible que mi película "El Cantar" de Fray Luis concurse al Festival de San Sebastián. Es el 15 de julio. Estoy decidido a llevarla, pero necesito que me inviten a exhibirla, porque, por ser cinepoema, de forma y sentido religioso, aquí no será seleccionada por la dirección de Cinematografía. 

     ¡Ya verás qué buen poeta cinematográfico soy! Perdona que me sienta feliz con lo que he hecho. Más de un año y medio trabajando. ¿Quieres que te envíe mi informe del Departamento Cinematográfico de la Universidad Católica de México?


Manuel Altolaguirre a Camilo José Cela, 20-05-1959-4.

    

     Es muy favorable y se me ocurre que tú y mis amigos pudieran hacer algo por mí. Lograr que mi película sea invitada al festival. Si conoces a alguien, si de manera directa o indirecta puedes favorecer mi propósito, dímelo.

     Escríbeme pronto. Es casi seguro que nos veremos en España. Un fuerte abrazo de 

               Manolo Altolaguirre (firma).

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      "FRAY LUIS: Cierto estoy que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni los poderíos, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni finalmente criatura alguna nos podrá apartar del amor de Dios en nuestro Señor Jesucristo". El Cantar de los Cantares. Cinepoema de Manuel Altolaguirre (1958).

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     El 30 de junio de 2026 se emitieron los fotogramas existentes de El Cantar de los Cantares con comentarios de Mariano del Cueto y James Valender, en el Ateneo Español de México, con la colaboración de Juan Bonilla desde la Residencia de Estudiantes de Madrid. Se recordó también a José Moreno Villa y a Emilio Prados. Sobre todo a Moreno Villa y su relación con Altolaguirre, según ellos, en la evolución personal del poeta y guionista cinematográfico. 

          

Inclusión de El Cantar de los Cantares en la sección Comercial del Festival de San Sebastián. Detalle.


 

Inclusión de El Cantar de los Cantares en la sección Comercial del Festival de San Sebastián. 12-07-1959.





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     Notas:

     - 1. Esta carta la escribió Manuel Altolaguirre el 20 de mayo de 1959, algo más de dos meses antes de su muerte el 26 de julio de 1959 a consecuencia del accidente de coche tras participar en el festival de cine de San Sebastián, donde presentó su proyecto de poema cinematográfico sobre El Cantar de los Cantares, en la versión de y con Fray Luis de León del libro bíblico. Se han hecho algunas correcciones y adaptaciones ortográficas sin desvirtuar el sentido del texto que se acompaña.

     - 2. Cela dirigía Papeles de Son Armadans y pedía escritos a autores españoles, tanto a exiliados como a residentes en territorio español.

     - 3. Las Conversaciones Literarias/Poéticas de Formentor se celebraron por primera vez del 18 al 25 de mayo de 1959, promovidas por Camilo José Cela y el poeta Carlos Barral, entre otros. Agitaron el mundillo literario de aquellos años. EL PAÍS publicó el 26 de marzo de 2011 la fotografía que acompañamos de la primera convocatoria de 1959. Víctor Seix junto a Carlos Barral fundaron la editorial Seix Barral. Josep Maria Espinas fue autor del himno del F.C. Barcelona, compositor de canción catalana y fundador de la editorial La Campana.

 

Juan Goytisolo, Víctor Seix, Cela, José María Castellet y Juan García Hortelano. Al fondo, Joan Fuster y Josep Maria Espinas. EL PAÍS. 

     4. Camilo José Cela escribió el 25 de abril de 1959 a Manuel Altolaguirre y le comunicaba que en mayo organizaba las Conversaciones Poéticas de Formentor. Había conseguido que acudieran destacados poetas españoles y franceses. Le pedía que le enviara un mensaje, que sería leído por Cela y le traería su lejana y admirada voz. 591, Epistolario Manuel Altolaguirre. Reseña 28-07-26 Archivo Museo Sánchez Mejías. 

     5. En 1959, en México gobernaba Adolfo López Mateos (1958-1964), quien había sido secretario de Trabajo. Supo contener los conflictos obreros y mantuvo una política de separación entre iglesia y estado, lo cual pudo afectar a la idea de Altolaguirre de que no encontraría lugar para su Cantar de los Cantares y para la idea personal de religiosidad, aspecto que se observa en distintos escritores del 27. La Universidad Católica de México hunde sus raíces en el siglo XVI, cuando Fray Juan de Zumárraga, obispo de México, y el virrey Antonio de Mendoza inician los trámites ante la Corona española en 1537.

     6. Agustín Sánchez Vidal cita esta carta como posible influencia de Cela en la participación en la Sección Informativa (comercial) de Altolaguirre en San Sebastián. También cita otra carta a Gilberto Martínez Solares, donde le informa que les ha ofrecido una comida el presidente del Instituto de Cultura Hispánica y que el obispo de San Sebastián convocó para la película a todo el clero de su diócesis para llenar la sala en una sesión especial. Según Altolaguirre, no concursó oficialmente en San Sebastián para poder hacerlo más tarde en Venecia. Reseña 28-07-26 Archivo Museo Sánchez MejíasEpistolario Manuel Altolaguirre y Agustín Sánchez Vidal en Viaje a las Islas Invitadas Manuel Altolaguirre 1905-1959.

     7. El Colegio de México, institución cultural de primer orden en este país, surgió de la diáspora de intelectuales que se exiliaron con la guerra civil española, acogidos por Lázaro Cárdenas, quienes originalmente crearon la Casa de España y, después, el Colegio de México o Colmex. Lázaro Cárdenas nombró en 1939 a Alfonso Reyes director de la Casa de España, germen de Colmex, ya como El Colegio de México a partir de octubre de 1940.



27-07-2026 19:26. Actualizando... 29-07-2026 20:02


Piel de España y corazón de Francia

  Encarnación López, Argentinita. ABC, 20-04-1933.            Rafael Marquina (1887-1960) fue un ensayista, periodista, dramaturgo y biógraf...