Urdimbre y trama

Cultura y sociedad

Lugares de encuentro: Flamenco y vanguardia

  

   

Manuel Ángeles Ortiz. AH, núm.74, ene-marzo 2022

     "Este sería el caso del primer concurso de Cante Jondo organizado en Granada en 1922 por iniciativa de Federico García Lorca (1898-1936), Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, Manuel Ángeles Ortíz o el torero Ignacio Sánchez Mejías, entre muchos otros. Los telones  fueron realizados por Zuloaga y Hermenegildo Lanz y se invitó como conferenciante a Ramón, aunque se cuenta que, ante el clamor del público cada vez que trataba de intervenir, no consiguió apenas pronunciar palabra. El cartel fue realizado por el pintor Manuel Ángeles Ortiz (1895-1984) con una estética alejada de parámetros folclóricos y más cercana a la de las revistas de vanguardia o de cierto cubismo futurista que practicaría y del que quedan ejemplos como el Bodegón con guitarra (1926) que el museo Reina Sofía expone en una sala llamada La noche española. Flamenco, vanguardia y cultura popular en que las conexiones entre el flamenco y la vanguardia internacional aparecen claramente, por ejemplo, en las fotografías de Vicente Escudero de Man Ray."  En la sala 205 del Museo Reina Sofía hay un vídeo de un baile de Vicente Escudero admirable.


Bodegón con guitarra. Manuel Ángeles Ortiz. Sala 205 MNCARS

     "Si una influencia musical resultó determinante en la vida, la obra e incluso la personalidad del poeta de Fuente Vaqueros, no hay duda... don Manuel de Falla..."
    León nos habla de que Lorca tomó parte más que activa en la organización del Concurso de Cante Jondo de 1922, que Falla promovía y que inspiró la conferencia que Federico allí pronunció. Y el mismo fervor por su maestro está en la base de los versos del Poema del cante jondo. O la participación en la colocación de una lápida en la casa que ocupaba Albéniz en Granada, a quien Falla tenía en gran estima. Y más tarde, en los Reyes de 1923, la colaboración del maestro en el teatro de guiñol para niños Títeres de Cachiporra (Cristobica), con otras obras de Cervantes, el propio Lorca y una obra anónima, Misterio de los Reyes Magos, acompañada por cinco músicos, entre ellos Falla al piano.
      Lorca dedicó tres conferencias a asuntos musicales: Importancia histórica y artística del primitivo canto andaluz llamado "cante jondo" (1922), revisada en los años treinta como Arquitectura del cante jondo; Canciones de cuna españolas. Añada, Arrolo. Nana. Vou-verivou (1928) y Cómo canta una ciudad de noviembre a noviembre (1933). A veces se ha incluido también la visión musical de Juego y teoría del duende (1933), por su visión flamenca, aunque en puridad no sea tal.

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     La tauromaquia y el arte flamenco han consignado a García Lorca dos caras opuestas. Aquí bebemos de la fuente, también, de José Javier León. Tengamos en cuenta que son dos campos estéticos interconectados, nacidos en suelo ibérico y redefinidos en el siglo XIX. En lo flamenco se apreciaba al máximo y en lo taurino se le designaba como ignorante. Pero sin ser un experto, ni un advenedizo, diseccionó el oficio de Cúchares y la lírica de Silverio en su conferencia más ambiciosa: Juego y teoría del duende.
     Salvo alguna poesía juvenil, alguna referencia más lograda en Mariana Pineda, lo taurino es más una alusión lírica que algo más profundo. En Poema de cante jondo, las referencias a ese mundo son los torerillos asociados a la mujer con un marbete festivo, jovial y sensual. Los versos de este poemario de 1922 están lejos de asociar flamenco y toros como hará en la conferencia citada de 1933, sin negar que aparecerá en Canciones o en Tragicomedia de don Cristóbal y la seña Rosita, 1923, como ornamentación más que como sustancia. En Mariana Pineda sí describe una corrida en verso. 
     Es conocido que José María de Cossío pidió a sus amigos poetas textos taurinos para su obra Los toros en la poesía castellana, y Lorca le ofrece fragmentos del Prendimiento de Antoñito el Camborio en el camino de Sevilla y la descripción de la corrida de toros de Mariana Pineda. Se habló de un posible poema a Belmonte, pero es desconocido por la crítica.
     Según León fue en 1927 cuando se vieron  por primera vez las caras en Madrid. Aquí estamos intentando saber si hubo un encuentro anterior, como habían sido firmantes de la petición al Ayuntamiento de Granada de la realización del Concurso del Cante Jondo de 1922. La petición es de diciembre de 1921 y el concurso se celebró en el mes de junio de 1922. Por la correspondencia entre Cossío y Gerardo Diego, se habla ya del conocimiento de Sánchez Mejías en 1921. Pero Diego y Cossío eran aficionados. Y la firma lo que nos puede indicar es conocimiento y no amistad o influencia.
     Un encuentro con más profundidad es reseñado por León poco antes de los actos fundacionales de mediados de diciembre de 1927. Y es más sorprendente porque Lorca conocía a Argentinita desde la época de El maleficio de la mariposa.
     De los actos en Sevilla, Federico debió sacar una impresión de Sánchez Mejías de un nuevo padrino o cicerone espléndido. De esos destellos puntuales como la Oda al toro de lidia (1919), se va produciendo un lento ascenso en los que para para versificar textos como Oda al Santísimo Sacramento (1929). Y el hecho crucial en ese cambio en García Lorca fue la conferencia en la Universidad de Columbia de Ignacio Sánchez Mejías. Lorca y el mecenas ya tienen una confianza más profunda, ayudada por la pareja de Ignacio y amiga de Federico, Argentinita.
     Entre Nueva York y Cuba compone los versos de Poeta en Nueva York (1929-1930) y la obra teatral El público (1930). Y en la primera, lo taurino tiene ya una alta entidad: Es el caso de 1910, Nocturno del Hueco, o Vaca.
    El público o La zapatera prodigiosa aportan claras imágenes taurinas que nos llevan al momento en que se rompe la amistad de Federico y Sánchez Mejías: El 13 de agosto de 1934, tras dos días de agonía después de la cogida en Manzanares por un toro de Ayala. Mucha gente cree que con la elegía de Llanto por Ignacio Sánchez Mejías se alcanza la cima poética del granadino y una de las más bellas elegías en español. Y, obviamente, pensamos que aquí tiene un conocimiento pleno de la expresión plástica del toreo. En Diván del Tamarit encontramos la Casida V Del sueño al aire libre donde juega bellamente con los jazmines y el toro. 
     Paramos aquí y retomaremos Juego y Teoría del Duende, que ya tratamos en otra ocasión, con motivo de la referencia a santa Teresa de Jesús.

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     Bibliografía/ Fuentes:

    - Alonso, M.: Arte en España en la primera mitad del siglo XX. 1898-1951, en VV. AA.: La vanguardia fragmentada. Arte del siglo XX. Editorial Universitaria Ramón Areces. Madrid.  2023. Páginas 325-393.

    - MNCARS

    - LEÓN, J. J.: De Federico a Silverio, con amor. Prólogo de Belén Maya. EUG. Granada. 2020. Páginas 43-46.

     - LEÓN, J. J.: La sangre derramada. Ecos de la tauromaquia de Sánchez Mejías en García Lorca. Seguido de El pase de la muerte de Ignacio Sánchez Mejías. Prólogo de Carlos Marzal. Athenaica. 2020. Páginas 21-108. (Reseña 20-2-2026, Archivo Museo Sánchez Mejías)


20-02-2026 11:24 Actualizando... 17:47

Carmen Conde: Ecos de la Academia (4)

     

Carmen Conde a los 6 años. Fuente: Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil


     Sobre la lectura de ingreso en la Real Academia de la Lengua en enero de 1979, vamos a reseñar la información que apareció en EL PAÍS y ABC el 30 de enero de 1979, porque el 29 de enero era lunes y la única publicación era Hoja de Lunes. Para finalizar, utilizaremos un medio que no existía en 1979 para recordar aquel momento. En este caso, EL MUNDO, que se empieza a publicar diez años después.

      EL PAÍS, 30-01-1979, titulaba su crónica del ingreso como académica de Carmen Conde El fin de una discriminación literaria. Injusta y vetusta, dijo la poeta. Citó a Mihura, que había comprendido mejor a las mujeres al interpretarlas en sus inolvidables comedias. Era el ritual de siempre. Citar al autor que te ha precedido en el asiento. Nombró, a continuación, a escritoras del siglo XIX: Gertrudis Gómez de Avellaneda y su sentido del tiempo transfuga y el deseo de eternidad. Añadió a Carolina Coronado y Rosalía de Castro, reivindicando a la poesía de la mujer que se sale del esquema previsto; y efectuó un estudio crítico y semejante de poetas masculinos tratados en su estudio. Memoria y muerte fueron dos de los pilares sobre los que se basó el estudio sobre la noción de eternidad, como señalaría el académico que le contestó, Guillermo Díaz-Plaja, que desembocaría en esa misma noción de eternidad, más allá de la fama y la inmortalidad, y que, en Juan Ramón y Unamuno, tocaba lo religioso y lo místico. 

     La poesía era memoria y biografía cuando habló de Cernuda, Espriú y Antonio Oliver, su marido. Con Cernuda, contaba que hay un momento en el que nos encontramos con la existencia de una realidad diferente de la percibida a diario. Y la poeta decía que hay un momento en que ya no basta esa realidad diferente, sino que algo alado y divino debía acompañarla y aureolarla, tal el nimbo trémulo que rodea un punto luminoso. Y termina: Ese nimbo trémulo; lo divino y lo humano, alma y cuerpo, tierra y mar... cita entonces a Antonio Oliver, porque en ningún poeta deja de alentar la esperanza de ser y de haber sido.

     Los Reyes de España impusieron el cordón verde de la Academia tras hablar de temas que los redactores de EL PAÍS consideraban comunes a hombres y mujeres: la fugacidad del tiempo, la presencia de la muerte y el deseo de eternidad.

     Señalaba también EL PAÍS que estaba el aforo completo en la lectura de ingreso de Carmen Conde, tanto por la importancia de la primera mujer académica como por la presencia de los Reyes. Un acto con más asistencia que la registrada en la entrada de Aleixandre o Madariaga.

     Continuamos con ABC. Llevaba en su portada del 30 de enero el ingreso de Carmen Conde.

ABC, 30 de enero de 1979

      Los reyes y la cultura, titular que informaba de la participación de la jefatura del Estado en distintos actos culturales. En las páginas 8 y 9 del diario, un reportaje de la lectura de ingreso realizado por Santiago Castelo con reportaje gráfico de Sanz Bermejo incidía en la presencia de los Reyes al ser la primera académica de número y por la expectación creada en el mundo literario. Era un día con un inicio frío y con lluvia intermitente y madrugadora, pero el sol se hizo con la tarde en medio de altas nubes.
     La tarde se hizo femenina y los invitados y curiosos formaron colas de expectación. Por allí se veía a Acacia Uceta, Carmen Llorca, Ernestina de Champourcín, Carmen Bravo-Villasante, Pureza Canelo, Marta Portal, Consuelo Burell, Pilar Díaz-Plaja, Sofía Martín Gamero, Angelina Gatell, Elena Soriano, Sagrario Torres, Elena Andrés, Concha Zardoya, Carmen de la Torre Vivero..., etc., y tal vez el espíritu de Isidra de Guzmán...
     Las dos plantas del salón de sesiones se llenaron. José María Pemán llegó del brazo de Luis Rosales un poco antes de la entrada de los Reyes, que, aplaudidos, se sentaron en la mesa presidencial. A su derecha, el director de la Academia, Dámaso Alonso. Cuando todos se sentaron en sus sillones correspondientes, salieron a buscar a la poeta los señores académicos Terán y Torrente Ballester. Carmen lucía un traje negro largo de tul con hilos finos de lamé dorado, según Santiago Castelo, que continuaba con lo referido con anterioridad sobre el fin a una tan injusta como vetusta discriminación literaria. La referencia obligada a su predecesor Miguel Mihura y la lectura sobre la poesía y los poetas del siglo XIX y XX más queridos. El murmullo sonriente se produjo con  los versos de Carolina Coronado:

     ¡Gloria a los hombres de alma generosa
que la prisión odiosa
rompen del pensamiento femenino!

     No olvidó la referencia a Antonio Oliver, que nunca perdió el aliento de la esperanza del ser y de haber sido.

     Castelo contaba que Carmen Conde paró para tomar algo de agua o que Antonio Hernández Gil, expresidente de las Cortes, llegó tarde al acto académico por un atasco circulatorio. Como anécdotas varias.
     A Carmen Conde le contestó Guillermo Díaz-Plaja que señaló que la España de santa Teresa y de Carolina Coronado, de Rosalía de Castro y de Emilia Pardo Bazán, de Concha Espina y de María Moliner había dejado huérfana de representación femenina a la Academia, situación que se rompía con Carmen. Díaz-Plaja hizo una bella semblanza de la poeta que remató con unas palabras de Aleixandre: Aquella niña que se puso en pie para la vida, con la intención de dar la bienvenida a la recién elegida.
     El rey impuso a Conde la medalla de la Corporación; la reina felicitó a la poeta con un beso; y el rey le pidió que se sentara ya con sus compañeros. Acto seguido, se levantó la sesión. Según Santiago Castelo, era el primer gran triunfo de la mujer española.

Fotografía: ABC, 30-01-1979
     
     En la foto, son acompañantes de Carmen Conde: Antonio Buero Vallejo, Alfonso García Valdecasas, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, José María Pemán y Martín de Riquer. 

     Ahora vamos a salir de EL PAÍS y ABC. Nos vamos al diario EL MUNDO. Pero ya en el siglo XXI.
     Estamos en el centenario de su nacimiento, 2008. En la Biblioteca Nacional se expusieron 300 piezas de su legado cultural. El comisario de la exposición fue Francisco Javier Díez de Revenga, quien manifestaba que Carmen Conde, que sabía de la importancia que tenía su ingreso como primera mujer en la Academia, observaba que su labor como escritora prolífica se había reducido a este ingreso, por otra parte, importantísimo. La exposición se estructuraba en cuatro partes: Niñez, adolescencia y juventud; Trabajos y viajes; Actividades literarias y culturales; y Carmen Conde académica.

Foto: Ángel Casaña para EL MUNDO y EFE


 
       Damos otro salto en  el tiempo y llegamos a 2018. EL MUNDO publica que Google ha homenajeado a Carmen Conde en el aniversario de su nacimiento con un doodle. EL MUNDO reseña que fue una poeta relacionada con la generación del 27, que su producción literaria fue muy extensa, que creó la Universidad Popular de Cartagena con Antonio Oliver, su marido, y que fue la primera mujer académica de número. La considera como una pionera en múltiples campos.
Doodle de Google sobre Carmen Conde en agosto de 2018

     Y, finalmente, estamos en 2019. Rosa Villacastín escribe un reportaje evocando dos hechos: Su entrada en la Academia y la relación que estableció Carmen Conde con su abuela Francisca, por la cual conoció a la escritora y su marido, Antonio Oliver, cuando tenía nueve años en octubre de 1956. El matrimonio de poetas se presentó en la sierra de Gredos con unos universitarios americanos porque querían conocer a la abuela de Rosa Villacastín, Francisca Sánchez, porque había sido el gran amor de Rubén Darío, el poeta nicaragüense, del que guardaba un archivo en un baúl azul. La idea era convencerla de que donara ese archivo al Estado español para que no se perdiera cuando muriese.
      A partir de ese instante se forjó una amistad entre Carmen Conde y Francisca Sánchez, con visitas al archivo del poeta modernista. Con el tiempo, Villacastín cuenta que echó una mano en la catalogación del archivo que Conde entregó a su ciudad natal, Cartagena. El resto del artículo es muy elogioso sobre la poeta.
     Fruto de la relación con la familia, Carmen Conde escribió Francisca Sánchez, acompáñame..., biografía sobre Francisca y Rubén Darío, basada en la correspondencia que mantuvo la pareja en los dieciséis años que vivieron juntos.
     Rosa Villacastín contaba que asistió con su hermana al discurso de ingreso en la Academia, que, además, supo que Carmen Conde mantuvo amistad con la reina Sofía desde ese acto, a la que visitaba en el Palacio de la Zarzuela. Y evoca su vida en el apartamento de la calle Ferraz, dedicada a la escritura. 
     Carmen murió de Alzheimer en 1996, enfermedad que le detectaron cuando todos sus seres queridos se habían marchado.

Francisca Sánchez y Carmen Conde, EL MUNDO


     

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    Fuentes referenciadas:
     - EL PAÍS, consultado 16-01-2026
     - ABC, consultado 13-02-2026
     - EL MUNDO, consultado 14-01-2026

     Interrelaciones:
     - Ernestina de Champourcin





13-02-2026 22:22 Actualizado 17-02-26 10:33

Carmen Conde según Pureza Canelo (3)

     

Galería de actualidad de Menéndez Chacón. ABC, 28-01-1979. Fuente: ABC. 

     

     El 28 de enero de 1979, el diario ABC llevaba en su portada el viaje de Juan Pablo II a México.

     El papa de origen polaco Juan Pablo II había iniciado su homilía en la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, entre aclamaciones del público asistente. Con un recuerdo al inicio de la conquista espiritual —evangelización— del continente americano, el pontífice dijo que la Iglesia busca los caminos que le permitan comprender más profundamente y cumplir con mayor empeño la misión recibida de Cristo Jesús.

     Resaltaba también que en París se negociaría el futuro de Irán entre Shapur Baktiar, primer ministro iraní, y Jomeini, líder de la oposición. Hoy sabemos que se instauró un régimen religioso dictatorial. En principio, Jomeini retrasaba su vuelta a Irán.

     También se mencionaba el asesinato en Navarra del exalcalde de Echarri Aranaz, Navarra, en noticia de Europa Press. Se editorializaba contra la violencia o sobre la batalla de los precios.

     Ese día leía el discurso de ingreso en la RAE Carmen Conde y en la página 9 de ABC escribía Pureza Canelo, que durante muchos años estuvo ligada a la Fundación Gerardo Diego (1999-2019).

     Comenzaba poniendo un pero. La veía controvertida por su carácter sincero y pasional ante lo circundante, para, a continuación, mostrar su generosidad para sus compañeras escritoras españolas e hispanoamericanas, atenta siempre a los más jóvenes escritores (recordamos aquí que Gerardo Diego cita a Carme Conde como fuente por su antología de poesía femenina para escribir sobre Gloria Fuertes, como leímos (11-7-2023) en la biblioteca del Archivo Museo Sánchez Mejías). Esta mujer había llegado a académica de número como reconocimiento a su obra literaria, pero más por su dignidad y lo que había vivido. 

    Pureza Canelo señalaba que Carmen Conde había estado desde muy joven dedicada a la creación. Con el nombre de Carmen de Cartagena, o Florentina del Mar, como firmaba en sus primeros trabajos para niños. Y cómo, ahora, hacía posible la relación entre Rosalía de Castro, Carolina Coronado o el vértice luminoso de Gabriela Mistral.

     Señalaba que le parecía fuera de lugar que su nombramiento hubiera sido tratado en cierto ambiente literario bajo el prisma del enfrentamiento, olvidando el perfil del escritor en lo humano y en su obra.

     De Carmen Conde podría hablar en múltiples direcciones. Su obra, con el tiempo, así lo requerirá. (Hacemos aquí una pequeña parada para que el lector curioso vea, si quiere, la entrevista de A FONDO que Joaquín Soler Serrano hace a Carmen Conde en los meses anteriores a la lectura de su ingreso sobre su producción literaria).  

     Pureza Canelo incidía en lo que significaba su entrada en la Academia. Ahora era ensalzada con la facilidad que antes se desconocía o se olvidaba. Se le había dispensado en noviembre de 1978 un homenaje en la Tertulia Literaria Hispanoamericana que mantenía Rafael Montesinos cuando Carmen llegó a los sesenta. En ese homenaje participó la propia Pureza Canelo. Pureza dijo que de su palabra nacía la poesía corpórea, la poesía robusta, la poesía sin dudas ni dificultades extremas. Su voz lírica, personalísima, arrastraba tal pulcritud de tradición y hacer poético que llevaba hasta los términos de la poesía hermosa y clásica.

     Veía un tema constante en la poesía de Carmen Conde: el esplendor de la criatura humana transformada por la Naturaleza, de la que es partícipe directo, principal, de la luz que encierra todo lo que ha sido creado.

     Desde este tema arrancaba su visión del mundo: ternura, dolor, pasión connatural al amor y al dolor; el rechazo a la nada en el existir y respirar como no se manifestara sentimiento. Carmen temblaba por todo lo merecidamente vivo.

     Pureza Canelo agradecía otras cosas a Carmen Conde, porque valoraba a los que le antecedían. A ella que era una joven escritora ganadora del Premio Adonais 1970. Pureza queria apreciar a quienes les antecedieron en vida y palabra, a beber de las fuentes, a convenir admiraciones fecundas. En definitiva, a aprender y agradecer con humildad y rebeldía.

     Blanca Berasategui, redactora y directora de páginas culturales de ABC, LA RAZÓN, EL MUNDO y EL CULTURAL, recogía también unas palabras suyas. Destacamos las siguientes:

     "Está claro que yo no seré una columna de la Academia de la Lengua, sino una persona más que, eso sí, creo poder hacer algo fundamental. Yo me ocuparé del lenguaje y de todas las cosas que atañen a las mujeres, pero también de otros asuntos, porque tampoco voy a aparecer allí como una sufragista. No es mi intención deslumbrar a mis compañeros en la Academia ni salirme de algo que he hecho toda la vida, como es la poesía. Yo soy poetisa y mi puesto y mi sillón es de creación. Sin embargo, me molestaría quedarme allí como una muestra. Esta apertura no ha sido para mí, sino para toda la mujer en general. Mi deseo y mi empeño es tener pronto compañeras."

     Llegaba al 28 de enero de 1979 tras un largo proceso histórico. Como contaba Rosa María Pereda en EL PAÍS, había sido presentada por Alfonso García Valdecasas, Antonio Buero Vallejo y Guillermo Díaz Plaja. Este último contestaría a su discurso de ingreso. Su único antecedente había sido Isidra de Guzmán en tiempos de Carlos III, por decisión real, no por elección de los miembros de la Academia.

     


ABC, 28–1–1979. Edición de Sevilla. 


     Fuentes consultadas:

     - ABC, 28-01-1979, ediciones de Madrid y Sevilla.

     - https://archivo.dip-caceres.es/servicios/biblioteca/pureza-canelo-biografia-y-bibliografia/

     - https://www.youtube.com/watch?v=EfXAtGpVNk8

     - La poesía tonta de la poeta inteligente

    - https://www.zendalibros.com/blanca-berasategui-los-periodistas-culturales-debemos-ser-utiles/

     - EL PAÍS, 28 de enero de 1979. Reportaje de Rosa María Pereda.



13-02-2026 19:40 Actualizado 14-02-2026 18:00 Dedicado a Tomas Rodaja y Argán, poco antes de que sean o militar o médico


El Greco, Góngora, Alberti, Falla...

      

Sepulcro de Góngora. Capilla de san Bartolomé y san Esteban. Mezquita de Córdoba. bmre.


     Contaba en 1927 Enrique Romero de Torres, también pintor como su famoso hermano, que Francisco Pacheco encargó a su yerno Diego Velázquez, cuando viajó a la capital para visitar El Escorial, un retrato de Luis de Góngora. Se ha creído durante muchos años que ese cuadro era el depositado en el Museo del Prado. En realidad, es una copia del original, que fue muy celebrado en su tiempo, y que se exhibe en el Museum Fine Arts de Boston. El autor de la copia es anónimo y Enrique Romero de Torres reflexionaba en los comienzos de 1927 sobre la autoría del retrato del Prado cuando se iba a cumplir el centenario del vate cordobés. Era un retrato sobre el que se habían hecho múltiples versiones o copias, de mejor o peor calidad. Romero de Torres seguía pensando en 1927 que era obra de Velázquez. Hubo también una teoría expresada por Enrique Romero de Torres: La existencia de un retrato de Góngora pintado por El Greco, tesis de un crítico portugués y obra no conocida. El artículo de Romero de Torres finaliza así:
     "Si el semblante es el espejo del alma, al contemplar estos retratos de Góngora, de rostro largo y abultado, ojos pequeños y mirada penetrante, nariz larga y encorvada, fruncido entrecejo, barbilla saliente y boca sumida plegada con maliciosa rigidez, vemos también la fisonomía moral de aquel ingenio que causó una gran revolución en nuestra literatura nacional y a quien la posteridad le dio el honroso dictado de Príncipe de los poetas líricos de España." (Mayo 1927, Enrique Romero de Torres, BRAC)

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     Decía Alberti que "a mí siempre, al lado de Tintoretto y Tiziano, sin olvidar al Veronés, me arrebató El Greco, amando su apasionada y punzante locura, como ascendiendo a vértice de llama, a luz hecha salmuera, a lava de espíritu candente. Lo llamé en mi libro A la pintura: 

     purgatorio del color, castigo,

desbocado castigo de la línea,

descoyuntado laberinto, etérea

cueva de misteriosos bellos feos,

de horribles hermosísimos, penando

sobre una eternidad siempre alumbrada!

     Entre los más grandes admiradores que tuvo El Greco se encontraba Góngora, que le dedicó un alambicado soneto que estuvo grabado en su lápida de la iglesia de San Torcuato, que más tarde fue perdida, perdiéndose la tumba del pintor:

     Esta en forma elegante, ¡oh, peregrino!,

de pórfido luciente dura llave,

el pincel niega al mundo más süave,

que dio espíritu a leño, vida a lino.

    El Greco había muerto en 1614, dos años antes que Cervantes y Shakespeare... Trece años después moría Góngora, dando lugar con esa fecha—1627—al origen de nuestra generación llamada del 27...

Fuente: ABC, 31-12-1929

     ... En esta larga y casi milagrosa travesía hacia mi río del Olvido, ese Guadalete que por mi pueblo discurre bajo el puente de San Alejandro (hoy desaparecido) y con cuyas aguas me veré confundido un día no muy lejano, me han acompañado, en momentos muy distintos de mi vida, María Teresa y María Asunción... (Alberti, R.: La arboleda perdida, V, 1988-1996).



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Góngora


     En el Boletín musical de Córdoba de 1928 se publicaba la siguiente reseña musical sobre Manuel de Falla:
     "Las últimas obras de Falla son: Homenaje para guitarra; «Córdoba», obra escrita para voz y arpa sobre un soneto de Góngora, homenaje espiritual a la memoria del vate cordobés; y el Concierto de «Clavicémbalo», dado a conocer en el pasado mes de noviembre por la orquesta del Palacio de la Música y considerado por la crítica como una de las páginas representativas del arte musical contemporáneo..." (José Algibez, Boletín musical de Córdoba, marzo de 1928).



 
Manuel de Falla para "Litoral", 5-6-7, octubre 1927.


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     Tomamos esta nota el 14-12-2022 en el Archivo Museo Sánchez Mejías:      "Revista Litoral- SM 82E LIT-, facsímil de los nueve números publicados entre 1926 y 1929 en Málaga, y de los tres números editados en México en 1944. Introducción de Julio Neira. Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, 2007. Edición al cuidado de publicaciones de la Residencia de Estudiantes. Málaga: 9 números, 1926-1929, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. México: 3 números, 1944, Rejano, Giner, Moreno Villa, Prados y Altolaguirre. Nos interesa el número 5-6-7, octubre 1927, por las colaboraciones sobre Góngora, más valiosas por las colaboraciones de pintores como Gris, Picasso, Dalí, Palencia, Prieto y, curiosamente, José María de Cossío." (Revisaremos con otros artículos o estudios).


Benjamín Palencia para "Litoral", 5-6-7, octubre 1927.


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     "En este contexto se encontraban cuando decidieron acometer un volumen triple de la revista dedicado a don Luis de Góngora, culminación del homenaje mediante el que, con motivo del tercer centenario de su muerte, el grupo de poetas jóvenes reivindicaba su concepto de la poesía y reafirmaba una identidad estética coherente." (Introducción, Neira, J: Manuel Altolaguirre: impresor y editor. Universidad de Málaga y Residencia de Estudiantes. Ficha 14-12-22 Archivo ISM).
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     Contaba, y finalizamos, Miguel Artigas en 1927 en el Boletín de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba que, en los últimos años de Luis de Góngora, había menguado su fortuna, que, desaparecido Lerma y Felipe III, tuvo que esperar a ganarse la confianza del conde-duque de Olivares, quien lo terminó admirando o temiendo y le concedió su amistad. El mantenimiento del prestigio familiar, especialmente el de los Góngora maternos, exigía unos gastos que sus deudos pedían. Olivares le dio una pensión de 4.000 ducados en Córdoba y hábitos de Santiago a alguno de sus deudos. Poco pudo disfrutarla. Se le concedió en 1625 cuando tuvo su ataque de apoplejía, trastornando su memoria. La reina Isabel de Borbón, una de las musas de sus poesías, le envió sus mejores médicos. Algo mejoró para después acabar falleciendo el 16 de mayo de 1627. Fue sepultado en la capilla de San Bartolomé de la Mezquita Catedral de Córdoba, donde estaban enterrados sus padres y deudos, y donde durmió junto a su ensalzado Guadalquivir: 

 ¡Oh excelso muro, oh torres coronadas
 de honor, de majestad, de gallardía!
 ¡Oh gran río, gran rey de Andalucía,
 de arenas nobles, ya que no doradas!

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     En estos días que los ríos Guadalete y Guadalquivir parecían leones furiosos, recordamos a algunos que disfrutaron de su vista.

 6-2-26 22:05... Actualizado  9-2-2026 20:35


Sobre la maternidad y la pérdida.

 

Fuente: The Conversation


     Aunque no hemos leído ni visto la adaptación al cine de la novela Hamnet, el tema que tratan Auba Llompart y Gisela Rovira nos lleva a otros artículos/libros leídos en el último año, circunstancia que ha hecho que reflexionemos sobre el tema que escriben. Así que hemos tirado del siguiente hilo.

    Chloé Zhao ha dirigido una película sobre el guion escrito por Maggie O’Farrel de su novela Hamnet. La autora habla de un tema difícil sobre el que pocas veces se habla: la muerte infantil. La película pretende que el espectador sienta el dolor de la madre casi en primera persona. Una tragedia que afecta a toda la familia y redefine la psique materna. Llompart y Rovira nos cuentan que la madre es un espíritu libre, con una vida independiente junto al doméstico papel de esposa. Esa libertad se rompe por la muerte del hijo y sufre un duelo profundo con sentimiento de culpabilidad al ver que la sociedad espera su control total de la maternidad, que incluye adivinar o prevenir su desaparición. El duelo y sus fases son presentados: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. El tiempo se suspende y la madre se consume.

    Y la forma de afrontarlo varía. Por no estar acompañada de su pareja, que no soporta la situación y se marcha. Está ausente físicamente. La madre, por tanto, debe superar el grueso de la culpa y la carga emocional, siendo dos procesos distintos de duelo[1]. Vamos a una situación distinta de esta muerte infantil:

    Sara Mesa es una escritora sevillana que trata en Mármol, uno de los cuentos de Mala letra (2016), la desmitificación ideal de la infancia y adolescencia narrada desde una voz adulta que recuerda el impacto que les causó en la infancia la muerte de un amigo adolescente de su hermana mayor por suicidio. La forma en la que reaccionan los niños y cómo lo hacen sus docentes. La reacción va desde la empatía a la frialdad. Hay, también, una creencia infantil de que únicamente se suicidan los mayores. Y la vida es vista de forma distinta, sí. Para un niño, la vida parece no tener límite. O, al mismo tiempo, aprecian una actuación represora en los adultos ante estos sucesos. Los niños se enfrentan a situaciones a las que no están preparados, pero son coyunturas  que no pueden o no saben obviar.

Fuente: Editorial Anagrama


     Vamos con otra perspectiva: Ernestina de Champourcín se sintió sola a su vuelta definitiva a Madrid en 1977, porque había tenido una intensa vida en la capital desde finales de los años 20 hasta la guerra y porque, en esa vida relacionada con el Lyceum Club de Madrid, sirvió de nexo de unión entre Concha Méndez y Carmen Conde, que estuvieron unidas en una maternidad perdida. Sobre la maternidad también escribió Ernestina. Con Maternidad (Cántico inútil, 1936), Ernestina de Champourcín publica unos versos, tras dos años enferma[2], y conociendo lo que habían pasado sus amigas, que dicen:

Hijo tuyo…

Silencio de mi carne sellada

Eternidad sin muerte.

Solo yo sé su nombre.

Un nombre que no existe

Y palpita en la oscura tentación de

Mis venas,

Un nombre impetuoso que levanta

Mi sangre

Con sístoles de fuego.

 

Verdad limpia, sin roces.

Nadie hollará su frente

Con un turbio rocío de insólitas

Palabras,

Nadie herirá su pecho

Ni podrá torpemente mancharle el

Corazón.

 

Hijo nuestro. Pureza de todo lo

Imposible.

¡Qué grávida dulzura aquieta mi

Regazo!

 

     Ernestina de Champourcín no tuvo hijos. Ejerció ese hilo conector entre Concha Méndez y Carmen Conde. Ambas sufrieron la muerte de un descendiente. Y reflejaron en alguna de sus poesías la desaparición del mismo. Concha Méndez y Ernestina se conocían del Lyceum Club, donde Champourcín ejerció de secretaria. Ernestina aparecía junto a Josefina de la Torre en la antología de poesía española de 1934 de Gerardo Diego, que sentó el canon de la generación del 27. Concha Méndez, Ernestina de Champourcín y Carmen Conde tuvieron de guía poético a Juan Ramón Jiménez. Concha, con Manuel Altolaguirre, tuvieron una labor editora/impresora importantísima en las vanguardias. En la revista Héroe (núm. 3) publicaron un poema de Ernestina.



     Carmen Conde se sitúa en cierto modo en la periferia o al margen de la vida madrileña. Había publicado por medio de Juan Ramón Jiménez antes de Brocal (1929), y desde 1931 crea con su esposo la Universidad Popular en Cartagena que seguía el modelo de la Universidad de Segovia de Antonio Machado. Carmen Conde se cartea con Ernestina de Champourcín, como comparten la admiración y amistad con Juan Ramón Jiménez. Y Ernestina oficia de cicerone en el Lyceum Club con Carmen.

Concha Méndez. Wikipedia

     Carmen perdió una niña. Concha perdió un niño. Ambas en 1933. Y se plasmó en su escritura. Aparece el tema de la maternidad enlutada como representación íntima del dolor de la mujer. Concha Méndez, mediante la poesía, hace que madre e hijo vuelvan a encontrarse:

Ya tiene la tierra algo

que fue mío nueve lunas

(arbolillo nuevo

sin ramas ni fruta).

Brotó en mañana florida

de esperanzas y de luchas

(no pudo ver el sol

y no vio la luna).

El ángel que lo guardaba

se durmió en la noche oscura

(mi arbolillo nuevo

tuvo triste cuna...)

    

     También, en otro poema de Méndez, convierte a su corazón en la cuna del niño desaparecido, siendo un nuevo corazón:

Se desprendió mi sangre para

formar tu cuerpo.

Se repartió mi alma para formar

tu alma.

y fueron nueve lunas y fue toda

una angustia

de días sin reposo y noches

desveladas.

Y fue en la hora de verte que te

perdí sin verte.

¿De qué color tus ojos, tu cabello,

tu sombra?

Mi corazón que es cuna que en

secreto te guarda,

porque sabe que fuiste y te llevó

en la vida,

te seguirá meciendo hasta el fin

de mis horas.

 

     Carmen Conde publicó mucho más tarde Derramen su sangre las sombras (1983), cincuenta años de la pérdida maternal, aunque fue escrito en 1933, salvo su tercera parte. El poemario se compone de tres partes: La espera,17 poemas de Carmen más dos de su esposo, con la maternidad venidera en el cuerpo femenino; El desencanto, 12 poemas; y Mucho después, 2.

     Sobre La espera:

Voy ausentándome de mí.

Poco a poco, el lastre de ensueño

cede

su sitio a la realidad doble

que es mi vida en transcurso.

¡Otro ser dentro de mi carne

fragua su carne, su piel,

su corazón diminuto, mi estrella!

Asisto a la escisión silenciosa

con pasmo anhelante, con gozo

nuevo de verme en otros ojos

míos,

de mis ojos hechos,

de mi sangre coloreados,

ay, de toda cuanta soy. 

Día por día el latido

es golpe que me recuerda,

urgente,

valor que no tengo,

heroísmo que nunca soñé. 

Y temo por el que estoy creando

en convenido misterio

dentro de mi soledad sin orillas

cerca de mi corazón, su estrella. (31-07-1933)

 

     Sobre El desencanto, cuando descubre la pérdida de la hija y su cuerpo se convierte ahora, entonces, en una tumba, habiendo sido cuerpo creador:

Dentro de mí, muerta.

Mía viva a lo ancho de los meses

y al nacer para los otros,

muerta. 

Si yo hubiese sabido eso,

ni un esfuerzo habría hecho

para sacarte fuera de mí.

Contigo, hija que no conozco,

contigo y con tu silencio;

con tus ojos cerrados,

con tu garganta sin voz

me hubiera muerto (17-10-1933).

 

      Es la maternidad en duelo. Nacer y morir al salir al mundo. El cuerpo femenino aparece de forma distinta al canon clásico, masculino y erotizante. Y nos recuerda los dramas de los años treinta de García Lorca. Carmen Conde, Concha Méndez y Ernestina de Champourcín escribieron, por tanto, de un tema rupturista para la mentalidad de la época, la maternidad enlutada. Un tema de experiencia íntima, de dolor femenino por la ausencia de su recién nacido, sin caer en sentimentalismos.

Carmen Conde. Fuente: Goodreads.





[2] BALLÓ, T.: Las sinsombrero. Espasa. Barcelona. 2016-2017. Páginas 229-250. (27-5-2025 Archivo Museo Sánchez Mejías)



6-2-2026 19:53 Actualizando 7-02-26 19:29

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