Urdimbre y trama

Cultura y sociedad

Ortega y Gasset y "El Sol" en la muerte de Sánchez Mejías

      

Ortega y Gasset, copia de retrato de Sorolla en 1918. Wikipedia


     No por repetidas, las anécdotas taurinas de José Ortega y Gasset nos ayudan a comprender o contextualizar el pensamiento del filósofo y del ser humano. Decía Gerardo Diego que una vez saltó al ruedo en una famosa plaza de toros con juvenil agilidad para esperar la salida de un toro. Y la fiera, como a don Quijote los leones, le presentó pelea. 

     Más conocida es la anécdota del primer encuentro entre Ignacio Sánchez Mejías y José Ortega y Gasset. En una cena estaban acompañados por José María de Cossío, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Manuel Altolaguirre y Gerardo Diego. Se quedaron boquiabiertos con los conocimientos taurinos del filósofo. El pensador narró sus confidencias sobre el toreo, evocó sus recuerdos y teorías mágicas. Hablaba como si dibujara el toreo de Lagartijo, y para que fuese comprendido de la mejor manera, les dejó estupefactos, ya que con la cumplida servilleta que se ofrecía en los cenáculos madrileños antes de la guerra, dibujó con clase una larga lagartijera y, como remate, se echó la servilleta al hombro cuando se dirigía a la mesa de sus acompañantes.

     Cuando Nicolás María de Urgoiti y José Ortega y Gasset fundaron El Sol, crearon un periódico intelectual de mucha calidad. Allí escribieron los grandes pensadores, los grandes geógrafos, los más destacados arabistas y los más importantes literatos y músicos. Como decía su hijo José Ortega Spottorno, únicamente había un tema sobre el que no informaba: El toreo. Había que tener en cuenta la tradición taurina de los Ortega, tanto la del filósofo como la de su padre, José Ortega Munilla, que había dirigido El Imparcial. Y Ortega y Gasset, según su hijo, pensó muy en serio ser torero. Del mismo grupo editorial de El Sol era La Voz, en la que sí se hacía crítica taurina, destacando el periodista Corinto y Oro. La Voz publicaba la noticia de la muerte de Sánchez Mejías en portada con ampliación en páginas interiores.

 

La Voz. Portada. 13-08-1934.

     Ortega y Gasset fue muy amigo de Juan Belmonte y en alguna conferencia elogió tanto a Domingo Ortega que declaró que el torero era el verdadero Ortega, el importante.  

     El Sol informaba de toros cuando había una cogida. Y la sección se llamaba entonces La llamada fiesta nacional. Aunque no siempre fue así, como veremos.

     Toda esta introducción nos lleva a cómo informó El Sol de la fatalidad o desgracia de un torero que tuviese un significado especial en el primer tercio del siglo XX, en el que se uniera lo trágico con lo intelectual, los empeños con el atractivo personal y el arrojo con la reflexión. 




     La llamada fiesta nacional

     Sánchez Mejías, gravemente herido.

     En la corrida celebrada ayer en Manzanares resultó cogido el diestro Ignacio Sánchez Mejías. Ingresó en la enfermería, donde facilitaron el siguiente parte facultativo:

     "Durante la lidia del tercer toro ingresó en esta enfermería el diestro Ignacio Sánchez Mejías, con una herida penetrante en la región anterointerna del muslo derecho, con dirección ascendente de unos doce centímetros de profundidad. Pronóstico grave." (El Sol, 12 de agosto de 1934).


     El Sol resumía dominicalmente la situación mundial y nacional. En el mundo, el problema monetario internacional hacía temer una devaluación de la libra esterlina; las malas cosechas y las pérdidas ganaderas en Estados Unidos; la informalidad alemana en el cumplimiento de sus obligaciones internacionales; y el alza de las tarifas, de nuevo, aduaneras del gobierno francés para obtener más ingresos. 

     En el ámbito nacional, continuaba el conflicto catalán, al que se añadía la amenaza de la complicación vasca, también desde el punto territorial. Había también problemas en la minería de hulla asturiana, conjurado provisionalmente con un crédito gubernamental; no cesaba el problema de las harinas cerealísticas de difícil solución entre las tasas, las existencias, los agricultores y los panaderos; y la elaboración de presupuestos de 1935, que tenía entretenidos al jefe de Gobierno y el ministro de Hacienda.

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     Continuamos. El 14 de agosto, El Sol publicaba la siguiente noticia:

     LA LLAMADA FIESTA NACIONAL

     Muere a consecuencia de una cornada el matador de toros Ignacio Sánchez Mejías

     A las diez de la mañana del lunes falleció en Madrid el diestro Ignacio Sánchez Mejías. Fue cogido por el primer toro en una corrida celebrada el sábado último en Manzanares, hecho del cual ya informamos a nuestros lectores. Como la gravedad del herido era extraordinaria, una vez que le fue practicada la primera cura por el médico de Manzanares se dispuso su traslado a Madrid, cosa que se efectuó en un coche ambulancia. Ingresó en las primeras horas del domingo en el sanatorio del doctor Crespo.

     El doctor Segovia reconoció a Sánchez Mejías, que pasó la mañana del domingo muy decaído y con alta fiebre, delirando en varios momentos.

     Debido a la gran hemorragia sufrida, la debilidad del diestro se fue acentuando, y por la tarde los médicos decidieron practicarle la trasfusión de sangre. Varias personas se prestaron a la operación. Los médicos eligieron al también matador de toros José Bienvenida. A la primera hora de la noche se le hizo la trasfusión de doscientos gramos. 

     Después de la operación, se facilitó el siguiente parte facultativo: 

     "En la mañana de hoy ha sido intervenido operatoriamente el diestro Ignacio Sánchez Mejías, que sufre una herida, por asta de toro en la cara interna, tercio superior del muslo derecho, pasa por debajo del lecho de los vasos femorales superficiales, comprendiendo las arcadas vasculares de la femoral profunda y alcanza la piel de la región externa y superior del muslo.

     Debido a la intensa hemorragia y a los grandes desgarros musculares, son de temer complicaciones infectivas graves.

     Esta tarde le ha sido practicada una trasfusión sanguínea. Temperatura, 39; pulso, 110. —Doctor Segovia."

     Practicada la operación, Sánchez Mejías reaccionó, pero al poco tiempo volvió a recaer. La debilidad del diestro fue en aumento, y a la una de la madrugada entró en el periodo agónico. El herido pasó la noche delirando y constantemente hacía ademán de quitarse los vendajes. 

     En un momento en que sólo se encontraba con el herido el banderillero de su cuadrilla Joaquín Manzanares "Mella", Sánchez Mejías, aquejado de fuertes dolores, se agarró a los barrotes del lecho y haciendo un extraordinario esfuerzo se arrojó al suelo. "Mella", auxiliado por otras personas, lo volvió a subir a la cama. 

     Poco después de la una de la madrugada, el diestro perdió el habla y desde ese momento no hizo más que pedir agua por señas, cosa en la que no era complacido por haberlo prohibido el médico.

     A las cuatro de la madrugada llegaron los familiares de Sánchez Mejías.

     A las ocho de la mañana de ayer los doctores Segovia, Castillo y Crespo visitaron nuevamente al herido y pudieron comprobar que se había declarado la gangrena gaseosa. A las diez menos cuarto sobrevino un colapso cardiaco y momentos después falleció.

     A las once de la mañana se personó en el sanatorio el Juzgado de guardia, que ordenó que el cadáver fuese reconocido por el médico forense.

     Rápidamente circuló por Madrid la noticia del fallecimiento, y numerosas personas fueron al sanatorio para dejar tarjeta. El cadáver de Sánchez Mejías será trasladado a Sevilla, donde recibirá sepultura.

     El cadáver es velado por los individuos de su cuadrilla.

     El cadáver del infortunado diestro fue trasladado anoche a las ocho desde la habitación número 1, donde ingresó al llegar al sanatorio, a otra de la planta baja. Allí se improvisó la capilla ardiente. El cadáver no ha sido amortajado, pues a las diez de la mañana de hoy será embalsamado por el doctor D. Andrés Crespo González.

     El hermano del difunto, D. Trinidad Luis Sánchez Mejías, llegó a las diez de la noche al sanatorio, procedente de Sevilla. Inmediatamente pasó a la cámara mortuoria y permaneció en ella largo rato contemplando el cadáver, emocionadísimo. Tuvo que ser retirado de la estancia por varios amigos. 

     Durante todo el día continuó el desfile de numerosas personas por el sanatorio para dar el pésame. También se han recibido numerosos telegramas, incluso uno de "Guerrita".

     Durante la noche estuvieron velando el cadáver sus hermanos, los individuos de su cuadrilla y el mozo de estoques. 

     A las once y media de la noche fueron cerradas las puertas del sanatorio y no se permitía la entrada a nadie.

     Numeroso público se congregó por los alrededores del sanatorio, que fue dispersado por guardias de seguridad."


     La noticia tenía un añadido adicional desde Sevilla. Era el siguiente:

     SEVILLA 13 (3,50 t).- La noticia de la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, que se conoció en esta capital minutos después de ocurrir, ha causado verdadero sentimiento. Algunos periódicos colocaron pizarras, circulando rápidamente la noticia por toda la ciudad.

     A última hora de la tarde del sábado, al saberse la cogida que sufrió en Manzanares, salió en avión para dicho lugar el hijo mayor de Ignacio, José, y ayer, domingo, informada ya la familia de la extraordinaria gravedad del herido, emprendieron el viaje en automóvil la esposa, doña Dolores Gómez Ortega, y sus hijos María Teresa y Pepito, acompañados del hermano político de la primera, Aurelio Sánchez Mejías. Esta ha marchado también para Madrid el otro hermano de Ignacio, Trinidad Sánchez Mejías, con los hermanos Pazos.

     El alcalde accidental ha recibido un  telegrama participándole los propósitos de la familia de traer el cadáver a Sevilla pasado mañana. El alcalde dio las órdenes oportunas con relación al sepelio.

     La Junta directiva del Betis Balompié ha enviado a la viuda un telefonema de pésame. (Febus).




     El uso de pizarras informativas en las fachadas de los periódicos o en lugares destacados era una costumbre habitual cuando la prensa era el medio de información más importante y las tasas de analfabetismo todavía eran considerables. En ese día las noticias giraban también en otras esferas.

     El primer tema del día fue político. Publicó El Sol el 14 de agosto de 1934 el titular El rescate de la República, que acababa de la manera siguiente:

     "Rescate a la República" no significa que el Poder pase de manos de las derechas a manos de las izquierdas, ni de unos ciertos partidos a otros que se llaman republicanos "netos" —¡qué palabra tan de principios del siglo XIX!—, sino que la República deje de ser partidista y se convierta en una forma nacional de Estado, que es lo que unos y otros —los monopolizadores de ahora y de antes y los rescatadores, presuntos monopolizadores de mañana— impiden e impedirán que sea.

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     Sigamos con el tratamiento de la muerte de Ignacio Sánchez Mejías el 16 de agosto.

     El intelectual Melchor Fernández Almagro había ocupado en El Sol el puesto de crítico cultural que había dejado Enrique Díaz Canedo al marchar a la Legación de España en Montevideo, Uruguay. El 16 de agosto de 1934 escribió en la sección Panoramas, con el título A propósito de un carácter nacional, las siguientes palabras:

     Torero era y toreando ha muerto. Es natural que a esta luz —sol y sombra de los redondeles taurinos— haya sido contemplada por los informadores y comentaristas la figura del lidiador que acaba de sucumbir. Pero evidentemente tales perfiles no bastan a caracterizar a Sánchez Mejías. Y no precisamente porque él fuese al mismo tiempo escritor, animador de empresas literarias y espectáculos teatrales, aficionado a estas u otras actividades o simples escapes del espíritu, sino porque en Sánchez Mejías operaba toda una profunda fuerza de raza y de historia. Es decir, poseía carácter, ese carácter que es el sello de la personalidad, y al que sirven de corroboración los ejercicios preferidos.

     Desde este punto de vista tanto afirmaba la unidad psicológica de Sánchez Mejías la pluma como el estoque, si bien éste fuera de mucho más asiduo uso, y aquella, una mera veleidad. Pero en todo caso se denunciaba el mismo ímpetu, la misma voluptuosidad por el choque, idéntico gusto por lo arriesgado y difícil. Puesto a ser dramaturgo, lo fácil para Sánchez Mejías, torero y andaluz, hubiera sido el cuadro de costumbres, con anecdotismo pintoresco. Rehuyó la tentación, y a tono con preocupaciones generales, escribió "Sin razón", "juguete trágico", que evidenciaba insospechables contactos con la inspiración moderna del teatro, y así resultó su autor incorporado al grupo de los escritores que formaban nuestra "vanguardia", vocablo no del todo exacto, pero gracias al cual nos entendemos. El hecho causó asombro: ¿intuición?, ¿preparación?... Valor e inteligencia, verdaderamente de hombre avezado a la lucha con el toro y con los públicos, con las situaciones y con los temas; con el peligro cierto de la vida, jamás esquivado por quien —españolísimo de sangre— no nació torero, ni escritor, ni misionero, ni soldado, sino pura y simplemente hombre de carácter... (Damos aquí un pequeño salto en el texto).

     Ni la historia ni la leyenda, ni la literatura, ni el folklore nos dan más visión del español yendo a la guerra, a sus guerras universales, de grandeza mitológica, como un mercenario picado por la espuela de la necesidad. Pero la vocación más pura y entrañable exige que lo necesario le trasmita todas sus esencias, y de esta suerte adquiere categoría de necesidad lo que para los demás es lujo o vanidad: oro, renombre, gloria o popularidad a secas.

     Hacia América marchan todos los días, año tras año, siglo tras siglo, bandadas de españoles. Algunos de estos, los emigrantes en el sentido más penoso, son gente vencida, y en determinado aspecto, descastada. Pero otros son los verdaderos hijos de los descubridores, conquistadores y colonizadores, impulsados, como ellos, por la necesidad de jugarse la vida para engrandecerla, y por la vocación de aventura a toda costa, y porque sí. Hacia Méjico (sic) se fugó un día de su adolescencia ambiciosa Ignacio Sánchez Mejías. Como los tiempos mudan, ya no podía forzarse con la espada el acceso a Eldorado, ni a Jaujas, ni a Cuzcos, ni a Perules. La espada se ha hecho estoque para la imaginación de muchos. No cabe duda que el torero ha sido el obligado derivativo de las ansias heroicas —borrosas, pero ciertas— del alma popular española una vez decaído el imperio colonial.

     Fernández Almagro finalizaba diciendo que no se sentía atraído, ni poco ni mucho, por las corridas de toros; espectáculo que no suele frecuentar. Pero le interesa en grado extraordinario cuanto hace referencia a la Tauromaquia...

     Modelado en formas de auténtica pureza, el carácter de Ignacio Sánchez Mejías se ofrece a quien lo conoció y lo trató como un brote lozanísimo del árbol milenario que tantos hombres produjo: hombres de frente levantada y corazón en la mano. El azar de los grandes jugadores que son los hombres de acción; el albur de la vida, disfraz familiar de la fatalidad; el sino, en una palabra, por lo que tiene de misterioso y de inevitable, rige imperiosamente estas vidas de honda representación tradicional. Tradición de muchas culturas sedimentadas en el fondo último de la personalidad había en el gesto, en la palabra, en el ingenio, en el corazón de Ignacio Sánchez Mejías: español y andaluz, gallardo y desdeñoso, apasionado y escéptico, grave y alegre, con esa alegría brillante y paradójica de los buenos pasodobles, nunca faltos de un poso de tristeza.

                                                              M. FERNANDEZ ALMAGRO

      

     Ese mismo día, 16 de agosto de 1934, las noticias sobre la muerte de Ignacio Sánchez Mejías se reflejaban en dos reseñas complementarias sobre su fallecimiento. En la sección EL DIA EN PROVINCIAS se señalaba que "En el mausoleo de Joselito (el Gallo) recibieron sepultura los restos del torero Sánchez Mejías, muerto como aquél por un toro". 

     Y un poco más extensa con referencia a esta noticia citada, sin el título de la llamada fiesta nacional, se recogía la noticia desde Sevilla de esta manera:

     FINAL DE LA TRAGEDIA DE MANZANARES

     En el mausoleo que guarda los restos de "Joselito el Gallo" recibe sepultura el cadáver de Sánchez Mejías

     SEVILLA 15 (8,45 t.).- Desde las primeras horas de la mañana se hallaban abarrotados de público los andenes de la estación de la plaza de Armas, así como sus alrededores, para esperar la llegada del tren que conducía del cadáver de Ignacio Sánchez Mejías. En los andenes había numerosas comisiones y representaciones, entre ellas, de médicos, oficiales y camilleros de la Cruz Roja, de la que había sido presidente el finado y del Betis Balompié, entidad que también presidió Sánchez Mejías; el diestro Manuel Belmonte, que ostentaba la representación de su hermano Juan, y la Empresa de la plaza de toros de Sevilla, numerosos ganaderos andaluces, toreros y gran número de aficionados y amigos.

     Fuera de la estación estaba el clero de la parroquia de San Vicente, con cruz alzada.

     Acompañando el cadáver desde Madrid llegaron el hijo de Sánchez Mejías, Pepito; sus hermanos Aurelio y Trinidad Sánchez Mejías; su entrañable amigo y crítico taurino Gregorio Corrochano, el general García de la Herrán, que traía la representación del general Sanjurjo; el diestro Pepe Bienvenida, D. Justo Sanjurjo, el apoderado del difunto, José Alarcón, y su mozo de estoques, Conde. 

     En Córdoba se quedó D. Justo Sanjurjo, y en Los Jerónimos, Pepito Sánchez Mejías, que fue trasladado rápidamente a Pino Montano por encontrarse enfermo.

     El féretro fue sacado a hombros por los hermanos Paso, Pepe Bienvenida, Conde y otros íntimos de Sánchez Mejías. A la salida de la estación, el clero cantó un responso, e inmediatamente se organizó la comitiva fúnebre, marchando por las afueras de la capital a causa de la afluencia de público y por hallarse levantadas algunas de las principales calles de Sevilla, circunstancia que hacía imposible toda manifestación.

     El desfile fue presenciado por millares de personas, especialmente en La Macarena, donde la afluencia de público era enorme.

     El féretro fue depositado en un landó revestido con paños negros y tirado por cuatro caballos. Detrás del coche fúnebre iban seis coches más ocupados por coronas, con un total de unas 60, destacando entre ellas la de los hermanos Bienvenida, la de Juan Belmonte y una monumental que sólo lleva esta leyenda: "¡A Ignacio!". 

     La llegada al cementerio constituyó un momento de intensa emoción. Los alrededores, así como la rotonda, se encontraban totalmente abarrotados de público, que hacía realmente imposible el acceso. Fuerzas de asalto hubieron de intervenir discretamente... Junto al mausoleo de Joselito, donde se había dispuesto una sepultura para el cadáver de Sánchez Mejías, la afluencia era grandísima.

     Antes de procederse a depositar el cadáver se cantó otro responso. Verificado ya el entierro, se constituyó el duelo en el cementerio, formado por los hermanos de Ignacio, los sobrinos, el tío del finado, Juan Antonio Jacobo Sánchez, hombre de unos setenta años, que quería con delirio a su sobrino; el crítico taurino Gregorio Corrochano, el general García de la Herrán, el hermano político del finado Manuel Martín Vázquez, los hermanos Paso, el mozo de estoques y otros íntimos.

     Según se nos informa, al pasar el cadáver de Sánchez Mejías por la estación de Manzanares, en el andén aguardaba el pueblo en masa con una corona monumental, que fue depositada sobre el féretro. 

     (Esta noticia no tiene firma)


     La vida, el mundo, continuaba su curso. En Manzanares, la localidad donde recibió la cornada, había temor y desconfianza, como en otras localidades manchegas, por el posible alza de los precios agrícolas. El 16 de agosto, según El Sol, el precio por pesetas y arroba de 16 litros, sobre vagón, en Manzanares, oscilaba de 4,15 a 4,40 en vinos. 

     Debemos contextualizar la década de 1930. Fue la época de la Gran Depresión originada en 1929. Los más optimistas veían síntomas de reacción favorable, aunque únicamente como nuncios de una halagüeña esperanza. Así lo veía en un artículo en la sección de finanzas del diario el intendente mercantil Julián Alienes.

     Las noticias políticas presagiaban problemas: La CEDA estaba disgustada con el gobierno de la República, al que apoyaba, por la suspensión de las negociaciones con la Santa Sede. Las Cortes no se reunirían hasta octubre. Se recogía, además, la noticia de la reunión en La Granja entre el presidente Alcalá Zamora y el presidente del Gobierno, Sr. Samper, para que don Niceto tuviera una información de primera mano sobre la situación política. Se contaba que el general Franco, según El Sol, llegaría el 18 de agosto a Madrid, procedente de Baleares, llamado por el ministro de la Guerra. En principio, para hablar de Baleares, sus bases navales y presupuesto como jefe de esa división. Pero, también, de la movilización de la primera reserva del Ejército proyectada para el próximo otoño.

     El artículo de Fernández Almagro aparecía destacado en portada de El Sol. Su autor no era un asiduo a las plazas de toros, pero mostraba interés por la tauromaquia. Disputaba importancia la muerte y carácter de Sánchez Mejías a noticias como el caos cubano, que el diario atribuía al desastre imperialista norteamericano durante la presidencia Roosevelt; o los problemas con nazis en Austria; los problemas españoles con la Generalidad y los municipios vascos que inquietaban a Acción Nacional de Gil Robles con su respuesta más o menos radical; sin olvidar el plebiscito del Sarre y la influencia de la propaganda nazi.

     Luis Calvo, periodista de largo recorrido y biografía, escribía sobre los preparativos de paz británicos, que presagiaban la carrera armamentística que hubo en aquellos años en todas las naciones. Los astilleros de Estados Unidos tenían la mayor actividad industrial en diez años; las disputas diplomáticas entre rusos y japoneses hacían temer un conflicto armado. Y en Alemania, Hitler recibía el testamento político del fallecido Hindenburg de manos de su vicecanciller Von Papen. Testamento que se hizo público tanto porque iba dirigido al pueblo alemán como porque el fallecido se había mostrado esperanzado con el alcance histórico del gobierno de Hitler. En el referéndum celebrado en esos días, Hitler concentró los cargos de canciller y presidente.

     

      Vamos camino del final. El 23 de agosto apareció la siguiente noticia breve en El Sol

     Funerales por Sánchez Mejías

     En la iglesia parroquial de San Vicente se han efectuado solemnes funerales costeados por la familia, en sufragio del alma de Ignacio Sánchez Mejías.

     La concurrencia fue numerosísima, figurando en la misma Juan Belmonte y otros toreros, ganaderos, deportistas y numerosos amigos particulares de la familia doliente.

     Presidieron el duelo el hijo, los hermanos de Sánchez Mejías y Rafael Gómez "el Gallo", venido de Madrid con este motivo. (Febus).

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     Antes, hemos citado a José Ortega Spottorno declarando la ausencia de noticias taurinas en El Sol. Nosotros hemos encontrado la siguiente caricatura de Martínez de León acompañada de un breve de Oselito, su personaje imaginario y compañero de fatigas. En realidad, su otro yo. Entre el humor y la caricatura, se hacía referencia a la tauromaquia en el diario El Sol, que "nunca" informaba del mundo de los toros:

 

El Sol, 24 de agosto de 1934

          Andrés Martínez de León fue caricaturista de El Sol desde 1922 e ilustró para intelectuales contemporáneos como Chaves Nogales, Pedro Garfias, Gregorio Corrochano, Blas Infante, Armando Palacios Valdés, José María de Cossío, Adriano del Valle... Tras su detención después de la Guerra Civil por sus caricaturas de Franco y Queipo de Llano, que le llevaron a estar condenado a muerte, consiguió el indulto en diciembre de 1946. Sevillano de Coria del Río,  pudo rehacer sus contactos que recordaron sus murales cerámicos de la Plaza de España en Sevilla, sus obras sobre los toros, el Betis y la Semana Santa.

     En cursiva se han reproducido las publicaciones del momento.

     


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     Referencias consultadas:

     - DIEGO, G.: Obras completas. Tomo V. Alfaguara. Edición de Francisco Javier Díez de Revenga. Nota 27-04-2024 en Archivo Museo Sánchez Mejías.

     - https://www.youtube.com/watch?v=VuONHzIFpaE 

     - El Sol, visualizados los ejemplares del mes de agosto de 1934.

     - La Voz, 13 de agosto de 1934.

     - Andrés Martínez de León.



10-06-2026 18:47 Actualizado... 12-06-26 16:49

El trío Matamoros y las "fritas". (Adolfo Salazar_7)

      

Trío Matamoros. Wikipedia


     El 14 de diciembre de 1982, la UNESCO reconoció la condición de Patrimonio Cultural de la Humanidad al centro histórico de la Ciudad de La Habana y su sistema de fortificaciones. Esta declaración de contenido cultural y turístico responsabilizaba al gobierno cubano en el compromiso de proteger los bienes destacados. El entorno habanero tenía unas raíces en la historia colonial y en los primeros años de independencia de los Estados Unidos, con una mezcla de culturas nativas, hispanas, africanas y norteamericanas. ¿Cómo vería Adolfo Salazar, invitado a conferenciar, La Habana, sus fortificaciones y el paseo del Malecón en 1930? 

     La mirada de Adolfo Salazar[1] se dirigió hacia el arcoíris de colores del macadán del Paseo del Prado de La Habana. Un paseo que arrancaba en el Capitolio y llegaba hasta el Malecón. Que recorría desde el Morro hasta la desmantelada batería de Santa Clara y su prolongación. Ese camino conducía hasta “El Vedado”, o al menos así lo recordaba Salazar.

     En la plazoleta de la Punta, el musicólogo madrileño observó a la multitud que buscaba el fresco de la noche mientras despedía a un navío envuelto en la música clásica de una banda.

     Una vez abandonado El Vedado y su organización callejera en letras y números, atrás quedaba el emporio de la afición musical de La Habana que se guardaba como las joyas familiares en el magnífico local del Auditórium, tesoro de los gustos selectos y lugar prestigioso para los músicos más virtuosos del mundo. Edificio colosal, edificio confortable, donde Adolfo Salazar exhibió su saber musical.


     Con la noche y el paso veloz por el Auditórium, el crítico musical se había despojado o travestido de conferenciante en vividor, sin traje que ocultara su camisa, camino de las “fritas” de Marianao.

     ¿Qué eran las fritas de Marianao? Las fritas eran bocadillos versión cubana de las hamburguesas, pero también se llamaban así los puestos callejeros que las vendían en la playa de Marianao en 1930. Al mismo tiempo, la zona de la playa donde estos puestos se instalaban era el lugar de ambiente musical popular en esa época, aunando el alimento corporal con el deleite musical[2].

     En 1930, un madrileño, por entendido musical que fuera, tendría que sufrir un fuerte impacto al apreciar el desenfreno en Marianao. Música popular, música plebeya, pero música excelente. La gente de color bailaba y cantaba mientras acompañaba a las orquestas en los “sones”, con la clave de Oriente[3]. Disfrutaba de los músicos del Trío Matamoros[4] con La Chambelona:[5] ¡Ohe, ohe, ohe, la Chambelona!



     La música aumentaba su ritmo conforme la noche avanzaba y el bacardí, agua de Santiago, mojaba y abrasaba las entrañas del pueblo llano cubano. Abrasaba y mojaba la integridad cultural de los europeos. Y concitaba la presencia al amanecer de la gente elegante habanera que salía de los casinos de la playa cuando se acercaba a las fritas plebeyas a consumir uno de sus bocadillos, o beber un poco de agua de coco para sobrellevar los efectos del alcohol.

     Como nada se dejaba al azar, un músico de las orquestas mulatas pasaba el platillo y alguno de los lujosos coches salía en desbandada. Salazar volvió a pedir que tocaran El Manisero[6], La mujer de Antonio[7] o el Espabílate, mi conga[8]. Y Adolfo se pidió otra agua de Santiago.





[1] El Sol, 23 de julio de 1930.

[4] Miguel Matamoros es el autor de “Lágrimas negras”.

La democracia británica y la subsistencia de los seres humanos. La moralidad de Castillejo.

      

José Castillejo en 1937. Unión Internacional de Estudiantes. PARES.

     Durante la Segunda Guerra Mundial, el servicio español de la BBC apoyó la causa aliada explicando las bondades del sistema político británico. Entre las voces que alabaron la democracia británica estuvo el manchego José Castillejo Duarte, que pronunció una alocución el 25 de mayo de 1943 donde explicaba cómo el pueblo inglés edificó su civilización a partir del derecho consuetudinario y la independencia de sus tribunales frente a los abusos del poder.

     La peculiaridad del derecho británico, como la del derecho romano, es la inexistencia de un código como en el sistema continental europeo. Tengamos en cuenta que la compilación del derecho romano se hace en tiempos de Justiniano, cuando el Imperio Romano de Oriente se convertía en el Imperio Bizantino.

     Desde el siglo XIII, los ingleses intentaron que ninguna fuerza fuera predominante, mediante la contraposición de fuerzas sociales que mantuvieran un equilibrio que diese lugar a un orden jurídico ajeno a la sana y normal alternancia democrática. Cuando los normandos conquistaron Inglaterra, establecieron tribunales ambulantes que fueron impartiendo justicia por el reino, unificando posteriormente criterios, generando jurisprudencia. Un derecho común. 

     Seguiremos el hilo de aquella famosa alocución del manchego José Castillejo Duarte, razón por la cual nos sentimos orgullosos de ser un español de La Mancha, tanto por estas palabras como por su labor pedagógica en la Secretaría de la Junta de Ampliación de Estudios. Además de Castillejo, gustamos de los paisajes infinitos de la llanura, el queso manchego, los olivos centenarios y el vino tinto.

     El Common Law inglés y los estatutos reales de Inglaterra habían regulado con el tiempo, con los precedentes, con la costumbre, los mercados locales, por ejemplo, para proteger a los pobres. Con la llegada de los filósofos de la economía como Adam Smith, se difundió la idea de libre mercado y una tendencia a disminuir la regulación. 

      Frente a las novedades, la respuesta popular fue asirse a la vieja costumbre legal. Lo que el historiador británico E. P. Thompson llamó la Economía Moral de la Multitud. Existía en el mundo anglosajón una conciencia moral que estaba arraigada en las clases populares y que les permitía legitimar las revueltas populares que surgieron en el siglo XVIII cuando el precio del pan o el grano subía a precios prohibitivos. Las autoridades se veían en el dilema de reprimir a los amotinados o darles razón por las costumbres aceptadas, aquellas que les habían legado sus antepasados. Pero, al mismo tiempo, tendrían que organizar los mercados y los productores para que todos ganaran.

     Y ahí está la razón que intentaba explicar en su alocución nuestro manchego con su voz quebrada como el Quijote de los últimos momentos. En el derecho anglosajón, el derecho a la subsistencia de los seres humanos estaba por encima de los demás derechos. 

     Cuando el embajador veneciano Antonio Tiepolo llega a España en el siglo XVI, declaró que en Castilla la justicia se ejercía con el mismo rigor a los nobles y a cualquier otro individuo. Creía que esa era la razón por la que los castellanos nunca se rebelaban y vivían en paz en sus campos y ciudades. Tiepolo llegó en 1564-1565, en tiempos de Felipe II, cuando el recuerdo de la revuelta de las Comunidades había pasado, y los nobles y burgueses castellanos habían interiorizado que eran el corazón del imperio de la Monarquía Hispánica. Aunque hay que matizar esta visión porque no era tan perfecta como Tiepolo creía.

Motines de subsistencia, caricatura. Wikipedia


     La emoción que nos embarga por las palabras de Castillejo, aunque nos hable de un sistema ajeno al común de Francia o España, habituados a las codificaciones en el estado contemporáneo, no debe hacernos olvidar las palabras morales que transmitía: una democracia con imperio de la ley no se hacía en un día. Porque, según Castillejo, podías elegir un Parlamento, podías elegir un primer ministro o presidente del Consejo de Ministros, pero un poder judicial ajeno al poder político necesitaba muchos años de servicio para tener crédito y prestigio. 

    Muchas de las alocuciones que José Castillejo dio en la BBC fueron publicadas y distribuidas por instituciones diplomáticas y culturales británicas. Según Rafael Martínez Nadal, por el Ministerio de Información Británico.


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       Referencias:

     - JIMÉNEZ FRAUD, A.: Epistolario. Tomo I. Nota 27-6-2023, Archivo Museo Sánchez Mejías.

     - THOMPSON, E. P.: La economía moral de la multitud en la Inglaterra del siglo XVIII

     - José Castillejo, un manchego en la BBC

     - RIBOT, L.: La Edad Moderna (siglos XV-XVIII)


    31-5-2026 20:02. Actualizado 1-06-2026 6:42 

Picasso: Arte Joven

     

Dibujo portada Arte Joven. Pablo Ruiz Picasso.


     ¿Qué hacía Pablo Ruiz Picasso en el Madrid de 1901? ¿Asistir a las clases de la Real Academia de San Fernando o ya había estado antes? ¿Fue una estancia larga? ¿Tuvo algún empeño artístico adicional a la pintura? ¿Qué fue Arte Joven

     Arte Joven fue una revista de vanguardia que se publicó entre 1901, en su primera época, y 1909, en una segunda época final. Fue una publicación madrileña que estuvo dirigida literariamente por Francisco de Asís Soler y artísticamente por Pablo Ruiz Picasso. Ambos se conocían de "Los Cuatro Gatos" (Els Quatre Gats), la cervecería-café aglutinadora de intelectuales que animaba de forma singular Pere Romeu.

   

Picasso. Arte joven. Preliminar. 

     Pretendían hacer un periódico sincero, sin compromisos, que huyera de lo vulgar y rutinario, que permitiera libertad al artista para ser independiente, para crear y mostrar su talento. No quería derrumbar nada. El aire potente de la civilización haría caer lo que estorbara. Aquello que soportará el aire de lo nuevo sería joven, aunque contara con milenios de existencia.


Arte joven. Preliminar. Director artístico: Picasso. .



     Virgilio, Homero, Dante, Goethe, Velázquez, Ribera, El Greco, Mozart, Wagner son jóvenes eternos. Son inmortales. Arte Joven iba dedicado a los jóvenes entusiastas, a los que dedicaría toda su energía y tesón. Y porque luchar es vencer.



Serie "Madrid". Picasso. Arte joven. 


     A los escritos de Francisco de Asís Soler y los dibujos de Pablo Ruiz Picasso se añadían las colaboraciones ilustres de Santiago Rusiñol, pintor, escritor y polifacético intelectual que años más tarde veríamos colaborando en el Concurso de Cante Jondo de 1922 o en la película La malcasada de Francisco Gómez Hidalgo en 1926. Su texto, titulado El patio azul, había sido escrito originalmente en catalán.


Dibujo de la serie "Madrid". Picasso. Arte joven


     Pablo Ruiz Picasso realiza su primer viaje a París entre octubre y diciembre de  1900, donde se cree que ya absorbe influencias de pintores franceses como Toulouse Lautrec y Forain, que se reflejan en sus figuras de café. A principios de 1901 está en Madrid y colabora en la revista Arte Joven con dibujos sobre una exposición que no se llevaría a cabo en Madrid, porque volvería otra vez en ese año a París, donde ya se establecería, a excepción de una estancia breve en Barcelona durante 1903. Estos dibujos, por tanto, son anteriores a su época azul. En esta época realiza una serie de retratos de carácter cortesano, como Mujer en azul, que pasa desapercibido en la Exposición General de Bellas Artes de Madrid y que fue olvidado durante años. Hoy se exhibe en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
     El despacho de la redacción de la revista y el almacén se instalaron en el estudio donde pintaba Picasso. Era un enorme granero que durante su estancia madrileña había alquilado en la calle Zurbano. Se sabe que estaba sobriamente amueblado y acondicionado con un braserillo de cisco o picón que, junto al cabo de vela, intentaba dar una sensación tenuemente agradable. En esos meses pudo viajar el pintor malagueño a Toledo para contemplar la pintura de El Greco e introducirse en los dibujos de tipos populares castellanos.
     Hubo colaboraciones de Pío Baroja, Miguel de Unamuno, Jacinto Verdaguer, Azorín, Isidro Nonell y Ricardo Baroja, entre otros.

Dibujo de Picasso para Arte Joven


     El apoyo de Rusiñol y otros intelectuales no fue suficiente para el mantenimiento de esta publicación. Nosotros conocemos cinco números publicados en Madrid, en su primera época, y un intento final en Barcelona en 1909, cuando ya no contaban con Picasso y los deseos editoriales de Soler en Madrid no fueron conseguidos, pero sí se utilizaron algunos dibujos de Picasso en la publicación y escribía un artículo Soler.





Dibujo de Picasso para Arte Joven


     Reproducimos aquí los dibujos que Picasso aportó a la edición preliminar del 10 de marzo de 1901. Se han utilizado como fuentes los fondos de la Biblioteca de Cataluña y del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Hay una edición facsímil editada por este museo y la Fundación Marcelino Botín.
     Revista Arte Joven. Director artístico: Pablo Ruiz Picasso. Director literario: Francisco de A. Soler. Esta publicación modernista pretendía aglutinar diversas artes para una mayor expresividad y renovación como principio de las vanguardias que se irían sucediendo y ayuda a contextualizar el fin de siglo y el inicio de otro, con los cambios que se presagiaban, aunque no fueran conscientes de ello, salvo el íntimo deseo de hacer algo nuevo.
     Pablo Ruiz Picasso estuvo en Madrid, entre enero y mayo de 1901, cuando se publicó la primera época de Arte Joven



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      Referencias. -
      - Biblioteca de Cataluña. 
      - Revista Arte Joven.
      - https://ladigitaldelreina.museoreinasofia.es/search/item/118635-arte-joven-se-publica-los-domingos?offset=5
      - https://datos.bne.es/edicion/bise0000105528.html
      - FLORES ARROYUELO, F. J.: Arte joven: 1901, una revista modernista. En Monteagudo, 3.ª época, número 7, 2002. Páginas 23-30. 
      - https://www.museoreinasofia.es/ 
      



23-05-2026 20:53 actualizado... 31-05-26 7:00

Gerardo Diego y la devoción por la pintura de Juan Gris

      



     Gerardo Diego publicó varios artículos en la primera época de la Revista de Occidente. La primera y más importante época de la revista de José Ortega y Gasset recoge los artículos de 1923 a 1936. En ella, Diego escribió diecinueve artículos sobre reseñas literarias, poemas, Góngora —obviamente—, sobre Bodega y Azoteani en Copérnico lento jugador de fortuna— y otro que nosotros destacamos a continuación.

     Hablamos de un artículo muy extenso que publicó en agosto de 1927 con motivo de la muerte de Juan Gris, titulado Devoción y meditación de Juan Gris.[1]  Vamos a mirar, parcialmente, sobre ello.

     Si nos guiamos por el introductor y editor de sus Obras Completas, Francisco Javier Díez de Revenga, se basa en tres hechos o escritos: La visita de Diego a París, las cartas que le escribió y un análisis de su pintura[2]. Si alguien visita el Museo Reina Sofía, podrá observar que en las obras de Gris, el idioma que utiliza es el francés. Diego le recuerda, mezclando español y francés, de forma atractiva tanto en su uso como en su aspecto; y el moreno de su piel, casi moro.

 


     Diego se sentía emocionado porque el pintor comparaba sus poemas con sus pinturas. Y hacía referencia a la conferencia que había pronunciado en La Sorbona, de la que hicimos mención en otra reseña, y que Diego terminaba con una glosa al primitivismo del arte nuevo, como el primer Picasso vanguardista. Como los primitivos italianos que conmueven al poeta. El cubismo miraba al arte primitivo africano como también habían mirado a los primitivos italianos del Trecento.

     Juan Gris no era fácil como hombre ni como artista. Precavido ante todo, preparaba cada obra o cada paso que daba. Diego hablaba de la reducción a la geometría de sus actuaciones. Más que reducción, matiza, deducción de todas las cosas; fuente de todas las cosas, diríamos nosotros. Y ahí observaba el poeta una lealtad que componía la verdad del artista, aquello que era lo más íntimo, porque le alejaba de la mentira.

     Gerardo Diego le veía autopersuadido, obstinado, de un convencimiento infalible unido a una cierta torpeza que conjugaba la vastedad de sus propósitos con la limitación de los medios disponibles.

     A Diego, la muerte de Juan Gris fue como el dolor agudo de una sorpresa. Sorpresa porque le suponía repuesto de su dolencia y regresado a su trabajo pictórico. Se había enterado por Pancho Cossío tras la lectura del telegrama de prensa. Picasso había dicho: Muere en español.

     Recordaba su tez morena, casi mora, junto a una sonrisa africana, intermitente. Le recibía descalzo, vestido en tela de obrero, con manchas de pintura. Dejaba su paleta para pasear con el poeta, descansando los ojos, fatigados de España, mientras le hablaba de sus teoremas, sus anécdotas, sus opiniones... su esencia, y el espíritu de lo francés...

      Los clásicos de Juan Gris así lo eran: Franceses como Chardin, Boucher, Ingres, Cézanne... Chardin, especialmente. De España, El Greco o Zurbarán. Y, claro, los italianos con Rafael Sanzio a la cabeza. Y hablaba de la Virgen y el Niño del Louvre y su teoría de la carne, y la consistencia del cojín y del Niño. Y la desmesura del brazo de su autorretrato, porque era necesario que así fuera.

     Diego contaba que Juan Gris utilizaba regla y compás para dibujar las líneas fundamentales. Meditadas y calculadas en relación con las zonas básicas del color. De ahí deducía las distintas relaciones de extensión y cualidad; de cualidad y color; de color y expansión... El cuadro se iba desarrollando de su propia sustancia.

     Según el cuadro avanzaba, era necesario fijarle. Lograr su síntesis, su unidad. Que el cuadro se pareciese a algo. Juan Gris pintaba bajo una severa disciplina. Pero esa disciplina, tras largos años de trabajo cotidiano, se convirtió en un gozo festivo de expansión no reprimible.


Juan Gris por Modigliani. 1915. Wikimedia.

     Lo que Gerardo Diego intentaba comunicar a los lectores de la Revista de Occidente era una meditación más profunda sobre el arte de Juan Gris, basada en publicaciones de otros autores, como Manuel Abril en la propia revista orteguiana, y lo publicado por la revista Alfar, a la que hicimos referencia en otra ocasión con motivo del discurso de Gris en la Sorbona. 

     Cita finalmente unas confesiones del pintor a L'Esprit Nouveau (núm. 5), donde manifestaba el malogrado pintor que trabajaba con los elementos del espíritu, con la imaginación. Voy de lo general a lo particular...parto de una abstracción para llegar a un hecho real. Mi arte es un arte de síntesis, un arte deductivo... Yo considero que el lado arquitectónico de la pintura es la matemática, el lado abstracto; yo quiero humanizarle... De un cilindro yo hago una botella, una determinada botella...

     Su método era el método de siempre, el que los maestros han empleado; son los medios y eran constantes. Lo que Gerardo Diego desliza intelectualmente, además del arte de la pintura de Gris, es una teoría artística a pocos meses de los actos fundacionales de la generación o grupo poético del 27 en los que tomó parte muy activa. No olvidemos que, por ejemplo, en la correspondencia que mantenía con José María de Cossío, junto al membrete, añadía la palabra Góngora cuando se celebraba su tercer centenario. 

     En ese instante y en este artículo de Revista de Occidente, relaciona la pintura cubista de Juan Gris con la poesía creacionista del chileno Vicente Huidobro. No cualquier creacionismo. Y no deberíamos establecer una adaptación simétrica, tampoco, entre los elementos de la pintura y la poesía, según Diego. Aunque no olvidamos los intentos a través de la historia del arte por establecer esa simetría, como fueron las poesías que pintó Tiziano para Felipe II. Diego había abandonado el creacionismo de Manual de Espumas con el premiado poemario Versos Humanos (Nacional de Literatura). 

     Huidobro había dedicado Poemas árticos a Juan Gris y Jacques Lipchitz (escultor), cubistas, en recuerdo de unas conversaciones al atardecer en un rincón de Francia. Intuía Diego que de aquellas conversaciones nacía la conciencia de un nuevo sentido artístico, deseado; pero, nunca, claramente expuesto y ensayado hasta las obras de estos artistas durante los años de la Gran Guerra. 

     El antólogo de la poesía del primer tercio del siglo XX, santanderino creacionista y uno de los muñidores de su generación poética, sentía ante los cuadros de Juan Gris la emoción similar a la visión de los cuadros de Cimabue y Giotto, barnizada con el tinte fresco de la sorpresa que mueve el sol del arte y las estrellas.

     Dejamos aquí la visión de Diego con una poesía ártica de Huidobro de 1918 que nos ayuda a contextualizar el auge de los ismos en las primeras décadas del siglo XX. Vanguardias que surgían y eran devoradas por las siguientes olas artísticas.


  HASTA CUANDO SANGRARÁN LA VIDA          

La misma luna herida  
No tiene sino una ala
                                   El corazón hizo su nido
                                   En medio del vacío
Sin embargo
      Al borde del mundo florecen las encinas
Y LA PRIMAVERA VIENE SOBRE LAS GOLONDRINAS                                                                                                     (Vicente Huidobro) De Poemas árticos, 1918   


Estatua de Gerardo Diego en Santander. Wikipedia




[1] Revista de Occidente, agosto de 1927. Primera época. FOM. 

[2] DIEGO, G.: Obras completas. Tomo IV. Edición e introducción de Francisco Javier Díez de Revenga. Alfaguara. Madrid. 1997. Nota 8-5-2026 en Archivo Museo Sánchez Mejías.

    Otras referencias:

    - De las posibilidades de la pintura_1

    - De las posibilidades de la pintura. Recepción e influencia_2




20-5-2026 20:53 Actualizado... 23-5-2026 11:07

Ortega y Gasset y "El Sol" en la muerte de Sánchez Mejías

       Ortega y Gasset, copia de retrato de Sorolla en 1918. Wikipedia       No por repetidas , las anécdotas taurinas de José Ortega y Gass...