Urdimbre y trama

Cultura y sociedad

El campeonato de España de fútbol de 1928

    

Arrillaga y Samitier y el árbitro Vallana. El Heraldo de Madrid. 21-05-1928.


     Fue allí, en Tudanca, donde del verso corto, frenado, castigado, pasé insensiblemente a otro más largo, más moldeable al movimiento de mi imaginación de aquellos días. Escribí entonces «Tres recuerdos del cielo», el primer y espontáneo homenaje de mi generación a Gustavo Adolfo Bécquer. (Mucho más tarde vendrían los de otros.) Pero de pronto, dejando a un lado alas y tinieblas, hice una oda a un futbolista —«Platko»—, heroico guardameta en un partido entre el Real de San Sebastián y el Barcelona. Fue en Santander: 20 de mayo de 1928. Allí fui con Cossío a presenciarlo. Un partido brutal, el Cantábrico al fondo, entre vascos y catalanes. Se jugaba al fútbol, pero también al nacionalismo. La violencia por parte de los vascos era inusitada. Platko, un gigantesco guardameta húngaro, defendía como un toro el arco catalán. Hubo heridos, culatazos de la Guardia Civil y carreras del público. En un momento desesperado, Platko fue acometido tan furiosamente por los del Real que quedó ensangrentado, sin sentido, a pocos metros de su puesto, pero con el balón entre los brazos. En medio de ovaciones y gritos de protesta, fue levantado en hombros por los suyos y sacado del campo, cundiendo el desánimo entre sus filas al ser sustituido por otro. Mas, cuando ya el partido estaba tocando a su fin, apareció Platko de nuevo, vendada la cabeza, fuerte y hermoso, decidido a dejarse matar. La reacción del Barcelona fue instantánea. A los pocos segundos, el gol de la victoria penetró por el arco del Real, que abandonó la cancha entre la ira de muchos y los desilusionados aplausos de sus partidarios. Por la noche, en el hotel, nos reunimos con los catalanes. Se cantó Els segadors y se ondearon banderines separatistas. Y una persona que nos había acompañado a Cossío y a mí durante el partido, cantó, con verdadero encanto y maestría, tangos argentinos. Era Carlos Gardel. (Rafael Alberti. La arboleda perdida)

     El recuerdo de Alberti unió dos partidos en uno. Por la correspondencia entre José María de Cossío y Gerardo Diego, conocían algunos jugadores del nuevo deporte de moda, el fútbol. A continuación, Gerardo Diego siente no haber asistido a los dos partidos del Campeonato de España.


La Nación, 21-05-1928

           Querido José María: Sentí en efecto perderme la epopeya de Santander, en dos partes. ¿Visteis también la segunda? (Carta de Gerardo Diego a José María de Cossío a finales de mayo de 1928).

     Hice el viaje de ida con el Barcelona F. C. Me aburrí bastante porque se pasaban la vida jugando al póker, 7 y media, chamelo, etc., cantidades inabordables para mi pobreza e inocencia en esos juegos. Y luego, ese maldito catalán del que apenas se apeaban. Por lo demás bien. Allí, fui invitado por ellos al hotel a comer y a ver un partido de argentinos donde representé bastante bien el papel de delegado catalán. (Carta de Gerardo Diego a José María de Cossío el 22 de noviembre de 1928 tras su viaje a Uruguay y Argentina, donde enfermó. Tenía amistad con Samitier).
     Según la prensa de la época, hubo dos partidos. Uno, el 20 de mayo de 1928. Otro, dos días después. Ambos acabaron con empate tras la prórroga. El árbitro del partido fue el célebre Pedro Escartín, quien, a juicio del corresponsal de El Sol, estuvo acertado, pese a las críticas de los guipuzcoanos. El partido de desempate quedó aplazado hasta después de las Olimpiadas, en las que el fútbol era disciplina olímpica y no había todavía campeonato del mundo. Los jugadores estaban agotados. El torneo olímpico lo ganó Uruguay. En 1930 se celebró la primera Copa del Mundo. 
     Continuando con el Campeonato de España, hubo incidentes tras el segundo partido.
     Un grupo de seguidores vascos del Real de San Sebastián insulta a Samitier, jugador del Barcelona, que contesta propinando un puñetazo al que le injuria y marchándose al vestuario, a donde se dirigen los seguidores vascos. En la caseta se produce una batalla campal, que no pasó a mayores por la intervención de la fuerza pública, que llegó a simular una carga policial para disolver a los grupos que se acercaban. La caseta del vestuario del Barcelona fue acordonada para que no entrase nadie ajeno al equipo. Únicamente resultó herido Ramón, reserva del Barcelona, el cual, al intentar reunirse con su equipo, recibió un culatazo en el pecho. Estos incidentes fueron reseñados así por los corresponsales de El Diario Español y El Mundo. El corresponsal de El Sol habla de algunos incidentes porque seguidores de uno y otro equipo querían entrar en las casetas de vestuario de los equipos. Esto provocó que la Guardia Civil tuviera que desenvainar sus sables para contener a las dos aficiones. Y tuvieron que entrar en las casetas para que no se agrediesen entre los jugadores y directivos de ambos equipos, imponiendo su autoridad a culatazos. La excitación, según parece, era muy intensa.
     Lo que sí fue memorable es la memoria parcial de Rafael Alberti. Memorable porque se quedó en la visión de Platko herido en el primer partido. Y que dio lugar a la oda deportiva más famosa de la literatura, al menos para los seguidores del Barcelona. Nadie es/somos perfectos. Donde el heroísmo, el sacrificio y la mitificación preludian algunos de los temas de Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de Federico García Lorca, con la diferencia de la supervivencia del portero, careciendo del tema clásico de la muerte, propio de esta bella elegía. Dejamos la Oda a Platko de Rafael Alberti como final:

     Platko
     (Santander, 20 de mayo de 1928)
     Nadie se olvida, Platko,
     no, nadie, nadie, nadie,
     oso rubio de Hungría.

     Ni el mar, 
     que frente a ti saltaba sin poder defenderte.
     Ni la lluvia. Ni el viento, que era el que más regía.

     Ni el mar, ni el viento, Platko,
     rubio Platko de sangre,
     guardameta en el polvo,
     pararrayos.

     No, nadie, nadie, nadie.

     Camisetas azules y blancas, sobre el aire,
     camisetas reales,
     contrarias, contra ti, volando y arrastrándote,
     Platko, Platko lejano,
     rubio Platko tronchado,
     tigre ardiendo en la yerba de otro país. ¡Tú, llave,
     Platko, tú, llave rota, 
     llave áurea caída ante el pórtico áureo!

     No, nadie, nadie, nadie,
     nadie se olvida, Platko.

     Volvió su espalda al cielo.
     Camisetas azules y granas flamearon, 
     apagadas, sin viento.
     El mar, vueltos los ojos,
     se tumbó y nada dijo.
     Sangrando en los ojales,
     sangrando por ti, Platko,
     por tu sangre de Hungría,
     sin tu sangre, tu impulso, tu parada, tu salto,
     temieron las insignias.

     No, nadie, Platko, nadie.
     nadie, nadie se olvida.

     Fue la vuelta del mar.
     Fueron
     diez rápidas banderas
     incendiadas, sin freno.

     Fue la vuelta del viento.
     La vuelta al corazón de la esperanza.
     Fue tu vuelta.

     Azul heroico y grana,
     mandó el aire en las venas.
     Alas, alas celestes y blancas, rotas alas,
     combatidas, sin plumas, encalaron la yerba.

     Y el aire tuvo piernas,
     tronco, brazos, cabeza.

     ¡Y todo por ti, Platko,
     rubio Platko de Hungría!

     Y en tu honor, por tu vuelta,
     porque volviste el pulso perdido a la pelea,
     en el arco contrario el viento abrió una brecha.

     Nadie, nadie se olvida.

     El cielo, el mar, la lluvia lo recuerdan.
     Las insignias.
     Las doradas insignias, flores en los ojales,
     cerradas, por ti abiertas.

     No, nadie, nadie, nadie, 
     nadie se olvida, Platko.

     Ni el final: tu salida,
     oso rubio de sangre,
     desmayada bandera en hombros por el campo.

     ¡Oh, Platko, Platko, Platko,
     tú, tan lejos de Hungría!

     ¿Qué mar hubiera sido capaz de no llorarte?

     Nadie, nadie se olvida,
     no, nadie, nadie, nadie.


En la tercera final del Campeonato de España ganó el Barcelona. Wikipedia.



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     Referencias consultadas:

     ALBERTI, R.: La arboleda perdida.

     El Heraldo de Madrid, 21-05-1928

     La Nación, 21 de mayo de 1928.

     El Diario Español, 23 de mayo de 1928

     El Mundo de Madrid, 23 de mayo de 1928

     El Sol, 23 de mayo de 1928.

     DIEGO, G./COSSÍO, J.M.: Epistolario. Nuevas claves de la Generación del 27. Ediciones de la Universidad de Alcalá de Henares y Fondo de Cultura Económica. Edición de Rafael Gómez de Tudanca. Prólogo de Elena Diego. 1996.

     ALBERTI, R.: Cal y canto. Platko. El tema de la sangre o la muerte saliendo por los ojales debe ser un asumido recurso literario de Alberti. En Joselito en su gloria utiliza un término más popular andaluz, alamar, para indicar ¡que se me escapa la vida / por entre los alamares!, como se aprecia en el manuscrito que se guarda en el Archivo Museo Sánchez Mejías.





    18-07-2026, 10:51, actualizado, ¡que gane España! 20:48

Maruja Mallo en París

      

Maruja Mallo. Estampa. 17-10-1931

     Maruja Mallo jugaba a no decir su edad. Cuando solicitó la beca para estudiar escenografía en Francia, afirmaba tener 22 años. Durante años fue aceptado que había nacido en 1909 hasta que Galdo en 1992 publicó su partida de nacimiento de 1902 en Viveiro. Ella fue construyendo un personaje culturalmente rico, artístico y algo literario. Había nacido Ana María Gómez González. Era Maruja Mallo. Encantadora.

     Maruja Mallo, que vivía en la calle Fuencarral 109, solicitó a la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) el 3 de febrero de 1931 una pensión para estudiar escenografía en los talleres parisinos la pintura que se dedicaba a estos conocimientos teatrales para consolidar los propios que había experimentado en la escena española.

     Alegaba que llevaba ocho años dedicada a la pintura libremente como arte, que había aprobado todas las asignaturas estudiadas en la Academia de Pintura de San Fernando, que había presentado una exposición en mayo y junio de 1928 en la Revista de Occidente, hecho del que los críticos se ocuparon extensamente… Rogaba a la JAE la concesión de una pensión por seis meses para conocer en los talleres, teatros y museos las corrientes más modernas en decoración teatral. Para juzgar sus méritos, aportaba cuadros y bocetos de escenografía, notas sobre decoración, libros consultados y críticas sobre la exposición en la Revista de Occidente.

      Maruja Mallo solicitó la pensión para la artista, olvidando que debía ser la persona que había creado a Maruja, Ana María Gómez, quien debía presentarla. Como méritos tenía, la pensión en el extranjero fue concedida. Al presentarse en el Consulado de París para obtener el certificado consular pertinente, se identificó como Ana María, nombre que no aparecía en la solicitud y la JAE aceptó. En la orden ministerial de 3 de agosto de 1931 así se publicó. Para subsanar las diferencias entre el nombre artístico y su creadora, JAE elevó una súplica al ministerio del que dependía el 14 de noviembre de 1931. Y Ana María Gómez y Maruja Mallo fueron a París.


Maruja Mallo. Álbum de 15 litografías, trabajo en París. JAE.

      Como estuvo pensionada tres meses adicionales a los seis inicialmente solicitados, dos años más tarde pidió que se le certificara por la JAE su estancia parisina entre el 23 de octubre de 1931 y el seis de agosto de 1932. Maruja, al final de su estancia francesa, envió la nota de trabajo de fin de pensión con su certificado correspondiente. El certificado de su pensionado fue firmado por José Castillejo Duarte, secretario de la Junta de Ampliación de Estudios, pedagogo reputado y hacedor de las pensiones becadas de los estudiantes españoles en el extranjero para traer/atraer todas las corrientes intelectuales de vanguardia a España o para que nuestros científicos profundizaran sus conocimientos en ilustres universidades europeas para difundirlas posteriormente en España.

      Maruja visitó en esos meses el Museo del Louvre, el Trocadero, Cluny, Bellas Artes y las más importantes galerías francesas. Se interesó por los estudios de cine como la Paramount o Pathé. Conoció a los más reputados escenógrafos como Hugo y Marcosius para luego aplicarlo en España en las escenografías de Gil Vicente, Ventura de la Vega, Lope de Vega y Calderón, tras exponer sus maquetas en la galería Pierre Loeb entre mayo y julio de 1932.


Solicitud de documentación identificativa en París de Maruja Mallo. JAE.



     Entre la documentación de las actividades parisinas de Maruja Mallo se encontraba una crítica de arte en L’Intransigeant que acaba diciendo que la artista manifestaba una cierta exuberancia con cualidades de imaginación y pintura: La riqueza de su temperamento daba esperanza.

     En la sección cultural de El Sol se habló de la exposición de la Galería Pierre, reseñando la crítica de Paul Fierens, quien escribió que Maruja Mallo, una española sin abanico ni castañuelas, armaba en la exposición extrañas panoplias de blancas osamentas sobre fondo negro y lo comparaba con la pintura daliniana que en esos momentos también se exhibía en París.

     Sabemos hoy que Maruja Mallo había preparado la escenografía de Ni más ni menos, de Ignacio Sánchez Mejías, obra que no llegó a estrenarse y que fue recuperada para la cultura el ocho de abril de 2026 en la exposición de la Casa Malpica con diecisiete bocetos desconocidos gracias a la familia Recasens Sánchez Mejías y el comisariado de Gloria Patón.

     Maruja Mallo no era una desconocida. Había colaborado con Alberti en La pájara pinta, donde también participó el alicantino Óscar Esplá. Pero si miramos a las apariciones en prensa en los momentos previos a su viaje parisino, vemos que, sin ser de una gran asiduidad, sí es perceptible un alto nivel cultural.

     En la revista de arquitectura Documentos de Actividad Contemporánea, número 1, participa entre los pintores seleccionados en septiembre de 1930 en una exposición en el Ateneo Guipuzcoano de San Sebastián sobre Arquitectura y Pintura. Maruja Mallo se codeó con Pancho Cossío, Juan Gris, Ángeles Ortiz, Picasso, Ucelay, etcétera.

     En La Gaceta Literaria, Juan Ramón Jiménez elogia a Maruja Mallo como acopladora habilísima de estamperías de basura. Sin embargo, en ese mismo ejemplar, Guillermo de Torre alaba en Montevideo como figuras de singular fuerza en España a Dalí, Maruja Mallo y Ángeles Santos.

     Eugenio de Ontañón elogió las estampas maravillosas de Maruja en la revista de poesía “Doooss”, que animan las páginas de esta revista en su crónica de El Sol. Por El Heraldo de Madrid conocemos que en esos inicios de 1931 ya se publicaban estudios sobre la obra de Mallo en Ilustraçao, revista cultural portuguesa.

     Unos días antes de viajar a París le preguntaron en Estampa qué le parecía el suicidio por amor. Maruja Mallo, que había visto la muerte cerca, respondió que el suicidio por amor es una manifestación del histerismoEn esta misma revista, en diciembre de 1931, cuenta su viaje a París a Josefina Carabias. Recorre sus últimos años desde el éxito de las verbenas. Trabaja sin descanso porque no quiere que ese éxito le envanezca. Marcha a París, donde quiere que sea su próxima exposición. Quiere estar allí un año. Pintar y aprender escenografía. Mientras le habla a Carabias, muestra su obra. Y en ella aparecen los espantapájaros, las cloacas y los antros. Quiere pintar la realidad de las cosas. La realidad cambiante de un planeta abandonado. Guarda los cuadros en sus cajas que caminan hacia París. Josefina Carabias la ve como una pintora pequeña y frágil animada de un espíritu genial.

     Nada más volver de París se preparó para tomar parte en la Exposición de pintura española en Berlín junto a Rosario de Velasco, Vázquez Díaz, Togores y otros. Los pintores habían sido seleccionados por Manolo Abril y Guillermo de Torre.

      La impresión que nos queda es la de una mujer que quería seguir aprendiendo o formándose y buscar un lugar en la pintura para exponer en París, meta de cualquier pintor en su/esa época.



 

 

 

 

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     Referencias consultadas:

-        FERNÁNDEZ LUCCIONI, M.: Maruja Mallo: artista, cronista, ¿surrealista? En Madrygal, 2012, 15, páginas 45-56.

-        Solicitud y expediente de Maruja Mallo en la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas de 1931-1932. Entre 425 y 600 pesetas de pensión al mes.

-        El Sol, diario de Madrid. 7-02-1931.

-        Reseña de Ni más ni menos, escenografía preparatoria e inédita de Maruja Mallo sobre la homónima obra de Ignacio Sánchez Mejías, conocida en 2026 por la exposición de Museos de Manzanares.

-        Documentos de actividad contemporánea. Revista de arquitectura relacionada con GATEPAC. Número 1.

-        La Gaceta Literaria, 15 de enero de 1931.

-        El Heraldo de Madrid. 26 de febrero de 1931 y 26 de diciembre de 1932.

-        Estampa, 17 de octubre de 1931 y 1 de diciembre de 1931




12-07-2026 6:57 actualizado, 15:14

De Sevilla a Buenos Aires_2. La finca Hernán Cebolla.

    

Emilio Herrera firma ante invitados nacionales y extranjeros. Aérea. El señor de la corbata a rayas.

          La Correspondencia Militar

     La línea Sevilla-Buenos Aires

     SEVILLA, 31.- Ha producido impresión muy grata la noticia de haberse dado otro paso importantísimo para el comienzo de las obras del aeropuerto de la línea de dirigibles Sevilla-Buenos Aires.

     Consiste en la venta de terrenos, propiedad de Ignacio Sánchez Mejía, para dicha instalación.

     Dichos terrenos pertenecen a la finca Hernán Cebolla y la Misericordia y su importe ha ascendido a 1.715.000 pesetas.

      De Aviación. La línea Sevilla-Buenos Aires

     BERLÍN, 30.- El comandante de zeppelines, doctor Eckner, de regreso a Berlín, procedente de Sevilla, ha declarado que la cuestión del tráfico aéreo entre Europa y América del Sur estaba definitivamente resuelta.

     El primer viaje a América del Sur podrá realizarse en la próxima primavera.[1]

     Hay dos razones por las que intentamos hilar el recuerdo de esta historia. La primera, el carácter casi renacentista o ilustrado de Emilio Herrera Linares. Un aviador, ingeniero militar, y un científico superior que aunaba sus conocimientos matemáticos, que llegó a conocer a Einstein, y que trasladó sus conocimientos a la práctica. La segunda razón es el polifacético Ignacio Sánchez Mejías. Sabemos que iba en avioneta a cumplir con sus compromisos taurinos. Sabemos cómo se implicó en Sevilla como presidente de la Cruz Roja sevillana. Sabemos cómo fue presidente del Betis en la época precedente a uno de los mejores momentos del equipo. Y ahora, en otra faceta, descubrimos cómo dio facilidades para que el proyecto de un aeropuerto de dirigibles promovido por Transaérea Colón tomara cuerpo en unos terrenos de su propiedad.

      El proyecto de viaje entre Sevilla y Buenos Aires parecía entrar en una fase activa con el Decreto de concesión de la línea Sevilla-Buenos Aires a la Transaérea Colón en 1927. El 27 de febrero había llegado Hugo Eckener, Zeppelin, para entrevistarse con la Comisión Ejecutiva de la Sociedad Colón, presentar el proyecto a la sociedad española y ver los terrenos que habían sondeado y seleccionado.

     Emilio Herrera, antes de este decreto, había conseguido tener las opciones de terrenos adecuados en las proximidades de Sevilla. El precio, 60 céntimos por vara[2]. ¿Qué ocurrió? Que una vez publicado el decreto y conocida la operación con Fox Brothers, los propietarios de las tierras que estaban seleccionadas subieron los precios, con el enfado imaginable de Emilio Herrera, que llegó a pensar en cambiar terrenos sevillanos por jerezanos. Transaérea Colón no disponía de recursos ilimitados. Eckener, por su parte, empezó a pensar en trasladar su dirigible a Lisboa o Barcelona.

     Ante la codicia de los propietarios de las tierras, ante las dudas sobre las capacidades de la Sociedad Colón y ante las dudas de los alemanes, surgió un caballero andaluz con una gran generosidad. Les dijo que, ante la despreocupación de las autoridades sevillanas, no estaba dispuesto a que Sevilla se quedase sin aeropuerto. ¿Cuántas tierras hacen falta[3]?...

     En medio de la confusión y duda de Emilio Herrera, la visita de Ignacio Sánchez Mejías fue la luz en la oscuridad. Sobre la mesa, como un capote, desplegó un mapa provincial de Sevilla. Elijan, no pongo precio. Señaló sus tierras. Herrera le dijo que necesitaba 200 hectáreas. Sánchez Mejías le dijo que respetaba el precio inicial. Los propietarios habían subido de sesenta céntimos a dos pesetas la vara. Él aceptaba los sesenta céntimos iniciales.

     La extensión definitiva fueron 220 hectáreas del terreno conocido como Hernán Cebolla, en llano a 4 km, al noreste de Sevilla, en el antiguo Camino de Carmona, hoy A-4. Los terrenos son una gran llanura a 30 metros sobre el nivel del mar, en una terraza natural de la vega del Guadalquivir. Es decir, con unas condiciones geográficas, ambientales y meteorológicas valiosas para la aeronáutica.

       Los terrenos habían sido propicios desde antiguo para el cultivo de huertas, con un origen en la conquista cristiana castellana por Fernando III, en el siglo XIII, y que guardaba el topónimo de su primer propietario. Durante varios siglos perteneció al Convento de San Gerónimo de Buenavista. Tras las amortizaciones decimonónicas, pasaron a manos aristocráticas y, finalmente, en el siglo XX, la hacienda pasará a manos de la familia Gómez y el mencionado Ignacio Sánchez Mejías. Estos facilitan la segregación de una parte para la construcción del aeropuerto de Hernán Cebolla[4].

     Las críticas llegaron de aquellos que consideraron que era un trato de favor a Sánchez Mejías porque revalorizaban sus tierras cercanas, pero estos críticos eran aquellos que habían intentado hacer más negocio con la subida de precio cuando se publicó el decreto y, en cambio, Sánchez Mejías había mostrado total disposición y generosidad.

     Vamos a repasar qué se ideó como aeropuerto. Utilizaremos revistas especializadas de aquellos años y la visión de conjunto que haya quedado decantada en el tiempo. Y sí sobrevuela la figura de Ignacio Sánchez Mejías por algún lugar o momento.

     En la revista Ingeniería de Madrid, el 10 de octubre de 1928, se publica que se ha llegado al concierto entre Colón Transaérea y Fox Brothers International Corporation para levantar un aeropuerto en Sevilla como base de dirigibles del servicio aéreo a Buenos Aires. Los terrenos de esta base se llaman Hernán Cebolla y ocupan 220 hectáreas.

     La primera piedra se dirige a la construcción del mástil de amarre, con una torre de 16 metros de base, de armadura metálica, con tres cuerpos y una altura de 50 metros. Llevará varios ascensores. Uno de capacidad para viajeros; otro, para operarios, mercancías y correspondencia. En esta torre se instalarán aparatos especiales que amarrarán los dirigibles.

     Tras el mástil, se edificará el más pequeño de los hangares y las viviendas del personal. De inmediato a esta labor, se construirán fábricas de hidrógeno, oxígeno y etileno. Tiempo estimado de fin de obras: tres años. Presupuesto: 30 millones de pesetas. Con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929 se pretende realizar el primer viaje[5].

     Encontramos una reseña en Varios en una de las publicaciones de mayor consideración dentro de las revistas de carácter técnico-científico, Ingeniería y construcción. Esta revista está asociada a ese auge intelectual de los años veinte que surge en paralelo al de las humanidades y letras, que caracterizamos con la Edad de Plata, y destacamos en la generación del 27. En esta se aúnan personalidades como el ingeniero de Caminos Francisco Bustelo Vázquez y Ricardo M. de Urgoiti, hijo de Nicolás María de Urgoiti, propietario del diario El Sol. Obviamente, la revista se editará en la imprenta Calpe. La noticia[6] es similar a la anterior, pero trae un dato que consideramos erróneo. El aeropuerto de zeppelines de Hernán Cebolla lo sitúa a 44 kilómetros de Sevilla. Si utilizamos la distancia entre la Plaza de Armas y el antiguo hangar del dirigible Zeppelin por Google Maps, nos indica una distancia de 7,8 kilómetros caminando o en automóvil. Se repite en varios artículos y algún libro este dato erróneo. El aeropuerto de San Pablo se ubica a 18 kilómetros de la Plaza de Armas.

     La revista ilustrada Aérea tenía de director en agosto de 1928 a Joaquín de la Llave y Sierra, teniente de ingenieros y relevante figura de la aeronáutica española. Esta revista pionera se publicó entre 1923 y 1930[7] con la pretensión del fomento en España de la aviación tanto profesional como industrial y en los campos militares y civiles. Será testigo de la guerra de África.

La hija del general Soriano, Margot, ejerce de madrina. Aérea.


     En el número de agosto de 1928 traía en portada a José Ortiz Echagüe como figura de relieve y como cabeza visible de Construcciones Aeronáuticas, S. A.

     Esta revista especializada aporta el artículo más denso de una publicación en 1928, con documento fotográfico en el que figura (o parece) como invitado un torero retirado que ha conseguido fama como autor teatral con Sinrazón.

     El día 21 de agosto tuvo lugar en Sevilla la bendición e inauguración de las obras de la terminal del aeropuerto de la línea Sevilla-Buenos Aires.

    Los terrenos en que se asentará están situados… en la carretera de Córdoba, lugar determinado de Hernán Cebolla, y su extensión es de unas 220 hectáreas, casi por completo llanas. La finca pertenecía al ex torero Sánchez Mejías, que ha dado las mayores facilidades para la venta.

     Por la mañana, en el expreso, habían llegado, procedentes de Madrid… Fueron recibidos en la estación por el gerente de la Compañía de Tráfico Aéreo, en Sevilla, D. Juan Viniegra; por el ex torero, Sr. Sánchez Mejías, y los altos empleados de la Sociedad Colón.

     Cumplimentaron a todas las autoridades y después… a la base aérea de Tablada, donde se les obsequió con un aperitivo.

     A las seis de la tarde se celebró el acto… el recinto que ocupará el aeropuerto estaba rodeado de banderas y gallardetes, y en el centro del terreno se levantó un altar portátil… enfrente del sitio donde se colocará el primer mástil de amarre… Al llegar el cardenal Ilundain fue recibido a los acordes de la Marcha Real… su eminencia procedió a bendecir los terrenos y la primera piedra para la construcción del mástil de amarre. Acto seguido, el señor arzobispo tomó una paleta y con ella echó el primer golpe de cemento, y a continuación lo realizaron las demás autoridades, el general Soriano, el teniente coronel Herrera y la bellísima madrina de la ceremonia, señorita Margot Soriano, hija del general, y más tarde, el teniente coronel Herrera hizo descender la primera piedra, que estaba pendiente de un cordón de colores nacionales argentinos y españoles, colocada a los acordes de la Marcha Real y del himno argentino.

     El notario, Sr. Díaz Arias, redactó el acta, que firmaron el cardenal Ilundain, el teniente coronel Herrera, el general Soriano, el Sr. Benjumea, en representación del ministro de Trabajo; la madrina, señorita Margot Soriano; el comisario regio de la Exposición Iberoamericana, Sr. Cruz Conde; el presidente de la Diputación y otras personalidades…

     Se hicieron varias películas y fotografías del acto, y después se celebró un lunch.

     Por la noche, en el Hotel Alfonso XIII, la Compañía transaérea “Colón” obsequió con un banquete a las autoridades y personalidades que asistieron al acto. A los postres, el señor Loring ofreció el agasajo en nombre del Sr. Goicoechea… Añadió que dentro de ocho meses se podrá hacer el primer viaje de esta línea aérea. Hoy hemos dado dos pasos muy importantes en esta empresa… poner la obra en manos de Dios… después… nuestra gratitud por la colaboración que todos nos habéis prestado…

     D. Felipe Acedo, comandante del Cuerpo jurídico, en nombre del Real Aero Club de Andalucía, ofreció toda la colaboración a esta empresa… la proyectada línea Sevilla a Buenos Aires, gloria de España y del progreso de Sevilla.

     El alcalde de la ciudad, Sr. Díaz Molero, mostró su satisfacción por haber sido bendecidos todos los actos por la Iglesia, y ello, dice, nos da esperanzas de que todo se realizará con éxito. Además, celebra que la primera piedra… colocada… señorita Margot Soriano, en representación de la mujer española.

     El general Soriano expone la gran satisfacción que tiene la Aeronáutica española al ver que la Compañía Colón pone en práctica el magno proyecto del teniente coronel Herrera…

     El teniente coronel Herrera, obligado por los concurrentes, se levantó a hablar. Dijo que hace diez años comenzaron las gestiones para establecer la línea aérea España-Argentina, y hoy se siente feliz, porque ha presenciado la colocación de la primera piedra del aeropuerto. Termina brindando por Sevilla, por España, por el Rey y por la Aviación española.

     El comisario regio de la Exposición Iberoamericana, Sr. Cruz Conde, pronunció breves palabras… la línea aérea Sevilla-Buenos Aires tenga realización. Esto vendrá a aumentar aún más el éxito de la Exposición, pues el certamen, más que un fin comercial e industrial, tendrá un aspecto espiritual…

     El Sr. Benjumea, en nombre del ministro de Trabajo, saludó a Sevilla y mostró, en representación del gobierno, los deseos fervientes de que esta empresa sea un hecho. Explicó todas las vicisitudes y todas las incidencias… y cómo el general Hermosa, siendo vocal del Directorio, le indicó que fuese al Ministerio de Fomento, donde estaba arrinconado este magno proyecto. Dedicó grandes elogios a los señores Herrera y Loring, que han sido los dos hombres que llevaron la convicción al Gobierno de lo que es y significa esta línea aérea.

      Todos los oradores fueron muy aplaudidos y el acto terminó en medio de gran entusiasmo. [8]


Antiguo hangar de dirigibles de Hernán Cebolla, vista 9-07-2026. Google Maps.


     La Época, el 26 de octubre de 1928, informa que ya se ha construido la carretera que comunica el aeropuerto con la carretera de Madrid y la cimentación de la llamada Casa de Gobierno, que ocupará 650 metros cuadrados, donde se alojarán la Intervención del Estado, oficinas de Correos y Aduanas. Al mismo tiempo, se ha construido una caseta para el transformador de electricidad y se hacen pruebas en los terrenos del primer hangar. Se hace referencia a que esos terrenos eran de Ignacio Sánchez Mejías, que la obra fue inaugurada el 21 de julio con presencia de autoridades, del orden de la construcción necesaria, y nos interesa señalar que al final de la noticia, en su último párrafo, este periódico dice:

     En las inmediaciones del aeropuerto, el señor Sánchez Mejías, de acuerdo con una comisión belga, va a construir una extensa barriada, que comprenderá 400 hotelitos. Esta barriada se denominará de «Buenos Aires».[9]

     Catorce meses después, en El Imparcial de 24-01-1930, se publica que han llegado a Sevilla dos técnicos alemanes enviados por la Casa Zeppelin para elegir el lugar exacto del mástil de amarre de dirigibles en la finca de Hernán Cebolla. El mástil será construido por la Casa Zeppelin. Estos técnicos se volverán después a Friedrichshafen para dar cuenta del resultado de su visita con la intención de volver a Sevilla a los quince días con el material necesario para que la obra esté terminada antes del mes de abril próximo con la llegada del Graf Zeppelin.[10]

     El 11 de abril de 1930, El Mundo de Madrid publica que han llegado a Sevilla 52 soldados de ingenieros al mando del comandante Maldonado y el teniente García Laurel para las maniobras de amarre del Conde de Zeppelin y se han alojado en la base de Tablada. El comandante visitó las obras de instalación del mástil en los terrenos de Hernán Cebolla, donde se realizará el amarre. Por una Real orden publicada en la Gaceta, se autoriza a la empresa propietaria y constructora del Conde Zeppelin para que transporte a su regreso a Alemania la correspondencia franqueada por el servicio postal aéreo depositada en Sevilla.[11]

     El 16 de abril de 1930, El Liberal de Madrid cuenta que el Conde Zeppelín vuela hacia España y llegará hacia las doce de la mañana. Se trabaja sin descanso para acotar los terrenos del aeropuerto destinados a aterrizaje de la aeronave y la zona de tribunas para la real familia y autoridades. También trabajan soldados de Aerostación preparando los camiones a los que se haga el amarre del dirigible. ¿Por qué? Debajo de esta noticia se cuenta que el poste de amarre del zepelín había quedado emplazado en el aeropuerto Hernán Cebolla, pero el cemento que se ha empleado no ha fraguado con la rapidez que se esperaba. Parece que el poste de referencia no podrá ser utilizado.[12] No se dice la razón por la que se ha esperado a última hora para instalar el mástil.

     El 11 de mayo se confirma que el 19 de mayo llegará a Sevilla el Conde Zeppelin, que amarrará en el poste debidamente acondicionado en los terrenos de Hernán Cebolla. Sevilla despachará billetes para la ruta Sevilla-América-Sevilla al precio de 5.750 dólares. El itinerario será Sevilla-Río de Janeiro o Pernambuco-La Habana-Florida-Lackehurst-Sevilla. No hay peticiones de pasaje, pero hay franqueo postal por 40.000 pesetas.[13]

    El 17 de mayo quedó instalada la radio transmisora y receptora con alcance de mil kilómetros, que establecerá comunicación constante con el dirigible alemán en el momento que entre en su esfera de acción y con la estación de Tablada de forma permanente. También se ha empezado a montar una estación meteorológica que dará partes de estado de tiempo de la ruta del dirigible. Para el amarre del zepelín, el domingo 18, han llegado militares del parque de aerostación de Guadalajara.[14]

      Al cortijo de Hernán Cebolla, donde se está construyendo el aeropuerto, afluyó numeroso público desde las cuatro de la tarde. El calor sofocante no fue obstáculo. La zona acotada para el amarre estaba vigilada por una compañía de la Guardia Civil. En el aeropuerto había veinte toneladas de combustible, mezcla de benzol y gasolina. En tanques del servicio municipal estaba también preparada el agua potable.

      A las cinco de la tarde, el dirigible aparecía sobre la ciudad, volando reposadamente a escasa altura ante la expectación del público. Cuarenta minutos después arrojó los primeros cables que fueron recogidos por los soldados que debían amarrarlo en Hernán Cebolla mediante el cable ad hoc que se fue enrollando paulatinamente y de forma perfecta. Las cabinas de los motores posteriores se colocaron sobre un carro para que dejara orientado el aparato. Hechas estas maniobras, se permitió el acceso a las autoridades, personal técnico y periodistas al Conde Zeppelin. Más tarde, al público.

Hugo Eckener y el capitán Lehmann, último vuelo del Graf Zeppelin. Doctor Megías. Primera vuelta al mundo en Graf Zeppelin.


     El primero en saludar a los viajeros fue el teniente coronel Herrera, que saludó a Hugo Eckener. Los periodistas rodearon a Federico García Sanchiz y al doctor Mejías[15] para que dieran impresiones del viaje. Dijeron que había sido maravilloso, con un tiempo espléndido salvo la tempestad al pasar por Suiza. Entre las autoridades se encontraba el infante don Alfonso de Orleans, que junto con Emilio Herrera embarcará en el dirigible. Aunque Hugo Eckener tiene como consigna no conceder entrevistas, manifestó que Sevilla tenía un aeropuerto de condiciones admirables. Al llegar la noche, se celebró una comida en el hotel Alfonso XIII en honor del comandante Eckener, viajeros y tripulantes del Conde Zeppelin.[16]

     Hoy, a las ocho y media de la mañana, despegó el Conde Zeppelin del aeropuerto de Hernán Cebolla, dirigiéndose a Brasil. La entrada al aeropuerto era libre, por lo que terminó rodeado de público. Antes de las siete llegó el infante Alfonso de Orleans con su esposa y amigos, con dos maletas y un pequeño maletín. Poco después llegó el teniente coronel Herrera acompañado de su familia. Eran los dos pasajeros. A las ocho, el comandante Eckener dio órdenes desde la cabina de mando para que el desenganche del amarre se produjera, operación que duró una media hora, momento en que el aparato se puso en dirección al viento y los motores se pusieron a funcionar, lo que produjo un ascenso majestuoso del dirigible. Dio medio círculo y voló sobre Sevilla en su camino hacia Huelva. El doctor Mejías, pasajero del dirigible, agitó una bandera española, mientras otros agitaban sus pañuelos. La esposa del infante de Orleans había entregado una carta al teniente coronel Herrera para que se la diera a su marido cuando se hubiera iniciado el viaje. La correspondencia se había subido con anterioridad para llegar a su destino.[17]

     Es el momento de mayor éxito del aeropuerto Hernán Cebolla. Vamos a ir con un resumen aquí en las siguientes palabras que nos lleven a terminar este capítulo y veremos el final de este evento en otra reseña…

     Por lo que hemos llegado a entender de las publicaciones citadas y de estudios posteriores, en 1930 el aeropuerto de Hernán Cebolla contaba con campo de aterrizaje y maniobras, el poste de amarre y el cobertizo. Parece que también contaba con las oficinas de ingenieros y la torre de avistamiento. También es posible que tuviese aparatos de radio, como cuenta El Sol, aunque otras fuentes hablan de la base de Tablada y su estación de radiotelegrafía. Se realizaban vuelos de dirigibles en dirección a Alemania y América del Sur. Pero todavía no era un aeropuerto terminado. Los avances de la aviación eran continuos y los avances de las distintas administraciones y emprendedores, muy intermitentes y lentos. Tengamos esto muy en cuenta.

     Lo visible y lo apreciable es que un terreno de huertas de la familia Gómez y el polifacético Ignacio Sánchez Mejías estuvo implicado en el desarrollo de la aviación española.



[1] La correspondencia militar, 31 de marzo de 1927. Aparece la noticia en otros medios, como por ejemplo La Opinión. Se ha seleccionado La Correspondencia Militar por las adicionales declaraciones de Eckner y por su carácter mixto, entre militar y político.

[2] Unidad de longitud que equivale a 835 milímetros y nueve décimas, también puede ser unidad de superficie igual a un cuadrado que tiene de lado una vara.

[3] ATIENZA RIVERO, EMILIO: Del Guadalquivir al Plata en Dirigible. Fundación Aena. Madrid. 1997. Nota 3-07-2026 Archivo Museo Sánchez Mejías.

[4] PARRILLA GIL, M., ROMERO CAMPÓN, C. y GONZÁLEZ SÁNCHEZ, M: Arqueología del Aire. El aeropuerto de Hernán Cebolla (Sevilla) y la Sociedad Transaérea Colón.

[5] Ingeniería, revista industrial, de minas, electricidad, obras públicas, cultivos, arquitectura, economía, ciencias y arte. 10 de octubre de 1928.

[6] Ingeniería y construcción. Número 69. Madrid, septiembre de 1928.

[7] https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/card?sid=4785294

[8] Aérea, número 61, marzo de 1928.

[9] La Época, 26-10-1928.

[10] El Imparcial, Madrid, 24 de enero de 1930.

[11] El Mundo, Madrid, 11 de abril de 1930.

[12] El Liberal, Madrid, 16 de abril de 1930.

[13] El Sol, Madrid, 11 de mayo de 1930.

[14] El Sol, Madrid, 18 de octubre de 1930.

[15] Jerónimo Megías, médico de Alfonso XIII y viajero de Graf Zeppelin en su primera vuelta al mundo en agosto de 1929.

[16] La Opinión, Madrid, 20 de mayo de 1930.

[17] La Libertad, Madrid, 21 de mayo de 1930.




Hacia la derecha de Pino Montano y cercana a la A-4, Cibercentro Zeppelín y el antiguo hangar de Hernán Cebolla. Maps.




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