Urdimbre y trama

Cultura y sociedad

Apenas iniciado el movimiento popular salvador...

       

Miguel de Unamuno. Bagaria.


     Apenas iniciado el movimiento popular salvador que acaudilla el general Franco, me adherí a él diciendo que lo que hay que salvar en España es la civilización occidental cristiana y con ella la independencia nacional (b). El gobierno fantasma de Madrid me destituyó por ello de mi rectoría y luego el de Burgos me restituyó en ella con elogiosos conceptos.

     En tanto me iban horrorizando los caracteres que tomaba esta tremenda guerra civil sin cuartel debida a una verdadera enfermedad mental colectiva, a una epidemia de locura (c). Las inauditas salvajadas de las hordas marxistas, rojas, exceden toda descripción y he de ahorrarme retórica barata. Y dan el tono no socialistas, ni comunistas, ni sindicalistas, ni anarquistas, sino bandas de malhechores degenerados, expresidiarios criminales natos sin ideología alguna que van a satisfacer feroces pasiones atávicas sin ideología alguna. Y la natural reacción a esto toma también muchas veces, desgraciadamente, caracteres frenopáticos. Es el régimen del terror. España está espantada de sí misma. Y si no se contiene a tiempo, llegará al borde del suicidio moral. Si el desdichado gobierno de Madrid no ha podido querer resistir la presión del salvajismo apellidado marxista, debemos esperar que el gobierno de Burgos sabrá resistir la presión de los que quieren establecer otro régimen de terror. En un principio se dijo, con buen sentido, que, ya que el movimiento no era una cuartelada o militarada, sino algo profundamente popular, todos los partidos nacionales antimarxistas depondrían sus diferencias para unirse bajo la única dirección militar, sin prefigurar el régimen que habría de seguir a la victoria definitiva. Pero siguen subsistiendo esos partidos: Renovación Española (monárquicos constitucionales), tradicionalistas (antiguos carlistas), Acción Popular (monárquicos que acataron la república) y no pocos republicanos que no entraron en el frente llamado popular. Y por haber manifestado mis temores de que esto acreciente el terror, el miedo que España tiene a sí misma y dificulte la verdadera paz; por haber dicho que vencer no es convencer ni conquistar es convertir el fascismo español ha hecho el gobierno de Burgos que me restituyó a mi rectoría... vitalicia! con elogios me haya destituido de ella sin haberme oído antes ni dándome explicaciones. Y esto, como se comprende, me impone cierto sigilo para juzgar lo que está pasando.

     Insisto en que el sagrado deber del movimiento que gloriosamente encabeza Franco es salvar la civilización occidental cristiana y la independencia nacional, ya que España no debe estar al dictado de Rusia ni de otra potencia extranjera cualquiera, puesto que aquí se está librando, en territorio nacional, una guerra internacional. Y es deber también traer una paz de convencimiento y de conversión y lograr la unión moral de todos los españoles para rehacer la patria que se está ensangrentando, desangrando, arruinándose, envenenándose o entonteciéndose. Y para ello, impedir que los reaccionarios se vayan en su reacción más allá de la justicia y hasta de la humanidad, como a las veces tratan. Que no es el camino el que se pretenda formar sindicatos nacionales compulsivos, por fuerza y amenaza, obligando por el terror a que se alisten en ellos a los ni convencidos ni convertidos. Triste cosa sería que al bárbaro, anti-civil e inhumano régimen bolchevísitico se quisiera sustituir con un bárbaro, anti-civil e inhumano régimen de servidumbre totalitaria. Ni lo uno ni lo otro, que en el fondo son lo mismo.

     (b) ya que se está aquí, en territorio nacional, ventilando una guerra internacional.

     (c) con cierto substrato patológico-corporal.

     Y en el aspecto religioso, a la profunda desesperación típica del alma española que no logra encontrar su propia fe. Y a la vez se nota en nuestra juventud un triste descenso de capacidad mental y un cierto odio a la inteligencia unido a un culto a la violencia por la violencia misma. 

Manifiesto de Unamuno, octubre-noviembre de 1936.

     Miguel de Unamuno (1864-1936) tiene una última evolución ideológica en los tres meses anteriores a su muerte, 31 de diciembre de 1936. Desde el 12 de octubre con los sucesos del Paraninfo de la Universidad de Salamanca y su polémica con Millán Astray. De adherirse a los sublevados del 18 de julio de 1936, pasa a criticarlos mediante una serie de documentos junto al manifiesto que hemos reproducido y que se recoge en El resentimiento trágico de la vida. Notas sobre la Revolución y Guerra Civil. Será su testamento político.

     Entre los documentos que componen este corpus de pensamiento se encuentran las dos últimas cartas dirigidas a Quintín de Torre, 1 de diciembre y 13 de diciembre de 1936. La primera fue enviada con seguridad. En cuanto a la segunda, hay dudas de si finalmente se envió, después de haberse redactado. 

     El escultor Quintín de Torre y Miguel de Unamuno se conocían del ambiente intelectual de la ciudad natal, Bilbao. Al iniciarse la guerra, Torre está en Espinosa de los Monteros, Burgos, en la zona nacional y cerca del frente de guerra. Unamuno se encuentra en Salamanca, ciudad decantada desde el principio hacia los sublevados y donde se había iniciado la persecución política contra los que no simpatizaban con el Movimiento. Las cartas dirigidas a Quintín de Torre muestran la decepción por haberse situado a favor del alzamiento. 

     De Torre se trasladaba en verano de Bilbao a Espinosa de los Monteros. Fue desde el principio controlada por los sublevados, aunque el frente estaba hasta el verano de 1937 cerca del límite con Cantabria en la zona montañosa. En su palacete de Cuevas de Velasco vivió la guerra y sobrevivió al escrutinio de los militares que sabían o conocían su amistad con Indalecio Prieto, bilbaíno también, y la realización de un busto de Manuel Azaña.

     En la primera carta que recibe de Unamuno, fechada el 1 de diciembre, el filósofo le cuenta que vive encerrado en su casa desde que el 12 de octubre dijo en el Paraninfo que vencer no es convencer. Que en la sede universitaria se oían voces de odio y escasa compasión. Que entre los hunos y los hotros se ensangrentaba España. Conocía que Quintín de Torre estaba cerca del frente de batalla, donde la gente podía morir, pero que en la retaguardia salmantina se fusilaba a los que no simpatizaban con el alzamiento militar. Temía que el régimen que se impondría no fuera mejor que el que había criticado antes de la guerra porque creía que quería imponer un régimen bolchevista, ruso o marxista.

     Quintín de Torre le contestó por carta. La envió abierta para facilitar el trabajo de la censura. Estaba saliendo de una enfermedad, pero lo que sus ojos veían del devenir de España le tenía anonadado. Vivía cerca de los enfrentamientos de tropas; llegaban informaciones a la zona nacional de las atrocidades de las tropas republicanas, y la impresión que da es que asume la zona de guerra donde le ha tocado estar. Era distinto a Unamuno, quien criticaba a los políticos de la República, pero ya atacaba sin piedad a los sublevados.

     En la segunda carta de Unamuno, se cuenta que Salamanca no tiene frente de guerra, pero el gobierno de Franco deja hacer y se persigue a judíos y masones, imponen multas que son robos y fusilan sin juicio. Para Unamuno, los franquistas atacan más a los liberales que a los bolcheviques, individualizándolo en Gil Robles, que se tuvo que recluir en su casa. Las cartas están en la Casa Museo de Unamuno en Salamanca. A imprenta fueron llevadas por primera vez en 1976 por José Bergamín. Se cree que, por la dureza de la segunda carta, no fue al final enviada por el intelectual vasco. Y, además, no existe contestación del escultor.

     Antes de ser llevadas a imprenta las cartas por Bergamín, fueron publicadas mutiladas por José Luis Cano en 1975 por la dureza de las mismas, según reconocía este investigador. Según Cano, la carta de 1 de diciembre contestaba a otra del escultor bilbaíno que le preguntaba sobre sus últimos libros. Y Unamuno descarga en su paisano el desengaño que sufre, contando al final que sus últimas publicaciones fueron El hermano San Juan y San Manuel Bueno, mártir

     Quintín de Torre se hizo depositario de parte del último pensamiento político del filósofo vasco antes de despedirse de este mundo. Había nacido en la convulsa política de la década de 1860 y moría con una guerra cruel, la española.

     Quintín perdió a uno de sus hijos en el frente de Lérida. Tras la guerra civil estuvo muy solicitado como imaginero religioso. Para reconocer su valía, reproducimos dos obras de Quintín. La que elabora en Manzanares de Nuestro Padre Jesús del Perdón (1942) y la que esculpe en Zamora para la cofradía relacionada con excombatientes de la guerra de Jesús en la Tercera Caída (1947). No haremos un estudio, pero dejamos que observen las diferencias en el rostro y la similitud en las aguas, colores y remates de las túnicas y añadimos la escultura original de Manzanares anterior a 1936 por la fotografía de Bernardo Portuondo.


Jesús del Perdón anterior a 1936. Bernardo Portuondo. Catálogo monumental de la provincia de Ciudad Real. Copia.


Nuestro Padre Jesús del Perdón de Manzanares. Quintín de Torre. 1942. Radio Surco.




Jesús en la tercera caída. Zamora. Quintín de Torre. 1947


     Desde la guerra civil, a Quintín de Torre se le diagnosticó que sufriría parálisis general progresiva. Su salud nunca fue buena y tuvo que realizar ejercicios para el fortalecimiento de sus músculos, por lo que alguno de sus trabajos hubo de compartirlos con miembros de su taller que en la década de 1940 se instaló en la madrileña calle Villanueva número 29. 

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     Referencias:

    - URRUTIA LEÓN, MANUEL MARÍA: Un documento excepcional: el manifiesto de Unamuno a finales de octubre-principios de noviembre de 1936. Revista de Hispanismo Filosófico, número 3, 1998, páginas 95-101.  

    - GARCÍA DE JUAN, MIGUEL ÁNGEL: Las dos cartas de Miguel de Unamuno a Quintín de Torre en diciembre de 1936: Examen filológico y de la azarosa suerte de la segunda. En Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo, XCIC-1, 2023. Páginas 77-89.

    - CANO, JOSE LUIS: Dos cartas de Unamuno sobre la guerra civil. En Los cuadernos del Norte. Número 40. Diciembre 1986-febrero 1987. 

     - BERNARDO PORTUONDO: Catálogo monumental de la provincia de Ciudad Real.

     - GARCÍA-LOZANO, RAFAEL GARCÍA: Inspiración de inspiración. El sello de Quintín de Torre en la obra de Raimundo Rubal. Estudios mindonienses, volumen 38. 2025. Páginas 443-457.







21-08-2026 13:03 actualizado... 20:57

Cartagena: romana, arqueológica, educadora y "asiática".

   
Tomando un asiático en Cartagena entre restos romanos. 2022. bmre.


 Nadie sabe Geografía, 
mejor que la hermana mía.
     -La anguila azul del canal
enlaza las dos bahías.

 

     El equilibrio perfecto entre leche condensada, café, Licor 43 y brandy, servido en capas y con aromáticos, da una bebida cartagenera de sobremesa conocida como "asiático". Servida en vaso grueso donde se mezcla dulce, amargo y alcohol. No equivocarse con la composición. No sería igual. Mientras se toma, es posible que veas restos de hace más de dos mil años. 

     -Dime, ¿dónde está el volcán
de la frente pensativa?
Nadie sabe Geografía, 
mejor que la hermana mía

     Cartago Nova fue tomada en el 209 a. C. durante la Segunda Guerra Púnica por los romanos dirigidos por el joven general Publio Cornelio Escipión, años después conocido como El Africano. Fue un golpe estratégico contra el poderío cartaginés en Hispania. Publio aprovechó las informaciones de gente de la zona sobre el punto débil del bastión más inexpugnable de la ciudad y atacó por aquel lugar. Hispania entró en la órbita de Roma. Así lo cuenta Polibio en Historias. Cartago Nova estaba rodeada por el mar, protegida por colinas y su laguna tenía la debilidad de la sequedad de los esteros por el viento o el verano, momento de las guerras en la Antigüedad. Con los datos precisos, sin equivocarse, cambió el curso de la historia de Roma. 

     Sí, hay personas a quienes les gusta la bimilenaria Cartagena. O Portman, o Escombreras. Sin confundirlas.

       -Tus ojos- faros del aire-,
niña, me lo han descubierto.
¡Adiós mi dulce vigia!
     Nadie sabe Geografía,

mejor que la hermana mía.

     En los comienzos de la segunda década de este siglo hubo un curso sobre el estado de las villas hispanorromanas en UNED Cartagena dirigido por María del Carmen Berrocal Caparrós y Virginia García Entero. Las prácticas se realizaron en villas que en ese momento arqueológico se estudiaban, como Villaricos en Mula o la del Paturro en Portman. Las teóricas se impartieron en el Museo de Arqueología Subacuática (Arqua). Arqua está en el muelle Alfonso XII, número 22, de Cartagena. No en Cartago, Túnez o en Cartagena de Indias, Colombia.

     -Timonel: hay un escollo
a la entradita del puerto.
     Nadie sabe Geografía,
mejor que la hermana mía.

     El Patronato Carmen Conde-Antonio Oliver se encuentra en la calle San Miguel, 8, Cartagena, sede de su Ayuntamiento. Y el Museo Carmen Conde-Antonio Oliver en la calle Jacinto Benavente, 7, de la misma ciudad. No se equivoquen y se vayan a Escombreras. No, no. En Cartagena, comunidad de Murcia, España. Carmen Conde y Antonio Oliver fundaron la Universidad Popular de Cartagena con la aprobación por unanimidad del Ayuntamiento de Cartagena el 24 de junio de 1931.

     No era la primera universidad popular. Por inspiración de la Institución Libre de Enseñanza, Oviedo y Valencia se habían adelantado. La importancia de Cartagena reside en la consecución del patronato de las Misiones Pedagógicas, con el que se pretendía llevar la cultura a las clases populares por medio de libros, teatro, cine...


Vista desde ARQUA, Cartagena. bmre



     -Al pie de la mar morena,
solo, en un banco de arena.
     Nadie sabe Geografía,
mejor que la hermana mía.

     
     El poema de Alberti, que no fue cartagenero, sino portuense, nos ayuda a repasar la geografía que aprendimos.


Crátera. Museo Arqueológico de Cartagena. 2022. bmre.


 
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     - ALBERTI, R.: Atlas, poema dedicado a Dámaso Alonso, Marinero en Tierra, premio Nacional de Literatura 1924-25.
     - POLIBIO, Historias.





21-08-2026 12:45 Actualizado 12:48

Piel de España

 

Encarnación López, Argentinita. ABC, 20-04-1933.

     

        Rafael Marquina (1887-1960) fue un ensayista, periodista, dramaturgo y biógrafo nacido en Barcelona que murió en La Habana. Desde muy joven se dedicó al periodismo, como redactor en las revistas La Publicidad y Teatralia, o como crítico en El Imparcial hasta 1935, cuando se trasladó a la capital cubana. Allí trabajó para Información, escribiendo una reputada sección, Vida cultural y artística, e integrándose en la vida social y cultural de la Gran Antilla. Era hermano del dramaturgo catalán Eduardo Marquina[1].

     Nos interesa una colaboración que publicó el 23 de abril de 1933 en otro medio español, Blanco y Negro, donde con el título Piel de España y corazón de Francia[2], analizaba la obra Piel de España de Pierre Sarment, que se había presentado en el teatro de L’Athenée, actuando su autor como el protagonista, Lord Cowley, que tiene devaneos amorosos con Soledad, una española, que no le corresponde al estar enamorada de Charlie, un amante de lo español y la española. Además, en la obra, los tres personajes principales no son lo que parecen. ¿Por qué nos interesa este drama con aires folletinescos?


La fábrica de locuras, en Folies Bergère, como exageración española. 1931. ABC. 


      La razón reside en la visión que tiene el autor francés de España en 1933 y porque incluye a Argentinita en la reseña que Rafael Marquina hace sobre la obra. Haremos una mención previa a Argentinita para contextualizar y seguiremos luego con el artículo.

     En esos días de abril de 1933, Argentinita actuó en el Teatro Español en una única audición con cantes y danzas españolas[3]. Un par de meses más tarde anunciaba que reintegraba a su repertorio El amor brujo de Falla, en un espectáculo que sería el germen de Las calles de Cádiz. ABC mencionó la colaboración de su hermana Pilar, Rafael Ortega, Antonio Triana y La Macarrona. En cuanto a la música, la orquesta Bética, que había fundado Manuel de Falla y dirigía Ernesto Halffter, estaba al cargo de su perfecta ejecución[4]. Argentinita se había especializado en canciones y danzas españolas, cosechando grandes aplausos del público con repertorios de Albéniz, Falla, García Lorca o Barbieri[5].

     La reseña que Marquina hacía sobre Piel de España y su visión del españolismo le servía al autor para recordar una especie de restauración frecuente de esta idea, con distintos eclipses, entre el público parisino, donde España era actualidad en sus escenarios.

      En el Folies Bergère se representaron en los años treinta espectáculos de motivos españoles con cierto pintoresquismo. Los éxitos que tuvieron antes Antonia Mercé, La Argentina, y, en ese momento, Encarnación López, Argentinita, Anita Ávila o Raquel Meller, remarcaban esa españolidad en las tablas francesas. Para Marquina, es más bien un exceso en la representación que sería homologable al exceso en el marchamo francés, como en la obra La Francerie de Paul Raynal o Raynald, que incidía en el mismo exceso sobre lo español de las obras sobre tema hispano.

     En Francia, en los años treinta del siglo pasado, la mayoría de los comediantes habían abandonado los temas bélicos, tratando obras más frívolas, como descanso de la meditación o el filosofismo tras la Gran Guerra.


Teatralia, dirigida por Rafael Marquina. 30-01-1909. Archivo de revistas catalanas antiguas.
     
     
     Como complemento a este artículo, volvamos a Encarnación López Júlvez, Argentinita, y su única representación de cante y danza española en el Teatro Español el 22 de abril de 1933. Y aquí seguimos la crónica de El Sol del día siguiente, 23 de abril.
     A Encarnación López le seguía un público fiel. Lo más culto y sensible de Madrid. Era una artista inimitable por su voz y por su personalidad: Su forma de bailar, su forma de tocar las castañuelas... Su arte era fragante y cautivador. Una composición de Falla o una tonadilla de nuestro folklore eran expresadas de forma adecuada, a través de la armonía de su cuerpo y su voz. 
     A los espectadores ofreció una primera versión de Triana de Albéniz, y Argentinita la representó sobria en las maneras y con entusiasmo en la pasión. El público le contestó con fervorosos truenos de palmas y una admiración sin límites. (El Sol, 23 de abril de 1933).


Argentinita con una muñeca. Fondo Francisco de Goñí y Soler. Copia sin datar. Archivo de la imagen de Castilla-La Mancha.




[1] https://historia-hispanica.rah.es/biografias/28086-rafael-marquina

[2] BLANCO Y NEGRO, 23 de abril de 1933.

[3] ABC, 20 de abril de 1933.

[4] ABC, 16 de junio de 1933.

[5] ABC, 23 de abril de 1933.



15-08-2026 20:30 Actualizado 18-08-2026 21:43

Las elegías de Robert Motherwell: El "Llanto" y el color de España

 

Elegía República Española. Robert Motherwell. Flickr.


     El 16 de julio de 1991 moría uno de los últimos representantes del expresionismo abstracto norteamericano. Robert Motherwell tenía 76 años y residía en el estado norteamericano de Massachusetts. Era conocido por sus estudios teóricos sobre las vanguardias, por sus inquietudes históricas y sociales y por su amor por el Mediterráneo y España. De la admiración o pasión por España son sus conocidas pinturas de la serie Elegías, entre ellas Elegía a la República Española.

     En España pudo verse una retrospectiva en 1980 en la Fundación Juan March en Madrid y en el centro cultural de La Caixa de Pensions en Barcelona. Miquel Tapies, director en 1991 de la Fundación Tapies e hijo del pintor Antoni Tapies, recordó la amistad que el pintor americano tenía con su padre y la importancia e influencia que había tenido la serie de Elegías en la motivación de muchos jóvenes pintores.

     Los años ochenta habían puesto de moda otra vez al pintor que tuvo inspiración en la contienda civil española. Se cree que parte de su inspiración vino de la famosa elegía Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de Federico García Lorca, en la utilización de blancos, negros y ocres, y por una visión romántica, y tal vez ideológica, en el apoyo a los vencidos. Dijo que las Elegías respondían a su visión sobre el conflicto. Vio el preludio de la Segunda Guerra Mundial, donde los futuros bandos probaron sus armas. 

     Juan Manuel Bonet lo recuerda a su paso por Madrid en la primavera de 1980. Alberti escribió en este momento su poema Negro Motherwell, pero Bonet evocaba el azul ultramar de algunos de sus collages como Open. En aquellos días madrileños, contaba a sus admiradores su fervor por el último Cézanne, ya en su periodo vital en Aix-en-Provence, con la pintura como razón de ser. El crítico español recordaba sus obras, comenzando por sus negras Elegías, sus fulgurantes Samuráis, su visión de la caverna de Platón y, sobre todo, el azul de Open

Open. Robert Motherwell.  


     Fue con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, con 21 años, cuando Motherwell celebró su primera exposición en la galería Raymond Duncan de París. Comprometido con la situación española, con su guerra y posguerra, le dedicó muchos lienzos como Elegía a la República Española, Iberia, Muerte española...

     El uso del negro es catalogado por sus biógrafos como un signo distintivo. Como una expresión de su sensibilidad trágica, con su alegría o su elegancia. El pintor consideraba que el negro era el color de España. 

     En 1972 ilustró el libro de poemas A la pintura de Rafael Alberti con sombrías aguatintas que confirman el negro, utilizado al mismo nivel que el amarillo, el púrpura o el blanco. Finalizamos con uno de los poemas de Alberti de este poemario que hemos podido leer en el Archivo Museo Sánchez Mejías, Al ropaje:


     A ti, fino, ligero, desatado,

rizada delgadez trémula al viento;

si habitado del cuerpo, ceñimiento,

desceñimiento si deshabitado.

     A ti, métrico, rígido, pausado,

llovida solidez sin movimiento;

si extática en acción, ordenamiento,

si acción movida, mar desordenado.

     A ti, ágil seda, gasa, encaje, velo,

solmne lana, lino, terciopelo,

piel de la forma, hechizo de su hechura.

     Cantan su ley los campos de tu escudo:

vestir de los vestidos el desnudo.

A ti, fiel tejedor de la Pintura.



Alberti/Motherwell. Homenaje a la pintura. Iberlibro





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     Referencias:

     - EL PAÍS, 18 de julio de 1991.

     - ABC, 18 de julio de 1991.

     - RAFAEL ALBERTI: A la pintura. Losada. Buenos Aires. 1953. Nota 14-08-2026 Archivo Museo Sánchez Mejías

     - Motherwell fallecía en julio de 1991 cuando se celebraban en El Escorial los cursos de verano, inaugurados por Rafael Alberti con unas palabras sobre Picasso. Alberti había pintado/diseñado el cartel anunciador de los actos académicos.

  




15-08-2026 21:00 Actualizado 17-08-2026 16:30

Muchos años después, recordó los últimos días

Gerardo Diego, 1935. Fundación Gerardo Diego.


     Muchos años después, treinta y siete, recordó a Ignacio Sánchez Mejías cuando lo vio en Santander, en uno de sus penúltimos festejos de alabanza y triunfo antes de la tragedia definitiva. En la escalinata del hotel se despidió para tomar el coche que habría de llevarle a La Coruña: «No olvido que estoy en deuda con vosotros», les dijo a Diego y su esposa. «Cuando concluya esta temporada, os enviaré mi regalo de boda». Germaine y Gerardo se casaron en 1934. Estas fueron las últimas palabras que escucharon antes del abrazo que iba a ser, sin saberlo, el último que recibieron.

     Si nuestra memoria no falla, cuando Gerardo Diego ve a Ignacio Sánchez Mejías, transcurre el 5 de agosto de 1934. Se dirige a La Coruña para alternar con Belmonte y Domingo Ortega el 6 de agosto. Hay un intermedio de cuatro días hasta llegar a Huesca el 10 de agosto, y de allí a Manzanares, el día 11. Son los últimos días.

     El artículo de Diego reflexionaba sobre la consideración del vocablo penultimidad, que derivaba de penúltima. Recordaba que los filósofos y algunos teólogos habían reflexionado sobre la ultimidad. Se consideraba el inventor de penultimidad. Nombre que había utilizado en uno de sus poemas que había dedicado a Manolete. Y lo había hecho sobre días anteriores a su muerte, o a la muerte misma, en tono elegíaco.

      Contaba también, a la luz de su elegía, que siempre es la hora penúltima en España. Pero creía que también en los demás pueblos y naciones. En su caso, como poeta, consideraba que la hora esencial de la poesía de todos los tiempos es la poesía efímera y eterna.

     Concluyó con un libro de prosas, que eran poéticas, de Pedro Salinas, Víspera del gozo, como una espera o anuncio del final; como un sábado augurio de fiesta. En definitiva, penultimidad.


Ignacio Sánchez Mejías, dibujo publicado en El Clarín, Valencia, 18-08-1934


     Si miramos hacia Agustín de Hipona, san Agustín, no sabemos cuándo moriremos, pero moriremos. En estos días recordamos la prefiguración o premonición de la muerte que tuvieron los amigos de Sánchez Mejías. Y si profundizamos en esta dirección un poco más, sabemos que el tiempo pasa. Que la vida es fugaz. 
     Creemos que Heidegger decía que la muerte estructura nuestra existencia desde ahora, sabiendo que tu existencia no es infinita. Es el recuerdo de esa premonición o predisposición lo que pudo, treinta y siete años después, provocar en Gerardo Diego la sensación y nombrarla como penultimidad. Tal vez elucubremos en exceso, o no. Tempus fugit


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     Referencias consultadas:

   - DIEGO, G.: Obras completas. Tomo V. Penultimidad, artículo escrito en Arriba, 7-02-1971. Edición e introducción de Francisco Javier Díez de Revenga. Alfaguara y herederos de Gerardo Diego. Madrid. 1997. Nota 27-04-2024 y 8-08-2026, Archivo Museo Sánchez Mejías.

     - Ideas de san Agustín, Agustín de Hipona, sobre la vida y la muerte.

     - SÁNCHEZ MECA, D.: Historia de la filosofía moderna y contemporánea. Dykinson. Madrid. 2010. «La muerte es una posibilidad de ser que ha de tomar sobre sí en cada caso el ser ahí mismo. Con la muerte es inminente para el ser ahí él mismo en su poder ser más peculiar. Su muerte es la posibilidad del ya no poder ser ahí», según Heidegger, M., El ser y el tiempo




9-08-2026 10:06. Actualizado... 10-08-2026 16:39

Sobre la visión del toreo en la Generación del 98

   

El Heraldo de Madrid, 18-07-1898. Detalle.


 

     Hay quienes consideran que la llamada Generación del 98 vivió de espaldas a los toros. En los últimos años del siglo XIX había diferentes diversiones que motivaron que los escritores del 98 tuvieran aficiones variadas. Además de las plazas de toros, en la regencia de María Cristina, el pueblo se entretenía con los frontones, los circos, los teatros y los cabarets. El futuro parecía imprevisible y la gente estaba despreocupada en esos años (1885-1902).

      En aquellos años, el centro cultural del mundo era París y Madrid se presentaba como una ciudad jovial, noctámbula e íntima. Los madrileños disfrutaban de sus fiestas, de las corridas de toros y acudían a los teatros, repitiendo las palabras ingeniosas y nuevas, estrenadas en las obras de Jacinto Benavente

      Los escritores que luego pasarían al canon de 1898: Azorín, Baroja, Maeztu, Unamuno, Benavente y Valle-Inclán no se sintieron concernidos en su obra por los sucesos de la pérdida de Cuba y Filipinas. Produjeron en ese año pocas obras y se encontraban formando un futuro aún precario profesionalmente.

     En julio de 1898, cuando se produce la capitulación de Santiago de Cuba, los teatros seguían abiertos. En las corridas de toros se lidiaron un mayor número de reses que el año anterior. Aunque hubo un gran número de suspensiones, se celebraron 127 corridas hasta el 17 de julio.

     Ocurre lo que es habitual en una generación cultural nueva. Los jóvenes intelectuales acusan a lo establecido de ser algo viejo. Y entre lo establecido, en su primera época, vieron que los toros eran la representación del alma española que estaban criticando. En su madurez, los escritores fueron cambiando y apostaron por posturas ambivalentes o más favorables al toreo.

     Ese cambio fue criticado por el más famoso de los intelectuales antitaurinos del primer tercio del siglo XX, Eugenio Noel, que los tachó de acomodaticios tras los postulados iniciales, cuando se hicieron literariamente famosos o consiguieron puestos en el Estado. Noel dijo que, como no supieron influir en su patria, predicaron el cultivo individual. Noel tuvo dos publicaciones antitaurinas de escaso éxito, ambas de 1914: El chispero y El Flamenco

     Según Gerardo Diego, fueron los escritores del 98 los que eligieron a Mariano José de Larra como precursor de su posición crítica ante los temas españoles, quien había puesto la ironía de su pluma contra el aspecto cruel del espectáculo taurino. Entre los escritos de Larra y los autores del 98, no aprecia el poeta santanderino una disminución en la afición taurina, al igual que el crítico Don Modesto, que no observó que fuera a desaparecer la afición, como escribió en El Liberal.  

      Gerardo Diego vio en la aparición de la Institución Libre de Enseñanza, foco del que nace la luz de la Edad de Plata, un posicionamiento abstencionista ante la afición taurina. Una especie de olvido ante el ambiente taurófilo de la Restauración borbónica. 

     Enumera a varios escritores. Según Diego, la novela realista de Benito Pérez Galdós no atiende al fenómeno taurino en su monumental obra de novela histórica, aunque a Pérez Galdós lo tenemos que considerar en una época anterior, el Realismo. En cuanto a Pío Baroja, su posición es semejante a la de Galdós, obviando lo taurino. Valle-Inclán trata el tema taurino en la última parte de su obra. Pero no la lidia taurina, sino las capeas de aristócratas, gitanillos, torerillos de pueblo y las celebradas por los labradores manchegos y andaluces, verbi gratia, El ruedo ibérico. Hay un factor adicional: La amistad de Valle-Inclán con Juan Belmonte. Diego cree que Belmonte pudo influir en la precisión taurina de Valle.

     De Azorín, recuerda que tuvo una afición taurina en sentido inverso a Valle-Inclán. De una inicial afición en su juventud, pasó, en su edad madura, a no participar ni asistir a las plazas de toros. Unamuno vivió al margen de lo taurino, aunque tuviera amistad con los ganaderos salmantinos. 

     Sobre el intelectual antitaurino Eugenio Noel, aunque no pertenezca al 98, Gerardo Diego reconoce que tuvo un cierto eco en el momento de máxima popularidad del toreo por el abundante y desagradable sacrificio caballar en las plazas de toros.

Jacinto Benavente. Ateneo de Albacete. 1913. Patrimonio Digital de Castilla-La Mancha


     En el centenario de la generación del 98, Ricardo Senabre escribió sobre la relevancia que tuvo para sus escritores ese año. Cuenta que Unamuno se encontraba agobiado económicamente con su sueldo de tres mil pesetas de catedrático al año y varios hijos a los que alimentar. Se preparaba unas oposiciones a las que, finalmente, no se presentó. Ramiro de Maeztu publicó en ese año algunos artículos periodísticos. Valle-Inclán, por entonces, presentó un cuento. Antonio Machado no se había revelado aún como el poeta consagrado que conocemos. En cuanto a Baroja, tenía en su haber unos cuantos artículos y algún cuento. Azorín, entonces José Martínez Ruiz, había conseguido que vieran la luz sus primeros libros. Y Jacinto Benavente estrenó La comida de las fieras el 7 de noviembre de 1898 en el Teatro de la Comedia. 

    Como todos recuerdan, ese mes de julio, cuando se firma la capitulación de Santiago de Cuba, los teatros de Madrid estuvieron abiertos, con representaciones en su mayoría de comedias ligeras, sainetes y zarzuelas. No hubo un gran dolor colectivo, a pesar de que fue recogida de forma destacada la noticia de las negociaciones de paz tras la derrota por los periódicos de la época como El Imparcial o El Heraldo de Madrid



El Imparcial, 18-07-1898. Detalle





El Correo Militar, La esfera. 12-07-1898
     

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     Referencias consultadas:

     - FORNEAS FERNÁNDEZ, Mª C.: El periodismo taurino de 1898. En Estudios sobre el mensaje periodístico, número 4. Servicio de Publicaciones UCM. Madrid. 1998. Páginas 71-86. 

     - DIEGO, G.: El toreo y los escritores. Conferencia inédita. OBRAS COMPLETAS. Tomo V. Este escrito inédito de Gerardo Diego está datado en 1957. Introducción de Francisco Javier Díez de Revenga. Alfaguara. Madrid. 1997. Nota 27-04-2024. Archivo Museo Sánchez Mejías. 

     - SENABRE, R.: El año de Ganivet. Tercera de ABC, 3 de febrero de 1998.

     - El Heraldo de Madrid, 18 de julio de 1898.

     - El Imparcial, 18 de julio de 1898.



7-08-2026 18:08. Actualizado 8-08-2026 9:42

Cinglan victoriosas las yolas

     


 

     Hubo un tiempo mítico en el que nuestros abuelos tomaron la acertada decisión de ser absolutamente modernos. (La generación del 27, una generación deportiva)... Los felices veinte fueron precursores de unos hábitos que pudieron ser calificados de extravagantes o provocativos. Con el tiempo se extenderían a toda la sociedad.

     Algunos de ellos, pioneros, fueron conformadores de lo que acabaría llamándose Generación del 27. Unos jóvenes que amaban el cine y la fotografía. Que se hicieron múltiples fotos adoptando actitudes deportivas. Habían nacido con el cine, que dijo Alberti, pero también con el jazz, el baile, los automóviles, el viaje y practicar variados deportes. Y además de practicarlos, escribieron sobre el cine y esos deportes. Así, Pedro Salinas remó en Torrevieja, Buñuel se puso los guantes en la Residencia de Estudiantes, Concha Méndez nadaba y esquiaba, Hinojosa tiraba al plato o elegía el mejor palo de golf y Josefina de la Torre jugaba al tenis, entre sus muchas actividades.


Josefina de la Torre esquiando. Casa Pérez Galdós. 


     Ortega, en 1925, reflexionaba sobre los valores de la juventud y la senectud en La deshumanización del arte. Entresacamos estas líneas, que a continuación añadimos por la clarividencia de sus ideas:

     En pocos años hemos visto crecer la marea del deporte en las planas de los periódicos, haciendo naufragar casi todas las carabelas de la seriedad. Los artículos de fondo amenazan con descender a su abismo titular, y sobre la superficie cinglan victoriosas las yolas de regata. El culto al cuerpo es eternamente síntoma de inspiración pueril, porque sólo es bello y ágil en la mocedad, mientras el culto al espíritu indica voluntad de envejecimiento, porque sólo llega a plenitud cuando el cuerpo ha entrado en decadencia. El triunfo del deporte significa la victoria de los valores de juventud sobre los valores de senectud. Lo propio acontece con el cinematógrafo, que es, por excelencia, arte corporal

     José Ortega y Gasset. La deshumanización del arte (1925). 

     

Cartel del centenario Buñuel llega a la Residencia. Residencia de Estudiantes y Turismo de Aragón.


     Los personajes más famosos de la Residencia de Estudiantes fueron Dalí, García Lorca y Buñuel. Este último practicó el ejercicio físico como una de sus mayores aficiones:

     Fue también en la Residencia donde cobré afición a los deportes. Cada mañana, con calzón corto y descalzo, incluso con el suelo cubierto de escarcha, corría por un campo de entrenamiento de la Caballería de la Guardia Civil. Fundé el equipo de atletismo del colegio, que tomó parte en varios torneos universitarios, y hasta practiqué el boxeo amateur. En total, no disputé más que dos combates. Uno lo gané por incomparecencia del contrincante y el otro lo perdí por puntos en cinco asaltos, por falta de combatividad. En realidad, yo no pensaba más que en protegerme la cara.

     Cualquier ejercicio me parecía bueno. Hasta escalé la fachada de la Residencia.

     Luis Buñuel. Mi último suspiro (1982).


     

     

Olympics.com

     Román Gubern nos cuenta que, además del cine, el deporte entró por su origen exterior y la jerga utilizada, que fue utilizada y repetida por la prensa del momento. Se vivía con rapidez lo novedoso.

     El prestigio social del deporte estuvo potenciado en España a principios de siglo (XX) por su procedencia extranjera y por su terminología anglosajona... José María Hinojosa practicó el fútbol, el tenis, el golf y el boxeo. Y Concha Méndez, que fue novia de Buñuel y esposa de Manuel Altolaguirre, fue gimnasta y campeona de natación en San Sebastián, actividades que se infiltraron en su libro de poesía Surtidor, de 1928...

     El epígrafe que ideó Luis Gómez Mesa en 1929 para sus entrevistas a intelectuales rezaba «la generación del cine y los deportes».

     Román Gubern. Proyector de luna. La generación del 27 y el cine (1999).

    

     Luis Gómez Mesa enviaba unos cuestionarios a los nuevos intelectuales que vivían a un ritmo trepidante. Como ejemplo, ponemos unas líneas de la entrevista que publicó este periodista en Popular Film con declaraciones de Luis Buñuel: 

–¿Quién?

–Soy yo: Gómez Mesa. ¿Y usted es Buñuel?

–Sí, para lo que usted mande.

–¿Y esas respuestas a mi cuestionario, que jamás llegan, que me ha prometido usted?

–Bien, muy bien.

–¿Cómo?

–Que en este momento me disponía a enviárselas.

–¿Palabra que no me engaña usted?

–¡Palabra!

–En ese caso, y ya que las tiene usted ahí, dígamelas.

–¿Tanto le urgen?

–Enormemente...

     Entrevista de Luis Gómez Mesa a Luis Buñuel en 1929. 

      

       Según Rafael Gómez de Tudanca, Alberti, Cossío y Gerardo Diego asistieron al tercer partido de la Copa de España el 29 de junio, con el desempate final de la victoria del Barcelona sobre la Real de San Sebastián por 3-1. Gerardo Diego transcribió una carta que le remitieron José María de Cossío y Rafael Alberti, donde le enviaban las poesías debidas para su revista Carmen y seguían pasmados por la Copa de España de fútbol. Diego apostillaba en esa carta recibida que Alberti había inmortalizado el fútbol con la oda a Platko. Todo el ritmo de la composición poética está basado en la fusión de los ritmos sincrónicos del encuentro y sus prórrogas del primer y segundo día. 

     Hubo casos en los que deportistas consagrados en la década de 1920 destacaron también en la escritura y el avance femenino. Es el caso de Lili Álvarez, quien fue triple finalista en Wimbledon y que practicó otros deportes adicionales a la raqueta, como el alpinismo, el esquí, el automovilismo y el patinaje. Mujer polifacética, fue también una intelectual que escribió y fue periodista. Mujer convencida de sus derechos, fue una pionera del feminismo, que descubrió cuando volvió a España en los años cuarenta del siglo pasado que las mujeres, para resolver cualquier contingencia administrativa, necesitaban la tutela masculina. Su reconocimiento fue tardío, cuando las nieblas del alzhéimer le acompañaban.


Los valores de la juventud decantados por el espíritu del envejecimiento. Archivo Residencia de Estudiantes. 1990.




     Referencias consultadas:

     - ORTEGA Y GASSET, J.: La deshumanización del arte. Publicada en 1925, se ha manejado versión de Amazon Kindle.

     - BUÑUEL, L.: Mi último suspiro. El genial cineasta evoca sus recuerdos en un último instante. Plaza y Janés. Barcelona. 1982. Gloria. 

     - GUBERN, R.: Proyector de luna. La generación del 27 y el cine. Anagrama. Barcelona. 1999.

     - MESA TORÉ, J. A. y SÁNCHEZ, A.: La generación del 27. Una generación deportiva. Centro Cultural de la Generación del 27. La sombra del barco. Málaga. 2003. 19-07-2023 y 5-08-2026: Reseña Archivo Museo Sánchez Mejías.

     - DÍEZ DE REVENGA, F. J.: Gerardo Diego y Rafael Alberti: de la colaboración, la amistad, la distancia y el reencuentro. En Grama y cal, revista de filología de la Universidad de Baleares, vol. 2. 1998. Díez de Revenga cita a Gómez de Tudanca. 

     - GÓMEZ MESA, L.: Al habla con Luis Buñuel. En Popular Film. 1929.

     - Lili Álvarez, mucho más que una pionera.

     - BILE 69, 2008, Homenaje a Pepín Bello. En este boletín aparece una fotografía de los supervivientes en 1990 que visitaron o pasaron por la Residencia de Estudiantes (RE). En la foto del archivo de RE, en la delantera aparecían Joaquín Rodrigo, Carmen Conde, La Niña de la Puebla, Lili Álvarez, Rosa Chacel y Pilar Primo de Rivera. En el centro del campo, José Prat, Rafael Alberti, Luis Escobar, José María de Areilza, Severo Ochoa, Pedro Laín, Consuelo Larrucea, José Luis López Aranguren y Pepín Bello. En la defensa, José María Llanos, Ramón Rubial, Faustino Cordón y Antonio Garrigues Walker. 


     5-08-2026 6:53. Actualizado... 7-08-2026 7:10

Apenas iniciado el movimiento popular salvador...

         Miguel de Unamuno. Bagaria.      Apenas iniciado el movimiento popular salvador que acaudilla el general Franco, me adherí a él dic...