El propósito de estas líneas se enmarca en descubrir qué importancia tuvo la encomienda de Manzanares en las rentas del marqués de Velada, qué empeño, si es posible, puso el II marqués de Velada en conseguir dichos beneficios y la posibilidad de escrutar algún detalle de sus características, relacionado con el Molino Grande. También observar el posible interés en la urbanización de la localidad, aunque no sea un prototipo de la ciudad moderna que se está estudiando.
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El II marqués de Velada recibió de Felipe II, en el año 1595, el hábito de caballero de la Orden de Calatrava, tras probarse que sus antepasados habían sido nobles hijosdalgo al modo y fuero de España y limpios cristianos viejos, sin raza, ni mezcla de judío, moro o converso. A continuación se le otorgó el disfrute de la encomienda de Manzanares. Esta encomienda calatrava ya había sido disfrutada por un antepasado suyo, Alonso Dávila en 1441, según recordaba el marqués en 1610, donde hizo un hospital que aún se conservaba en ese momento. Alonso Dávila era hijo natural de Sancho Sánchez Dávila, IV señor de San Román y Villanueva de Gómez. El hábito fue concedido el 2 de enero de 1596, según la sección de órdenes militares del Archivo Histórico Nacional, expediente 752.
Los deseos del marqués no eran nuevos. En la década anterior había solicitado ese privilegio. Se encargaba de la educación del Príncipe y del correcto funcionamiento de las Casas del príncipe y de la Infanta Isabel Clara Eugenia. Tras un despacho con el rey sobre estos cometidos, le expuso su historial de servicios a la Corona y con la solicitud de trabajar menos, le pidió ayuda económica para no morir con las deudas que le acuciaban. Utilizó el argumento siguiente: Muchas de las deudas contraídas habían sido en servicios a la casa real. Y, además, sabía que Don Cristóbal de Mora había intercedido por él. Pero Felipe II no lo consideró oportuno hasta 1596.
El valor de la encomienda concedida ascendía en 1596 a 7.380.768 maravedíes. Un escudo de oro de entonces eran 400 maravedíes. En subastas numismáticas se valora de forma variable entre 600 y 4.000 y 6.000 euros. Por el valor del metal, entre 320-330 euros. Un escudo de oro no era calderilla.
La recompensa y la nueva disposición de bienes que le solventaran la difícil situación de su hacienda tuvo un contratiempo. La marquesa de Velada falleció tras una larga enfermedad a comienzos de 1596, quedando a su cargo dos hijos pequeños y porque sus hijas mayores eran religiosas.
En 1614 recibió la Grandeza, un nuevo título para su casa, su hijo sería marqués de San Román, y la herencia familiar de la encomienda de Manzanares, también en su heredero. Y su hermano, Sancho Dávila y Toledo, pasó del obispado de Jaén a la más rica de Sigüenza. En la encomienda de Manzanares y en Villatoro (Ávila), el marqués recaudaba dinero de la venta de bellota, yeguas, hierbas, lechones, borricos, huertas, aceitunas, lana, queso, centeno, avena, trigo, gallinas, etc.
A la influencia y concesión de mercedes al marqués de Velada influyó su amistad con la Infanta Isabel Clara Eugenia. En las cuentas que debía presentar a la Orden de Calatrava, el marqués llegó a declarar rentas anuales de 12.000 ducados, a 30 de marzo de 1597. Esta entrada de dinero le permitió sufragar los gastos de las bodas de sus hijos y el patrocinio de obras arquitectónicas. Una de sus hijas se casó con el duque de Medinaceli en 1606; la dote fue de 100.000 ducados.
Con todo, su hijo no poseía la misma influencia que llegó a poseer el II marqués de Velada. Recibía la renta de la encomienda de Manzanares puntualmente, aunque más reducida, pero ya no era Mayordomo Mayor de la Corte. Inició una carrera militar y diplomática durante el valimiento de Olivares con Felipe IV. Hay que mencionar que Sancho, el hijo de Gómez Dávila, tenía fama de altanero y revoltoso.
| Rentas del marqués de Velada hacia 1635, según S. Martínez. |
| San Juan de la Frontera, Argentina, fundación Bataller, desde San Juan al mundo |
Es complemento del artículo El Azuer en tiempos del marqués de Velada.
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Fuentes consultadas:
MORENO, F. J.: ¿Agua para regar o agua para moler? La explotación del río Azuer durante la encomienda del II marqués de Velada en Manzanares (Ciudad Real) (1596-1616). En Agua y Territorio, núm. 5, págs. 86-98, enero-julio 2015, Jaén.
MARTÍNEZ, S.: Don Gómez Dávila y Toledo, II marqués de Velada, y la corte en los reinados de Felipe II y Felipe III, (1553-1616). Tesis doctoral UCM Dir: BOUZA, F. Madrid, 2002. 894 páginas.
SÁNCHEZ-MIGALLÓN JIMÉNEZ, T.: Aproximación a la arquitectura popular en la Mancha Baja. El caso de Manzanares. Tesis doctoral ETSA, UPM, 2015, tutorizada por GARCÍA GRINDA, J. L. 9 tomos.
URQUIZAR, A, y CÁMARA, A: Renacimiento. Editorial Universitaria Ramón Areces. Madrid.2017-2021. Páginas 333-370.
CÁMARA MUÑOZ, A. y GÓMEZ LÓPEZ, C. La imagen de la ciudad en la Edad Moderna, Madrid, Editorial Universitaria Ramón Arces, 2015-2017.
https://www.sanjuanalmundo.com/articulo?id=332379
8-11-2025 8:07 Actualizado 11-11-2025 14:37
















