Cultura y sociedad

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El 1 de mayo de 1926

      El Heraldo de Madrid recordaba a Pablo Iglesias Posse el 1 de mayo de 1926 en la primera Fiesta del Trabajo tras su fallecimiento el 9 de diciembre de 1925. En un laudatorio breve del apóstol del socialismo español, evocaba las fiestas del trabajo que había promovido y los avances que había conseguido en la toma de conciencia del proletariado español.

     En 1926, El Heraldo de Madrid decía que la Fiesta del Trabajo había perdido su originaria significación porque las masas obreras iban perdiendo la fe en la eficacia del mito de la revolución catastrófica y confiaban más en el poder de una modificación gradual de la organización del trabajo, haciéndola cada vez más justa y equitativa. El diario continuaba señalando que, si bien había disparidades de interés entre las diversas clases, hay por encima de ellas una suprema solidaridad, que es la que debe ser decisiva. Saludaban finalmente la fiesta del trabajo como un paso más en el camino a la paz social, hacia la que la humanidad caminaba, aunque hubiese recodos en el camino que pudieran desalentar.

El Heraldo de Madrid, 1 de mayo de 1926

 

     En un breve más reducido, el 1 de mayo de 1926, El Sol informaba que la Agrupación Socialista de Carabanchel Bajo había celebrado la noche anterior en el Ideal Cinema una velada necrológica en memoria de Pablo Iglesias. Unos instantes antes de la celebración del acto, la autoridad suspendió el acto. Se informaba que el acto se intentaría celebrar el dos de mayo si las autoridades lo permitían. Se elevaría a las autoridades del Gobierno la idea de dar el nombre de Pablo Iglesias a una calle de Carabanchel porque el alcalde de la localidad en ocasión anterior lo había denegado.

     Tanto El Heraldo de Madrid como El Sol llevaban en portada la coincidencia del primero de mayo con la huelga general de la minería inglesa que provocaba efectos internacionales por su trascendencia Y coincidía con la presentación del presupuesto del gobierno británico cuando el Ministerio de Hacienda era ocupado por Winston Churchill, cuyas intervenciones en la Cámara de los Comunes concitaban la máxima expectación.

     Debemos tener en cuenta que hace cien años los diarios salían a la venta visados por la censura durante la dictadura de Primo de Rivera, visado que era indicado en portada, pero también en páginas interiores.

     Aunque se informaba de actos celebrados, o por celebrar, y homenajes, en los diarios de mayor tirada se reseñaba de manera menor los actos celebrados en España con motivo del 1 de mayo.

     En El Liberal de Madrid se insertaba, el 2 de mayo, una fotografía de obreros con sus familias celebrando la Fiesta del Trabajo en la Dehesa de la Villa.

El Liberal, 2 de mayo de 1926

       

      Era prácticamente la única información del día del trabajo en uno de los diarios de mayor tirada y reconocido como republicano y liberal. Se seguía dando mucha información sobre el conflicto minero inglés y, como anotación del momento político de España, se señalaban las medidas de identificación que se iban a solicitar por la Dirección de Seguridad y la policía a los estudiantes para acceder a los centros universitarios mediante su tarjeta identificativa o documento acreditativo de pago de matrícula, sin los cuales podían ser sancionados con falta.

     La Libertad, posiblemente uno de los diarios de mayor tirada de Madrid, y puede que el de más tirada, era una escisión de El Liberal y se situaba a su izquierda. En portada aparecía una familia de obreros merendando en la Dehesa de la Villa; en la página dos llevaba la corrida de toros que se había celebrado por la Fiesta del Trabajo, que resultó decepcionante para los aficionados. En la página cuatro se cuenta que la festividad se celebró de puertas adentro en teatros, bares, tabernas. Faltó la manifestación de obreros. Y el tiempo no acompañó. Se apreció porque se hizo descanso general: no se trabajó.

     Hubo cierres de comercios total o parcialmente. En la mayoría de los oficios hubo paro, salvo en aquellos de necesidad pública como los suministradores de electricidad, agua y transportes. No hubo incidentes, señala el diario. Las conclusiones de la Comisión nombrada por la Casa del Pueblo se hicieron entrega al general Martínez Anido. Se informaba de manera breve de la festividad en provincias y en el extranjero con la nota común de la tranquilidad.


La Libertad, 2 de mayo de 1926

 

          El Imparcial fue un periódico fundado por Eduardo Gasset y Artime en 1867 y dejó de publicarse en 1933. Tuvo gran influencia en el último tercio del siglo XIX y las dos o tres primeras décadas del siglo XX. En sus orígenes está relacionado con la Unión Liberal, pero también está relacionado con las personas que gestaron la Gloriosa en 1868.

     Sobre la fecha que estamos escribiendo, hay que buscar en la página 3 para encontrar noticia, breve, sobre la Fiesta del Trabajo. Informa que las manifestaciones obreras estaban suspendidas y que únicamente ha ocurrido un paro general que ha sido observado rigurosamente en todos los oficios, según cita el 2 de mayo. A pesar del tiempo desapacible, las familias lo celebraron con comidas campestres y no hay noticia de incidentes tanto en Madrid como en provincias.

     La huelga minera inglesa aparece en portada. La corrida de toros de Tetuán citada más arriba tiene su información, pero no se relaciona con la Fiesta del Trabajo.

     Como nota complementaria, se publica en su página 5 un artículo sobre la elegancia del Príncipe de Gales que se convertiría en categoría de distinción y se acompaña de críticas literarias sobre Tigre Juan de Ramón Pérez de Ayala —La plaza es como una tertulia de viejas tullidas— y el debate sobre si el Quijote de Avellaneda era obra de Lope de Vega.

          Este tenor de celebración festiva era resaltado en El Sol el tres de mayo de 1926. El mal tiempo no había impedido el disfrute de las familias de trabajadores en las afueras de la capital. Ese carácter festivo y la paralización del trabajo se reflejan en las distintas provincias, donde se resalta el ambiente de Barcelona, Bilbao, Málaga y Zaragoza. En los editoriales de El Sol, la inquietud por el desarrollo de la huelga en Gran Bretaña: Grandes masas de trabajadores se quejan de su pobreza en un país rico y se establecen paralelismos con el desarrollo industrial de Estados Unidos, en la época que los norteamericanos se constituyen como primera potencia industrial tras la Primera Guerra Mundial.

       En El Heraldo de Madrid de 3 de mayo de 1926 no hay referencia de la festividad del Primero de Mayo, pero hay referencia a la huelga en Gran Bretaña- habían fracasado las negociaciones- y de las dificultades impuestas a los estudiantes universitarios en Madrid que anteriormente se señaló.

      Nuestra mirada se ha fijado en otras noticias. En un artículo de Chaves Nogales sobre la luminosa idea de Luis Bello de luchar contra el analfabetismo en España con la creación de la Sociedad de Amigos de la Escuela. Y en otra, en la sección de Toros y Toreros, la cogida de Ignacio Sánchez Mejías cuando alternaba en Jerez de la Frontera con Juan Belmonte y José Belmonte.

      Un último ejemplo del tratamiento del 1 de mayo irá dirigido a la prensa local de provincias. El Defensor fue un semanario que se publicó entre 1920 y 1936. En sus orígenes aparece como semanario de vida local que se publica en Almodóvar del Campo (Ciudad Real). El número de 2 de mayo de 1926 se publica en la localidad cercana e industrial de Puertollano. Esa zona está relacionada desde la Antigüedad con la minería de Almadén. No olvidemos que en el término municipal de Almodóvar del Campo está el yacimiento de Sisapo en el lugar conocido como La Bienvenida

     Al ser un semanario, trata en portada dos temas: El recuerdo del 2 de mayo de 1808 y la reacción del pueblo; y el Primero de mayo como crónica del momento. En cierto modo quiere establecer un paralelismo, más bien continuidad, entre la actuación popular de 1808 y el movimiento obrero o proletario.

     El 2 de mayo para los redactores de El Defensor es la encarnación del verdadero sentimiento del pueblo en defensa de su vida nacional y de su libertad ciudadana. Termina el tema dedicado a la guerra de la Independencia con las palabras del conde de Toreno sobre el entusiasmo por la libertad del pueblo: Desaparezcan de una vez esas odiosas expresiones de pueblo bajo, plebe y canalla, porque este pueblo bajo, esta canalla, es la que libertará a España.

     Este semanario se publicaba los domingos y en su cabecera expresaba: No reconocemos por dueño nuestro más que al pueblo. Junto a una canción de 1.º de mayo disertaba sobre el significado del día en sus crónicas del momento. Con cierta amargura decía que en la actualidad la significación del 1 de mayo era una fiesta más con el agravante de calificarla del trabajo. Pero no debía cundir el pesimismo. Cada día y cada hora, cada minuto, creían acercarse más a la meta de la libertad y la justicia. Achacaba a la ignorancia y pasividad de algunos explotados, y la astucia de todos los explotadores, que trabajaban al unísono para convertir en cómico burlesco un día que empezó siendo trágico y que pudo ser de grandes reivindicaciones.

           Avisaba en su segunda página, como noticia de su hazaña mezclada con un interés comercial, que los tripulantes del Plus Ultra —Franco, Durán, Alda y Rada— visitarían Puertollano trayendo medicamentos nacionales y extranjeros a la instalación de una farmacia y, de paso, contarían su famoso vuelo Palos-Buenos Aires.

     Como resumen: Aunque se habían suprimido las manifestaciones del Primero de mayo, el paro había sido secundado por prácticamente toda España. El control de la dictadura de Primo de Rivera había impedido actos como el homenaje a Pablo Iglesias Posse, pero se habían celebrado actos en lugares cerrados y, después, festivos en lugares de recreo. La prensa estaba revisada por la censura.


El Defensor, 2 de mayo de 1926

     

 

  

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-        El Heraldo de Madrid, 1 y 3 de mayo de 1926.

-        El Sol, 1 y 3 de mayo de 1926.

-        El Liberal, 2 de mayo de 1926.

-        La Libertad, 2 de mayo de 1926.

-        El Imparcial, 2 de mayo de 1926.

-        El Defensor, 2 de mayo de 1926.



30-4-2026 8:00 Actualizado... 18:31

La negra Quirina_Adolfo Salazar_6

      

 

La negra Qurina

   


     La rumba cubana es una mezcla festiva de baile y música de todas las prácticas culturales que la conforman. Desde 2016 está en la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

     La rumba cubana hunde sus raíces en la cultura africana que se nutre de elementos propios de la cultura antillana y del flamenco español. Surgió en los barrios populares o marginales de La Habana, Matanzas, en las proximidades de los puertos y en las zonas rurales donde había comunidades de esclavos.

          Al relacionarse con las comunidades venidas de África por la esclavitud, la rumba cubana fue una forma de manifestar resistencia y proclamar su estima personal, que creaba relaciones sociales entre esas comunidades. Y esa expresión se plasmaba mediante cantos, mediante bailes, por palmadas, con un lenguaje corporal genuino. Por la humildad de sus orígenes, los instrumentos musicales nacieron de la percusión de herramientas de trabajo o domésticas que fueron incorporadas a los instrumentos musicales habituales que se han transmitido de generación en generación, con muestras de sensualidad y gracia en sus expresiones que permearon todas las clases sociales de la Gran Antilla.

         En líneas generales, la rumba flamenca nació a principios del siglo XX como asimilación de los ritmos caribeños a la geografía musical andaluza, que con el paso del tiempo formó un estilo propio entre lo caribeño y el ritmo flamenco, donde la improvisación y la alegría generan un disfrute vital de la fiesta representada.

     Y henos aquí recordando las evocaciones de Adolfo Salazar, que presenciaba con su vista y oído los viajes de ida y vuelta de unas músicas emocionales. En un principio, nuestro interés por Adolfo Salazar se había dirigido hacia el magisterio musical que ejerció con Manuel de Falla en el grupo de músicos que renombraron como de los Ocho. Al estilo de la generación literaria del 27 en la vida musical española. Más tarde, nuestra mirada analizó el carácter cercano de la relación con un joven Federico García Lorca, con sus consejos y, en la hibridación de estas relaciones, cómo influyeron en la vida cultural española e hispanoamericana las ideas de Ortega y Gasset, factótum intelectual de El Sol, en el origen de Musicalia, con el añadido de los artículos que publicaba Salazar en la sección La vida musical del periódico citado.

     Un “monstruo” en términos lírico-teatrales es una letra embutida a la fuerza en un diseño musical que se quiere conservar intacto. Las rumbas que Salazar había escuchado en España podían no guardar su origen, aunque su ritmo y color evocaran a los países de América Central. Cuando visitó La Habana en 1930, se dirigió al teatro de la Alhambra con la intención de presenciar una rumba auténtica, estuviese embutido el monstruo o no, porque, inicialmente, le costaba entender las letras. Entendía solamente los estribillos. Al menos, el musicólogo, sin saber la pureza de la rumba, tuvo la sensación de presenciar algo auténtico.

      ¿Cuál fue la primera rumba que vio y oyó? La negra Quirina. No era desconocida. Su autor era Moisés Simons. Por ese viaje de ida y vuelta, Adolfo Salazar sabía que había sido atraído al otro lado del océano en alguna ocasión.

Moisés Simons. Wikipedia


     Salazar apreciaba en La negra Quirina su carácter y colorido como música popular. Observaba la buena conexión entre el elemento primitivo de origen africano con la gracia criolla, cubana o antillana. Y le permitía saber la relación que se establecía entre la rumba y el “son”, que tan en boga se estaba poniendo en Cuba en 1930. Eran impresiones lo que Salazar anotaba. No podía sentenciar porque podía ser considerado un erudito a la violeta.

     Intuitivamente, apreció que lo africano servía de base rítmica y era incitador de giros melódicos, y que los detalles estilísticos eran adiciones de lo cubano o criollo. La estructura y hechura se habían importado de Europa con una reelaboración en la Gran Antilla.

         No dejó de observar la lubricidad y sensualidad de la rumba cubana. Rasgos que se acentuaban con el lenguaje libérrimo y la gestualidad desenvuelta utilizados en el teatro de la Alhambra, llegando en algún momento a considerar que lo más pudoroso de la actuación era la rumba misma.

     Moisés Simons fue un músico cubano que nació con el nombre de Moisés Simón Rodríguez en La Habana en 1889 y falleció en Madrid en 1945. Compositor, pianista y director de orquesta, fue el autor del éxito internacional del son pregón “El manisero”. En la obra musical de Simons destacan también las operetas o zarzuelas cubanas. De entre ellas, La negra Quirina.

           Para otro momento, las fritas. Debía buscar el aire libre, el calor, la muchedumbre humana, el ron… Aún quedaba el final de julio y los comienzos del agosto caribeño de 1930.






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Impresión al llegar a La Habana en 1930. Adolfo Salazar (5)

 

La Habana. 1930.Colección. Get Archive

 

     Ahora vuelve a oírse su nombre: La Habana y Cuba...

    Hace casi cien años, los viajeros que llegaban de España al Malecón eran acogidos de forma cordial, efusiva y generosa por el mero hecho de ser españoles, especialmente por la juventud, y no solo porque les estaban mirando y oyendo, incluso con fraternidad intelectual.

     La Cuba de 1930 era un país joven, con inquietudes similares a la gente joven de España. Cuando allí llegó Adolfo Salazar se sintió como el joven que llega por primera vez. Sintió el frescor vegetal que amanece con la tierra al llegar al puerto. Un frescor que ya no era del mar.

     En el terreno artístico y literario era una más de las Españas, donde resonaba lo que venía de la península y donde su aroma e inteligencia cultural prendía a todo lo español. Las calles de La Habana 1930 eran estrechas y calientes, abigarradas de gente, con resonantes canciones, con olores a frutas del trópico que impregnaban a cualquier español a su llegada. 

     Cada paso era un descubrimiento. A todo ello encontraba Salazar un encanto sutil e inexplicable, que estaba formado por la raíz española- andaluza- y la flor criolla. Algo incomprensible para un extranjero, ya fuese francés o alemán.

     Por las calles y las plazas se vagaba con arte durante horas y días, al Sol y a la Luna. Algo raro, algo estrafalario. Porque pudiera que esas ciudades o esos pueblitos no tuvieran nada de extraordinario.

     Salazar creía que la arquitectura de 1930 en La Habana era la arquitectura burguesa más horrible del mundo. Se salvaba por sus calles que recorría de un lado a otro. Y allí observaba la yuxtaposición de la entraña española con lo criollo y el confort traído de la influencia norteamericana. Una vieja raza creada de lo español y lo criollo se mezclaba sin fundirse en sus costumbres. Veía negras prietas envueltas en las gasas vaporosas del traje largo de salón nocturno neoyorkino. La gente, en su cabeza, seguía contando en duros, pesetas y reales, cuando lo que circulaba era el dólar.

      En lo criollo nacía la gracia fina y aromática de Cuba. El viajero contaba que admiraba la gradación de la piel cubana y los tonos de color de sus ojos. Y las mujeres mayores que acumulaban la experiencia de la vida y su fatiga. Y disfrutaba de la alegría infantil del cubano que invitaba a compartir el primer mordisco de un mango o una “mameya” (mamey).

     Esos mulatos eran el alma musical de Cuba. En los salones de Cuba se cantaban las canciones que antes solo se oían en las cocinas de las casas. Los sones hervían por doquier como viva estampa de lo criollo. La música o el sonido de la calle era otro: La de los rumores, los ruidos, las risas, la inagotable charla. Los murmullos de una gran ciudad.

     El vendedor ofrecía sus frutas, las hojas para el baño o cualquier remedio. Y por las tardes, el chino que vende maní cerca del teatro chino aparecía donde representaban dramas de gran quietud.

     El pueblo llano, más humilde, no iba al teatro chino ni a la opera italiana que cantaban tenores españoles en el Payret, ni a las comedias madrileñas del Teatro Nacional del Centro Gallego. Ni a los bares alegres y atestados del Parque Central con sus helados y jugos de fruta. El pueblo llano dejaba el bar para el pueblo señorito y se dirigía al desenvuelto teatro de la Alhambra. Salazar, que se sentía perteneciente a ambos pueblos, satisfacía su sed en los bares con daiquiris y marchaba al Alhambra a ver bailar la rumba[1].


Trocadero. La Habana. 1929. PYCRIL



[1] Adolfo Salazar. El Sol, 12 y 13 de julio de 1930.



     Serie Adolfo Salazar en Cuba:

     - Adolfo Salazar en Cuba_1

    - Adolfo Salazar en Cuba: Los artículos de EL SOL_2

    - Adolfo Salazar en Cuba: La Asociación de Música Contemporánea_3

    - Adolfo Salazar en Cuba: La enseñanza y las orquestas_4 



14-03-26 12:31 Actualizado  16-3-26 9:33 

Adolfo Salazar en Cuba: La enseñanza y las orquestas (4)

 

     

Fuente: El Sol. 1917-1939


     Cuando Adolfo Salazar escribía sobre la enseñanza musical y las orquestas en Cuba, su periódico, EL SOL, editorializaba sobre varios asuntos el 16 de agosto de 1930. En primer lugar, el problema de las subsistencias: Sobre lo que suponía el alza del coste de la vida y la política económica del gobierno. De las políticas que debía tomar. Y de lo meditado que debía estar cada decisión para que la vida no fuese tan cara. Aquello, también, de no pedir sacrificios a nadie sin antes dar ejemplo. En este caso, el gobierno.

     Un segundo editorial lo dedicaba a la situación de Alemania después de la Gran Guerra. Con el título La política alemana, se incidía en cómo se estaba produciendo el crecimiento de los partidos extremos: comunistas y nazis. Se intuía una victoria de los socialdemócratas, con los partidos de la derecha divididos. Pedía a los posibles ganadores que aunque no llegasen a una coalición, al menos consiguiesen una armonía mayor.

      Como último editorial del día, El Acuerdo italorruso: El acuerdo económico entre el gobierno de los fascistas italianos y los soviéticos rusos, firmado por los ministros italianos Bottai y Mosconi y el representante soviético Linbinov-¿Litvinov?-. Surgía el temor a un pacto contra los gobiernos democráticos. EL SOL creía que imperaban razones político-económicas en ambos países. Los soviéticos no conseguían entenderse con los gobiernos capitalistas y los italianos no había conseguido rebajar su deuda ni llegar a un acuerdo con los Estados Unidos. En Europa, ni Francia, ni Inglaterra, ni Alemania abrían sus arcas en su ayuda. El acuerdo preocupaba en las cancillerías internacionales. Dos dictaduras llegaban a un acuerdo en agosto de 1930. Dos dictaduras que deseaban crear un orden social incompatible con el ya existente. Y EL SOL, matizando o reduciendo el diapasón de la alerta, la reseñaba para la defensa de la democracia.

     Con este panorama, Adolfo Salazar escribe La vida musical en Cuba. – La enseñanza. Las orquestas.

     Estamos en Cuba, año 1930. La iniciativa privada en la mayor de las Antillas se extendía a ámbitos que en Europa solía ocupar el Estado. Era el caso de la enseñanza, en este caso, musical. Cuba y España no tenían teatros oficiales, ni orquestas oficiales. No tenían consignación presupuestaria, salvo en el aspecto de las bandas municipales.

     En Cuba, como en Estados Unidos y las repúblicas hispanoamericanas, se dejaba esta cuestión a la iniciativa privada. Pero se hablaba o se empezaba a hablar de crear un Conservatorio oficial. Salazar creía que su éxito dependería de su criterio de selección. No ayudaba la descentralización administrativa del poder en Cuba que obstaculizaba una homogénea dirección de los criterios pedagógicos.

     Adolfo Salazar había recibido información del número de profesionales que trabajaban en el mundo de la música. Dependía de su nivel de formación el éxito que tuvieran. Y pensaba que no debía de dejar de reconocerse la labor de la iniciativa privada. En este punto, reseñaba la labor de los músicos españoles. Y hablaba del Conservatorio Bach que dirigía María Muñoz de Quevedo, que calificaba como una institución modelo. Tanto en el criterio como en sus procedimientos. Tanto en lo artístico como en el sistema pedagógico. Fundado en 1925, era la idea que sostenía la revista Musicalia. Este Conservatorio, esta revista y la nueva Asociación- de Música Contemporánea- estaban en la cabeza de sus creadores para surgir- nacer- en el momento indicado. Y la madurez artística de María Muñoz era reseñada por el musicólogo español. Probablemente, para indicar que este instante era el momento ideal.

     El conservatorio Bach basaba la enseñanza en el piano. Pero no únicamente. También se enseñaba armonía y un panorama amplio de disciplinas que se extendía a la historia del arte en general y la literatura. Sensibilidad y técnica.  En las clases de Historia analítica de la música e Historia de las Artes- utilizando proyecciones- participaba Antonio Quevedo.

     Salazar nos contaba además el éxito que había obtenido Federico García Lorca con las conferencias en la Institución Hispano Cubana de Cultura, y que hablaría para la institución de los Quevedo sobre el ciclo histórico de la poesía española.

     Elogiaba, por otra parte, los métodos pedagógicos infantiles de María Muñoz. El que la música se hablara musicalmente para los niños desde párvulos. Dando importancia en esta enseñanza a los músicos antiguos y modernos, como Béla Bartók, Stravinski o Poulenc. La música moderna entusiasmaba a los más pequeños, decía Salazar.

     Las clases eran individuales, salvo conferencias o cursillos de análisis a los que podían asistir alumnos de otros centros. Como complemento, se enseñaban idiomas, especialmente para aquellos que querían dedicarse al canto.

     La falta de protección oficial era más aparente todavía en la vida de las orquestas, llenando este hueco la iniciativa privada. Nombraba a españoles como Pedro San Juan, que mostraban paciencia y entusiasmo en la Orquesta Filarmónica.

     La Orquesta Sinfónica de La Habana era dirigida notablemente por Gonzalo Roig, director también de la Banda Municipal y de la escuela Municipal de Música. Destacaba, por otra parte, la labor de la Orquesta Falcón, dirigida también por Roig, con esfuerzos heroicos para sobrevivir. Gonzalo Roig fue autor de zarzuela cubana y éxitos de la época como "Quiéreme mucho".



     Salazar quería que España, en 1930, tuviese una gran Orquesta Nacional, asentada en sólidas bases económicas, con directores fijos, pero también con invitados ocasionales. Con unos planes diseñados y definidos. Con método. Y desearía, otro tanto, para Cuba. Porque había mostrado entusiasmo y esfuerzo. Tenía en cuenta, en el final de su artículo, los difíciles tiempos económicos- señalamos que eran los tiempos de la depresión económica de 1929- con el recuerdo de la fusión de las orquestas Filarmónica y Sinfónica de la ciudad de Nueva York- babilónica la adjetivaba- para resistir los rudos embates de la Economía.

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          Lo que aquí se reseña es la versión de la visita a Cuba de Adolfo Salazar, según los artículos que publicó en EL SOL. En el mes de noviembre de 2026 se publicó Antonio Quevedo y Sánchez, por Ignacio García Noblejas Santa-Olalla, que se sumerge en las relaciones humanas y profesionales de Antonio Quevedo, sus matrimonios, destacando el de María Muñoz, y las relaciones con la intelectualidad española- por ejemplo, cuando conoció a Salazar y García Lorca- y cubana. Publicado en Océano Atlántico Editores.




     Contexto:

     - Adolfo Salazar en Cuba_1

     Adolfo Salazar en Cuba: Los artículos de EL SOL_2

     - Adolfo Salazar en Cuba: La Asociación de Música Contemporánea_3

     Los orígenes de Musicalia_1

    - Los orígenes de Musicalia_2


23-01-2026 23:48, programado 24-01-2026 0:03. Actualizado 29-01-26 20:08

Adolfo Salazar en Cuba: La Asociación de Música Contemporánea (3)

 

 

Mancheta de EL SOL, segunda semana de agosto de 1930. Fuente: EL SOL.
  


Fuente: EL SOL, caricatura de López Rubio, 14-8-1930


     Cuando a mediados de agosto de 1930 publica Adolfo Salazar su artículo en EL SOL titulado La vida musical en Cuba. – Las sociedades de conciertos, en la vida de los ciudadanos que leían el periódico había preocupación por la enseñanza de sus ciudadanos; Salvador de Madariaga analizaba las instituciones faraónicas del estado: trono, iglesia, ejército y burocracia; se relataba el fracaso de la concentración de los partidos medios- centristas- en Alemania; Ramón Gómez de la Serna escribía sobre cómo se estaba pasando de moda el sombrero, circunstancia que celebraba; y Bagaria hacía caricatura política sobre las futuras elecciones, que luego se celebrarían en abril de 1931.

     Para Salazar la vida musical cubana en 1930 contaba con paralelismos con la española, aunque, era obvio, la influencia de los cercanos Estados Unidos era palpable. Cuba respondía a dos parámetros semejantes a España: la iniciativa particular y la falta de protección oficial.   

     La iniciativa particular era una ocupación o preocupación de unas cuantas personas que lo hacían con generosidad y nada interesados empresarialmente. No conocía en Cuba mecenas filarmónicos al estilo de Estados Unidos que ayudaran a los que desinteresadamente trabajaban por la música de la isla caribeña. Al menos, se le ocultaba a su curiosa mirada. Había algún caso, según le decían.

     En cuanto a la Sociedad Pro Arte Musical, existía por el entusiasmo y esforzado trabajo de mujeres de la sociedad habanera, destacaba a la señora Giberga, tanto por las programaciones que ofrecían como por la construcción del edificio en el que residían, el teatro Auditórium, donde se ofrecían óperas, conciertos sinfónicos y de cámara. Sostenía un círculo de aficionados elegante y selecto con una incipiente biblioteca y la publicación de una revista que ejercía como boletín oficial.

     Tanto esta sociedad como las sociedades de concierto españolas encauzaban la vida musical, aspecto que Salazar remarcó con insistencia y que dependía de sus directores las líneas maestras de este desarrollo. A la Sociedad Pro Arte Musical se unió, según el musicólogo español, la Asociación de Música Contemporánea, que fomentaba la música más reciente, y en la que pronunció una de sus conferencias, estableciendo la relación entre la nueva y la Sociedad Internacional de Música, en cuyo nacimiento estuvo muy implicado. Su queja se dirigía a que en Cuba se había conformado esta sociedad contemporánea y no había conseguido que sucediera esto mismo en España.

     La Asociación de Música Contemporánea nacía como consecuencia del ambiente creado por la revista Musicalia, fundada por María Muñoz de Quevedo, que fue definida por Adolfo Salazar como una singular mujer en quien la sensibilidad, carácter, inteligencia, voluntad y entusiasmo se unen en una mezcla rara. Añadía que era una excelente artista, discípula de Manuel de Falla, creadora del Conservatorio Bach, junto a la revista citada, y, ahora- 1930-, el nacimiento de la Asociación de Música Contemporánea.

     Salazar elogiaba la revista Musicalia. Consideraba casi imposible sacarla en España, tanto en lo espiritual como en lo material. A estas tres entidades creadas por el matrimonio Quevedo les auguraba un resultado formidable para la cultura musical cubana. Echaba de menos esta actividad en España. Pero era feliz y se alegraba de esta labor entusiasta y generosa, cualidades que consideraba netamente cubanas. En la presentación de esta nueva asociación contribuyeron pianistas que Salazar no se olvidaba de nombrar: el norteamericano Julián de Gray y el centroamericano Héctor Ruiz Díaz. La música que escuchó Adolfo Salazar iba de Bach a Stravinski y Satie. 

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     Lo que aquí se reseña es la versión de la visita a Cuba de Adolfo Salazar, según los artículos que publicó en EL SOL. En el mes de noviembre de 2026 se publicó Antonio Quevedo y Sánchez, por Ignacio García Noblejas Santa-Olalla, que se sumerge en las relaciones humanas y profesionales de Antonio Quevedo, sus matrimonios y las relaciones con la intelectualidad española- por ejemplo, cuando conoció a Salazar y García Lorca- y cubana. Publicado en Océano Atlántico Editores.



     Contexto:

     - Adolfo Salazar en Cuba_1

     - Adolfo Salazar en Cuba: Los artículos de EL SOL_2

     - Los orígenes de Musicalia_1

    - Los orígenes de Musicalia_2

23-01-2026 21:55, programado 24-01-26 0:01, actualizado, 26-01-26 17:39



Adolfo Salazar en Cuba: Los artículos de EL SOL (2)

 







     Resumen breve: Adolfo Salazar, intelectual y musicólogo, es invitado a dar conferencias en Cuba. En una carta que recibió, Alejandro García Caturla mostraba su satisfacción al saber a ciencia cierta que Adolfo Salazar iría a Cuba porque le había llegado el boletín de la Sociedad Pro-Arte que lo anunciaba. Es más, le decía que Los Quevedo, entre otros amigos, iban a estar muy satisfechos con su visita porque sería una ayuda en el arte nuevo.[1]

     Adolfo Salazar escribió una serie de artículos en los que daba su visión de Cuba, de la situación de su música y cultura, y de las interrelaciones que estableció. Vamos a intentar ordenar la estructura de esos artículos y contextualizarlos.

     Los artículos fueron publicados en los meses de julio y agosto de 1930. Si tomamos como referencia la fecha de vuelta de Cuba de Adolfo Salazar y la participación del musicólogo en el Primer Congreso Internacional de Musicología que se celebraría en Lieja, Amberes, Aquisgrán y Bruselas con motivo de la Exposición Internacional de Lieja en los primeros días de septiembre de 1930, acotaríamos en esos meses la publicación de los artículos.

     Delimitando un poco más, cuando se publica en EL SOL que Salazar ha vuelto a España, el diario anunciaba que se había producido un temblor/terremoto en España que había provocado que algunas iglesias de Ciudad Real tocaran sus campanas; que, aunque no esté relacionado, el duque de Alba aseguraba que la censura desaparecería pronto; algo más, que un expreso entre París y Burdeos había detenido su paso por el parto de una pasajera al pasar por Chatellerault; o que los catedráticos de Instituto se manifestaban sobre la reforma del bachillerato. Ortega hablaba de la operación cesárea que Cayo Julio César hizo para establecer un Estado universal en el que los viejos aristócratas pareciesen pigmeos y los hombres de Oriente y Occidente, de Italia y las provincias, tuviesen un estatuto de libertad y garantía[2].

     Cuando Salazar viaja a Bélgica, Pilsudkil se puso al frente del gobierno polaco; se estaban produciendo los hechos que acabaron con el gobierno de Leguía en Perú; y en Ciudad Real, la gente acudía a examinar las listas electorales expuestas por el Ayuntamiento, lo que había provocado que algunas organizaciones políticas montasen oficinas electorales[3].

     El orden de los artículos es/era el siguiente:

     Julio

-        Paisajes de Cuba: La Habana, 1930.

-        Paisajes de Cuba: Por las calles y las plazas.

-        No es un artículo. Es la resonancia en la prensa cubana de la visita de Adolfo Salazar a la Isla. En este caso, la revista cubana “1930”[4].

-        Paisajes de Cuba: La rumba en el Alhambra.

-        Paisajes de Cuba: Del malecón a las “fritas”.

-        Paisajes de Cuba: El “son” en las “fritas”. Como curiosidad, cuando se publica este artículo, EL SOL cuenta que se había celebrado el 23 de julio un banquete en la finca de los Señores Mira, en Manzanares, Ciudad Real, con motivo del éxito obtenido por Marcos Redondo en La rosa del azafrán.

-        Paisajes en Cuba: El “son” en las “fritas” (II).

-        Paisajes en Cuba: El “son” en las “fritas” (III).




Agosto

-        Paisajes de Cuba: El “son” en las “fritas” (IV).

-        Paisajes de Cuba: El “son” en las “fritas” (V). Curiosidades en ese día, EL SOL contaba que el 1 de agosto una mala praxis del láudano había producido la muerte de dos niños en Manzanares, Ciudad Real, a manos de sus padres.

-        Paisajes de Cuba: Café Carretero.

-        Paisajes de Cuba: Mariel y el lirio blanco.

-        La vida musical en Cuba: I. las sociedades de conciertos.

-        La vida musical en Cuba: La enseñanza. Las orquestas.

-        Paisajes de Cuba. - La playa y Baracoa.

     La propuesta sería la siguiente: Informar sobre lo que esos artículos nos cuentan y contextualizarlos con las noticias que en esos días se publicaron en el mundo por medio de EL SOL.


Fuente: Bagaria en EL SOL, 27 de agosto de 1930.




[1] SALAZAR, A.: Epistolario 1912-1958. Edición de Consuelo Carredano. Fundación Scherzo/ publicaciones de la Residencia de Estudiantes. Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música. Madrid. 2008. Reseña 6-11-25 Archivo Museo SánchezMejías. La carta se fechó el 21 de noviembre de 1929.

[2] 6 de julio de 1930.

[3] 27 de agosto de 1930.

[4] 1930, número 47.


23-01-2026 20:00, programado 24-01-2026, 0:00 Actualizado 24-01-2026 20:07

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