Cultura y sociedad

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Adolfo Salazar en Cuba: La enseñanza y las orquestas (4)

 

     

Fuente: El Sol. 1917-1939


     Cuando Adolfo Salazar escribía sobre la enseñanza musical y las orquestas en Cuba, su periódico, EL SOL, editorializaba sobre varios asuntos el 16 de agosto de 1930. En primer lugar, el problema de las subsistencias: Sobre lo que suponía el alza del coste de la vida y la política económica del gobierno. De las políticas que debía tomar. Y de lo meditado que debía estar cada decisión para que la vida no fuese tan cara. Aquello, también, de no pedir sacrificios a nadie sin antes dar ejemplo. En este caso, el gobierno.

     Un segundo editorial lo dedicaba a la situación de Alemania después de la Gran Guerra. Con el título La política alemana, se incidía en cómo se estaba produciendo el crecimiento de los partidos extremos: comunistas y nazis. Se intuía una victoria de los socialdemócratas, con los partidos de la derecha divididos. Pedía a los posibles ganadores que aunque no llegasen a una coalición, al menos consiguiesen una armonía mayor.

      Como último editorial del día, El Acuerdo italorruso: El acuerdo económico entre el gobierno de los fascistas italianos y los soviéticos rusos, firmado por los ministros italianos Bottai y Mosconi y el representante soviético Linbinov-¿Litvinov?-. Surgía el temor a un pacto contra los gobiernos democráticos. EL SOL creía que imperaban razones político-económicas en ambos países. Los soviéticos no conseguían entenderse con los gobiernos capitalistas y los italianos no había conseguido rebajar su deuda ni llegar a un acuerdo con los Estados Unidos. En Europa, ni Francia, ni Inglaterra, ni Alemania abrían sus arcas en su ayuda. El acuerdo preocupaba en las cancillerías internacionales. Dos dictaduras llegaban a un acuerdo en agosto de 1930. Dos dictaduras que deseaban crear un orden social incompatible con el ya existente. Y EL SOL, matizando o reduciendo el diapasón de la alerta, la reseñaba para la defensa de la democracia.

     Con este panorama, Adolfo Salazar escribe La vida musical en Cuba. – La enseñanza. Las orquestas.

     Estamos en Cuba, año 1930. La iniciativa privada en la mayor de las Antillas se extendía a ámbitos que en Europa solía ocupar el Estado. Era el caso de la enseñanza, en este caso, musical. Cuba y España no tenían teatros oficiales, ni orquestas oficiales. No tenían consignación presupuestaria, salvo en el aspecto de las bandas municipales.

     En Cuba, como en Estados Unidos y las repúblicas hispanoamericanas, se dejaba esta cuestión a la iniciativa privada. Pero se hablaba o se empezaba a hablar de crear un Conservatorio oficial. Salazar creía que su éxito dependería de su criterio de selección. No ayudaba la descentralización administrativa del poder en Cuba que obstaculizaba una homogénea dirección de los criterios pedagógicos.

     Adolfo Salazar había recibido información del número de profesionales que trabajaban en el mundo de la música. Dependía de su nivel de formación el éxito que tuvieran. Y pensaba que no debía de dejar de reconocerse la labor de la iniciativa privada. En este punto, reseñaba la labor de los músicos españoles. Y hablaba del Conservatorio Bach que dirigía María Muñoz de Quevedo, que calificaba como una institución modelo. Tanto en el criterio como en sus procedimientos. Tanto en lo artístico como en el sistema pedagógico. Fundado en 1925, era la idea que sostenía la revista Musicalia. Este Conservatorio, esta revista y la nueva Asociación- de Música Contemporánea- estaban en la cabeza de sus creadores para surgir- nacer- en el momento indicado. Y la madurez artística de María Muñoz era reseñada por el musicólogo español. Probablemente, para indicar que este instante era el momento ideal.

     El conservatorio Bach basaba la enseñanza en el piano. Pero no únicamente. También se enseñaba armonía y un panorama amplio de disciplinas que se extendía a la historia del arte en general y la literatura. Sensibilidad y técnica.  En las clases de Historia analítica de la música e Historia de las Artes- utilizando proyecciones- participaba Antonio Quevedo.

     Salazar nos contaba además el éxito que había obtenido Federico García Lorca con las conferencias en la Institución Hispano Cubana de Cultura, y que hablaría para la institución de los Quevedo sobre el ciclo histórico de la poesía española.

     Elogiaba, por otra parte, los métodos pedagógicos infantiles de María Muñoz. El que la música se hablara musicalmente para los niños desde párvulos. Dando importancia en esta enseñanza a los músicos antiguos y modernos, como Béla Bartók, Stravinski o Poulenc. La música moderna entusiasmaba a los más pequeños, decía Salazar.

     Las clases eran individuales, salvo conferencias o cursillos de análisis a los que podían asistir alumnos de otros centros. Como complemento, se enseñaban idiomas, especialmente para aquellos que querían dedicarse al canto.

     La falta de protección oficial era más aparente todavía en la vida de las orquestas, llenando este hueco la iniciativa privada. Nombraba a españoles como Pedro San Juan, que mostraban paciencia y entusiasmo en la Orquesta Filarmónica.

     La Orquesta Sinfónica de La Habana era dirigida notablemente por Gonzalo Roig, director también de la Banda Municipal y de la escuela Municipal de Música. Destacaba, por otra parte, la labor de la Orquesta Falcón, dirigida también por Roig, con esfuerzos heroicos para sobrevivir. Gonzalo Roig fue autor de zarzuela cubana y éxitos de la época como "Quiéreme mucho".



     Salazar quería que España, en 1930, tuviese una gran Orquesta Nacional, asentada en sólidas bases económicas, con directores fijos, pero también con invitados ocasionales. Con unos planes diseñados y definidos. Con método. Y desearía, otro tanto, para Cuba. Porque había mostrado entusiasmo y esfuerzo. Tenía en cuenta, en el final de su artículo, los difíciles tiempos económicos- señalamos que eran los tiempos de la depresión económica de 1929- con el recuerdo de la fusión de las orquestas Filarmónica y Sinfónica de la ciudad de Nueva York- babilónica la adjetivaba- para resistir los rudos embates de la Economía.

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          Lo que aquí se reseña es la versión de la visita a Cuba de Adolfo Salazar, según los artículos que publicó en EL SOL. En el mes de noviembre de 2026 se publicó Antonio Quevedo y Sánchez, por Ignacio García Noblejas Santa-Olalla, que se sumerge en las relaciones humanas y profesionales de Antonio Quevedo, sus matrimonios, destacando el de María Muñoz, y las relaciones con la intelectualidad española- por ejemplo, cuando conoció a Salazar y García Lorca- y cubana. Publicado en Océano Atlántico Editores.




     Contexto:

     - Adolfo Salazar en Cuba_1

     Adolfo Salazar en Cuba: Los artículos de EL SOL_2

     - Adolfo Salazar en Cuba: La Asociación de Música Contemporánea_3

     Los orígenes de Musicalia_1

    - Los orígenes de Musicalia_2


23-01-2026 23:48, programado 24-01-2026 0:03. Actualizado 29-01-26 20:08

Adolfo Salazar en Cuba: La Asociación de Música Contemporánea (3)

 

 

Mancheta de EL SOL, segunda semana de agosto de 1930. Fuente: EL SOL.
  


Fuente: EL SOL, caricatura de López Rubio, 14-8-1930


     Cuando a mediados de agosto de 1930 publica Adolfo Salazar su artículo en EL SOL titulado La vida musical en Cuba. – Las sociedades de conciertos, en la vida de los ciudadanos que leían el periódico había preocupación por la enseñanza de sus ciudadanos; Salvador de Madariaga analizaba las instituciones faraónicas del estado: trono, iglesia, ejército y burocracia; se relataba el fracaso de la concentración de los partidos medios- centristas- en Alemania; Ramón Gómez de la Serna escribía sobre cómo se estaba pasando de moda el sombrero, circunstancia que celebraba; y Bagaria hacía caricatura política sobre las futuras elecciones, que luego se celebrarían en abril de 1931.

     Para Salazar la vida musical cubana en 1930 contaba con paralelismos con la española, aunque, era obvio, la influencia de los cercanos Estados Unidos era palpable. Cuba respondía a dos parámetros semejantes a España: la iniciativa particular y la falta de protección oficial.   

     La iniciativa particular era una ocupación o preocupación de unas cuantas personas que lo hacían con generosidad y nada interesados empresarialmente. No conocía en Cuba mecenas filarmónicos al estilo de Estados Unidos que ayudaran a los que desinteresadamente trabajaban por la música de la isla caribeña. Al menos, se le ocultaba a su curiosa mirada. Había algún caso, según le decían.

     En cuanto a la Sociedad Pro Arte Musical, existía por el entusiasmo y esforzado trabajo de mujeres de la sociedad habanera, destacaba a la señora Giberga, tanto por las programaciones que ofrecían como por la construcción del edificio en el que residían, el teatro Auditórium, donde se ofrecían óperas, conciertos sinfónicos y de cámara. Sostenía un círculo de aficionados elegante y selecto con una incipiente biblioteca y la publicación de una revista que ejercía como boletín oficial.

     Tanto esta sociedad como las sociedades de concierto españolas encauzaban la vida musical, aspecto que Salazar remarcó con insistencia y que dependía de sus directores las líneas maestras de este desarrollo. A la Sociedad Pro Arte Musical se unió, según el musicólogo español, la Asociación de Música Contemporánea, que fomentaba la música más reciente, y en la que pronunció una de sus conferencias, estableciendo la relación entre la nueva y la Sociedad Internacional de Música, en cuyo nacimiento estuvo muy implicado. Su queja se dirigía a que en Cuba se había conformado esta sociedad contemporánea y no había conseguido que sucediera esto mismo en España.

     La Asociación de Música Contemporánea nacía como consecuencia del ambiente creado por la revista Musicalia, fundada por María Muñoz de Quevedo, que fue definida por Adolfo Salazar como una singular mujer en quien la sensibilidad, carácter, inteligencia, voluntad y entusiasmo se unen en una mezcla rara. Añadía que era una excelente artista, discípula de Manuel de Falla, creadora del Conservatorio Bach, junto a la revista citada, y, ahora- 1930-, el nacimiento de la Asociación de Música Contemporánea.

     Salazar elogiaba la revista Musicalia. Consideraba casi imposible sacarla en España, tanto en lo espiritual como en lo material. A estas tres entidades creadas por el matrimonio Quevedo les auguraba un resultado formidable para la cultura musical cubana. Echaba de menos esta actividad en España. Pero era feliz y se alegraba de esta labor entusiasta y generosa, cualidades que consideraba netamente cubanas. En la presentación de esta nueva asociación contribuyeron pianistas que Salazar no se olvidaba de nombrar: el norteamericano Julián de Gray y el centroamericano Héctor Ruiz Díaz. La música que escuchó Adolfo Salazar iba de Bach a Stravinski y Satie. 

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     Lo que aquí se reseña es la versión de la visita a Cuba de Adolfo Salazar, según los artículos que publicó en EL SOL. En el mes de noviembre de 2026 se publicó Antonio Quevedo y Sánchez, por Ignacio García Noblejas Santa-Olalla, que se sumerge en las relaciones humanas y profesionales de Antonio Quevedo, sus matrimonios y las relaciones con la intelectualidad española- por ejemplo, cuando conoció a Salazar y García Lorca- y cubana. Publicado en Océano Atlántico Editores.



     Contexto:

     - Adolfo Salazar en Cuba_1

     - Adolfo Salazar en Cuba: Los artículos de EL SOL_2

     - Los orígenes de Musicalia_1

    - Los orígenes de Musicalia_2

23-01-2026 21:55, programado 24-01-26 0:01, actualizado, 26-01-26 17:39



Adolfo Salazar en Cuba: Los artículos de EL SOL (2)

 







     Resumen breve: Adolfo Salazar, intelectual y musicólogo, es invitado a dar conferencias en Cuba. En una carta que recibió, Alejandro García Caturla mostraba su satisfacción al saber a ciencia cierta que Adolfo Salazar iría a Cuba porque le había llegado el boletín de la Sociedad Pro-Arte que lo anunciaba. Es más, le decía que Los Quevedo, entre otros amigos, iban a estar muy satisfechos con su visita porque sería una ayuda en el arte nuevo.[1]

     Adolfo Salazar escribió una serie de artículos en los que daba su visión de Cuba, de la situación de su música y cultura, y de las interrelaciones que estableció. Vamos a intentar ordenar la estructura de esos artículos y contextualizarlos.

     Los artículos fueron publicados en los meses de julio y agosto de 1930. Si tomamos como referencia la fecha de vuelta de Cuba de Adolfo Salazar y la participación del musicólogo en el Primer Congreso Internacional de Musicología que se celebraría en Lieja, Amberes, Aquisgrán y Bruselas con motivo de la Exposición Internacional de Lieja en los primeros días de septiembre de 1930, acotaríamos en esos meses la publicación de los artículos.

     Delimitando un poco más, cuando se publica en EL SOL que Salazar ha vuelto a España, el diario anunciaba que se había producido un temblor/terremoto en España que había provocado que algunas iglesias de Ciudad Real tocaran sus campanas; que, aunque no esté relacionado, el duque de Alba aseguraba que la censura desaparecería pronto; algo más, que un expreso entre París y Burdeos había detenido su paso por el parto de una pasajera al pasar por Chatellerault; o que los catedráticos de Instituto se manifestaban sobre la reforma del bachillerato. Ortega hablaba de la operación cesárea que Cayo Julio César hizo para establecer un Estado universal en el que los viejos aristócratas pareciesen pigmeos y los hombres de Oriente y Occidente, de Italia y las provincias, tuviesen un estatuto de libertad y garantía[2].

     Cuando Salazar viaja a Bélgica, Pilsudkil se puso al frente del gobierno polaco; se estaban produciendo los hechos que acabaron con el gobierno de Leguía en Perú; y en Ciudad Real, la gente acudía a examinar las listas electorales expuestas por el Ayuntamiento, lo que había provocado que algunas organizaciones políticas montasen oficinas electorales[3].

     El orden de los artículos es/era el siguiente:

     Julio

-        Paisajes de Cuba: La Habana, 1930.

-        Paisajes de Cuba: Por las calles y las plazas.

-        No es un artículo. Es la resonancia en la prensa cubana de la visita de Adolfo Salazar a la Isla. En este caso, la revista cubana “1930”[4].

-        Paisajes de Cuba: La rumba en el Alhambra.

-        Paisajes de Cuba: Del malecón a las “fritas”.

-        Paisajes de Cuba: El “son” en las “fritas”. Como curiosidad, cuando se publica este artículo, EL SOL cuenta que se había celebrado el 23 de julio un banquete en la finca de los Señores Mira, en Manzanares, Ciudad Real, con motivo del éxito obtenido por Marcos Redondo en La rosa del azafrán.

-        Paisajes en Cuba: El “son” en las “fritas” (II).

-        Paisajes en Cuba: El “son” en las “fritas” (III).




Agosto

-        Paisajes de Cuba: El “son” en las “fritas” (IV).

-        Paisajes de Cuba: El “son” en las “fritas” (V). Curiosidades en ese día, EL SOL contaba que el 1 de agosto una mala praxis del láudano había producido la muerte de dos niños en Manzanares, Ciudad Real, a manos de sus padres.

-        Paisajes de Cuba: Café Carretero.

-        Paisajes de Cuba: Mariel y el lirio blanco.

-        La vida musical en Cuba: I. las sociedades de conciertos.

-        La vida musical en Cuba: La enseñanza. Las orquestas.

-        Paisajes de Cuba. - La playa y Baracoa.

     La propuesta sería la siguiente: Informar sobre lo que esos artículos nos cuentan y contextualizarlos con las noticias que en esos días se publicaron en el mundo por medio de EL SOL.


Fuente: Bagaria en EL SOL, 27 de agosto de 1930.




[1] SALAZAR, A.: Epistolario 1912-1958. Edición de Consuelo Carredano. Fundación Scherzo/ publicaciones de la Residencia de Estudiantes. Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música. Madrid. 2008. Reseña 6-11-25 Archivo Museo SánchezMejías. La carta se fechó el 21 de noviembre de 1929.

[2] 6 de julio de 1930.

[3] 27 de agosto de 1930.

[4] 1930, número 47.


23-01-2026 20:00, programado 24-01-2026, 0:00 Actualizado 24-01-2026 20:07

"Las calles de Cádiz" ante la crítica periodística (1933)

    

El Sol, 15-10-1933, Hemeroteca Digital

     Uno de los musicólogos más influyentes del primer tercio del siglo XX fue Adolfo Salazar. Colaboraba en el diario “El Sol” como crítico musical. El 15 de octubre de 1933 escribió la siguiente crónica sobre el estreno en el Teatro Español de la Compañía de Bailes Españoles de la Argentinita la noche anterior:

     “El cuadro que se estrenó, “Calles de Cádiz”, contiene momentos de intenso sabor popular. En cuanto se liguen un poco más… pueden constituir un ejemplo muy típico de lo que puede ser el nuevo “ballet” de esta compañía. Hay en “Calles de Cádiz” elementos cuyo valor no es fácil que lleguen a un público como el del Español, pero que son carne viva de Andalucía. Tales, por ejemplo, el viejo “cantaor” Ezpeleta, y otro más joven de vibrante timbre, llamado “el Gloria”. De las muchachas, Manolita Maora y Jeroma son deliciosas; excelentes “bailaoras” además, tanto “en lo suyo” como en su intervención en “El amor brujo”. El viejo Tili hace una pareja impagable con la Macarrona. Lillo tiene un estilo distinguido y de gran elegancia… El cuadro del patio jerezano es digno de Bartolozzi, su autor.

     El romance de la hija de Villacampa, que canta la Argentinita, es por sí solo una estampa de género… da ejemplo de lo que esta compañía de “ballets” debe ser: esto es, tan popular como se quiera; pero enseguida, superándose a sí misma, superando lo popular para adquirir el nivel del gran arte. Primero “baile”. En seguida, “danza”. - Ad. S.[1]

     Salazar había alcanzado gran relevancia como crítico, musicólogo y compositor en los años 20-30 del siglo XX. Su relevancia sobrepasó los límites nacionales y muestra de ello es la importancia que tuvo en la creación del Colegio de México. Es muy interesante su epistolario que se consultó en el Archivo Museo Sánchez Mejías. Cartas con Ezra Pound, García Lorca, los hermanos Rodolfo y Ernesto Halffter, Gerardo Diego o Luis Sánchez Cuesta, entre otros[2].

     El diario El Sol, que había sido creado en 1917 por Nicolás María de Urgoiti, estaba dirigido por Félix Lorenzo y tuvo a José Ortega y Gasset como referente editorial. Un hijo de Nicolás María de Urgoiti fue uno de los primeros socios financieros de Luis Buñuel: Ricardo Urgoiti Somovilla y su productora Filmófono en 1935. Antes, Buñuel, lo había intentado con Ignacio Sánchez Mejías, según cuentan las cartas que remitió a José “Pepín” Bello[3].

     El diario Ahora, del propietario/director Luis Montiel con la ayuda de Chaves Nogales, no firmaba la critica de la presentación en el Teatro Español de la Compañía de Bailes Españoles de La Argentinita:

     “… se estrenó el poema popular “Calles de Cádiz”, original de Jiménez Chavarri, sucesión de estampas… “Canción de corro”, “Lección de baile”, “Tangos”, “Bulería del Camaronero”, “Guardias del Barrio”, “Nochebuena”… con Argentinita y Pilar, la Fernanda, la Macarrona, La Malena, la Jeroma, Manolita Maora… Antonio y Juanito Jiménez, el Churri, Espeleta… Todas las estampas , de un gran colorido, de un añejo sabor popular, presentadas con ponderada estilización y fino sentido artístico, fueron muy celebradas…Ella (Argentinita), su hermana, sus colaboradores y acompañantes, escucharon muestras inequívocas de la aprobación del público, que llenaba la sala del teatro municipal.”

Ahora, 15-10-1933, Hemeroteca digital

     Ahora dejo de editarse en 1939, tras una segunda época en la que fue controlada por un Consejo Obrero según relata Chaves Nogales[4] en A sangre y fuego, destituyendo al propietario, que años más tarde fundaría Semana y As. Luis Montiel fue diputado en Cortes en la monarquía de Alfonso XIII, director general de aduanas en la dictadura de Primo de Rivera, y presidente del Círculo Mercantil de Madrid[5].

     El Heraldo de Madrid había publicado una entrevista previa el 13 de octubre donde informaba de la presentación de “Las calles de Cádiz” de Jiménez Chavarri. Argentinita decía que el autor era un músico joven que tendría muchos éxitos y natural del propio Cádiz. La entrevista previa estaba encabezada por el título: “Mañana, en el Teatro Español, se presentará la ilustre bailarina Encarnación López (Argentinita) con la gran compañía de bailes que ha formado. Y estrenará “Las calles de Cádiz”, de Jiménez Chavarri. Otra vez Encarna.[6]

El Heraldo de Madrid, 16-10-1933, Hemeroteca digital

     La crítica del estreno fue escrita por Enrique Ruiz de la Serna el 16 de octubre, el cual manifestaba que “el programa era casi el mismo que la temporada anterior: “El amor brujo”, en la primera parte, y, en la segunda, una serie de estampas- en su mayoría andaluzas- de intenso sabor racial. Esto fue lo más interesante… La Argentinita y su hermana Pilar, en alternada actuación, bailaron y cantaron con ese arte suyo, único e inalienable, que hasta los más frígidos arrebata y arranca el aplauso… en fin, en todo el programa, que culminó en la “Nochebuena” y en la zambra gitana que le pone remate… La postura en escena, original- demasiado original- en “El amor brujo” y muy adecuada en todas las estampas de la segunda parte, que, en esto, como en todo, tuvo su mejor fortuna. - E. Ruiz de la Serna.

     La Argentinita e Ignacio Sánchez Mejías (Jiménez Chavarri era el pseudónimo con el que había escrito el libreto de “Las calles de Cádiz) tuvieron que esperar al 17 de octubre para recibir la crítica de Luz. Sabían o presumían que podría escribirla Juan Chabás, pero puede que la escribiera un músico y musicólogo llamado Salvador Bacarisse, primo del escritor Mariano Bacarisse, y miembro del grupo de los ocho que era la versión musical de la generación del 27, que había crecido bajo los postulados musicales de Adolfo Salazar.

    Chabás hacía las críticas de teatro; las musicales las escribía Bacarisse. Argentinita había presentado una nueva forma de llevar a escena los cuadros y bailes españoles.

     Chabás había firmado la crítica teatral del día 16 de octubre y era bastante negativa[7].

Luz, 17-10-1933, Hemeroteca digital


     Finalmente, en la sección de Teatros, cines y conciertos, Salvador Bacarisse escribió sobre el estreno del Teatro Español remitiéndose, en su inicio, a la aparición de la compañía rusa de Diaghilew que ha sido aplaudida por el público, ofreciendo “mayores y más nuevas perspectivas a las corrientes actuales de la música y la plástica al servicio del arte del teatro. Hasta el momento nada se había intentado entre nosotros en este sentido…Diaghilew derivó con su compañía, del arte- si no popular, típico ruso-, hacia otro tipo universal, cosmopolita. Quizás esta agrupación tenga que mantenerse constantemente dentro de lo popular auténtico- por lo menos como técnica de baile-… en ello estribará seguramente su principal atractivo, ya que no estará nunca expuesta a presentar un espectáculo híbrido que en nuestro país no caería en el academicismo, pero si seguramente en la mediocridad zarzuelera.

     En el programa… la sabrosísima… “Calles de Cádiz”, de Jiménez Chavarri, cuadro vivo, no cuadrito de costumbres, trasplantando a la escena con toda la rotundidad de su alegría frenética, desordenada, improvisada… ¡Qué lejos de las danzas que nos han presentado algunas veces de otras regiones…

     En sus escenas: canción de corro, lección de baile, tangos, bulerías, villancicos, obtuvo un éxito ruidoso toda la compañía. Argentinita, su hermana Pilar, Rafael Ortega reverdecieron sus triunfos anteriores en las danzas de Falla y de Albéniz, en las estampas de García Lorca, así como en su versión tan original del magnífico “Amor brujo”, conducido por Rodolfo Hallfter, de la Orquesta Bética de Cámara. Salvador Bacarisse[8].”

     Salvador Bacarisse nació el 12 de septiembre de 1898. Miembro de una familia burguesa, tuvo acceso a estudios superiores. Ganó tres premios nacionales de música, 1923-1931-1934, fue considerado durante mucho tiempo como alejado de la ortodoxia musical, no entendido por el público. Su estilo varió entre el impresionismo, el neoclasicismo y el neorromanticismo. Tras la Guerra Civil se instala en París y su estilo se siente influido por la nostalgia por lo español y evoluciona su obra hacia neocasticistas y neorrománticos[9]. Muestra de ello, su famoso “Concertino para guitarra y orquesta”, 1957.

     Lo que promovió Argentinita, con su Compañía de Bailes Españoles, con la colaboración de Federico García Lorca e Ignacio Sánchez Mejías era la renovación desde dentro. Desde fuera, ya lo habían intentado Antonia Mercé, La Argentina, y Vicente Escudero. Encarnación y Pilar López comenzaron a frecuentar a principios de los treinta del siglo XX la Residencia de Estudiantes y los círculos intelectuales en los que se movían los miembros de la generación del 27. En 1931 graba Argentinita con Lorca la Colección de Canciones españolas antiguas, mezclando tradición y vanguardia. La aparición de Ignacio Sánchez Mejías, su cercanía con la bailarina, el desarrollo personal del sevillano como dramaturgo, actor ocasional en La malcasada (1926) y polifacético factótum ayudó a germinar la compañía de danza. En ella colaborarían Salvador Bartolozzi, Santiago Ontañón, Manuel Fontanals, Alberto Sánchez, Francisco Santa Cruz y José Caballero. En la parte musical los hermanos Halffter, Rodolfo y Ernesto, dirigiendo la Orquesta Bética fundada por Manuel de Falla, del que se representaba alguna de sus obras, más las de otros contemporáneos: Albéniz, Chueca o Granados. El logotipo de la compañía sería diseñado por Santiago Ontañon[10].

     Como curiosidad y síntoma del ambiente multidisciplinar de las inquietudes de los miembros de la Edad de Plata: Algunos de los colaboradores de la Compañía de bailes españoles participaron en los montajes, a su vez, de teatro clásico de La Barraca, dirigido también por Federico García Lorca con la ayuda en la escena de Eduardo Ugarte, su mano derecha.




[1] El sol, 15 de octubre de 1933, página 12. Año XVII, número 5048.

[2] SALAZAR, A.: Epistolario: 1912-1958. Fundación Scherzo, Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, Instituto de las Artes Escénicas y la Música. Madrid. 2008. 1047 páginas.

[3] Cartas de Luis Buñuel a Pepín Bello de agosto de 1927 y 5 de septiembre de 1928 en CASTILLO, D. y SARDA, M.: Conversaciones con José “Pepín” Bello. Anagrama. Barcelona. 2007. Fecha de lectura en Archivo Museo Sánchez Mejías: 11-12-2022.

[5] ABC, sábado 17 de julio de 1976, edición de Sevilla, página 36.

[6] El Heraldo de Madrid, 13 de octubre de 1933, página 4.

[7] Luz, 16 de octubre de 1933, página 6

[8] Luz, 17 de octubre de 1933, página 7.

[10] MURGA, I.: La Compañía de bailes españoles (1933-1934). Argentinita, Lorca y Sánchez Mejías. Instituto de Cultura, Fundación Mafre. Ediciones Mahalí. Valencia. 2012.

 

 

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