El Heraldo de Madrid recordaba a Pablo Iglesias Posse el 1 de mayo de 1926 en la primera Fiesta del Trabajo tras su fallecimiento el 9 de diciembre de 1925. En un laudatorio breve del apóstol del socialismo español, evocaba las fiestas del trabajo que había promovido y los avances que había conseguido en la toma de conciencia del proletariado español.
En 1926, El Heraldo de Madrid decía
que la Fiesta del Trabajo había perdido su originaria significación porque las
masas obreras iban perdiendo la fe en la eficacia del mito de la revolución
catastrófica y confiaban más en el poder de una modificación gradual de la
organización del trabajo, haciéndola cada vez más justa y equitativa.
El diario continuaba señalando que, si bien había disparidades de interés entre
las diversas clases, hay por encima de ellas una suprema solidaridad, que es la
que debe ser decisiva. Saludaban finalmente la fiesta del trabajo como un
paso más en el camino a la paz social, hacia la que la humanidad caminaba,
aunque hubiese recodos en el camino que pudieran desalentar.
El Heraldo
de Madrid, 1 de mayo de 1926
En breve más reducido, el 1 de mayo de
1926, El Sol informaba que la Agrupación Socialista de Carabanchel Bajo
había celebrado la noche anterior en el Ideal Cinema una velada necrológica en
memoria de Pablo Iglesias. Unos instantes antes de la celebración del acto, la
autoridad suspendió el acto. Se informaba que el acto se intentaría celebrar el
dos de mayo si las autoridades lo permitían. Se elevaría a las autoridades del
Gobierno la idea de dar el nombre de Pablo Iglesias a una calle de Carabanchel
porque el alcalde de la localidad en ocasión anterior lo había denegado.
Tanto El Heraldo de Madrid como El
Sol llevaban en portada la coincidencia del primero de mayo con la huelga
general de la minería inglesa que provocaba efectos internacionales por su trascendencia Y coincidía con la presentación del presupuesto del gobierno británico cuando
el Ministerio de Hacienda era ocupado por Winston Churchill, cuyas
intervenciones en la Cámara de los Comunes concitaban la máxima expectación.
Debemos tener en cuenta que hace cien años
los diarios salían a la venta visados por la censura durante la dictadura de Primo
de Rivera, visado que era indicado en portada.
Aunque se informaba de actos celebrados, o
por celebrar, y homenajes, en los diarios de mayor tirada se informaba de
manera menor de los actos celebrados en España con motivo del 1 de mayo.
En El Liberal de Madrid se
insertaba, el 2 de mayo, una fotografía de obreros con sus familias
celebrando la Fiesta del Trabajo en la Dehesa de la Villa.
| El Liberal, 2 de mayo de 1926 |
Era prácticamente la única información
del día del trabajo en uno de los diarios de mayor tirada y reconocido como
republicano y liberal. Se seguía dando mucha información sobre el conflicto minero
inglés y, como anotación del momento político de España, se señalaban las medidas
de identificación que se iban a solicitar por la Dirección de Seguridad y la
policía a los estudiantes para acceder a los centros universitarios mediante su
tarjeta identificativa o documento acreditativo de pago de matrícula, sin los
cuales podían ser sancionados con falta.
La Libertad, posiblemente uno de
los diarios de mayor tirada de Madrid, y puede que el de más tirada, era una
escisión de El Liberal y se situaba a su izquierda. En portada aparecía
una familia de obreros merendando en la Dehesa de la Villa; en la página dos
llevaba la corrida de toros que se había celebrado por la Fiesta del Trabajo,
que resultó decepcionante para los aficionados. En la página cuatro se cuenta
que la festividad se celebró de puertas adentro en teatros, bares, tabernas.
Faltó la manifestación de obreros. Y el tiempo no acompañó. Se apreció por el
descanso general; no se trabajó.
Hubo cierres de comercios total o
parcialmente. En la mayoría de los oficios hubo paro, salvo en aquellos de necesidad
pública como los suministradores de electricidad, agua y transportes. No hubo
incidentes, señala el diario. Las conclusiones de la Comisión nombrada por la
Casa del Pueblo se hicieron entrega al general Martínez Anido. Se informa de
manera breve de la festividad en provincias y en el extranjero con la nota
común de la tranquilidad.
| La Libertad, 2 de mayo de 1926 |
El Imparcial fue un periódico fundado por Eduardo Gasset y Artime en 1867 y dejó de publicarse en 1933. Tuvo gran influencia en el último tercio del siglo XIX y las dos o tres primeras décadas del siglo XX. En sus orígenes está relacionado con la Unión Liberal, pero también está relacionado con las personas que gestarán la Gloriosa en 1868.
Sobre la fecha que estamos
escribiendo, hay que buscar en la página 3 para encontrar noticia, breve, sobre
la Fiesta del Trabajo. Informa que las manifestaciones obreras estaban
suspendidas y que únicamente ha ocurrido un paro general que ha sido observado
rigurosamente en todos los oficios, según cita el 2 de mayo. A pesar del tiempo
desapacible, las familias lo celebraron con comidas campestres y no hay noticia
de incidentes tanto en Madrid como en provincias.
La huelga minera inglesa aparece en portada. La corrida de toros de Tetuán citada más arriba tiene su información, pero no se relaciona con la Fiesta del Trabajo.
Esta celebración festiva era resaltada en El Sol el tres de mayo de 1926. El mal tiempo no había impedido el disfrute de las familias de trabajadores en las afueras de la capital. Ese ambiente festivo y la paralización del trabajo se reflejan en las distintas provincias, donde se resalta el ambiente de Barcelona, Bilbao, Málaga y Zaragoza. En los editoriales de El Sol, la inquietud por el desarrollo de la huelga en Gran Bretaña. Grandes masas de trabajadores se quejan de su pobreza en un país rico y se establecen paralelismos con el desarrollo industrial de Estados Unidos, en la época que se constituyó como primera potencia industrial tras la Primera Guerra Mundial.
En El Heraldo de Madrid de 3 de mayo de
1926 no hay referencia de la festividad del Primero de Mayo, pero hay
referencia a la huelga en Gran Bretaña- habían fracasado las negociaciones- y
de las dificultades impuestas a los estudiantes universitarios en Madrid.
Nuestra mirada se ha fijado en otras noticias.
En el artículo de Chaves Nogales sobre la luminosa idea de Luis Bello de luchar
contra el analfabetismo en España con la creación de la Sociedad de Amigos de
la Escuela. Y en la sección de Toros y Toreros, la cogida de Ignacio Sánchez Mejías cuando alternaba en Jerez de la Frontera con Juan Belmonte y José
Belmonte.
Un último ejemplo del tratamiento del 1 de mayo irá dirigido a la prensa local de provincias. El Defensor fue un semanario que se publicó entre 1920 y 1936. En sus orígenes aparece como semanario de vida local que se publica en Almodóvar del Campo (Ciudad Real). El número de 2 de mayo de 1926 se publica en la localidad cercana e industrial de Puertollano. Esa zona está relacionada desde la Antigüedad con la minería de Almadén. No olvidemos que en el término municipal de Almodóvar del Campo está el yacimiento de Sisapo en el lugar conocido como La Bienvenida.
Al ser un semanario, trata en portada dos temas: El recuerdo del 2 de mayo de 1808 y la reacción del pueblo; y el Primero de mayo como crónica del momento. En cierto modo quiere establecer un paralelismo, más bien continuidad, entre la actuación popular de 1808 y el movimiento obrero o proletario.
El 2 de mayo para los redactores de El
Defensor es la encarnación del verdadero sentimiento del pueblo en defensa de
su vida nacional y de su libertad ciudadana. Termina el tema dedicado a la
guerra de la Independencia con las palabras del conde de Toreno —creemos que
mucha gente no sabe quién fue Toreno— sobre el entusiasmo por la libertad del
pueblo: Desaparezcan de una vez esas odiosas expresiones de pueblo bajo,
plebe y canalla, porque este pueblo bajo, esta canalla, es la que libertará a
España.
Este semanario se publicaba los domingos y en su cabecera expresaba: No reconocemos por dueño nuestro más que al pueblo. Junto a una canción de 1.º de mayo disertaba sobre el significado del día en sus crónicas del momento. Con cierta amargura decía que en la actualidad la significación del 1 de mayo era una fiesta más con el agravante de calificarla del trabajo. Pero no debía cundir el pesimismo. Cada día y cada hora, cada minuto, creían acercarse más a la meta de la libertad y la justicia. Achacaba a la ignorancia y pasividad de algunos explotados, y la astucia de todos los explotadores, que trabajaban al unísono para convertir en cómico burlesco un día que empezó siendo trágico y que pudo ser de grandes reivindicaciones.
Avisaba en su segunda página, como noticia de su hazaña mezclada con un interés comercial, que los tripulantes del Plus Ultra —Franco, Durán, Alda y Rada— visitarían Puertollano trayendo medicamentos nacionales y extranjeros a la instalación de una farmacia y, de paso, contarían su famoso vuelo Palos-Buenos Aires.
Aunque se habían suprimido las
manifestaciones del Primero de mayo, el paro había sido secundado por prácticamente
toda España. El control de la dictadura de Primo de Rivera había impedido actos
como el homenaje a Pablo Iglesias Posse, pero se habían celebrado actos en
lugares cerrados y, después, festivos en lugares de recreo. La prensa estaba
revisada por la censura.
| El Defensor, 2 de mayo de 1926 |
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El
Heraldo de Madrid, 1 y 3 de mayo de 1926.
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El
Sol, 1 y 3 de mayo de 1926.
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El
Liberal, 2 de mayo de 1926.
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La
Libertad, 2 de mayo de 1926.
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El
Imparcial, 2 de mayo de 1926.
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El
Defensor, 2 de mayo de 1926.
30-4-2026 8:00 Actualizando... 15:47