Cultura y sociedad

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"El Sol" y Ortega y Gasset en la muerte de Sánchez Mejías

      

Ortega y Gasset, copia de retrato de Sorolla en 1918. Wikipedia


     No por repetidas, las anécdotas taurinas de José Ortega y Gasset nos ayudan a comprender o contextualizar el pensamiento del filósofo. Decía Gerardo Diego que una vez saltó al ruedo en una famosa plaza de toros con juvenil agilidad para esperar la salida de un toro. Y la fiera, como a don Quijote los leones, le presentó pelea. 

     Más conocida es la anécdota del primer encuentro entre Ignacio Sánchez Mejías y José Ortega y Gasset. En una cena estaban acompañados por José María de Cossío, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Manuel Altolaguirre y Gerardo Diego. Se quedaron boquiabiertos con los conocimientos taurinos del filósofo. El pensador narró sus confidencias sobre el toreo, evocó sus recuerdos y teorías mágicas. Hablaba como si dibujara el toreo de Lagartijo, y para que fuese comprendido de la mejor manera, les dejó estupefactos, ya que con la cumplida servilleta que se ofrecía en los cenáculos madrileños antes de la guerra, dibujó con clase una larga lagartijera y, como remate, se echó la servilleta al hombro cuando se dirigía a la mesa de sus acompañantes.

     Cuando Nicolás María de Urgoiti y José Ortega y Gasset fundaron El Sol, crearon un periódico intelectual y de mucha calidad. Allí escribieron los grandes pensadores, los grandes geógrafos, los más destacados arabistas y los más importantes literatos y músicos. Como decía su hijo José Ortega Spotorno, únicamente había un tema sobre el que no informaba: El toreo. Había que tener en cuenta la tradición taurina de los Ortega, tanto la del filósofo como la de su padre, José Ortega Munilla, que había dirigido El Imparcial. Y Ortega y Gasset, según su hijo, pensó muy en serio ser torero. Del mismo grupo editorial de El Sol era La Voz, en la que sí se hacía crítica taurina, destacando el periodista Corinto y Oro. Ortega y Gasset fue muy amigo de Juan Belmonte y en alguna conferencia elogió tanto a Domingo Ortega que declaró que el torero era el verdadero Ortega.  

     El Sol informaba de toros cuando había una cogida. Y la sección se llamaba entonces La llamada fiesta nacional

     Toda esta introducción nos lleva a cómo informó El Sol de la fatalidad o desgracia de un torero que tuviese un significado especial en el que se uniera lo trágico con lo intelectual, los empeños con el atractivo personal y el arrojo con la reflexión. 



     La llamada fiesta nacional

     Sánchez Mejías, gravemente herido.

     En la corrida celebrada ayer en Manzanares resultó cogido el diestro Ignacio Sánchez Mejías. Ingresó en la enfermería, donde facilitaron el siguiente parte facultativo:

     "Durante la lidia del tercer toro ingresó en esta enfermería el diestro Ignacio Sánchez Mejías, con una herida penetrante en la región anterointerna del muslo derecho, con dirección ascendente de unos doce centímetros de profundidad. Pronóstico grave." (El Sol, 12 de agosto de 1934).


     El Sol resumía dominicalmente la situación mundial y nacional. En el mundo, el problema monetario internacional que hacía temer una devaluación de la libra esterlina; o las malas cosechas y pérdida ganadera en Estados Unidos; la informalidad alemana en el cumplimiento de sus obligaciones internacionales; y el alza de las tarifas, de nuevo, aduaneras del gobierno francés para obtener más ingresos. 

     En el ámbito nacional, continuaba el conflicto catalán, al que se añadía la amenaza de la complicación vasca, también desde el punto territorial. Había también problemas en la minería de hulla asturiana, conjurado provisionalmente con un crédito gubernamental; no cesaba el problema de las harinas cerealísticas de difícil solución entre las tasas, las existencias, los agricultores y los panaderos; y la elaboración de presupuestos de 1935, que tenía entretenidos al jefe de Gobierno y el ministro de Hacienda.

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     El 14 de agosto, El Sol publicaba la siguiente noticia:

     LA LLAMADA FIESTA NACIONAL

     Muere a consecuencia de una cornada el matador de toros Ignacio Sánchez Mejías

     A las diez de la mañana del lunes falleció en Madrid el diestro Ignacio Sánchez Mejías. Fue cogido por el primer toro en una corrida celebrada el sábado último en Manzanares, hecho del cual ya informamos a nuestros lectores. Como la gravedad del herido era extraordinaria, una vez que le fue practicada la primera cura por el médico de Manzanares se dispuso su traslado a Madrid, cosa que se efectuó en un coche ambulancia. Ingresó en las primeras horas del domingo en el sanatorio del doctor Crespo.

     El doctor Segovia reconoció a Sánchez Mejías, que pasó la mañana del domingo muy decaído y con alta fiebre, delirando en varios momentos.

     Debido a la gran hemorragia sufrida, la debilidad del diestro se fue acentuando, y por la tarde los médicos decidieron practicarle la trasfusión de sangre. Varias personas se prestaron a la operación. Los médicos eligieron al también matador de toros José Bienvenida. A la primera hora de la noche se le hizo la trasfusión de doscientos gramos. 

     Después de la operación, se facilitó el siguiente parte facultativo: 

     "En la mañana de hoy ha sido intervenido operatoriamente el diestro Ignacio Sánchez Mejías, que sufre una herida, por asta de toro en la cara interna, tercio superior del muslo derecho, pasa por debajo del lecho de los vasos femorales superficiales, comprendiendo las arcadas vasculares de la femoral profunda y alcanza la piel de la región externa y superior del muslo.

     Debido a la intensa hemorragia y a los grandes desgarros musculares, son de temer complicaciones infectivas graves.

     Esta tarde le ha sido practicada una trasfusión sanguínea. Temperatura, 39; pulso, 110. —Doctor Segovia."

     Practicada la operación, Sánchez Mejías reaccionó, pero al poco tiempo volvió a recaer. La debilidad del diestro fue en aumento, y a la una de la madrugada entró en el periodo agónico. El herido pasó la noche delirando y constantemente hacía ademán de quitarse los vendajes. 

     En un momento en que sólo se encontraba con el herido el banderillero de su cuadrilla Joaquín Manzanares "Mella", Sánchez Mejías, aquejado de fuertes dolores, se agarró a los barrotes del lecho y haciendo un extraordinario esfuerzo se arrojó al suelo. "Mella", auxiliado por otras personas, lo volvió a subir a la cama. 

     Poco después de la una de la madrugada, el diestro perdió el habla y desde ese momento no hizo más que pedir agua por señas, cosa en la que no era complacido por haberlo prohibido el médico.

     A las cuatro de la madrugada llegaron los familiares de Sánchez Mejías.

     A las ocho de la mañana de ayer los doctores Segovia, Castillo y Crespo visitaron nuevamente al herido y pudieron comprobar que se había declarado la gangrena gaseosa. A las diez menos cuarto sobrevino un colapso cardiaco y momentos después falleció.

     A las once de la mañana se personó en el sanatorio el Juzgado de guardia, que ordenó que el cadáver fuese reconocido por el médico forense.

     Rápidamente circuló por Madrid la noticia del fallecimiento, y numerosas personas fueron al sanatorio para dejar tarjeta. El cadáver de Sánchez Mejías será trasladado a Sevilla, donde recibirá sepultura.

     El cadáver es velado por los individuos de su cuadrilla.

     El cadáver del infortunado diestro fue trasladado anoche a las ocho desde la habitación número 1, donde ingresó al llegar al sanatorio, a otra de la planta baja. Allí se improvisó la capilla ardiente. El cadáver no ha sido amortajado, pues a las diez de la mañana de hoy será embalsamado por el doctor D. Andrés Crespo González.

     El hermano del difunto, D. Trinidad Luis Sánchez Mejías, llegó a las diez de la noche al sanatorio, procedente de Sevilla. Inmediatamente pasó a la cámara mortuoria y permaneció en ella largo rato contemplando el cadáver, emocionadísimo. Tuvo que ser retirado de la estancia por varios amigos. 

     Durante todo el día continuó el desfile de numerosas personas por el sanatorio para dar el pésame. También se han recibido numerosos telegramas, incluso uno de "Guerrita".

     Durante la noche estuvieron velando el cadáver sus hermanos, los individuos de su cuadrilla y el mozo de estoques. 

     A las once y media de la noche fueron cerradas las puertas del sanatorio y no se permitía la entrada a nadie.

     Numeroso público se congregó por los alrededores del sanatorio, que fue dispersado por guardias de seguridad."

     La noticia tenía un añadido adicional desde Sevilla. Era el siguiente:

     SEVILLA 13 (3,50 t).- La noticia de la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, que se conoció en esta capital minutos después de ocurrir, ha causado verdadero sentimiento. Algunos periódicos colocaron pizarras, circulando rápidamente la noticia por toda la ciudad.

     A última hora de la tarde del sábado, al saberse la cogida que sufrió en Manzanares, salió en avión para dicho lugar el hijo mayor de Ignacio, José, y ayer, domingo, informada ya la familia de la extraordinaria gravedad del herido, emprendieron el viaje en automóvil la esposa, doña Dolores Gómez Ortega, y sus hijos María Teresa y Pepito, acompañados del hermano político de la primera, Aurelio Sánchez Mejías. Esta ha marchado también para Madrid el otro hermano de Ignacio, Trinidad Sánchez Mejías, con los hermanos Pazos.

     El alcalde accidental ha recibido un  telegrama participándole los propósitos de la familia de traer el cadáver a Sevilla pasado mañana. El alcalde dio las órdenes oportunas con relación al sepelio.

     La Junta directiva del Betis Balompié ha enviado a la viuda un telefonema de pésame. (Febus).



     El uso de pizarras informativas en las fachadas de los periódicos o en lugares destacados era una costumbre habitual cuando la prensa era el medio más importante de información y las tasas de analfabetismo todavía eran considerables.

     El primer tema político que publicó El Sol el 14 de agosto de 1934 fue titulado El rescate de la República, que acababa de la manera siguiente:

     "Rescate a la República" no significa que el Poder pase de manos de las derechas a manos de las izquierdas, ni de unos ciertos partidos a otros que se llaman republicanos "netos" —¡qué palabra tan de principios del siglo XIX!—, sino que la República deje de ser partidista y se convierta en una forma nacional de Estado, que es lo que unos y otros —los monopolizadores de ahora y de antes y los rescatadores, presuntos monopolizadores de mañana— impiden e impedirán que sea.

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     El intelectual Melchor Fernández Almagro había ocupado en El Sol el puesto de crítico cultural que había dejado Enrique Díaz Canedo al marchar a la Legación de España en Montevideo, Uruguay. El 16 de agosto de 1934 escribió en la sección Panoramas, con el título A propósito de un carácter nacional, las siguientes palabras:

     Torero era y toreando ha muerto. Es natural que a esta luz —sol y sombra de los redondeles taurinos— haya sido contemplada por los informadores y comentaristas la figura del lidiador que acaba de sucumbir. Pero evidentemente tales perfiles no bastan a caracterizar a Sánchez Mejías. Y no precisamente porque él fuese al mismo tiempo escritor, animador de empresas literarias y espectáculos teatrales, aficionado a estas u otras actividades o simples escapes del espíritu, sino porque en Sánchez Mejías operaba toda una profunda fuerza de raza y de historia. Es decir, poseía carácter, ese carácter que es el sello de la personalidad, y al que sirven de corroboración los ejercicios preferidos.

     Desde este punto de vista tanto afirmaba la unidad psicológica de Sánchez Mejías la pluma como el estoque, si bien éste fuera de mucho más asiduo uso, y aquella, una mera veleidad. Pero en todo caso se denunciaba el mismo ímpetu, la misma voluptuosidad por el choque, idéntico gusto por lo arriesgado y difícil. Puesto a ser dramaturgo, lo fácil para Sánchez Mejías, torero y andaluz, hubiera sido el cuadro de costumbres, con anecdotismo pintoresco. Rehuyó la tentación, y a tono con preocupaciones generales, escribió "Sin razón", "juguete trágico", que evidenciaba insospechables contactos con la inspiración moderna del teatro, y así resultó su autor incorporado al grupo de los escritores que formaban nuestra "vanguardia", vocablo no del todo exacto, pero gracias al cual nos entendemos. El hecho causó asombro: ¿intuición?, ¿preparación?... Valor e inteligencia, verdaderamente de hombre avezado a la lucha con el toro y con los públicos, con las situaciones y con los temas; con el peligro cierto de la vida, jamás esquivado por quien —españolísimo de sangre— no nació torero, ni escritor, ni misionero, ni soldado, sino pura y simplemente hombre de carácter... (Damos aquí un pequeño salto en el texto).

     Ni la historia ni la leyenda, ni la literatura, ni el folklore nos dan más visión del español yendo a la guerra, a sus guerras universales, de grandeza mitológica, como un mercenario picado por la espuela de la necesidad. Pero la vocación más pura y entrañable exige que lo necesario le trasmita todas sus esencias, y de esta suerte adquiere categoría de necesidad lo que para los demás es lujo o vanidad: oro, renombre, gloria o popularidad a secas.

     Hacia América marchan todos los días, año tras año, siglo tras siglo, bandadas de españoles. Algunos de estos, los emigrantes en el sentido más penoso, son gente vencida, y en determinado aspecto, descastada. Pero otros son los verdaderos hijos de los descubridores, conquistadores y colonizadores, impulsados, como ellos, por la necesidad de jugarse la vida para engrandecerla, y por la vocación de aventura a toda costa, y porque sí. Hacia Méjico (sic) se fugó un día de su adolescencia ambiciosa Ignacio Sánchez Mejías. Como los tiempos mudan, ya no podía forzarse con la espada el acceso a Eldorado, ni a Jaujas, ni a Cuzcos, ni a Perules. La espada se ha hecho estoque para la imaginación de muchos. No cabe duda que el torero ha sido el obligado derivativo de las ansias heroicas —borrosas, pero ciertas— del alma popular española una vez decaído el imperio colonial.

     Fernández Almagro finalizaba diciendo que no se sentía atraído, ni poco ni mucho, por las corridas de toros; espectáculo que no suele frecuentar. Pero le interesa en grado extraordinario cuanto hace referencia a la Tauromaquia...

     Modelado en formas de auténtica pureza, el carácter de Ignacio Sánchez Mejías se ofrece a quien lo conoció y lo trató como un brote lozanísimo del árbol milenario que tantos hombres produjo: hombres de frente levantada y corazón en la mano. El azar de los grandes jugadores que son los hombres de acción; el albur de la vida, disfraz familiar de la fatalidad; el sino, en una palabra, por lo que tiene de misterioso y de inevitable, rige imperiosamente estas vidas de honda representación tradicional. Tradición de muchas culturas sedimentadas en el fondo último de la personalidad había en el gesto, en la palabra, en el ingenio, en el corazón de Ignacio Sánchez Mejías: español y andaluz, gallardo y desdeñoso, apasionado y escéptico, grave y alegre, con esa alegría brillante y paradójica de los buenos pasodobles, nunca faltos de un poso de tristeza.

                                                              M. FERNANDEZ ALMAGRO

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     Ese mismo día, 16 de agosto de 1934, las noticias sobre la muerte de Ignacio Sánchez Mejías se reflejaban en dos reseñas complementarias. En la sección EL DIA EN PROVINCIAS se señalaba que En el mausoleo de Joselito (el Gallo) recibieron sepultura los restos del torero Sánchez Mejías, muerto como aquél por un toro. 

     Y un poco más extensa con referencia a esta noticia citada, sin el título de la llamada fiesta nacional, se recogía la noticia desde Sevilla de esta manera:

     FINAL DE LA TRAGEDIA DE MANZANARES

     En el mausoleo que guarda los restos de "Joselito el Gallo" recibe sepultura el cadáver de Sánchez Mejías

     SEVILLA 15 (8,45 t.).- Desde las primeras horas de la mañana se hallaban abarrotados de público los andenes de la estación de la plaza de Armas, así como sus alrededores, para esperar la llegada del tren que conducía del cadáver de Ignacio Sánchez Mejías. En los andenes había numerosas comisiones y representaciones, entre ellas, de médicos, oficiales y camilleros de la Cruz Roja, de la que había sido presidente el finado y del Betis Balompié, entidad que también presidió Sánchez Mejías; el diestro Manuel Belmonte, que ostentaba la representación de su hermano Juan, y la Empresa de la plaza de toros de Sevilla, numerosos ganaderos andaluces, toreros y gran número de aficionados y amigos.

     Fuera de la estación estaba el clero de la parroquia de San Vicente, con cruz alzada.

     Acompañando el cadáver desde Madrid llegaron el hijo de Sánchez Mejías, Pepito; sus hermanos Aurelio y Trinidad Sánchez Mejías; su entrañable amigo y crítico taurino Gregorio Corrochano, el general García de la Herrán, que traía la representación del general Sanjurjo; el diestro Pepe Bienvenida, D. Justo Sanjurjo, el apoderado del difunto, José Alarcón, y su mozo de estoques, Conde. 

     En Córdoba se quedó D. Justo Sanjurjo, y en Los Jerónimos, Pepito Sánchez Mejías, que fue trasladado rápidamente a Pino Montano por encontrarse enfermo.

     El féretro fue sacado a hombros por los hermanos Paso, Pepe Bienvenida, Conde y otros íntimos de Sánchez Mejías. A la salida de la estación, el clero cantó un responso, e inmediatamente se organizó la comitiva fúnebre, marchando por las afueras de la capital a causa de la afluencia de público y por hallarse levantadas algunas de las principales calles de Sevilla, circunstancia que hacía imposible toda manifestación.

     El desfile fue presenciado por millares de personas, especialmente en  la Macarena, donde la afluencia de público era enorme.

     El féretro fue depositado en un landó revestido con paños negros y tirado por cuatro caballos. Detrás del coche fúnebre iban seis coches más ocupados por coronas, con un total de unas 60, destacando entre ellas la de los hermanos Bienvenida, la de Juan Belmonte y una monumental que sólo lleva esta leyenda: "¡A Ignacio!". 

     La llegada al cementerio constituyó un momento de intensa emoción. Los alrededores, así como la rotonda, se encontraban totalmente abarrotados de público, que hacía realmente imposible el acceso. Fuerzas de asalto hubieron de intervenir discretamente... Junto al mausoleo de Joselito, donde se había dispuesto una sepultura para el cadáver de Sánchez Mejías, la afluencia era grandísima.

     Antes de procederse a depositar el cadáver se cantó otro responso. Verificado ya el entierro, se constituyó el duelo en el cementerio, formado por los hermanos de Ignacio, los sobrinos, el tío del finado, Juan Antonio Jacobo Sánchez, hombre de unos setenta años, que quería con delirio a su sobrino; el crítico taurino Gregorio Corrochano, el general García de la Herrán, el hermano político del finado Manuel Martín Vázquez, los hermanos Paso, el mozo de estoques y otros íntimos.

     Según se nos informa, al pasar el cadáver de Sánchez Mejías por la estación de Manzanares, en el anden aguardaba el pueblo en masa con una corona monumental, que fue depositada sobre el féretro. (Esta noticia no tiene firma)

     La vida continuaba su curso. En Manzanares, la localidad donde recibió la cornada, había temor y desconfianza, como en otras localidades manchegas, por el posible alza de los precios. El 16 de agosto, según El Sol, el precio por pesetas y arroba de 16 litros, sobre vagón, en Manzanares, oscilaba de 4,15 a 4,40, en vinos. 

     Debemos contextualizar la década de 1930. Fue la Gran Depresión. Los más optimistas veían síntomas de reacción favorable, aunque únicamente como nuncios de halagüeña esperanza. Así lo veía en un artículo de finanzas el intendente mercantil Julián Alienes.

     Las noticias políticas presagiaban problemas: La CEDA estaba disgustada con el gobierno de la República, que apoyaba, por la suspensión de las negociaciones con la Santa Sede. Las Cortes no se reunían hasta octubre. Se recogía la noticia de la reunión en La Granja entre el presidente Alcalá Zamora y el presidente del Gobierno, Sr. Samper, para que don Niceto tuviera una información de primera mano sobre la situación política. El general Franco, según El Sol, llegaría el 18 de agosto a Madrid, procedente de Baleares, llamado por el ministro de la Guerra. En principio, para hablar de Baleares, sus bases navales y presupuesto. Pero, también, de la movilización de la primera reserva del Ejército proyectada para el próximo otoño.

     El artículo de Fernández Almagro aparecía en portada de El Sol. Junto a noticias como el caos cubano, que el diario atribuía al desastre imperialista norteamericano durante la presidencia Roosevelt, los problemas con los nazis en Austria; los problemas españoles con la Generalidad y los municipios vascos que inquietaban a Acción Nacional de Gil Robles y su respuesta más o menos radical; sin olvidar el plebiscito del Sarre y la influencia de la Alemania nazi.

     Luis Calvo, periodista de largo recorrido y biografía, escribía sobre los preparativos de paz británicos, que presagiaban la carrera armamentística que hubo en aquellos años en todas las naciones. Los astilleros de Estados Unidos tenían la mayor actividad en diez años; las disputas diplomáticas entre rusos y japoneses hacían temer un conflicto armado. Y en Alemania, Hitler recibía el testamento político del fallecido Hindenburg de manos de su vicecanciller Von Papen. Testamento que se hizo público tanto porque iba dirigido al pueblo alemán como porque el fallecido se había mostrado esperanzado con el alcance histórico del gobierno de Hitler.

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     El 23 de agosto apareció la siguiente noticia breve en El Sol

     Funerales por Sánchez Mejías

     En la iglesia parroquial de San Vicente se han efectuado solemnes funerales costeados por la familia, en sufragio del alma de Ignacio Sánchez Mejías.

     La concurrencia fue numerosísima, figurando en la misma Juan Belmonte y otros toreros, ganaderos, deportistas y numerosos amigos particulares de la familia doliente.

     Presidieron el duelo el hijo, los hermanos de Sánchez Mejías y Rafael Gómez "el Gallo", venido de Madrid con este motivo. (Febus).





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     Referencias consultadas:

     - DIEGO, G.: Obras completas. Tomo V. Alfaguara. Edición de Francisco Javier Díez de Revenga. Nota 27-04-2024 en Archivo Museo Sánchez Mejías.

     - https://www.youtube.com/watch?v=VuONHzIFpaE 

     - El Sol, visualizadas las ediciones del mes de agosto de 1934.




10-06-2026 18:47 Actualizando... 11-06-26 19:53

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