Cultura y sociedad

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Maruja Mallo en París

      

Maruja Mallo. Estampa. 17-10-1931

     Maruja Mallo jugaba a no decir su edad. Cuando solicitó la beca para estudiar escenografía en Francia, afirmaba tener 22 años. Durante años fue aceptado que había nacido en 1909 hasta que Galdo en 1992 publicó su partida de nacimiento de 1902 en Viveiro. Ella fue construyendo un personaje culturalmente rico, artístico y algo literario. Había nacido Ana María Gómez González. Era Maruja Mallo. Encantadora.

     Maruja Mallo, que vivía en la calle Fuencarral 109, solicitó a la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) el 3 de febrero de 1931 una pensión para estudiar escenografía en los talleres parisinos la pintura que se dedicaba a estos conocimientos teatrales para consolidar los propios que había experimentado en la escena española.

     Alegaba que llevaba ocho años dedicada a la pintura libremente como arte, que había aprobado todas las asignaturas estudiadas en la Academia de Pintura de San Fernando, que había presentado una exposición en mayo y junio de 1928 en la Revista de Occidente, hecho del que los críticos se ocuparon extensamente… Rogaba a la JAE la concesión de una pensión por seis meses para conocer en los talleres, teatros y museos las corrientes más modernas en decoración teatral. Para juzgar sus méritos, aportaba cuadros y bocetos de escenografía, notas sobre decoración, libros consultados y críticas sobre la exposición en la Revista de Occidente.

      Maruja Mallo solicitó la pensión para la artista, olvidando que debía ser la persona que había creado a Maruja, Ana María Gómez, quien debía presentarla. Como méritos tenía, la pensión en el extranjero fue concedida. Al presentarse en el Consulado de París para obtener el certificado consular pertinente, se identificó como Ana María, nombre que no aparecía en la solicitud y la JAE aceptó. En la orden ministerial de 3 de agosto de 1931 así se publicó. Para subsanar las diferencias entre el nombre artístico y su creadora, JAE elevó una súplica al ministerio del que dependía el 14 de noviembre de 1931. Y Ana María Gómez y Maruja Mallo fueron a París.


Maruja Mallo. Álbum de 15 litografías, trabajo en París. JAE.

      Como estuvo pensionada tres meses adicionales a los seis inicialmente solicitados, dos años más tarde pidió que se le certificara por la JAE su estancia parisina entre el 23 de octubre de 1931 y el seis de agosto de 1932. Maruja, al final de su estancia francesa, envió la nota de trabajo de fin de pensión con su certificado correspondiente. El certificado de su pensionado fue firmado por José Castillejo Duarte, secretario de la Junta de Ampliación de Estudios, pedagogo reputado y hacedor de las pensiones becadas de los estudiantes españoles en el extranjero para traer/atraer todas las corrientes intelectuales de vanguardia a España o para que nuestros científicos profundizaran sus conocimientos en ilustres universidades europeas para difundirlas posteriormente en España.

      Maruja visitó en esos meses el Museo del Louvre, el Trocadero, Cluny, Bellas Artes y las más importantes galerías francesas. Se interesó por los estudios de cine como la Paramount o Pathé. Conoció a los más reputados escenógrafos como Hugo y Marcosius para luego aplicarlo en España en las escenografías de Gil Vicente, Ventura de la Vega, Lope de Vega y Calderón, tras exponer sus maquetas en la galería Pierre Loeb entre mayo y julio de 1932.


Solicitud de documentación identificativa en París de Maruja Mallo. JAE.



     Entre la documentación de las actividades parisinas de Maruja Mallo se encontraba una crítica de arte en L’Intransigeant que acaba diciendo que la artista manifestaba una cierta exuberancia con cualidades de imaginación y pintura: La riqueza de su temperamento daba esperanza.

     En la sección cultural de El Sol se habló de la exposición de la Galería Pierre, reseñando la crítica de Paul Fierens, quien escribió que Maruja Mallo, una española sin abanico ni castañuelas, armaba en la exposición extrañas panoplias de blancas osamentas sobre fondo negro y lo comparaba con la pintura daliniana que en esos momentos también se exhibía en París.

     Sabemos hoy que Maruja Mallo había preparado la escenografía de Ni más ni menos, de Ignacio Sánchez Mejías, obra que no llegó a estrenarse y que fue recuperada para la cultura el ocho de abril de 2026 en la exposición de la Casa Malpica con diecisiete bocetos desconocidos gracias a la familia Recasens Sánchez Mejías y el comisariado de Gloria Patón.

     Maruja Mallo no era una desconocida. Había colaborado con Alberti en La pájara pinta, donde también participó el alicantino Óscar Esplá. Pero si miramos a las apariciones en prensa en los momentos previos a su viaje parisino, vemos que, sin ser de una gran asiduidad, sí es perceptible un alto nivel cultural.

     En la revista de arquitectura Documentos de Actividad Contemporánea, número 1, participa entre los pintores seleccionados en septiembre de 1930 en una exposición en el Ateneo Guipuzcoano de San Sebastián sobre Arquitectura y Pintura. Maruja Mallo se codeó con Pancho Cossío, Juan Gris, Ángeles Ortiz, Picasso, Ucelay, etcétera.

     En La Gaceta Literaria, Juan Ramón Jiménez elogia a Maruja Mallo como acopladora habilísima de estamperías de basura. Sin embargo, en ese mismo ejemplar, Guillermo de Torre alaba en Montevideo como figuras de singular fuerza en España a Dalí, Maruja Mallo y Ángeles Santos.

     Eugenio de Ontañón elogió las estampas maravillosas de Maruja en la revista de poesía “Doooss”, que animan las páginas de esta revista en su crónica de El Sol. Por El Heraldo de Madrid conocemos que en esos inicios de 1931 ya se publicaban estudios sobre la obra de Mallo en Ilustraçao, revista cultural portuguesa.

     Unos días antes de viajar a París le preguntaron en Estampa qué le parecía el suicidio por amor. Maruja Mallo, que había visto la muerte cerca, respondió que el suicidio por amor es una manifestación del histerismoEn esta misma revista, en diciembre de 1931, cuenta su viaje a París a Josefina Carabias. Recorre sus últimos años desde el éxito de las verbenas. Trabaja sin descanso porque no quiere que ese éxito le envanezca. Marcha a París, donde quiere que sea su próxima exposición. Quiere estar allí un año. Pintar y aprender escenografía. Mientras le habla a Carabias, muestra su obra. Y en ella aparecen los espantapájaros, las cloacas y los antros. Quiere pintar la realidad de las cosas. La realidad cambiante de un planeta abandonado. Guarda los cuadros en sus cajas que caminan hacia París. Josefina Carabias la ve como una pintora pequeña y frágil animada de un espíritu genial.

     Nada más volver de París se preparó para tomar parte en la Exposición de pintura española en Berlín junto a Rosario de Velasco, Vázquez Díaz, Togores y otros. Los pintores habían sido seleccionados por Manolo Abril y Guillermo de Torre.

      La impresión que nos queda es la de una mujer que quería seguir aprendiendo o formándose y buscar un lugar en la pintura para exponer en París, meta de cualquier pintor en su/esa época.



 

 

 

 

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     Referencias consultadas:

-        FERNÁNDEZ LUCCIONI, M.: Maruja Mallo: artista, cronista, ¿surrealista? En Madrygal, 2012, 15, páginas 45-56.

-        Solicitud y expediente de Maruja Mallo en la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas de 1931-1932. Entre 425 y 600 pesetas de pensión al mes.

-        El Sol, diario de Madrid. 7-02-1931.

-        Reseña de Ni más ni menos, escenografía preparatoria e inédita de Maruja Mallo sobre la homónima obra de Ignacio Sánchez Mejías, conocida en 2026 por la exposición de Museos de Manzanares.

-        Documentos de actividad contemporánea. Revista de arquitectura relacionada con GATEPAC. Número 1.

-        La Gaceta Literaria, 15 de enero de 1931.

-        El Heraldo de Madrid. 26 de febrero de 1931 y 26 de diciembre de 1932.

-        Estampa, 17 de octubre de 1931 y 1 de diciembre de 1931




12-07-2026 6:57 actualizado, 15:14

Ricardo de Orueta, historiador_1

    

Ricardo Orueta. Archivo JAE. 


 

     ¿Quién era Ricardo Orueta?

 

     En una poesía de Gabriel Celaya encontramos una referencia a Ricardo Orueta y Duarte:

               ¡Más grande! Y, sin embargo, sin gestos ni aspavientos,

como aquella sonrisa buida que flotaba

en ti, Moreno Villa; como en Llorca, menudo,

humilde y laborioso, con su corbata blanca:

o en Ricardo Orueta con su amor: la belleza

visible en el atleta de la última Olimpiada.

           (Gabriel Celaya, poema dedicado a Alberto Jiménez Fraud) 

     En los datos que hemos buscado en el archivo de la Junta de Ampliación de Estudios (JAE) se guarda la siguiente ficha de Ricardo de Orueta, carpeta n.º 163, 7988:

     Don Ricardo de Orueta y Duarte, con domicilio en la calle Serrano, 36, de Madrid, entra como becario en el Centro de Estudios Históricos, en el grupo del señor Manuel Gómez Moreno, con asignación para viaje de investigación.1910-1911. 

      El 28 de abril de 1914 se acuerda por la JAE abonarle a Ricardo Orueta las fotografías de su trabajo sobre el escultor Pedro de Mena, tasadas por el señor Menéndez Pidal en 1.726 pesetas.

     En 1919 figuró como becario en el Centro de Estudios Históricos, con el señor Menéndez Pidal, con una asignación de 300 pesetas mensuales.

      En 1919-1920, continúa de igual forma y con el mismo haber.

     García-Velasco en el Epistolario de Alberto Jiménez Fraud nos da una breve reseña biográfica que resumimos:

     Ricardo de Orueta y Duarte nació en Málaga en 1868 y falleció en Madrid en 1939. Aunque estudió Derecho, ha sido más reconocido como historiador del arte. Su familia estuvo vinculada a la Institución Libre de Enseñanza. Su padre, Domingo Orueta era amigo de Francisco Giner y fundador de la Sociedad Malagueña de Ciencias Físicas y Naturales en 1872. En París estudia escultura en la Escuela de Artes Decorativas. Cuando su padre muere regresa a España y estudia Derecho. Fue amigo de Alberto Jiménez Fraud y de su grupo de amigos y conocidos (peña malagueña) en la Residencia de Estudiantes. En 1911 se encuentra en Madrid, residiendo con otros malagueños en la calle Serrano, donde ejercía como anfitrión. Empieza a trabajar en el Centro de Estudios Históricos en la sección de arte que dirigía Elías Tormo. En 1915, Jiménez Fraud le invita a alojarse en la Residencia de Estudiantes, calle Pinar, donde fue tutor encargado de visitas a museos y ciudades con interés artístico y participaba en los cursos de vacaciones para extranjeros.

     El sello del atleta rubio de la Residencia de Estudiantes fue idea suya. Una escultura del siglo V a.C. encontrada en la Acrópolis de Atenas que diseñó Fernando Marco.

Sello de la Residencia de Estudiantes. Residencia de Estudiantes

     En 1924, Ricardo Orueta entra en la Real Academia de Bellas Artes de
 San Fernando. Durante la II República fue director general de Bellas Artes. Entre sus fines estuvo la defensa del patrimonio español y el estudio de la escultura castellana del Siglo de Oro. Cuando entró en política pretendió preservar el patrimonio y evitar su expolio.

     Está detrás de la Ley de Tesoro Artístico de 1933. Esta ley siguió en vigor tras la Guerra Civil, con la dictadura de Franco y la Transición, gobierno de UCD y PSOE, hasta 1985. Fomentó la creación y renovación de los primeros museos. Y está detrás de la creación y realidad del Museo de la Escultura de Valladolid. Con la guerra, marcha con el gobierno a 
Valencia, pero vuelve a Madrid con el deseo de continuar sus trabajos en el Centro de Estudios Históricos. Mientras vivía en casa de su primo Francisco de Orueta le sobrevino la muerte en 1939.

     ¿Quién formaba la peña de Málaga o la peña malagueña?

     José Moreno Villa, Ricardo de Orueta, Manuel García Morente, Gustavo y Francisco de Orueta y Alberto Jiménez Fraud. En agosto de 1906, Unamuno se traslada a Málaga para dar tres conferencias dentro del plan de Giner de los Ríos de agitar conciencias en la España de provincias. Pretendía Giner incluso una especie de festival de la enseñanza. El encargado de agitar esas conciencias fue Alberto Jiménez Fraud. Traba amistad con Unamuno, amistad que tendrá extensión intelectual en la Residencia de Estudiantes. Giner juega fuerte y envía a su hombre en Granada, Fernando de los Ríos. Fernando de los Ríos fue el ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes que nombra director general a Ricardo Orueta en 1931, aunque ya lo era con Marcelino Domingo. Y Alberto Jiménez Fraud se ayuda en esos días iniciales de sus amigos de Málaga, que al llegar a Madrid seguirán cercanos a él.

     


     Ricardo Orueta, historiador

     Elegimos aquí dos muestras de su labor como historiador del Arte. Ricardo de Orueta se especializó en la escultura de la Baja Edad Media y la Edad Moderna. Una de sus páginas más interesantes las dedicó a la escultura del doncel de Sigüenza, de más hondura literaria. Se acompaña con una muestra del estudio del sepulcro de los marqueses de Santa Cruz, Viso del Marqués. 

     "La estatua representa a D. Martín recostado sobre un montón de laureles, en el que apoya el codo derecho; tiene las piernas perezosamente cruzadas y un libro abierto en las manos. Viste armadura de piezas rígidas en los brazos y piernas, y una cota de mallas bajo otra tejida con tiras de cuero le defienden el cuerpo; sobre los hombros lleva una capa echada atrás, con la cruz de Santiago en el centro, y cubre su cabeza por un casquete bajo el que asoma el cabello, sedoso y largo hasta los hombros, y recortado el flequillo por delante, según la moda del tiempo..." (El doncel de Sigüenza).

El doncel de Sigüenza. Wikipedia

     Orueta popularizó entre los residentes de la calle Pinar el doncel de Sigüenza que decoraba sus habitaciones con reproducciones de su escultura.

     "Se encuentran colocados estos dos sepulcros en uno y otro frente al crucero, mirando las estatuas al altar mayor. Son monumentos sencillos y serios, aunque algo secos y fríos, formado cada uno por dos columnas dóricas y un frontispicio, que encuadran un arco, y dentro de éste las estatuas, que rezan de rodillas en un reclinatorio..." (Los marqueses de Santa Cruz, María de Figueroa y Álvaro de Bazán). 

     Obras destacadas de Ricardo de Orueta fueron sus trabajos sobre Pedro de Mena, Alonso de Berruguete, Gregorio Hernández y la obra sobre la escultura funeraria de Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara, de 1919, rescatada en nueva edición en 2000.  

    Ricardo Orueta, político en Bellas Artes

    Cuando fue director general de Bellas Artes, dio permiso a la Residencia de Estudiantes para que comenzaran las obras de su Sala de Conferencias. A continuación incluimos la carta que envía a Alberto Jiménez Fraud:

     "18 de julio de 1931

 

Sr. D. Alberto Jiménez Fraud

     Mi querido amigo:

     Le acompaño a usted la comunicación al presidente de la Junta de Ampliación de Estudios autorizando el comienzo de las obras de la Sala de Conferencias de esa Residencia. Usted me hará el favor de hacerla llegar a sus manos.

     Ha estado esta mañana el señor Arniches, al que he leído dicha comunicación, por lo cual quedan ustedes enterados todos aquellos a quien el asunto interesa.

     Las obras pueden, pues, comenzar inmediatamente.

     Les saluda su afmo. Amigo.

     q. s. m. e. (que su mano estrecha)"


     La reforma del salón de conferencias o auditórium fue reseñado en la revista Arquitectura en su número 169 de mayo de 1933. El arquitecto que participó en esta reforma fue Carlos Arniches, hijo del dramaturgo del mismo nombre y cuñado de Eduardo Ugarte (La Barraca) y José Bergamín. Arniches, con alguno de sus socios, colabora en el diseño de los nuevos Albergues de Turismo, como el de Manzanares, Ciudad Real, como arquitecto del Patronato Nacional de Turismo. Y como se puede apreciar, Ricardo Orueta adopta el tono de alta autoridad del gobierno de la República, manteniendo la cordialidad de trato con sus antiguos compañeros de la Residencia. En este caso, Alberto Jiménez Fraud y José Castillejo.


     



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      Para saber más:

      - JIMÉNEZ FRAUD, A.: Epistolario, 3 tomos.  Edición dirigida por James Valender y José García-Velasco. Fundación Unicaja. Publicaciones de la Residencia de Estudiantes. Madrid. 2017. Reseña 31-7-2025 Archivo Museo Sánchez Mejías.

     - Ricardo de Orueta, La escultura funeraria en España. Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara. Proyecto Lucena. Ediciones AACHE. 2000

    - Archivo de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE).

     - PÉREZ-VILLANUEVA TOVAR, I.: Ricardo de Orueta en la Residencia de Estudiantes. Acción Cultural Española 2014. Ministerio de Cultura y Deportes. Museo Nacional de la Escultura. 


8-08-2025 21:40 Actualizado 10-08-2025 9:42

El expediente Gregorio Prieto

 

Ficha JAE, parte. JAE

     El conferenciante leía su ponencia. Se dirigía hacia el final de su exposición. Quería contar la experiencia del pintor Gregorio Prieto desde sus inicios en las artes plásticas hasta las dos guerras casi consecutivas del suelo europeo: la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial.

     El escenario era el Archivo Museo Sánchez Mejías. El motivo, Los encuentros en torno al 27, La plástica. Javier García-Luengo contó las penurias temporales del artista valdepeñero en Londres y la colaboración con la BBC.

      En ese momento nuestros pensamientos volaron hacia otro manchego que marchó al exilio británico y colaboró con la BBC, José Castillejo Duarte. ¿Se habrían conocido? ¿Habría algún documento escrito de esa relación? Prieto llegó en el 36 y, es casi seguro, que Castillejo lo hizo en 1937.   

     El conferenciante mencionó a Jiménez Fraud, director de la Residencia de Estudiantes, a quien Prieto pintó, y a Santiago Ramón y Cajal, presidente de la Junta de Ampliación de Estudios (JAE). Cajal ejercía una función institucional, se relacionaba con las autoridades cuando los presupuestos de las instituciones tardaban en llegar o hablaba con el ministro del Gobierno de turno cuando surgía algún problema. Las labores administrativas de JAE eran llevadas a cabo por José Castillejo Duarte.

      ¿Hacia dónde dirigir la posible relación? ¿Deberíamos incidir en los documentos de la JAE o revisar el epistolario de Jiménez Fraud? ¿Y buscar en el archivo del Museo Gregorio Prieto? Tal vez mirar en los tres sitios.

     En el epistolario de Jiménez Fraud encontramos una serendipia. Un hallazgo valioso e inesperado. Alberto Jiménez recibe una carta de Ángel Establier con la noticia del deseo de los residentes del Colegio de España en París de un escudo y su chaqueta a imagen de la que llevaban los residentes de la Fundación del Amo. En ese momento, febrero de 1935, residían tres pintores en el Colegio de España: Gregorio Prieto (1897-1992), José Luis González Bernal (1908-1939) y Federico Castellón (1914-1971). Se les pidió que dibujaran un escudo que los residentes adoptaran en el futuro. El escudo elegido fue el dibujado por Gregorio Prieto. Establier pretendía enviar a Jiménez Fraud una copia de dicho escudo que se salía de las normas clásicas, pero estaba muy bien.

Instancia a la JAE de Gregorio Prieto. JAE

     Por el epistolario de Jiménez Fraud sabemos también que Gregorio Prieto tuvo alguna confianza con el director de la Residencia de Estudiantes. Como había fundado instituciones pedagógicas y culturales, le dijo que era como Santa Teresa de Jesús, debido a su fama de fundadora de conventos. Comparación que no hizo mucha gracia a Jiménez Fraud según le comentó por carta al pedagogo valdepeñero Lorenzo Luzuriaga en julio de 1937[i].

     En el archivo del Museo Gregorio Prieto hay dos documentos que establecen la relación con la radio británica, pero no hay constancia de ninguna relación con José Castillejo. Los documentos en cuestión tienen la calificación de borrador. Remiten a fechas posteriores al fallecimiento de Castillejo, 1945. El más antiguo es del 24-25 de octubre de 1946. Gregorio Prieto era invitado a participar en un debate sobre “¿Qué arte suele influir a los niños en general?”. Los otros participantes en la discusión eran la señorita uruguaya Alicia Santini y el profesor Eduardo Torner. Prieto defendía que el primer arte que influye en el niño es la escultura, porque el primero de los sentidos utilizados por el niño es el tacto, empezando por el pecho de la madre. La pintura quedaría en cuarto o quinto orden, y que, a posteriori, estarían la literatura y el cine, que ahora es tan popular. La pintura aportaría a los niños el sentido estético del arte.

     Hacia el final del guion Prieto afirma que la danza es el arte más completo porque reúne música, pintura, escultura y arquitectura del movimiento. La pintura es el arte plástico al que tiene más predisposición el niño, porque su trabajo es mucho más sencillo con unos lápices y un papel que al más pesado de manejar los útiles que requiere el arte plástico de la escultura.

      El segundo borrador trata sobre La Mancha. La visión de Gregorio Prieto está fechada el 20 de octubre de 1947. Considera que la tierra de Don Quijote es “la cenicienta de las regiones de España” que “la hacen poco menos que desconocida”.

      Da una visión inicial pesimista utilizando calificativos como adusta, seca y olvidada. La compara con la vida cenicienta de Cervantes que fue príncipe de las letras a posteriori. Gradualmente, va encontrando algunas razones distintas. Las inmensas llanuras manchegas, su planicie, le recuerdan la inmensidad del mar. Para él, el paisaje manchego es un mar de tierra por el que puede marchar la imaginación y el espíritu inquieto. Razón por la que Cervantes eligió este escenario como paisaje de su obra cumbre.

     En los dos últimos párrafos del guion hace referencia a un paso típico de la seguidilla manchega, “El bien Parado”. Es el momento en el que el danzante interrumpe bruscamente su movimiento para, tras una breve y estática parada, reanudar el baile con un paso más difícil que el anterior. Cree que saber parar bien el baile de la vida para volver con otro ritmo resta monotonía a la propia vida, consiguiendo establecer una armonía por su profundo sentido en lo humano y lo bello[ii].

      Miramos ahora los documentos de la JAE sobre Gregorio Prieto para ver si hay alguna referencia a Castillejo o alguna firma en la concesión de las becas. Lo que hemos encontrado, inicialmente, es lo siguiente:

     Su ficha de carpeta tiene origen en 1912. En el inicio de la ficha vivía en la Calle Corredera de Madrid. En 1923 solicita una pensión que fue enviada al ministerio el 15-09-1923. Vuelve a solicitar pensión en 1924 y en octubre de ese año hay una propuesta para su estancia en Francia e Inglaterra con un presupuesto para inicios de 1925.

     La JAE guarda su primera instancia de 24 de mayo de 1923. En ella se presenta como pintor y alega como documentos alguno de los premios obtenidos con los pinceles, junto a algunas obras paisajísticas y la fotografía de un cuadro que se exhibe en el Museo de Arte Moderno. Asegura que es discípulo de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y quiere ampliar estudios en el extranjero. Aprender de Turner, Corot, Constable… Para lo que solicita la pensión.

     Ya había recibido el premio Sorolla el 29 de agosto de 1922. Estaba dotado de 1.000 pesetas, según certifica el secretario accidental de la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado, Miguel Ángel Crilles.

      Entre los trabajos que presentó a la JAE es interesante el breve estudio que escribió sobre Hans Memling donde cuenta la realidad y la leyenda existente sobre el maestro flamenco. Aquí nos interesa la leyenda tanto como la realidad, que, también, es una creencia: Trabajó en el taller de Van der Weyden.

       Nos hubiera gustado que la versión legendaria fuera real, al tener un tono de novela caballeresca: Prieto cuenta la leyenda de la participación de Memling en la batalla de Nancy en el bando de Carlos el Temerario, resultando herido. Durante su convalecencia toma los pinceles y se muestra como un maestro que fue admirado por Isabel la Católica.

     Para Prieto, Memling es un pintor de composición, retratista, animalista y paisajista. Tiene maravillosas visiones de los pueblos y de los campos donde se desarrolla la vida de Cristo.

     La persona de la JAE con la que mantuvo correspondencia escrita era Gonzalo Jiménez de la Espada. En una de sus cartas cuenta como estudia la luz de París, tan distinta de la de España. Ve una luz plateada y gris con mucho carácter.

      Se queja en las cartas de las necesidades de dinero unidas a los trabajos de pintura de los Jardines de Luxemburgo. Todo en una deliciosa primavera parisina de 1925.

     En agosto de 1925 estuvo recorriendo pueblos franceses: Marlotte, Montigni, Samois, Barbizon, Moret… A finales del verano de 1925 solicitaba prorroga de su estancia. El tiempo pasado había sido dedicado básicamente a la orientación.

     El 12 de septiembre de 1925 vuelve a presentar otra solicitud acompañada de cuadros de paisaje y una memoria explicativa.

     Hay un trabajo adicional sobre el paisaje en Francia, que no tuvo una aceptación muy positiva, según un certificado enviado a la JAE por Miguel Blas, que desaconsejaba su renovación[iii].

     Conclusiones:

     No hay datos por ahora que nos guíen a establecer una relación entre José Castillejo Duarte y Gregorio Prieto. José Castillejo daba alocuciones políticas exaltando el bando aliado británico desde la BBC. Los trabajos radiofónicos de Prieto son posteriores a 1945, cuando ya había fallecido Castillejo, y su temática es cultural, no política.

     Si tuvo conocimiento y trato con Alberto Jiménez Fraud, director de la Residencia de Estudiantes, a quien realiza un trabajo en pluma, al menos. Alberto Jiménez Fraud, además de su potencia pedagógica, tenía un ambiente familiar artístico. Su mujer, por ejemplo, era Natalia Cossío, hija de Manuel Bartolomé Cossío, uno de los fundadores de la Institución Libre de Enseñanza, factótum de las Misiones Pedagógicas, y autor de una monografía de El Greco. Su hija Natalia publicó la edición definitiva de la obra del cretense.

    


[i] Alberto Jiménez Fraud : (2017) Epistolario / edición de James Valender, José García-Velasco, Tatiana Aguilar-Álvarez Bay y Trilce Arroyo ; dirigida por James Valender y José García-Velasco.

Archivo Museo Sánchez Mejías (5-4-2024).

Notas sobre el laboratorio de Bacteriología de Málaga (y 2): La Cueva del Tesoro y el Hospital Noble

 

Cueva del Tesoro-Rincón de la Victoria. Wikipedia

     El 7 de mayo de 2017 La opinión de Málaga contaba la historia de la Cueva del Tesoro del Rincón de la Victoria, considerada bien de interés cultural. En 1915, el farmacéutico Enrique Laza compró en ese paraje unos terrenos ricos en hierbas medicinales. En el subsuelo, se encontraba la cueva del Suizo, luego llamada del Tesoro, que legó en 1951 a Manuel Laza Palacios, su sobrino.

     Las hierbas se utilizarían para elaborar fórmulas magistrales que pacientemente fabricaría para la venta en su prestigiosa botica que había abierto en la calle Molina Lario de Málaga.

     Fue en un principio la Cueva del Suizo en recuerdo de un miembro de la guardia valona que excavó en el siglo XIX el recinto con el fin de encontrar un tesoro. El tesoro lo encontró Enrique Laza en forma de excremento de murciélago, la murcielaguina, que ya se usaba como un excelente abono[1]. Hizo un pozo y extrajo toda la excrecencia del mamífero alado[2]

     La consideración de la cueva cambió a partir de la visita del prehistoriador y divulgador del arte e industrias prehistóricas de la península Ibérica, Abate Henri Breuil[3], quien, acompañado del prehistoriador malagueño Miguel Such[4], tomó notas de las pinturas rojas de la cueva hacia 1918. La cueva pasó a los herederos de Don Enrique Laza y en los años 90 del siglo XX tuvo un alquiler municipal por parte del Rincón de la Victoria. En 2009 se inició un expediente de expropiación de la Cueva del Tesoro con un justiprecio de 4,9 millones de euros[5]

     Pero esto ya es otra historia, que nos aparta de Enrique Laza, fallecido en 1957, y que nos ha servido para mostrar la curiosidad intelectual de boticario veleño por encontrar medios para la elaboración de medicamentos naturales y hallar la utilidad como fertilizante de residuos orgánicos.

     La curiosidad y la preocupación por la vida de los demás. Lo que hoy llamamos empatía o simplemente la obligación que conlleva la profesión médica, movió a la familia de Joseph William Noble o José Guillermo Noble (1797-1861) a cumplir su voluntad tras morir de cólera en Málaga. Cuando se recuperaba en esta ciudad de una enfermedad, asistió a un enfermo de esa terrible epidemia, abandonando la fonda de la Alameda en la que se alojaba. Contrajo el cólera y murió el 6 de enero de 1861.

Hospital Noble de Málaga

    Sus herederos crearon un hospital auxiliar para atender a los vecinos, pero también a los marineros de todas las naciones que arribaran a la capital malagueña. El terreno fue concedido gratuitamente y el edificio sería gestionado por la Beneficencia Municipal con la condición de recaer la propiedad otra vez en la familia Noble en caso de ruina. La familia ofreció una donación de 20.000 a 25.000 duros.

     Los terrenos cedidos estaban en La Malagueta[6]. Tras las vicisitudes habituales de permisos, dilaciones, proyectos y construcciones, el 24 de septiembre de 1870, ante el notario José Ponce, el alcalde José Novillo y tres concejales firmaron la escritura de cesión del hospital a Málaga, que ocupaba un terreno de 4.940 metros cuadrados.

    Hasta principios del siglo XX, la vida del hospital fue difícil. Su labor auxiliar en manos de la Junta de Damas de las Hijas de la Caridad desde 1884 se orientaba a principios de siglo a cuidar enfermos y enseñar a los niños de la barriada para cuidar su educación en un colegio que estuvo abierto hasta 1931.

Plaza del General Torrijos

     En 1923 la gestión pasa a manos de la Junta de Damas de la Cruz Roja. En esta gestión no se cedía la Casa de Socorro del distrito de la Alameda.

     Tras la instauración la II República, el Hospital Noble fue propuesto para su incautación en una moción del alcalde García Morales el 17 de junio de 1931. La intención era que pasara a la Beneficencia Municipal porque el alcalde consideraba que se incumplían los fines sugeridos por la familia Noble. El 10 de agosto de ese año se hizo un inventario general y se detalló las obras realizadas desde su creación con los costes que hubiesen tenido. Tras debates de distinto calado, el nuevo Hospital abrió con el nombre de Municipal, ya no de Noble, bajo la dirección del Doctor Guerrero Andrade.[7] La historia posterior excede de nuestras pretensiones. Añadiremos, eso sí, algunas características del edificio que albergó hasta 1936 el Laboratorio de Bacteriología de Málaga.

     El Hospital Noble de Málaga se ubica en la rotonda del General Torrijos— sí, el del famoso cuadro de Gisbert[8]—, al final del Paseo del Parque, justo delante de la Plaza de Toros— como contaba Gloria—, conformando una fachada de cierre a la carretera, cercano al inicio del Paseo de Reding. Perpendicular al corredor de la N-340.

     De estilo neogótico inglés y aire románico, el edificio cuenta la importancia de la colonia inglesa en la zona. En el Cementerio Inglés reposan los restos de Joseph Noble. Hoy alberga edificios administrativos municipales. En las primeras fotos pudimos observar los ladrillos de color rojo tierra y la mampostería. Una gran nave longitudinal tiene un pasillo central que se abre a las dependencias, distintas y alineadas a cada lado. En los extremos, dos alas transversales, y en una de estas alas, una capilla. En el edificio colaboraron los arquitectos Cirilo Salinas, José Triguros y Juan Nepomuceno Ávila, que firmó la autorización de la obra[9].

     Como indicamos en la entrada Notas sobre el Laboratorio de Bacteriología de Málaga (1), Enrique Laza escribió a la comisión ejecutiva de la Junta de Ampliación de Estudios (JAE), presidida por Menéndez Pidal, Bolivar, Torroja y Casares el 22 de agosto de 1933. Casares era reacio a ceder el material, lo que mueve a Laza a escribir a su paisano malagueño de la Residencia de Estudiantes, Alberto Giménez Fraud. Le pide que influya sobre la JAE, que él conseguirá mayor implicación económica por el ayuntamiento de Málaga. Que no habrá o habría interferencias en la labor científica del laboratorio.

Plano de Málaga en 1918. 1:7500. IGN.

     El 17 de octubre de 1933, el secretario de la JAE José Castillejo le envía una carta diciendo que cree que se aprobará todo[10].

     Como hemos visto, el Laboratorio de Bacteriología de Málaga tuvo un parto largo y difícil. Enrique Laza Herrera y la Sociedad Malagueña de Ciencias mostraron un empuje y decisión, lleno de paciencia, que fue digno de encomio, especialmente en esos años en los que parecía que todo se había parado. Aunque, como observamos, al final se orientó más a la atención hospitalaria que a la ciencia aplicada[11].

     Una nota en el epistolario de Jiménez Fraud, una lectura en el Archivo Museo Ignacio Sánchez Mejías y el esfuerzo de quienes lucharon por el desarrollo de la ciencia en España.



[7] LARA GARCÍA, M. P.: Historia del Hospital Noble de Málaga (1865-2004). Isla de Arrayán, XXV, junio 2005, páginas 189-215.

[10] CARRASCOSA, A. V.: La Sociedad Malagueña de Ciencias y establecimiento del Laboratorio de Bacteriología de Málaga. Boletín de la Academia Malagueña de Ciencias. Número 10. 2008. Páginas 129-142.

[11] CARRASCOSA, A. V. y MARTÍN ALBADALEJO, C.: La Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas y la Institucionalización de la Microbiología. En El desarrollo de la Microbilogía en España, Volumen I, coordinado por CARRASCOSA, A. V y BAGUENA, M. J. Fundación Areces. 2019. Páginas 192-201.

Tutankamón en la Residencia de Estudiantes, 1928_3

              Howard Carter y los duques de Alba. El Heraldo de Madrid, 21 de mayo de 1928      Introducción:  Mientras recabábamos datos so...