Cultura y sociedad

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Paisajes de Cuba: El "son" en las "Fritas". Adolfo Salazar_8

 


     Dentro de las secciones dedicadas a Musicalia de José Ortega y Gasset y a la visita de Adolfo Salazar en Cuba, donde hablamos de sus cartas con Caturla y el elogio a María Muñoz y Antonio Quevedo, ahora ofrecemos la versión resumida de la visión de Salazar sobre los sones cubanos o afrocubanos y criollos, desde el punto de vista de un europeo de 1930, que en su cultura tiene el acervo de la conexión que España tuvo con Cuba durante siglos con el intercambio de ida y vuelta cultural que se produjo. Salazar se presentó con su libreta de apuntes y su saber musical en las playas de Marianao, en la zona de diversión de las fritas, donde la comida y bebida se endulzaba con orquestas populares. A lo largo del resumen se añaden vídeos de sones cubanos mencionados.

     Comenzamos el 24 de julio de 1930. EL SOL publica Paisajes de Cuba: El “son” en las “fritas”. I, firmado por Adolfo Salazar.

     Salazar creía que las “fritas” eran una herencia hispana de esparcimiento al aire libre donde se freían alimentos en un humoso ambiente. Aunque asistían también los cubanos blancos, eran dominantes los afrocubanos. El son experimentaba en los años veinte un auge en Cuba, especialmente en La Habana, debido al éxito del jazz.

     En ese instante se había producido una liberación de la música negra en las Antillas y el mediodía de los Estados Unidos. En un principio, la música era perseguida o minusvalorada porque se había traído desde África a América. Una nueva generación, sin embargo, había sabido apreciar esta transformación musical sabrosa de antillanos y africanos, que habían llegado a los campos de trabajo y luego habían luchado por su libertad y la de su nación.

     En la década de 1920, no había igualdad de trato entre blancos y negros, pero se reconocieron algunos derechos. Los negros no habían conseguido entrar en muchas sociedades de blancos. En cambio, los negros nada oponían a la presencia de blancos en sus fiestas, sagradas o no.

     A Salazar, el chófer afrocubano que le llevaba a las “Fritas”, muy hablador, le habló de una situación social explosiva. Le tuteó y dijo que el cubano es una raza improvisada sin poder ejecutivo.

     La reciente afición musical de los cubanos es encantadora cuando entonan “Papa Montero”. En los tiempos de la esclavitud hubo un trato distinto entre los que trabajaban en las haciendas locales y aquellos que vivían en las casas de los próceres urbanos. Estos tenían una serie de “privilegios” al poder llevar a cabo sus ritos, sus ceremonias, sus cánticos y sus bailes, importándose y mezclándose con influencias europeas, mayoritariamente españolas. Adolfo Salazar consideraba que era lo propiamente criollo. Y en esta música hay piezas de buena calidad y piezas de mala calidad. La juventud se cansó de las habaneras, guajiras, guarachas criollas, serenatas y buscó una reacción en los tonos más acusados de la música campesina de los negros. Mezclada, sí. Pero virgen de los salones y dueña de un carácter. Sin olvidar el auge de la música negra americana.



     El 27 de julio de 1930, la sección de Adolfo Salazar, La vida musical, publica en EL SOL, Paisajes de Cuba: El son en las “Fritas”. II. 

     Salazar se llevó a las “Fritas” un cuaderno para tomar notas para percibir mejor las letras cantadas, su diseño melódico o su percusión endiablada. En fondo y forma, le parecía casi un arte infantil por la simpleza de su estructura o la poca elaboración de materiales aportados. Una simplicidad propia de técnicas “primitivas” que le hizo pensar en la creación de un museo al estilo del Arqueológico[1] de Madrid, donde se recogieran todas las características folclóricas, musicales, históricas sobre la cultura afrocubana. Cita los trajes de las ceremonias con ñáñigos.

      Esta superposición de elementos sin apenas elaboración era perceptible en los sones, cuya mejor representación escénica se producía en las “Fritas” de la playa de Marianao, con toda Cuba como museo viviente:

     El son tenía una estructura. En primer lugar, un fondo rítmico persistente, de principio a fin, sucesión de nota breve y nota larga, propia de la música negro-americana.

     Sobre esa base rítmica aparecía una forma sencilla de canción, de origen en muchos casos hispano-andaluz de ida y vuelta. Se continuaba con lo que los criollos llaman montuno, un estribillo repetido enésimas veces, alternando o no con frases, donde se reconoce el componente africano. La inicial canción se repetía a voluntad, con otro texto, que hace que el son se alargue como se desee, pudiendo alternarse con instrumentales que pueden variar el canto principal. Las repeticiones se podían producir en el bajo o en las voces agudas, o en todas, hasta dar la posibilidad de no conocer la melodía principal.

     Lo fundamental en el son es la base rítmica ejecutada en instrumentos de percusión. Los instrumentistas son también cantores, salvo el bongosero. La copla la entona un solista. El estribillo lo repiten todos. Cuando el ron ha hecho su efecto; cuando todos los músicos cantan la copla y cuando todos los asistentes cantan el estribillo, esa repetición eterna obsesionaba a los asistentes. Las variaciones que hacían entonces los músicos con la animación de los asistentes al repetir el estribillo con mayor vehemencia enardecían aún más y eran ayudados por los percusionistas en polirritmias que no se podían descifrar.

     No hay una composición regular en la formación de las orquestas de los sones. Oscila entre tres y siete, con un percusionista, un bajo y un tocador de “tres”, especie de guitarra de tres series de cuerdas de metal. El contrabajo, que se podía añadir, tocado en “pizzicatos” muy rudos, afinaba en quintas sus tres cuerdas.

     Salazar afirmaba que la mayoría de los sones estaban en tono de sol; pero la tonalidad oscilaba entre el tono mayor y el relativo, de manera que cuando el acompañamiento repite la sucesión sol-re-mi, las dos primeras notas se armonizaban en sol, y la tercera, con mi menor o la menor. El quid consistía en la red de ritmos que ofrecía la percusión.

     Con el 30 de julio de 1930, EL SOL publicó en La vida musical. Paisajes de Cuba: El son en las “Fritas”. III. Generacionalmente, los cubanos nacidos entre los que hicieron la guerra y aquellos que prefieren el jazz en su adolescencia son una joven generación que quería organizar los sones. García Caturla o Amadeo Roldán caminaban hacia lo afrocubano con prudencia, no olvidando lo europeo, sin obviar lo indígena. A ello se solidarizó Nicolás Guillén, que buscaba la estructura poética del son, entre esa alternativa de copla y estribillo. Gracias a Guillén supimos que el son recoge el último suceso y lo glosa en sus coplas.

     Entre las diferentes combinaciones instrumentales de las orquestas, la más tradicional es la “Clave de Oriente”, llamada así por su origen en la parte sudeste de Cuba: Santiago, Guantánamo y Baracoa. Baracoa es la patria del son, según Eduardo Sánchez de Fuentes, desde los tiempos de Ma Teodora, que con su “bandola” cantaba ritmos populares que luego pasaron a Santiago de Cuba, donde alcanzaron gran popularidad.

     Los músicos que conoció Salazar de la “Clave de Oriente” provenían todos de Santiago. Tenían amor por el “Bacardí” y desde media tarde tocaban antes de la llegada del público a las “fritas”. Por enronquecer tantas horas, las ganancias eran exiguas para alojarse y comer. Por ello le pedían a Salazar si los podía llevar a la península. Situación que meditó el musicólogo, aunque no era empresario. La “Clave de Oriente” llevaba dos treses, guitarras de tres cuerdas; un contrabajo, el tocador de claves, el maraquero y el bongosero. En otras, cambiaban el bongosero por el tamborilero. Podían añadir un tocado de güiro o de marimba. La mayoría tenía un cornetín de pistón, con sordina, que el instrumentista acentuaba acercando su sombrero de paja.

     El 1 de agosto de 1930, EL SOL publica otro artículo de Salazar titulado Paisajes de Cuba: El son en las “Fritas” IV: La percusión. 

     Los güiros, maracas, claves, bongos y marimbas son instrumentos de percusión utilizados en el son. De origen africano y tan antiguos como los humanos. Sobre la percusión cubana ha escrito Fernando Ortiz, al que cita en más de una vez Adolfo Salazar.

     Sobre el bongó: Recordemos los tambores y sus infinitas formas que tienen personalidad sagrada en ritos o ceremonias en los que intervienen de forma práctica sobre actos humanos: amor, religión, comunicación… Actos que tienen su corazón palpitante en el tambor. Los tambores se diferencian de los timbales en la existencia de dos membranas en el primero y una membrana en los segundos.

     El bongó es un timbal pequeño, de etimología congoleña, que se toca acompañado de otro más pequeño, de sonido más agudo. Se afina calentando el cuerpo de resonancia con una lamparilla de alcohol hasta encontrar el tono conveniente. En pleno siglo XX, los afrocubanos han reemplazado los instrumentos de cuerda y de aire africano por los europeos, pero conservan los originarios de percusión.

      Las maracas son unas sonajas cerradas que contienen unas piedrecillas que producen sonido cuando se agitan. Las maracas más viejas de Cuba tenían forma cónica al estilo de las existentes en África, rodeadas de cuerda para amortiguar el sonido, con agarradero de cuerdas como en las fiestas de ñáñigos. Se ha intentado buscar origen o similitud en zonas de África oriental, en América del Norte y Colombia. Salazar cita a Ortiz y Cuervo sobre el dudoso origen guaraní de la voz maraca.

      Las claves son xilófonos simples que se documentan en pueblos de las Indias y África. Estas claves son palitos de madera durísima, que suenan al golpear el uno contra el otro. Se necesita cierta pericia, ya que la mano hace de caja de resonancia de la vibración de la otra mano. Son palos de unos veinte centímetros, siendo uno más delgado que otro para producir un sonido más alto. Indispensable en la música criolla. Salazar lo escuchó en su paso tranquilo, sincopado, nunca en repiqueteos vivos.



      El contrabajo tocado a la manera criolla, a golpes fuertes, podría ser incluido en esta relación, con sonido semejante a las láminas de caña o metal de las marimbas. El contrabajo sustituye en las orquestas modernas al tocador de botijuela de los antiguos sones.

     Las marimbas de los criollos se derivan de los “m’bichi” de África Central y Congo. Consisten en láminas vibrantes sujetas a un cuerpo resonante, como plancha metálica o calabaza seca. Tiene un sonido profundo y estridente, como bajo en los tipos de percusión, con efecto físico sobre el plexo solar al escucharlo.

    El 2 de agosto de 1930, EL SOL publicó La vida musical de Salazar con el artículo Paisajes de Cuba: El son en las “Fritas”. V. La forma.

     ¿Sería “Mamá Inés” contemporánea de la Má-Teodora de Baracoa? Hay quien dice que puede ser anterior. Antes hemos citado a Baracoa como patria del son. “Mamá Inés” es el modelo de regularidad del son. Comienza con un preludio instrumental con la música de la copla que canta:

       Aquí estamos tos los negros

que venimos a rogar

que nos boten cafetito

para cantar y bailar.

     Y el estribillo, por dos veces, sigue:

     ¡Ay, mamá Inés!

¡Ay, mamá Inés!

Todos los negros

 tomamos café.

     Sigue una cuarteta donde un cantante pregunta a la negra Belén dónde está metida. Se vuelve a repetir el estribillo, que no es correspondido por Inés, y la letra hace que los demandantes se marchen buscando sus compañeros mulatos donde haya café. Alterna copla y estribillo de forma regular, aunque se permitan excepciones. Hay casos donde solamente se canta el estribillo. Hay sones famosos como en “Oye, Miguel”, con preludio instrumental, copla, una segunda copla con cornetín en la que está el estribillo.

     Esta forma de una primera parte y una segunda repetida, sin volver a oír la primera, se ordena al revés en “El Manisero”, o bien se hace una combinación de ambas formas como en “El que siembra su maíz”.




     La forma de dos partes independientes entre sí se observa exactamente y de modo más regular en el son “Cómo está Miguel”. Tiene un preludio instrumental bello; la copla va seguida de otro trozo instrumental que completa el preludio, repite la primera copla y viene el estribillo:

     Trumbarará,

cómo está Miguel.

     Este se presentará seis veces y seguirá el orden de nuevo.

     Para Salazar, el son que conecta con las formas criollas es “Tribilín cantore”, que descompone la décima de la guajira: Un corto preludio instrumental, el estribillo repetido cinco veces que se presenta como la primera parte de la décima con la cuarteta, con una segunda voz ininteligible y un añadido final: ¡bien! De nuevo seis veces el estribillo, al que sigue lo que no se incluyó de la décima y su ¡bien! Hay un nuevo texto de la siguiente cuarteta. Y el estribillo ya se repite diez veces. Una nueva cuarteta y el estribillo dos veces. Toda esta complejidad es disfrutada por Adolfo Salazar porque apreciaba la reminiscencia criolla de origen español, sin disminuir su interés.

       La transición entre lo colonial y lo afrocubano se observa en “Aquella boca”, donde una primera parte aguajirada, nada interesante, se enlaza con el estribillo que Salazar veía poco afrocubano. 

     Dejamos aquí a Salazar con su cuaderno de notas, entre músicas, fritas y ron.




 

 



[1] Hoy en el Museo de América hay muestras de indumentaria ñáñiga.




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 Otras referencias que contextualizan este texto:

         Serie Adolfo Salazar en Cuba:

    - Adolfo Salazar en Cuba_1

    - Adolfo Salazar en Cuba: Los artículos de EL SOL_2

    - Adolfo Salazar en Cuba: La Asociación de Música Contemporánea_3

    - Adolfo Salazar en Cuba: La enseñanza y las orquestas_4 

    - Impresión al llegar a La Habana. Adolfo Salazar_5

    - La negra Quirina. Adolfo Salazar_6. 

    - El trío Matamoros y las "fritas". Adolfo Salazar_7.

        Serie Musicalia:

    - Los orígenes de Musicalia_1

    - Los orígenes de Musicalia_2 

     Los vídeos de YouTube añadidos son: El son de Má-Teodora; Papa Montero; Cómo tocar el clave cubano; Cómo está Miguel; Tribilín cantore; y ¡Ay, Mamá Inés!





26-9-2026. 7:44. Actualizado... 27-09-2026 13:06

Impresión al llegar a La Habana en 1930. Adolfo Salazar (5)

 

La Habana. 1930.Colección. Get Archive

 

     Ahora vuelve a oírse su nombre: La Habana y Cuba...

    Hace casi cien años, los viajeros que llegaban de España al Malecón eran acogidos de forma cordial, efusiva y generosa por el mero hecho de ser españoles, especialmente por la juventud, y no solo porque les estaban mirando y oyendo, incluso con fraternidad intelectual.

     La Cuba de 1930 era un país joven, con inquietudes similares a la gente joven de España. Cuando allí llegó Adolfo Salazar se sintió como el joven que llega por primera vez. Sintió el frescor vegetal que amanece con la tierra al llegar al puerto. Un frescor que ya no era del mar.

     En el terreno artístico y literario era una más de las Españas, donde resonaba lo que venía de la península y donde su aroma e inteligencia cultural prendía a todo lo español. Las calles de La Habana 1930 eran estrechas y calientes, abigarradas de gente, con resonantes canciones, con olores a frutas del trópico que impregnaban a cualquier español a su llegada. 

     Cada paso era un descubrimiento. A todo ello encontraba Salazar un encanto sutil e inexplicable, que estaba formado por la raíz española- andaluza- y la flor criolla. Algo incomprensible para un extranjero, ya fuese francés o alemán.

     Por las calles y las plazas se vagaba con arte durante horas y días, al Sol y a la Luna. Algo raro, algo estrafalario. Porque pudiera que esas ciudades o esos pueblitos no tuvieran nada de extraordinario.

     Salazar creía que la arquitectura de 1930 en La Habana era la arquitectura burguesa más horrible del mundo. Se salvaba por sus calles que recorría de un lado a otro. Y allí observaba la yuxtaposición de la entraña española con lo criollo y el confort traído de la influencia norteamericana. Una vieja raza creada de lo español y lo criollo se mezclaba sin fundirse en sus costumbres. Veía negras prietas envueltas en las gasas vaporosas del traje largo de salón nocturno neoyorkino. La gente, en su cabeza, seguía contando en duros, pesetas y reales, cuando lo que circulaba era el dólar.

      En lo criollo nacía la gracia fina y aromática de Cuba. El viajero contaba que admiraba la gradación de la piel cubana y los tonos de color de sus ojos. Y las mujeres mayores que acumulaban la experiencia de la vida y su fatiga. Y disfrutaba de la alegría infantil del cubano que invitaba a compartir el primer mordisco de un mango o una “mameya” (mamey).

     Esos mulatos eran el alma musical de Cuba. En los salones de Cuba se cantaban las canciones que antes solo se oían en las cocinas de las casas. Los sones hervían por doquier como viva estampa de lo criollo. La música o el sonido de la calle era otro: La de los rumores, los ruidos, las risas, la inagotable charla. Los murmullos de una gran ciudad.

     El vendedor ofrecía sus frutas, las hojas para el baño o cualquier remedio. Y por las tardes, el chino que vende maní cerca del teatro chino aparecía donde representaban dramas de gran quietud.

     El pueblo llano, más humilde, no iba al teatro chino ni a la opera italiana que cantaban tenores españoles en el Payret, ni a las comedias madrileñas del Teatro Nacional del Centro Gallego. Ni a los bares alegres y atestados del Parque Central con sus helados y jugos de fruta. El pueblo llano dejaba el bar para el pueblo señorito y se dirigía al desenvuelto teatro de la Alhambra. Salazar, que se sentía perteneciente a ambos pueblos, satisfacía su sed en los bares con daiquiris y marchaba al Alhambra a ver bailar la rumba[1].


Trocadero. La Habana. 1929. PYCRIL



[1] Adolfo Salazar. El Sol, 12 y 13 de julio de 1930.



     Serie Adolfo Salazar en Cuba:

     - Adolfo Salazar en Cuba_1

    - Adolfo Salazar en Cuba: Los artículos de EL SOL_2

    - Adolfo Salazar en Cuba: La Asociación de Música Contemporánea_3

    - Adolfo Salazar en Cuba: La enseñanza y las orquestas_4 



14-03-26 12:31 Actualizado  16-3-26 9:33 

Adolfo Salazar en Cuba (1)

     

     

Indumentaria Ñáñigo, Cofradía Abakuá. Museo de América



     Los lectores de EL SOL recibían con el café y las porras del desayuno las noticias del día y la vida cotidiana de sus más reputados articulistas. Es el caso del viaje a Cuba de Adolfo Salazar, el intelectual y musicólogo más importante del primer tercio del siglo XX: 

     "Después de una ausencia de más de dos meses ha regresado a Madrid nuestro fraternal camarada, el crítico musical de EL SOL, Adolfo Salazar, el cual ha permanecido parte de ese tiempo, como saben nuestros lectores, en La Habana, adonde fue expresamente invitado por diversas asociaciones culturales para que desarrollara allí cursos y conferencias sobre temas de su especialidad."

     Encabezaba la noticia EL SOL con DE AMÉRICA Regreso de Adolfo Salazar. Y nos contaba la categoría y personalidad del viajero como uno de los más firmes valores de la intelectualidad española, que había participado en distintos actos culturales en Cuba, los cuales causaron una gran resonancia. Sus actuaciones fueron recogidas por la prensa local como EL PAÍS, DIARIO DE LA MARINA y la revista AVANCE. Todas mostraron un gran interés y afecto.

     Conferencias como la dictada en la Sociedad Pro Arte, presidida por la señora Giberga, ante un auditorio de 4.000 personas, donde dio un curso sobre la música romántica y conferenció sobre la música española contemporánea. 

    En la Sociedad Hispanoamericana de Cultura, dirigida Don Fernando Ortiz, pronunció conferencias sobre Madame de Stäel y los comienzos del Romanticismo literario en Inglaterra, Francia y Alemania.

     El redactor de la noticia informaba que Adolfo Salazar se proponía referir en algunos artículos su periplo cubano, y contar la sugestiva música negra y criolla que había apreciado en una fiesta de ñáñigos, entre otros fastos.

     La noticia proseguía con el siguiente remate final:

     "Por cierto que del "Manuel Arnús", que trajo a Adolfo Salazar desde Nueva York, donde aquel se detuvo unos días, han desembarcado también en Cádiz, y también con estelas de éxito, el poeta Federico García Lorca, que regresa de Cuba, y la publicista Teresa de Escolarza, que regresa de la capital yanqui.

     Sean todos bien llegados."

     Esta noticia publicada en EL SOL hacía referencia al viaje que había realizado Adolfo Salazar a Cuba en mayo y junio de 1930. Allí había coincidido con García Lorca a su regreso de Nueva York. Salazar era uno de los intelectuales españoles que habían animado a continuar sus estudios en Madrid después de un primer año irregular, como sabemos por la correspondencia mantenida desde los primeros años de la década de 1920. Y sabemos también del contacto que establecieron con María Muñoz y Antonio Quevedo, Los Quevedo, en la capital cubana. De lo cual haremos una breve reseña en una siguiente entrega. 

     Entre las noticias que acompañaban a la vuelta del viaje a Cuba destacamos el anuncio del duque de Alba de la pronta desaparición de la censura, tras la caída de Primo de Rivera, y la convocatoria de las posibles elecciones, como así fueron, en abril de 1931. Sobre este futuro clima político, por esos días, escribía Ortega y Gasset en varias entregas un artículo titulado César, los conservadores y el futuro. Ortega se cuestionaba sobre un César monárquico o republicano en los estertores de la República Romana.

      (Continuará)




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     Bibliografía consultada:

     - EL SOL, se han consultado los ejemplares de junio, julio, agosto y septiembre de 1930. 

     - El Epistolario de Adolfo Salazar con Alejandro García Caturla y Federico García Lorca, para ubicar cronológicamente el momento. Este epistolario se conformó con el archivo de Salazar en México, con el depositado en la Residencia de Estudiantes, la Fundación Ortega y Gasset, la Fundación Paul Sacher y el Colegio de México. Nosotros hemos consultado entre el 6 y el 11 de noviembre de 2025 en el Archivo Museo Sánchez Mejías, la edición de Consuelo Carredano, publicada por la Fundación Scherzo y la Residencia de Estudiantes, con la colaboración de INAEM, en Madrid, 2008. Las cartas cubren el periodo 1912-1958.



10-01-2026 23:27 Actualizado 11-01-25 12:23

La pérdida y el recuerdo

    
      El 21 de abril de 1898 el congreso de los Estados Unidos de América recibió la petición del presidente Mckinley para declarar la guerra a España tras la movilización propagandística de la sociedad estadounidense por distintos medios, destacando los empresarios de prensa Hearst y Pulitzer. Los restos del imperio colonial español eran Cuba, Puerto Rico y algunas islas del Pacífico, entre ellas, el archipiélago filipino.
      La pérdida emocional de los últimos vestigios de un imperio, ya residual territorialmente desde la segunda década del siglo XIX, planteó el cuestionamiento del sentimiento español, su situación política, sus problemas sociales, el papel de los poderes fácticos como el Ejército, la configuración del propio estado y  de su estructura económica.
      El regeneracionismo como consideración de España había comenzado antes de la crisis de 1898, más se constituyó en motor necesario al poner esta actualidad como foco de sus postulados. Fueron postulados o arbitrios, muchas veces contradictorios, presentados por intelectuales y escritores que mediante ensayos, artículos de prensa, conferencias y discursos proponían soluciones a los problemas de España. Algo parecido ocurrió, especialmente tras la derrota de Rocroi en 1643 y el reinado de Carlos II, y existente desde finales del siglo XVI y siglo XVII, con los arbitristas económicos relacionados con la Universidad de Salamanca.
      Considerar España como problema. España era un organismo histórico de sustancia etnocultural de base castellana, generada a través de los siglos; una realidad objetiva e irreversible que era mejorable. Conscientes del atraso, incidían en el mismo con el interés de llevar a cabo una modernización que recuperará la grandeza pasada. Como grandes taras señalaban la naturaleza oligarca y caciquil del sistema de la Restauración que se plasmaba en el atraso campesino, la escasa investigación científica y técnica, el pequeño desarrollo industrial, la pérdida del estatus como potencia europea y el analfabetismo e incultura que lastraba el desarrollo de los ciudadanos y élites intelectuales para que actuasen como transformadores de la sociedad. Como remedio se hacía una crítica al desarrollo del liberalismo español y su manifestación política, el parlamentarismo, llegando a proponer situaciones de excepción. Este movimiento influirá en pensamientos de derecha como el maurismo y de extrema derecha como el primoriverismo, el falangismo y el franquismo.  
     Otros, en otra perspectiva, fiarán las virtudes regeneradoras a la verdadera democracia con la asunción de la nación española e influyendo en republicanos y socialistas que evolucionan del regionalismo al autonomismo en el tránsito de la monarquía a la república. La cuestión regional estará también dentro de los planteamientos de  regeneracionistas1.
      El sistema de la Restauración fue incapaz de impulsar el desarrollo de la sociedad española en el momento en que se producía una expansión de las naciones capitalistas. Una crisis ideológica sobre la identidad de España, que Tuñón de Lara calificó de quiebra ideológica, pero que para González Cuevas no fue único en Europa porque a partir de 1890 Portugal renunciaba aparte de su imperio colonial, o con el primer fracaso italiano en la Abisinia y la derrota francesa de 1870 frente a Alemania. La crisis afectó, por tanto, a las ideologías dominantes, liberalismo y conservadurismo, y desarrolló, por ende, a otras ideologías desde la extrema derecha a la extrema izquierda. Surgió un conservadurismo radical donde lo nacional ocupaba un lugar prioritario y que se podría denominar como conservadurismo integral que en España tuvo un lento avance que se manifestó en el surgimiento de nacionalismos a partir de los regionalismos vasco y catalán como síntoma de la debilidad del sentimiento español tras la pérdida de las últimas posesiones territoriales fuera de la España actual2. Y, en otro espectro, influirán en el desarrollo de la dictadura de Primo de Rivera al final del reinado de Alfonso XII, en su promoción de desarrollo económico y modernización técnica.
      Como otra idea de España, se aportará por republicanos y socialistas, en el primer tercio del siglo XX, el intento de asentar una república española en la década de la Gran Depresión.
      El historiador marxista Hobsbawm calificó al imperio español, junto al portugués, de imperios preindustriales3 al mismo tiempo que supervivientes de la edad Moderna. La relación entre la metrópoli y las antiguas colonias se mantuvo a través de las relaciones basadas en una cultura hermanada por una lengua común, un comercio que nunca se rompió, pero que ya estaba dominado por los estadounidenses desde antes de la independencia como ha señalado Carlos Malamud4 indicando que en 1850 ya exportaba Cuba cuatro veces más al vecino americano que a España, y unos lazos familiares de emigrantes de ida y vuelta.
      El recuerdo sentimental de Cuba se plasma en la literatura de la Edad de Plata de la cultura española. Como ejemplo final, señalar que el impacto que causa Nueva York en Federico García Lorca es matizado al final de su viaje con el paso por Cuba como se aprecia en su poemario "Poeta en Nueva York", donde consagra su décima parte a la llegada a La Habana, siendo el poema “Son de negros en Cuba” muestra de ese cambio emocional tras dejar su estancia en Estados Unidos.

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1 DE LA GRANJA, J. L. , BARAMENDI, J. , ANGUERA, P.: La España de los nacionalismos y las autonomías. Síntesis. Madrid. 2001. Versión kindle. 1171-1212.
2 GONZÁLEZ CUEVAS, P. C.: Historia de las derechas españolas. De la Ilustración a nuestros días. Biblioteca Nueva. Madrid.2000. Páginas 187-220, sobre la crisis del 98.
3 HOBSBAWM, E.: La era del imperio, 1875-1914. Crítica. Buenos Aires. 2009. Página 66
4 MALAMUD, C.: Historia de América. Alianza Editorial. Madrid. 2013. Página 394.

Adiós, ríos; adiós, fontes.

  Mujeres en el arte. Estampa . Reportaje de Emilio Fornet. Fotos: Montaña.         C omo le indiqué en cartas anteriores, el de la cultura ...