| Maruja Mallo. Estampa. 17-10-1931 |
Maruja Mallo jugaba a no decir su edad. Cuando solicitó la beca para estudiar escenografía en Francia, afirmaba tener 22 años. Durante años fue aceptado que había nacido en 1909 hasta que Galdo en 1992 publicó su partida de nacimiento de 1902 en Viveiro. Ella fue construyendo un personaje culturalmente rico, artístico y algo literario. Había nacido Ana María Gómez González. Era Maruja Mallo. Encantadora.
Maruja Mallo, que vivía en la calle Fuencarral
109, solicitó a la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas
(JAE) el 3 de febrero de 1931 una pensión para estudiar escenografía en los
talleres parisinos la pintura que se dedicaba a estos conocimientos teatrales para consolidar
los propios que había experimentado en la escena española.
Alegaba que llevaba ocho años dedicada a
la pintura libremente como arte, que había aprobado todas las asignaturas
estudiadas en la Academia de Pintura de San Fernando, que había presentado una
exposición en mayo y junio de 1928 en la Revista de Occidente, hecho del
que los críticos se ocuparon extensamente… Rogaba a la JAE la concesión de una
pensión por seis meses para conocer en los talleres, teatros y museos las
corrientes más modernas en decoración teatral. Para juzgar sus méritos, aportaba
cuadros y bocetos de escenografía, notas sobre decoración, libros consultados y
críticas sobre la exposición en la Revista de Occidente.
Maruja Mallo solicitó la pensión para la artista, olvidando que debía ser la persona que había creado a Maruja, Ana María Gómez, quien debía presentarla. Como méritos tenía, la pensión en el extranjero fue concedida. Al presentarse en el Consulado de París para obtener el certificado consular pertinente, se identificó como Ana María, nombre que no aparecía en la solicitud y la JAE aceptó. En la orden ministerial de 3 de agosto de 1931 así se publicó. Para subsanar las diferencias entre el nombre artístico y su creadora, JAE elevó una súplica al ministerio del que dependía el 14 de noviembre de 1931. Y Ana María Gómez y Maruja Mallo fueron a París.
| Maruja Mallo. Álbum de 15 litografías, trabajo en París. JAE. |
Como estuvo pensionada tres meses
adicionales a los seis inicialmente solicitados, dos años más tarde pidió que
se le certificara por la JAE su estancia parisina entre el 23 de octubre de
1931 y el seis de agosto de 1932. Maruja, al final de su estancia francesa, envió
la nota de trabajo de fin de pensión con su certificado correspondiente. El certificado
de su pensionado fue firmado por José Castillejo Duarte, secretario de la Junta
de Ampliación de Estudios, pedagogo reputado y hacedor de las pensiones becadas
de los estudiantes españoles en el extranjero para traer/atraer todas las corrientes
intelectuales de vanguardia a España o para que nuestros científicos profundizaran
sus conocimientos en ilustres universidades europeas para difundirlas
posteriormente en España.
Maruja visitó en esos meses el Museo del
Louvre, el Trocadero, Cluny, Bellas Artes y las más importantes galerías francesas.
Se interesó por los estudios de cine como la Paramount o Pathé.
Conoció a los más reputados escenógrafos como Hugo y Marcosius para luego
aplicarlo en España en las escenografías de Gil Vicente, Ventura de la Vega,
Lope de Vega y Calderón, tras exponer sus maquetas en la galería Pierre Loeb
entre mayo y julio de 1932.
| Solicitud de documentación identificativa en París de Maruja Mallo. JAE. |
Entre la documentación de las actividades
parisinas de Maruja Mallo se encontraba una crítica de arte en L’Intransigeant
que acaba diciendo que la artista manifestaba una cierta exuberancia con cualidades
de imaginación y pintura: La riqueza de su temperamento daba esperanza.
En la sección cultural de El Sol se
habló de la exposición de la Galería Pierre, reseñando la crítica de Paul
Fierens, quien escribió que Maruja Mallo, una española sin abanico ni
castañuelas, armaba en la exposición extrañas panoplias de blancas osamentas
sobre fondo negro y lo comparaba con la pintura daliniana que en esos momentos
también se exhibía en París.
Sabemos hoy que Maruja Mallo había
preparado la escenografía de Ni más
ni menos, de Ignacio Sánchez Mejías, obra que no llegó a estrenarse y que
fue recuperada para la cultura el ocho de abril de 2026 en la exposición
de la Casa Malpica con diecisiete bocetos desconocidos gracias a la familia
Recasens Sánchez Mejías y el comisariado de Gloria Patón.
Maruja Mallo no era una desconocida. Había
colaborado con Alberti en La pájara pinta, donde también participó el
alicantino Óscar Esplá. Pero si miramos a las apariciones en prensa en los
momentos previos a su viaje parisino, vemos que, sin ser de una gran asiduidad,
sí es perceptible un alto nivel cultural.
En la revista de arquitectura Documentos
de Actividad Contemporánea, número 1, participa entre los pintores
seleccionados en septiembre de 1930 en una exposición en el
Ateneo Guipuzcoano de San Sebastián sobre Arquitectura y Pintura. Maruja Mallo
se codeó con Pancho Cossío, Juan Gris, Ángeles Ortiz, Picasso, Ucelay,
etcétera.
En La Gaceta Literaria, Juan Ramón
Jiménez elogia a Maruja Mallo como acopladora habilísima de estamperías de basura.
Sin embargo, en ese mismo ejemplar, Guillermo de Torre alaba en Montevideo
como figuras de singular fuerza en España a Dalí, Maruja Mallo y Ángeles
Santos.
Eugenio de Ontañón elogió las estampas
maravillosas de Maruja en la revista de poesía “Doooss”, que animan las páginas
de esta revista
Unos días antes de viajar a París le preguntaron en Estampa qué le parecía el suicidio por amor. Maruja Mallo, que había visto la muerte cerca, respondió que el suicidio por amor es una manifestación del histerismo. En esta misma revista, en diciembre de 1931, cuenta su viaje a París a Josefina Carabias. Recorre sus últimos años desde el éxito de las verbenas. Trabaja sin descanso porque no quiere que ese éxito le envanezca. Marcha a París, donde quiere que sea su próxima exposición. Quiere estar allí un año. Pintar y aprender escenografía. Mientras le habla a Carabias, muestra su obra. Y en ella aparecen los espantapájaros, las cloacas y los antros. Quiere pintar la realidad de las cosas. La realidad cambiante de un planeta abandonado. Guarda los cuadros en sus cajas que caminan hacia París. Josefina Carabias la ve como una pintora pequeña y frágil animada de un espíritu genial.
Nada más volver de París se preparó para tomar parte en la Exposición de pintura española en Berlín junto a Rosario de Velasco, Vázquez Díaz, Togores y otros. Los pintores habían sido seleccionados por Manolo Abril y Guillermo de Torre.
La impresión que nos queda es la de una
mujer que quería seguir aprendiendo o formándose y buscar un lugar
en la pintura para exponer en París, meta de cualquier pintor en su/esa época.
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Referencias consultadas:
-
FERNÁNDEZ LUCCIONI, M.: Maruja Mallo:
artista, cronista, ¿surrealista? En Madrygal, 2012, 15, páginas
45-56.
-
Solicitud y expediente de Maruja Mallo en la
Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas de 1931-1932. Entre 425 y 600 pesetas de pensión al mes.
-
El Sol, diario de Madrid.
7-02-1931.
-
Reseña de Ni
más ni menos, escenografía preparatoria e inédita de Maruja Mallo sobre
la homónima obra de Ignacio Sánchez Mejías, conocida en 2026 por la exposición de Museos de Manzanares.
-
Documentos de actividad contemporánea.
Revista de arquitectura relacionada con GATEPAC. Número 1.
-
La Gaceta Literaria, 15
de enero de 1931.
- El Heraldo de Madrid. 26 de febrero de 1931 y 26 de diciembre de 1932.
- Estampa, 17 de octubre de 1931 y 1 de diciembre de 1931
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