Nada es lo que parece. Una montaña puede estar detrás de un grano de arena; el eclipse, en un día de sol, y, el minuto de violencia, tras un día placentero. No suelo utilizar la rima. Pido disculpas.
Un olor a miel y canela
Un
olor a miel y canela, el aire que mece una vela,
el
candor de tu mirada, una espera deseada,
un
hálito de vida, un pálpito, una corazonada.
Soñar
con despertar en tu vientre, con tus piernas entrelazadas,
viendo
el horizonte en tus ojos, el rubí en tus labios rojos.
Fue un amor idealizado, olvidado, ya odiado,
que se muda pesadilla, un proyecto (in)acabado,
un
dolor por la distancia, unas lágrimas desbordadas,
una
ira acrecentada, una copa desbordada,
una
esperanza perdida, una pérdida ignorada.
Un naufragio
insondable, un encuentro indeseado,
una
violencia buscada, una sangre derramada.
En caso de conocer un caso de violencia contra la mujer, llame al 016. No queda señal de la llamada.
No
sabía si esa era la pretensión de Cervantes, pero él no percibía
la subliminal imagen de dos caballos hablando. Intuía la figura del
Quijote y del Cid, como reflejo de sus caballos. Rocinante se convertía en el
‘rocín de los de lanza en astillero, adarga antigua, hidalgo flaco
y galgo corredorii.’
Babieca, que había sido ofrecido al rey al final del Cantar, era rechazado o desterrado como su dueño, pero por la calidad de caballero: “si a vos le tollies, el caballo no havrie tan buen
señor” (si yo os privara de él, el caballo no tendría tan buen
jinete)iii.
Los caballos identificaban a sus jinetes. A Rocinante por su 'flaqueza'; y a Babieca por su 'nobleza'.
En
la mitología clásica o en la iconografía religiosa se habían
dotado de una serie de símbolos identificativos para divinidades y
santos. Hermes, el Mercurio romano heraldo de los dioses y guía de
los humanos en la vida y la muerte, era representado imberbe,
atlético y desnudo, portando casco (pétaso) y sandalias aladas,
empuñando el caduceo, que llevaba dos culebras, que hoy se considera
símbolo del comercioiv.
Hermes, Mercurio.
El
pez, creía recordar, era símbolo de la pureza, la sabiduría y la
resurrección. Los primitivos cristianos extrajeron del “ikhtus”
(pez) griego un acróstico místico que los iniciados descifraban
como Jesucristo, hijo de Dios. Fue utilizado hasta que el latín
sustituyó al griego como idioma oficial de la Iglesia, momento en
que se comenzó a utilizar la cruz como símbolo de todos los
cristianosv.
Esta
simbología permitía interpretar la cultura clásica y
cristiana desde el punto de vista de su creación, que, muchas veces,
era alejada a cánones actuales.
Las
representaciones simbólicas contemporáneas de las figuras públicas
estaban alejadas de halos míticos o religiosos. Los símbolos que
les identificaban eran accesorios comunes, cotidianos, casi vulgares.
Pero muy característicos.
Desde
el siglo XX se identificaba a Churchill con el puro habitual con el
que fumaba, dando lugar a designar a un tamaño de
habano con su nombrevi. Era su marca personal,
su identificación.
La
imagen personal estaba por encima de objetos, accesorios y animales.
La marca personal se redirigía a las aptitudes humanas, a su
potenciación, a su visibilidad.
Buscaría
un objeto, un símbolo, animal o vegetal que fuera seña de identidad, marca. Un nombre y apellido para pasar a la acción. Ser invisible y
a la vez ser identificado con otro nombre que resumiera su ser, su
sentido. Su aspecto era, así lo había buscado, indefinido; su
cara, una más entre un millón, no identificable. Ni su nariz,
ni sus orejas, ni siquiera sus ojos, que no llamaban la atención. Ni por grandes, ni por expresivos. Nada. Y todo.
Prometeo
Pérez le había escrito. En un paquete le había enviado
instrucciones y un celular con tarjeta desechable. Tenía que buscar
un nombre, que, por sus habilidades, sus debilidades, sus fortalezas
y sus miedos, obligaba, y lo hacían necesario. Se nombró Alterio.
Lo consideró oportuno porque sería su otro yo, un nuevo nombre, aunque se debía
comportar como esperaban, tal como era según sus cualidades, que eran
apreciadas y buscadas. Estas aptitudes eran como las estrellas del firmamento:
destacadas y brillantes. En cuanto al apellido pensó en diferentes
posibilidades. Con un apellido como Garrote o Matarile se daba pista
de una de sus mejores habilidades: la facilidad para acabar con el contrario.
Gómez y García eran evidentes y, al mismo tiempo, anodinos. Al
final tuvo dudas; consideró la posibilidad de utilizar el apellido
Buentránsito. Si bien indicaba la especialidad, la eliminación,
la ejecutaría de forma rápida y silenciosa, casi indolora. Se
decidió, al final, por Sandoval Grana, alteración parcial de uno de
los más famosos corruptos de la historia, por la facilidad con la
que conseguía aflorar y corromper los más bajos instintos de sus
allegados y/o contrarios. A Prometeo le informaría de su nuevo
nombre. Que fuese su nueva identificación. Lo que hiciese después
sería lo habitual, lo que siempre había hecho, lo que sus contratantes apreciaban, lo que pocos conocían, y lo que le había
costado la vida a más de uno por averiguarlo.
Llevaría
poco equipaje, nada de maletas de colores. Una mochila color tierra,
unas zapatillas cómodas, la navaja multiusos como útil para todo o
complemento apropiado y ayuda al remate de operaciones, y sus
fazoletos y 'bandanas', para dejar sin aire al ser que no dejara de
moverse contra su voluntad, contra su acción. Una leve sonrisa
apareció en la comisura de sus labios. Estaba preparado.
Esperaba
la llamada de Prometeo Pérez. Abrió su nuevo teléfono. Tiró el
viejo, destrozó la sim. Era de ya de alguien inexistente, que
desaparecía. Y él ya era otro: Alterio Sandoval
Grana, desconocido...(continuará)
iCERVANTES
SAAVEDRA, M.: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.
Novela de dos partes con publicación en 1605 y 1615. Espasa Calpe,
1996, Madrid. Introducción de Antonio Muñoz Molina. Referencia al
soneto final del prólogo que escribió Cervantes.
iiCERVANTES
SAAVEDRA, M.: Obra citada.: Versión libre de “hidalgo de los de
lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.”
Capítulo primero.
iiiANÓNIMO.:
Cantar del Cid. Austral. Espasa Calpe. Madrid. 1977. Texto antiguo
de Ramón Menéndez Pidal y prosificación moderna de Alfonso Reyes.
Páginas 320-321.
ivMARTÍNEZ
DE LA TORRE, C., GONZÁLEZ VICARIO, M. T. y ALZAGA RUIZ, A.:
Mitología Clásica e Iconografía Cristiana. Editorial
Universitaria Ramón Areces, Madrid, 2010. Página 78.
vMARTÍNEZ
DE LA TORRE, C., GONZÁLEZ VICARIO, M. T. y ALZAGA RUIZ, A.: Obra
citada. Página 165.
Los
museos de Etnografía privilegian la lectura cultural y
antropológica. Surgen en Europa durante el último tercio del siglo XIX, cuando coinciden industrialización, nacionalismo e imperialismo
colonialista. La industrialización y el nacionalismo redescubren las
raíces populares de las sociedades europeas más avanzadas que
buscan orígenes populares y modos de vida tradicional. El
imperialismo colonialista despierta el atractivo hacia el patrimonio
de los otros, de las sociedades menos desarrolladas que son
colonizadas por Occidente.
Esta
noción se actualizó, se cuestionó, en los años sesenta del siglo XX, con el desarrollo de la antropología social y cultural, y la
aparición de una 'nueva
museología'. Se trata de capturar en vivo y conservar en ese
instante una cultura en estado puro. Además, el estudio
antropológico de las culturas debía ampliarse a más planteamientos
que la sola cultura material. Durante los ochenta del siglo XX
surgieron los eco-museos que integraban medio ambiente,
industrialización e historia social, junto con la integración del
entorno y sus habitantes en el museo1. ---------------------------------------------------------------
En
la sala de Tierra de pan llevar un documental introduce en el trabajo
diario de los molineros, siendo su hilo conductor Alfonso López
Villalta, el último industrial molinero. Encuadramientos
cronológicos llevan a las relaciones topográficas de Felipe II,
1575, donde se habla de la existencia de este molino como de pan y
aceite. Se observa un plano a escala de Esteban de Perola extraído
del Archivo Histórico Nacional con la delimitación de las parcelas
o quiñones de entrambos cauces del río, con el nombre del
propietario de entonces y el lugar donde se situaba el rollo de la
justicia. En la parte trasera, unidades de medida utilizadas para el
negocio del cereal y los granos más usuales: trigo (cereal), y
almorta (leguminosa), con el detalle de su uso, abuso y consumo.
Siguiendo
los haces de espigas se sale hacia el patio para introducirse por la
puerta de cuadras, donde las mulas descansaban del esfuerzo diario.
Allí, junto a los arreos de carros y mulas, se observan aperos
agrícolas como la horca con la que hacinar las mieses o revolver la
parva, el bieldo para aventar grano y paja, una escardilla, y hasta
una tabla de lavar. Otro documental da una imagen fija del trajín
molinero. A izquierda, conforme se ha entrado al habitáculo de las
mulas, se encuentra el habitáculo de los trabajadores con su cocina
y chimenea, frente al que se encuentra un austero dormitorio con
ventana hacia el patio de entrada. Un aire Sancho Panza invade esta
imagen fija de la dura vida del mundo agrícola. Un jergón de lana
sobre una cama de hierro, un arcón, útiles para un rápido lavado.
En la cocina no sobra ningún detalle. Fresquera, aceitera, calabaza,
garrafa de arroba, sifón, un puchero sobre trébedes en el hogar de
la chimenea, serijo, ... Nada faltaba, nada opulento, todo sobrio.
La
infraestructura molinera llevaba a cabo los últimos procesos a la
conversión en diferentes harinas de diferentes grosores, de
diferentes granos. Trabajo de veinticuatro horas en época de
recolección de cosechas y llegada de grano, que se convertía, en otras, en mantenimiento y limpieza.
Se interesa en
comprender que hubo dos molinos hidráulicos. Que el agua de la balsa,
que se ve en la entrada, es limpiada por un entramado o peine antes de volver a
ser filtrada a la entrada de los dos cárcavos. Vuelcan el agua
hacia los rodeznos; y que la diferencia entre uno y otro parte del saetín
que tiene en molino de canal con respecto al molino de regolfo. El
saetín mete presión y fuerza al agua represada, que en el de
regolfo cae por su peso sobre el rodezno, moviendo el eje que le une a
la piedra volandera molinera.
Mientras
el río llevaba caudal, se utilizaban los molinos originales. En épocas de
estiaje, el cauce estaba seco y se construyó un molino eléctrico en
los años cincuenta, que debido a las restricciones de luz de la época, se añadió la posibilidad de usar un motor de gasoil.
Hay
un proceso previo a la introducción del grano de trigo. Después de
aventar, el grano debe ser introducido en la limpia de trigo para evitar que
en su molienda entre cualquier resto de otra hierba. La introducción posterior
del grano por la tolva del molino se hacía de forma manual o con un sistema de
cangilones que se observa en el llamado molino de verano. Cae sobre
el agujero de la piedra volandera que quebranta el grano en su roce
con la piedra solera, fija, hasta convertir el trigo en harina. Unos
cangilones ocultos dentro de una viga introducían lo molido en el
cedazo para clasificar el contenido según su finura y consumo final.
La harina de más calidad se destinaba a repostería, la segunda y
tercera calidad para panadería, el salvado o cáscara daba el
ingrediente que hoy se utiliza para el pan integral, y la quinta
calidad, un salvado más corriente, se destinaba a consumo animal.
Antiguamente, los filtros del cedazo no eran metálicos, se llegó a
vender sedas para sémolas, siendo acreditadas las casas de sedas
suizas. La limpia de almorta se depuraba en una criba.
En
una camarilla o altillo superior se observa las secciones de los
molinos, las harinas más usuales obtenidas, la conciencia de la
evolución de los granos por la modificación y la
selección (evolución) de los tipos de molinos a través de la
historia: manual, el de sangre (fuerza animal o humana), el
hidráulico con sus versiones, el de viento y los industriales, donde
se llega a conocer la que fue la tercera fábrica de harinas de
España por su volumen de negocio, ubicada en Manzanares.
Cuando
abandona y sale del edificio, al mismo tiempo, percibe el sudor y el
esfuerzo de las labores agrícolas, un tiempo de un instante, una
foto fija del mundo rural que va desapareciendo desde los años
setenta entre las medidas sanitarias y la industrialización del
campo. Saber quiénes fuimos para comprender cómo somos.
Más tarde, lee en el catálogo de bienes y espacios protegidos de
Manzanares de 2016 su ficha en la página 203 con la referencia I-
PA- 21, donde ya se proponía su utilidad como centro de
interpretación.
Teléfono
y contacto para visitas y consulta de horarios:
El
paseo era agradable. Su tranquilidad reducía la
distancia; el tiempo se ralentizaba; todo parecía cercano, aunque la resolución de cualquier problema estuviese en lejanía.
La
noria que precedía al molino estaba al final del camino que
serpenteaba en suaves curvas entre nuevas plantas y árboles.
Noria de cangilones. Fuente: autor del texto.
La
madre nueva del río Azuer, creada en tiempos de la
encomienda de Calatrava, nacía en el paraje conocido como Puente de
la Reina. Volvía a unirse al río original doscientos metros después del
Molino Grande, tras pasar la autovía de Andalucía y dejar a su lado
derecho la chatarrería y el toro de Osborne en el inicio del antiguo camino de Daimiel.
Un
pequeño puente cruza el río y asciende por una visible senda que
lleva hacia la entrada. Cuando hiela se forma una capa de hielo que hace necesario avisar cuando el sol no
ha salido para salvar del resbalón.
Hubo
otros cuatro molinos entre el Grande y el Torreón de Moratalaz. Hoy
solo son restos, y del Torreón solo queda un farallón derruido,
símbolo de otros tiempos y compendio de las cosas olvidadas.
El
Molino Grande cerró en 1975 cuando era regentado por la familia
López Villalta, que la había comprado a los marqueses de Salinas
después de ser sus arrendatarios con una libertad de negocio amplia.
La
instalación del museo se realizó tras el acuerdo entre el último
propietario, Juan Antonio Giraldo, y el ayuntamiento de
Manzanares donde había residido largo tiempo el escultor, pintor y
vidrierista de Villanueva de los Infantes.
Quien
tenga la intención de visitar un museo etnográfico situado en un
molino hidráulico, como es el caso, debe saber que si le apetece una
visita guiada debe solicitarlo telefónicamente. Las visitas guiadas
ordinarias se hacen a las 11 h AM todos los domingos. Para visitas más
específicas o en otro horario es mejor consultar por teléfono, +34 926 614056 (museosdemanzanares@manzanares.com). A partir de las doce, mediodía, la visita es
libre hasta las 14 h.
Siempre ha pensado que es más que un museo de un molino hidráulico. Que, en realidad, es un museo que plasma la producción del cereal en Castilla La
Mancha. Frente al Molino puede observar que hay terrenos donde se ha sembrado cereal
cuando el otoño empezaba a enfriar con los temporales esperados de
noviembre. Los agricultores han esperado y confían que, tras las lluvias, lleguen las
heladas de diciembre, que su producto crezca en el campo, sin
complicaciones, con el agua necesaria y sin cambios bruscos en los
procesos estacionales del clima. Sí, es algo difícil, pero es lo
deseado. Y, probablemente, lo que pocas veces se llegue a cumplir.
En
los antiguos molinos convivían la molienda con otras industrias,
pudiendo coexistir ganadería o una almazara de aceite, como ocurre aquí. Cuando entra, recuerda siempre que donde ahora está la sala
de Tierra de pan llevar, el arado, la vertedera, la trilla, la
aventadora y el carro de trasporte de cereal estaba la antigua
cochiquera de cerdos que se criaban junto al ingenio de la muela. Hoy es por donde
se empieza la visita tras pisar los cantos que se instalaron a
mediados del siglo XX para evitar que los carros de grano se
hundieran en época de temporales por el barro de los caminos y el patio, y, de esta forma, no pudiesen llegar al muelle de descarga.
La
producción de trigo continuaba con la cosecha. Carmen Sevilla, Jorge Mistral y Raf Vallone rodaron
a las órdenes de Juan Antonio Bardem “La Venganza”i,
película que compitió en Cannes y primera representante española
nominada al Oscar en 1959. En una película, en la que subyacía el
tema de la reconciliación nacional del PCE, la siega era un trabajo de extrema dureza. Como luego la trilla, como después el aventamiento.
(continuará)
Molino Grande. Fuente: autor del texto.
(Agradable lector/a: espero que le guste. Si le place, sígame)
Mientras oía a Pavarotti cantar el Rodolfo de “La Boheme” de Puccini buscaba algo para su dolor de garganta,
producto de la primavera adelantada, que, a este paso, marchitaría
las cosechas de cereales, la recolección vitícola, y que había
menguado las perspectivas de cosecha del olivar. Recordaba que un
director de sucursal le dijo, hace años, que la agricultura
sobrevivía gracias a los fondos económicos de la política agraria
común. Su desaparición podría convertir la España despoblada en
la España desértica.
Caminando,
se dirigía buscando la madre nueva del río Azuer que le llevaba al Molino Grande como oferta museística de
Manzanares, Ciudad Real. Sabía que La Mancha de Manzanares era una
zona de poca pluviosidad (mapa 1), con ríos de escaso caudal, de
carácter estacional y dependiente del uso que aguas arriba hacía la
Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG). Desde los años
ochenta del siglo XX, el cauce del Azuer era casi inexistente por la
construcción del pequeño embalse de Puerto de Vallehermosoi,
que tenía una capacidad de 8 Hm. Cúbicos y se construyó con
materiales sueltos de forma homogénea.
Para
acceder al camino de tierra que llevaba al Molino debía atravesar el
paso ferroviario por un subterráneo. A partir de 2014 se realizaron
obras de canalización que desnaturalizaron la idea tradicional del
camino que conducía hacia el fin del cauce nuevo. El camino, la
carretera y el cauce estaban al mismo nivel y daban sentido al
proceso de embalse y represamiento del agua que movía el sistema hidráulico de dos muelas
del Molino Grande, y, esta nueva
visión, obligaba a explicar cómo era la zona con anterioridad para
comprender la llegada del agua para un correcto funcionamiento del
ingenio hidráulico.
El
río Azuer nace en Villahermosa y desemboca en el Guadiana en las
cercanías del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. En el siglo
XVI se cuestionaba si el tramo entre Villahermosa y Vallehermoso era
cauce del Azuer o un arroyo del mismo. La Orden de Calatrava vertebró
política y económicamente su trascurso a partir de la encomienda de
Manzanares con el desdoblamiento del cauce, la parcelación en
huertas de las tierras entre los dos cauces por la canalización de
acequias o atanores y por el establecimiento de molinos harineros con y por los propietarios de la zona.
Los calatravos se instalaron en el siglo XIII, en los decenios
siguientes a la batalla de las Navas de Tolosa (1212). Lo que fue
inicialmente una orden militar se fue convirtiendo en un poder
económico y conformador social. Se aprecia en el desarrollo de
Manzanares y su encomienda. Estudios de Enrique Rodríguez-Picavea sobre la explotación de rebaños y pastos, de Klein sobre La
Mesta, y de Moreno Díaz del Campo sobre la conflictividad en el
aprovechamiento de los recursos hídricos en época del comendador
Gómez Dávila y Toledo, marqués de Velada (entre 1596 y 1616), que han
puesto en relieve su importancia económica durante siglos. En el Catálogo de espacios y bienes protegidos de Manzanares (2016) se refleja la importancia de
la encomienda, La Mesta y la trashumancia pastoril. Y también sus relaciones
mutuas con la delimitación del centro histórico entre la Plaza del
Castillo de Pilas Bonas y las actuales calles Reyes Católicos y Mayorazgo,
antiguas arterias de las cañadas reales que permitían el paso de la
ganadería (plano 1).
Prefería
llegar con tiempo. No por miedo a que el ingenio hidráulico hubiera
desaparecido por la noche. Era la niebla que alargaba el paisaje como
si no hubiese nada tras su pared de invisibilidad. (continuará)
Plano 1. Centro histórico de Manzanares. Fuente: Catálogo de espacios y bienes protegidos. 2016.
(Amable lector: Espero que le guste. Sígame si quiere)