Urdimbre y trama

Cultura y sociedad

Adolfo Salazar en Cuba: La enseñanza y las orquestas (4)

 

     



     EL SOL editorializaba el 16 de agosto de 1930 sobre el problema de las subsistencias. Del coste de la vida y de la política económica del gobierno. De las políticas que debía tomar. De lo meditado que debía estar cada decisión para que la vida no fuese tan cara.

     Otro editorial lo dedicaba a la situación de la Alemania de después de la Gran Guerra. Del crecimiento de los partidos extremos: comunistas y nazis. Se intuía una victoria de los socialdemócratas. Los partidos de la derecha estaban divididos. Pedían a los posibles ganadores que aunque no llegasen a una coalición, al menos consiguiesen una armonía mayor.

      Y otro editorial lo dedicaba al acuerdo entre los fascistas italianos y los soviéticos rusos. El temor a un pacto contra los gobiernos democráticos. EL SOL creía que imperaban las razones político-económicas de ambos países. Los soviéticos no conseguían entenderse con los gobiernos capitalistas y los italianos no había conseguido rebajar su deuda ni llegar a un acuerdo con los Estados Unidos. En Europa, ni Francia, ni Inglaterra, ni Alemania le abrían sus arcas. El acuerdo preocupaba en las cancillerías internacionales. Dos dictaduras llegaban a un acuerdo en el agosto de 1930. Dos dictaduras que deseaban crear un orden social incompatible con el ya existente. Y EL SOL, matizando la alerta, la reseñaba para la defensa de la democracia.

     Es en este panorama que refleja EL SOL cuando Adolfo Salazar escribe La vida musical en Cuba. – La enseñanza. Las orquestas.

     Cuba 1930. La iniciativa particular en la Gran Antilla se extendía a ámbitos que en Europa ocupaba el Estado. Es el caso de la enseñanza. Cuba y España no tenían teatros oficiales, ni orquestas oficiales. No tenían consignación presupuestaria salvo en el aspecto municipal de las bandas.

     En Cuba, como en Estados Unidos y las repúblicas hispanoamericanas se dejaba esta cuestión a la iniciativa privada. Pero ya se hablaba de crear un Conservatorio oficial. Salazar creía que su éxito dependía de su criterio de selección. No ayudaba la descentralización del poder en Cuba que impedía una homogénea dirección de los criterios pedagógicos.

     Adolfo Salazar había recibido información del número de profesionales de la música. Dependía de su nivel de formación el éxito que tuvieran. Y no debía de dejar de reconocerse la labor de la iniciativa privada. Y en este punto, reseñaba la labor de los músicos españoles. Y hablaba del Conservatorio Bach que dirigía María Muñoz de Quevedo que consideraba como una institución modelo. Tanto en el criterio como en sus procedimientos. Tanto en lo artístico como en el sistema pedagógico. Fundado en 1925, era la idea que sostenía Musicalia. Este Conservatorio, esta revista y la nueva Asociación estaban en la cabeza de sus creadores para surgir en el momento indicado. Y la madurez artística de María Muñoz era reseñada por el musicólogo español.

     El conservatorio Bach se basaba en la enseñanza del piano. Pero también se enseñaba armonía y un panorama de amplitud que se extendía a la historia del arte en general y la literatura. Sensibilidad y técnica.  En las clases de Historia analítica de la música e Historia de las Artes, con proyecciones, participaba Antonio Quevedo.

     Salazar nos cuenta el éxito que han tenido las conferencias de Federico García Lorca en la Institución Hispano Cubana de Cultura, y que hablaría para la institución de los Quevedo del ciclo histórico de la poesía española.

     Elogiaba también los métodos pedagógicos infantiles de María Muñoz. El que la música se hable musicalmente para los niños desde párvulos. Dando importancia en esta enseñanza a los músicos de los antiguos y de los modernos como Bela Bartok, Stravinski o Poulenc. La música moderna entusiasmaba a los más pequeños, según Salazar.

     Las clases eran individuales, salvo conferencias o cursillos de análisis a los que podían asistir alumnos de otros centros. Como complemento, se enseñaban idiomas, especialmente para los que querían dedicarse al canto.

     La falta de protección oficial era más aparente en la vida de las orquestas, llenando este hueco la iniciativa privada. Españoles como Pedro San Juan, según Adolfo Salazar, mostraban paciencia y entusiasmo en la Orquesta Filarmónica.

     La Orquesta Sinfónica de La Habana era dirigida notablemente por Gonzalo Roig, director también de la Banda Municipal y de la escuela Municipal de Música. Destacaba, por otra parte, la labor de la Orquesta Falcón dirigida también por Roig, con esfuerzos heroicos para sobrevivir.

     Salazar quería para España en 1930 una gran Orquesta Nacional, asentada en sólidas bases económicas, con directores fijos, pero también ocasionales. Con unos planes diseñados y definidos. Con método. Y desearía, otro tanto, para Cuba. Por su entusiasmo y esfuerzo.  

          Lo que aquí se reseña es la versión de la visita a Cuba de Adolfo Salazar, según los artículos que publicó en EL SOL. En el mes de noviembre de 2026 se publicó Antonio Quevedo y Sánchez, por Ignacio García Noblejas Santa-Olalla, que se sumerge en las relaciones humanas y profesionales de Antonio Quevedo, sus matrimonios y las relaciones con la intelectualidad española- por ejemplo, cuando conoció a Salazar y a García Lorca- y cubana. Publicado en Océano Atlántico Editores.



23-01-2026 23:48, programado 24-01-2026 0:03. Actualizando 25-01-26 12:15

Adolfo Salazar en Cuba: La Asociación de Música Contemporánea (3)

 

 

Mancheta de EL SOL, segunda semana de agosto de 1930. Fuente: EL SOL.
  



Fuente: EL SOL, caricatura de López Rubio, 14-8-1930


     Cuando a mediados de agosto de 1930 publica Adolfo Salazar su artículo en EL SOL titulado La vida musical en Cuba. – Las sociedades de conciertos, en la vida de los ciudadanos que leían el periódico había preocupación por la enseñanza de sus ciudadanos; Salvador de Madariaga analizaba las instituciones faraónicas del estado: trono, iglesia, ejército y burocracia; se relataba el fracaso de la concentración de los partidos medios en Alemania; Ramón Gómez de la Serna escribía sobre cómo se estaba pasando de moda el sombrero, circunstancia que celebraba; y Bagaria hacía caricatura política sobre las futuras elecciones, que luego se celebrarían en abril de 1931.

     Salazar narraba que la vida musical cubana en 1930 contaba con paralelismos con la española, aunque la influencia de los cercanos Estados Unidos era palpable. Respondía a dos parámetros semejantes a la española: la iniciativa particular y la falta de protección oficial.   

     La iniciativa particular era una ocupación o preocupación de unas cuantas personas que lo hacían con generosidad y nada interesados empresarialmente. No conocía en Cuba mecenas filarmónicos al estilo de Estados Unidos que ayudaran a los que desinteresadamente trabajaban por la música de la isla caribeña. Al menos se le ocultaba a su curiosa mirada. Había algún caso.

     En cuanto a la Sociedad Pro Arte Musical, existía por el entusiasmo y esforzado trabajo de mujeres de la sociedad habanera, señora Giberga, tanto por las programaciones que ofrecían como por la construcción del edificio en el que residían, el teatro Auditórium, donde se ofrecían óperas, conciertos sinfónicos y de cámara. Sostenía un círculo de aficionados elegante y selecto con una incipiente biblioteca y la publicación de una revista que ejercía como boletín oficial.

     Tanto esta sociedad como las sociedades de concierto españolas encauzaban la vida musical, aspecto que Salazar remarcó con insistencia y que dependía de sus directores las líneas que implementaban este desarrollo. A la Sociedad Pro Arte Musical se unió, según el musicólogo español, la Asociación de Música Contemporánea, que fomentaba la música más reciente, en la que pronunció una de sus conferencias, estableciendo la relación entre esta y la Sociedad Internacional de Música, cuyo nacimiento presenció muy de cerca. Su queja se dirigía a que en Cuba se ha conformado esta sociedad contemporánea y no ha conseguido que suceda lo mismo en España.

     La Asociación de Música Contemporánea nació como consecuencia del ambiente creado por la revista Musicalia, fundada por María Muñoz de Quevedo, definida por Adolfo Salazar como una singular mujer en quien la sensibilidad, carácter, inteligencia, voluntad y entusiasmo se unen en una mezcla rara. Dice más: que era una excelente artista, discípula de Falla, creadora del Conservatorio Bach, además de la revista citada, y, ahora, la Asociación de Música Contemporánea.

     Salazar elogiaba la revista Musicalia, casi imposible sacarla en España, tanto en lo espiritual como en lo material. A estas tres entidades creadas por el matrimonio Quevedo les auguraba un resultado formidable para la cultura musical española. Echaba de menos esta actividad en España. Pero era feliz y se alegraba de esta labor entusiasta y generosa, cualidades que consideraba netamente cubanas. En la presentación de esta nueva asociación contribuyeron pianistas que Salazar cita: el norteamericano Julián de Gray y el centroamericano Héctor Ruiz Díaz. La música: de Bach a Strawinsky y Satie. 

     Lo que aquí se reseña es la versión de la visita a Cuba de Adolfo Salazar, según los artículos que publicó en EL SOL. En el mes de noviembre de 2026 se publicó Antonio Quevedo y Sánchez, por Ignacio García Noblejas Santa-Olalla, que se sumerge en las relaciones humanas y profesionales de Antonio Quevedo, sus matrimonios y las relaciones con la intelectualidad española- por ejemplo, cuando conoció a Salazar y a García Lorca- y cubana. Publicado en Océano Atlántico Editores.


23-01-2026 21:55, programado 24-01-26 0:01, actualizando, 25-01-26 12:12



Adolfo Salazar en Cuba: Los artículos de EL SOL (2)

 







     Resumen breve: Adolfo Salazar, intelectual y musicólogo, es invitado a dar conferencias en Cuba. En una carta que recibió, Alejandro García Caturla mostraba su satisfacción al saber a ciencia cierta que Adolfo Salazar iría a Cuba porque le había llegado el boletín de la Sociedad Pro-Arte que lo anunciaba. Es más, le decía que Los Quevedo, entre otros amigos, iban a estar muy satisfechos con su visita porque sería una ayuda en el arte nuevo.[1]

     Adolfo Salazar escribió una serie de artículos en los que daba su visión de Cuba, de la situación de su música y cultura, y de las interrelaciones que estableció. Vamos a intentar ordenar la estructura de esos artículos y contextualizarlos.

     Los artículos fueron publicados en los meses de julio y agosto de 1930. Si tomamos como referencia la fecha de vuelta de Cuba de Adolfo Salazar y la participación del musicólogo en el Primer Congreso Internacional de Musicología que se celebraría en Lieja, Amberes, Aquisgrán y Bruselas con motivo de la Exposición Internacional de Lieja en los primeros días de septiembre de 1930, acotaríamos en esos meses la publicación de los artículos.

     Delimitando un poco más, cuando se publica en EL SOL que Salazar ha vuelto a España, el diario anunciaba que se había producido un temblor/terremoto en España que había provocado que algunas iglesias de Ciudad Real tocaran sus campanas; que, aunque no esté relacionado, el duque de Alba aseguraba que la censura desaparecería pronto; algo más, que un expreso entre París y Burdeos había detenido su paso por el parto de una pasajera al pasar por Chatellerault; o que los catedráticos de Instituto se manifestaban sobre la reforma del bachillerato. Ortega hablaba de la operación cesárea que Cayo Julio César hizo para establecer un Estado universal en el que los viejos aristócratas pareciesen pigmeos y los hombres de Oriente y Occidente, de Italia y las provincias, tuviesen un estatuto de libertad y garantía[2].

     Cuando Salazar viaja a Bélgica, Pilsudkil se puso al frente del gobierno polaco; se estaban produciendo los hechos que acabaron con el gobierno de Leguía en Perú; y en Ciudad Real, la gente acudía a examinar las listas electorales expuestas por el Ayuntamiento, lo que había provocado que algunas organizaciones políticas montasen oficinas electorales[3].

     El orden de los artículos es/era el siguiente:

     Julio

-        Paisajes de Cuba: La Habana, 1930.

-        Paisajes de Cuba: Por las calles y las plazas.

-        No es un artículo. Es la resonancia en la prensa cubana de la visita de Adolfo Salazar a la Isla. En este caso, la revista cubana “1930”[4].

-        Paisajes de Cuba: La rumba en el Alhambra.

-        Paisajes de Cuba: Del malecón a las “fritas”.

-        Paisajes de Cuba: El “son” en las “fritas”. Como curiosidad, cuando se publica este artículo, EL SOL cuenta que se había celebrado el 23 de julio un banquete en la finca de los Señores Mira, en Manzanares, Ciudad Real, con motivo del éxito obtenido por Marcos Redondo en La rosa del azafrán.

-        Paisajes en Cuba: El “son” en las “fritas” (II).

-        Paisajes en Cuba: El “son” en las “fritas” (III).




Agosto

-        Paisajes de Cuba: El “son” en las “fritas” (IV).

-        Paisajes de Cuba: El “son” en las “fritas” (V). Curiosidades en ese día, EL SOL contaba que el 1 de agosto una mala praxis del láudano había producido la muerte de dos niños en Manzanares, Ciudad Real, a manos de sus padres.

-        Paisajes de Cuba: Café Carretero.

-        Paisajes de Cuba: Mariel y el lirio blanco.

-        La vida musical en Cuba: I. las sociedades de conciertos.

-        La vida musical en Cuba: La enseñanza. Las orquestas.

-        Paisajes de Cuba. - La playa y Baracoa.

     La propuesta sería la siguiente: Informar sobre lo que esos artículos nos cuentan y contextualizarlos con las noticias que en esos días se publicaron en el mundo por medio de EL SOL.


Fuente: Bagaria en EL SOL, 27 de agosto de 1930.




[1] SALAZAR, A.: Epistolario 1912-1958. Edición de Consuelo Carredano. Fundación Scherzo/ publicaciones de la Residencia de Estudiantes. Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música. Madrid. 2008. Reseña 6-11-25 Archivo Museo SánchezMejías. La carta se fechó el 21 de noviembre de 1929.

[2] 6 de julio de 1930.

[3] 27 de agosto de 1930.

[4] 1930, número 47.


23-01-2026 20:00, programado 24-01-2026, 0:00 Actualizado 24-01-2026 20:07

Carmen Conde: Las candidatas (1)

 

Fuente ABC




    


Señores Académicos:

     Mis primeras palabras son de agradecimiento a vuestra generosidad al elegirme para un puesto que, secularmente, no se concedió a ninguna de nuestras grandes escritoras ya desaparecidas. Permitid que también manifieste mi homenaje de admiración y respeto a sus obras. Vuestra noble decisión pone fin a tan injusta como vetusta discriminación literaria.[1]


Wikipedia

     El 28 de enero de 1979, Carmen Conde daba comienzo a su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua Española. Un año antes, cuando todavía no había sido elegida, declaraba que celebraba su candidatura junto con Rosa Chacel y Carmen Guirado por la actitud (nueva) de la Academia y se mostraba alegre por ser una de las candidatas. Conocía a Chacel y desconocía a Guirado. Resaltaba la incorporación de la mujer a unas tareas comunes y antiguas en ellas. Y recordaba que ya Alfonso XIII había recomendado a los académicos la conveniencia de designar a una mujer.

     Esta circunstancia se iba a producir durante la jefatura del estado de Juan Carlos I, en el proceso de la transición democrática a la democracia en España, algo infructuoso durante la II República y la dictadura de Franco.

     Rosa Chacel manifestó ante la designación la inmensa satisfacción que le producía ser candidata y que le agradaba todo lo relacionado con la Academia. Debía ser algo natural la entrada de una mujer por la evolución experimentada por la sociedad actual. Incidía en que la labor de un hombre o una mujer en la Academia era igual, y que se tomaba en broma el que la consideraran como candidata preferida.

     La tercera candidata, Carmen Guirado, era tan joven que no quería declarar su edad por miedo que fuese un obstáculo a su elección. Era médico y filóloga. Había sido contactada por Pemán para su candidatura, aceptándola enseguida porque el sillón que se elegía había pertenecido a Mihura, sobre el que había estudiado su teatro y el carácter del espectador teatral. Había estudiado asimismo las reacciones de la tauromaquia en el temperamento del público. Consideraba al español como un idioma brillante por la calidad de sus matices que le hacía la más rica de las lenguas latinas. Creía que las candidaturas era la manifestación de los méritos de las mujeres. Que el talento no tenía sexo y que era una evolución natural. Los académicos habían pensado en ella, así lo creía, por su personalidad científica y literaria, y, también, por su manera de ser: mezcla de humanista y sentimientos[2].

     El 22 de enero, Rosa María Pereda en EL PAÍS contaba que una mujer cubriría una plaza vacante en la Real Academia de la Lengua. Las candidatas con más papeletas para ocupar el sillón de los inmortales eran Carmen Conde y Rosa Chacel, las cuales, si fueran elegidas, romperían una vieja barrera, la entrada de una mujer que vigilase nuestro idioma. Acabaría con el remoquete machista desde que le fue impedida la entrada a la condesa de Pardo Bazán. Habían preguntado a Dámaso Alonso sobre si había alguna prohibición, lo cual había negado. La candidatura de Rosa Chacel estaba propuesta por Luis Rosales, Antonio Tovar y Julián Marías. Eran desconocidos los que presentaron la candidatura de Carmen Conde y Carmen Guirado. La decisión se conocería en el mes de febrero.

     Rosa Chacel nació en Valladolid en 1898 y vivió en Madrid, donde cursó estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Desde muy pronto perteneció al grupo de intelectuales españoles reunidos en tomo a la Revista de Occidente, en la que se destacará su talento crítico y su espíritu de observación del mundo. Casada con el pintor Timoteo Pérez Rubio, vivió en el exilio a partir de la guerra civil y durante más de treinta años. Regresó a Madrid en 1971. Autora de Memorias de Leticia Valle y Barrio de Maravillas.

      Carmen Conde nació en Cartagena en 1907. Fundó, con Miguel Hernández, Ramón Sijé y Antonio Oliver, la revista de creación literaria El Gallo Gris, y posteriormente se casaría con el último de los mencionados. En 1967 su Obra Poética, que contiene una antología de los libros publicados hasta entonces, mereció el Premio Nacional de Poesía. En el 1976 publicó un nuevo libro de poemas, Cita con la vida. Carmen Conde ha escrito también novelas y relatos, entre los que algunos han sido dedicados a los niños[3].

     Como hemos comentado antes, a Carmen Guirado le contactó José María Pemán.

    Como dato curioso de cómo se fraguan las amistades en todo tipo de relación profesional, señalamos que la crónica de la periodista de EL PAÍS dice que a Rosa Chacel le presentaron, entre otros, Luis Rosales. Cuando Luis Rosales fue elegido miembro de la Real Academia de la Lengua, recibió múltiples felicitaciones, entre ellas, la de Carmen Conde, que, a continuación, adjuntamos.


Correspondencia Carmen Conde a Luis Rosales. Archivo Histórico Nacional.

 

     En enero de 1978, en una España inmersa en la transición a la democracia de unas cortes constituyentes, se recordaba en esos días la detención de los implicados del asesinato de José María Bultó que estarían relacionados con el asesinato al matrimonio Viola*. Torcuato Fernández Miranda escribía una tercera de ABC en la que decía que sin una Ley cierta y segura es imposible la democracia. El PSOE madrileño celebraba su tercer congreso con equilibrio de fuerzas entre sus candidatos. Alianza Popular comenzaba, a su vez, su segundo congreso nacional. Jordi Pujol proponía un frente común contra el terrorismo. Y se debatía la abolición de la pena de muerte; por suerte, abolida. Por esa época, las reclamaciones sociales eran habituales. Por ejemplo, la huelga de PNN (profesores no numerarios) de institutos que exigían el abono de sus sueldos.



      (Continuará cuando acaben las reseñas de Ernestina de Champourcín)

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[1] CONDE, C.: Poesía ante el tiempo y la inmortalidad. Discurso pronunciado el 28 de enero de 1979, en su recepción pública y contestado por el académico Guillermo Díaz-Plaja. Madrid. Biblioteca de la Real Academia Española.

[2] ABC, 28 de enero de 1978. Entrevista de Pilar Trenas a Carmen Conde, Rosa Chacel y Carmen Guirado, candidatas a académica de número de la Real Academia de la Lengua española.

[3] https://elpais.com/diario/1978/01/22/sociedad/254271606_850215.html

     Otras referencias:

     - La poesía tonta de la poeta inteligente

     - *Asesinato de José María Bultó y el matrimonio Viola. Los asesinos de José María Bultó fueron beneficiados por la Ley de Amnistía de 1977, circunstancia que fue recurrida. Fueron detenidos por el asesinato del matrimonio Viola, con una ejecución similar a la del industrial Bultó. Fueron condenados por el caso Bultó, pero no por el caso Viola por falta de pruebas.


16-1-2026 10:55 Actualizado 17-01-2026 19:14


Adolfo Salazar en Cuba (1)

     

     

Indumentaria Ñáñigo, Cofradía Abakuá. Museo de América



     Los lectores de EL SOL recibían con el café y las porras del desayuno las noticias del día y la vida cotidiana de sus más reputados articulistas. Es el caso del viaje a Cuba de Adolfo Salazar, el intelectual y musicólogo más importante del primer tercio del siglo XX: 

     "Después de una ausencia de más de dos meses ha regresado a Madrid nuestro fraternal camarada, el crítico musical de EL SOL, Adolfo Salazar, el cual ha permanecido parte de ese tiempo, como saben nuestros lectores, en La Habana, adonde fue expresamente invitado por diversas asociaciones culturales para que desarrollara allí cursos y conferencias sobre temas de su especialidad."

     Encabezaba la noticia EL SOL con DE AMÉRICA Regreso de Adolfo Salazar. Y nos contaba la categoría y personalidad del viajero como uno de los más firmes valores de la intelectualidad española, que había participado en distintos actos culturales en Cuba, los cuales causaron una gran resonancia. Sus actuaciones fueron recogidas por la prensa local como EL PAÍS, DIARIO DE LA MARINA y la revista AVANCE. Todas mostraron un gran interés y afecto.

     Conferencias como la dictada en la Sociedad Pro Arte, presidida por la señora Giberga, ante un auditorio de 4.000 personas, donde dio un curso sobre la música romántica y conferenció sobre la música española contemporánea. 

    En la Sociedad Hispanoamericana de Cultura, dirigida Don Fernando Ortiz, pronunció conferencias sobre Madame de Stäel y los comienzos del Romanticismo literario en Inglaterra, Francia y Alemania.

     El redactor de la noticia informaba que Adolfo Salazar se proponía referir en algunos artículos su periplo cubano, y contar la sugestiva música negra y criolla que había apreciado en una fiesta de ñáñigos, entre otros fastos.

     La noticia proseguía con el siguiente remate final:

     "Por cierto que del "Manuel Arnús", que trajo a Adolfo Salazar desde Nueva York, donde aquel se detuvo unos días, han desembarcado también en Cádiz, y también con estelas de éxito, el poeta Federico García Lorca, que regresa de Cuba, y la publicista Teresa de Escolarza, que regresa de la capital yanqui.

     Sean todos bien llegados."

     Esta noticia publicada en EL SOL hacía referencia al viaje que había realizado Adolfo Salazar a Cuba en mayo y junio de 1930. Allí había coincidido con García Lorca a su regreso de Nueva York. Salazar era uno de los intelectuales españoles que habían animado a continuar sus estudios en Madrid después de un primer año irregular, como sabemos por la correspondencia mantenida desde los primeros años de la década de 1920. Y sabemos también del contacto que establecieron con María Muñoz y Antonio Quevedo, Los Quevedo, en la capital cubana. De lo cual haremos una breve reseña en una siguiente entrega. 

     Entre las noticias que acompañaban a la vuelta del viaje a Cuba destacamos el anuncio del duque de Alba de la pronta desaparición de la censura, tras la caída de Primo de Rivera, y la convocatoria de las posibles elecciones, como así fueron, en abril de 1931. Sobre este futuro clima político, por esos días, escribía Ortega y Gasset en varias entregas un artículo titulado César, los conservadores y el futuro. Ortega se cuestionaba sobre un César monárquico o republicano en los estertores de la República Romana.

      (Continuará)




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     Bibliografía consultada:

     - EL SOL, se han consultado los ejemplares de junio, julio, agosto y septiembre de 1930. 

     - El Epistolario de Adolfo Salazar con Alejandro García Caturla y Federico García Lorca, para ubicar cronológicamente el momento. Este epistolario se conformó con el archivo de Salazar en México, con el depositado en la Residencia de Estudiantes, la Fundación Ortega y Gasset, la Fundación Paul Sacher y el Colegio de México. Nosotros hemos consultado entre el 6 y el 11 de noviembre de 2025 en el Archivo Museo Sánchez Mejías, la edición de Consuelo Carredano, publicada por la Fundación Scherzo y la Residencia de Estudiantes, con la colaboración de INAEM, en Madrid, 2008. Las cartas cubren el periodo 1912-1958.



10-01-2026 23:27 Actualizado 11-01-25 12:23

Helena de Troya

 

     

Ilíada. 


      En el campo se habían enfrentado Menelao y Paris por conseguir la bella Helena y sus riquezas. Al que venciera la poseería con sus riquezas, impidiendo la confrontación entre aqueos y troyanos. Zeus apoyaba a Menelao y Afrodita a Paris. La diosa salvó al troyano de las acometidas de Menelao porque utilizó una densa niebla que le llevó a sus aposentos. Afrodita buscó a Helena que estaba en las murallas de Ilión acompañada de otras troyanas y la llevó a la cámara nupcial de Paris. Helena le increpó ante los tristes designios que se presentaban:

     ¡Vienes de la lucha… y hubieras debido perecer a manos del esforzado varón que fue mi anterior marido! Blasonabas de ser superior a Menelao, caro a Marte, en fuerza, en puños y en manejo de la lanza; pues provócale de nuevo en singular combate. Pero no: te aconsejo que desistas y no quieras pelear ni contender temerariamente con el rubio Menelao; no sea que enseguida sucumbas, herido por su lanza.”[1]

     Paris se defendió. Estaba siendo vencido por el anterior marido de su amada Helena. Otro día vencería él porque tenía también dioses que le protegían. Solo quería volver al tálamo con su bella esposa. La pasión le envolvía; la amaba y era dulce su deseo. Mientras, en el campo de batalla, tras la densa niebla, Menelao seguía buscando al troyano y clamaba su victoria, exigiendo la entrega de la argiva Helena con sus riquezas, más una indemnización.

     Así acaba el tercer canto de la Ilíada que nos cuenta el enfrentamiento entre aqueos y troyanos con el tema de la huida de Helena de Esparta por sus amores con el troyano Paris.

     Helena cargó durante mucho tiempo con la culpa del origen de la guerra de Troya que cantó Homero en la Ilíada y la Odisea. La causa de esta guerra fue el rapto de Helena, reina de Esparta y esposa del rey Menelao, por el príncipe troyano París, hijo de Príamo y hermano de Héctor. Voluntaria o involuntariamente, Helena había seguido al troyano. El amor de la más bella del mundo griego era el premio otorgado a Paris por elegir a Afrodita como la más hermosa de las diosas en competencia con Atenea y Hera (Juicio de Paris). Prefirió el amor de Helena frente a la victoria (sabiduría) y el poder que ofrecían las otras diosas. Se disputaba la manzana de la Discordia que sobre la mesa tenía la inscripción A la más bella de las diosas.

      Después del juicio, Paris se dirigió a Esparta para conseguir el amor de Helena con la ayuda de Afrodita y, obtenido, se la llevó a Troya. Helena era la más bella de las mujeres. Todos los príncipes griegos pretendieron su mano. Antes de elegir a Menelao, prometieron respetar su decisión y acudir en su ayuda en el caso de que Helena se encontrase en peligro. Tras el rapto, estos príncipes de Grecia se conjuraron al mando del hermano de Menelao, Agamenón, rey de Micenas.

     El juicio de Paris fue muy representando en la Antigüedad en cerámicas áticas o en sarcófagos romanos, donde el troyano aparece con aspecto pastoril junto a las tres diosas y Hermes. En el Medievo fue un tema desaprovechado y con la Edad Moderna se retomó para que se mostrara el desnudo femenino, quedando el significado original de poder, sabiduría y amor en segundo plano. Recordados son los trabajos ejecutados por Cranach, Lucas Giordano y Rubens. El rapto de Helena aparece en menos casos en las artes figurativas, aunque el Barroco nos muestra grandes ejemplos[2].

Juicio de Paris. Rubens. Museo del Prado

 

     El relato mitológico del Juicio de Paris tiene su origen en la boda de Tetis y Peleo, donde Eris, la diosa de la Discordia, retó a la diosa más bella a recoger la manzana de oro que había lanzado a los presentes. Como se ha citado, el resultado ocasionó el rapto de Helena y la consecuente guerra de Troya. Rubens utilizó este tema en varias ocasiones para deleitarse con su ideal de belleza femenina y las consecuencias del amor y la pasión. En el Museo del Prado se centró en las mujeres desnudas, pintadas con líneas sinuosas y escorzos exagerados. Es deudor de la pintura veneciana que admira al final de su carrera. Fue un encargo de Felipe IV, rey de la monarquía hispánica, hacia 1638-39 y decoró el Palacio del Buen Retiro[3].

El rapto de Helena. Tintoretto. Museo del Prado.

 

      Tintoretto pintó hacia 1578-80 El rapto de Helena que se encuentra en el Museo del Prado. Como hemos mencionado, el relato literario y mítico se cuenta en Homero (Ilíada). El cuadro muestra las reticencias de Helena por abandonar a Menelao, sugiriendo el rapto de Paris. No por voluntad propia como había sugerido la versión de Giulio Romano. Tintoretto recrea la escena cuando Helena es conducida a un barco, mientras se libra una batalla en tierra. El aspecto de los personajes recuerda a los enfrentamientos entre los reinos europeos y el turco en la época de la batalla de Lepanto (1571). Helena es vista como el peligro que corre la ciudad de Venecia ante el turco, por lo que se utiliza como una alegoría. Obsérvese el contraste entre el primer plano en claroscuro y el fondo, muy iluminado. También contrasta la composición dinámica con la inferioridad y desvalimiento de Helena. La obra perteneció al duque de Mantua, de ahí pasó a la colección de Carlos I de Inglaterra. En 1561 era propiedad de John Jackson; poco después, tuvo nuevo propietario en la persona de Luis de Haro valido de Felipe IV, a quien se la regaló[4].

     Helena era hija de Leda, reina de Esparta, casada con Tindáreo. Zeus se convirtió en cisne para seducirla. De la seducción nació Helena y Pólux, uno de los Dioscuros. De Tindáreo y Leda nacieron Cástor y Clitemnestra. Los Dioscuros (Cástor y Pólux) son la representación de los héroes míticos dorios, valientes y luchadores[5]. Clitemnestra fue la mujer del rey de Micenas, Agamenón, y tema central de la Orestiada de Esquilo. Cezanne pinta la seducción de Zeus a Leda (1882) en el momento que convertido en cisne toma su mano. La obra es de un cromatismo radical. Leda es muy sensual en su aspecto. El cromatismo es máximo[6].

Leda y el Cisne. Cezanne. Wikipedia

    

     Vamos a la literatura. En el Cancionero de romances de Amberes (mitad siglo XVI) aparece el Juicio de Paris. Se presenta en forma de sueño, porque Paris dormía: Era por el mes de mayo/ que los calores hacía, …

     Y es aquí cuando se solicita el juicio en esta versión por unas diosas a un dormido que contesta de esta manera[7]: Suplico a vuestras altezas/ desnudas veros querría, / que ya he visto lo público, / el secreto ver querría,/ porque yo pueda juzgar y absolver vuestra porfía./ …

     El tema de Helena evolucionó a través de la historia. De causante de la guerra de Troya, con Gorgias comienza a ser vista de otra manera. Todos coinciden en la belleza de la hija del cisne Zeus y Leda. Así como que nace de un huevo. El proceso conceptual de Helena pasa de canon de la belleza a instrumento de los designios divinos, y de aquí a una especie de Mata-Hari de la Antigüedad.

     Se inserta en el ciclo de las leyendas troyanas. Homero pone en su boca que sabe que será materia de canto para generaciones futuras. Homero, que retrata a Helena por su belleza, refleja el sentimiento de culpabilidad que le embarga, ya sea rapto o complicidad en la fuga. Rasgos contradictorios en nuestra heroína que la hacen tan humana como mítica. De las críticas en la Ilíada, a la primera defensa en la Odisea por Penélope (mujer de Ulises). Empieza a tener una segunda oportunidad. Termina, vemos, otra vez en el reino de Esparta. Su belleza es tal que se relaciona con su ascendencia divina.

     Otra versión negativa la aporta Hesiodo. Dibuja a Helena como adultera. O como Estesícoro que perdió la vista por un poema negativo sobre nuestra bella protagonista y la recuperó desmintiendo lo dicho en el poema anterior, porque según afirma nunca estuvo en Troya. Este poema de Estesícoro fija el canon de la no presencia en Troya de Helena que más tarde repetiría Heródoto, que ubica a Helena en Egipto.

    Más tarde, Isócrates compone un Elogio a Helena que resalta su belleza y dota a su persona de símbolo del panhelenismo. En Orestes, Eurípides la condena inicialmente, para salvarla en el último instante. Aunque su imagen en otras obras de Eurípides es negativa. En Heléne vuelve a surgir la contrafigura de Helena, que está en Egipto, y no como la que se encuentra en Troya.

     En Heroidas, Ovidio presenta una Helena hermosa, decente y esposa fiel. Pero es humana y se siente halagada por Paris y se imagina en Troya, con sus riquezas y el rechazo de sus habitantes. Surge el amor y la aventura.

      Quinto de Esmirna, en el siglo III de nuestra era, ya se muestra favorable a la inocencia de Helena. Temerosa del castigo de Menelao se esconde en el palacio de Príamo. Allí le encuentra el rey de Esparta. Cuando la va a matar, Afrodita interviene y hace desparecer los celos de Menelao y surgir de nuevo el amor. Sin embargo, está ante sus compañeros de armas en la guerra de Troya y vuelve a empuñar la espada mortífera que solo conseguirá refrenar su hermano Agamenón, puesto que le convence de la culpabilidad de Paris, que fue quien la forzó en el rapto.

     En la Edad Media también se debatió su figura. Mal vista por los más moralistas que argüían que del huevo del cisne Zeus no podía nacer un buen polluelo, a visiones más positivas que remarcan que fue raptada[8]. Contra su voluntad, nunca siendo dueña de su destino.

    La etimología, finalizamos, de Helena proviene del griego Ελένη, que significa antorcha o luz, pero otros lo relacionan con el movimiento solar. Con el tiempo, su nombre se entrelaza con el término Hélenes que designa a los griegos en su lucha frente a los poderes que llegan de Asia.

   



[1] HOMERO: Iliada. Canto III. Colección Austral. Espasa Calpe. Madrid. 1954-1972.

[2] MARTÍNEZ, C., GONZÁLEZ, M.ª T. y ALZAGA, A.: Mitología Clásica e Iconografía Cristiana. Editorial Universitaria Ramón Areces. Madrid. 2010. Páginas 120-121.

[5] MARTÍNEZ, C., GONZÁLEZ, M.ª T. y ALZAGA, A.: Obra citada. Páginas 154-155.

[7] COSSÍO, J. M.ª.: Fábulas Mitológicas en España. Espasa Calpe. Madrid. 1952

 

[8] SAQUERO, P.: Helena de Troya: una heroína controvertida. En Asparkia, 25. 2014, Páginas 113-126.  


4-01-2026 18:36   Actualizado 7-01-26 6:30


   

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