| Vermont. Agosto de 1929. U.A. Fundación Focus Abengoa |
La recepción y la presencia de Federico García en los Estados Unidos puede dividirse en tres etapas. Con anterioridad a su muerte en 1936 había traducciones aisladas que permitieron una introducción gradual. A continuación un gran interés por conocerle como víctima del fascismo, aspecto que culmina en 1940 con la aparición de Poeta en Nueva York, edición bilingüe de Rolfe Humphries, muy comentado en el estamento literario norteamericano en las fechas anteriores a la participación americana en la Segunda Guerra Mundial. En una tercera etapa, la influencia de García Lorca se manifiesta en diferentes literatos destacando su promoción en la revista de Robert Bly, The Sixties (1958).
Las primeras traducciones no fueron de gran calidad al no confluir el sonido con el sentido o sentimiento de los poemas traducidos. Aunque no perfectos, se vincula a Rolfe Humphries con la primera traducción afortunada.
Entre el aprecio por el poeta granadino y la causa republicana, había preparado una antología de poesía de poetas republicanos españoles, y entre ellos, Lorca. El poeta granadino ya aparecía en 1938 en la antología de poesía hispánica de la Hispanic Society of America con seis poemas. Es seguro que Humphries se sentiría influido por la muerte de Lorca.
El 9 de julio de 1938 porpone traducir Poema del cante jondo y Romancero gitano a la Casa editorial Norton. Conocía ya la antología de Gerardo Diego y sugiere incluir algún poema de Poeta en Nueva York, lo que inicia el camino a su compresión de este poemario.
Nos llama la atención su decisión sobre el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Los editores habían respaldado la decisión de incluir los poemas neoyorkinos, que entonces casi nadie conocía porque les parecían apasionantes. La decisión de excluir el Llanto no fue de la editorial. Fue del traductor Humphries, que había obtenido la beca Guggenheim, y, posteriormente, fue aceptada por Norton. Más tarde tuvo un encuentro con Adolfo Salazar en la embajada de la República Española en Washington que le ayudó seguir pistas para encontrar obras/recuerdos de Lorca. En otoño de 1938 pasó a México para mejorar su español y avanzar con las traducciones.
Lo más interesante de esa estancia en México es el conocimiento de la labor de traducción que hacían Manuel Altolaguirre y Concha Méndez en la revista 1616. Aunque, según parece no le gustaron los poemas surrealistas de Nueva York, cuya edición completa no saldrá hasta 1953, siguió con la traducción
Hay un hecho relevante más. La Kenyon Review publica Romance sonámbulo y Concierto interrumpido en la versión inglesa de Humphries y la acompaña de un ensayo de William Carlos Williams, un intelectual de New Jersey al que emociona la literatura española. Le gusta El cantar del mío Cid, el aspecto que Góngora tenía en el retrato atribuido a Velázquez (recordamos aquí que el cuadro original está en Boston). Comentaba que a Lorca había que leerlo en voz alta y le reverbera la "i" de las cinco de la tarde. No olvidemos que García Lorca leyó el Llanto en la centenaria representación de Yerma en un ritmo creciente de voz hasta el final. Así, poco a poco, se va insinuando Lorca en los Estados Unidos...
Charles Poore fue crítico literario de New York Times durante cuarenta años. Tenía una columna titulada Book of the Times, en la que en mayo de 1940 hace una reseña de Federico García Lorca y Rainer Maria Rilke. En la biografía del austriaco, señala sus estancias en Toledo y Ronda cuando escribía Elegías. Aquí, el crítico cita unas cartas de Rilke y reseña la traducción de Humphries sobre Poeta en Nueva York. Encuentra un preludio de guerra en los dos autores. El austriaco antes de la Primera Guerra Mundial y el español, en los primeros días de la guerra civil española, preludio de la segunda guerra mundial.
Lo traducido por Humphries es criticado por Poore. Reconoce que deja libertad al lector para hacer una traducción paralela al reproducir los versos en español. Y Poore señala el creciente interés por Lorca al surgir nuevas traducciones. Son reflejo de la situación de 1929, cuando se produce la crisis económica de 1929 que vive el poeta como testigo directo. Y se empieza a equiparar al poeta granadino con otros grandes poetas europeos. En cuanto al entendimiento de su poesía es un aspecto que tardará en llegar.
Edwin Honing fue un escritor y traductor de García Lorca y Cervantes que falleció en 2011 a los 91 años. Fue profesor de la Universidad de Brown y uno de los transmisores de la obra lorquiana. En una reseña que le hizo El Mundo en 2011 destaca sus estudios sobre La vida es sueño de Calderón de la Barca y los Entremeses de Cervantes. En la década de 1940 hizo un estudio más profundo de Federico García Lorca: de sus primeros poemas al Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Dato importante: Conoce bien su biografía, sabe que la fama ha llegado en buena parte a su muerte que considera cuestión secundaria a su espíritu del andaluz, sabiendo que conforma su calidad literaria antes de su trágica muerte. Y atisba la fuerza metafórica y social de Poema en Nueva York.
Según Elena Perurero en 1937 apareció Lamento por la muerte del torero y otros poemas en español original con su traducción al inglés en edición/traducción de A. L. Lloyd.
Recordemos que en la primavera de 1936, antes de dirigirse a Granada, Federico García Lorca entrega a Bergamín, director de Ediciones El Árbol de la revista Cruz y Raya, el original de Poeta en Nueva York. El estallido de la guerra paraliza la actividad de la editorial. En 1938, con Bergamín como agregado en Francia se hicieron dos copias y una revisión por el poeta Juan Larrea, pero la edición/publicación acabó también en fracaso. Bergamín se traslada al continente americano. En agosto de 1939 surge la posibilidad de colaborar con el grupo editorial Norton y conseguir la publicación también en México. Lleva el original y un par de copias, entre ellas la revisada por Larrea. Se cree que la copia que Bergamín envía en 1940 a Norton no fue la de Larrea. Entre los que trabajaron el texto estuvo Humphries. En México entregaría otra copia. Y de ahí que los críticos vean diferencias entre las dos primeras ediciones que aparecieron: la mexicana de Seneca y la neoyorkina de Norton. Las primeras ediciones no tuvieron demasiado éxito aunque impactaron en los círculos literarios y poéticos americanos.
Brian Morris cree que en la poesía neoyorkina de García Lorca se muestra que escribir sobre otros- en especial sobre los que menos tienen- ayuda a definirse o a definirnos a través de un proceso de autoanálisis que puede ser doloroso. Y, a través de esa mirada, se reflejó la de Federico.
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- YOUNG, H.: La primera recepción de Federico García Lorca en los Estados Unidos (1931-1941). En América en un poeta. Los viajes de Federico García Lorca al Nuevo Mundo y la repercusión de su obra en la literatura americana. Edición de Andrew A. Anderson. Universidad de Sevilla/ Fundación Focus-Abengoa. Sevilla. 1999.
- BRIAN, C.: El fuego en el pedernal: García Lorca en Harlem. En América en un poeta. Los viajes de Federico García Lorca al Nuevo Mundo y la repercusión de su obra en la literatura americana. Edición de Andrew A. Anderson. Universidad de Sevilla/ Fundación Focus-Abengoa. Sevilla. 1999.
5-04-2026 23:16 Actualizado...17-4-2026 9:40
