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| Vaso Canopo encontrado en Málaga. Dinastía XXVI, 665-525 a. C. MAN. |
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| Vaso Canopo encontrado en Málaga. Dinastía XXVI, 665-525 a. C. MAN. |
Graduado en Geografía e Historia. Experto en tecnologías avanzadas en gestión_documentación patrimonio cultural. Egresando Historia del Arte. Museólogo.
Este texto fue publicado el 5-11-2022 a las 19:55.
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| Residencia de Estudiantes. Wikimedia. |
El duque se dirigió al respetable público:
“Es esta la primera manifestación pública de Comité Hispano-inglés que tengo el honor de presidir. Nuestro comité— como sabéis— tiene por objeto estrechar las relaciones intelectuales, artísticas y científicas entre ambos países y las de amistad, afortunadamente ya existentes, y que no pueden por menos de fortalecerse con este intercambio intelectual…”
La expectación era máxima mientras el duque de Alba presentaba a Howard Carter, el famoso egiptólogo, que, dos años antes, había descubierto la tumba de Tutankamón en el valle de los Reyes. Era 24 de noviembre de 1924.
En mayo de 1923 se había constituido en la Residencia de Estudiantes, bajo los auspicios de su director Alberto Jiménez Fraud, el embajador británico y Jacobo Fitz-James Stuart, duque de Alba, el Comité Hispano-inglés, que fue presidido por el duque. Se crearon las becas Howard, en honor al apellido del embajador británico, válidas para estudiantes de las dos nacionalidades. Pero las actividades que más sensación causaron fueron las conferencias y cursos organizados que impartían extranjeros y españoles por invitación del Comité.
Esta fue la razón por la que el egiptólogo Carter vino a España a impartir dos conferencias sobre las excavaciones que realizaba en el Valle de los Reyes, patrocinadas por Lord Carnarvon, que habían conseguido descubrir la tumba de Tutankamón el 4 de noviembre de 1922.
La Colina de los Chopos, completa. Para la segunda conferencia tuvieron que dar tarjetas para el local que se buscó. La Residencia de Señoritas tuvo que hacerlo por petición expresa al Comité. Iban a conocer de primera mano las impresiones de un viajero e investigador universal, como después conocerían al escalador del Everest, pero también a Einstein, a Madame Curie o a H. G. Wells. Y grandes intelectuales españoles.
Entre los asistentes, personalidades ya consagradas como Ortega y Gasset, Mélida, Benlliure o Gómez Moreno y, obviamente, el embajador británico del momento.
Howard Carter se alojó durante su estancia madrileña en el Palacio de Liria, propiedad del duque de Alba. Al día siguiente fue recibido por Alfonso XIII, visitó el Museo Arqueológico y fue agasajado por múltiples personalidades.
La segunda conferencia se impartió en el Teatro Fontalba la tarde del 26 de noviembre ante la imposibilidad de acoger a todos los interesados en las estancias de la Residencia de Estudiantes. El éxito fue arrollador.
Tras una visita a Toledo, se le dio una cena de despedida el 27 de noviembre y marchó al día siguiente a su destino egipcio. Howard Carter regresó en 1928 con la misma expectación, tal vez más, y con asistencia de todo tipo de personalidades de la vida social española.
¿Cuáles fueron los ecos de esta primera visita?
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| Archivo Museo Ignacio Sánchez Mejías. BMRE |
El 4 de diciembre de 1924 el director de la Residencia de Estudiantes remite al duque de Alba la noticia de una conferencia popular en el Real Cinema el día 14. Esta conferencia iba dirigida a escolares y obreros en las que se utilizarían las diapositivas y películas donadas por Carter. El acto fue presentado por Manuel Machado, que leyó un discurso preparado por el ensayista Sánchez Rivero.
La labor de la Residencia de Estudiantes no acabó aquí. Por la correspondencia con el duque y otras instituciones culturales españolas, más el apoyo de intelectuales españoles, se intentó divulgar este legado. El material aportado por Carter fue copiado y distribuido en sesenta y ocho centros de España. El interés en realizar copias ya fue manifestado en la carta enviada al duque.
Por otra carta de Jiménez Fraud sabemos que la difusión fue rápida porque el 19 de enero de 1925 ya se emitía una de las copias en Asturias. Por otra parte, el director de la Residencia de Estudiantes estaba muy bien relacionado y establecía contactos entre los centros culturales e intelectuales españoles para dar conferencias.
Como ejemplo, en junio de 1925, en el Teatro Cervantes de Segovia, por mediación del Comité Hispano-inglés, se emitió la película de Carter con gran repercusión.
El 25 de junio de 1925, Jiménez Fraud consulta con el duque de Alba la posibilidad de difundir por América Latina el material donado por Carter por mediación del Comité. Se habla de las posibles cautelas, es decir, de la logística y seguridad del envío. Ellos sabían, y así lo remarcan con lápiz rojo, que necesitan primero la autorización de Carter. Al final, fue la Residencia de Estudiantes quien facilitó el préstamo a instituciones culturales de América Latina, además de las distribuidas a las españolas. La recepción de este material fue recogida por la prensa de los distintos países y hubo alguna publicación como Blanco y Negro, que según Álvaro Ribagorda en “El coro de Babel”, llegó a publicar una novela por entregas.
Terminamos señalando que el resultado de la primera visita de Carter sirvió para marcar una serie de pautas que se utilizarían en las siguientes visitas de conferenciantes nacionales e internacionales. Se facilitaba un resumen de la conferencia— su traducción cuando se necesitara—, un aparato bibliográfico y fotografías que, previamente, obtendría la Residencia para preparar el acto. Y si había mucha expectación, la conferencia se trasladaba al centro de Madrid, a un auditorio superior al de la Residencia, según se desprende de las cartas que dirige Jiménez Fraud el 18 de noviembre y el 18 de diciembre, ambas de 1925.
Para saber más:
— JIMÉNEZ FRAUD, A.: Epistolario I, II, III. Fundación Unicaja y Residencia de Estudiantes. Madrid. 2018. Consultado octubre-noviembre en sala biblioteca Archivo Museo Ignacio Sánchez Mejías
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| Archivo Museo Sánchez Mejías. BMRE |
— Diario ABC, entrevista de Rafael Vilaseca de 29 de noviembre y de 5 de diciembre de 1924.
— En la asociación española de egiptología, www.aedeweb.com, García Rueda Muñoz de San Pedro recoge las dos visitas de Carter a España.
— La revista Residencia recogió en su número de enero-abril de 1926 el fenómeno Tutankamón con el artículo “El descubrimiento de la tumba de Tut-Ank-Amen”.
— Sobre el antiguo Egipto existen distintos y variados manuales. Para la historia política, social y económica hay manuales de clásicos como el de Wilson, por ejemplo, y de autores españoles, el Pérez Largacha o el de Vázquez Hoys. Si se trata de arte egipcio, está el de Lara Peinado, que permite una introducción a la materia en 130 páginas.
[1] Carta de 4 de diciembre de 1924, duque de Alba.
Carta de 19 de enero de 1925, Antonio Ballesteros.
Carta de 18 de febrero de 1925, Antonio Ballesteros.
Carta de 25 de junio de 1925, duque de Alba.
Carta de 18 de noviembre de 1925, J. B. Trend.
Carta de 18 de diciembre de 1925, J. B. Trend.
Graduado en Geografía e Historia. Experto en tecnologías avanzadas en gestión_documentación patrimonio cultural. Egresando Historia del Arte. Museólogo.
| Jinetes en la Escuela de Estado Mayor 1951-1952. Archivo personal. |
La Escuela de
Estado Mayor se creó siendo ministro de Guerra Evaristo San Miguel por
Decreto de 22 de febrero de 1842. Para ingresar era necesario para los cadetes
que habían obtenido el empleo de subteniente alumno pasar un examen. Después,
seguían la formación con la instrucción y perfeccionamiento en la educación
relativa al servicio de Estado Mayor en paz y guerra. Al salir, eran nombrados
tenientes del Cuerpo y debían pasar seis meses en una unidad de Infantería,
otros seis en otra de Caballería y dos en una de las maestranzas y parque de
Artillería, complementado con prácticas de Ingenieros.
Debían aprender Geometría Analítica y Descriptiva; Trigonometría
esférica; fundamento de Cosmografía y mecánica; Geodesia aplicada a
levantamientos de planos y croquis; Geografía y Topografía; Táctica Superior; y
elementos de Poliorcética, como asedio de artillería y
fortificación permanente.
Como pocos oficiales se presentaron al examen de ingreso, en 1851, para
cubrir las necesidades del servicio, se aprobó un reglamento que admitía en las
convocatorias a paisanos con edades entre 16 y 25 años, con la condición de que
sus familiares aportaran una asistencia diaria de doce reales.
En 1856 se aprobó un nuevo reglamento por el que aumentaban las materias
de ingreso y en su plan de enseñanza aparecía el aprendizaje de lengua inglesa,
aunque se suprimiera más tarde para aumentar la carga lectiva del arte de
la guerra. Se mejoró la actividad física como disciplina y la miopía fue causa
de inutilidad.
Corriendo en el tiempo, llegamos a la sede de Santa Cruz de Marcenado en Madrid, en 1920. El proyecto era de 1901, modificado en 1902, con terminación prevista en
1917.
En el año 1934, por ejemplo,
nos ha llamado la atención la Librería del Ejército, que ofrecía un Catálogo
de Obras Militares que servirían de apoyo a la vida intelectual de los
militares españoles. El índice de materias se agrupaba en siete apartados. Y
tres de ellos tenían una base en Humanidades: Moral militar, psicología y
pedagogía; Ciencia y arte militar, geografía e historia militares; y Escuelas,
academias e instrucción. Tenían la posibilidad de leer novela histórica, con
los Episodios Nacionales de Galdós a la cabeza, y la lectura de autores
extranjeros como el inglés Fuller, el alemán Jünger; y textos de tratadistas
militares españoles, de Ahumada a San Román. Sin olvidar el género biográfico,
desde Simón Bolívar a Serrano, pasando por Baldomero Espartero y Juan Prim.
El edificio de la Escuela de
Estado Mayor está formado por un conjunto de edificios que ocupan parte de lo
que fueron huertas del Seminario, una extensión que nunca se construyó y que
tenía una topografía abrupta y difícil.
La Escuela fue creada 1842, pero no tenía una sede adecuada para
desarrollar sus actividades, que se realizaban entonces en el Cuartel del Conde
Duque.
En 1901, como hemos mencionado, se aprobó un proyecto, que incluía varias
construcciones: un edificio principal destinado a las actividades docentes,
varios secundarios para la tropa y un picadero con las correspondientes cuadras
e instalaciones para los caballos. La Escuela se instaló en el edificio de
la esquina de Santa Cruz de Marcenado con Mártires de Alcalá, con una planta
trapezoidal, organizada alrededor de un núcleo central formado por un patio de
luces y la gran escalera imperial, cuyo gran desarrollo nos habla de la
importancia simbólica que se quiso dar al edificio.
Las aulas, despachos de oficiales y biblioteca se diseñaron con aspecto
de amplias estancias con exteriores: luminosos y suficientes.
El edificio es sobrio y militar, sin embargo, denota nobleza en el trabajo de
la fachada, en tres fajas horizontales, la primera como zócalo almohadillado y
las dos siguientes en ladrillo visto con una ancha franja que incorpora los
antepechos en piedra. Sin apenas ornamentación ni remates
decorativos. Una gran curva esquinada dignifica el edificio.
Hubo algunos problemas en la cimentación por las dificultades
topográficas y las obras estuvieron interrumpidas, pero se reiniciaron en 1917
y finalizaron en 1920.
Junto al edificio principal se situaron los pabellones para la tropa,
ejecutados en ladrillo visto de menor calidad, pero siguiendo los mismos
criterios estéticos.
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| Escuela de Estado Mayor_Santa Cruz de Marcenado_Madrid (Fuente: COAM) |
Destacamos el pabellón del Picadero, no observable desde la calle; por allí se ejercitaban oficiales y tropa.
Fue incluido en el proyecto original de 1901 y construido con cinco
grandes cerchas curvas como arcos de medio punto sin tirantes que cubren, con
una altura de 15 metros, un espacio iluminado de 16 metros.
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| Escuela Superior de Guerra o Estado Mayor. Plano. Fuente: COAM |
Bibliografía/ para saber más:
- BALDOVÍN, RUIZ, E.: La Escuela de Estado Mayor del Ejército. En Ejército de Tierra español. Revista de las armas y de los servicios. Enero-febrero de 2001, año LXII, número 720.
- ALONSO BAQUER, M.: La Enseñanza de la Historia militar
en la Escuela Superior de Guerra (1893-1936) y en la Escuela de Estado Mayor
(1940-1964). En Monografías del Ceseden 97, XI Jornadas de
Historia Militar, La Enseñanza de la Historia Militar en las Fuerzas Armadas.
Ministerio de Defensa, mayo de 2007.
- https://fcoam.eu/guia/F1/F1.186A.htm Visionado 22-11-2023 y 5-01-2025.
- https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/paseo-por-los-cien-anos-de-la-escuela-de-guerra-del-picadero-al-monumento-a-los-caidos_1_6415728.html Visionado 22-11-2023
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Ut memoria: R. M. C., 9-01-2018.
Graduado en Geografía e Historia. Experto en tecnologías avanzadas en gestión_documentación patrimonio cultural. Egresando Historia del Arte. Museólogo.
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| La Argentinita visita ABC_1-01-1919. ABC_sin firma. |
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| Tierra de cante y baile_La Puntilla. Autor |
De pronto, alegre, puede que bebido,
Federico les preguntó sí habían visto el nuevo circo. Un silencio más atronador
que el rugido de un león hizo que el granadino le dijera a Emilio, gritando, que se
quitara la gabardina y rodara por el suelo.
Una tormenta estival había dejado el suelo impregnado con la tierra mojada convertida en un leve barrizal. Aladrén[1] se arrojó a la húmeda calzada y rugió como los leones de piedra que se encuentran en las villas romanas sevillanas. Dio unas cuantas volteretas hasta que Federico le mandó levantarse. Le ayudó a ponerse la gabardina, saludaron de manera circense como si una multitud presenciara su número, se abrazaron y rieron, mientras una botella de ginebra asomaba de uno de los bolsillos de Emilio Aladrén[2]. La alegría por vivir.
Un año después, en Nueva York, cuatro días antes de la conferencia de Ignacio, La Argentinita debutó en el Majestic Theatre como participante de la International Revue. El tres de marzo de 1930, Federico de Onís[3], uno de los primeros promotores de las relaciones entre españoles y estadounidenses, bautizó a su hijo y eligió a Federico y Encarnación como padrinos del nacido. Nacía de este modo el coloquial trato que mantuvieron en vida: comadre y compadre, como miembros de su propia familia[4]. La vida.
Febrero de 1933. Una mujer francesa de 34 años conoce a Ignacio gracias a Lorca, quien le presenta como el andaluz por
excelencia. El escenario era propicio. En casa de Jorge Guillén se leía una obra
de teatro de próximo estreno: Bodas de Sangre. Surge el pellizco. ¿Lo sabrá en
algún momento Encarnación? Según Lorca, La Argentinita los mataría de saber este amor ¿Es verdad? Pilar López siempre dijo que su hermana no era de crimen pasional.
Ignacio llega a presentarse en París ante la perplejidad del marido de
Marcelle Auclair, Jean Prevost: “hay sangre en ese hombre”. La fatalidad de un muerto
entre los amigos de su hijo le hace volver[5]. La sangre, al fin. Todos
coinciden en el poder de seducción y gusto por las mujeres de Sánchez Mejías. In itinere.
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| Toruño y alhelí_Valdelagrana. Autor |
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| Osborne cerca del Molino Grande_Manzanares. Autor |
[2] DÍEZ
HUERTAS, C: Encarnación López, La Argentinita: Entre el folklore y la
vanguardia. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4384189
[5] FARIZA,
P.: la vida encontrada de Encarnación López “La Argentinita”. Bala
perdida. Madrid. 2020. Reseña 21-10-2023 Archivo Museo Sánchez Mejías.
Graduado en Geografía e Historia. Experto en tecnologías avanzadas en gestión_documentación patrimonio cultural. Egresando Historia del Arte. Museólogo.
El paso de la laguna Estigia. Patinir. Museo del Prado El paisaje ha sido uno de los géneros más versátiles de la historia del arte...