Cultura y sociedad

Sobre el origen de "Musicalia" (y 2).

 


Ortega y Gasset. Alejandro Cañada. Museo de Teruel. Fotógrafo: Jorge Escudero


     

     El 13 de junio de 2025, con motivo de los cien años de La deshumanización del arte de Ortega y Gasset, se celebraron una serie de actos en su memoria que incluyeron la conferencia audición “Escuchar Musicalia” que pretendía leer y escuchar fragmentos musicales citados por Ortega en sus artículos. Se oyeron sus ideas sobre Debussy, las comparaciones con Wagner o Beethoven; lo que pensaba de Bach o Chopin. Y la audición terminó con la interpretación de la Nana de Sevilla, en la versión de Federico García Lorca (1931)[1]. Quien recuerde esta nana no olvidará que la estrenó Encarnación López Argentinita:

     “Ese galapaguito no tiene mare…”




     La repercusión de las teorías orteguianas sobre el arte y la novela transformaron la publicación del libro en un acontecimiento que se extendió a las artes plásticas y la música. Ortega se refería así al arte en general que englobaba a la música nueva, a la nueva pintura, la nueva poesía y el nuevo teatro. Es 1925. Recordemos, el año de la exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos o cuando Guillermo de Torre publica Literaturas europeas de vanguardia.

       Cuando el mes de marzo de 1921 se dirigía hacia su última decena, Ortega retomó en El Sol la segunda parte de su artículo Musicalia, del que reseñamos la primera parte, escrita el 7 de marzo de 1921. 

     Como había mostrado reparos al romanticismo musical, matizaba esta crítica considerando que había superado, a su vez, a lo anterior al someter las pasiones al sentimiento.

     El romanticismo consagró el sentimiento al dotarlo de color y temperatura. Esta fue la labor de Goethe y Chateaubriand. Pero, tras la primera etapa de consagración del sentimiento, debía ser consciente de lo que sentía (comprometerse a sentir). Como manifestábamos con anterioridad, cada derecho debía tener una obligación que haría que este derecho no fuera injusto y estéril.

     La liberación, decía Ortega, en arte o en política, tenía valor como tránsito entre un orden imperfecto y otro más perfecto. Era el estado en el que se encontraba el Estado Liberal: un carácter provisional y no sólido que precisaba avanzar más y crear un nuevo orden; una nueva estructura social, una nueva jerarquía.

      Del mismo modo, la intención del romanticismo radicaba en creer que las emociones constituían una zona del alma humana más profunda que la razón y la voluntad. Al primer romanticismo de la liberación, seguiría un segundo cuyo lema era selección y jerarquía, que actuaría (reobraría dice Ortega) contra la anarquía de los gustos, que había producido el descenso grave del nivel de la sensibilidad europea.

      El arte evolucionaba inexorablemente hacia una progresiva purificación, eliminando cuanto no fuera puramente estético. Las divergencias entre la vieja y la nueva música, especialmente las de orden técnico, se derivaban del estilo en que expresaban los estratos de sentimiento distantes entre sí. Para los románticos, el arte era una bella envoltura que se endosaba a lo vulgar. Para los modernos, según Ortega, el arte era un arisco imperativo de belleza integral. Preferir Mendelssohn y su Marcha nupcial a Debussy y su Iberia es exaltar lo inferior y violar lo superior. 

      Y a la diferencia de estilos se suma también el goce de sus músicas. Pensaba que era necesario plantear una doctrina que compusiera una doctrina de la fruición: una disciplina y técnica del goce. Un arte del arte.

      Nuestra alma, decía, tiene dos actitudes antagónicas cuando se dispone a disfrutar de la música: una concentración hacia dentro y una concentración hacia afuera. La concentración hacia dentro se produce cuando se abre en el fondo de nuestra intimidad recuerdos placenteros que nos cierran al mundo exterior.

     En el caso de que un ruido brusco nos haga despertar de esa intimidad y hubiéramos emergido al exterior, poniendo todos nuestros sentidos en la nueva situación, nos encontraríamos en la concentración hacia afuera. Esta diferencia se establece al oír la romanza en fa de Beethoven porque la escuchamos atendiendo al flujo de emociones que surgen en nosotros. No gozamos de la música, gozamos de nosotros mismos.

     La música de Debussy o Stravinski nos invita a una actitud contraria. Hace que nuestros sentidos, nuestro oído, se fijen en los sonidos mismos, en lo que acontece en la orquesta, recogiendo sonoridad tras sonoridad, apreciando su color y forma. Paladeándola. Es una música externa a nosotros, un objeto distante, localizado fuera de nuestro yo, ante el que somos puros contempladores, porque nos interesa.

     Resume su visión diciendo que todo estilo artístico que vive de los efectos mecánicos obtenidos por repercusión y contagio en el alma del espectador es naturalmente una forma inferior de arte. Como el melodrama o el folletín. Tiene una gran capacidad de arrebatar y crear una intensidad de efectos. Aclara Ortega: es un error creer que el valor de una obra se mida por la capacidad de arrebatar a los sujetos. Entonces los géneros superiores serían las cosquillas y el alcohol.

       El Arte, lo escribe con mayúsculas, es contemplación, no empujón. Esto supone una distancia entre lo que ve y lo que no se ve. La belleza, suprema distinción, exige que se guarden las distancias. Sepamos contener nuestro arrebato[2].

Adolfo Salazar. Wikipedia



       De los artículos sobre Musicalia de Ortega se aprecia que la música se había convertido en un tema de interés intelectual que eclosionaría con la generación del 27 de la música (grupo de los ocho) hasta llegar a la Guerra Civil. El debate, además, salió de las páginas de la crítica musical en Espectáculos Varios como síntoma de su vigor. Era cuando Falla estrenaba El Retablo de Maese Pedro, y Adolfo Salazar con Falla tutelaban a los hermanos Halffter, Pittaluga o Salvador Bacarisse. Y cuando la generación del 14 ya había consagrado a Turina, Óscar Esplá o Jesús Guridi[3]. Salazar pudo influir en las ideas musicales de Ortega por su relación en El Sol, siendo ambos europeístas y partidarios de la nueva música. Y Salazar, como el crítico más importante del primer tercio del siglo XX.

     En la primera entrega sobre Musicalia se citaba la visita de Adolfo Salazar a Cuba cuando Alejandro García Caturla hablaba de la hospitalidad que recibiría el crítico musical en La Habana. En otra carta, de 25 de noviembre de 1929, antes de llegar a Cuba, ya le decía a García Caturla que en los preliminares, no en la visita, los Quevedo estaban portándose de un modo que difícilmente podré olvidar.

Alejandro García Caturla. Wikipedia


     Como recuerdo de aquel viaje evocamos a Alejandro García Caturla que utilizó como emisario de una carta a Antonio Quevedo para entregársela a Salazar al no poder coincidir con él. Circunstancia que fue subsanada en la segunda visita de Salazar en 1937, donde los señores Quevedo presentaron a Adolfo Salazar y Alejandro García Caturla[4]. García Caturla fue un músico y abogado cubano de corta pero intensa vida intelectual, que murió asesinado en 1940. En la revista Musicalia encontró una plataforma de difusión de sus ideas musicales.





[2] ORTEGA Y GASSET, J.: Musicalia IIEl Sol. 21 de marzo de 1921.

[3] OLIVER GARCÍA, J. A.: Ortega en el debate entre romanticismo y nueva música. Temas para la educación, Revista digital para profesionales de la enseñanza. Federación de enseñanza de CC. OO. de Andalucía. Núm. 20. Mayo, 2012.

[4] SALAZAR, A.: Epistolario 1912-1958. Edición de Consuelo Carredano. Fundación Scherzo/ publicaciones de la Residencia de Estudiantes. Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música. Madrid. 2008. Cartas entre Alejandro García Caturla y Adolfo Salazar antes y después de su viaje a Cuba en 1930. Volvió a visitar la isla de Cuba en 1937. Reseña 6-11-25 Archivo Museo Sánchez Mejías.




27-12-2025 17:52 Actualizado 18:41

Sobre el origen de "Musicalia" (1)

 

Ortega y Gasset (42 años). Leandro Oroz. Museo del Romanticismo


     En la primavera de 1930, Adolfo Salazar, el reputado musicólogo y crítico de El Sol, viajó a Cuba invitado por la Asociación Hispano Cubana de Cultura y la Sociedad Pro-Arte, que dirigía el matrimonio de músicos españoles residentes en La Habana, María Muñoz y Antonio Quevedo. Editaban la revista Musicalia, portavoz del movimiento renovador de música cubana, entre cuyos números pudieron recogerse interesantes artículos y puntuales reseñas de los libros publicados por Salazar. Fue un gran acontecimiento la presencia del musicólogo español en la isla, que se tradujo en el lleno absoluto de las salas donde dictó una serie de conferencias sobre el romanticismo musical, que sustentarían su libro El siglo romántico (1936), y que dedicaría «a mis amigos de La Habana». Un viaje a Cuba que le dejó gratos recuerdos; a su regreso a España, en una docena de artículos en El Sol (verano de 1930), relataría sus impresiones de viaje. En ellos deja constancia de un acusado interés por la música y los ritmos afrocubanos que tuvo ocasión de conocer en compañía de García Lorca, cuya estancia coincidió con la suya. Y, juntos, hicieron el viaje de regreso a España. Salazar fue uno de los que influyó en la inicial carrera de Federico García Lorca en Madrid.

     Lorca, recordemos, había estado en Nueva York. Los contrastes sensoriales de la gran ciudad americana y la estancia en Cuba impregnaron Poeta en Nueva York (1929-1930); y, hagamos memoria, fue cuando se hizo compadre de su comadre Argentinita como padrinos en el bautizo del hijo de Federico de Onís; y, recordemos más,  cuando consiguió que Ignacio Sánchez Mejías diese la conferencia El pase de la muerte en la neoyorquina Universidad de Columbia.

     Salazar ya fue avisado de la hospitalidad de los Quevedo por Alejandro García Caturla[i]. Aquí lo que nos interesa es el origen del nombre de la revista Musicalia. De los Quevedo se ha ocupado Ignacio García-Noblejas[ii] y únicamente nos referiremos parcialmente, sobre todo, en lo referente al carácter amable de estos españoles, coruñesa y manzanareño, en La Habana.


La Primera Guerra Mundial. "Política exterior"

     Dentro de la Edad de Plata de la cultura española hay que destacar que la música tuvo su edad áurea gracias a intelectuales que promocionan en medios de comunicación sus conocimientos en la crítica musical. Es el caso de Julio Gómez en El Liberal, Juan José Mantecón en La Voz, y, sobre todos, Adolfo Salazar en El Sol, periódico en el que colaboraron Gustavo Pittaluga y Rodolfo Halffter, además del alma mater intelectual del diario, José Ortega y Gasset.

     Entre los debates dialécticos que se suscitaron destaca el que se produce entre los favorables a la música romántica dominante y la nueva música, contraria a los románticos, que representaban Debussy, Falla, Stravinsky y Ravel. Había también un trasfondo político inserto en la neutralidad española durante la Primera Guerra Mundial. Wagner y Strauss, lo establecido, eran defendidos por los germanófilos, seguidores de austriacos y alemanes, y los aliadófilos, seguidores de franceses e ingleses, defendían la nueva música de Ravel y Falla. La importancia de este debate hizo que se produjera la intervención de José Ortega y Gasset, reconocido aliadófilo[iii].

     Y es en 1921, cuando en dos entregas escribe Musicalia en El Sol. Musicalia aparecerá posteriormente (1921) en el tomo III de El Espectador, como elaboración previa de La deshumanización del arte (1925). El Espectador nació con la intención de convertirse en una revista unipersonal del filósofo, que debido a sus múltiples quehaceres se fue convirtiendo en una obra de ocho tomos. Mostraba la curiosidad de Ortega ante cuanto acontecía en el mundo y lo redactaba con una prosa llena de metáforas, durante sus viajes, y llena de reflexiones filosóficas. Y en esta prosa ejercía una fina crítica literaria y artística[iv].

     Comenzaba Musicalia[v] señalando que el público de los conciertos seguía aplaudiendo a Mendelssohn y desaprobando a Debussy por la poca popularidad de la música francesa. Creía que el público odiaba lo nuevo por el hecho de serlo. Pero que, si algo había valido sobre la tierra, había sido hecho por unos pocos hombres en contra de la ignorancia y el rencor de las gentes.

     Es ese público que ayer silbaba a Wagner y con la nueva música, silba a Debussy. Ortega se cuestionaba por qué con Wagner la gente había cambiado con el tiempo. ¿Ocurriría igual con Debussy? El músico alemán había dejado de ser novedoso y sus óperas eran un triste tratado de Geología, y, por ello, era aclamado. Si todo lo nuevo es impopular, hay cosas que lo siguen siendo incluso llegadas, como, por ejemplo, la vejez, decía Ortega, con un fino sentido del humor.

    Y hay músicas, ideas, actitudes morales conminadas a conservar ante las muchedumbres una irremediable virginidad. Hay culturas enteras, decía Ortega, que son impopulares.

     Utilizaba comparaciones entre las culturas asiáticas, donde observaba que no había apenas principios que no fuesen comunes al erudito y al vulgo, y la cultura europea, donde esa distancia sí era evidente. Desde sus primeros tiempos; y ponía como ejemplo la homérica Iliada, únicamente cantada en fiestas cortesanas durante siglos. De ahí nace la hostilidad imperecedera del vulgo a la minoría creadora.

     Dentro de nuestra propia cultura ha sido distinto el índice de popularidad de las creaciones humanas. En 1921, Ortega manifestaba que la Matemática y la Física no eran populares por incomprendidas. Ponía el ejemplo de Einstein, cuyas ideas eran solamente comprendidas por unas docenas de personas en todo el planeta. Más aún, es difícil lo que no comprendemos, ya que es intrincado o complicado. Pero eso no es dificultad: es que no ha sido explicado. Y ahí está el quid de la impopularidad de Debussy.

     La música de Debussy es pariente del simbolismo poético y del impresionismo pictórico (Hoy nosotros, tal vez, haríamos alguna revisión crítica a esta percepción). La música de Debussy ofrecía la mejor ocasión para indicar en qué consistía. Era menos intrincada que Beethoven y Wagner, de complicadas arquitecturas y se hacía difícil al vulgo porque no era conocida. Era impopular.

     Ortega creía que el arte era expresión de sentimientos, emociones. Pero no solo estos dos aspectos. Cuando se habla de música, cuando se cambia de estilo musical, esta que es sentimental, pasa de expresar sentimientos de una clase a expresar sentimientos de otra.

     Si en la Sexta de Beethoven  se expresan los sentimientos de la clase burguesa, La siesta del fauno de Debussy expresaba los sentimientos estéticos del artista, sus emociones. Las de Claude Debussy. Y de ahí su impopularidad.

     Y aquí entra el análisis más político de Ortega porque señala que la sociedad burguesa, nacida de las revoluciones liberales francesas y atlánticas que nos trajeron los derechos de los ciudadanos, fracasará en su ensayo de democracia si no le agrega una proclamación de obligaciones. De esta falta de obligaciones acusa a los románticos.

     Hacemos aquí un paréntesis en el ensayo orteguiano de Musicalia, que remataremos en otra entrega, para señalar que para Ortega las funciones espirituales o de cultura eran también funciones biológicas. No eran esferas separadas, sino una sola vida natural y reflexiva, donde lo reflexivo potencia la vida.

      Las diferentes formas de cultura tienen en común, producto de esa reflexión, el acto creador, aquello, dice Ortega, en el que se extrae el significado de algo que todavía era insignificante. Y lo que era vida espontánea y natural se convierte en algo objetivo, libre de arbitrariedad y capricho.

     La cultura tenía/tiene como meta suprema un ideal de claridad, de esclarecimiento de la vida, de esa la realidad radical que se nos da bajo la forma de vida individual. Y esto resulta casual y falto de significación. Es preciso extraer su espíritu, su sentido, su conexión y unidad. Y formar sobre estas una zona de vida ideal[vi]. (continuará).

José Ortega y Gasset





[i] SALAZAR, A.: Epistolario 1912-1958. Edición de Consuelo Carredano. Fundación Scherzo/ publicaciones de la Residencia de Estudiantes. Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música. Madrid. 2008. Carta de Alejandro García Caturla a Adolfo Salazar antes de su viaje a Cuba en 1930. Volvió a visitar la isla de Cuba en 1937. Reseña 6-11-25 Archivo Museo Sánchez Mejías.

[ii] GARCÍA-NOBLEJAS SANTA-OLALLA, I.: Antonio Quevedo y Sánchez, un manzanareño en Cuba. Océano Atlántico. Guadalajara. 2025.

[iii] OLIVER GARCÍA, J. A.: Ortega en el debate entre romanticismo y nueva música. Temas para la educación, Revista digital para profesionales de la enseñanza. Federación de enseñanza de CC.OO. de Andalucía. Núm. 20. Mayo, 2012.

[v] ORTEGA Y GASSET, J.: Musicalia en El Sol, 8 de marzo de 1921.

[vi] SÁNCHEZ MECA, D.: Historia de la filosofía moderna y contemporánea. Dykinson. Madrid. 2010. Páginas 631-672.   


23-12-2025 22:52 Actualizado 27-12-25 18:31

17 de diciembre de 1977. Cincuenta años no es nada.

 

     

ABC, 16-12-1977. Embajador sueco entrega certificado monetario premio Nobel de Literatura.


     8 DE DICIEMBRE DE 1977: EL PAÍS

     Homenaje a la generación del 27 en Sevilla

     Entre el 14 y el 17 de diciembre se celebrará en Sevilla una serie de actividades culturales que conmemorarán el cincuentenario de la generación del 27 y serán, de algún modo, homenaje a los poetas vivos de aquel grupo poético, y especialmente a Vicente Aleixandre, recientemente distinguido con el Nobel de Literatura. El comité patrocinador de esta celebración cuenta con los nombres de Dámaso Alonso, Pedro Altares, Carlos Barral, Carlos Bousoño, Paco Brines, Antonio Buero Vallejo, J. M. Caballero Bonald, José Luis Cano, Josep María Castellet, Pablo Corbalán, Gerardo Diego, Antonio Gala, Jorge Guillén, Pepe Hierro, Luis de Pablo, Miguel Rubio y Andrés Sorel.

     Entre los actos programados figuran conferencias de Luis de Pablo sobre la música de la generación, de José Luis Cano, sobre la poesía del 27 y Vicente Aleixandre, especialmente, y de Miguel Rubio, que hablará del cine del grupo y presentará películas de la época, entre ellas La edad de oro y Un perro andaluz, de Buñuel. En la Universidad sevillana se llevará a cabo un amplio coloquio sobre la generación, en el que intervendrán Caballero Bonald, José Hierro y Andrés Sorel, y la aportación viva de Juan Sierra, poeta y compañero de la generación, hoy olvidado. Una lectura poética, en la que se hará público el texto expresamente escrito por Dámaso Alonso para estas jornadas, cerrará los actos que, coincidiendo con las actividades reseñadas, mantendrán abierta una exposición de libros, cartas, fotos, revistas y recuerdos del 27.

     La comisión organizadora del homenaje a la generación del 27, en Granada, decidió ayer suspender los actos que tenía previstos para estos días como consecuencia de las tensiones que se viven en la región a raíz del Día de Andalucía.

     Como se sabe, en Sevilla se aglutinó el origen de la Generación, y de allí se considera el propio Aleixandre.

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        17-12-1977. De nuestro corresponsal J. B. Filgueira para Ya:

     AQUELLA GENERACIÓN DEL 27

     El embajador sueco acaba de entregar a Vicente Aleixandre, en su propio domicilio, el certificado correspondiente al premio Nobel. Dicen que este premio ha sido un reconocimiento a la vez de nuestra "generación del 27". Otro poeta de aquella formidable generación, Jorge Guillen, habla para "Blanco y Negro" de aquel grupo de buenos amigos y mejores poetas: "Cuando hablo de la generación del 27 me refiero sólo a diez poetas—no de tantos como existían entonces—; el grupo éramos diez, de los que ya sólo quedamos cinco. Todos distintos, cada uno tenía su voz propia, su forma de ser y de pensar. Eso sí: nos unía un espíritu común: la amistad. Lo más original del grupo es que éramos siempre un grupo de amigos. La guerra civil, la mundial, la emigración, los muchos problemas que nos han perseguido no han sido suficientes para romper el vínculo de amistad que nos unió." (Archivo Linz de la transición española. Fundación Juan March. Registro R-3997).

ABC, 14 de diciembre de 1977: Los reyes de España visitan a Vicente Aleixandre, que estaba acompañado de Gerardo Diego, Dámaso Alonso y Pedro Sainz Rodríguez. 
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     ABC, sábado 17 de diciembre de 1977. Pág. 21.

     SEVILLA AL DÍA

     IGNACIO

     Sólo un hombre como Ignacio pudo ser capaz de conseguir atraerse la simpatía, la admiración, el respeto y la amistad de unos seres que, andando el tiempo, convertirían en historia y en anécdota su paso por Sevilla. Ignacio obró como el aglutinante de aquel grupo que resultó ser la mejor cuadrilla poética del medio siglo de oro contemporáneo.

     Ignacio, sí. Ignacio Sánchez Mejías, torero y escritor (hace un año se publicó un libro que recogía su producción teatral, estrenada e inédita), es la figura que, en justicia, debe presidir los recuerdos de esta semana, en la que se conmemoran los cincuenta años del arribo feliz a Sevilla de los poetas de la generación del 27.

     Dámaso Alonso- que por entonces fue coronado de laurel en la Venta de Antequera- ha evocado el viaje, reconociendo que «todo, en realidad, se debía al cariño (y sospecho que también a la esplendidez) de Ignacio Sánchez Mejías». En la Finca de «Pino Montano», recital de poesías y fiesta de disfraces organizada por el torero-escritor con y para sus amigos invitados, que una noche atravesaron en barca el crecido Guadalquivir, con el miedo sin maroma de Federico García Lorca.

     Ignacio era como el hermano mayor de todos ellos. Por entonces-diciembre de 1927-, ya había cumplido los treinta y seis años. Tres meses después estrenaría su primera obra teatral, poniendo en escena la segunda en poco tiempo.

     Por las fechas que hoy conmemoramos, Ignacio acababa de retirarse del toreo, al que regresó para morir siete años más tarde. El mito formado en torno a su figura venía desde muy atrás. Sus amigos se lo encontraron ya fabricado y le pusieron timbre de inmortalidad. Pero a nadie se le ocurrió agrupar su teatro en un volumen, como hizo con desinterés y amor el catedrático granadino Antonio Gallego Morell, que cuando ocurrió la tragedia en Manzanares tenía once años.

     Sí, Ignacio merece ser reconocido antes que nadie por cuanto significa es este cincuentenario. Otro Ignacio «tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace».

                                                            CARO ROMERO


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     Las noticias del 17 de diciembre de 1977 amanecían teñidas de sangre por el asesinato de un concejal en Irún. La falta de seguridad fue editorializada por ABC. La preocupación era también económica: La Diputación de Sevilla estaba en números rojos. El editorial de EL PAÍS se dirigía hacia la aprobación del presupuesto para 1978, en los que observaba zonas oscuras y rapidez en su tramitación.

     Habían pasado cincuenta años de los actos fundacionales de la generación del 27. Acababan de premiar a Aleixandre con el premio Nobel. Era una especie de recompensa a un grupo de poetas mayores, en una España que intentaba dar pasos a la consolidación democrática tras las primeras elecciones libres.

      Hemos escogido tres artículos de prensa: EL PAÍS informaba el 8 de diciembre de 1977 de los actos que se celebrarían en el cincuentenario en Sevilla. Ya hacía referencia a la concesión del premio Nobel a Vicente Aleixandre y ABC recordaba a Ignacio Sánchez Mejías como torero, escritor, amigo, cicerone y compadre de los poetas del 27.


17-12-2025 22:11 Actualizado 18-12-25 10:45





Chufliyas, gloria y seguirillas: Alberti y Maruja Mallo

 

Colaboración Maruja Mallo y Rafael Alberti. Fuente: ABC


     En la retrospectiva de Maruja Mallo en el Centro de Arte Reina Sofía se exhibe un dibujo con el título Chuflillas de El Niño de la Palma, una colaboración que hizo con Rafael Alberti. El dibujo fue publicado en ABC el 9 de noviembre de 1930. Se acompañaba de tres poesías del poeta portuense. La primera, del mismo nombre que el título del dibujo. La segunda, Joselito en su gloria, y la tercera, Seguidillas a una extranjera

     Con Alberti había colaborado en La pájara pinta, colaboración que no cuenta en La arboleda perdida, pero sí en un artículo de 1985 en El PAÍS. Ella preparaba los figurines y decorados, la música era de Óscar Esplá. Al final, se estrenó solamente el prólogo. Es también cuando cita la relación y ruptura con Maruja y el accidente de Mallo con Mauricio Roesset que le recuerda a la fábula de Píramo y Tisbe que cantó Ovidio. Mauricio cree que ha muerto Maruja en el accidente y se suicida. Mallo sobrevive tras una dura recuperación transformadora de su pintura.


Mago Pim Pam-Pum Fuente: AIC


     Asunto que no se cita en la retrospectiva que se expone en el museo Reina Sofía. Y que podemos apreciar en las diferencias entre la serie Verbenas, vean El mago Pim Pam Pum, manco valleinclanesco, y la serie de Cloacas y campanarios, como Antro de fósiles. El ascenso de los totalitarismos, su vida personal y la relación con la Escuela de Vallecas afecta a su pintura. Que luego volverá a cambiar con la serie de las espigas en los años de la guerra civil, y la del conocimiento del Pacífico en el exilio.

 

Antro de Fósiles. Fuente: MNCARS

     Y ayer, 13-12, estuvimos viendo el manuscrito de Joselito en su gloria en el Archivo Museo Sánchez Mejías. En una de esas casualidades, al ver la exposición de Maruja Mallo, recordamos que el archivo museo Sánchez Mejías guardaba originales o copias de primeros poemas de Alberti, entre ellos el dedicado a José Gómez, su cuñado, en el séptimo aniversario de su muerte, con la anécdota del encierro en una habitación de hotel. Sabemos que en el archivo está también el manuscrito/copia del poema de Seguidillas a una extranjera, aunque no en exhibición, sino en archivo. Los tres poemas se publicaron en el poemario El alba del alhelí, que recoge poesías de 1925-1927.

    Otro aspecto que nos llamó la atención fue el vídeo de la entrevista de Maruja Mallo con Paloma Chamorro. Es moderno y corto. Apto para rápidos consumos que no aprecian todo el pensamiento pictórico de Mallo. En 1980, Joaquín Soler Serrano entrevistó durante casi una hora a Maruja Mallo y le permitió, dentro de una escenografía más clásica, dar rienda suelta a todas sus ideas de forma coherente.





Chufliyas de El Niño de la Palma. Maruja Mallo. MNCARS. bmre








14-12-2025 21:07 Actualizado 15-12-25 16:54




García Lorca y su entrevista con Bagaria, el caricaturista salvaje

Luis Bagaria. Ramón Casas y Carbó. MBBAA Córdoba


                        

          Adolfo Salazar (1890-1958) era un musicólogo y compositor español, figura de gran relevancia en la cultura y música española del primer tercio del siglo XX. Fue uno de los críticos con mayor proyección internacional en su época. Cuando estrenan Las calles de Cádiz Argentinita, Ignacio Sánchez Mejías, Manuel de Falla y Federico García Lorca, la crítica de El Sol la realiza Adolfo Salazar:

        Uno de los espectáculos mejor recibidos en la última temporada fue la presentación de la compañía de bailes españoles que dirige Encarnación López, “la Argentinita” …. El cuadro que se estrenó, “Calles de Cádiz”, contiene momentos de intenso sabor popular. En cuanto se ligue un poco más, tan pronto estén maduros de ensayo, pueden constituir un ejemplo muy típico de lo que puede ser el nuevo “ballet” en esta compañía.

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     Ramón Casas y Carbó (1866-1932) fue un pintor español condecorado con La legión de Honor de Francia. En el mundo del arte se le considera uno de los principales retratistas de la burguesía catalana. Puede que también sea recordado como cartelista por su célebre trabajo para Anís del Mono, bebida hoy del grupo Osborne, de 1898, o el de Codorníu. También hizo pintura de historia, de la que destacamos La carga (1902). En este caso nos fijaremos en un óleo que pintó en 1900 al dibujante y caricaturista Luis Bagaria (1882-1940), famoso en el primer tercio del siglo XX por su análisis político mediante la caricatura. El cuadro, cuya copia se reproduce más arriba, tiene fuerza psicológica y una extraordinaria espontaneidad. 


La Carga. Ramón Casas. MNARS


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     Luis Bagaria era un caricaturista político nacido en Barcelona, de formación autodidacta, que se relaciona con la intelectualidad modernista como Rusiñol, Guimerá, y el actor Enrique Borrás. Dibuja desde el principio, pero su presentación artística es pictórica en 1903 en la sala Parés. En la primera década del siglo XX presenta colecciones en Barcelona y colabora en diversas publicaciones catalanas. En 1912 se establece en Madrid. Entre 1915 y 1922 publica en el semanario España. En 1917 entra en el diario El Sol y en 1920 en el Partido Socialista. Su ideario excede la línea editorial de El Sol, aunque será el medio en el que se consagrará. Fue crítico con el régimen primorriverista utilizando sus dibujos de almohadón. En 1925, en la Exposición de Artistas Ibéricos fue reconocido y se le otorgó una sala entera a sus caricaturas. Por presiones monárquicas, el fundador de El Sol debe abandonar el diario y funda Luz, acompañándole Bagaria, hasta su desaparición. Volvió a El Sol y a La Vanguardia de Barcelona en los momentos previos al levantamiento del 18 de julio y la Guerra Civil. Se exilió en Francia en 1938, y, más tarde, se embarcó hacia Cuba, donde fallecería en 1940.

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     Federico García Lorca (1898-1936) fue un poeta y dramaturgo de fama universal por su obra cargada de lirismo, pasión y sentido de la tragedia. Considerado como el alma de la Generación del 27, fue el faro de la vanguardia artística y, al mismo tiempo, un artista conectado con las raíces populares. Quienes estaban con él, como decía Jorge Guillén, notaban que no hacía frío o calor, hacía Federico. Murió asesinado en la barbarie de la Guerra Civil.

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     El Sol (1917-1939) fue obra del ingeniero y empresario Nicolás María de Urgoiti (1869-1951), propietario de La Papelera Española. Fue considerado en su época uno de los mejores diarios de Europa y el mejor de España. Trajo aires de renovación periodística y pretendía obtener el beneficio económico desde una postura de independencia que anunciaba en su primera página. Era más caro que otros periódicos porque pretendía poder pagar el papel sin tener que recurrir a las subvenciones. Se dirigía a un público de burgueses liberales cultivados. Fue dirigido por Luis Lorenzo y tuvo como colaboradores a Ortega y Gasset, Luis Bagaria, Lorenzo Luzuriaga, Salvador de Madariaga o Corpus Barga. Estuvo atento a las vicisitudes de la época y pendiente a la Agrupación al Servicio de la República (febrero de 1931) que alentaban Ortega, Marañón y Pérez de Ayala, cuyo manifiesto se publica en este diario. Urgoiti perdió el diario en 1930 por el artículo El error Berenguer. Durante la guerra fue evolucionando hacia posiciones comunistas y al final de la guerra, fueron ocupados sus talleres por falangistas para editar Arriba.

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     A principios de junio de 1936, con una fecha que no llega al diez de junio, Federico García Lorca escribe a su amigo Adolfo Salazar y le cuenta que se marcha a Granada, para despedirse de su familia. Va en coche en un viaje algo precipitado, por lo que razonablemente le envía unas palabras, al no poder despedirse de otro modo. Le hace una petición. Adolfo Salazar era el crítico cultural por excelencia de la prensa española, tenía gran influencia en su diario, El Sol, al que Federico había concedido una entrevista. Entrevista que sería la última con vida. Le rogaba a su amigo que consiguiera borrar una de las preguntas que Luis Bagaria le realizaba en la entrevista sobre las ideas que tenía Lorca sobre el fascismo y el comunismo. Porque no le parecían convenientes en el momento político de España, junio de 1936. Y quería que no se enterase Bagaria, ni nadie de la redacción.

    El artículo en cuestión se publicó el 10 de junio de 1936. No aparece en ningún sitio la pregunta de en caso de advenimiento de fascismo o comunismo, cuál creía Lorca que vendría antes. Lorca había contestado a una entrevista solicitada por escrito. La pregunta y la respuesta desaparecieron en el diario. No se sabe sí Salazar tuvo algo que ver en ello.

     Hemos intentado contrastar de la siguiente manera lo que nos ha llegado a nuestras manos:

     La entrevista de El Sol de 10 de junio de 1936 se publicó en la página 5. Ocupa la parte central con una caricatura de Bagaria y alterna con las siguientes noticias:

-        El crédito extraordinario para la creación de la Embajada de España en Moscú, con un proyecto de Ley sobre reorganización del Cuerpo Diplomático.

-        La referencia del Consejo de ministros

-        Detenciones en Madrid referidas por el director de Seguridad sobre 20 personas por filiación derechista, algunos con armas.

-        Referencia de las conferencias de ese día.

-        Noticias sobre oposiciones y concursos.

-        El intento de suicidio del presidente de la Sociedad de Pintores y Decoradores de UGT, Rafael Calatayud San Juan.

-        Una denuncia por sustracción.

-        La programación de la emisora Unión Radio.

-        Y el anuncio de trabajo que busca un médico para la Asociación para Huérfanos de la Oficialidad del Arma de Infantería.

     En algunas Obras Completas de Lorca hay referencia de esta entrevista, como la editada en 1999 por Miguel García Posada para Galaxia Gutenberg y Círculo de Lectores, donde se publica un borrador.

     Nosotros hemos recurrido a la edición de Rafael Inglada Palabra de Lorca. Federico García Lorca. Publica las entrevistas que concedió Federico. Colabora en la edición Víctor Fernández. Estos no hacen referencia a los deseos de matización que quiere hacer García Lorca. Pero si lo hace, más presto, el prologuista, Christopher Maurer, uno de los mayores especialistas en la obra del granadino. Por Maurer nos enteramos de la certeza del deseo de revisión de la entrevista. Aún más, conocemos que no había sido la primera vez. Había solicitado revisar con anterioridad una entrevista solicitada por Jordi Bou en 1935.

     Los documentos nos dicen que Lorca ya tomaba precauciones en el sentido de las declaraciones que hacía en el momento político. Y nos indica también que Federico era una personalidad consagrada que podría controlar las entrevistas que realizaba.

     A continuación, aportamos la referencia de la carta en la que solicita la revisión a Adolfo Salazar, publicada en el Epistolario de Adolfo Salazar, que se reseña más abajo como bibliografía. Y adjuntaremos una copia de la página 5 del diario El Sol de 1 de junio de 1936.

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                       Madrid, [¿1-10? de junio] 1936

     Queridísimo Adolfo:

     Me voy unos días a Granada para despedirme de mi familia. Como me voy en auto, por eso ha sido la cosa precipitada y nada te dije.

     Me gustaría que, si tú pudieras, y sin que lo notara Bagaria, quitaras la pregunta y la respuesta que está en una página suelta escrita a mano, página 7 (bis), porque es un añadido y es una pregunta sobre el fascio y el comunismo que me parece indiscreta en este preciso momento, y además está contestada antes. Así es que tú la quitas y luego como si tal cosa. No conviene que se entere nadie de esto, pues sería fastidioso para mí.

      Abrazos

                                              Federico.

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 Diálogos de un caricaturista salvaje
Federico García Lorca habla sobre la riqueza poética y vital mayor de España
Reivindicación intelectual del toreo.- las diferencias del canto gitano y del flamenco.- El arte por el arte y el arte por el pueblo.
Nuestro gran Bagaria se ha constituido en caricaturista salvaje, como él dice, y se ha lanzado a recorrer en todas direcciones la enmarñada, casi impenetrable, selva española. Su valor desmedido y la aguda y bien templada arma de sus lápices que esgrime le harán salir de esta aventura arriesgadísima con la misma buena fortuna que le acompañó en tantas obras suyas. Ahí es nada, atreverse, lápiz y pluma en ristre- pues Bagaria se nos ha vuelto escritor- a escudriñar este intrincado espíritu español de nuestros días en las personas que mejor lo representan. Poetas, escritores, músicos, hombres de ciencia, políticos, han de ir desfilando a través de estos diálogos de Bagaria y entregando a la vez su secreto, lo más entrañado de su personalidad, a nuestros lectores. Entregándolo por más que intenten recatarlo, pues nada ni nadie será invulnerable a los certeros blancos del gran dibujante.

     Se ha reproducido la nota aclaratoria del editor de las razones de las entrevistas que Bagaria realizará en 1936, un mes antes del levantamiento de 18 de julio, que no aparece en la relación de la entrevista en Palabra de Lorca. Y reseñamos únicamente el prólogo de la entrevista, ya con palabras de Luis Bagaria:

PRÓLOGO

Empiezo, lector, los diálogos de este salvaje y seguro servidor dialogando con el fuerte y sutil poeta García Lorca.

Que por el dios Sol mis rugidos no molesten a los oídos del lector, pues así como los toreros al retirarse se cortan la coleta, yo, cortándome las plumas, sabría retirarme a tiempo.

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     Bibliografía consultada:

-        El Sol, 15 de octubre de 1933. Crítica de Adolfo Salazar a Las Calles de Cádiz.

-        SALAZAR, A.: Epistolario 1912-1958. Residencia de Estudiantes. Madrid. 2008. Edición de Consuelo Carredano. Reseña 9-12-2025 Archivo Museo Sánchez Mejías.

-        https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/casas-y-carbo-ramon/97c000f5-7bb7-499b-bca5-17f991c33b9b

-        Ramón Casas, retrato de Luis Bagaria. Museo de Bellas Artes de Córdoba.

-        https://historia-hispanica.rah.es/biografias/4815-luis-bagaria-i-bou

-        GARCÍA LORCA, F: Obras Completas. Ebooklasicos. 2015-2023. Versión Kindle.

-        Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España.

-        https://www.wikiwand.com/es/articles/El_Sol_(1917-1939)

      -    GARCÍA LORCA, F.: Palabra de Lorca. Edición de Rafael Inglada con la colaboración 
           de Víctor Fernández. Prólogo de Christopher Maurer. Malpaso. Barcelona- México.       
           Reseña 10-12-25 Archivo Museo Sánchez Mejías.



     10-12-2025 18:10  Actualizado 11-12-25 7:26

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