Cultura y sociedad

#Movilidad #Sostenible

     En La saga/fuga de J. B. de Gonzalo Torrente Ballester, Castroforte del Baralla, pueblo protagonista de la historia, se eleva sobre sus cimientos cuando sus conciudadanos se emocionan o preocupan todos a la vez. No se aspira tanto con la ciudad en la que uno vive pero, el que suscribe, no es ajeno a una utópica ciudad donde la vida sea más cómoda.
     Al hilo de los avances en industria 4.0, parece interesante reseñar la creación por parte del Instituto para la #Diversificación y #Ahorro de #Energía de un portal sobre #movilidad_sostenible. La página en cuestión es https://www.movilidad-idae.es/.
     Si quieres ir a IDAE debes dirigirte a la calle Madera 8 de Madrid. En caso de contacto por teléfono, 913 14 66 73. El lema de la página de #MovilidadSostenible es 'Muévete con un plan'. Obviamente, una declaración de principios.
     Las ciudades modernas deben armonizar crecimiento económico, cohesión social y defensa del medio ambiente. Buscar una mejor calidad de vida. Uno de los factores que podría ayudar sería la mejora en la movilidad dentro de las ciudades que no dependiese tanto de la expansión constante o del uso del coche, y que permitiese un eficiente consumo de espacio y energía. Pasar de la ciudad de los coches a la ciudad de las personas con el proposito de dar vida a las mismas, reducir su gasto energético y la movilidad, y, también,disminuir los desplazamientos  con la promoción del teletrabajo, el comercio minorista y las gestiones online. Propósitos difíciles en el instante y propuestas deseables a medio y largo plazo. 
     La página da unas reglas de oro para la movilidad sostenible en el trabajo, para la conducción eficiente, y propone un plan de movilidad urbana sostenible (PMUS). De igual modo, te permite hacer un estudio de eficiencia de tu coche, un catálogo de buenas prácticas en movilidad al trabajo, y un registro e informe sobre experiencias en trasporte público y movilidad alternativa en el que se hayan plasmado, negro sobre blanco, las actuaciones en el ámbito urbano y metropolitano en España.
     Finalmente, permite dar de alta a empresas que practiquen la movilidad sostenible desde la eficiencia y el medio ambiente.
     La ciudad ha sido motivo literario a lo largo de la historia: Desde la ciudad ideal griega de la República de Platón, pasando por la ciudad  de la corte imperial del gran tamerlán que Marco Polo relata en Los viajes, Il Millione, o con el relato de la caída de Tenochtitlan en la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo. En los tiempos contemporáneos, la dualidad París Londres en Historia de dos ciudades de Dickens con uno de los inicios de novela más impactantes, hasta Las ciudades invisibles de Italo Calvino, donde retoma a Marco Polo. Esto, entre otras. Quiero reseñar Middlemarch por la representación del microcosmos de un país en una ciudad inglesa de provincias, que se desarrolla en plena Revolución Industrial con sus avances y rémoras al progreso, y con el choque de mentalidades entre lo nuevo y lo viejo.
     Al cine se han llevado alguno de los libros citados. "Historia de dos ciudades" ha tenido varias versiones cinematográficas pero yo recuerdo la de 1935, dirigida por Jack Conway, y protagonizada por Ronald Colman. "Middlermarch", George Eliot (Mary Ann Evans), tiene una versión televisiva en los años noventa por la BBC, con la calidad británica acreditada.
     "¿Reconocéis que no son vanas quimeras lo que hemos dicho sobre la ciudad y su gobierno, sino cosas que, aunque difíciles, son en cierto modo realizables..." Platón, República.
     La ciudad ha sido el nexo de unión de las sociedades conforme han ido avanzando. Se abandonan los pueblos, se busca un núcleo de población con mejoras económicas, con mejores servicios, que preste una mayor calidad de vida.
     Y se busca que estas ciudades tengan un crecimiento adecuado, que sea agradable, que se pueda respirar el aire que dejamos en el pueblo de las zonas rurales porque, no teniendo futuro, tiene aire respirable. De otra forma, no merecerá la vida nueva que buscamos. Por eso el futuro será sostenible o no será. Siempre buscaremos una vida mejor. 
Calle Jesús del Perdón_Manzanares

La sacerdotisa y el príncipe


     La sacerdotisa principal, la bendecida por los dioses, se dirigió al palacio. El análisis de las vísceras era definitivo. Sin preámbulos, se dirigió al príncipe, piedra sobre la que se sostenía el lejano país, y le dijo:

     “Resiste, aguanta el tiempo que queda. Tu linaje ha sido el único en gobernar en esta orilla del mundo, no entregues esa primogenitura. ¿Quién se acuerda de Esaú[i]? Todos recuerdan a Jacob y sus doce hijos. Vendió su primogenitura por un plato de lentejas, pan para hoy, hambre para mañana, y es un vago recuerdo. Incluso puede que se solucione todo con un nuevo escrutinio. Y el que quería ser un nuevo líder de los hombres humildes, tal vez sea un simple guerrero.”

     Y la sacerdotisa le relató que, en el principio de los tiempos históricos, hubo un territorio lejano al que geográficamente llamaban la Península Ibérica, que se transformó en Hispania durante la disputa por el poder mediterráneo, como una guerra mundial[ii] entre cartagineses y romanos. Era la segunda guerra púnica. Le dijo que, con la llegada a Ampurias de los Escipiones, Cneo y Publio Cornelio, en el 218 a.C., este territorio, Hispania, atravesó la puerta de los libros de historia universal.

    Le contó al príncipe que un gran guerrero cartaginés, el osado Aníbal, había atravesado los Alpes con soldados, pertrechos y elefantes, que se había presentado en el Península Itálica y amenazaba el poder romano. Había dejado en la Península Ibérica tres cuerpos de ejército con la pretensión de mantener el poder sobre este rico territorio y sus minas de plata cerca de Cástulo (Linares). La península había sido zona de influencia fenicia, primero, y cartaginesa, después, y que, ahora, lo era con la participación personal de la familia Barca en la explotación de sus recursos tras la primera guerra púnica (264-241 a. C.).

     Aníbal había conseguido alianzas con pueblos de la Galia Cisalpina y pueblos itálicos que no estaban muy contentos con el pujante poder romano. Mientras se calentaban en el fuego de la chimenea le dibujaba las batallas que el astuto estratega de Cartago había ganado en poco tiempo y como el corazón de los habitualmente valientes romanos estaba encogido. Durante los enfrentamientos que se produjeron en el 218 a.C., en suelo itálico, Roma fue derrotada en Tesino y Trebia. Un año más tarde, en Trasimeno, el ejército romano de Flaminio fue vencido al caer en una emboscada.

     En medio de los dibujos de las batallas, el príncipe le preguntó sí Roma no respondía de otra manera o tomaba otras decisiones. La sacerdotisa le miró a los ojos y, sonriendo, le dijo que, en el 217 a. C., se nombró un dictador, Quinto Fabio Máximo. Durante su año de dictadura cambio la estrategia militar. Evitó enfrentamientos en situaciones de desventaja y dificultó el aprovisionamiento de las tropas cartaginesas. La táctica defensiva empezó a dar resultados, pero fue criticada por los más jóvenes y enardecidos senadores para quienes no atacar en campo abierto era una cobardía. No fue reelegido como dictador, y sus sucesores, sufrieron la terrible derrota de Cannas en el 216 a. C.  A pesar de las enormes pérdidas romanas, el Senado comprendió la necesidad de emplear la táctica de Quinto Fabio Máximo “cunctator”, evitando los grandes enfrentamientos y prolongando la guerra.

     El príncipe comprendió los razonamientos de la sacerdotisa y le sirvió de reflexión los hechos antiguos porque eran grandes enseñanzas. Supo que el ejército cartaginés estaba compuesto por mercenarios que, sin buenos beneficios ni un fin definido de la campaña, tendían a desmoralizarse y abandonar, que los apoyos desde Hispania llegaban de forma escasa o no llegaban.  Y que la labor de los Escipiones comenzó a producir efecto con la toma de Cartagena por Publio Cornelio Escipión[iii] en 209 a. C. A partir de 207, en sucesivas derrotas, y hasta el 204 a. C., cuando abandona suelo itálico, la táctica de Aníbal se volvió defensiva por el desgaste sufrido y la falta de abastecimiento[iv].

     Al calor de unas tazas de café, continuó su relato, que, en realidad, era un consejo. La palabra latina ‘cunctator’ designaba a la persona prudente o irresoluta[v]. También definía a la persona que se retrasa o contemporiza. Desde la segunda guerra púnica se designó a la táctica empleada por Quinto Fabio Máximo como ‘fabiana’. Como táctica defensiva estaba en el origen de la guerra de guerrillas que se hizo famosa en España, la antigua Hispania del relato, que sufrió la invasión francesa, entre 1808-1814. Durante la campaña de Rusia, es ese mismo período, 1812, le contó que un general ruso se defendió de la invasión francesa llevando a cabo tácticas de tierra quemada, rehuyendo el ataque directo, obstaculizando el abastecimiento de las tropas napoleónicas, y ayudado por el invierno ruso, que diezmó a los franceses en su retirada. Este general era Kutúzov. El desastre fue total[vi]. Y para los rusos fue símbolo de su invencibilidad[vii].

     La sacerdotisa recomendó al príncipe la lectura de la novela Guerra y Paz de Liev Tolstoi, que había empezado a publicarse a partir de 1865 porque daba idea del apego a la tierra y a ciertos líderes por los rusos. En su próximo viaje a la antigua Rusia de todos los zares podría observar que no habían cambiado tanto las cosas. Como curiosidad contó la anécdota de que los dos grandes estrategas de esta historia, Aníbal y Kutúzov, habían perdido un ojo en actos de guerra.

     ¿Qué conclusiones se pueden sacar? Que las tácticas defensivas y dilatorias se utilizan también en política y en el ámbito privado siempre que produzcan un desgaste en el contrario. Que, aunque el producto final pueda ocasionar pérdidas, el contrario debería adquirirlas en grado mayor. Que era como ofrecer el caballo o la torre en el ajedrez con el efecto de conquistar la reina contraria.

     Y que, en caso de conseguir el éxito con demasiadas pérdidas o bajas, el beneficio podría ser nulo. Era lo que se denominaba una victoria pírrica, por Pirro, rey de Epiro, que derrotó a los romanos en 279 a. C. (Ásculo) sufriendo numerosísimas bajas[viii]. Entonces, príncipe, dijo la sacerdotisa, puede no merecer nuevos empeños que arriesguen todo lo conseguido.
     Hacía frío en la remota patria del príncipe. Se quedaron hasta la madrugada.     
Moscú ardiendo. Campaña de Rusia.



[i] Génesis 25, 29-34.
[ii] SÁNCHEZ MORENO, E. (coord.).: Protohistoria y antigüedad de la península Ibérica. Vol. II. Iberia prerromana y la Romanidad. Sílex. Madrid. 2008. Páginas 244-247.
[iii] Vencedor en Zama, denominado ‘Africano’.
[iv] MANGAS, J.: Historia Universal. Edad Antigua. Roma. Vicens Vives. Barcelona. 2006. Páginas 104-108.
[vi] MARTÍNEZ, J. (coord.): Historia Contemporánea. Colección Crónica. Tirant lo Blanch. Valencia. 2006. Página 85.
[vii] KINDER, H y HILGEMAN, W.: Atlas histórico mundial. De la Revolución Francesa a nuestros días. Istmo. Madrid. 1978. Página 35.
[viii] MANGAS, J.: Obra citada. Páginas 89-90.

El trabajo en equipo: Los cerditos y Ulises.


     El trabajo en equipo consiste en el reparto de tareas necesarias para conseguir un objetivo común, una finalidad necesaria o un proyecto laboral durante el que se establecen relaciones entre las tareas o funciones a desarrollar, sea como complemento o ayuda, o bien, se  presentarán en la solución final, siempre bajo la supervisión de un jefe o coordinador de equipo que se encargará de mantener la cohesión del grupo.
     ¿Cómo deberían funcionar los equipos? ¿Qué éxitos y fracasos tienen? Sobre fracasos, en la cultura popular, hay un cuento que nos ayuda a entender lo que no se debe hacer en el trabajo en equipo: “Los tres cerditos”. Es un cuento inglés tradicional que nos relata como tres cerditos deben actuar ante la llegada del lobo que quiere su carne como alimento. Analizan la situación correctamente: se deben proteger. No hay un acuerdo en la actuación llegando a construir tres tipos de casas, de menor a mayor seguridad. Pero la actuación más permisiva es que se separan. Si estuviesen actuando como un equipo, construyendo una casa triplemente reforzada y defendible, podrían elaborar incluso soluciones de ataque para ahuyentar al lobo. Al final son tres contra uno. Actuando de forma coordinada y solidaria podrían vencer.  Separados, son presa fácil para su competidor, un cazador temible durante milenios. Estudiarían sus debilidades de lobo: Suelen cazar en grupo y va en soledad. Y está hambriento[i]. Será más débil. 
      La labor del encargado o jefe de equipo se dirigirá al mantenimiento de un buen ambiente de trabajo, de lo que se ha consignado siempre como compañerismo, y a la capacidad para limar aristas y solucionar conflictos cuando estos se presenten. Es una labor de cohesión y coordinación. Es necesaria cierta capacidad de liderazgo. Y ciertas dosis de astucia.
   Líder astuto fue Ulises que superó pruebas difíciles durante la vuelta a Ítaca. Supo dirigir a sus compañeros esquivando el canto de las sirenas, absteniéndose de comer la flor de loto y minimizando pérdidas en su encierro con Polifemo[ii]. Tal vez ‘demasiado’ astuto: se fue a tirar unas espadas con los amigos y tardó veinte años en volver a casa y al gobierno de su isla. En su defensa se puede argumentar que eran tiempos antiguos. Joyce[iii], en Ulises, con humor, reduce el tiempo del héroe contemporáneo a un día para novelar su visión del Odiseo moderno.
   La función primaria y esencial es la asignación de tareas tras el conocimiento del trabajo, proyecto u objetivo. El proyecto debe tener unos objetivos claros. En caso de presentar dificultades de compresión, objetivos difusos, fines indefinidos, o tareas indeterminadas se debe proceder a realizar un trabajo previo de definición y clarificación anterior al reparto de tareas en el equipo.
     Del mismo modo, las tareas asignadas deben ser claras y definidas. Las funciones, objetivos y plazos deberían ser presentadas por escrito. El jefe de equipo debe indicar también ante quien o quienes se deben remitir los problemas que se presenten durante el desarrollo de las tareas, quien o quienes deben intervenir en la resolución de conflictos dentro y fuera del trabajo para evitar problemas de convivencia o armonía.
     La estructura de los equipos de trabajo es, y debe ser, flexible por las labores multidisciplinares que, hoy en día, se realizan. Estructuras rígidas, inadaptables suelen obtener fracasos.
     Es un error pensar que los equipos deben tener compartimentos estancos. No es la ciudad ideal de Platón de filósofos, militares y artesanos caracterizados por sabiduría, fortaleza y templanza donde la justicia armonizaba estas tres virtudes (Libros VII-IX, República, Platón[iv]). La caracterización actual de los equipos interrelaciona sus tareas y conocimientos desde el inicio, se complementan y se ayudan en las tareas en un ejercicio de solidaridad y empatía de grupo. Son o deben ser profesionales.
     El equipo debe ir cumpliendo sus funciones según objetivos y fechas marcados. Es labor del jefe de equipo coordinar esta labor pudiendo delegar funciones durante el desarrollo del proyecto. Estas delegaciones deben ser hechas por escrito.
     Cuando se termine el proyecto debe ser supervisado antes de presentar los resultados, coordinadas las tareas y tiempos de ejecución. Esta es labor esencial del supervisor o jefe de equipo. Porque si el equipo no cumple, el equipo ha funcionado mal, y el supervisor o jefe es la cabeza visible sobre el que caerán las críticas.

     Con reminiscencias con lo citado de la República de Platón, la actuación en equipo de los náufragos y retenidos en el Nautilus en Veinte mil leguas de viaje submarino de Jules Verne es un ejercicio de trabajo en equipo para fugarse. Reminiscencias platónicas porque el profesor Aronnax representa la sabiduría, el arponero Ned Land la fortaleza y el mayordomo Consejo la templanza. El Capitán Nemo, alter ego de Verne, tiene encerrados a sus huéspedes en el submarino evitando que vuelvan al mundo de donde proceden. Ellos terminan llegando a un acuerdo. Escapar cuando sea posible, volver al mundo real del progreso decimonónico al que pertenecen para contar lo que han visto. O no. No están a gusto en el vientre de la ballena del Nautilus. Aprecian su libertad, es su objetivo, y establecen un plan conjunto de acción. Tras múltiples peripecias y un ejercicio de solidaridad, escapan y sobreviven a Nemo. Julio Verne les absuelve como humanos[v].
     Resumiendo: El trabajo en equipo es un ejercicio profesional de trabajo, solidario y empático, con tareas y fines determinados, y con una estructura flexible y adaptable.
         


[ii] HOMERO.: La Odisea. Sirenas, Canto XII. Lotófagos y Polifemo, Canto IX. Versión digital libre.
[iii] JOYCE, J. : Ulises. Bruguera Lumen. Barcelona. 1981. Traducción de José María Valverde. Dos tomos.
[iv] PLATON.: La república o el estado. Colección Austral, Espasa Calpe. Madrid. 1980. Páginas 205-277.
[v] VERNE, J.: Veinte mil leguas de viaje submarino. Plaza y Janés y Círculo de Lectores. Barcelona. 1992. 518 páginas.  

La evolución del paisaje. De Patinir a Monet.

  El paso de la laguna Estigia. Patinir. Museo del Prado      El paisaje ha sido uno de los géneros más versátiles de la historia del arte...