Cultura y sociedad

La firma_2_27 de diciembre de 1978

    

Archivo Linz_Fundación March_Pueblo 8-12-1978

      La política de consenso se hizo necesaria durante el bienio 1977-79 por la necesidad de alumbrar una nueva Constitución. Las amenazas eran cada vez más claras y las instituciones eran todavía muy frágiles. Era vital elaborar una Constitución aceptada por la mayoría de las fuerzas políticas.

     El debate se había circunscrito a círculos restringidos, las Cortes, y diluía opciones políticas y sindicales movilizadas en los últimos años del franquismo. Creemos que esto se pudo solucionar con la votación en referéndum de la Constitución aprobada en las dos cámaras de las Cortes surgidas en junio de 1977. Por la experiencia acumulada por la historia constitucional española, la aprobación de las constituciones solamente por parlamentos y la acusación de ser constituciones de una parte, conservadora o progresista, se veía afectada la aceptación de esos textos legales.

     La propia duración de la dictadura había conformado una sociedad expectante y pasiva que, queriendo derechos y libertades, estaba confortablemente establecida en la sociedad de consumo que se había desarrollado a partir de los años sesenta.

     La ponencia constitucional finalizó sus trabajos en abril de 1978. Pasó a la Comisión Constitucional al mes siguiente, donde las dificultades se subsanaron con reuniones cara a cara entre los socialistas y centristas (UCD). Se debatió posteriormente en Congreso y Senado. Definitivamente, la aprobación se produjo el 31 de octubre de 1978 en las Cortes. 

     De los 325 diputados, únicamente 6 votaron en contra y 14 se abstuvieron. Y de los senadores, 226 a favor, cinco en contra y ocho abstenciones.

     El 6 de diciembre el proyecto constitucional fue sometido a referéndum. Votó el 67 por ciento del censo electoral. Bajó con respecto a la votación de la reforma política y a las primeras elecciones libres de junio de 1977. Los votos afirmativos al texto fueron el 87% y los negativos, el 7%. Donde se produjo la mayor abstención fue en el País Vasco, pero los que votaron, fueron afirmando el texto en un 68% frente al 23% negativo que solo consiguió la propaganda nacionalista radical. Pero reflejaba el origen del problema, con violencia, que se iba a producir en los años siguientes.

     La abstención pudo obedecer a la creciente desmovilización política por dejarlo todo en manos de las actuaciones partidistas, un cierto cansancio del electorado no acostumbrado a votar y al fenómeno del desencanto, tanto por no avanzar en las libertades hasta donde una parte quería como por la prudencia ante las amenazas del un régimen en formación que pudiera desestabilizarse o probable involución. 

     La constitución fue calificada de rígida por los requisitos exigidos para su modificación, conociendo nuestra historia constitucional, y, a su vez, por las formas en las que doblemente se aprobó, por las Cortes y los ciudadanos. 

     Al igual que la democracia no había llegado con la muerte del dictador, la transición no acababa cronológicamente con la aprobación de la Constitución. Quedaban abiertos flancos muy importantes, como el asentamiento del sistema de partidos, la asunción constitucional por las instituciones y la toma de conciencia ciudadana de los derechos y libertades que habían votado. 

     Problemas como el terrorismo, la crisis económica (precios del petróleo, 1973-1979) y la organización territorial del estado estaban sin resolver. Se ha asumido por la mayoría de la doctrina que este periodo se alarga hasta 1982. 

     El título de esta entrada hace referencia al compromiso firmado por la jefatura del estado con el texto aprobado en las Cortes y en el refrendo posterior de 6 de diciembre de 1978 de los ciudadanos y cómo fue reflejado por la prensa más influyente de Madrid, ejemplificado en las crónicas de EL PAÍS y ABC. La foto inicial es de diario Pueblo, obtenida del archivo Linz, que está depositado en la Fundación March.

     Sin firma, EL PAÍS informaba del discurso de don Juan Carlos: Como expresión de los momentos históricos que estamos viviendo, y cuando acabo de sancionar, como Rey de España, la Constitución aprobada por las Cortes y ratificada por el pueblo español, quiero que mis primeras palabras, breves y sencillas, sean ante todo de agradecimiento hacia los miembros y grupos de estas Cámaras que han elaborado la norma fundamental por la que ha de regirse nuestra convivencia democrática...(enumeraba agradecimientos a todas las instituciones del Estado y llegaba al punto siguiente de interés)... Y gracias, por fin, al pueblo español, verdadero artífice de la realidad patria, representado por las distintas fuerzas parlamentarias, y que ha manifestado en el referéndum su voluntad de apoyo a una Constitución que a todos debe regirnos y todos debemos acatar... Y hoy, como Rey de España y símbolo de la unidad y permanencia del Estado, al sancionar la Constitución y mandar a todos que la cumplan, expreso ante el pueblo español, titular de la soberanía nacional, mi decidida voluntad de acatarla y servirla. 

     Institucionalmente, dejaba de ser un jefe de Estado venido de la dictadura a ser el jefe de Estado en el nuevo ordenamiento constitucional de 1978. 

     Uno de los redactores fundadores de EL PAÍS, Bonifacio de la Cuadra, incidía en ese resumen, señalando además que los parlamentarios y el público asistente recibieron con aplausos la llegada de los Reyes y el Príncipe de Asturias, ovacionando larga e intensamente el instante de la firma y el final del discurso del jefe del Estado, a excepción de los miembros de PNV, que se pusieron de pie, pero permanecieron pasivos.

    Manuel Vicent contó ese día para el mismo diario que El acto de ayer tuvo una solemnidad breve y discreta, sin abuso de maceros, ni frases redondas. Aquí se está cogiendo ya el tranquillo a la elegancia inadvertida de marbete europeo, mas, a pesar de todo, el hemiciclo ofrecía destellos de bautizo con los palcos abarrotados de judíos, moros y cristianos, un fru fru de cardenales, altos mandos militares, medallas, uniformes, visones dentro de ese perfumé a espliego y paño de calidad que irradian las ilustres personalidades, las damas elegantes con el vestido lleno de campánulas y los distinguidos caballeros invitados, amigos y enemigos de la Constitución, todos aplaudiendo con suave encanto cuando el texto ha sido finalmente rubricado por el Monarca. Abajo, los senadores y diputados vestían el traje gris marengo de los domingos, los verdaderos padres de la criatura con corbata plateada...

     En ABC se dedicaban también varias páginas a la firma sancionando la Constitución. Ese 28 de diciembre de 1978, la portada era fiel reflejo de la presencia del Rey. En su página 5, fotografías del acto donde decían que los Reyes fueron aclamados a la entrada del hemiciclo a las once y media de la mañana, incidiendo en el aplauso del secretario general del PSOE, Felipe González. Para ABC era importante reseñar el último discurso del Presidente de las Cortes, Antonio Hernández Gil, quien cesaría de su cargo con la entrada en vigor de la Carta Magna, y a quien el ABC dedica un editorial elogioso. En la página 7 se reproducían las firmas de las autoridades el día de la sanción, el importante discurso del Rey y la referencia al joven Príncipe de Asturias.

     La redacción mollar del acto corrió a cargo del corresponsal político de ABC en esos momentos, Pedro J. Ramírez. Señalaba unas palabras del Rey que mostraban las grandes esperanzas depositadas en el texto legal que se aprobaba: el mejor aval para que España pueda iniciar un nuevo periodo de grandeza. Señalaba también que la pluma con la que firmó el jefe del Estado era de Christian Dior, que el padre del monarca, el conde de Barcelona, asistía al acto en una de las tribunas emocionado. Según Pedro J., el tiempo acompañó, después de la lluvia de la noche anterior.

     Ramírez nos detalla más las personalidades del Estado que acudieron y aquellas personas que no siendo instituciones, seguían representando esa caracterización del Estado que se iba, pero que asistía a su próxima desaparición: El presidente de la Conferencia Episcopal, aperturista, monseñor Tarancón, y su enlace en las Cortes, el padre Martín Patino. La nobleza, con la duquesa de Alba y su marido, Jesús Aguirre; o el presidente del Club Siglo XXI, Guerrero Burgos, coronel jurídico del Ejército.

     Hubo más presencias que ausencias, según el redactor de ABC. Entre las ausencias, las de Josep Tarradellas, Dolores Ibárruri y el ex etarra Patxi Iturrioz. Todos, o casi todos, con corbata, con la excepción de Nicolás Redondo Urbieta, que no la portaba. Refrenda la noticia de Bonifacio de la Cuadra sobre el respeto sin aplauso de los miembros de PNV, pero él observó a alguno del PSOE que tampoco lo hizo. No da nombres. En cuanto a PNV, uno de sus senadores, Miquel Unzueta, en la línea moderada de Juan Ajuriaguerra, aplaudió al final. Arzallus, líder de PNV, dijo que acataban la Constitución sin entusiasmo.

     Tras los discursos del Presidente de las Cortes y del jefe del Estado, y cuando el Rey había manifestado que Al ser ésta una Constitución de todos y para todos, es también la Constitución de todos y para todos, es también la Constitución del Rey de todos los españoles... y que Todo mi tiempo y todas las acciones de mi voluntad estarán dirigidas a este honroso deber que es el servicio de mi Patria... hubo una parada militar, dejando el hemiciclo, que habían ocupado diputados y senadores, vacío. En ese momento, Pedro J. quería mostrar un ambiente que respiraban todos o la mayoría de los parlamentarios, y él mismo, que Las Cortes ya no volverán a reunirse en su actual composición y el deseo de que ninguno de los de ayer presentes volvamos a ser testigos de la sanción solemne de ninguna otra Constitución.

      Grandes esperanzas en la solución de los problemas. Como colofón, recordamos unas palabras que leímos a Abdón Mateos: Las Cortes salidas de las elecciones de junio de 1977 se convirtieron en Constituyentes contraviniendo la Ley de la Reforma Política. Además tuvieron que realizar un aprendizaje político de las exigencias de un régimen de monarquía parlamentaria... lo más importante para todos era construir un futuro de convivencia democrática.

      


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    -MARÍN, J. Mª, MOLINERO, C. e YSAS, P.: Historia política 1939-2000. Istmo. Madrid. 2001.

    -TUSELL,J.:  La transición española a la democracia. Historia 16. Madrid. 1999.

    -  https://elpais.com/diario/1978/12/28/espana/283647605_850215.html

     - https://elpais.com/diario/1978/12/28/espana/283647602_850215.html

     - https://elpais.com/diario/1978/12/28/espana/283647603_850215.html#?rel=listaapoyo

     - ABC, 28 de diciembre de 1978, páginas 5-7-9-10-12. 

     - AVILÉS, J., EGIDO, A. y MATEOS,A.: Historia Contemporánea de España desde 1923. Dictadura y democracia. Editorial Universitaria Ramón Areces. Madrid. 2011. pág. 175.

La firma_1

     Publicado 27-12-2024 23:24 

   

Fraga y Carrillo. Viquipedia.

     En su "Epílogo (enero de 1978)" a Historia de España, Pierre Vilar relataba como, cuando habían pasado dos años de la muerte de Franco, se había producido una transformación política en el sentido liberal, sin revolución, y con otro equipo. Un cambio de algo más que únicamente personas.

     El 3 de julio de 1976 el rey Juan Carlos había designado a un joven político poco conocido, que había sido secretario general del Movimiento. Sin embargo, rápidamente anunció una reforma política real, una amnistía y unas elecciones. 

    Votada por las Cortes franquistas, la reforma previó la elección de unas Cortes Constituyentes, con una fracción de senadores por designación real (40). La reforma se sometió a referéndum el 15 de diciembre de 1976. La oposición al régimen se opuso. Pero, como cuenta Vilar, ¿cómo oponerse a unas elecciones libres?

     Con 23% de abstención, un 94% dijo que sí. Vilar acababa su epílogo diciendo: “Se inicia una nueva batalla, parecida- demasiado parecida- a las de 1931, 1934 y 1936. Afortunadamente, la historia nunca se repite.”[1]

     Las cosas no fueron igual. Una nueva constitución fue aprobada por el Congreso de los Diputados en julio de 1978 por una gran mayoría en la que se incluía a personas tan distintas como Manuel Fraga y Santiago Carrillo.

     Fraga había presentado a Carrillo en uno de los cenáculos más elitistas de la capital, el Club Siglo XXI. La expectación y el lleno fueron al unísono abarrotando la conferencia: “Aquí estamos Santiago Carrillo y yo. Él, como conferenciante; yo, como directivo del Club, que ha recibido el honroso, aunque difícil, encargo de hacer su presentación”

     Dos mil personas se frotaban los ojos. Aplaudieron a Fraga que dijo “una cosa es ser antimarxista y otra negar la palabra a personas que nos interesa saber lo que piensan”. Ambos protagonistas llegaron casi al mismo tiempo. Sonreían ante el público mientras se fotografiaban con el director del Club.

     No necesito poner a Dios por testigo, dijo Fraga, de que la distancia entre Alianza Popular y el Partido Comunista es muy grande, ni necesito recordar en qué consiste. Carrillo y él eran hijos de las tierras que rompen entre el Cantábrico y el Atlántico: un pobre campesino gallego que llegó a alcalde de Villalba y un obrero asturiano que fue viceministro durante la República. Se habían dicho de todo en la campaña de junio de 1977. Pero ahí estaba Fraga presentando a un comunista de pura cepa. Y así empezó Carrillo. Y continuó con el latiguillo de mucho cuidado que había pronunciado el gallego. Le llamó exagerado, pero se sentía halagado. Estuvo moderado y burlón: El 15 de junio no se había votado una transformación socialista de la sociedad, sí un cambio democrático: “respetamos fielmente el fallo popular”.

          Manifestó que los comunistas habían superado la tesis de la dictadura del proletariado, que buscaban un estado democrático laico, sin filosofía oficial, descentralizado, con respeto al pluralismo en todos sus sentidos.

    En el turno de preguntas respondió sobre que a quién apoyaría en caso de guerra entre soviéticos y americanos: que no tendríamos tiempo porque decidirían las explosiones nucleares.

     Honró el civismo de los asistentes a la conferencia al escuchar a un señor que está en las antípodas de la mayoría de los asistentes. Y honró la actitud de Fraga, que seguramente afrontaría críticas por presentarlo en el Club Siglo XXI.

     Carrillo quería demostrar que el eurocomunismo no era un recurso táctico. El título de su conferencia era “Eurocomunismo y Estado”. Fraga había propuesto allanar el camino manifestando que era inútil mirar hacia atrás en la biografía de las dos personas protagonistas. Elogiaba el presente con la presentación del conferenciante y sus libros.

     Carrillo se sentía producto de una España atormentada que necesitaba serenidad y responsabilidad, mucha responsabilidad. El diálogo debía sustituir a los fusiles. Su propuesta eurocomunista iba en la dirección de la transformación social mediante una vía democrática, conservando esa democracia, sus libertades, los derechos humanos, como valores inalienables y permanentes. Por eso habían firmado Los Pactos de la Moncloa.

     Algunos miembros, los más derechistas, dimitieron del Club al saber que Carrillo intervendría: Gonzalo Fernández de la Mora, Juan García Carrés, Torcuato Luca de Tena, Pablo Garnica o Lucas María de Oriol.

      Asistieron al acto el entonces embajador soviético, señor Bogomolov, y antiguos ministros como Ruiz Giménez y Robles Piquer.

     La crónica fue recogida por la prensa. No así la televisión, para disgusto de Guerrero Burgos, director del Club, quien se molestó por la actitud de Rafael Anson, director de Televisión Española, sobre la información ofrecida.

     Se dio otra circunstancia llamativa, el trabajo de grandes periodistas del futuro, ya como un presente: La crónica de ABC de 28 de octubre de 1977 fue firmada Pedro J. Ramírez, unos años antes de ser director de Diario 16 y fundar a finales de los años ochenta El Mundo, y, en este siglo, El Español. La crónica de EL PAÍS fue firmada por Francisco Gor, uno de los fundadores del diario de Miguel Yuste y editorialista durante muchos años del mismo[2].

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[1] VILAR, P. Historia de España. Crítica, Grupo editorial Grijalbo. Barcelona. 1980, 11ª edición. Traducción de Manuel Tuñón de Lara y Jesús Suso.

[2] ABC, 28 de octubre de 1977, página 13. EL PAÍS, 28 de octubre de 1977, página 15.

La seda y el cedazo

Portada catálogo sedas suizas. Bmre

     Extracto propuesta parcial: 

¿Sobre qué trabajamos? Un catálogo de sedas suizas encontrado, guardado y que iría destinado probablemente a la clasificación de sémolas de harina elaborada en molinos de agua o de viento. Lo que denominaríamos un objeto de muestrario comercial.
     El catálogo tiene la oferta de distintas mallas textiles según el ancho de la celda, desde la más estrecha a la más ancha y según diferentes calidades.  
     ¿De que nos informará? De la utilización de la seda con celdas de distinto tamaño. Un cedazo clasificador de harinas molidas debía tener cinco/seis subdivisiones de grosor de celda, por su calidad de molido: 1ª, harina flor, para repostería; 2ª/3ª calidad, para panadería; 4ª, tercerilla/integral,  
5ª, salvado para cerdos/gallinas y 6ª, hoja de salvado sobrante, vacas/toros (Molino Grande de Manzanares). 
     El catálogo se encontró entre la herencia familiar de comerciantes tradicionales a principios del siglo XX. Uno de los pioneros trabajó previamente en Ubillos, almacén de Pontejos, madrileña calle del Correo, entre la primera y la segunda década del siglo XX, y se estableció en Manzanares (Ciudad Real) en 1916, localidad donde había molinos harineros y la fábrica de harinas de Ayala y Juan. Arqueología industrial por proteger, salvaguardar y revalorizar. Categoría:
Comercio, artesanía y arqueología industrial: Archivo y/o Museo Etnográfico.

Molino Grande_Manzanares



Lilith, diosa de la noche



     Sucedía en medio de la noche... con la llegada de las sombras... Una presencia oscura se apoderaba de los hombres en tiempos del primer legislador babilonio... Hammurabi dictaba legislaciones de día, pero no podía impedir que los hombres de su reino perdieran la sensatez durante las largas noches de invierno entre el Tigris y el Éufrates...
      ¡No, Lilith, No! ¡La diosa de la noche!
     Las mujeres, también... 
     En lo más profundo de su ser, cuando estaban embarazadas... con unos dolores insoportables y casi mortales, ¡demoniacos!... le arrancaba sus hijos, ¡le ofrecía su muerte en vida!... 
     ¡No, Lilith, No! ¡La diosa de la noche! ¡No, Lilith, no! ¡El fruto de mis entrañas, no!
     ¡Oh, diosa, no, no nos arrebates lo más querido! ¡Oh, Lilith, no, no nos vuelvas locos!
     La diosa de la destrucción y la vida, la diosa-demonio Lilith, no les hacía caso. Era el monstruo nocturno de los sueños irreales y fingidos...
     Corrompía los más íntimos sueños de los hombres con sus apariciones... desnuda y alada, flanqueada por sus fieles servidores... los búhos de la noche, de ojos sin vida... Se elevaba sobre el cuerpo de dos fieros leones que pisaba con sus garras... 
     ¡Todos le temían!...
     ¡La noche y sus calamidades estaban aseguradas!...
      ¡No, Lilith, No! ¡La diosa de la noche!  ¡Oh, Lilith, no, no nos vuelvas locos! ¡No, Lilith, no, el fruto de mis entrañas, no!...
     El pelo de la diosa ardía, tentando a mujeres y hombres, al llegar la noche... ¡Sexo, dolor y olvido!...
     ¡No, Lilith, No! ¡La diosa de la noche!  ¡Oh, Lilith, no, no nos vuelvas locos!... ¡El fruto de mis entrañas, no!...

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     En el caso de que lea este texto hasta el final, puede pinchar en el siguiente enlace y descargar su adrenalina: 
         Le avisamos que hay mucha inquina hacia la diosa y el enlace puede colapsar.
      
     https://www.ngenespanol.com/historia/lilith-como-era-la-diosa-mesopotamica-de-la-noche/#:~:text=Tambi%C3%A9n%20conocida%20como%20la%20'Reina,la%20cordura%20durante%20largas%20horas. 
          


Carmen Ruiz Moragas

Carmen Ruiz Moragas_1917_ABC_A.Calvache

          Carmen Ruiz Moragas y Rodolfo Gaona posaron, con sus padrinos y amigos, y celebraron el banquete de boda tras su enlace en la hermosa ciudad de Granada.
ABC. Torres Molina

      La boda duró apenas un año. A ellos se les veía interesados en buscar el pajarito de la cámara. Fue el instante que duró su enlace. Inmortalizado. Rodolfo Gaona pudo anular su matrimonio en México, donde ya había divorcio, pero Carmen no pudo hacer igual. Fue el argumento de la película La Malcasada de 1926. Francisco Gómez Hidalgo hizo una crítica moderada de la falta de derecho al divorcio. Pero, sin ser muy consciente, hizo una crítica mayor a la sociedad de los años veinte de la dictadura de Primo de Rivera. Fiestas, diversión, despreocupación con burgueses, nobles e intelectuales, con sus pasiones desatadas, en situaciones tragicómicas. La restauración liberal no avanzaba hacia una democracia liberal y se atascaba en una dictadura. No se solucionaban los problemas sociales y la película ponía el foco entre las distintas vicisitudes del mexicano y la española. Carmen rehizo su vida hasta su muerte en 1936 con el escritor Juan Chabás, uno de los literatos que fueron a Sevilla a los actos fundacionales de la generación del 27 en el Ateneo de Sevilla, con la magnificencia y cortesía de Ignacio Sánchez Mejías. 

     Aquejada de un cáncer, Carmen Ruiz Moragas falleció el 11 de junio de 1936. Había dejado de trabajar en 1935. La enfermedad empezó a minar su salud. Fue intervenida y se retiró de la escena, donde estaba muy considerada. Interpretó obras de Lope de Vega en la celebración de su centenario como La buena guarda o El castigo sin venganza. Su carrera comenzó con la compañía de María Guerrero. Al final de sus días escribió un libro, Vacaciones de una actriz, donde abordaba los problemas de una artista del teatro español en los años treinta del siglo XX. Tenía treinta y ocho años de edad.

     El tema del divorcio ya había sido tratado, y solicitado sin éxito, por Carmen de Burgos. No recordamos cuándo, pero hemos visto una exposición prorrogada hasta el 2 de marzo de 2025 en la Biblioteca Nacional sobre Carmen de Burgos y María Lejárraga. Carmen de Burgos fue la primera reportera de Guerra en España, en El Heraldo de Madrid. Pidió el voto femenino cuando era algo inconcebible para la mentalidad de la época. Colombine- su pseudónimo- no lo consiguió. Y escribió una novela donde describía el fracaso de su matrimonio con el mismo nombre que la película, La malcasada. En este caso hizo una crítica a la educación que se daba a las mujeres; la consideración de posesión que los hombres tenían de ellas y la falta de derechos. Miraban el derecho comparado y veían el atraso de España en los derechos femeninos.

     Rodolfo Gaona falleció a los ochenta y siete años. Fue conocido como Califa de León de las Aldamas. Alternó en la edad de oro de la tauromaquia con Juan Belmonte y Joselito. Conoció a Sánchez Mejías ya en su época de banderillero de la familia Gallo. Ignacio disputó su supremacía en los cosos mexicanos. Es famosa la corrida de toros de Piedras Negras- a la altura de los Miuras hispanos-, en la plaza El Toreo de la Condesa, anterior a la Monumental de México.

     Recordamos aquí que hace tiempo escribimos sobre cómo se extendió el voto femenino en los Estados Unidos de América con la decimonovena enmienda en 1920. Era otro de los derechos que Carmen de Burgos propuso en vano. La declaración de Seneca Falls de 1848 fue un anticipo de los derechos de las mujeres norteamericanas. Durante la reconstrucción posterior a la guerra civil americana, con la conquista del oeste, las mujeres fueron consiguiendo derechos civiles por el acceso a la propiedad o por tener un negocio que les diese estabilidad. Se convertían en contribuyentes y, por este hecho, tenían acceso a derechos civiles. Wyoming, Utah, Colorado o Idaho fueron abriendo estos derechos a las mujeres a finales del siglo XIX.



                Daniel, tú sabes que a Juan Gris 

      -lo descubrió Juan Larrea-    

      un color le llamaba Juan. (Gerardo Diego).

     Sin pruebas fehacientes, se cree que Carmen Ruiz Moragas influyó para que su vecino y amante del teatro, Daniel Vázquez Díaz, pintase los frescos del Poema del Descubrimiento en el Monasterio de la Rábida.

Carmen Ruiz Moragas_Vázquez Díaz.Fundación Mapfre. C
     
          La idea se había ido formando desde mediados de los años veinte. Según Lafuente Ferrari conjugó el espíritu de Zurbarán con el de Cezanne. Pintó primero el cuadro El Navegante y el monje. Habló con amigos, admiradores y mecenas.  Superó intrigas. Se creó un ambiente propicio que llegó a oídos de Primo de Rivera y de Alfonso XIII. A ella, a Carmen Ruiz Moragas, la pintó con grafito y difumino en papel. De ojos grandes, serena y contenida. Carmen tuvo dos hijos con Alfonso XIII.

     Las singulares relaciones entre Rodolfo Gaona e Ignacio Sánchez Mejías van más allá de lo taurino. Además de los enfrentamientos taurinos en México, cuando vuelve a torear en España, Gaona se encuentra que el presidente de la asociación de toreros era Ignacio, con el problema de los salarios de los toreros, los cuales eran inferiores a lo estipulado en temporadas anteriores, con vetos por parte empresarial. En 1925 se retira Gaona. La película que trata sobre su divorcio, del problema de la falta de ley del divorcio, con Carmen Ruiz Moragas, es de 1926. Y allí aparecen Sánchez Mejías y Gregorio Corrochano. Parecen coincidencias. Él no va más hubiera sido que Juan Chabás hubiese escrito la reseña de Las calles de Cádiz, en el estreno en Madrid en 1933. Chabás era entonces pareja de Ruiz Moragas. Lo dejamos aquí que vamos camino de crónica rosa.
     En realidad la crítica en el medio de prensa que colaboraba Juan Chabás la hizo Salvador Bacarisse. Uno de los del Grupo de los Ocho, tutelados por Adolfo Salazar y Manuel de Falla. La generación del 27 de la música. Salvador, primo de Mauricio Bacarisse, era amigo de Rodolfo y Ernesto Halffter. Estaban en la Orquesta Bética, bajo el manto de Falla y dirigiendo los músicos en Las calles de Cádiz
     Paremos. Oigamos un poco de Falla con la dirección de Ernesto Halffter.
     







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     https://www.gob.mx/agn/articulos/un-breve-repaso-en-la-concepcion-del-divorcio-en-mexico?idiom=es

     https://historia-hispanica.rah.es/biografias/40513-carmen-ruiz-moragas

     https://www.bne.es/es/agenda/carmen-burgos-colombine-1867-1932-modernizacion-espana

     ABC Madrid, 12 de junio de 1936

     ABC, 22 de mayo de 1975.

      Catálogo Exposición Vázquez Díaz, Banco de Bilbao, febrero-marzo 1979

      En el Archivo Museo Sánchez Mejías hay una vitrina con la reseña de su participación en la película de Francisco Gómez Hidalgo, La Malcasada, de 1926. También, en otra vitrina, la corrida de la plaza El Toreo de la Condesa, con la ganadería de Piedras Negras.

     
 

La malcasada y el vaso de leche de Sánchez Mejías(y 2)


     

Sánchez Mejías y Corrochano en 'La malcasada', 1926, fotograma.

     La película narra el triángulo amoroso entre Carmen, una ventera de Veracruz (México), Félix Celaya ‘Mejicano’, trabajador en un rancho que triunfa como torero en España, y María, aristócrata española, amor del torero que queda en precario según la legislación civil, dando nombre a la película. Hay un villano, el apoderado Manuel, ‘Atravesao’, que le hace abandonar a su amada embarazada por un falso engaño amoroso con el único interés de aprovechar el dinero que puedan ganar en los ruedos. Y existe el típico personaje gracioso, el Aficionado desconocido. Las situaciones son tragicómicas, tremendas, con el intento de provocar la lágrima o la risa, y la pretensión de llegar a un final feliz o ejemplarizante.

     Los personajes protagonistas son arquetipos tradicionales. El torero es una figura endiosada por su público, al que disculpan las fiestas e infidelidades con las mujeres que ama, ejemplos de virtud y comprensión.

     ¿Qué hace especial esta película? El fresco social de la España de 1926 que presentó Gómez Hidalgo. Introduce en las escenas a personajes de actualidad que pretenden dar verosimilitud al ‘típico argumentario’ de la película. Veamos.

      Tras su éxito taurino en Barcelona, tiene agasajos varios donde aparece Emilio Junoy, periodista, político barcelonés y aficionado taurino, que corresponde a Félix tras brindarle una faena. En la comida aparece la cantante lírica Mary Isaura, que se había consagrado con La Francisquita (Amadeo Vives), entre otras obras de zarzuela y ópera; María de las Rivas, actriz; el intelectual Santiago Rusiñol, pintor, escritor y promotor cultural; y Marcelino Domingo, pedagogo, periodista y político que llegaría a ser ministro en la II República. Este grupo se denomina 'síntesis luminosa de la Cataluña contemporánea' por el director del filme.



    Con los triunfos en Madrid, aparecen personajes de la vida social de la capital como Valencia II, torero; Corinto y Oro o Gregorio Corrochano, críticos taurinos de La Voz y ABC, respectivamente. Gregorio Corrochano, omnipresente en varias escenas de la película, fue el crítico taurino más destacado de la época al retratar la edad de oro del toreo. Tuvo relación con Ignacio Sánchez Mejías1 y con otros intelectuales del momento.

      Para conocer a María, aristócrata y razón principal de La malcasada, tendrá que relacionarse con la alta sociedad madrileña. El protagonista entra en contacto con la familia Figueroa, conde de Romanones. El escritor y cineasta Agustín de Figueroa había viajado con García Lorca por Cáceres y Salamanca buscando ropa antigua y canciones populares para Peribánez o el comendador de Ocaña. En la película hace de contacto con la aristócrata toledana María. En la visita al cigarral familiar de los Romanones coincide con el patriarca de la familia, Álvaro de Figueroa, presidente del Consejo de Ministros en varias ocasiones, entre otros cargos políticos.


     El músico Jacinto Guerrero surge como nuevo amigo del torero. Le permite utilizar su coche para visitar a María a Toledo. Guerrero era del pueblo toledano de Ajofrín, y se hizo famoso componiendo zarzuelas. En 1923 había estrenado Los gavilanes.


     Cuando el Mejicano vuelve a los ruedos, sufre una cornada por la que tiene que ser operado y hospitalizado. Los amigos de la vida social madrileña, amistosa o interesada, preguntan por su estado. Aparece el político Natalio Rivas, a quien había brindado un toro el corneado. Pregunta en la puerta del hospital.

     En la convalecencia, tras la hospitalización, recibe la visita del famoso torero Ignacio Sánchez Mejías, que le sirve el primer alimento. Le da un vaso de leche. Viste chaqueta clara, de una sola abotonadura, pañuelo blanco en el bolsillo superior y corbata con nudo italiano o español, repeinando su cabello hacia atrás. Conversa con el diestro herido sobre la posible boda con la “toledanita” y le pide parecido a Corrochano. El diestro herido permanece convaleciente en la cama. La luz ilumina los rostros del herido, de Sánchez Mejías y Corrochano. Sánchez Mejías no reaparecerá, pero Corrochano, sí.


     Una vez recuperado, asiste a la Tertulia del Jamón de Trevélez2, que organizaba Natalio Rivas, donde coincide con militares. El coronel Millán Astray y el general Francisco Franco, en ese momento relacionados con el origen de La Legión y la guerra de Marruecos, por la que recibieron el sobrenombre de africanistas.

     El director de la película, Gómez-Hidalgo, trabajó en ABC. Una visita a las rotativas del diario sirve para conocer a la familia Luca de Tena: Torcuato, fundador; Juan Ignacio, el escritor y académico, y Fernando. Van acompañados por el escritor y filósofo Eugenio D'Ors.

      En las distintas versiones de la película, los agasajos se producen antes o después de la boda, siendo un vehículo documental de la sociedad burguesa madrileña.

     En otra escena aparecen los héroes del Plus Ultra, Ramón Franco y Julio Ruiz de Alda. La velada en casa de Florestán Aguilar está amenizada por el cantante lírico Miguel Fleta, que en 1926 estrenó el Turandot de Puccini en la Scala de Milán.



      Tras el matrimonio de los protagonistas, la vida social continúa sin pausa y la convivencia matrimonial se agrieta porque el ‘Mejicano’ aúna recuerdos del amor que dejó en Veracruz con fiestas y devaneos amorosos.

     En el documental de personalidades se ve paseando al protagonista con Cristóbal de Castro, Leonardo Torres Quevedo, y Blas Cabrera, uno de los amigos de Einstein en España. Wenceslao Fernández Flórez aparece en otra fiesta de Félix con su amante, Perchelera, con el omnipresente Gregorio Corrochano y Valencia II. Mientras tanto, la imagen de la sociedad de la época nos muestra a Julio Romero de Torres pintando a María bajo la atenta mirada de Ramón María del Valle-Inclán, autor de Luces de Bohemia y Tirano Banderas.

     En una comida 'íntima', o despedida de soltero, aparecen, en una mesa amplia, Hoyos y Vinent, Delgado Barreto, Jacinto Guerrero, el Doctor Esteban Lahoz, Alberto Insúa, Pedro Muñoz Seca, Fausto Barajas, José Serrano Batanero, Antonio Casero, Antonio Márquez3, José Francés, Cristóbal de Castro, Julio Camba, Pedro Mata4 y Luis Araquistáin.

       En la boda aparecen como invitados la soprano Ofelia Nieto, el escritor “Azorín”, la mezzosoprano Conchita Supervía, el futbolista Monjardín y el torero Fuentes Bejarano.

     Las desavenencias matrimoniales de Félix y María siguen. María acude a pedir consejo a Concha Espina, probablemente la primera escritora española que pudo vivir de su oficio5. Le aconseja no sufrir por él. Otro torero famoso que aparece en las reuniones de Félix y María es Juan Belmonte, cuando el matrimonio ya está roto, y en el momento que la abandonada mexicana con su hija están llegando desde Veracruz a Madrid. El drama se cierra o se acerca a su fin. Junto a Belmonte, el escritor Luis de Tapia.



     La trama se resuelve con la aparición de Carmen y su hija, acompañadas por el niño, hermano de Carmen, que colaboró en el engaño orquestado por el banderillero Atravesao, que representaba a Félix, quien descubre todo lo que había ignorado mientras estaba de fiesta con una amante y el omnipresente Corrochano. Vuelve con Carmen y su hija. 

     Al mismo tiempo, ha reaparecido María, que había vuelto a su cigarral toledano, con sus tíos. Cuando ven la confusión madrileña, se vuelven. El final moralizante se acerca. María queda, por la ley española, en un limbo jurídico. Ni casada, ni soltera, ni divorciada. Su vida se orienta a la caridad. Se marcha de enfermera a Tetuán.

      Félix, tras pedir consejo a Alejandro Lerroux, Pedro Muñoz Seca, Marcelino Domingo y Felipe Clemente de Diego, vuelve a México, donde solicita el divorcio y se casa con Carmen, viviendo plácidamente con su hija.





     En Tetuán, mientras María se dedica al cuidado de los heridos por la guerra de Marruecos, da tiempo a ver al general Sanjurjo, quien parece dominar mejor el medio cinematográfico que sus colegas africanistas. Millán Astray y Franco parecían más envarados.

     María rechaza el ofrecimiento de amor de su primo, herido en la guerra de Marruecos. Su sacrificio es la caridad. Tras este final melodramático, todo concluye con el fundido en negro cuando los enamorados mexicanos acercan sus cuerpos678.



 

   "Yo nací- respetadme- con el cine.

    Bajo una red de cables y aviones.
    Cuando abolidas fueron las carrozas
    de los reyes y al auto subió el Papa"
    Alberti, R., 'Carta abierta', Cal y Canto. (1926-1927).

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1En el Archivo Museo Ignacio Sánchez Mejías, de Manzanares, se puede observar, al inicio de la exposición, la edad de oro del toreo, y, en la biblioteca, se puede consultar la enciclopedia de Cossío; en el tomo IV, el autor reseña a Ignacio Sánchez Mejías. Teléf.: 926614056.

2 En la Transición a la democracia española hubo una famosa tertulia política donde el alimento era el punto de encuentro: las lentejas de Mona Jiménez.

3 Probablemente, el Belmonte Rubio. https://dbe.rah.es/biografias/99824/antonio-marquez-serrano 

4Probablemente, el escritor Pedro Mata y Domínguez, https://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Mata_y_Dom%C3%ADnguez

5Según la crítica Mary Lee Bretz.





Publicada 10-10-2022; actualización primera 25-01-2025; actualización segunda 17-02-2026 21:07

La malcasada y el vaso leche de Sánchez Mejías (parte 1)



María Banquer - Wikipedia, la enciclopedia libre
María, con Romero de Torres y Valle Inclán, La Malcasada. Wikipedia.

    


     "Yo nací- respetadme- con el cine.
    Bajo una red de cables y aviones.
    Cuando abolidas fueron las carrozas
    de los reyes y al auto subió el Papa"

     Alberti, R. 'Carta abierta', Cal y Canto, 1926-1927.   


    

Francisco Gómez Hidalgo dirigió en 1926 La malcasada. Desde una óptica conservadora o moderada, era una crítica a la falta de derecho al divorcio en la España de la década de 1920. En medio de un melodrama donde no faltan toreros endiosados, mujeres despechadas, pasiones desatadas y situaciones tragicómicas, desfilan personajes relevantes de la aristocracia junto a otros nuevos de la intelectualidad y burguesía, en una transición que viene, pero no llega, del final de la restauración liberal que no avanza y se enroca en una dictadura. Las convicciones morales son muy tradicionales y reflejan la contradicción que supone el tema del derecho al divorcio entre países como México y España.

      Cuando Gómez Hidalgo realiza esta película, España estaba en la fase final de la monarquía de Alfonso XIII con la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), donde el divorcio no existía. El matrimonio no podía disolverse salvo por la muerte de uno de los cónyuges.

La película evoca un suceso de la vida social de la época. El torero mexicano Rodolfo Gaona, el Califa de León, se casó con la actriz Carmen Ruiz Moragas en 1917, matrimonio que duró muy poco tiempo. El torero mexicano consiguió el divorcio en su país natal, se volvió a casar, mientras que Carmen Ruiz Moragas quedó en una situación donde no estaba casada, ni divorciada, ni soltera. 

Carmen mantenía una relación sentimental con el rey Alfonso XIII desde 1916, con el que tuvo dos hijos. Cuando esperaba su segundo hijo, inició una relación sentimental con el poeta, traductor y crítico literario Juan Chabás, uno de los integrantes del grupo de intelectuales que viajó al Ateneo de Sevilla en 1927 con motivo del tercer centenario de Luis de Góngora. Allí actuaba como cicerone y mecenas Ignacio Sánchez Mejías, torero que en los primeros años veinte había disputado la torería con Rodolfo Gaona en los ruedos mexicanos.

     No se sabe si despechado por el conocimiento de la realidad de su fallido matrimonio, Gaona perdió interés por torear en España, y se comenta que su carácter se volvió huraño y distinto al que tenía en la época de oro del toreo cuando alternaba con Joselito y Belmonte.

     Los matrimonios de conveniencia, de situación no deseada, eran un tema recurrente. Carmen de Burgos, la primera mujer redactora del periodismo español, que escribió con los seudónimos de Colombine, Perico el de los palotes y Marianela, entre otros, y que destacó también como corresponsal de guerra, la primera, y como escritora y activa luchadora de los derechos de la mujer en España. Su matrimonio fue un fracaso; tuvo la valentía, para la época, de abandonar a su marido e iniciar una vida independiente. Mantuvo una relación sentimental con Ramón Gómez de la Serna. Su imagen fue postergada durante la dictadura de Franco, al contrario que la del vanguardista Gómez de la Serna, que volvió a ser apreciado durante este periodo. Carmen de Burgos escribió La malcasada (1923), donde relata la vida opresiva y mísera que sufre una mujer por un matrimonio fracasado en la Almería del siglo XIX. (continuará…)


Publicado 9-10-2022, primera actualización 25-01-2025; segunda actualización 17-02-2026 20:47

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