Cultura y sociedad

La crítica literaria de "Los lunes de El Imparcial"

 



     Gabriel Alomar Villalonga fue un poeta, prosista, ensayista, crítico literario y político nacido en Palma de Mallorca el 7 de octubre de 1873. Por su azarosa vida, falleció en 1941 en El Cairo. Se le ha relacionado con el modernismo catalán. Colaboró como crítico literario en El Poble Catalá y en El Imparcial.[1]  

     En su actividad política, intentó fusionar catalanismo y socialismo. Durante la II República fue elegido diputado por la Conjunción Federal Socialista de Mallorca, presidente de la Comisión Permanente de Instrucción Pública (1931) y embajador de España en Roma (1932-1934). En julio de 1937, fue nombrado ministro plenipotenciario de la II República en El Cairo, donde vivió y murió exiliado tras la guerra[2].

Gabriel Alomar. Ramón Casas. MNAC. Copia de Wikipedia.


     Nos fijamos aquí en la labor como crítico literario que desarrolló en El Imparcial, por la crítica cáustica que realiza del poemario Imagen de Gerardo Diego. Los lunes de El Imparcial fue el suplemento literario de este diario que se publicó entre 1874 y 1933. Estuvo dirigido por periodistas intelectuales como José Ortega Munilla e Isidoro Fernández Flórez. Fue la cima de los suplementos literarios de ese periodo por sus artículos de divulgación científica, crítica literaria, teatral, de arte y de creación[3].

     La crítica del 11 de julio de 1922 de Gabriel Alomar se publicó al final del suplemento tras un relato de creación de Cristóbal de Castro; la reproducción de la conferencia de Alberto Ghiraldo sobre El espíritu de rebeldía en la poesía popular argentina; el proyecto de monumento a los poetas americanos Rubén Darío y Amado Nervo; un relato de creación de una joven escritora, hoy olvidada, Magda Donato, titulado La rosa mágica; y Luis Astrana Marín escribiendo sobre las relaciones entre Quevedo y Francisco Manuel de Melo.

     ¿Qué dijo Gabriel Alomar sobre la poesía contenida en Imagen, escrita por Gerardo Diego?

     Que era un poeta intencionadamente funambulesco, de la rima en la rama. Lo tenía por buen versificador. Diego cumpliría en 1922 veintiséis años. Se encontraba en su época ultraísta. Alomar llama escarceos ultraístas que iban de un horror nativo a la solemnidad vacua. Le costaba trabajo comentar este tipo de poesía porque no pretendía prolongar el lirismo ni la vibración sentimental del poeta. Únicamente quería comunicar impresiones puramente sensitivas. Destacaba la poesía de las doce constelaciones del zodíaco como representativas. Nombre, imagen y mito unidos. Caprichosas fantasías del poeta. Sagitario lanzaba su flecha desde su galope de estrellas y su dardo era un contagio de inspiraciones. Así Gerardo Diego lanzaba su flecha. Su cohete al infinito[4].  

     Álvarez-Sala Moris, uno de sus antiguos alumnos en el Real Instituto Jovellanos, contaba en el especial que hicieron en la revista Aldaba de dicho instituto que su poesía creacionista no fue entendida en su momento. Diego contestaba: No quiero indicar nada, he querido tan sólo dar o producir impresión de algo plástico, algo moldeable en el lenguaje; tan sólo eso he pretendido.[5]

     Para que salgamos de dudas sobre este poemario, incluimos uno de estos poemas, titulado Tren. El reloj y el tren eran aficiones favoritas de Gerardo Diego, según contó en una conferencia que dictó en 1928 en el Centro Gallego de Montevideo, por el deseo paradójico de precisión y aventura, que se concretaba en vocaciones más intelectuales como la geometría y la cosmografía, junto con intermedios mitológicos, con preferencia en las constelaciones de Capricornio y Sagitario[6].

     Vamos, entonces, con el poema citado:

     TREN
     Venid conmigo
   Cada estación es un poco de nido
El alma llora porque se ha perdido
          Yo                   ella
         como               dos
     golondrinas        paralelas
Y arriba una bandada de estrellas mensajeras
El olvido
                      deposita sus hojas
                                         en todos los caminos
Sangre            Sangre de aurora
                  Pero no es más que agua
Agitando los árboles
            llueven
                       llueven silencios
                               ahorcados de las ramas[7]



[1] https://historia-hispanica.rah.es/biografias/2576-gabriel-alomar-i-villalonga

[2] https://historia-hispanica.rah.es/biografias/2576-gabriel-alomar-i-villalonga

[3] https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/card?sid=188939

[4] Los lunes de El Imparcial, en El Imparcial, Madrid, 11 de junio de 1922.

[5] Álvarez-Sala Moris, J. L.: Revista Aldaba, enero de 1989. Real Instituto Jovellanos de Gijón.

[6] DIEGO, G.: Obras completas, tomo IV. Conferencia en el Centro Gallego de Montevideo, 12 de octubre de 1928. Alfaguara y herederos de Gerardo Diego. Madrid. 1997. Nota 5-07-2023 Archivo Museo Sánchez Mejías.

[7] DIEGO, G.: Tren, poemario Imagen. Hay múltiples ediciones, como el tomo I de sus Obras completas de Alfaguara. Es obvio que a nosotros nos gusta la poesía de Gerardo Diego. 



      29-10-2026. 21:20. In memoriam de los fallecidos en Urda el 28-10-2026. Actualizado 22:24

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