Carmen García Bloise (1937-1994) procedía
de una familia que se exilió en Francia tras la Guerra Civil. Carmen llega al país vecino en 1948 y no regresa a España hasta 1975. Estudió en Liceo Técnico y en la
Escuela de Contables de Francia, en la cual obtiene el título de técnico comercial y
administrativo.
En 1961 se casó con Rafael Robledo de Roa, tipógrafo y, como ella, hijo de exiliados. De 1957 a 1975 trabajó como jefa contable de la fábrica de
Renault en Billancourt, donde ya desempeñó trabajos de representación sindical.
En 1952
se afilió a las Juventudes Socialistas, desde donde ingresa cinco años después en UGT
y en el PSOE de París. En Francia formó parte del equipo de campaña de François Mitterrand durante las elecciones presidenciales de 1965.
En 1975 regresó a Madrid, momento en el que establece una estrecha relación con
Felipe González y su esposa, Carmen Romero. Se integra en el equipo del
dirigente socialista. En septiembre de 1979 fue nombrada Secretaria de
organización del PSOE, la primera en democracia y en uno de los grandes partidos, tras el 29 Congreso, Extraordinario
(socialistas antes que marxistas, González y la candidatura de Gómez Llorente), cargo que ocupó hasta 1984. Más tarde
formó parte de la Comisión Ejecutiva del PSOE, primero como vocal (1984-1988) y
después ocupó la secretaría (1988-1994). En las primeras elecciones democráticas
fue elegida diputada por Madrid por el Grupo Parlamentario Socialista durante
la Legislatura Constituyente (1977-1979) y en las Legislaturas I, II, III, IV y
V.
Falleció en Madrid a los 57 años[1]. Dos trasplantes de hígado
minaron su salud.
Una de las primeras reseñas que publicó EL
PAÍS sobre García Bloise es una breve información sobre su nombramiento como Secretaria de Organización. No detallaba su profesión, cualificándola únicamente como administrativa. Indicaba su edad (39), su afiliación al PSOE en 1957 y su
entrada en la ejecutiva del partido en 1972[2]. En la fundación Pablo
Iglesias se hace una ficha reseña de Carmen García Bloise muy similar a la citada
más arriba por Archivos Españoles[3].
En ABC se habla de su época como diputada
constituyente, cuando se eligieron veinte mujeres en el Congreso y seis en el
Senado el 15 de junio de 1977, primeras elecciones tras la dictadura de Franco. Carmen salió elegida diputada por Madrid. En la
noticia se señala, pero no se especifican sus estudios, que es administrativa y casada[4].
Unos meses más tarde, el 11 de noviembre
de 1977, en la página 10 de ABC, se informa que Carmen García Bloise será
vicepresidenta de la Comisión de Hacienda del Congreso en las Cortes
Constituyentes[5].
En otra noticia de ABC encontramos
declaraciones sobre la difícil gobernanza de la Federación Socialista Madrileña
con motivo de la elección de Alonso Puerta como secretario general de la misma.
García Bloise reconocía las tensiones habidas en el Congreso madrileño con el
reconocimiento positivo de su desenlace. Su deseo era que la capital y su
región fuera controlada por el PSOE[6]. Es una época anterior a la alcaldía de Tierno Galván y la presidencia autonómica de Joaquín Leguina.
De su carácter directo como secretaria de
organización del partido tenemos noticia por unas declaraciones publicadas en DIARIO 16 el
14 de junio de 1980. Ella no quería que hubiese “baronías” en el partido: «Lo
primero que tenemos que aclarar es que los políticos no venimos a un partido
para defendernos de ese partido, sino para defenderlo a él... El vivir cuarenta
años de autoritarismo... ha hecho confundir lo que es el sentido de la
autoridad, o responsabilidad, que da un cargo público, con el autoritarismo.
Se ha confundido autoridad y autoritarismo.[7]».
Fue una figura
importantísima de la transición política española, como mujer alto cargo de un partido político, con las controversias
relacionadas con todas las personas que llegan a cargos de responsabilidad, susceptibles de ataques, como fue el caso de las
críticas a su gestión en la Conferencia de Organización del PSOE, 1983, por parte de
la corriente interna del PSOE, Izquierda Socialista[8].
Carmen García Bloise con José María Benegas. Wikimujeres.
Cuando daban las cinco de la tarde del 1
de diciembre de 1981 en el reloj de Soledad Becerril, sonó el teléfono. Sin consulta previa, el presidente del
Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, había llamado a la diputada Soledad Becerril Bustamante para ser ministra
del Gobierno de España. «Abrumada» se sentía, sin haber reaccionado aún. Le
resultaba prematuro hablar de proyectos. Debía acercarse con cautela hacia su
responsabilidad. Era la primera mujer que formaba parte de un gobierno español.
En la portada de ABC de 2 de diciembre de 1981 aparece fotografiada con sus
compañeros elegidos en la reforma del Gobierno Calvo Sotelo. En comparación a las
caras de los ministros que han sido elegidos en la remodelación del Consejo de Ministros,
Soledad Becerril parece mucho más joven que sus compañeros, aunque tengan
edades parecidas[1].
Soledad Becerril es una madrileña que
llegó con 32 años a las Cortes de 1977 en representación de Sevilla por Unión
del Centro Democrático. Una filóloga inglesa que dio clases en el CEU y en la
Facultad de Ciencias Empresariales de Sevilla. Formaba parte de familia liberal
dentro de la amalgama política que dio génesis a UCD. Y como dato curioso, tenía ficha como investigadora en el Archivo
General de Indias seleccionando material de ilustración para una
enciclopedia cultural de RIALP.
Felicitación a Luis Rosales por premio Cervantes. AHN
Hablaba a finales de julio de 1977 sobre
el papel de la mujer de forma cauta, que no significaba ocultar que eran necesarias
modificaciones legislativas para revertir la discriminación de la mujer y su
capacidad. El acceso al trabajo y a la formación profesional en igualdad,
olvidando paternalismos. Y que el acceso a la educación y la educación misma había
de ser igualitaria para que todos fueran libres y responsables. Se declaraba
partidaria de la autonomía andaluza dentro de la solidaridad de las regiones.
Reconocía el subdesarrollo de la provincia de Sevilla en 1977, con un paro del
35 % y estado de la agricultura lamentable por la sequía y la falta de atención
política. En cuanto a la educación, como docente conocía la deficiente
escolarización por las malas condiciones de los centros de enseñanza en
barriadas populares de las ciudades y en las zonas rurales, y porque no estaban escolarizadas todas las personas en su totalidad. Y honradamente confesaba que
su actividad política, aunque considerada clandestina hasta unos meses antes,
no le parecía serio compararlo con los que habían estado en peligro por llevar
una vida política clandestina durante la dictadura[2].
Soledad Becerril y Suárez_ Diario 16_Archivo Linz
Soledad Becerril ha sido alcaldesa de
Sevilla y Defensora del Pueblo. Su nombramiento como Defensora del pueblo la
convertía, por la ruptura de otro techo de cristal, en una alta magistratura del Estado
español. Era la primera mujer en ocuparla en 2012. Como aspecto negativo y
signo de los nuevos tiempos, tanto el cargo de defensora como su adjunto iban a
ser ocupados por personas, que, teniendo su prestigio, provenían de la primera
línea de la militancia política. Ambos, Soledad Becerril y Francisco Fernández
Marugán, habían sido diputados del PP y PSOE, partidos que habían llegado al
acuerdo para renovar altas instituciones del Estado. Como alcaldesa de Sevilla,
manifestó que disfrutó de una de las etapas más satisfactorias de su carrera,
con la salvedad cruel del asesinato del concejal Alberto Jiménez Becerril y su
esposa por ETA en enero de 1999[3].
______________________
[1] ABC, 2 de
diciembre de 1981. Y Archivo Linz, transición española, Fundación Juan March.
[2] ABC, 31 de
julio de 1977, páginas 38-39. Y Archivo Linz, transición española, Fundación Juan
March.
Entre los días 17 y 19 de octubre de 1979,
Elena Aub entrevistó al poeta Jorge Guillén en Málaga. La entrevista formaba
parte del proyecto “Refugiados Españoles en México”, desarrollado por el
Archivo de la Palabra del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de
México. Esta entrevista está recogida en el Centro Documental de la Memoria Histórica (PHO,10ESP,3) (PARES).
Elena Aub era investigadora y
documentalista, vinculada a INAH. Hija de Max Aub, entrevistó a exiliados
españoles, intelectuales y figuras culturales, contribuyendo al estudio de la
diáspora republicana tras la guerra civil española. Recordamos la creación en
Segorbe de la Fundación Max Aub, en 1997, con la presencia del presidente del Gobierno,
José María Aznar. Elena Aub fue su presidenta y alma máter. El Archivo de la
Palabra ha sido reconocido como parte de la “Memoria del Mundo de México” por
la Unesco (INAH y Gobierno de México).
¿Por qué nos interesamos en esta
entrevista? Seis años antes de su muerte, Jorge Guillén recuerda el mundo
cultural del primer tercio del siglo XX. Habíamos mencionado algunas veces a
Guillén en este blog, desde los deportes a la correspondencia con Domenchina, secretario de Azaña.
Brevemente, recordamos su poesía
deportiva, cantando la música de las nadadoras inglesas de Wellesley, un 21
de marzo, en el poemario Maremagnum:
El llanto es una elegía conmovedora,
estructurada en cuatro partes, con distintos nombres, comenzando por La cogida
y la muerte, que no tiene, según Guillén, una narración realista. La hora de
las cinco no puede abarcar todos los sucesos que se imaginan, aunque el
estribillo sea un gran acierto:
A las cinco de la tarde
Eran las cinco en punto de la tarde…
… ¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!...
Ahora, sin embargo, queremos dirigirnos a sus recuerdos, durante la entrevista de Elena Aub, de esos viejos amigos y conocidos. Empezamos por donde nos hemos quedado, en el recuerdo fundacional de la generación del 27 y la importancia que daba a Ignacio Sánchez Mejías, protagonista de la elegía lorquiana:
Fue
una cosa que inventó... Ignacio Sánchez Mejías ¿verdad?- la memoria de Guillén busca en las partes más lejanas de sus recuerdos y pensamientos- Ignacio Sánchez Mejías
era un señorito que se había hecho un poco flamenco y torero y tenía una
peculiaridad, que no era pintoresca, que era extraordinaria: que era inteligente
como un profesor de Universidad, muy inteligente, con la cabeza clara,
intelectual ¡vamos!, un caso pasmoso. Pues sí señor, Ignacio Sánchez Mejías
¡hombre! Claro, la elegía que le dedicó Federico. Bueno, pero aquel hombre que
tenía un gran talento inventó aquello de llevarnos a Sevilla, cosa que
escandalizó profundamente a Juan Ramón porque ...- se para y piensa- tenía un desdén de clase, de
los toreros, así, de señorito andaluz que, que desdeña a los toreros ¡por Dios!...
- ríe Guillén mientras continúa conversando/contestando a Elena Aub- ... Le
pareció muy mal que fuéramos ... Allí nos llevó, ¿verdad? Allí estuvimos, estábamos,
pues claro; no fue, no fueron dos amigos, los dos amigos de Málaga, que eran
Emilio Prados y Altolaguirre, que estaban en Málaga, no fueron. Vicente Aleixandre estaba ya enfermo- Aleixandre y su mala salud de hierro-, ¿verdad? Tampoco fue, se quedó en Madrid; Salinas
era profesor en Sevilla y se había vuelto a Madrid, entonces, pues tampoco
estaba, y, por otra parte, se unió al grupo también, luego, Cernuda, y Cernuda
estaba allí, estaba en, en el público, estuvo con, con nosotros ¿verdad?- parece que quiere confirmación de algún recuerdo que Elena Aub no puede confirmar porque no estaba allí ni su padre ni ella-... Y..., y
nosotros, pues, hicimos mucha, en seguida, relación Cernuda y yo, y tuvimos, hemos
tenido relación toda la vida, excepto, excepto al final, poco antes de morirse,
que se abrió la cosa; yo no sé por qué se abrió ¿verdad?... Estuvo más así, más
impertinente; porque era un, era un infeliz, una buena persona, pero a veces
impertinente... Era un lugar común el carácter especial de Cernuda.
Seguimos con sus estudios y el ambiente intelectual de la Residencia de Estudiantes:
...Tuve
la suerte de ir a la Residencia de Estudiantes. No voy a decir lo que es porque
es conocido. Creado por la Junta de Ampliación de Estudios, ... Tenía relación
con la Institución Libre de Enseñanza, ¿verdad?... era don Alberto Jiménez Fraud
el director... Y al principio... pues yo enseguida hice amigos allí...
... Y cuando pienso que allí había entonces tres estudiantes que tenían tipo de estudiantes, nada de artistas ni de bohemios, nada de hippies, ninguna figuración de teatro. Eran tres estudiantes que son hoy los nombres más conocidos en el extranjero: uno, Federico, por razones buenas y malas; otro, Buñuel, que es un cineasta estupendo, ¿verdad? Y que, imagínese usted la relación que ha tenido con México, bueno, y que claro, pues ahí está, ahí está, y luego el otro, el otro, el otro: Dalí...
... Aquelloque le pasó a
Federico García Lorca. Fue una cosa vil, a mi manera, ... Pero no hay que
quedarse demasiado en sólo estos poetas, porque ha habido muchos españoles
dignísimos, no habían escrito un solo verso en su vida, y ha sido un crimen
igualmente matarlos, intelectuales o no intelectuales...- se ahoga en un momento de la conversación-...
Era, es y será uno de los poetas mayores del 27, pero él se ve como un profesor que se fue de España cobrando un sueldo modesto, ahora que había vuelto a España como poeta consagrado, ganador del Cervantes en 1976:
... ¿Su primer trabajo?,
inquiere Elena Aub...
Mi primer trabajo, bueno, trabajo
universitario. Yo me he ganado la vida siempre con lo más próximo a mí, a mi
vocación, que era la literatura. Yo he dicho siempre, hasta hace muy poco, ...
''yo soy profesor". ¿Qué es usted? "Profesor". Porque
yo sabía que si yo le decía a alguien "soy poeta", es tan improbable
que no lo cree- ríe Guillén-. Ahora ya a fuerza de años, yo,
bueno, ''pues sí, señor, poeta", pues es verdad, vamos, me lo he... me lo
han dicho, pero ahí está, de modo que yo, mi primer trabajo, como profesor, me
he ganado siempre la vida honrada y modestamente. Ahora los profesores son como
ministros... en algunos casos, ganan mucho dinero, tal, yo he sido modesto ...
Yo me marché en el año ...-ríe-... treinta y ocho, me marché con todos
los sacramentos en medio de la guerra, y ganaba doce mil pesetas al año, cosa -vuelve
a reír o tal vez sonríe-, cifra que hace sonreír a la gente, bueno, pues sí señor, pero
siempre modestamente...
...¿Cómo
nace Verso en Prosa en Murcia? Bueno, pues allí había un señor, que era
secretario del ayuntamiento, Juan Guerrero Ruiz, que era muy aficionado a las
letras, era muy amigo de Juan Ramón Jiménez, y era amigo de todos los nuevos, ... Y, y entonces, pues se le ocurrió hacer esa hoja en la que no era yo le
asesoraba, pero era de Juan Ramón, no de Juan Guerrero... Hacemos una derivación sobre Juan Guerrero:
Hace unos años, y paramos la conversación/entrevista en este punto, y en esta reseña, la familia de Juan Guerrero desempolvó unas fotografías y unas
películas viejas. Fueron restauradas. Se convirtieron (2009) en una inicial película llamada El deseo y la realidad. En la cinta, uno de los
protagonistas es Jorge Guillén, junto a sus compañeros del 27. Con una imagen más joven y más fuerte de la que
recordamos de sus últimos años, donde la vida mancha y consume nuestro aspecto. Como curiosidad, en los primeros treinta
segundos, la película informa sobre la experiencia emprendedora del aeropuerto de zepelines
de Ignacio Sánchez Mejías.
Norma y Natalia Talmadge, Gilbert Roland y Buster Keaton. ABC
Francisco fue un pintor de
paredes desnudas que se aficionó al arte de Cúchares, debutando como novillero
en 1900. Sus primeros trasteos fueron en la circense compañía ecuestre de Micaela
Alegría o García, la cual representó en 1894 un espectáculo llamado La feria de
Sevilla, donde Francisco Alonso toreaba un becerro.
Como no tuvo mucha suerte, casado y con
hijos, decidió emigrar a México ante el miedo de no torear en España. Allí toreó
algunas corridas, representó a algunos toreros y un posible ictus paralizó
medio cuerpo. Esta enfermedad le hizo emigrar a Estados Unidos. De los hijos
que le sobrevivieron, uno de ellos, Luis, obtuvo fama en el cine. Algunas
biografías dicen que Luis había nacido en Ciudad Juárez; su padre insistía en
que había nacido en Bilbao[1] y que era español. El
torero y representante tenía el nombre artístico de Paquiro II y su hijo Luis
fue inmortalizado en la gran pantalla como Gilbert Roland[2].
La expansión del cine tuvo uno de sus
pilares en el movimiento de los cineclubes/clubs. Importado de Francia, las sesiones más
influyentes para el desarrollo de este nuevo arte fueron las que organizó Luis
Buñuel entre mayo de 1927 y diciembre de 1928 en la Residencia de Estudiantes
de Madrid, bajo los auspicios de su Sociedad de Cursos y Conferencias creada en
1924. El éxito de la primera sesión hizo pronunciar a Ortega y Gasset ante
Buñuel que, si fuera más joven, se hubiera dedicado al cine. Gubern califica la primera sesión
como vanguardista y ecléctica. La segunda sesión no se produjo hasta febrero de
1928, con la vuelta de Buñuel a España desde Francia. Esta iniciativa de Buñuel
promovió la creación del Cine Club Español coincidiendo con la última sesión de
la Residencia de Estudiantes.
El lanzamiento del Cine Club Español fue
anunciado/propuesto en La Gaceta Literaria, dando continuidad a la iniciativa del
maestro de Calanda que había creado el caldo de cultivo cinematográfico. La
dirección del Cine Club corrió a cargo de Buñuel desde París hasta la sexta
sesión, aunque Giménez Caballero declaró años después que, tras el segundo mes,
la dirección efectiva la llevó él con la ayuda de César M. Arconada, Juan
Piqueras, Miguel Pérez Ferrero y Luis Gómez Mesa. Gubern cuestiona esta versión
porque Buñuel escribió la presentación de la sexta sesión sobre cine cómico,
haciéndose responsable de la iniciativa.
La sexta sesión se celebró el 4 de mayo de
1929. Los miembros de la generación del 27 habían mostrado un gran interés por
los cómicos del cine. En la Gaceta Literaria, desde los primeros números habían
alabado el trabajo de Mack Sennett y elogiado a Buster Keaton. En esa sexta
sesión hubo dos partes. En su intermedio, Rafael Alberti recitó tres poemas
dedicados a Charlot, Harold Lloyd y Buster Keaton. En la segunda parte de la
sesión se proyectó a Charlot, cuando ya existían diferencias intelectuales
entre la vanguardia sobre la valoración de Chaplin. Dalí y Buñuel criticaban a Charlot, alabado
mayoritariamente por los demás, y alababan a Keaton. A continuación se exhibió El navegante de
Keaton. Francisco Ayala dijo que las obras de Keaton, en ese momento y en su
madurez creativa, estaban concebidas como perfectos mecanismos, donde las piezas
ajustan a modo, sin que falle un resorte. Rosa Chacel comentó que el cómico
filmaba para decir solamente “soy tímido”. Pero señalaba que su psique, facetada
de timidez, se demostraba ante el espectador como un cuerpo. Dijo además que
esa timidez aleteaba en sus párpados, y que sus ojos parecían tan sensibles que temía
que se retrajeran como los caracoles cuando alguien los miraba.
Un año más tarde, según Gubern, en agosto
de 1930, entrando por la frontera francesa, Buster Keaton, su esposa Natalia y su cuñada Norma Talmadge llegaron a San Sebastián para hacer un
viaje turístico que les llevaría a Madrid, Sevilla y Málaga. Señalaba la
profusa información de prensa de la época sobre la visita, su encuentro con
surrealistas españoles y la amistad del actor con José María Hinojosa y el
pintor Jena Lisarc[3].
A Gubern se le olvidó contar que había una
cuarta persona en el viaje. La pareja de Norma Talmadge, el galán latino Gilbert
Roland, y que en el viaje hicieron entrevistas para promocionar su trabajo,
además de la expectación que pudieran despertar. Y sobre las reuniones, vamos a
intentar matizar. Algo más que turismo.
Aunque estaban de vacaciones por Europa,
cuando pararon en Madrid visitaron el edificio de Prensa Española, donde se
publicaban ABC y Blanco y Negro. Keaton se mostraba entusiasmado con España, le
gustaban las corridas de toros, y no reía. El periódico ABC decía que no reía
porque un contrato se lo prohibía. ¡Milagro! En la sede de Prensa Española sí
lo hizo. Corríó, bromeó, brincó y rio, recorriendo gozoso las rotativas. Únicamente
se volvía serio en cuanto el fotógrafo aparecía. El actor y la persona. Hoy sería el mundo ideal, el mundo real y el meme.
Norma Talmadge era entonces una de las
actrices dramáticas más reconocidas. ABC resaltaba sus bellos ojos, grandes,
inquietos y negrísimos, que elogiaban las bellas curiosidades de la capital
como el Museo del Prado, la rosaleda del Retiro o la Puerta de Alcalá. Su
hermana Natalia se había casado con Buster Keaton, había abandonado la gloria
del cine y los redactores la reflejan sonriendo con su famoso marido. Gilbert Roland
es identificado enseguida como Luis Alonso, hijo de españoles y español, ya
reconocido y solicitado en Hollywood para las versiones españolas.
En esta primera noticia, los redactores
piden al cine norteamericano que no caiga en las pintorescas y falsas españoladas.[4] 20 de agosto de 1930.
Muro les fotografió en el Hotel Palace. Los
Keaton, impasibles; Norma Talmadge, sonriente; y Gilbert Roland, desafiando la
cámara fotográfica. Atienden a la prensa y Buster Keaton dice que cambia
siempre de pareja artística para dar ocasiones a nuevas artistas. Norma es
elogiada de nuevo por sus papeles en Una gran señora y Margarita
Gautier.
En aquella época, Gilbert Roland, que había
triunfado con Norma como pareja artística, había conseguido su primer papel como
estrella, El señor Zorro, siendo protagonista tanto de la versión
inglesa como de la española, contratado por la Metro. Nosotros lo recordamos en Bahía Negra, dirigida por Anthony Mann en 1953. De Madrid marchaban a Toledo porque Buster Keaton quería ver torear a Marcial Lalanda, tras pasar por
El Escorial[5].
Y recalaron en Málaga, donde asistieron a
una corrida de toros y contactaron con el grupo malagueño del 27: Manuel
Altolaguirre, Emilio Prados y José María Hinojosa.
Diario de Málaga y Vida Gráfica
recogieron la noticia de los ilustres visitantes. Puede que el contacto con
Málaga fuera debido a otro español que trabajó en Hollywood, Edgar Neville, que
en los años veinte estaba casado con la malagueña Ángeles Rubio-Arguelles,
antes de conocer a Conchita Montes. Hay también una relación de trabajo entre
Hinojosa y la mujer de Neville por una obra de teatro en 1929. Es plausible que
Edgar Neville pusiera en contacto a sus amigos de Litoral con los
actores americanos. Por aquella época, según Julio Neira, el Hinojosa surrealista había
publicado La flor de California y estaba implicado en la dirección de Litoral.
Hacía 1972, Darío Carmona publicó en
Litoral que Altolaguirre, Prados e Hinojosa vieron varias veces una escena de
la actriz Vilma Bánki cuando metía un pie en la piscina porque les parecía
precioso, surrealista y poético. La imaginación, lo soñado, consustancial a los
surrealistas, era relacionado con los efectos que producía el nuevo arte, el cine.
En Málaga llegó a existir una extensión del cine club madrileño que había promovido La Gaceta Literaria. Buñuel recuerda, años más tarde, a
Hinojosa en un homenaje a Valle-Inclán y su fusilamiento en 1936 por sus ideas
conservadoras, tras el bombardeo de Málaga.
Volvamos a los actores. Según Diario de
Málaga, se hospedaron en el Caleta Palace, fueron a los toros, recorrieron
lugares típicos de la ciudad. Gilbert Roland, Luis Alonso, dijo que Buster
Keaton elogiaba España, especialmente Andalucía, y no escatimó alabanzas a
Málaga. El cómico estaba pensando intercalar escenas taurinas en sus películas.
Vida Gráfica publicó la foto de los
dos actores en la corrida, con el rostro imperturbable del cómico que se comunicaba mediante
Gilbert Roland. Para la prensa española, el galán era llamado por su nombre
original, Luis Alonso. Buster alababa que los españoles le permitiesen viajar sin ser molestados en exceso.
Darío Carmona dijo otra anécdota sobre
Buster Keaton en Litoral. Era muy listo, pero bebía a todas horas desde
las diez de la mañana. Cita también que se bañó varios días en el mar. Este
testimonio está cuestionado por Manuel Carmona, quien se remite a señalar que
la estancia fue de poco más de un día y que se ofrecieron a limpiar el coche de
Buster del barro, pagado generosamente en dólares[6].
Años más tarde, Gilbert Roland, o Luis
Alonso, fue entrevistado por Donald para Blanco y Negro, 1968. Donald
era el pseudónimo que utilizaba uno de los primeros animadores del Cine Club de
La Gaceta Literaria, Miguel Pérez Herrero, junto a Ernesto Giménez Caballero,
Juan Piqueras, César Arconada y Luis Buñuel. En el reportaje hablaba de su padre
palentino, la madre de Burgos, pero sitúa su nacimiento en Ciudad Juárez, contra
la tesis actual de Bilbao.eus y Deia.
Habló de su infancia cuando huyeron de la violencia de Ciudad Juárez, de los duros
inicios en la meca del cine junto a Gary Cooper y Clark Gable. Estaba en España
rodando un spaghetti western.
En la entrevista recuerda a los españoles
que fueron a trabajar al cine norteamericano: Martínez Sierra, Catalina Bárcena,
Valentín Parera. Y detrás de la cámara, recordaba a José López Rubio, a Eduardo
Ugarte (La Barraca), Tono, Jardiel Poncela y Edgar Neville. Ya pensaba en
escribir sus memorias, desde su etapa mexicana a su época de estrella, pasando
por su época de extra[7]. Gilbert, o Luis, viviría
veintiséis años más, siendo el precedente de Antonio Banderas o Penélope Cruz.
[5] Blanco y
Negro, 24 de agosto de 1930, páginas 43-46.
[6] GUTIÉRREZ, F.: La huella del
maquinista. Buster Keaton en Málaga. En El maquinista de la General, 1 y
2. Diciembre-2000. Centro Cultural de la Generación del 27. Páginas 40-43.
Reseña 27-02-2025 Archivo Museo Sánchez Mejías.
[7] Blanco y
Negro, 22 de junio de 1968, páginas 101-103.
16-03-2025 23:50 Habrá una segunda parte: Por ejemplo, Rafael Alberti: "Buster Keaton busca por el bosque a su novia, que es una verdadera vaca: 1234, estas 4 huellas no caben en mis zapatos."
Habían pasado treinta años y el recuerdo
vivido seguía presente y vívido. La ciudad del doncel, de la catedral, del paisaje, de
la sopa de ajo de Demetrio; la del cabrito asado de Ricardo, la del canto de
ronda.
La Sigüenza de Lola, la revolucionaria de la imprenta local. Donde se tiraba
un modesto semanario, pero con nuevas estampaciones elegantes, con números
extraordinarios, con nuevas firmas de jóvenes literatos españoles, europeos. De
allí surge, como Venus de la concha, con sus crónicas, sus parodias y las
jinojepas, la joven Lola.
Gerardo Diego elogiaba al mozo de Soria que
creó esa fusión. Un enamorado de Antonio Machado, un amigo de Ortega y Gasset, y
de otros escritores, que le protegen, le corresponden y lo distinguen Este
joven es Bernabé Herrerro, poeta que fue privado, y ahora publicaba.
Diego nos habla de su breviario para uso
de neófitos, guía de extranjeros que desean introducirse en las esencias de
España, con edición de la Revista de Occidente.
Prepara, según su amigo
santanderino por esas fechas de 1927, un libro de lecturas
españolas, con inéditos de amigos, poetas y prosistas, también dirigido
a estudiantes extranjeros. Él se expresa así porque cree que le siente o lo aprecia muy
español.
El primer libro de Herrero iría dedicado a
Gerardo Diego. Su amigo Bernabé cuidaría de la edición de Lola. Con la Guerra
Civil, Herrero se exilia en Francia y vive en el domicilio francés de Diego[1].
Recordábamos en otra entrega, Soneto a Córdoba, la razón del TYP Rodrigo, Sigüenza. Esto hizo que Gerardo viajara a la ciudad guadalajareña,
más lejos que a Gijón, como en caso de Carmen, y con una diferente estampación. Los
amigos cercanos de la lejana ciudad castellana dispusieron de carta blanca
para la distribución del original para no perder tiempo y llegar, como llegó,
casi al mismo tiempo de aterrizaje que la primera Carmen[2].
Bernabé había nacido en Soria
en 1903. Opositó al cuerpo de Correos ganando una plaza en Sigüenza. Allí se
incorpora a sus círculos culturales. Escribe sus primeros versos, mantiene
relación con Gerardo Diego, Juan Larrea y José Tudela, quien se casará con su
hermana. Larrea fue uno de los fundadores de La Voz de Soria con Herrero. Y
Gerardo Diego dio clases en un instituto de Soria.
Ficha policial de Bernabé Herrero_Centro documental de la Memoria Histórica_cartulina digitalizada
Cambia su destino por el tren nocturno de Correos
a Murcia. Estudia Derecho y consigue una beca de la Junta de Ampliación de Estudios en Bolonia. Aprueba las oposiciones a juez y marcha a la jienense Huelma. Al
llegar la guerra, alarmado por la violencia de las milicias republicanas, marcha
a Aurillac. Vuelve a España cuando el fiscal Adolfo de Miguel, de la Causa General, le da
seguridad de venir durante el franquismo. En uno de los viajes de traslado definitivo muere en Dax, en 1957.
Su influencia en el semanario guadalajareño
La Defensa hace que consiga colaboraciones de Melchor Fernández Almagro, José María
de Cossío, Jorge Guillén, José del Río Sanz, además de alguno de los amigos citados más
arriba.[3]
[1] ABC, 17 de marzo de 1956. Reseñado 19-02-2025 en ArchivoMuseo Sánchez Mejías por tomo VIII de Obras completas de Gerardo Diego, 2010, Alfaguara, Madrid, edición de Jose Luis Bernal; y Gerardo
Diego en ABC, (2011), edición de Rafael Inglada, Fundación Gerardo Diego, Bodega y Azotea.
[2] Este último párrafo hace mención al prólogo de la edición especial de Carmen y Lola en 1977. Reseña 21-12-2022, Archivo Museo Sánchez Mejíaspor tomo VIII de Obras completas de Gerardo Diego, 2010, Alfaguara, Madrid, edición de Jose Luis Bernal.
[3] Davara, J.: Viajeros ilustres en Sigüenza. El afilador de ediciones. Sigüenza. 2007.
Lápida de los marqueses de la Navas. MAN, sección Moderna
María Enríquezde Córdoba vivió sesenta y tres años. Sus padres, Elvira y Pedro, fueron los primeros marqueses de Priego. Ella, a su vez, fue la primera marquesa de las Navas por su matrimonio con Pedro Dávila y Zúñiga. Cuando María fallece en 1560, su marido encarga una lauda sepulcral que recuerde a su esposa y sirva de reencuentro cuando él le acompañe definitivamente.
Una lauda sepulcral es una lápida que puede llevar una inscripción, o el escudo de armas en su caso, que se coloca sobre una tumba o sepultura.
Aquí, una dama y un caballero yacen con los ojos cerrados, sobre nobles almohadones broncíneos, cogidos de la mano, como si nunca se hubieran separado.
Ella, a la moda femenina de mediados del siglo XVI, no olvida la saya, la gorguera, el ceñidor y la toca de cabos
Él, caballero armado, va con su espada y no cubre la cabeza porque el yelmo guarda descanso a la derecha de sus pies. Ya está con ella. Se ha quitado los guanteletes y coge su mano tras siete años de espera.
Ha tenido tiempo de poner amorosas letras aúreas latinas, identificando a los que allí guardarán reposo. Ha servido a su rey, el César Carlos, ha mantenido su lealtad a Felipe II, su hijo, siendo su primer mayordomo. Él llevó las joyas a Inglaterra cuando Felipe, entonces príncipe, se casó con María Tudor.
María Enríquez de Cordoba murió en 1560 de un cáncer de mama. La inscripción en la lauda lo recuerda. Puede ser uno de los primeros casos, o el primero, donde se cita la causa de la muerte de la esposa del marqués en una obra de arte. Y puede ser el primer caso donde se identifica el cáncer de mama como el causante de la muerte.
El cáncer de mama ya fue descrito en época antigua por los egipcios, en el papiro de Edwin Smith, 1.600 a.C., y, anteriormente, se encontró en la necrópolis de Qublet el-Haawa, en Assuan, una momia con signos de dicho mal, con una antigüedad de 2.200. a.C. En esta última investigación trabajó un equipo multidisciplinar en el que colaboraron las Universidades de Granada y Jaén.
Durante un tiempo se atribuyó a los Leoni la obra de esta lápida. Hoy se piensa que fue realizada por un artista de Flandes, Jacques Jongelink. Las manos entrelazadas muestran esa amistad más profunda, la más certera y la más cercana, que se mantuvo en vida, y se prolongó eternamente, no importando la distancia del suspiro, ni el aliento.
Años más tarde, Quevedo (1580-1645) escribiría un soneto que nos recuerda la sublimación de los sentimientos más allá de la muerte:
Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
(Amor constante, más allá de la muerte. Francisco de Quevedo)
Dámaso Alonso decía que este era el mejor soneto de Quevedo y, probablemente, el más bello de la literatura española. Dejaron su cuerpo, no su cuidado.
Fueron enterrados en el convento de Santo Domingo y San Pablo, en las Navas del Marqués (Ávila), reflejo de la condición social de los esposos y su riqueza. La escultura debía ser vista como si el féretro estuviera abierto.
«Deo Servatoris/ Maria a Cordvba pavpervm mater Nava/ rvm marchionissa prima genere probita/ te et forma hispanarvm eminentíssima/ crvdeli fvnere extincta hoc tvmuvlo/ qviescit vixit annos LXIII obiit idib ivl/ an. MDLX tandem Petrvs Avila maritvs / vt qvos Devs conivnxerat mors non di/ rimeret vivens moerensqve sibi et vx/ ori pientiss ac Iohanni filio posvit an. M/DLXIII illa qvidem cancro sub leva mamilla interempta hic/vero»
«Dios Salvador/ María de Córdoba, madre de los humildes de Nava/ la primera de las Marquesas de la familia, que fuiste recta/ tú y la forma más eminente de los españoles/ los fieles, habiendo muerto en este mundo/ que viviste 63 años y murió en el año 1560, Pedro de Ávila, esposo de Dios, pudo vivir sin morir, aunque estaba dolorido por sí mismo y por su hijo Juan. M/DLCIII, el cáncer debajo del seno izquierdo fue quien la mató aquí»
María Rosa de la Torre Millares, dedicada a su madre 1918 AFHC
⟪Sevilla, 19 de marzo de 1960. Querida amiga Natalia: después de tantos años de silencio recíproco no esperábamos la alegría que nos da su carta. Le contesto a máquina después de haberlo hecho a pluma en un papel perverso ( aunque no es nacional), y con mis garabatos ilegibles prefiero utilizar la maestría de Maria Rosa⟫
MARIA ROSA DE LA TORRE MILLARES Anónima-1924 - Archivo de Fotografía Histórica de Canarias de la FEDAC, Spain - CC BY
Esposa de Ramón Carande, hermana de Josefina y Claudio de la Torre, y tía de Manolo Millares, la vida de María Rosa de la Torre parece opacada entre tanta brillantez familiar. Conocemos un libro de viajes que publicó al poco tiempo de fallecer el historiador ganador del premio príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 1985, y autor de la magna obra Carlos V y sus banqueros o la Galería de Raros: Ramón Carande. Es el decurso de la vida cotidiana.
María de la Rosa de la Torre y amigas_1920. Anónima. CC AFHC
Según publicaba ABC, María Rosa compartió 62 años de su vida con el historiador. Había sido uno de los primeros huéspedes de la Residencia de Estudiantes, cuando la sede estaba en la calle Fortuny.
El viajar es, tal vez, otro tipo de arte si se sabe apreciar. Acompañó por todo el mundo a Ramón. Y los ojos de Maria Rosa recuerdan aquel viaje de 1961 a Turquía de forma detallada y agradable. Con un gusto por las pequeñas cosas. Con el gusto de celebrar una vida compartida.
En la carta que Carande escribe a Natalia Cossío y Alberto Jiménez Fraud, además de las habilidades de María Rosa con la máquina de escribir, cuenta que tiene un hijo casado y el mayor soltero, con una nieta de 2 años, llamada Rocío, que vivían en el campo. Todo ello entremezclado con asuntos de la cotidianeidad cultural y el afecto de una vieja amistad.
Una placa o lápida se colocó en la sevillana calle Álvarez Quintero, donde vivieron los Carande de la Torre, principio de los homenajes por los cien de Carande. La placa fue descubierta por María Rosa.
Cuando recibió el premio príncipe de Asturias 1985, María Rosa tuvo que buscarlo por vecinos porque estaba en su finca de Almendral. La llamada inicial fue hecha por Joaquín Ruiz Giménez, compañero de la Universidad de Sevilla del galardonado, y miembro del Jurado. Hubo que traerlo por medio de un tractorista, que lo acercó en coche al cuartel de la Guardía Civil, que había sido requerido también para la notificación del premio.
María Rosa se sintió contenta, porque el premio llegaba con la salud respetando a Ramón en su provecta circunstancia vital.
-JIMÉNEZ FRAUD, A.: Epistolario, tomo III. Correspondencia con Ramón Carande. Edición de James Valender, José García Velasco, Tatiana Aguilar-Álvarez y Trilce Arroyo. 2017. Publicaciones de la Residencia de Estudiantes. Fundación Unicaja. Málaga. Reseña 15-11-2022, Archivo Museo Sánchez Mejías.