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| Alfonso XIII. Museo Sorolla. |
Hace cien años, entre el treinta de noviembre y el dos de diciembre de 1926, el rey Alfonso XIII se alojó en el palacio de los marqueses de Salinas de Manzanares por invitación del esposo de la marquesa, Manuel González de Jonte, que había sido profesor del príncipe de Asturias. La intención del rey era cazar en el coto que Manuel González de Jonte y Corradi tenía en las cercanías de Villanueva de los Infantes. El punto de vista que se ofrece, en su mayoría, es el viaje a Manzanares y la vuelta a Madrid en tren según la prensa madrileña. Las jornadas de caza son un complemento en este caso.
In memoriam por los afectados por los
accidentes de Adamuz y Orgaz de 2026.
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Anoche, a las nueve y media, llegó a Palacio
D. Alfonso, de regreso de su cacería en Manzanares[1].
Para recibir al monarca acudieron a la
estación madrileña el jefe de Gobierno, el ministro de la Gobernación general
Martínez Anido; el alcalde de Madrid, conde de Vallellano; el gobernador civil,
señor Semprún; el jefe superior de Policía, D. Valeriano del Valle; D. Blas
Sorribas, inspector general de Caminos, y el coronel de Seguridad, sr. Tirel.
El convoy regio llegó con retraso. Por
este motivo, el general Primo de Rivera, que tenía que asistir a una fiesta
organizada en casa de los duques de Parcent, se hubo de marchar y delegó su representación
en el ministro de la Gobernación.
En las proximidades de Getafe, en el
kilómetro 14, se detuvo el tren que trasladaba al rey, por la rotura de los
enganches del coche salón en donde viajaba Alfonso XIII.
Detenido el tren, se trasladó al monarca y
sus acompañantes a un vagón de primera para que continuasen el viaje a Madrid,
a donde llegó con media hora de retraso. Las unidades que no pudieron continuar
el viaje permanecieron en Getafe hasta que fueron auxiliadas por una máquina
que llegó de Madrid.
Con
el rey viajaban el infante don Alfonso de Borbón, el príncipe don Gabriel de
Borbón[2], el duque de Santoña e
hijo, el marqués de Someruelos, el conde de Maceda y don Sebastián García
Guerrero.
Cuando el don Alfonso llegó a Madrid,
saludó a las personas que le esperaban, se mostró satisfecho del viaje
realizado y poco después se dirigió a Palacio en automóvil en compañía de su
primer montero, el conde de Maceda[3].
El rey volvió en el rápido de Andalucía muy
satisfecho de las cacerías que había celebrado en Manzanares[4].
Hubo periodistas que consideraron que el
tren llegó con bastante retraso. Se comentó que el jefe de estación entró en la
sala de espera de Madrid, donde recibirían al rey el presidente del Consejo y sus
acompañantes, para informarles de la avería producida en Getafe. No había ocurrido
ninguna desgracia. Eso sí, eran necesarias las maniobras de desenganche de los
vagones rotos y la habilitación de un vagón de equipajes adicional al que se
preparaba para el monarca, acompañantes y algunos viajeros. El tren llegó finalmente
a las diez y cinco. A la llegada, el rey informó a las personas que esperaban sobre
el accidente que había ocurrido, quitando importancia al hecho porque habían
sido advertidos oportunamente. Alfonso XIII se mostró contento con los días
pasados en Manzanares, Villanueva de los Infantes y otros pueblos de la zona
que habían visitado por el cariño del que fue objeto[5].
La cacería se había desarrollado en el
coto de Los Hoyuelos, donde se habían cazado setecientas veinticinco piezas el
primer día, en medio de un tiempo invernal. Allá donde iba, el rey era muy
agasajado[6].
El segundo día, el rey volvió a salir en
dirección a la casa del coto de Los Hoyuelos a las ocho de la mañana y regresó
a las cuatro de la tarde sin haber podido cazar por el temporal de nieve. A las
siete, el Ayuntamiento de Manzanares organizó un vino de honor y recibió
después a diversas comisiones. Debido a las inclemencias del tiempo invernal,
no saldría al campo al día siguiente, por lo que aprovecharía para visitar con
detenimiento la población. Como hemos mencionado, el rey volvió en el anochecer
del día 2 de diciembre. Sobre el desarrollo de su estancia en Manzanares y la cacería
habló por teléfono con el presidente del Consejo. En esas fechas, la Compañía
Telefónica Nacional de España estaba construyendo nuevas líneas interurbanas
que le permitían establecer rápidas comunicaciones entre Madrid y una serie de
localidades, entre ellas, Manzanares, donde se encontraba Alfonso XIII[7].
El rey había sido recibido en Manzanares
con muestras de cariño. Se habían iluminado las calles y se levantaron varios
arcos de triunfo. Se alojó en el domicilio del señor Jonte, quien le había invitado
a cazar en unos días de frío intensísimo[8]. A pesar de la temperatura
y la nieve, el primer día pudieron cazar y almorzar en el coto. El rey tenía
afición y habilidad para la caza. El regreso se realizó a las siete de la tarde.
Cuando pasaron por Villanueva de los Infantes, el rey se detuvo a tomar el té porque le invitaron los infanteños[9].
El rey viajó en tren con la intención de cazar
hasta el día 2 de diciembre en la finca Los Hoyuelos, en el término de
Villanueva de los Infantes. El coto de caza era propiedad de quien había sido
profesor del príncipe de Asturias, don Manuel de Jonte. Como hizo el viaje en
tren, al salir de Madrid, fue despedido por el director de Ferrocarriles, el
general Bazán, entre otras personalidades como el alcalde y el ministro de
Gobernación[10].
El rey subió de pasajero en el rápido de Algeciras[11].
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| Casa de los marqueses de Salinas. Manzanares. Wikipedia. |
[1] El Liberal,
Madrid, 3 de diciembre de 1926.
[2] La
Época, Madrid, 29 de noviembre de 1926
[3] El Imparcial.
Madrid, 3 de diciembre de 1926.
[4] El
Sol, Madrid, 3 de diciembre de 1926.
[5] La Época,
Madrid, 3 de diciembre de 1926.
[6] El
Imparcial, 2 de diciembre de 1926.
[7] El
Sol, Madrid, 2 de diciembre de 1926.
[8] El
Imparcial, Madrid, 1 de diciembre de 1926.
[9] La
Época, Madrid, 1 de diciembre de 1926.
[10] El
Imparcial, Madrid, 30 de noviembre de 1926.
[11] El
Liberal, Madrid, 30 de noviembre de 1926.
30 de octubre de 2026. 23:17. Actualizado, 31-10-24 7:26.

