Cultura y sociedad

La biblioteca perdida

      


     

     Estuvimos buscando un libro que nos recomendó la directora de la Fundación Camilo José Cela sobre la correspondencia que había tenido el Nobel con los escritores que habían marchado al exilio tras la Guerra Civil. Dijo que el libro podría estar descatalogado. Añadió que había sido publicado en 2009 y que en las páginas de venta de segunda mano estaba valorado en 30 €.

     Tras una búsqueda aleatoria posterior, nos encontramos con que el libro estaba publicado en Destino, en la colección Imago Mundi, y se ofrecía a 13,95 € en la web de libros famosa. En ella se alojaba un portal de venta de libros de segunda mano, que se dedica a la venta de libros usados con la sencilla mecánica de: vende tus libros usados y gana dinero en tres pasos: vacía tu estantería, solicita la recogida y empieza a venderlos a través de la web de segunda mano. La recogida es gratuita por un tiempo limitado. Una especie de economía circular que contribuye al medio ambiente por la reutilización del papel. Los libros se llevan a un nuevo usuario con gastos pagados. Cuesta pensar en esta última posibilidad, la de portes pagados, ya que puede ser a partir de 0,95 €.

     Lo curioso, o no, fue que el libro que trajo el transporte gratuito había estado en los anaqueles de una biblioteca pública de un pueblo de la España vaciada, que según parece ya no existía. 

     En cierto modo, se pierde una parte de nuestra cultura cuando la despoblación obliga a cerrar centros de cultura como las bibliotecas. Creo que ahora las escasas personas que pueblan esas olvidadas comarcas reciben los libros por el sistema bibliobús.

     El libro tenía su signatura en el lomo, el código de barras en la primera página y el sello rojo de la biblioteca que lo guardó. 

     El libro iba/va de cartas entre gente que escribe y que, por tanto, quiere preservar la memoria aprendida. Tal vez, olvidada.

     La primera carta que recoge el epistolario tiene la firma de la filósofa María Zambrano a Cela antes de la sublevación militar que dio origen a nuestra guerra. Es 29 de agosto de 1935. Zambrano pregunta a Cela cuatro cuestiones básicas entre los humanos: ¿Qué ha sido de su vida? ¿Qué lee? ¿Qué escribe? ¿Qué piensa? 

    Zambrano conocía que Cela se ejercitaba con unos primeros poemas juveniles. María sabía que centrarse en la escritura le ayudaría a serenarse y aumentar su riqueza interior. Mostraba en sus palabras unos modales en fondo y forma que fueron usuales desde finales del XIX y comienzos del siglo XX. Normas de cortesía que hoy están perdidas. Tal vez, olvidadas.

     





Actualizado, 25-09-2026 a las 10:00

2 comentarios:

  1. Como bibliotecario te lo digo, ese es un delito y es muy probable que ese caso se esté reproduciendo en muchos otros lugares tal como se produce el expolio de los bienes artísticos en zonas despobladas o poco pobladas.

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  2. Tienes razón. En las zonas poco pobladas se están cometiendo casos semejantes. Me causó extrañeza. Y gracias que no acabó en un contenedor o en un lugar peor. Da que pensar y mucho.

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